NA: ¡Y llegamos a las 10 mil vistas! O rebasamos, de hecho. Ahora mismo el indicador me dice que tenemos algo de 10 300. Gracias a todos por sus comentarios y su preferencia. Ahora sí, está confirmado: ¡este es el fic en español de Steven Universe con más seguidores, favoritos y lecturas! (al menos en FanFiction)


Capítulo 24: El Presagio

Ciudad Playa
Casa de Steven
24 horas para la llegada de la cápsula

Era un sábado particularmente nublado en Ciudad Playa. Steven y Jasper estaban viendo televisión en el segundo piso. Los programas de luchas se habían convertido en los favoritos de la corpulenta gema. Steven, si bien disfrutaba al igual que ella de la TV, prefería aprovechar el tiempo en reflexionar sobre cómo le había ido todo hasta el momento.

Jasper finalmente se sentía con la libertad de ser ella misma. Ahora podría usar su fuerza para ayudar a los demás a crear cosas nuevas, en lugar de destruirlas.

Peridot finalmente podía trabajar en sus propios proyectos y tomar decisiones propias sobre qué hacer con su vida. Incluso ya tenía un hobby.

Lapis ya no vivía en esclavitud, y poco a poco estaba logrando superar todos sus anteriores tormentos. Finalmente había recuperado su sonrisa.

Inconscientemente, el niño terminó recostándose sobre el cálido cuerpo de Jasper. A ella no le hizo problema.

Steven lo estaba logrando. Garnet se sentirá orgullosa cuando lo sepa, todas las gemas lo estarán. Aunque quizá al principio quieran hacerles daño, pero él estará ahí, dispuesto a calmar las aguas.

Mañana su padre cerraría temprano y Connie vendría de visita. Será un gran día.

Steven comenzaba a cerrar los ojos, cuando un leve pitido captó su atención.

Se detuvo. Steven alzó la cabeza. Jasper desvió la atención del televisor, habiendo notado también el sonido.

Volvió a empezar, esta vez más fuerte, constante, omnipresente.

Solo un artefacto podía hacer ese ruido: la Piedra de los Lamentos.

Steven bajó las escaleras, con Jasper detrás de él. Abriendo la puerta del armario empotrado en la pared bajo su dormitorio, ambos encontraron el dichoso objeto. Este continuaba emitiendo ese sonido, aunque al menos no era un chillido insoportable como en otras ocasiones.

- Jasper: ¿Qué rayos? No había visto uno de esos en miles de años.

El niño sacó el dispositivo y lo puso en medio de la sala.

- Steven: Y usualmente no hace nada, a menos... uh oh.

- Jasper: ¿Qué pasa?

- Steven: La única vez que funcionó fue cuando Lapis quiso enviarnos un mensaje.

- Jasper: ¿Quieres decir que alguien está intentando comunicarse con el planeta?

- Steven: Probablemente.

En ese momento, Peridot apareció por el portal de luz, tapándose los oídos con dos de sus dedos flotantes.

- Peridot: ¡Daaah! ¿Se puede saber de dónde carajos salió toda esa interferencia sonora?

- Jasper: (Señalando a la piedra) De eso. Vamos, tampoco es tan fuerte.

- Peridot: (Expresión de fastidio) ¿En serio conservan esas cosas todavía? Son muy sensibles ante interferencias de todo tipo y su espectro de señal es simplemente demasiado amplio. ¡Nunca en mi existencia había visto algo tan obsoleto! Hasta cualquier sistema de telecomunicaciones de este planeta tiene un rendimiento más equilibrado.

- Steven: Pues nos sirvió una vez.

- Peridot: Como sea, ¡apágalo!

- Steven: Eh... no sé cómo.

La gema de peridoto gruñó y refunfuñó al darse cuenta que, de hecho, ella tampoco tenía idea de cómo operar un aparato tan antiguo como aquél.

- Jasper: (Sobándose el oído con el meñique) ¿Y bien?

- Peridot: (Irritada) ¡NO SÉ! ¡No sé! ¡Yo no fui creada para manejar esta basura!

Al ver que no tenían éxito, Steven metió un almohadón en medio del aro en la parte superior del antiguo artefacto. El cuerpo extraño logró neutralizar casi completamente el sonido.

- Peridot: (Suspira) Al fin, ¡algo de paz!

- Jasper: Eso funciona. Buen trabajo, soldado. Ahora, si me disculpan, estaré viendo la Wrestlemania.

- Steven: ¡Esperen, esperen! Esto no ha terminado aún.

- Peridot: (De vuelta en calma) Es cierto, todavía no sabemos por qué el dispositivo entró en funcionamiento de un momento a otro.

- Jasper: Bah, por favor... tú misma dijiste que esa cosa no servía.

- Peridot: Eso no cambia nada. Algo tiene que estar causando esta interferencia... algo de gemas, probablemente.

- Steven: ¿Qué tienes en mente?

La gema ingeniera observó fijamente la ahora taponeada reliquia. De éste apenas lograba escucharse algo; pero eso era señal de que, lo que quiera que fuera la causa, todavía estaba activa. No era seguro.

- Peridot: (Llevándose un dedo al mentón) Tengo conocimiento de un tipo en particular de tecnología que se sabe puede causar interferencias con receptores antiguos, pero... no creo... no puede ser...

- Jasper: ¿No puede ser qué? ¿Que vengan por mí?

- Steven: (Confundido) ¿Eh?

- Jasper: (Dándole la espalda al artefacto) ¡Pues que se jodan! Ya los esperé demasiado. Que me rueguen todo lo que quieran, si así les parece.

Peridot tenía una idea de lo que podía estar originando la interferencia. Un tipo de sonar en particular, no muy usado por el Planeta Hogar.

Ese sonar rastreaba gemas.

¿Pero por qué seguiría Yellow Diamond interesada en este planeta? ¡Ella misma lo había mandado completamente al diablo! ¿Acaso había estado mintiendo?

Imposible, ella jamás ha mentido. Ha ocultado cosas, por supuesto; ha manipulado la verdad a su favor, eso también es verdad; pero jamás algo que haya dicho la emperatriz ha sido desmentido en algún momento. Y ella fue muy clara en su último mensaje.

Entonces otras posibilidades cruzaron su mente, aliviándola. Tal vez el problema no era tan grande como les parecía. Además, en cualquier caso, contaban con el escudo de Rose. Aquella arma había sido capaz de neutralizar un disparo del cañón de la nave de guerra a su máxima capacidad.

- Steven: ¿Peridot?

- Peridot: Nah, olvídenlo. Probablemente solo sea alguna nave de transporte pasando por el sistema local. Su campo magnético debe estar siendo interpretado erróneamente por la piedra, causando el sonido. Ya se pasará.

El niño le dirigió la mirada, suplicante.

- Steven: ¿Estás segura?

- Peridot: Sí, Steven. (Coloca una mano sobre el hombro del niño) Créeme, ella ya ni siquiera se acuerda de nosotros. Ahora tiene asuntos más importantes que atender.

Dicho esto, ambas gemas se retiraron a lo suyo, dejando a Steven con la piedra. El sonido fue disminuyendo paulatinamente hasta desaparecer, confirmando lo que Peridot le había dicho.

Eso había estado cerca.


Esa tarde, Steven y Lapis fueron al autolavado a ayudar a Greg. Tras terminar con las órdenes, la guerra de agua de turno no se hizo esperar. Lapis se unió al juego rápidamente, empapando a los otros dos con facilidad. En compensación, la gema oceánica los secó rápidamente usando su hidroquinesis, para después deleitar al niño con una exhibición de todo tipo de figuras de agua: desde criaturas marinas que ella había conocido, hasta varias de las maravillas que alguna vez formaron parte de la infraestructura del Planeta Hogar. El mismo Greg se vio asombrado al observar vestigios del mundo del cual procediera su esposa, su universo.

- Steven: (Estrellas en los ojos) ¡Asombroso!

Lapis sostenía en sus manos una figura de agua en miniatura de una fuente procedente del Planeta Hogar. Se podía apreciar todo tipo de ornamentación en ella, y los chorros de agua que recorrían sus alrededores parecían desafiar todas las leyes de la gravedad.

- Lapis: Sí, lo sé. Aquella solía ser de mis favoritas.

- Greg: Vaya, sin lugar a dudas era un mundo muy hermoso... a veces me pregunto cómo fue que Rose pudo preferir algo tan simple como la Tierra... o a mí, sobre todo lo que hay ese mundo...

- Lapis: Hubo. De hecho... el Planeta Hogar ya no es lo mismo de antes. Su color se perdió, la gente está totalmente desmoralizada y lo único que les importa ahora es cumplir órdenes. Y en en cuanto a Rose... bueno, sus razones ha de tener. Seguramente las descubriré ahora que me estoy quedando con Steven (le soba el cabello).

El niño la abraza por un costado, alegre y risueño.

- Steven: Je je... así es, Lapis.

- Greg: Ah pues, Rose siempre me decía que lo que más le fascinaba era la variedad de vida que existía en este mundo, y de hecho, le doy la razón en ese punto. Los humanos llevamos milenios en este planeta y ni siquiera conocemos a todas las demás especies que conviven con nosotros... O eso decían en el documental.

De pronto, a nuestro héroe le vino una idea.

- Steven: Oye Lapis... ¿no te gustaría venir conmigo a conocer de todo tipo de criaturas marinas?

- Lapis: (Risueña) Ay, Steven. Me encantaría, pero tú no respiras bajo el agua como para llevarte a dar una vuelta bajo el océano.

- Steven: (Confiado) No es necesario.

Esta respuesta se ganó una mirada curiosa de la ninfa de agua.

- Lapis: (Inclinando ligeramente la cabeza) ¿Qué tienes en mente?

- Steven: ¡Es hora de una visita al acuario!

- Greg: Buena idea, hijo. Iré por algo de dinero para pagar las entradas.

El trayecto hacia Villa Océano no fue muy largo, pues afortunadamente había poco tráfico, pero cuando llegaron al acuario de la ciudad Lapis se quedó boquiabierta.

Los tres ingresaron al lugar, tomados de las manos con Steven. Criaturas de todas las formas, tamaños y colores imaginables se paseaban entre celdas de contención, adaptadas para simular entornos naturales. La gente se paseaba por el lugar, observando a los animales y averiguando algunas cosas sobre ellos. Las criaturas contaban con alimento suficiente y la libertad de moverse donde quisieran dentro de sus hábitats. No parecían tener problemas con estar limitados a un espacio específico, en realidad. Incluso, algunos de ellos lucían juguetones ante los visitantes.

Una criatura en particular atrajo la atención de la gema oceánica. Esta se asomó detrás de un vidrio, observándola. Era pequeña, cabría en la palma de su mano. Cabeza con hocico en punta, cresta, un par de aletas al lado y una cola algo enrollada.

- Lapis: Vaya, ¿y quién es este pequeñín?

- Steven: Un caballito de mar.

- Lapis: (Sin despegar la vista del animal) Es... hermoso...

- Steven: Entonces, ¿te gusta el lugar?

- Lapis: (Voltea hacia el niño, afirmando el agarre en su mano) Me... me encanta, Steven. ¡Gracias!

- Greg: Oigan, hay que ir a ver a la foca. A ver con qué número nos sale esta vez.

- Steven: ¡Es cierto! Ven, Lapis.

- Lapis: (Alegre) A donde tú quieras.

Fue una tarde bastante larga, y los tres la disfrutaron plenamente.


Al día siguiente, Jasper, Lapis, Connie y Steven se encontraban en la casa, jugando una partida de Monopolio. Ahora que las gemas estaban más abiertas ante nuevas experiencias relacionadas con la Tierra, presentarles a su amiga no resultó nada difícil.

Era un día más tranquilo y nuevamente soleado. La piedra ya no había emitido señal alguna ese día.

- Steven: ¡Mi turno! (Rueda los dados) Uno... dos... tres... cuatro... cinco...

- Connie: Caíste en mi propiedad. ¡Pagando! Son 450.

- Steven: Ah, rayos. A este paso me quedaré sin dinero.

El niño le entregó a Connie un manojo de billetes de papel.

- Jasper: (Susurrando para sí misma) Jeh, haber prestado atención en Contabilidad quizá me habría servido de algo ahora.

Todo transcurrió con normalidad, hasta que se le escuchó a Peridot llamar desde afuera.

- Peridot: (Extrañada) Ehm, Steven... ¿e-es normal que hayan dos cuerpos celestes visibles durante la mañana?

- Steven: (Poniéndose de pie) No... usualmente solo se ve el Sol.

El niño salió al balcón, donde se hallaba la gema de peridoto, observando con detalle la mancha brillante en el cielo. Su intensidad era comparable a la del astro rey, aunque era mucho más pequeño, y parecía moverse.

Parecía venir hacía la costa.

Lentamente el terror fue tomando lugar en el rostro de Peridot, al darse cuenta de que ese no era precisamente un astro del espacio.

- Peridot: [No puede ser... no... ¡No!]

Lapis salió desde adentro, levitando con sus alas de agua y descendiendo delicadamente sobre el piso de madera.

- Lapis: Oigan, ¿qué están mirando?

Steven solo se limitó a señalar el objeto, sin salir de su asombro.

- Lapis: Oh, eso... eso es nuevo.

- Steven: (Tirando del brazo de Peridot, al notar su nerviosismo) ¿Peridot?... ¡Peridot!, ¿estás bien?... ¿qué es esa cosa?

- Peridot: (Entrando en shock) Es-... e-es una cápsula... d-del Planeta Hogar.

Los otros dos presentes abrieron los ojos como platos al escuchar la escalofriante noticia.

2 horas


NA: ¿Qué les espera a nuestros héroes en el interior de la cápsula enviada por Yellow Diamond? ¡Prepárense para el final en dos partes de este fic!
Aunque con lo apretado de tiempo que estoy, no sé cuándo los vaya a poder sacar. Haré un esfuerzo.

Como nota fuera de tema, ¿ya vieron el episodio 'Nightmare Hospital'? ¡Rebecca lo hizo otra vez! El Stevonnie (pareja) en el episodio lo fue todo. Y la escena en el final, ¡santo cielo! No pude evitar sentirme mal por Steven.

Gracias por leer.