Esta historia no me pertenece, los personajes son de S. Meyer y la autora es anhanninen, yo sólo traduzco.

Beta: Isa.


Fatherhood, Formula, and Other F Words

Capítulo 25: Forks

Era un jodido idiota. Simple y sencillo. ¿Por qué demonios quería que Pequeña empezara a gatear? En el corto periodo de tiempo que llevaba moviéndose, la perdí por un minuto bajo la mesa de la cocina y se golpeó la cabeza con la mesita de la sala. Obviamente ahora la mantenía lejos de las mesas y le prestaba aún más atención. Esa niña iba a ser mi muerte.

Ya que ahora estaba gateando —y no tardaría mucho en caminar—, Bella y yo pasamos el domingo haciendo mi apartamento a prueba de bebés. Ni siquiera podía recordar la mitad de la mierda que le hicimos. Los gabinetes tenían seguros, los muebles estaban asegurados a la pared, las mesas tenían protecciones en las esquinas, las tomas eléctricas tenían tapaderas y, carajo, incluso mi taza del baño tenía un truco para abrirla. A las tres de la mañana la maldita cosa era casi imposible de abrir. Pero al menos ahora Pequeña estaba a salvo, eso era lo importante.

Aparte de gatear, Pequeña estaba aprendiendo nuevos trucos cada día. Demonios, ya hasta había empezado a aplaudir. Era jodidamente lindo. Sonreía y se reía, aplaudiendo mientras jugábamos en las noches. Mi juego favorito era esconderle algo debajo de las mantas. La niña lo sabía y empujaba la manta de un lado a otro hasta agarrar el juguete. Tenía su propia risa de victoria, lo cual era lo más gracioso del mundo.

—¡Oh, mira quién llegó a casa! —dijo Bella cuando entré en el apartamento y cerré la puerta detrás de mí.

Bajé la vista al piso y encontré a Pequeña gateando hacia mí. Sonrió y balbuceó algo que quise interpretar como palabras mientras yo soltaba mi maletín y la cargaba. Besé su mejilla varias veces, haciéndola reír como siempre.

—Hola Pequeña —dije—. ¿Me extrañaste?

Metió sus dedos a mi boca y se los mordí antes de que apartara la mano. Me senté en el piso junto a Bella y bajé a Sofía para que quedara sentada frente a mí. Por supuesto, no se quedó quieta. Gateó hacia donde estaban algunos juguetes y jugó, pegándole a una de las cosas para intentar abrirla.

Me incliné para besar a Bella mientras movía mi mano a su nuca, acariciando ese lugar detrás de su oído.

—¿Qué hay de ti? —pregunté sonriendo—. ¿Me extrañaste?

Presionó sus labios contra los míos de nuevo y dijo:

—Claro que sí. ¿Cómo te fue en el trabajo?

Me encogí de hombros.

—Supongo que normal. Emmett volvió a reprogramar otra de mis cirugías sin avisarme. Sabes, si va a ser jefe, necesita comunicarse con un carajo. Está de mierda tener que explicarle a mi paciente el porqué no va a entrar en quirófano hasta dentro de un par de horas.

Frunció el ceño, movió la mano a mi cuello y me frotó ahí.

—Lo siento. Aunque está aprendiendo. Quizá deberías hablar con él.

Asentí.

—Supongo que sí. ¿Y cómo estuvo tu día? ¿Algo interesante?

—En realidad no —sonrió—. Mis niños son bastante bien portados. Aunque sí tengo que decirte algo. ¿Qué te parece durante la cena? Hice enchiladas de pollo.

—Suena delicioso —dije palmeándome el estómago—. Yo iré por la niña.

Se rió cuando me puse de pie y le ofrecí mi mano para ayudarla a pararse. Levanté a Pequeña del piso y la senté en su sillita antes de agarrar mi plato y su puré. Esta noche le tocaba pollo con aderezo, y se veía tan asqueroso como sonaba. Mientras Bella y yo comíamos, yo le daba a Pequeña de su comida, la cual parecía disfrutar. ¿Por qué? No tenía ni idea.

Luego de la cena bañé y le puse su pijama a Sofía, y la dejé en su columpio para que se relajara un poco. Era nuestra rutina nocturna de siempre, que funcionaba de maravilla. Si nos desviábamos, ella estaría renegona y no querría dormir.

—Entonces, ¿qué pasa? —pregunté, sentándome en el sofá y rodeando a Bella con un brazo.

Se mordió el labio tomándose unos segundos antes de responder. Obviamente estaba nerviosa, lo cual me puso nervioso a mí.

—Conozco muy bien a tu familia, ¿verdad? Hablo todo el tiempo con tu mamá y tu hermana.

Asentí confundido.

—Sí, ¿y?

—Hablé con mi papá hoy… sobre verlo de nuevo, y él te mencionó. Él... um..., quiere conocerte porque, por lo visto, parece que vamos muy en serio.

Uh, ¿mierda? Sabía que eventualmente tendría que pasar por esto, pero conocer al papá de Bella me hacía cargarme del miedo. Obviamente nunca antes había conocido a los padres de alguien. Además, el tipo era jefe de policía… tenía una pistola y yo era, bueno, yo.

—De acuerdo, ¿sabes cuándo? —Por favor, deja que sea en Acción de Gracias u otra de esas mierdas. Necesitaba tiempo para prepararme.

—Pues tienes el siguiente fin de semana libre, ¿verdad? —preguntó viéndose esperanzada—. Esperaba que pudiéramos ir en mi cumpleaños.

Joder, o sea que no sólo significaba que tendría que conocer pronto al hombre, sino que tampoco podríamos pasar el cumpleaños de Bella en mi cama como había planeado. Genial.

—Sí, pero… ¿y si no le agrado y se arruina tu cumpleaños?

Besó mi mejilla riéndose.

—¡Aww, estás nervioso!

—No, no, me estoy cagando del miedo. No le has dicho de..., ya sabes, como era yo antes, ¿verdad?

Apartó la vista mordiéndose el labio.

Suspiré y me pasé una mano por la cara.

—Bueno, no guarda las pistolas en la casa, ¿verdad?

—Claro que sí. Es policía, Edward. Mira, puede que le haya dicho algunas cosas, pero también le conté cómo eres ahora. Y cuando le dije esas cosas fue antes de conocerte… y cuando estaba enojada contigo —suspiró—. Esto está sonando mal, ¿cierto?

Asentí.

—Un poco. Así que ya me odia, ¿no?

—No, claro que no. Sólo son unos días. Manejaremos hacia allá el viernes en la noche y nos regresaremos el domingo en la tarde. Te juro que no te va a disparar.

Alcé una ceja.

—Si Sofía conociera a alguien como yo, y yo tuviera una pistola, le dispararía.

Se rió suavemente.

—No pasará nada, ¿de acuerdo? Le he contado cómo eres ahora, que es todo lo que importa. Tienes que conocer a mi papá, Edward. ¿Podemos ir, por favor? Lo extraño.

Lo juro por Dios, me hizo ojitos. Se veía tan malditamente llena de esperanza, no podía haberme negado. Además, había una gran posibilidad de que no me matara si llevábamos a Pequeña.

—De acuerdo, iremos, pero Sofía viene con nosotros. No la dejaremos con mamá. Puede que la necesite en caso de que tu papá comience con sus ideas.

Se rió abrazándome con fuerza.

—Gracias, Edward. Estoy segura de que estará menos inclinado a matarte frente a tu hija.


Cuando llegó el viernes comencé a considerar el pedirle a Emmett que me dejara cubrir su horario del fin de semana, pero Bella estaba muy emocionada y de ninguna jodida manera me perdería de su cumpleaños mañana. No sabía mucho de su relación con su papá, pero sabía que eran muy cercanos ya que él fue todo lo que ella siempre tuvo. Me preocupaba cómo iba a reaccionar él conmigo, especialmente considerando cómo había terminado su única relación. Joder, ¿se desquitaría conmigo por eso? Supongo que podía entenderlo. Él no querría que la lastimaran de nuevo.

—¿Entonces tu padre no va a trabajar este fin de semana? —le pregunté mientras manejaba por la 101 hacia Forks.

—Nop —sonrió—. Oh, y me preguntó si querrías ir a pescar con él el domingo. Ya sabes, para pasar tiempo a solas. Puedes usar a Sofía de excusa. Por cierto, sigue dormida.

Miré por el retrovisor y sonreí.

—Supongo que fue el viaje en carro. Y sí, necesito quedarme con ella, ¿sabes? No quiero obligarte a cuidarla y que tu papá piense que me estoy aprovechando o algo así.

—Oh, sabe que la quiero, pero te dejaré usarla como excusa.

El GPS me dijo que girara a la izquierda en Calawah Way, y sentí un nudo en la garganta. Ya casi llegábamos ahí y el pánico me inundó como nunca antes.

—¿Hay algo que deba saber?

—¿Como qué? —preguntó.

—Um… ¿está de acuerdo en que… salgas? Ya sabes, por lo que pasó con Jacob.

—Oh, no menciones a Jacob. Es un tema sensible para él. Pero él entiende que voy a seguir saliendo, Edward. Sabe que soy una mujer adulta.

Asentí.

—De acuerdo, no mencionar a Jacob. —Giré por otra carretera y busqué la casa.

—Es ahí —dijo Bella señalando una casa con una patrulla en el camino de entrada.

Sí, nada más obvio. Me estacioné junto al carro y apagué el motor, respirando profundamente.

—Nunca antes he conocido a los papás de alguien, Bella. Si comienza a parecer que voy a joderlo, detenme, por favor. Preferiría no avergonzarme a mí mismo.

Puso su mano sobre la mía y sonrió.

—Estarás bien, pero intentaré evitar que te avergüences. Creo que le agradarás a mi papá.

Resoplé.

—Claro, Bella. Aun así me voy a proteger con Pequeña.

Salimos de la SUV, saqué a Pequeña, que seguía durmiendo, con todo y porta bebé y me eché su pañalera al hombro. Por el olor que había supe que se requería de un cambio de pañal lo más pronto posible. Dejamos las bolsas en el carro por el momento y seguí a Bella por los escalones del porche hacia la pequeña casa de dos pisos. Antes de que pudiera abrir la puerta de tela metálica, la puerta principal se abrió revelando a su padre.

Era de estatura promedio con cabello negro y un… jodido pornstacho*. Lo juro por Dios, tuve que contener la sonrisa. Estaba usando una camisa de franela, lo cual sólo le sumaba a la gracia.

Es policía, me recordé. Y el papá de Bella. No te rías. Puedes reírte con Jasper y Emmett el lunes.

—Bells —dijo, abriendo la puerta de tela metálica e invitándonos a pasar. Rápidamente la jaló para abrazarla y le dijo que la extrañaba.

Con que Bells, ¿eh? Me pregunté si me mataría por usar eso.

—Hola papi —dijo Bella sonriendo y regresó a mi lado—. Éste es Edward. Edward, éste es mi papá, Charlie.

Asintió mirando el porta bebé en mi mano.

—Es un gusto conocerte, Edward —dijo ofreciéndome su mano.

Le acepté el saludo y me apretó la mano con más fuerza de la que creí necesaria.

—Igualmente, señor.

—Y, Bells, supongo que ésta es la pequeña de la que estás enamorada —señaló.

Bella asintió y se movió detrás de mí. Dejé el porta bebé en el piso y ella sacó a Pequeña, haciéndola renegar un poco, aunque cuando se dio cuenta de que era Bella quien la cargaba, recostó la cabeza en su hombro y bostezó.

—Esta pequeña que huele mal es Sofía —dijo—. Y probablemente deberíamos solucionar eso —se rió.

—Me llegó el olor cuando la saqué —dije—. ¿Por qué no la cambio yo mientras tú hablas con tu papá? Iré por el equipaje en unos minutos.

Asintió pasándome a Pequeña. Claro que fue entonces cuando empezó a llorar. Genial. Bella me dijo que subiera a su vieja habitación, que era la única puerta de la izquierda, así que agarré la pañalera y subí con Sofía. Miré la habitación un poco, estaba bastante vacía a excepción de los muebles comunes. Las paredes eran color verde y había una gran ventana que daba al bosque. Acosté a Pequeña en la cama, que no estaba alzada, y saqué una manta de su pañalera para cambiarla ahí. Seguía llorando así que sobé suavemente su pancita.

—Ya voy, Pequeña —dije, bajándole los pantalones y abriendo su pañal—. Necesito que te portes bien este fin de semana, ¿de acuerdo? Tienes que mantener el llanto al mínimo en las noches porque no quiero que Charlie tenga problemas para dormir.

La limpié y puse el pañal sucio en una bolsa de plástico antes de ponerle un pañal nuevo y subirle los pantalones. Se estaba tranquilizando y se chupaba la mano, así que se la saqué de la boca y le di el chupón. La cargué y me mecí, tranquilizándola más mientras ponía sus manos en mi cabello y me lo jalaba.

—Ésa es mi niña buena —dije besando su mejilla—. ¿También te asustó el hombre con el pornstacho? Porque papi está bastante asustado. Ése es el papi de Bella, y tengo miedo de no agradarle. Ella le contó cómo era yo antes de tenerte, lo cual es la peor pesadilla de todo padre —suspiré.

Escupió su chupón, pero afortunadamente había recordado abrochárselo a su camisa.

—Pa ma —balbuceó.

¿Por qué eso sonaba como "papi malo"? Bien, estaba exagerando mucho.

—Bajemos las escaleras y conozcamos a Pornstacho. Mierda, espero que no se me salga decirlo —me reí.


Luego de pasarle Pequeña a Bella, bajé las maletas del carro, y luego regresé a la sala. Charlie estaba sentado en el sillón meciendo a Sofía en su regazo con una sonrisa y Bella le contaba todo sobre ella. Obviamente haber traído a Pequeña fue la mejor idea del mundo. ¿Quién podría no amarla?

—Es muy bonita, Edward —dijo Charlie mientras Sofía estiraba la mano y le jalaba el mostacho.

Carajo.

—Lo siento mucho —dije.

Apartó su mano y se rió.

—No te preocupes por eso. Todas las damas aman el mostacho.

—¡Papá! —dijo Bella.

—Estoy bromeando, Bells. ¿Quieres que te la regrese, Edward?

—Pronto va a querer su biberón —dije mirando mi reloj—. ¿Quiere dárselo usted?

—Oh, no. —Sacudió la cabeza—. Esto es todo lo que puedo hacer con bebés.

—Iré a prepararle el biberón —dijo Bella parándose del sofá.

De repente me quedé solo con su padre y no sabía qué jodidos decir. Él seguía hablando con Pequeña, y la hacía reír mientras yo me sentía incómodo ahí sentado.

Luego de un rato en silencio dije:

—Gracias por invitarnos a pasar el fin de semana.

Sí, esa era una buena manera de comenzar, ¿cierto?

—De nada —dijo—. Bells habla mucho de ti, supuse que ya era hora. Me dijo que eras cirujano, ¿no?

Asentí.

—Cirujano general.

—No tengo idea de qué significa eso, hijo.

—Oh, um, mi especialidad se centra en los órganos abdominales.

—Ah, ¿entonces supongo que no haces cirugías cerebrales? —se rió.

—No desde la residencia. De hecho seguí los pasos de mi padre.

—Qué bien. Estoy seguro de que se siente orgulloso.

Y luego hubo más silencio incómodo entre nosotros dos. Bella parecía estar tomándose su tiempo con ese biberón.

—Entonces, eres el vecino de Bells —dijo—. Ella te salvó el trasero con esta pequeña, ¿verdad?

Me reí en voz baja rascándome la nuca.

—Uh, sí, lo hizo. No sé qué haría sin ella.

—Es una gran chica, aunque estoy bastante seguro de que yo no tuve nada que ver en eso. ¿La amas?

Directo al grano, ¿eh?

—Sí, señor. Es amable, inteligente, divertida, y simplemente maravillosa. No sé cómo es que tuve tanta suerte para que me hablara.

—Yo tampoco —dijo arrullando a Pequeña—. Eres la bebé más feliz del mundo, ¿no?

Pues eso solucionaba el problema. Él no creía que yo debía estar con Bella, y no podía culparlo. Aunque eso sí, ya sabes, dolía jodidamente. ¿Me odiaría para siempre? Si le decía a Bella que yo no le agradaba, ¿rompería conmigo? Mierda. Sabía que venir aquí era mala idea.

—Aunque me dijo que eres un buen papá —dijo mirándome—, eso es importante. Cambiaste tu vida por esta pequeña y te hiciste responsable. Sabes, eso dice mucho sobre un hombre y puedo entenderlo.

Parpadeé, confundido sobre a dónde jodidos quería llegar. Entonces… ¿no me odiaba?

—Amo a mi hija con todo mi corazón, y no puedo imaginar mi vida sin ella ahora… o sin Bella. Sé que conoce mi pasado, pero le juro que ya no soy ese hombre.

Asintió.

—Creo en segundas oportunidades, pero si lastimas a mi hija… pues lo pagarás —sonrió, y juro por Dios que su pornstacho se torció. Puede que tuviera un nudo en la garganta.

—¡Aquí va! —dijo Bella llegando con el biberón—. ¿Puedo cargarla, papá?

—Claro, Bells —dijo, levantando a Pequeña para que la cargara.

Bella se sentó junto a mí y acostó a Pequeña en sus brazos para darle el biberón. Encontré a Charlie mirándola con una sonrisa mientras ella le hacía cariñitos a Sofía y limpiaba la baba que tenía en la barbilla. Era todo un espectáculo, así que no podía culparlo. Me pregunté qué pensaría él de ver a Bella así; como una mamá. Quiero decir, básicamente era la mamá de Pequeña, incluso aunque todavía no hablábamos mucho sobre eso, con excepción de esa ocasión en la tienda. Sabía que era pronto, pero esperaba que un día Sofía le dijera mamá.

Sí, jodidamente pronto.

—Actúas de forma natural, Bells —dijo Charlie sonriendo—. ¿Es todo lo que come?

Bella sacudió la cabeza

—No, también come comida para bebé. Ya le dimos la cena antes de venir para acá, ya que íbamos a llegar muy tarde. Su favorito es la papilla de pollo, pero come de todo bastante bien.

—Menos las zanahorias —me reí—. Siempre logra embarrármelas a mí, así que ya dejamos de intentarlo.

Sonrió.

—¿Te avienta la comida?

—También le escupe —Bella se rió suavemente—. He encontrado todo tipo de cosas en su cabello.

—Qué divertido, ¿pero contigo no?

Sacudió la cabeza.

—No, come muy bien conmigo. Aunque no sé por qué. Sólo he tenido que limpiarme como dos veces.

—Como dije, totalmente natural. Y bien, ¿había espacio suficiente para la cuna allá arriba? —preguntó cambiando de tema.

Asentí.

—Ya armé la cuna portable. Probablemente se irá a dormir en una hora más o menos, pero primero tiene que jugar un rato más. Tomó una siesta ya tarde en el carro. Esperemos que no cause muchos problemas.

—Pues siéntanse libres de hacer lo que necesiten. Ya me voy a acostar, si les parece.

—Claro, papi —dijo Bella sonriendo—. Ya pasó tu hora de dormir.

Se rió.

—Sí, después de las nueve. —Se levantó del sillón y se puso frente a ella, se inclinó y besó su mejilla—. Feliz casi cumpleaños, cariño. Gracias por venir a verme.

—De nada. Buenas noches. Te quiero.

—También te quiero. —Movió su mano hacia la cabeza de Pequeña para acariciarla suavemente—. Buenas noches, calabacita.

Espera… ¿le dijo calabacita a mi niña? Me refiero a que, claro, era pelirroja y eso, pero eso era… grosero. No me gustaba, pero Bella se rió y dijo que era lindo. Joder no, no era lindo. Mi niña no era una maldita calabaza.

Luego de que Pornstacho subió las escaleras, Pequeña terminó su biberón y jugamos un rato. No estaba cansada en absoluto, lo cual no era bueno. Ahora su horario estaba todo jodido. Tuvo una siesta tarde, un biberón tarde, y el ambiente era nuevo. Por alguna razón sabía que todo esto me olía a desastre. Tenía razón. Nada de lo que hicimos la hizo querer irse a dormir. Bella la meció, yo la mecí, pero tenía los ojos bien abiertos y se portaba de manera juguetona, riéndose en voz alta y balbuceando sus disparates de siempre.

Cerca de las once Bella subió por un libro para niños. Esperábamos que leerle fuera la solución, así que sostuve a Sofía en mis brazos mientras Bella le leía. Tenía fotos y también texto, el cual Pequeña tocó con alegría. Sólo pareció despertarla más.

—¿Qué te parece uno de tus libros? —pregunté, suspirando derrotado mientras Pequeña se removía en mis brazos.

—Traje Sensatez y Sentimientos —dijo—. Puedo intentarlo.

Me encogí de hombros.

—Funcionó antes, ¿cierto? En este momento estoy empezando a desesperarme.

—Bien, iré por él —sonrió, y se inclinó para besar la frente de Pequeña antes de levantarse.

Cuando regresó comenzó a leer desde el principio hablando con voz suave. La verdad me importaba una mierda el libro y nunca antes lo había leído. Por el aspecto que tenía la portada supuse que ésta no era la primera, o incluso segunda vez que Bella lo leía. Luego de unas cuantas páginas Pequeña comenzó a bostezar y parpadear lentamente. Había dejado de moverse y estaba quieta en mis brazos. Santa mierda, Bella era milagrosa. No sabía si era su voz, o quizá Sofía encontraba el libro tan aburrido como yo, pero funcionó muy bien. Luego de veinte minutos estaba completamente dormida.

Me levanté con cuidado y subimos las escaleras hacia la habitación de Bella. Ya antes había instalado la cuna, así que acosté gentilmente a Pequeña mientras Bella preparaba nuestra cama. Me rasqué un poco la cabeza ante el hecho de que Pornstacho estuviera de acuerdo en que compartiéramos cama, pero no había dicho nada. Supuse que ya se había encargado de eso.

Luego de cambiarnos Bella y yo nos acostamos en la pequeña cama, y la jalé a mis brazos para besarla. No iba a poder tocarla de verdad durante todo el fin de semana, así que agarré lo que pude y moví mi mano a su culo.

Se alejó de mí riéndose con suavidad.

—Eres terrible. ¿En la casa de mi papá? ¿En serio?

Sonreí.

—Iba a ir por tus pechos, pero sé cómo te pones.

Rodó los ojos y me besó de nuevo.

—Sólo tú, Edward. Sólo tú.


Pornstacho: combinación de Porno y Mostacho. En pocas palabras, Edward se burla mentalmente del bigote de Charlie xD


¿Qué les pareció el encuentro de Edward con Charlie? Y esperen que todavía falta más...

Sobre las actualizaciones, intentaré que sigan siendo cada domimgo, cualquier cosa lo iré informando en el grupo de Facebook: FungysCullen13-Traducciones, por si quieren unirse.

Espero que les haya gustado, ¡y gracias por sus comentarios! ^^

abigailascencio5, Cami Fics, Andy161616, EmDreams Hunter, maferpatts, Clau MacBells, yolabertay, jacke94, Andrea 14 de Cullen, eddieIlove, ALEXANDRACAST, LizzieSwanCullen, dracullen, CARY, VeroSalvatoreCullen, Karla Stew Pattz, Yeicy Duquesa Swansea, Tata XOXO, freckles03, Zanzamaru, Annaniicolle, lokaxtv, anamart05, cielo carlie cullen, Gretchen CullenMasen, Tepha, Gladiiz D'Kltz, alejandra1987, Cullen-21-gladys, Robmy, bella-maru, Pau'CM, Laura Katherine, bellaliz, Media Noche New, MaeCllnWay, idtamary, Danii Belliner Cullen, javieraa12, Palitatjcullen, liduvina, Martha, Caty Bells, Nadiia16, fati21, Dark, vanecullenciprianogrey, solecitopucheta, hilarycullen17, DiAnA FeR, Esmeralda C, andy10, princesitajane, BeLeNxiiiZzz, Liz PattStew, Vanerk II, Gabriela Cullen, MARIIBETT, antomirok, Mary-cullen25, Beastyle, Chayley Costa, Mercedes Mejia, Dariana Cullen, jolie love, JusticeCullen, Isa Cullen Grey M, Caroline Jonas, carlita16, airelavcullen, sandra32321, Ligia Rodriguez, Lesly jailenne, LeiFer12, rockergirl661, vane cullen swant, celina rojas, flexer