CAPITULO SORPRENDENTE 24
¡¿QUÉ?! ¡ALUMNOS NUEVOS EN EL COLEGIO!
Un día nuevo, un amanecer a punto de salir con un recuerdo imposible de olvidar como un beso. Aun sentía el roce de aquellos labios de Natsume, abrió sus ojos lentamente y miró el cielo, no entendía nada, volteó y la cabeza de Natsume estaba apoyada en su hombro. Se levantó inmediatamente del suelo, no pensaba que se había quedado durmiendo en la terraza toda la noche. Miró a Natsume, este ya no tenía olor a vino. Comenzó a llorar en silencio, no podía soportar ver a Natsume en ese estado y verlo llorar fue un gran impacto para ella. Se acercó un poco a Natsume para rozar con su mano la mejilla de Natsume. Después de hacerlo, comenzó a alejarse, siguió caminando y se detuvo al ver un collar, aquél que le regaló Natsume. Levantó dulcemente el collar y lo colocó en su cuello porque aun sentía que era muy importante y valioso para ella. Se secó sus lágrimas con ambas manos, respiró tres veces intentando calmar el dolor en su corazón, pero no podía, la tristeza era mayor a cada segundo. Una vez más respiró y siguió caminando, quería olvidar todo lo pasado incluyendo a Natsume, bajó las escaleras a pasos apresurados intentando olvidar el beso y cuando por fin llegó al primer piso, se sintió un poco aliviada y muy decidida a no retroceder porque su decisión ya estaba tomada.
-¿Todo está bien? –pregunta Micky al ver a su princesa detenerse en el último escalón, no sabía qué había sucedido y aunque sentía celos al recordar que su princesa y Natsume se quedaron juntos toda la noche, no podía reclamarle nada porque le había prometido confiar en ella. Su princesa aun guardaba silencio, parecía que no quería contestar y para cambiar de tema, extendió su mano- Vamos al colegio.
-Sí –dice Mikan intentando sonreír para que Micky no se preocupe. Se acercó lentamente a Micky y cogió su mano. Aun podía sentir mucho dolor en su corazón, no sabía qué hacer para calmarlo porque cada vez más sentía como si una aguja atravesara su corazón.
-¿Dónde estabas, Mikan? –pregunta Bori levantándose del sillón, comenzaba a sentir su cuerpo muy adolorido, pensaba que hubiera sido mejor dormir en un cuarto. Se acercó a Mikan y le abrazó, estaba muy preocupada, pensaba que algo malo le había pasado porque no la había visto toda la noche-Ayer te estuve buscando tanto en el primer y segundo piso, pero no te encontré. Quería buscar en el tercer piso, pero me da un poco de miedo la oscuridad, así que no me atreví a hacerlo.
-En, en… -dice Mikan muy nerviosa, no sabía qué decir porque Rui estaba presente y él le había advertido que no se acercara a Natsume. Intentó cambiar de tema así dejaría de sentir nervios y se evitaría de dar explicaciones- ¿Y Near?
-Está despidiéndose de las chicas –dice Bori mirando a Mikan, comenzaba a tener dudas y a sospechar. No saber qué le pasó a su amiga era demasiada preocupación para ella. Sin embargo no quería presionar a Mikan ni obligarla a que aclare sus dudas- Vamos al colegio porque de lo contrario llegaremos tarde.
-Mira quién lo dice –dice Misaki un poco molesta con Bori porque ella insistió en escaparse del colegio y ahora debían atenerse a las consecuencias. Solo recordar la mirada del director le provocaba escalofríos- Por tu culpa, hoy estaremos castigadas… ¡Todas!
-¿Mi culpa? –pregunta Bori sonriendo, no esperaba que Misaki se preocupara tanto, aunque sabía que para Mikan, Misaki y Suki era su primer castigo en el colegio. Pero aun así, ella sentía que no tenía la culpa porque sus amigas vinieron a voluntad propia- Tú y Mikan fueron las primeras en seguirme.
-Es la primera vez que voy a estar castigada –dice Suki muy triste, ella siempre había cuidado su comportamiento. Solo esperaba que al llegar al colegio, el director no le mire porque cuando está enojado, era peor que los animales salvajes- ¡¿Por qué a mí?!
-¿Tanto problema por eso? Ni que estar en detención fuera tan malo –dice Bori un poco incómoda, ella había estado varias veces en detención por romper las reglas. Por eso no tenía ningún problema en volver a detención- Además, ahí conocerán a mis amigos. Aunque claro está, yo soy su líder por mayoría de récord en destrozos.
-Eso no me hace sentir bien –dice Suki soportando las ganas de llorar. Había intentado imaginarse que la detención iba a ser divertida pero con el comentario de Bori, arruinó sus pensamientos.
-Además si buscan un culpable… ese es… -dice Bori molesta, no le gustaba que sus amigas le echen la culpa de todo porque ella ni siquiera les había forzado a hacerlo. Volteó al escuchar unos pasos que se acercaban y cuando se mostró, Bori comenzó a señalarle con el dedo- ¡Natsume!
-¿Yo? ¿Qué tengo que ver? –pregunta Natsume confundido, aun sentía el dolor en su cabeza porque le daba vueltas y vueltas. Quería paz, pero Bori lo acababa de atacar con sus palabras.
-Porque tú te escapaste, es que vamos a ser castigadas –dice Bori acercándose a Natsume, él comenzaba a sentir que su cabeza estaba a punto de estallar.
-¡Baja la voz! –grita Natsume molesto, no soportaba los gritos de Bori. Por lo menos quería que se alejara un poco de él porque aun le dolía su cabeza y ni siquiera sabía por qué- En primer lugar, yo no necesitaba su ayuda, ustedes fueron las que decidieron buscarme. En segundo lugar, no entiendo por qué me involucran en sus asuntos y en tercer lugar, necesito tomar una pastilla para que deje de dolerme la cabeza.
-¿Quién te manda a tomar? –dice Rui acercando una pastilla y una bebida a Natsume, no pensaba que su amigo le afectara tanto el vino. Aunque comprendía por qué le dolía su cabeza- Ayer bebiste una gran cantidad de vino.
-¡¿Bebí vino?! –dice Natsume sorprendido, él no acostumbraba tomar y lo que más le sorprendía era que no recordaba nada de lo que había pasado en su cumpleaños. Su mente estaba en blanco, ni siquiera sabía por qué había despertado en la terraza- ¡No recuerdo nada!
-¿Nada? –pregunta Mikan muy sorprendida, no pensaba que Natsume se olvidaría de lo que ocurrió en la terraza. Sus nervios aumentaron cuando Natsume volteó a verla, aun recordaba el beso que se dio con Natsume. Comenzaba a arrepentirse de haberlo besado, porque ahora su corazón latía más rápido- No me hagas caso, Natsume. Estoy hablando conmigo misma, es que bueno…
-Rui… -dice Natsume ignorando por completo a Mikan, no entendía por qué se ponía tan nerviosa. Miró a Rui y este lucía muy serio, como si estuviera ocultando algo. Pero decidió no darle tanta importancia, porque tenía en cuenta que Rui le contaría si tuviera algún problema- Vamos al colegio.
Todos comenzaron a salir de la casa, cada uno se encontraba con energías para estudiar, a excepción de Natsume, este no paraba de beber agua. Afuera les esperaba el coche de Natsume, de ahí salió su chofer dispuesto a llevarlos al colegio, él estaba esperando muy temprano a que salgan porque sabía que con la resaca que tenía, no podían siquiera correr o tomar un bus.
-Espera… -dice Bori buscando con la mirada- ¿Y Near? ¿Dónde está?
-Seguro se fue con las chicas –dice Rui mirando a Bori, no le sorprendía en absoluto que Near se haya ido porque, al parecer, ese era su pasatiempo- Típico de Near. Nunca cambia.
Dicho esto, todos comenzaron a subir al coche, ni uno de ellos se sorprendía de la actitud de Near porque él siempre anda coqueteando con cualquier chica que se le cruza en el camino. El coche comenzó a acelerar, todos se sentían incómodos. Incluso algunos aun les dolía su cuerpo porque no habían dormido bien; en cambio, Natsume clamaba por disminuir la velocidad del coche, no soportaba el dolor de su cabeza.
Mientras que Mikan estaba pensativa, quería olvidar el beso pero cada vez que miraba a Natsume, aquél recuerdo venía a su mente. Intentó golpear su cabeza con la silla del conductor, esto asombraba mucho a sus amigos, en especial a Bori, pues ella creía que Mikan se estaba volviendo loca.
Una vez que llegaron al colegio, salieron inmediatamente del coche, comenzaron a correr, subieron las escaleras y tocaron la puerta, esperaban llegar a tiempo. La puerta comenzaba a abrirse, las más preocupadas eran las chicas. Frente a sus propios ojos se encontraba la profesora, ella les sonrió amablemente. Esto era clara señal de que llegaron a tiempo, respiraron aliviados hasta que de pronto la sonrisa de la profesora cambió drásticamente y en vez de ella había un rostro enojado que echaba chispas de fuego.
-Están castigados por llegar cinco minutos tarde –dice la profesora creando una atmósfera tenebrosa, difícil de evitar. Ni los más serios o fríos se atrevían a desafiarla.
-¡Yupi! –grita Bori saltando de felicidad, solo imaginarse que estaría dos veces en detención provocaban que sus ojos se iluminaran. Tenía muchas ansias de ver a sus amigos, no hacía mucho tiempo desde que ella fue a detención. Se acercó a la profesora y extendió su mano- Muchas gracias, profesora. No sabe cuán feliz estoy.
-Ah…de nada –dice la profesora muy sorprendida, no tenía palabras para la actitud de Bori. Volteó y dejó abierta la puerta- Pueden pasar.
-Voy a matar a tu novia –dice Micky muy molesto mientras miraba a Rui. No podía creer que a Bori le gustara tanto estar castigada. Por lo menos esperaba que disimulara su felicidad, pero no la señorita no dejaba de sonreír- ¿Puedo hacerlo?
-Por mí no te contengas –dice Rui muy serio, nunca en su vida había imaginado tener una novia así y menos que fuera tan impulsiva.
Mikan comenzó a reírse, no podía creer que sus amigos fueran tan divertidos, comenzaba comprender por qué la amistad era capaz de borrar cualquier tristeza. Ella también quería matar a Bori por involucrarla en problemas, no quería pensar lo que su mamá le diría cuando vuelva aunque existía una posible excusa como que estaba con Natsume.
Micky estaba por acercarse a Bori con ojos penetrantes, cuando escuchó unos pasos que se acercaban a ellos. Decidió no darle mucha importancia, se acercó más a Bori, ella intentaba retroceder. Mientras que Rui estaba apoyado en la pared deseando no estar ahí.
-Te vas a arrepentir de lo que dijiste, Bori –dice Micky muy enojado, él pensaba tener una cita con su princesa en la salida, pero por culpa de la detención, sus planes se desmoronaron.
-¡¿Puedes callarte?! –grita una voz muy fuerte detrás de ellos- ¡Me estorbas!
-No sabes cuánto lo siento –dice Micky sonriendo, solo le interesaba Bori, pero cuando escuchó claramente aquellas palabras tan duras, volteó enojado- ¡¿Qué dijiste?!
-Dije que te quites, estorbas –dice una chica de cabello rosado y corto, ojos marrones, lucía un pantalón negro, un polo blanco y un casaca ligera negra. Miró muy seria a los que se encontraban esperando afuera del salón- Este es mi salón y debo pasar.
-¡¿Quién te crees que eres para hablarnos en ese tono? –pregunta Natsume molesto, no soportaba que alguien se sienta superior a los demás. Comenzó a voltear y se quedó sorprendido porque el parecido con Meroko era demasiado, llegando a pensar que era ella- Me-ro-ko
-¿Cómo me llamaste? –pregunta aquella chica muy molesta- Para tu información, me llamo Karin. Así que no me confundas con otra persona.
-En definitiva no se parecen –dice Natsume mirando a Karin, pensaba que era Meroko pero al ver su carácter y su actitud, comprendió que no era ella. Se acercó a Karin muy molesto, lo que más le desagradaba eran las chicas como ella- Primero… ¡bájame el tono de tu voz! Porque con quién estás hablando no es solo tu compañero de clases, sino el hijo de la dueña de este colegio.
-Entiendo –dice Karin muy seria, dentro de sí estaba muy feliz de ver por fin a Natsume. Ahora debía intentar calmar todo ese enojo para evitar que la expulsen. Comenzó a respirar tres veces e inclinó su cabeza – Lo siento.
-No te preocupes. Me agradas, tienes carácter –dice Bori acercándose a Karin, ella comenzó a retroceder. Ella sentía que por fin tenía una amiga que se parece a ella, volteó y miró a todos sus amigos, quería que Karin se sienta en familia, así que decidió presentarlos- Ellos son mis amigos y hoy estaremos en detención. ¿Qué te parece?
-Ahora sí la mato –dice Micky molesto, jaló de la mano a Bori y la acorraló en la pared, mientras que Rui solo observaba.
-Espera… antes de que me mates –dice Bori apartándose de Micky, no se había dado cuenta de que Rui estaba con ellos. Se sentía tan confundida, no entendía por qué Rui estaba con ellos si debía haberse ido hace ratos- Rui… ¿No tienes cosas pendientes que hacer? Lo digo porque eres el manager de Natsume y Mikan.
-No tengo nada que hacer –dice Rui mirando a Bori, ella estaba más que confundida- Ahora lo sabrás.
-¡Mikan! ¡Mikan! ¡Mikan! –grita Misaki acercándose a Mikan, la había llamado desde hace ratos y Mikan no le hacía caso, era como si Mikan estuviera pensando en otra cosa. Una vez más le llamó y Mikan volteó- ¿Qué pasa? ¿Por qué estás tan pensativa?
-No me pasa nada, estoy bien –dice Mikan sonriendo, en su mente aun permanecía aquél beso, no sabía qué hacer para sacarlo de su mente.
Mikan, Bori, Misaki, Suki, Natsume y Micky se ubicaron en sus asientos, comenzaban a sentirse apenados por haberse quedado conversando, se habían olvidado por completo de la profesora. Cada uno de ellos aun tenía sueño, no habían dormido lo suficiente y tampoco tenían la suficiente energía para prestar atención, apenas y podían copiar lo que estaba escrito en la pizarra.
Minutos después, ingresaron Rui y Karin, ambos no se miraban ni cruzaban palabra alguna. La profesora decidió interrumpir su clase para presentar a sus nuevos alumnos, aunque algunos ya los conocían. Luego de que Rui y Karin se presentaron, pasaron a ubicarse en sus nuevos asientos. Karin se sentó al lado de Natsume y Rui al lado de Bori, ella no dejaba de abrazarlo y es que estaba tan contenta de que su novio estuviera a su lado.
-Espera… aun falta un alumno nuevo –dice la profesora muy confundida, no entendía por qué no estaba el otro alumno. Estaba un poco preocupada, esperaba que no se haya perdido o no le haya pasado nada malo, pero también tenía que seguir con las clases, así que guardó un poco de calma y tranquilidad- De seguro llegará mañana.
La profesora siguió escribiendo en la pizarra, esperaba que los recién llegados prestaran atención porque ya se había dado cuenta desde un inicio que sus alumnos estaban con sueño, en especial Natsume, quien seguía durmiendo sobre su mesa. Nunca se había imaginado que Natsume, su mejor alumno, dejara pasar una clase tan importante. Dejó de escribir y comenzó a recibir si cada uno de los alumnos tenía su libro sobre la mesa, así podía comprobar que estaban prestando atención en clase. Estaba por acercarse a la mesa de Natsume y Karin, fue entonces cuando Karin intentaba despertarlo y cuando Natsume abrió sus ojos, sobre su mesa tenía un libro. La profesora se acercó lentamente a la mesa de Natsume y vio que él tenía su libro, pero Karin no lo tenía.
-¿Dónde está tu libro, Karin? –pregunta la profesora mirando muy seriamente a Karin, ella no mostraba vergüenza o temor. Comenzaba a sentir que Karin es demasiado fría, pero había algo en ella que la hacía temblar un poco.
-No lo traje –dice Karin muy seria.
-Por esta vez te lo voy a dejar pasar –dice la profesora mirando a Karin, no entendía por qué no mostraba alguna expresión o nervios. Pensaba que cualquier alumno se pondría nervioso, pero Karin lo tomaba como si fuera algo sin importancia- La próxima vez procura traer tu libro.
-De acuerdo –dice Karin recostándose sobre su mesa, estaba un poco aburrida porque la clase que hacía la profesora ya lo sabía a la perfección. Cuando la profesora siguió con su clase, un libro rozó su brazo, volteó y su libro estaba en su mesa- ¿No lo vas a necesitar?
-¡No necesito tu lástima! –dice Natsume muy serio, nunca le gustaba que las chicas se preocupen por él y por esa razón le entregó el libro. A pesar de que tenía mucho sueño, su orgullo aun permanecía- Yo me encargo de mis cosas y procura no meterte.
-¡Qué molestia! –dice Karin molesta, intentaba ser amable con Natsume, pero era difícil serlo. Comenzó a ignorar a Natsume, no quería tener problemas con él, así que decidió no hablarle. Volteó y miró su libro, solo atinó a susurrar aquella palabra- Chicos…
-Chicas… -dice Natsume recostándose sobre su mesa, no le agradaba la manera de ser de Karin, aunque admitía que tiene el carácter que ella.
Las clases continuaron y Natsume siguió durmiendo, no podía soportar el dolor de cabeza. Comenzaba a arrepentirse de tomar, no pensaba que el vino le afectaría tanto. Volteó y miró a Mikan, ella también estaba durmiendo. Luego miró al resto de sus amigos y todos estaban durmiendo. No entendía por qué todos estaban con sueño, pero sentía que había un recuerdo muy importante que debía recordar y que estaba olvidando. Se recostó una vez más sobre su mesa y siguió durmiendo.
Horas después, tocó la campana y el grito de varios alumnos alborotaban el patio, esto despertó incluso a los más cansados. Mikan, Suki y Bori salieron del salón para comprar una galleta o alguna bebida. Mientras tanto, Micky aun permanecía en el salón, lucía muy pensativo, tenía muchas cosas que pensar y no sabía por dónde empezar. Misaki, quien estaba al lado de Micky, sentía que Micky necesitaba ayuda o tal vez una gran amiga en quien confiar, quería conversar con él pero existí algo que le impedía.
Natsume comenzó a levantarse de su asiento, aun estaba cansado y con mucho sueño. Por alguna razón, sentía que algo importante se le había perdido, algo muy valioso que debía recuperar. No entendía nada, pero en sus sueños vio el collar que le regaló a Mikan. Comenzó a buscar en el bolsillo de su casaca, pero no había nada. Buscó en su otro bolsillo y nada, esto le desesperó mucho, comenzó a buscar en su mochila y no había.
-¿Pasa algo, Natsume? –pregunta Rui acercándose a Natsume, este lucía bastante preocupado porque ese collar era muy valioso para él. No entendía qué estaba buscando Natsume con tanta desesperación.
-El collar que le regalé a Mikan ha desaparecido –dice Natsume buscando en los bolsillos de sus pantalones, estaba seguro de que lo había guardado en el bolsillo de su casaca, pero no había nada- ¿No estará en tu casa?
-No –dice Rui muy seguro, porque su personal de limpieza ya le habría llamado si encontraban algún objeto. No comprendía por qué Natsume se preocupaba tanto por un collar, comenzó a a pensar que Natsume no había olvidado a Mikan- Pero… ¿Por qué te importa tanto? Pensaba que lo habías tirado a la basura o…
-¡No digas tonterías! –grita Natsume molesto, su desesperación era cada vez más notable. Sentía que iba a volverse loco si no lo encontraba. Tiró la silla de una patada, no entendía por qué no lo encontraba- ¡Ayúdame a buscarlo! Si es posible mandaremos a todo el colegio a buscar ese collar.
-Natsume, ¿no piensas que es mejor que ese collar haya desaparecido? –dice Rui muy serio, quería hacer reflexionar a su amigo de la locura que estaba haciendo. Cada vez que lo veía buscando por debajo de cada mesa, sentía mucho rencor y odio hacia Mikan- Así olvidarás a Mikan.
-Esto no lo hago por ella, sino porque el collar me costó muy caro –dice Natsume buscando en cada mochila, no le importaba que le manden a la dirección por estar registrando cosas ajenas, pero es que necesitaba encontrarlo.
- Sí, claro –dice Rui mirando a Natsume, conocía muy bien a su amigo y sabía que estaba mintiendo. Le gustaría que olvidara a Mikan así no sufriría.
Rui y Natsume no encontraron el collar en su salón, entonces procedieron a buscar en cada salón y para ello se separaron. Natsume ingresaba a cada salón buscando desesperadamente el collar, pero siempre que lo hacía, muchas chicas comenzaban a seguirlo o le entregaban cartas de amor. Natsume no sabía qué hacer con todas esas cartas ya que le impedían seguir buscando el collar, así que fue rápidamente a su salón y los colocó en su mochila. Salió y siguió buscando, intentaba evitar recibir cartas, pero el número de chicas que le seguían aumentaban cuando ingresaba a cada salón. Cuando por fin terminó de buscar la mitad de ellos se encontró con Rui en el patio, pero de nada sirvió porque ni uno encontró el collar.
Entonces, Rui tuvo una gran idea para encontrar el collar, comenzó a correr hacia la oficina del director, este afortunadamente no se encontraba. Rui comenzó a encender el micrófono, no sabía si encontrarían de esa manera el collar, pero debía intentarlo. Detrás de él, estaba Natsume mirando lo que iba a hacer Rui.
-Compañeros, necesito que encuentren un collar –dice Rui cogiendo el micrófono, intentaba elevar su voz para que todos le escucharan- Tiene forma de corazón y como recompensa recibirá un beso de Natsume. Pero no será un beso en la mejilla sino en los labios.
-¡¿Qué?! –grita Natsume sorprendido, él jamás había pensado hacer eso. Intentó quitarle el micrófono a Rui, pero este ya lo había apagado. Ahora realmente estaba en problemas, no quería imaginarse siquiera lo que iba a pasar- ¿Por qué dijiste eso?
-Porque de esa manera todas las chicas buscarán el collar –dice Rui sonriendo. Esta vez se sentía tan feliz de molestar a su amigo, ya que siempre Natsume le gritaba o le daba órdenes. Solo imaginarlo, le causaba mucha gracia- Te aseguro que harán todo lo posible por encontrarlo ya que no es para cualquier chico, sino para Natsume.
Ni bien Natsume y Rui salieron de la oficina, miles de chicas formaron una fila para esperar el beso deseado. Natsume tenía ganas de golpear a su amigo, no sabía qué hacer si llegara el momento en que alguien encontrara el collar. Volteó y miró a Rui muy molesto, este intentaba apartarse lo más lejos que pueda de Natsume porque sabía que su amigo lo iba a golpear.
Cada chica se le acercaba a Natsume con un collar, pero este a medida que avanzaba la fila, rechazaba todos los collares, porque ni uno se parecía a lo que él buscaba. Había veces en que quería huir, pero al ver a las chicas muy ansiosas por encontrar el collar, decidió quedarse. A medida que le enseñaban los collares, su desesperación aumentaba, no sabía qué hacer para encontrarlo. Bajó la mirada intentando recordar lo que se pasó en su cumpleaños, capaz así pueda recordar dónde dejó el collar.
Mientras tanto, Mikan y sus amigas disfrutaban de su galleta. A medida que avanzaban, habían observado a muchas chicas que alborotaban el patio. NI una de ellas entendía lo que sucedía, pero decidieron no darle importancia, así que siguieron caminando. De pronto una chica muy linda corrió hacia Mikan y le abrazó, esto sorprendió mucho a Mikan, ella no entendía nada. Bori y Suki estaban muy sorprendidas por la actitud de Karin, porque ella era muy fría para demostrar sus sentimientos.
-¿Pasa algo, Karin? –pregunta Mikan un poco preocupada porque Karin le abrazaba muy fuerte.
-Nada –dice Karin muy seria, comenzó a apartarse lentamente de Mikan. Ell tenía un motivo por el cual le abrazó, pero prefirió ocultarlo con una mentira- Lo que pasa es que quería saber qué se siente cuando te abrazan.
-¿Qué? –pregunta Mikan confundida, no entendía nada, pero sospechaba que había sido un experimento.
-Nos vemos –dice Karin volteando, intentando no ver a Mikan. Ella no acostumbraba ser tan amble con las personas y es que su pasado le cambió totalmente.
Mikan estaba sin palabras, no entendía lo que acababa de suceder, estaba muy confundida y no solo era ella, sino también sus amigas, quienes tampoco entendían lo que sucedía con Karin. Mikan siguió caminando, pero aun tenía sus dudas con respecto a Karin, volteó y miró algo que nunca se lo esperaba.
Natsume estaba besando a Karin, no soltaba su mano por nada. Rui jamás se había imaginado que Natsume lo iba a hacer, él solo estaba bromeando con el beso, pero parecía que Natsume se lo tomaba muy en serio. Natsume abrió sus ojos lentamente y miró a Mikan alejarse, fue entonces cuando empujó a Karin, ella estaba más que sorprendida porque era la víctima de todo esto.
-Gracias por el collar –dice Natsume cogiendo el collar, comenzó a sentirse un poco aliviado al tenerlo en sus manos. Sabía que había besado a Karin, pero lo había hecho porque Mikan estaba presente. Quería que Mikan comprendiera que él es feliz ahora, y que no necesita de ella para seguir adelante- Puedes irte.
-¡Oye, tú! ¿Quién te crees que eres para besarme? –dice Karin retando a Natsume, le molestaba que Natsume se comportara de esa manera, como si hubiera pasado nada- Yo en ningún momento quería tu recompensa, solo vine a entregarte el collar. Esto me pasa por intentar ser buena.
-Solo lo hice para cumplir con la recompensa –dice Natsume muy serio, comenzaba a pensar que ella no era como las demás, pero tampoco le agradaba el tono de voz con el que le hablaba.
-Sí, claro –dice Karin molesta, ella sabía perfectamente por qué lo hizo y no estaba nada contenta con el beso. No soportaba que no le tomaran en cuenta y que la traten como un juego porque eso es lo que había hecho Natsume- A otro con ese cuento.
Karin se alejaba molesta porque sin querer, había formado parte de ese juego. Aunque no quería admitirlo, el beso que recibió de Natsume fue increíble. Quería seguir actuando fríamente, pero aquel beso era imposible de olvidar. Siguió caminando y una sonrisa apareció en su rostro.
Después de unos minutos, el patio estaba vacío, no había nadie jugando o gritando. Cada uno de los alumnos estaba en sus salones, había un silencio total en el colegio.
Natsume estaba atento en las clases y muy despierto, aunque aun sentía mucho dolor en su cabeza. Afortunadamente, él había estado durmiendo antes del recreo a fin de recuperar fuerzas y muchas energías. Se sentía muy aliviado de tener el collar en sus manos y aunque Rui fue el que pidió como recompensa un beso, no estaba enojado con él y menos le importaba mucho el beso que se dio con Karin.
Mikan no anotaba nada en su cuaderno, su mente estaba en otra parte. Aun no podía creer que Natsume besó a Karin, pensaba que ella debía sentirse feliz al verlo con Karin, pero era lo contrario. No sabía qué pensar de Natsume porque también había besado a aquellas chicas en su cumpleaños. Comenzaba a pensar que él consideraba un beso como algo sin importancia.
Micky no dejaba de mirar a su princesa y es que no era la misma chica de antes. Estaba muy confundido, quería ayudarla o estar a su lado aunque sabía que la razón de su tristeza era Natsume. Volteó y miró su cuaderno, sabía qué es lo que tenía que hacer, pero tenía sus dudas.
-Micky… -dice Misaki, quien estaba a su lado, mirando muy triste a Micky. No sabía desde cuándo es que le importaba tanto Micky, pero tenía deseos de ayudarle o hacerlo sentir mejor- ¿Pasa algo?
-Sí –dice Micky muy serio, volteó a mirar a Misaki y ella le miró muy confundida. Comenzó a acercarse lentamente a Misaki hasta el punto de estar cerca de su oído, esto hizo que Misaki se ponga muy nerviosa- Me gustas.
-¿Qué? –pregunta Misaki muy roja, su corazón comenzó a latir muy rápido y es que aquellas palabras fueron muy importantes para ella. Comenzó a apartarse inmediatamente de Micky, este lucía muy serio- ¿Por qué dices eso?
-Porque no me gusta que mires a otros chicos –dice Micky mirando a Misaki, ella sentía que su corazón iba a explotar de la emoción. No pudo soportar más y comenzó a reír, le parecía muy gracioso la cara de Misaki ya que estaba roja-¡Era broma! Tu cara está totalmente roja.
-¿Broma? –dice Misaki molesta, no le gustaba para nada ese tipo de juegos. No le causaba mucha gracia que Micky le diga cosas bonitas ya que, al fin y cabo, había provocado una pequeña ilusión en ella. Aun no entendía por qué su corazón había latido muy rápido, eso nunca le había pasado ni cuando estaba con Takuto- Micky, si te dijera que me gustas… ¿qué harías?
-Es una broma, ¿cierto? –dice Micky sonriendo, pensaba que Misaki también era experta en decir bromas. Comenzó a reírse sin parar porque era una broma que nunca se le había ocurrido- Eres experta en esto.
-Micky… -dice Misaki muy triste, bajó la mirada porque tenía ganas de llorar. Sin querer, Micky la había rechazado. Sentía mucho dolor en su corazón y más aun cuando Micky volteó a ver a Mikan. A veces le gustaría que Micky se fijara en ella, pero eso era imposible- ¿Por qué estás triste?
-Misaki… ¿qué debo hacer? –dice Micky mirando a Mikan, sentía que ella aun amaba a Natsume y no sabía si rendirse o seguir insistiendo. Lo único que quería era hacer feliz a su princesa, volteó y miró su cuaderno- ¡Qué cansado es esto!
El dolor que había en el corazón de Misaki era muy intenso porque era un amor no correspondido. Lo que más le dolía era que Micky se había dado cuenta de los sentimientos de su princesa, no le gustaba verlo triste, pero algún día iba a pasar. Ella sabía que en el fondo, Micky es muy bueno y toma en cuenta los sentimientos de los demás, solo esperaba que cuando tome su decisión, esta sea la correcta.
Mientras tanto, Rui permanecía muy pensativo, no entendía cuáles eran las intenciones de Mikan y por qué se preocupaba tanto por Natsume si ella había dicho que su relación era pura mentira. Ni siquiera había anotado lo que estaba escrito en la pizarra, su mente aun estaba en aquel recuerdo que Natsume había olvidado. Él había visto todo lo que sucedió en la terraza, no entendía por qué Mikan se comportaba de esa manera y menos por qué cuando estaba con Natsume, ella estaba llorando. Siguió pensando y no encontraba respuesta alguna, estaba muy confundido, tanto que estaba llegando a pensar que había una razón por la cual Mikan actuaba de esa manera, una razón que él desconocía.
-Rui, Mikan me contó todo lo que sucedió entre ella y Natsume –dice Bori muy seria, sentía que debía decírselo ya que Mikan no se atrevía a hacerlo- Creo que estás confundiendo todo.
-¿Confundiendo? –pregunta Rui muy molesto, él ya había tenido una conversación con Mikan y ella ni quiera se defendió. No entendía en qué se estaba confundiendo para que Bori se exprese muy segura de lo que habla- Ella tiene varias máscaras, pero siempre está intentando ocultar su verdadera identidad.
-No hables así de ella –dice Bori muy molesta, no soportaba que nadie se expresara en esa manera de Mikan, no iba a perdonar a nadie ni menos a su novio- Te expresas como si supieras todo de ella y no sabes nada.
-Bori… mejor paremos –dice Rui muy serio, no quería discutir con Bori. Sabía que Bori era su amiga y es por eso que ella estaba de su lado, pero sentía que estaba equivocada y que no conocía muy bien a Mikan- De lo contrario, esto va a acabar mal.
-¡No! –grita Bori molesta, ella quería seguir conversando y explicarle de una vez los motivos que tenía Mikan para salir con Micky, aquellos que ni Rui y ni el propio Natsume sabían- Mikan quería que Natsume llegara a odiarla, es por eso que salió con Micky. No quería lastimar a Natsume, pero pensaba que era lo mejor.
-¿Lo mejor? –pregunta Rui molesto- ¿Para quién?
-¡Escúchame! –grita Bori muy seria- Mikan sentía que siempre cuando estaba con Natsume, él acaba adolorido o lastimado porque siempre la protegía. No quería volver a ver esas heridas en el cuerpo de Natsume. ¿Acaso no lo entiendes? Para nosotras, es duro ver a la persona que queremos sacrificarse tanto al punto de querer perder la vida. Imagínate cómo ha de sentirse Mikan cuando miraba varias veces a Natsume.
-Con que ese era el motivo –dice Rui bajando la mirada, se sentía como el peor amigo de todos. Pensaba que Mikan lo hacía con otras intenciones, pero estaba equivocado. Se sentía muy triste por haber tratado mal a Mikan y lo que más le dolía era que Mikan había soportado todos los insultos de sus compañeros y de él hasta el punto de sacrificarse por Natsume- Soy un idiota. He tratado mal a Mikan y ahora que sé la verdad, no voy a dejar que Mikan se aleje de Natsume.
-Hay un problemita –dice Bori sonriendo un poco con nervios, porque pensaba que no le iba a agradar escucharlo, pero debía hacerlo- Es que verás… ¿cómo te lo digo? Mikan está empezando a enamorarse de Micky.
-Con eso no hay ningún problema –dice Rui muy serio, tenía una idea perfecta para juntar a Natsume con Mikan y sabía que iba a funcionar a la perfección- No voy a permitir que Micky intervenga entre ellos dos y si lo hace, se atenderá a las consecuencias porque pienso protegerlos a toda costa.
A Rui no le sorprendía para nada escuchar que Mikan se estaba enamorando de Micky, porque sabía que eso nunca pasará. Capaz no conocía muy bien a Mikan, pero el gran sacrificio que ella estaba haciendo era increíble. Nunca se había imaginado que Mikan amara tanto a Natsume hasta el punto de salir con Micky. Además, sabía que el plan que tenía en su mente era tan perfecto, incluso estaba seguro y sin dudas de que ellos se reconciliarían. Aunque lo que más le preocupaba era la presencia de Meroko, solo esperaba que ella no vuelva a ver a Natsume porque ahí sí que las cosas cambiarían.
En la salida, el resto de sus compañeros salían muy contentos del salón, a diferencia de Rui, Bori, Misaki, Suki, Micky, Mikan y Natsume, ellos debían ir a detención y ni uno de ellos estaba contento a excepción de Bori, quien ya no sabía qué hacer para mostrar su felicidad. Algunos aun seguían con mucho sueño, aunque Natsume aun seguía batallando con el dolor de cabeza.
Una vez que ingresaron al nuevo salón, se ubicaron inmediatamente en sus asientos. Cada uno miraba a los demás muy sorprendido, porque el resto de los alumnos tenían una manera de sentarse, incluso apoyaban sus pies en la mesa. Nadie hacía nada porque un profesor estaba en frente de ellos observándolos a cada instante. No podían gritar, ni jugar, ni bailar y menos cantar, pero sí podían conversar, claro está en voz baja. Una vez que el profesor salió del salón, comenzaron los problemas.
-¿Quién dijo que iba a ser divertido? –pregunta Micky muy serio, no comprendía por qué Bori estaba tan alegre si no podían hacer nada.
-Yo –dice Bori sonriendo- Micky, tú eres muy…muy… ¿cómo te lo digo?
-Muy… ¡¿qué?! –grita Micky molesto, no le agradaba el comentario de Bori y a pesar de que ella no haya terminado de hablar, presentía que era un insulto.
-¡Oye! –grita un chico muy enojado, no soportaba los gritos de Micky. Quería descansar en paz, pero parecía que no iba a lograrlo hasta callar a Micky- ¡¿Puedes cerrar tu boca?!
-¿Qué pasa? –pregunta Micky poniéndose a la defensiva, no iba a permitir que nadi le hablara en ese tono. Antes no había reaccionado porque era una chica quien le insultaba, pero como ahora es un chico, no había problema alguno para defenderse- ¿Quieres pelea?
-Esta es la diversión del cual hablaba –dice Bori muy alegre, no podía evitar sonreír cuando miraba que estaba a punto de iniciarse una pelea- ¡Micky! ¡No me decepciones!
-Bori, ¿puedes calmarte? –dice Suki mientras miraba cómo Bori saltaba de felicidad. Comenzaba a pensar que no la había escuchado porque Bori no le respondía, así que se dio por vencida- ¡Olvídalo!
-¡Micky! ¡No pelees! –grita Mikan muy seria, ella no encontraba algún motivo por el que debería pelear ya que ese chico es el que intentaba provocarlo- Ese chico solo intenta provocarte, No gastes tu energía .
-Está bien –dice Micky calmándose, quería tanto a Mikan que no pensaba desobedecerle pues sabía que su princesa se preocupaba por él.
-¿Qué pasa? ¿Permites que una chica te domine? –pregunta aquel chico muy altanero- ¡Qué vergüenza!
-¡Vuelve a tu lugar! ¡¿Quieres?! –grita Natsume muy enojado, no estaba de humor para escuchar tantos gritos y menos con el dolor de cabeza que tenía. Aquel chico tan altanero comenzó a acercarse a Natsume y este le ignoró por completo.
-¿Quién te crees que eres para hablarme así? –pregunta el mismo chico, no soportaba que le den órdenes y tampoco le agradaban las personas que se sentían superiores a él. A pesar de que le gritó, Natsume no respondía- ¡Mírame a la cara cuando te hablo!
-Por favor… ¡basta! –dice Mikan enfrentando cara a cara a aquel chico, no quería que él se arrepiente de sus actos. Sabía lo que iba a pasar si sigue enfrentando a Natsume, así que por lo menos debía calmarlo- Si sigues actuando así, te van a expulsar. Piensa en tus padres, ellos están pagando mucho dinero para que estudies. ¿Es que acaso no lo entiendes?
Mikan hablaba muy seriamente a aquel chico, quería que se diera cuenta de lo que estaba haciendo. Cuando por fin vio que el chico volvía a su asiento, comenzó a sentirse más aliviada. Nunca le gustaba ver a la gente pelear o discutir y es que pensaba que no había razón para ellos. Ella volvió a sentarse y la tranquilidad volvió, nadie se atrevía a crear problemas y menos querían que los expulsen.
Pueda que a Bori le encantaba ver las peleas, pero lo que más le gustaba era ver a su amiga solucionar los problemas. Mientras más miraba a Mikan, sentía que la admiración que sentía por ella era más grande. Realmente la admiraba demasiado porque Mikan sabía perfectamente qué palabras decir en cada situación y era el tipo de chica que se preocupaba más por sus amigas que por ella.
También había alguien que pensaba lo mismo que Bori y era Rui, comenzaba a pensar por qué Natsume se había enamorado de Mikan. Cada vez que le miraba comprendía por qué él se había enamorado de ella, pero decidió dar un paso al costado para que su amigo esté feliz. No quería perder a su amiga por un malentendido, así que se acercó a Mikan, ella intentaba retroceder porque sentía que Rui le iba a decir algo hiriente.
-Lo siento –dice Rui bajando la mirada, se sentía tan avergonzado, no sabía si Mikan le iba a perdonar, pero por lo menos quería intentarlo- Discúlpame por todo lo que te dije.
-Rui, tú no tienes por qué disculparte –dice Mikan sonriendo, ella jamás sentiría algún rencor o desprecio hacia Rui porque, para ella, aun seguía siendo su amigo- Cualquier amigo actuaría de esa manera. Además, soy yo la debería disculparme contigo porque dije…
-Tú no tienes la culpa de nada, jamás me has ofendido –dice Rui muy serio, no comprendía por qué Mikan se disculpaba si ella no había hecho nada- Soy yo el que malentendió las cosas, Bori me lo contó todo.
-Te equivocas porque yo he lastimado más de lo que piensas a Natsume –dice Mikan muy triste, sentía que Rui no tenía la culpa porque él había actuado en defensa de su amigo y eso era lógico porque Rui jamás permitirían que lastime a su amigo- Yo no merezco estar con Natsume, él sería más feliz si encuentra a una chica que no sea yo porque soy muy temerosa y no soy capaz de proteger a Natsume.
-Pues, perdóname pero yo pienso que tú estás calificada para ser la novia de Natsume –dice Rui sonriendo, no se le ocurría a nadie más que a Mikan para sea la novia de su amigo. Comienza a acariciar el cabello de Mikan suavemente, ahora sí estaba contento de que Mikan siga siendo su amiga- ¿Quieres un consejo? Deja de ser tan orgullosa. Tú has protegido a Natsume varias veces, no es necesario volverte fuerte para lograrlo, porque cuando Natsume quedaba herido por protegerte, tú le curabas y siempre te preocupabas por él. Sin darte cuenta, has estado protegiendo mucho a Natsume, más de lo que cualquier chica debería.
-Lo siento, pero no pienso regresar con Natsume –dice Mikan muy seria, estaba decidida a olvidarse de él. No sabía si estaba tomando la decisión correcta pero su mente ya estaba puesta en esa decisión.
Mikan comenzó a alejarse de Rui, este comenzaba a pensar que la decisión que Mikan estaba tomando era equivocada pero aun guardaba esperanzas de que ella recapacitara. Mikan siguió caminando y mientras lo hacía, pensaba que Rui tenía razón. Sin embargo, aun había sentimientos en su corazón que iban en dirección a Micky. Sentí que estaba en un dilema porque su corazón estaba dividido en dos: una era Natsume y otro era Micky, ambos habían sabido ganarse el amor de Mikan, aunque a su manera. Se sentó al lado de Micky y este cogió su mano, ahora estaba más confundida que nunca porque al mirar a Micky, su corazón comenzó a latir muy rápido.
-¿Estás bien? –pregunta Micky al ver a su princesa muy nerviosa.
-Sí –dice Mikan sonriendo, pensaba que era el momento adecuado para decírselo, pero estaba muy nerviosa. Jamás había hecho esto, era su primera vez. Se acercó un poco a Micky y le miró a los ojos- Micky, quiero decirte algo.
-¿Qué cosa? –pregunta Micky muy confundido, no entendía por qué su princesa estaba muy nerviosa pero presentía que era algo muy importante.
-¡Me gustas! –grita Mikan con mucha fuerza, por fin le había dicho sus sentimientos y por alguna razón se sentía muy feliz y contenta. Miró a Micky y este no dijo nada, estaba muy sorprendido con la reciente declaración de su princesa- Micky, ¿qué te pasa?
Mikan intentaba despertar a Micky porque este había entrado en shock, no podía creer lo que había escuchado. Micky no era el único sorprendido, sino también el resto de sus amigos que aun no podían creerlo, pensaban que aun había esperanzas para que Mikan regrese con Natsume, pero esa esperanza se desvaneció al escuchar a Mikan declarar sus sentimientos. El más sorprendido fue Natsume, este se levantó de su asiento, tiró de una patada la mesa, siguió caminando y cerró la puerta con mucha fuerza.
De pronto sucedió algo inesperado, miles de alumnos que aun permanecían en el colegio gritaron asustados. Esto llamó la atención de todos, incluso el director fue a ver lo que estaba pasando. Asimismo, los alumnos que estaban en detención salieron apresuradamente a ver lo que sucedía y cuando llegaron a la puerta del colegio, sus gritos aumentaron.
Micky intentó pasar de entre la multitud de alumnos para encontrarse con una escena nada agradable. Lanzó un grito al cielo, se escuchaba muy desesperado, no podía creer que encontraría a su amigo Near en esas condiciones. De pronto llegaron muchos recuerdos a su mente como aquel día en que vio por primera vez a Near. Aquella noche en la que Micky, quien en esa edad tenía ocho años y formaba parte de la pandilla de Niwa, iba a robar joyas pero algo lo distrajo y era un niño de su misma edad pidiendo limosna en la calle, fue ahí donde Micky le ayudó y ambos se hicieron los mejores amigos llegando a integrar a Near en la pandilla.
Micky no dejaba de gritar muy desesperado al ver el cuerpo de Near en el suelo repleto de sangre y con graves heridas. Ni siquiera el propio Near podía levantarse, sentía su cuerpo muy adolorido y apenas podía abrir los ojos. Natsume comenzó a llamar muy desesperado, solicitando una ambulancia para llevar a Near al hospital.
-¡Near! ¡Resiste! –grita Micky muy desesperado, no sabía quién había hecho tal cosa. Estaba tan preocupado por su amigo- ¡¿Quién te golpeó?!
-Este es mi problema y no el tuyo –dice Near apenas hablando, no podía respirar muy bien.
-¡Deja de hacerte el fuerte! –grita Micky muy enojado, jamás lo había visto así, quería ayudarlo así que le jaló de la camisa a Near- ¡¿Quién te golpeó?!
-Niwa y su pandilla –dice Near apenas hablando, comenzaba a sentir el dolor más intenso que nunca. No pudo aguantar más, su respiración se acortó y sus ojos comenzaban a cerrarse lentamente.
