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La cruel realidad
Capitulo 24: Por primera vez…
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. – Yo siempre estaré a su lado. – la escuche decir con suavidad. – Porque tú eres… después de todo… mi pequeña… H…Hinata.
"Tsubaki"
"Tsubaki"
Pronuncie mentalmente mientras la veía deslizarse a hacia el suelo, la vi caer de rodillas y luego su frágil y maltratado cuerpo cayo de un lado. Su cabello cubrió su cara mientras que una de sus manos rozo mi bota y luego resbalo hasta el concreto.
. – ¡Tsubaki! – Gritaron.
"Tsubaki"
"Tsubaki"
Yo la conozco.
. – Tsu…baki – farfulle al mismo tiempo que parpadeaba.
Cerré lo ojos mientras me llevaba una mano a la sien de mi cabeza. Sentí una holeada de calor recorrer mi cerebro que luego se esparció por todo mi cuerpo. Por un momento hasta escuche el inquieto latir de mi corazón, los glóbulos rojos correr por mi venas y el olor a sangre que sin duda alguna pertenecía a otro hombre. Después sentí que todo eso se alejaba, se distanciaba y desaparecía en lo más profundo de mi mente. Incapaz de ser percibido por un simple humano, pero con el virus E alejándose pude sentir como esa oscuridad era alejada por un simple rayo de luz.
Me sentía ligera y no sabía por qué. Solo al abrir mis ojos de nuevo, era como despertarme de un mal sueño. Deje salir un suspiro mientras dejaba caer la katana atrayendo la atención de todos, trague saliva porque de alguna manera sentía mucha sed y estaba asustada.
. – ¿Hinata? – distinguí la voz de Kakashi. – Tus ojos... están…
Por ímpetu levante mis vista hacia él confirmado su sorpresa – parpadee dos veces – volteando hacia mi alrededor observando donde me encontraba. Esto no era ANBU, esto era…
Me trague un grito ahogado al ver el cuerpo inerte de Orochimaru. A su izquierda, se encontraba Ren recargado en la pared mientras que a su derecha se encontraba Yamato viéndome con sorpresa. Y pude detectar como su ojo viro hacia abajo – hacia mis pies – y no pude evitar seguirlo.
¡¿Tsubaki?!
Solté un alarido de dolor al ver el estado de Tsubaki y por impulso lleve mi mano derecha para evitar soltar un grito mientras torpemente retrocedía hasta topar con el pecho de alguien. Voltee violentamente y pude ver el pasmo de Sasuke, quien automáticamente llevo sus manos a mis hombros.
. – ¿Sasuke? – pronuncie y mi voz sonó aguda, como si llevara años sin poder hablar.
Su aspecto estaba tan descuidado, su cara estaba sucia, tenía mugre y sangre seca en su labio inferior, de igual modo dos cortes en su mejilla derecha y algunos rasguños alrededor de su cara. Parecía tan irreal… pero era él.
Apreté los labios, fruncí las cejas hacia arriba y me lancé hacia su cuello, rodeándolo con mis brazos al mismo tiempo que me ponía de puntitas. – Eres tú… – susurre al sentir sus grandes brazos alrededor de mi cintura.
. – Hinata. – Pronuncio mi nombre con tanta ansiedad. Aferro el abrazo con vehemencia, como si en ese mismo instante temiera que desapareciera. – Volviste…
. – ¡Tsubaki! – exclamo asustado Naruto.
Abrí mis ojos dándome cuenta donde me encontraba y con quien me encontraba, separe el brazo con rapidez y mi propia alteración sorprendió a Sasuke.
. – ¡Ay, por Dios! ¡Yo la mate! – afirme arrodillándome junto a Naruto. – ¿Qué hice? – cuestione alterada mientras me llevaba mis manos a la cabeza.
. – No, Hinata-sama. – Anuncio Ren acercándose lentamente. – Esto no lo hizo usted.
Me quede hincada mientras levantaba mi estupefacción hacia Ren. Sus ojos se tornaron lagrimosos y me dijo que no tenía cara con que verme, después Yamato se lo llevo. El tiempo se detuvo de nuevo, Tsubaki agonizando, Ren arrestado y Orochimaru muerto. Mi cabeza comenzó a recordar…
. – Osamu Sanjo – murmure, captando la atención de Sasuke. Agache la cabeza y varios mechones se deslizaron hacia adelante, sentí un tic incontrolable en mi mano derecha. En un parpadeo, mi sangre hirvió de nuevo, tanto que dolía. Los recuerdos dolían, eran efímeros y a la vez tan claros. La traición de Tsubaki y Ren, la muerte de Ino, el mísero enfrentamiento de Orochimaru y el maldito virus E en mis amigos.
. – Hinata estás caliente – pronuncio preocupado Sasuke, su tacto en mi hombro lo obligó a retirarla.
Kakashi se acerco al mismo tiempo que yo levantaba mi cabeza hacia él. – Aun no ha acabado – le dije con el ceño fruncido. Y él solo asintió, muy a su pesar.
. – Sasuke ven acá. – ordeno Kakashi y este dudoso se acerco hacia él, volteo a verme y me miro con dolor.
Su dolor era tan real que una parte de mi cuerpo se erizo ante su sola mirada. Yo misma me percaté, el virus E era sin duda alguna un misterio. – Debo terminarlo – les dije a los dos una vez que mi ojo izquierdo se torno negro mientras el derecho permanecía estable.
. – ¡Otra vez iras sola! – me acuso Sasuke siendo detenido por Kakashi. – ¡Déjame ir contigo, ya he visto suficiente muertes! ¡¿Por qué insistes en ir sola?!
¿Qué podía decirle?
Tan solo verlo aquí ya era bastante desolador. El me había visto y aun era recio en ir conmigo.
De repente, una mano capturo la mía y observe como Itachi la acariciaba, para después darle un beso. – Te damos 20 minutos, después te alcanzaremos. – el primer comentario lo hizo hacia mí y el segundo era más hacia Sasuke.
Mire a Itachi, toda su elegancia y refinancia ya no estaba, pero, él seguía sonriendo como siempre. – Lo siento – le dije sin querer y entre abrió la boca, confundido por mi disculpa. Entonces voltee de nuevo hacia Sasuke. – Eres un obstinado – dije al mismo tiempo que lo miraba con pena.
. – Y tú una tonta – me contesto mientras fruncía el ceño y dejaba de poner resistencia. Suspiro y solté una mueca al ver como ladeaba la cabeza hacia otro punto, indicios de no querer verme partir.
Observe como Naruto subía con Tsubaki junto con otra ANBU, dándole los primeros auxilios. Me inquiete, y voltee mi mirada hacia el cuerpo inerte de Orochimaru. Mi mente quedo en blanco, no sabía que pensar, Orochimaru había muerto y mis sentimientos de odio, de igual forma. Sin embargo, otros habían aparecido.
Subí las escaleras y me di cuenta de que me seguían, salí por la escotilla y observe el desastre a mí alrededor. El olor a muerto llego a mis fosas nasales y respingue. Camine hacia la destrozada puerta y al cruzar una ráfaga de viento con lluvia cubrió mi rostro y luego mi cuerpo. En un auto observe como una mujer ANBU atendía desesperadamente a Tsubaki, el pequeño latir de su corazón resonó débilmente por mi oído – "¿Cuánto aguataría ese pobre corazón?" – pensé mientras Naruto se disponía a ayudarla por tal de tener su corazón latiendo. A su lado, Ren tenía las manos esposadas, su rostro estaba decaído.
Por otro lado, di un paso al ver como estaba Gaara recargado contra el tronco de un árbol, sosteniéndose el brazo. Y a su lado Kazuma yacía inconsciente en el suelo, quería acercarme pero Kakashi me detuvo y me dijo que continuara. Sentí la atención del pelirrojo y sus ojos aguamarina me observaron con intensidad. Tan solo le di una pequeña sonrisa y corrí hacia la pequeña ciudad del sonido.
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"Osamu Sanjo"
"Osamu Sanjo"
"Osamu Sanjo"
. – Osamu Sanjo – pronuncie con frialdad al hombre que tenia bajo mis pies mientras mi katana estaba a punto de atravesar su ojos derecho si no me daba respuestas. – ¿Dónde está?
. – E….en… la… mansión. – me miro con terror el hombre. – La reconocerá… es la única que existe en este pueblerino – me dijo rencoroso el hombre al mismo tiempo que lo soltaba.
. – Entonces, ¿Por qué lo protege? – le cuestione con seriedad, recordándole la primera vez que se negó a darme información sobre él.
El hombre se mofó, su aspecto viejo y sus ojos cansados parecía que custodiaba la puerta desde hace varios años. – Porque él tiene "ojos" por todos lados. – dijo señalado con la mirada la cámara que se encontraba en una de las esquinas de la gran muralla.
. – Ya veo – dije mientras desarmaba al hombre en su intento de atacarme por la espalda. – Discúlpeme por esto – lo tome del cuello y con la fuerza del virus E lo lance hacia la cámara, rompiéndola en el acto.
Un trueno resonó al mismo tiempo que silenciaba los alaridos del hombre una vez que cayó hacia el suelo enlodado. – Descuida… – vocifero una vez que se acostumbro al dolor de su espalda. – Por tu aspecto… yo diría quien tendría que rogar por perdón seria ese maldito de Osamu.
Sonreí, sin duda alguna disfrutaría esto. Mi odio seguía ardiendo y quebrándome la cabeza, tanto que parecía un loca. Y era bastante aterrador el estar consciente y dejarse llevar por el virus E.
El viento soplo con vehemencia y al pasar por los alrededores todos los locales apagaban sus focos, las casas cerraban sus ventanas y los niños se refugiaban en los brazos de sus madres. Hasta parecía que mi olor a sangre los ahuyentaba pero quizás era por la katana que sostenía, que no estaba tan limpia que digamos. Pero por alguna razón sentí que a pesar de mi aspecto, eran mis ojos lo que más temían.
A excepción de un pobre viejo vagabundo sentado en una caja de madera – resguardándose de la lluvia – hizo el favor de señalarme una vez que me detuve en busca de la afamada mansión. Agradecí con la cabeza y seguí la indicación a paso lento. Observe las casa y los establecimientos, a cada paso que daba estos apagaban los focos y cerraban con llave, como si no fuera la primera vez que lo hacían.
Entonces, recordé que la aldea del sonido siempre fue víctima de varios conflictos internos y al ser una ciudad con un gobierno presidencialismo, el hombre encargado de la ciudad siempre negó ayuda de otras aldeas. Tras generación, el presidencialismo fue olvidado – por lo que veo – se ha convertido en una maldita dictadura. Las casas, los negocios e incluso las personas tenían un rol y si alguien se revelaba acabaría en cenizas.
Patee la madera que se encontraba enfrente de una casa derrumbada, tal parece que el fuego había consumido todo. No había nada más que concretos destrozados y polvo.
. – Osamu lo ordeno… – vocifero una voz ronca. Voltee y me encontré al vagabundo de antes. Era un viejo de unos 70 años, alto y escuálido. Su barba blanca y su cabello blanquecino cubrían toda su cara. Observe como vestía incontables abrigos y su viejo pantalón desgastado, andaba descalzo y a pesar de ser pobre se las arreglaba para sacar un cigarrillo y lo prendía delante de mí.
. – Me siguió – afirme.
El hombre dejo salir el humo de sus pulmones y asintió. – Quemo la casa junto con los habitantes, una pequeña familia de tres. – comento mientras fumaba con vehemencia y luego soltaba el humo. – Una familia inocente… y todo porque Osamu se enamoro de la esposa…
. – ¿Por qué me siguió? – le cuestione sin preámbulos una vez que escuche la breve historia.
. – Curiosidad. – Dijo mientras se acercaba hacia la casa derrumbada y tomaba un pedazo de madera para después lanzarla de nuevo hacia los escombros. – Sabía que pasaría por aquí… y que se detendría aquí. ¿Puedo saber que fue lo que Osamu le arrebato?
Dude un segundo, pero después me percate de que el hombre no se había desconcertado ante la irregularidad de mis ojos. – Me arrebato… la oportunidad de haber tenido otro tipo de vida. Por lo que me acabo de enterar, el es la raíz principal de todo esto. El titiritero de una marioneta que me ocasiono mucho daño y a mis allegados.
El vagabundo suspiro mientras arrojaba el cigarrillo al suelo y se apagaba con los charcos de agua. La lluvia se había calmado.
. – El titiritero de una marioneta…. El titiritero de una marioneta…. El titiritero de una marioneta. – Repitió para luego reírse. – Puedo adivinar, Osamu Sanjo y su triste marioneta: Orochimaru.
No pude evitar sorprenderme. – ¿Cómo lo sabe? – le cuestione, casi en voz baja.
El hombre dejo de reírse y se quedo viendo a la nada. – Porque yo trabaja para Osamu Sanjo, era su manager y estuve allí cuando conoció a Orochimaru. Y lo deduje por tu ojo… no es la primera vez que lo veo, ni la ultima vez…
El manager comenzó a relatarme la primera vez que Orochimaru llegó a la aldea del sonido, el hombre de negocios – lo llamo de esa manera – El hombre que solo venia a negociar: soldados. El manager trabajaba en silencio, no sabía con detalles sobre ANBU, pero eso no le impedía deducir.
. – El trato que Osamu y Orochimaru acordaron fue mutuo. A Orochimaru se le darían sus soldados y Osamu pidió que se le uniera a cierta investigación.
La investigación que nació en busca de una cura contra Alzheimer se convirtió básicamente en el nacimiento del virus E. Orochimaru por accidente lo descubrió y desde allí no pudo parar.
. – Dice que no es la última vez, ¿A qué se refería? – pregunte temiendo lo peor.
. – Osamu tiene un sobrino y por culpa de "eso" – señalo mi ojo izquierdo – Deje de ser el manager. – me miro profundamente y como si me encajaran un cuchillo, sentí un tremendo odio hacia mi ojo izquierdo.
Vire mi cara hacia la casa quemada, no soportaba que me viera de ese modo. No lo conocía y aun así pude sentir como su odio impregnado de tristeza me invadía. Haciendo más fuerte mi ira hacia Osamu. Y él lo sabía, por eso retome mi camino hacia la dichosa mansión.
. – Es por tu bien niña – me dijo al mismo tiempo que me detenía y me negué a verlo de nuevo. Ya no quería sentir su sufrimiento.
. – Ahora sabes lo que Osamu me arrebato. – su voz se agravo. – Y como no pude evitarlo.
Proteste sin querer. La imagen de la casa quemada donde su hija fue quemada junto con su esposo e hijo, llego a mi cabeza con resonancia.
No dije nada, tan solo continúe caminando hasta por fin ver los faroles de la gran mansión. Lo único que guarde en mi mente fue la imagen del sobrino de Osamu, no era muy alentador. Era un chico de la edad de Itachi o quizás más, tenia cabello blanco desgreñado y sus ojos que alguna vez fueron celestes terminaron por convertirse en negro con la pupila blanca. De igual modo, Osamu Sanjo no era como yo me lo había imaginado, el hombre era un cerdo de unos 60 años, tenía poco cabello y poseía un ridículo bigote de color blanco.
Pero aun así, la gente de Osamu estaba bien preparada, había seguridad en cinco puntos, en la entrada, en la parte posterior, a sus laterales y el techo. Tenían metralletas de primera generación y dos grandes camionetas blindadas protegían las rejas de la casa.
La mansión era de dos pisos de color blanca, tenía un balcón largo que cubría las dos habitaciones. En el piso de abajo se encontraba una puerta de madera y dos columnas sostenían la terraza. Dos ventanas largas enfrente y dos que veía desde donde yo estaba – tanto arriba como abajo – y por donde viera había guardias en cada punto.
Suspire.
Inhale
Exhale
Luego tome mi cabello y lo amarre en una coleta. Me ajuste mi traje de ANBU y de mi bota saque un shuriken y sin mirar se lo lance al hombre que se encontraban vigilando en el balcón. Escale el árbol que estaba delante de mí y trepe al ver como se habían activado la alarma. Las luces del jardín se prendieron e iluminaron la oscuridad. Los movimientos dentro de la casa era una alteración total, entonces conté…
. – Cinco, cuatro, tr…
. – ¡ALTO!
Alce la ceja al ver, como al voz ronca de un hombre resonaba por toda la mansión. – Se qué estas allí, puedes pasar mi querida niña – anuncio con descaro al mismo tiempo que ordenaba a sus hombres bajar sus armas al suelo. – ¿Lo ves? Nadie te hará daño, entra…
Esto era irracional, ¿por qué rayos me quería adentro? ¿Qué acaso no tiene idea a lo que vine? Dude, pero aun así baje del árbol y salí de las sombras. Me mantuve alerta ante la mirada de cuidado que sostenía ante mí, pero aun así todos mantuvieron los brazos alzados. Entre por la puerta principal – "¿Quién lo diría?" – pensé mientras afirmaba mi katana por si alguien se dignaba a atacar, pero para mi sorpresa nadie lo hizo.
El recibidor era grande y la escalera principal estaba enfrente mí, mientras a su izquierda se encontraba la cocina y a su derecha la sala. Me dirigí hacia la sala donde se escuchaban los murmullos de alguien, al entrar, el gordo de Osamu se encontraba sentado en una silla de terciopelo de color rojo con dorado. Me asquee al ver como Osamu me miraba con mucha diversión, pero algo no andaba bien, ese hombre estaba sudando. Entonces me percate de su presencia.
. – ¿Por qué te escondes? – cuestione.
Detrás de la silla de Osamu, se alzo el muchacho de cabello blanco quien sostenía con firmeza una daga afilada sobre el abultado cuello de su tío. Me fije en su apariencia, me dio lastima. Su cuerpo estaba muy débil, tal parece que su cuerpo no se había adaptado muy bien al virus E y sus ojos lo decían todo, se encontraban grises y por la orilla de ojo derecho había rastro de sangre.
. – Hinata, ¿no es así?
No dije nada, pero tampoco lo negué.
. – Mi nombre Otsusuki Toneri y te he estado esperando. – me dijo mientras afilaba su agarre a la daga y le hacia un corte a su tío. – Necesito que me ayudes… estoy perdiendo el control. Ya no puedo más. – me dijo casi implorando y era real, lo pude sentir.
. – ¿Qué paso?
. – ¡Yo no quería esto! – grito cabreado hacia su tío. – ¡Yo solo quería…! ¡Yo solo quería ver a mi madre de nuevo! ¡Pero lo arruinaste todo!
Mis ojos se sorprendieron al ver como Toneri lloraba sangre, su estado estaba peor que Kazuma. – Toneri… – musite atrayendo su atención. – ¿Hace cuanto que estas así? – le cuestione pero parecía ignorarme, realmente está perdiendo el control.
. – Hace un mes – contesto uno de los guardaespaldas de Osamu.
. – ¿Por qué desobedecen a Osamu Sanjo? – le pregunte directamente y voltee a ver a los demás, de igual forma. Era extraño.
. – N…No lo sabes – dijo un hombre de cabello castaño corto que se encontraba a mi derecha.
. – ¿Saber qué?
. – Desde que murió Orochimaru se infiltraron unos videos e imágenes a una red secreta que tenemos. En esos videos apareces tú… desde niña, lo que te hicieron y lo que te pasó hoy en las calles de Konoha…
. – ¡¿Qué?!
. – Lo vi todo – pronuncio Toneri de repente y voltee verlo. Tenía los ojos cerrados, parecía estar controlándose. – Hinata… tú no fuiste la primera en adaptarse al virus E… fui yo.
Toneri volteo a verme y le indico a uno de los hombres que apuntara un arma a la cabeza de Osamu. Bajo su daga y la puso en la mesilla que se encontraba enfrente de él, después se acerco a mí y afirme mi katana.
. – Osamu me hizo daño… me hizo creer que mi madre seguía viva. Todo este tiempo creí que se encontraba en su habitación, recuperándose, pero sabes… todo era una mentira. – dijo mientras miraba de reojo hacia su tío.
. – ¿Qué hizo? – le cuestione mientras miraba con odio hacia el hombre que a pesar de todo seguía manteniendo una cínica sonrisa en su rostro.
. – Te voy a mostrar. – articulo y sus ojos se tornaron negros. Fue como un corte electrizante, como cuando ese vagabundo penetro su odio en mí.
Sus recuerdos viajaron en mí…
". – ¿Por qué no puedo entrar a verla? – cuestiono un niño de once años de edad, enfrente estaba dos mucamas quienes le negaban la entrada.
" . – Amo Toneri, su madre no se encuentra bien. Déjela descansar, son ordenes de su tío…"
Su niñez se vio alterada al ver como su madre era encerrada en un cuarto. Le hacían creer que la voz de su madre era la que se encontraba del otro lado de la puerta, cuando era la misma mucama que fingía su voz. Y durante los últimos seis años no le permitieron verla, engañándolo de que si entraba su madre empeoraría.
Y el obedeció.
Hasta hace una hora…
"Toneri tosió por octava vez, se encontraba viendo las noticias donde proyectaban el ataque terrorista en Konoha, junto a él, se encontraba una mucama de unos treinta y cuatro años de cabello negro corto, sentada en una pequeña mesa circular y sobre ella tecleaba con agilidad las teclas. Y del otro lado, un hombre de unos cuarenta años observaba la televisión mientras sobaba la espalda de su amo.
". – ¿Será él? – pregunto Toneri mientras miraba con cierta tristeza las poca visión que tenía uno de los reporteros.
". – Es lo más probable. – le contesto el hombre. – Amo Toneri, ¿sigue creyendo en él?
"Toneri no contesto, pero sus manos apretando las sabanas daban indicios de la vacilación. – El dijo que era adaptable… y mírame ahora. Si la encuentra, podrá ayudarnos a mí y a mi madre.
"La mucama dejo de teclear y un pitido resonó al mismo tiempo que la pantalla se oscurecía y luego se prendía. De igual, modo varios gritos resonaron desde el aparató, asustando a todos los presentes.
". – ¿Qué es eso? – cuestiono alterado el hombre ante los feos bramidos que salía desde laptop.
"Al ver los videos, las imágenes, los gritos y las mismas lagrimas de todos los afectados. Toneri camino hacia el cuarto de su madre, ordeno que se fueran las mucamas y al entrar después de seis años…
. – ¿Puedes creerlo? – dijo afligido Toneri sacándome de los vagos recuerdos. – Todo este tiempo estuvo vacía la cama. Y yo… como un estúpido creyendo fielmente a las palabras de mi tío…
Crují mis dientes, ante sus recuerdos y el cómo lo veía ahora me sentía tan identificada con él. Al final los dos tuvimos que cargar con la parte más pesada de este embrollo.
. – Lo siento Hinata… debo reconocer que parte de esto es mi culpa. – hablo Toneri mientras llevaba su mano izquierda a la cabeza y estrujaba su cabellos. – Me dijeron que había una joven que podría resultar positivo a la prueba y que su sangre sería la respuesta de todo. Pero nunca me imagine…
. – Ya cállate – solté con resentimiento. – Solo… guarda silencio. No me interesa tu situación, yo solo vine por tu tío. Si te interpones… no durare en matarte o a tus hombre. Y creo que sabes muy bien de lo que soy capaz.
Toneri me miro con sorpresa y luego su mirada se torno seria. – Lo siento… pero creo que ya me adelante… Sabes, hay otra razón por la que estas personas están tan obedientes…
. – ¿A qué te refieres? – cuestione aturdida ante su comentario. Luego, el sonido de unos pasos acercándose hacia nosotros ocasiono que virara mi cabeza hacia la izquierda, dejando ver al hombre y la mucama que vi en mi mente.
. – Te presento a Dan y su sobrina Shizune, ellos fueron mis cuidadores. Y los que inyectaron a los hombres de Osamu micro bombas que se activan con ese dispositivo que ambos sostiene – articulo Toneri sin una pisca de broma.
. – Y de igual modo, él los tiene… – dijo Shizune señalando a Osamu quien sudaba a mares y su sonrisa cínica iba desapareciendo ante la llegada de Dan y su sobrina.
. – ¡ERES UNA PERRA! – Bramo colérico Osamu. – ¡SON UNOS…GHAAAAAA!
Observe como Shizune picaba uno de los botones y el dolor de Osamu aumento. Su gordo cuerpo se retorcía desde las sillas hasta caer hacia el suelo.
. – Hyuga-sama, sus amigos llegaran pronto. – Me dijo Dan quien se acerco a mí con tanta confianza. – La pelea… no, más bien su guerra ha terminado. Ya no ensucie sus manos con esta basura. – finalizo mientras me quitaba la katana abriendo los dedos de mi mano derecha.
. – Tranquila, su dolor será por unas cuatro horas hasta que la misma sangre se le salga por cada orificio y muera. – me aseguro Shizune mientras tomaba mi mano derecha y me llevaba hacia la puerta de salida.
. – ¿Qué pasara con ellos? – le pregunte al ver como mantenían la cara bajo cuando nos íbamos acercando, temiendo que Dan o Shizune apretara uno de los interruptores.
. – ¡Si se portan bien, dentro de 12 horas lo desecharan! – dijo a voz alta para que los escucharan. – Me encargare de curarlo a ambos. – Dijo Shizune con determinación en el contorno de la puerta de entrada. – Toneri me pidió que si usted no aguantaba más este dolor, oprima este botón para finalizarlo. – Me tendió el aparato y supuse que estaba conectado especialmente a Osamu.
Tras ese comentario me sumergí en un millar de pasamientos y sentimientos, mi cuerpo me decía que yo lo finalizara, más sin embargo, mi corazón decía todo lo contrario. Pedía rendición por primera vez y por primera vez lo escuche.
. – No – musite hartada.
Quizás su muerte lenta sea la mejor satisfacción que me pueda dar, terminarlo rápido solo le estaría haciendo un favor. Voltee hacia el cielo y la tormenta regresaba poco a poco, el olor de humedad llego a mi nariz y por primera vez, deje salir un suspiro reconfortante.
. – Buena decisión. – Dijo Shizune mientras dirigía su vista hacia las rejas de la entrada.
Las rejas principales se abrieron dejando pasos a cuatro camionetas blindadas, las mire cansadamente pero aun así me acerque – cuatro pasos – y la primera freno a seis metros de mi, sus luces iluminaron mi fatigado cuerpo, y sin espera a quien pudiera salir, caí de rodillas y me senté sobre ellas.
. – ¡HINATA!
Gritaron más sin embargo mi vista solo viajo hacia mis manos sucia y con resto de sangre.
. – Hinata – su voz. Era la voz de Sasuke, quien de inmediato se arrodillo y me atrajo hacia a él.
. – ¿Ya todo termino? – me cuestione hacia mí misma.
Escuche otros pasos, más bien como taconeos. Se arrodilla a mi lado izquierdo y tomo una de mis manos. – Ya todo termino, Hinata. – me afirmo Tsunade y voltee a verla con asombro.
Realmente esto estaba pasando.
Parecía tan irreal.
Y por primera vez me permití a mi misma llorar de felicidad, abrazándome, confortándome hacia mí misma. El peso que tenia sobre mis hombros por fin había desaparecido. Mi hermana estaría a salvo y llevara una mejor vida de lo que yo tuve. Mis amigos ya no estarían en peligro y estoy segura que podrán sobrellevar todo lo sucedido, mientras que su familia obtenían la venganza que siempre quisieron.
Ahora mismo ya no me importa si hay cura o no.
Soy libre.
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No me di cuenta que me había quedado dormida en los brazos de Sasuke. Y ahora despertaba en una habitación de un hospital, la ruidosa maquina que señalaba mis signos vitales me habían despertado. Y observe que mi cuarto era demasiado elegante, parecía una alcoba de un hotel. Enfrente de mí estaba la puerta donde seguramente estaría el aseo, a su esquina derecha estaba un ropero de color café mientras que por el otro lado había una televisión de plasma colgado sobre la pared. A mi siniestra se encontraba la ventana ocultada por las gruesas cortinas de color blanco y enfrente estaba un sillón y sobre él una persona durmiendo.
. – Tío Shin – musite un poco sorprendida al verlo dormido.
A pesar de haberlo susurrado, mi tío se removió y se levanto al verme despierta. – ¡¿Hinata?! – se paro con rapidez y se acerco a brincos. – ¡Despertaste! – me lo dijo con tanta añoranza. – ¡No sabes cómo me alegra saber que estés despierta!
Mis ojos se cristalizaron ante su inesperado abrazo. – ¿Dormí mucho? – cuestione al mismo tiempo que él se alejaba poco a poco y limpiaba las lagrimas que yacían en sus mejillas.
. – Vaya que sí, estuviste dormida cinco días. – Me articulo mientras retiraba uno de mis mechones de cabello.
. – ¡¿Cinco días?!
. – Tsunade pensó que entrarías en coma ya que Kazuma despertó al segundo día, y esa chica Kujaku en un instante. El único que sigue inconsciente es Toneri. – me contó mientras me pasaba un vaso de agua.
Tome el vaso con gratitud y luego mi tío salió para avisarle a Tsunade que había despertado. Si ya había pasado más de cinco días significaba que Osamu ya no existía. Cerré los ojos e hizo una ligera mueca de felicidad para después beber del agua.
Di otro sorbo y observe mi reflejo en la poca agua. Estaba sonriendo y parecía una estúpida, pero no me importo. Estaba a punto de tomarme el último trago, cuando empecé a escuchar la voz de Tsunade, aunque más bien estaba gritando.
. – ¡DIJE QUE NO! ¡SEGURIDAD!
. – ¡TSUNADE-OBACHA!
¿Naruto?
Definitivamente era su voz.
. – ¡COMPORTATÉ!
Las voces se silenciaron, hasta que los pasos se acercaron y la puerta abrió dejando ver a mi tío quien después le daba la pasada a Tsunade como todo un caballero.
. – Las dejare un momento. – articulo mi tío. – Iré a buscarte algo de comer, debes estar hambrienta.
Le sonreí y después cerró la puerta. La mujer rubia de carácter de los mil demonios, parecía tan indefensa con esa mirada. Al verla detenidamente pude ver esos bolsillos debajo de sus ojos, donde claramente anunciaba que no había dormido por varios días. Tsunade sonrió y se acerco a mí, se sentó a un lado y después se puso a llorar.
Y eso era raro.
Toque su mano derecha y en ella se aferro como si temiera que todo fuera un sueño. – "Y me alegró saber que no lo era." – Esto seguía siendo tan irreal. Prácticamente, Tsunade dejo salir todas sus frustraciones, desde que me desmayé ese día y caí en coma, ella se sintió culpable por mi estado.
. – Me alegra verte despierta. – dijo felizmente mientras se limpiaba las lagrimas que rodaban por sus mejillas. – No sabes todo el alborotó que se me armo.
. – Me lo puedo imaginar. Tsunade, ¿Dónde está Hanabi? – pregunte ansiosa.
. – Se ha estado quedando en la casa junto con Neji... – contesto casi vacilando.
. – ¿Qué ocurre? ¿Paso algo?
. – …
. – ¡Tsunade, dime que ocurre! – articulé ante su semblante y luego observe como volteaba hacia la ventana.
. – Tu tío dijo que lo mejor era que no lo supieras, pero ya no quieres más mentiras ¿no es así? – me dijo mientras se ponía de pie y me ayudaba a acercarme hacia la ventana.
Me puse de pie con dificultad y con la ayuda de Tsunade, desplegamos las cortinas. Mis ojos se agrandaron ante lo que veía, la ciudad de Konoha estaba hecha un desastre. Como el hospital de Tsunade estaba cerca del centro de la ciudad y estar en el piso más alto, podía ver los daños colaterales que habíamos ocasionado.
. – No quiero que te preocupes, el presidente lo catalogó como un ataque terrorista desconocido. Se les está dando el apoyo a todos los inocentes. – comento Tsunade mientras me sentaba en el sillón y acomodaba el suero junto a mí.
La mitad de los edificios de Konoha se encontraba destruida y recuerdo que por esos lugares, las tiendas comerciales y apartamentos residían por esas áreas. Y cerca del hospital había un motón de gente entrando y saliendo. – ¿Hubo muchos muertos?
. – 15 muertos y 120 heridos – dijo mientras se sentaba a un lado mío. – Hinata hicimos lo que pudimos y ahora ya todo termino. Para ti, ya todo termino.
. – Lo sé…
Tsunade me puso al tanto, la rendición del sonido, la muerte de Osamu y la decaída de Toneri. Me explico que era un milagro que siguiera vivo sin descontrolarse durante todos estos años, pero a cambio su cuerpo sufrió las consecuencias. También, ese día ANBU quedo al olvido. Kakashi y Yamato se encargaron de disolverlo con la ayuda de Fugaku y Minato. De igual, forma se encargaron del funeral de mi padre y de mí querida amiga Ino.
. – ¿Dónde está Tsubaki y Ren? – pregunte después de terminar de comer la ensalada de pollo que mi tío me habría traído. Ante mi pregunta, Tsunade y Shin se observaron con preocupación, pero ante su mirada no era porque no quería decírmelo sino que no sabían cómo.
. – Ren y Tsubaki se encuentran aquí. Tsubaki perdió mucha sangre y ahora está en estado crítico. – respondió Tsunade. Y yo solo agache la cabeza, la verdad nunca me espero eso de mi nana y mi chofer quienes fueron mis cuidadores desde niña. Quería verlos. Pero sabía que no tenía mucho tiempo.
. – Hinata… – murmuro Shin algo inquieto. – ¿Por qué no has preguntado sobre la cura del virus?
Me sorprendí mucho por lo directo que fue, tal parecía que sospechaba que quería morir. Y se lo desmentí. – No quiero morir, pero algo me dice aunque Tsunade tenga la cura es muy probable que no funcione en mi, ¿no es así? – la mire a los ojos confirmando mi sospecha.
Tsunade se quedo en silencio mientras se apretaba los labios. – La cura que tenia Orochimaru sirve para eliminara por completo el virus E del cuerpo, el problema es que tu cuerpo ya está demasiado infestado y si te lo inyecto, morirás.
A pesar de que eran malas noticias para mí, me alegre al saber que si hizo efecto en todas las personas que tuvieron contacto conmigo, pero aun así, Tsunade fue precavida mando a casi todo su personal a inyectar a la ciudad. Aun así no había riesgo de que surgiera el virus E, en dado caso que llegará a aparecer, estaría la cura al alcance de su mano.
. – Entonces, ¿queda la segunda opción? – pregunte y Tsunade asintió.
. – Hinata… ¿Estás segura? – me cuestiono afligido mi tío.
. – Tío Shin, cree que mi abuelo esté dispuesto a recibirnos a mí y a Hanabi. – Le dije aunque sabía que no se negaría.
Esa misma tarde, Tsunade mando a que notificaran mi despertar mientras que mi tío Shin se ofrecía en ir por mi hermana. Estaba ansiosa y mi estomago se retorcía de los nervios, y para calmarlo decidí darle una visita a un viejo amigo. Sin tocar, entre con tanta libertad y lo encontré dormido en su cama y el suero pegado a su brazo. Me acerque a él y tome el florero que se encontraba a lado de su cama, quite las flores y le lance el agua a su cara.
. – ¿Por qué finges estar dormido? – le pregunte mientras vaciaba el contenido del agua.
. – Eso… no era… necesario. – me contesto tímidamente mientras abría los ojos y se sonrojaba ante mi presencia.
. – ¿Y por qué te chiveas? – pregunte con burlesca mientras lo obligaba a que me hiciera un campo en su cama. – ¿Por qué yo no tengo frutas en mi cuarto? – dije mientras tomaba una manzana roja del canasto que se encontraba en una silla de madera.
. – La enfermera… me lo trajo. – contesto Kazuma aun sin dignarse a verme. Me recosté en la almohada compartida y me le quede viendo mientras le daba un mordisco a mi manzana.
. – ¿Y ella sabe lo que hiciste?
. – …
. – Es una broma. – Dije mientras tomaba el plátano de la canasta, lo pele y se lo metí a la boca de Kazuma sin previo aviso. – Supongo que no te dignas a verme por la promesa que hicimos. Y en la cual tu dijiste: "Lo haré. Te lo prometo" – mencione mientras intentaba arremedar su voz.
Observe como Kazuma hizo mohín, en señal de no estar de acuerdo. Pero al final, se relajo y le dio un mordico al plátano. – ¿Por qué insiste en que viva? – pregunto seriamente.
Mastique mi manzana mientras lo veía con ese semblante de culpabilidad en su cara. – Porque tu vida ahora me pertenece y yo decido que hacer con ella. Y ya te lo había dicho, que a pesar del resultado de la misión tú sobrevivirías.
Y una vez más como respuesta recibí su silencio pero está vez un gimoteo inundo la habitación. Kazuma parecía un niño pequeño tapando su rostro con la sabana para evitar ver su llanto quien yo misma lo catalogue como de felicidad.
Se calmo y hablamos sobre los estudios que nos habían diagnosticado, tal parece que nos someteríamos a lo mismo. Discutimos sobre el pasado, aclarando unas cosas sobre su padre e incluso lo nuestro.
. – Sigo sin creer que esto sea real… – musito Kazuma mientras desechaba la cascara del plátano.
. – Lo sé, se ve demasiado bueno para ser real. – le dije mientras hurgaba la canasta en busca de un mango o una pera.
. – Hinata… ¿Qué pasará con él? – articuló agobiado sabiendo las consecuencias de la cura.
. – Pues solo el tiempo dirá…
No quise hablar de eso. Primero quería verlos y decírselos por mí misma, no más mentiras. Y como siempre, mis deseos se cumplieron al instante pero esta vez me dio alegría.
. – ¡Tsunade-Obacha! ¡Hinata no está en su cuarto!
. – ¡¿Qué?!
. – ¡Ay, Dios se la robaron!
Kazuma me observo y yo solo le sonreí.
. – ¡Ya deja de gritar!
. – ¿Qué ocurre?
El número de voces se incrementaron. Y no puedo creer que no sospeche que esté aquí con Kazuma.
Y con ese pensamiento, la puerta se abrió.
. – ¡Hanabi! – Grite de alegría mientras extendía mis brazos hacia su dirección. A mi pequeña se le cristalizó sus hermosos ojos y corrió hacia mí.
. – ¡H…Hinata-neesan!
Recibí a mi hermana y la subí a la cama para poder abrazarla con vehemencia. El llanto de mi hermana inundo el cuarto y balbuceaba pequeños regaños hacia mí. Dirigí mi vista hacia puerta de la habitación, observando como la familia de Naruto me miraba con dicha y después se asomó Tsunade y me grito al no estar en mi habitación.
Al poco tiempo se asomó Neji junto a mi tío con un ramo de lirios en su mano. Se acerco a mí y sin que nadie lo viera sentí como sollozaba en silencio. Me dio las flores al mismo tiempo que Naruto se acercaba y me entregaba unos hermosos tulipanes de color amarillo. Con su usual entusiasmo me presento a su hermosa madre, Kushina. Minato y Kushina vinieron a mostrarme respeto y gratitud, sabiendo mucho que parte de ese agradecimiento no me lo merecía.
Poco después como si fuera un punto de reunión, llego la familia Uchiha. Los primeros en entrar fueron Fugaku y Mikoto quienes se confundieron al ver cómo me encontraba a lado de Kazuma, los presente como se debía y se acostumbraron a él. Sin embargo, Kazuma solo mantenía su silencio. Entre tanto, escuche la voz de Itachi y de Sasuke. Lo primero que vi, fue un montón de globos metálicos de diferentes colores y tamaños entrando y atascándose con la puerta.
. – ¡Ay, me atore! – chillo Itachi al mismo tiempo que era empujado por Sasuke. – ¡Hinata!– Grito eufórico Uchiha mayor pero mi vista no podía dejar de ver cierto globo.
– Ese… globo dice…
Sasuke entro con un ramo de rosas carmesí y prácticamente le señale con los ojos el dichoso globo y al igual que todos observaron el globo que me hizo sentirme avergonzada.
. – Que idiota… – musito Neji con el ceño fruncido y la primera en reírse fue Hanabi junto con Naruto.
Itachi dirigió su vista hacia el globo mencionado.
"Me gustas tanto… que tendré que violarte"
Las carcajada se intensificaron, Hanabi se tocaba el estomago sin parar de reír y mientras que Naruto fue a dar con el suelo. Hasta Kazuma tuvo que morder sus labios para no reírse.
. – ¡Hmp! ¡Itachi! – le llamo la atención Fugaku.
Y sin previo aviso, solo se escucho un ¡Pfff! Y el globo se fue desinflando y tirado, gracias a Sasuke quien solo se masajeaba la sien. Quién sabe de dónde sacaría ese alfiler.
. – ¡Ah…! Sasuke lo pidió. – acuso Itachi quien después se gano una mirada de odio por parte del mencionado. Y al ver eso, no pude evitar sonreír y evitar reír como mi hermana. Era la primera vez que me unía a una de sus tonterías. Entre charlas amenas, Sasuke se acerco con el ramo y me las entrego, me sonroje ante su intensa mirada y esa picara sonrisa que trataba de ocultar.
. – Gracias – musite mientras las olía.
. – ¡Vaya Uchiha, rosas carmesí! – menciono Hanabi con cierta diversión. – En el lenguaje de las flores significa: "Si me quieres, lo descubrirás."
. – ¡Vaya, mi niño sí que sabe cómo dar su primera indirecta! – se unió Mikoto avergonzado a su hijo menor quien disimuladamente dirigía su vista hacia otro lado. Agache la cabeza tímidamente y observe los tres ramos de flores que tenia sobre mi regazo. Tome una de las amarillas y para cambiar el ambiente, le entregue una a Kazuma.
. – Toma – se la acerque a su mano izquierda. – Tu también mereces un poco de alegría.
De repente, el silencio reino en la habitación. Kazuma parecía pasmado y con duda tomo el tulipán. – Gracias – susurro tranquilamente y me dio mucho gusto como la amable de Mikoto se acercaba y le acariciaba su oscuro cabello.
Poco después fueron llegando los demás, pero Tsunade pidió amablemente que fueran uno por uno, ya que todos no cabían en la habitación. Naruto dijo que iría ver a Tsubaki y sus padres fueron por un poco de café junto con a los Uchiha. Sasuke se acerco y pude observar sus vendajes detrás de su ropa, aun necesitaba saber si se encontraba bien pero el solamente se acerco y me beso en la frente.
. – Te veo al rato – dijo mientras se alejaba junto con Itachi quien se despedía con la mano.
. – Hinata, ¿no deberías ir a tu habitación? – cuestiono Hanabi junto con Neji sentados en el sillón que se encontraba pegado a la pared del lado izquierdo.
. – Después… – dije mientras volteaba a ver a Kazuma. – Quiero que te conozcan y que sepan que ya no eres una amenaza. – articule mientras me hacia campo en su cama.
Mi tío Shin sonrió desde el contorno de la puerta y dejo pasara a Shikaku junto con Shikamaru, y este ultimo llegaba con un par de muletas y su tobillo izquierdo vendado. Si rostro lo decía todo y cuando llego hacia mí, solo se sentó a lado de mí y tomo fuertemente mi mano derecha. Aunque lo disimulara muy bien, se que se encontraba abatido. Charlamos muy poco, porque sabía que al final íbamos hablar todos juntos.
Al salir, poco después entro Deidara con muletas y su pierna derecha enyesada. Me dijo que se había quemado y que poco a poco iba sanando. Su padre Ao, entró con una pequeña canasta llena de peras y mi cara se ilumino al verla, cosa que notaron los dos y se empezaron a reír. Ao se acerco y me tendió una con gentileza para después darles a los demás que se encontraba en la habitación, incluyendo a Kazuma. Deidara si se atrevió a preguntarme muchas cosas sobre mi salud y solo conteste algunas de ellas, se acerco y me sorprendí de que me abrazara por la cintura, casi temblando. No lloro porque suprimía su dolor mordiéndose los labios.
El siguiente fue Gaara junto a su padre Rasa, quien después llamo a sus otros dos hijos mayores, Temari y Kankuro. Al verlos pude sentir su resentimiento y lo comprendía, mis ojos se cristalizaron al ver como se acercaba la rubia y me extendía su mano para estrecharla. La estreche con confusión y del otro lado se acerco Kankuro.
. – Mi padre nos conto todo – articulo el castaño. – Es… tan irreal pero a la vez tan increíble.
. – Yo…
. – Lo sabemos. – se adelanto Temari. – Gaara ya nos lo dejo en claro. Además… nuestro resentimiento nos es por ti sino cómo fue que terminaste así. Eres una niña… – me lo dijo sin ofender. – Y se, como hermanas mayores que somos capaces de ir lejos por nuestro seres queridos. – dijo mientras observaba hacia Hanabi y Neji y les dedicaba una sonrisa.
Cuando salieron, mi tío Shin entro con un refrigerio para Kazuma y para mi, y de paso se llevo a cenar a Hanabi y a Neji. Mi hermana se despidió de mi y se fue al mismo tiempo que entraba Erma junto con Hidan.
Los dos entraron con una alegría en sus rostros y se acercaron a abrazarme. Kazuma aprovecho para tomar su platillo y el mío para evitar que cayera sobre la cama. Hidan me enseño su dos balazos y empezó a hablar de lo genial que era su Dios por haberlo salvado y me di cuenta que su madre no se había inmutado sobre su religión. Hidan se acerco y tomo la gelatina que se encontraba en mi platillo y empezó a comérselo. Me reí ante el golpe y el regaño que le dio su madre y después salieron para comprarme otro aunque dije que no era necesario.
Cuando salieron, Kazuma y yo terminamos de comer y llego Tsunade para atendernos y entregarnos las pastillas para el virus E. Me las tome y no me di cuenta de la presencia de Sai junto con su madre, Lika.
. – ¿Cómo te sientes? – pregunto Lika atrayendo mi atención. – ¿Te duele? – se acerco junto con su hijo.
. – No tanto como antes. – Le dije sinceramente. El medicamento de Tsunade funcionaba calmando los dolores pero aun así empecé a sentirme adormecida. Pero aguante, sabía que Kiba y Sasori me esperaban afuera.
Me preocupe mucho por Sai, su rostro mostraba serenidad pero poco después me empezó hacer preguntas sobre Ino. Me contó lo mucho que la había ayudado para poder superar su dolor interno y que su pérdida realmente la había resentido mucho. Me disculpe con él, sabiendo que yo misma incite a que Yamanka se acercara a él.
. – No, Hinata… – rechazo mi disculpa. Se puso de pie y antes de salir, volteo a verme y me sonrió con tristeza. – Eres mi hermana, pero… esto sigue siendo doloroso.
. – Sai – musito Lika, llamándolo para que no se fuera.
. – No, déjelo. – le dije al ver como se iba. – Está bien – articule para que fuera detrás de él. Lika asintió al mismo tiempo que reprimía el impulso de llorar, así que solo apreté fuertemente las sabanas.
. – Tranquila Hinata. – me calmo Kazuma acostado sobre su esponjosa almohada. – El comprendió tu dolor y saber muy bien que ya no debes seguir cargando con ese dolor ajeno, por eso se fue. Lo hizo por ti.
Voltee hacia Kazuma y me sonrió débilmente para después cerrar los ojos y caer en los brazos de Morfeo. Me levanté con mis pies adormecidos y lo acomode mejor en la cama.
. – Descansa Kazuma, cuando despiertes tendrás una nueva oportunidad de renacer. – le susurre al oído y después me aleje para salir del cuarto.
Trastabille por el efecto de la medicina y me recargue sobre la puerta pero de todos me fui hacia adelante y me caí. – ¡Hinata! – escuche la voz alarmada de Kiba junto con la de Sasori y voltee a verlos desde el suelo. Ambos se había parado desde los asiento de espera que se encontraba a unos metros de la habitación de Kazuma.
. – H…Hola…
. – ¡Nada de "hola"! ¡¿Por qué te saliste de la cama?! – me regaño Kiba acercándose para ayudarme a reincorporarme.
. – Me dio calor – dije sosteniéndome de él y pedirle que me llevara a mi habitación.
. – Deja de bromear – comento Kiba mientras me cargaba hacia mi cama.
. – Tsunade dijo que uno de los efectos secundarios era la somnolencia. – entro Sasori detrás de Kiba. – Deberías descansar.
. – N…no. – farfulle cansada. – Aún no…
. – ¿Por qué? – cuestiono Sasori acercándose más hacia la cama, donde pude verlo con más detenimiento. Tenía una venda que rodeaba su cabeza, su rostro daba indicio de la falta de sueño.
. – Porque tengo algo muy importante que decirles a todos. Kiba necesito que me hagas un favor…
Pedí que trajera a Tsunade y a los chicos solamente; aparte una libreta y una pluma. Mientras yo me quede junto a Sasori y parecía algo tenso al verme así y solo se sonreí mientras me acomodaba en el respaldo de la cama.
. – Por cierto, ¿Sabes algo de Sakura? – le pregunte al pelirrojo y este solo negó con la cabeza. – ¿Y de Izana?
. – Ella pregunta mucho por ti – me comento mientras se tragaba una pequeña risa como si hubiera recordado algo divertido. – Ahorita anda de voluntariado ayudando con la limpieza de la ciudad.
Agache la mirada y sonreí para mí misma y en ese movimiento pude ver como Sasori tenía un par de rasguños en sus manos y de nuevo la culpabilidad decidió aparecer en mi cabeza y en mi corazón. De solo pensar el daño psicológico y físico que se llevaron en la pelea, me hace sentir como la peor amiga.
. – Ya deja de mirar mis manos con esa cara – me regaño y me alzo el rostro con su mano derecha. – Deja ir el pasado y concéntrate en el hoy, porque estas viva. – me comentó y por alguna razón mi mente visualizo el rostro sonriente de mi querida amiga Ino.
Mi labio inferior tembló.
Mi cuerpo comenzó a temblar y no pude evitar sollozar en silencio. – No quiero olvidar – articulé casi gritando. Esa la parte que odiaba, si dejaba que Tsunade borrara mi memoria olvidaría la valentía de Ino, las últimas palabras de mi padre y sobre todo a mis amigos.
. – ¿Qué dijiste? – pronuncio Sasuke en el contorno de la puerta y al verlo tan pasmado, mi corazón se comprimió.
. – ¿Por qué dice eso Tsunade-sama? – cuestiono Itachi viendo con sospecha a la rubia mientras ingresaban a la habitación.
. – La cura del virus E solo sirve en ustedes porque no estuvieron expuesto tanto tiempo. Sin embargo Kazuma y Hinata llevan años coexistiendo con el virus. El virus E esta adherido a todo su organismo y si la curo, lo único que le estoy dando es una muerte segura. – explico Tsunade acercándose hacia mí.
. – Entonces…
. – Pero hay otra forma de salvarla. – Interrumpió la rubia a Hidan. – Shizune y yo elaboramos un suero que sirve como camuflaje. Ese suero le permitirá vivir a costa del virus, sin embargo hay que remover el estimulador…
. – ¡¿Le borrara la memoria?! – exclamo Naruto sorprendiendo a todo el mundo de que haya acertado.
. – Pero, ¿Por qué? – pregunto Deidara viéndome con estupefacción.
. – El virus E se alimenta de los recuerdos más dolorosos…
. – Pero entonces… siempre tendrá el virus E en su cuerpo – Interrumpió Shikamaru de repente. – Solo esta atrasando su muerte, ¿no es así?
Condenado Shikamaru, ¿Por qué era tan listo? No quería que sonara de esa forma, pero se me había adelantado.
. – Pero estaré viva… – articule con delicadeza, atrayendo la atención de todos. – Podre vivir máximo hasta los 60 años y para mí eso es más que suficiente.
Después de eso, nadie dijo nada. El sueño poco a poco iba ganando y soporte una rato más para poder despedirme. Y ahora fue mi turno de pedir su amistad…
. – Les importaría ser… mis amigos cuando despierte de nuevo. – le pedí con una nostálgica y triste sonrisa, que al parecer contagie.
. – ¡Claro que sí-datebayo! – exclamo Naruto, casi gimoteando.
. – Aunque más bien tendríamos que convencerte. – anuncio Shikamaru con cierta diversión en sus palabras. Sacando unas pequeñas risas por parte de todos.
. – Hinata, sobre tu tío… – me recordó Tsunade.
. – ¡Ah, cierto! – articule algo nerviosa por lo que les iba a decir. – Se que se enojara por esto pero ya lo decidí – le dije tomando un poco de confianza. – Me iré a Estados Unidos por un tiempo.
. – ¡¿Qué?! – exclamaron todos.
. – Lo hice porque mi abuelo espera por mí. – tras ese comentario todo el mundo se calmo y solo algunos suspiraron.
. – Además, es un buen lugar para comenzar desde cero – comentó Tsunade para que los chicos y yo no nos sintiéramos mal.
. – No me iré al día siguiente, me quedare máximo un mes para adaptarme – les explique. – Se que suena egoísta…
. – No – me interrumpió Sasuke. – No es al egoísta, hasta ahora esa la mejor decisión que has tomado. – me dijo con un pequeña sonrisa. Sabía que se mentía así mismo pero me gustaría imaginarme que lo hizo por mí.
Ya eran como las once de la noche, los chicos tomaron fotos para formar evidencia y hacerme creer que somos los mejores amigos del mundo. Mientras yo, con la libreta y la pluma escribía recados para mí misma. Al poco tiempo, fueron llegando sus padres y se despidieron uno por uno.
El primero en irse fue Gaara, quien se negaba a soltarme la mano pero al final lo hizo. Prometiéndome mostrarme sus nuevas composiciones. Después Shikamaru y Deidara, este ultimo si lloro y rogó porque no lo juzgara mal por ser bisexual. – Claro que no lo iba ser – Al poco tiempo se fueron retirando los demás, Naruto dijo que se encargaría de Tsubaki y Ren, Hidan unió su frente con la mía y me susurro que no nunca me dejaría sola; Sasori me abrazo y prometió convencer de que vistiera su ropa. Kiba escribió una nota en la libreta y me sonrió con diversión, pidiéndome que no la leyera y se lo prometí. Al final quedaron los hermanos Uchiha, Itachi intento contactar a Sai pero al final no pudo, a cambio escribí una carta para él y se la entregue a Itachi al mismo tiempo que escribía una para mí misma respecto a Sai.
. – Yo me adelanto hermanito – dijo Itachi mientras se retiraba no antes sin abrazarme. – Nunca te agradecí por haberme torcido la mano. – articulo con dificultad, recordándome nuestro primer encuentro.
. – Gracias por tratar de hostigarme – le dije sacándole una pequeña risa.
Sin nada más que decir, salió y le guiño el ojo a Sasuke. Me reí por ese acto. Y al final, quedamos los dos solos.
. – Tu hermano es raro. – le comente y este simplemente me dio la razón.
Sasuke volteo verme y luego se acerco a paso lento para poder sentarse en la orilla de la cama. – ¿Ya lo sabe Hanabi?
. – Si, mi tío y Neji se lo dijeron. No supe como reacciono per…
Fue algo espontaneo, mis palabras fueron silenciadas de repente por unos labios. Sus manos cálidas se aferraron a mi cabeza atrayéndome más hacia él. El beso se intensifico tanto que empezó a morderme y succionarme con vehemencia. Me sentí avergonzada por el hecho de contestarle de la misma manera. Sonara loco, pero quizás nos habíamos estado conteniendo enfrente de todos.
Nos alejamos, solo para tomar un respiro y después fui yo quien retomo el beso, llevando mis brazos alrededor de su cuello para atraerlo hacia mí. Sentí su manos sobre mi cintura y sabía que no quería que venirse sobre mí por mis heridas pero aun así lo incite a que me abrazara con fuerza. De alguna manera termine encima de su piernas y pude sentir sus acaricias sobre mi vendaje y luego como sus labios pasaban delineado mi cuello.
. – Me… me mordiste – le dije al ver como volvía morderme para después succionar y asegurarse de haber dejado una marca visible.
. – Con esto sabrás que me perteneces. – dijo mientras recargaba su cabeza en mi hombro y yo en el suyo.
. – Probablemente acabe desmayándome. Pensaré que te aprovechaste de mi – solté como burla pero no me di cuenta que Sasuke se lo había tomado muy enserio y se alejo para verme con seriedad.
. – Tienes razón. ¿Qué puedo hacer para que cuando despiertes me veas con esos ojos? – articulo mientras acariciaba mi mejilla.
. – ¡¿Eh?!
Sasuke se burlo ante mi sencillez. – Me estás viendo como si estuvieras grabando con un cámara, ¿qué intentas captar? – me pregunto mientras rosaba sus labios con los míos.
. – Esto – musite mientras le daba un beso y luego me separaba para verlo directamente.
. – ¿Qué te preocupa? – pregunto mientras me alzaba más hacia él y sus brazos me rodeaban con delicadeza mi cintura.
. – ¿Qué harías si me enamorara de otra persona? Me duele imaginar que no llegue a enamorarme de ti como lo estoy ahora. – le dije afligida mientras me recargaba en su frente y cerraba los ojos, aguantando mi dolor.
Los ojos de Sasuke se agrandaron y sin darme una respuesta rápida, volvió a tomar mis labios con ferocidad. Me deje llevar de nuevo mientras tomaba su nuca y presionaba para saborearlo y de alguna manera hacer que mi cuerpo recuerde estas placenteras sensaciones. Sin separarnos, Sasuke se puso de pie junto conmigo, me sorprendí al ver cómo me acostaba y luego el se ponía sobre mí.
Mis mejillas se tiñeron por la comprometedora posición y por la intensa mirada que me daba, para luego dejarse caer a un lado mío.
. – Eso es fácil… – vocifero refiriéndose a mi último comentario. – Solo tengo que enamorarte y alejar a la competencia. – dijo con arrogancia mientras acariciaba mi cabello.
Deje soltar una risa. – Espero que lo logres.
. – Te amo, Hinata. – dijo de repente. – Y siempre lo haré…
. – Yo también te amo.
Sasuke sonrió y acerco su frente a la mía. Extendió su mano para juntar sus dedos con los míos y se aseguro de no soltarme. Poco a poco, sentía más pesado mi cuerpo y mis parpados comenzaron a decaer.
. – Hinata…
. – ¿Mmm?
. – ¿Serías mi novia?
Me reí por eso.
. – Creí que nunca lo dirías. – le dije mientras abría un poco mis ojos, estaba enfrente de mí pero aun así veía borroso. – Me gustaría mucho Uchiha Sasuke.
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Fin del capítulo 24
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Hola mis queridos lectores, agradezco mucho su paciencia y les traigo este penúltimos capitulo. Así es mis queridos lectores, esta historia está llegando a su fin y realmente me siento muy complacida por esta historia, espero que hayan disfrutado este capítulo que será el último narrado por Hinata. (Quizás, no sé, tal vez, es los más seguro) Es que siempre se me ocurren muchas cosas después. Pero en fin, los veo en la siguiente publicación y espero que sigan conmigo y que tenga paciencia.
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COMENTARIOS
SexxyKittydarxs: Hola, muchas gracias por dejarme un comentario. Me da gusto saber que te gusto y que se hayan agradado algunas cosas. Te traigo el penúltimo capítulo y espero que te haya gustado y te agradezco mucho que leas mi historia. Saludos.
Gilda: Hola, muchas gracias por la espera. Me dio gusto saber que te gusta la historia y la de ser una dama, terminado esta. Te prometo que escribiré lo más pronto posible, me están llegando muchos proyectos escolares y por eso no me ha dado tiempo de escribir. Agradezco tu apoyo y espero que este capítulo te haya gustado. Bye.
Tsuki-shin: Hola, me dio mucha risa tu comentario. Tal parece que tienes telepatía y espero que hayas funcionado de nuevo. Te traigo este penúltimo capítulo y créeme que me dio mucho gusto saber que te gusto el capitulo anterior, saber que la historia de Tsubaki te haya conmovido. Muchas gracias por el apoyo. Nos vemos pronto.
Bethie-23: Hola, te traigo el penúltimo capítulo y espero que haya sido de tu agrado. Saludos.
Fran Sanchez: Hola, me da gusto saber que saliste bien de salud. Te traigo este capítulo para agradecer tu paciencia, espero que te haya gustado y también espero no ocasionarte otro infarto, ya me llegaron varias facturas de hospitales XD También te prometo seguir con el fic de Ser una dama, me da gusto saber que es bien recibido. Saludos.
AGRADEZCO DE CORAZÓN A LOS QUE LE DAN CLIC EN FAVORITOS Y SEGUIDORES EN MIS HISTORIAS. ME HACEN MUY FELIZ.
Nos vemos pronto, mis queridos lectores.
KarlizRose se despide.
