Capítulo 25

Con la guardia baja

Sintió como su cosmos se cimbraba, y después vinieron los gritos. Se levantó con rapidez de su inmaculado lecho para salir de sus aposentos. Tomó una bata de seda blanca, que hacía juego con su precioso camisón, y atravesó descalza la primera puerta, que separaba la habitación en la que se hallaba su cama, para llegar a una estancia decorada como una salita, y abrió ahí otro par de puertas. Afuera Nachi e Ichi montaban guardia.

- ¡Athena-sama! - exclamaron los dos al unísono al verla a esas horas de la noche

- ¿Qué no oyeron los gritos?

- Nuestro deber es protegerla - dijo Nachi

- No sabemos que sucede, señorita Saori - agregó Ichi

- Algo está mal, vengan conmigo.

- No creo que...

- Es una orden chicos

Los tres corrieron por los pasillos, siguiendo sus pies ligeros que sin dudar se dirigieron a la habitación que ocupaba Thetis. La confusión reinaba hasta que ella entró. El silencio se hizo entonces, y enseguida Ichi escuchó su voz clara y fuerte "Trae a Kiki enseguida", mientras se acercaba decidida y sin titubear ni un solo instante a la cama, donde Julián, abrazaba el cuerpo de su amada, que aún estaba conciente, y mantenía una de sus manos sobre su garganta, tratando de impedir que muriera desangrada.

- Puedo ayudarla Julián. Déjame

- Por favor Saori. No puedo perderla- dijo él, con las mejillas manchadas de sangre y lágrimas.

- No lo harás.

La retiró de los fuertes brazos de Julián, la acomodó entre las sábanas ensangrentadas, cubrió su garganta con ambas manos, y de inmediato una luz brillante comenzó a recorrer su cuerpo, como si fuese un líquido que en segundos ya estaba corriendo por sus venas. La luz se hizo más y más grande, hasta extenderse alrededor de ambas y llenar la habitación, encegueciéndolos a todos.

La luz duró apróximadamente un minuto, y luego, tal y como apareció de pronto, se fue. Cuando sus ojos fueron capaces de ver, se dieron cuenta de que Saori miraba a Thetis con expresión benévola.

- Saori¿ella está...?

- Pude detener la hemorragia pero mi cosmos aún no está restablecido del todo, debemos llevarla a un hospital pronto.

- ¿Hasta Tokio? - preguntó Tatsumi

- No. No podemos esperar tanto tiempo, debemos llevarla a Rodorio.

En ese momento apareció Ichi, llevando a Kiki casi a rastras. El pelirrojo aún tenía los ojos hinchados y se los frotaba con fuerza, pero al darse cuenta de que algo grave sucedía, el sueño se le fue por completo.

- Nachi, vas a cargarla con mucho cuidado. Kiki, te pido que les lleves a los dos a la sala de emergencias del hospital de Rodorio. Ya conoces el lugar. Nosotros los alcanzaremos de inmediato.

- ¡No¡Yo la llevaré! - gimió el heredero del imperio Solo

- Estás demasiado alterado. Deja que sea él quién la lleve

- Estoy bien, puedo...

- Estamos perdiendo tiempo valioso en discutir Julián - dijo Saori muy seria

- Está bien- murmuró él

Kiki cumplió al pie de la letra con su cometido, llevándose a Nachi y a la Sirena.

- Marin - dijo Saori volviéndose hacia la amazona - debo pedirles a ti y a Ichi que se queden aquí para organizar una búsqueda por todo el Santuario. El atacante podría seguir aquí. Los demás nos iremos al hospital en cuanto nos hallamos vestido. No quiero que nadie se encuentre solo: Tatsumi, acompañaras a Julián, Hilda, yo estaré contigo. Nos reuniremos en el vestíbulo.

En cuestión de minutos, Julián, Hilda, Tatsumi y Saori, acompañados además de unos cinco guardias que los escoltaban hasta la entrada, salieron con rumbo a la Clínica Central de Rodorio, mientras que Marin e Ichi alertaban a todos los aspirantes y guardias del Santuario y comenzaban a recorrer cada rincón del lugar.

Hilda caminaba en silencio al lado de Julián, mientras que Saori tomaba del brazo a Tatsumi y le hablaba en voz baja

- Tatsumi, necesito que llames a Tokio y les avises inmediatamente sobre lo que ha sucedido

- No pienso alejarme de usted Señorita

- Tienen que saber lo que está pasando.

- ¡Esto podría ser una trampa para hacerla salir de aquí y entonces atacarla! Sé que no puedo compararme a ninguno de sus caballeros, pero daré mi vida con todo gusto por tratar de protegerla, y para hacer eso necesito estar a su lado.

- No estoy sola Tatsumi.

- ¡Pero no sabemos...!

- Precisamente porque no sabemos qué fue lo que sucedió esta noche es que quiero que les avises - dijo ella sin perder el control en ningún momento pero demostrando que no titubearía - No creo que yo sea el objetivo. Quien sea que haya entrado a mi Templo, lo hizo sin problema alguno, hubiera podido llegar igual a mi habitación si así lo hubiese querido. No sentí la presencia de ningún cosmos... Solo sé que esta noche atacaron a una Sirena de Poseidón, y yo tengo a dieciocho de mis Caballeros en un hospital prácticamente indefensos, y no voy a arriesgarme a que algo más les suceda. Pideles que los vigilen en todo momento, no quiero más sorpresas. Alcánzanos en cuanto hallas llamado - Saori caminó alcanzando a Julián y la sacerdotisa, dejando a su mayordomo algo perplejo.

El la miró alejarse sorprendido y también algo dolido. Saori ya no era la pequeñita que él tenía a su cargo. El pecho se le henchía de orgullo al verla tomar las riendas de su destino y del de aquellos que la rodeaban como lo que era, como una Diosa. Pero eso significaba también que la única persona a la que él quería y que le correspondía, se alejaba a pasos agigantados, dejándolo como ahora, solo en la obscuridad.

El teléfono sonó justo cuando ella abría la puerta para marcharse.

Normalmente, todos los que pasaban la noche en la mansión desayunaban juntos a las nueve de la mañana y despues se marchaban hacia el hospital, donde pasaban gran parte del día. Pero ese día Shaina se había quedado dormida y nadie la había ido a despertar, pues lo que deseaban era, precisamente, que ella por fin descansara. Había montado guardia en el hospital por tres días seguidos, y no lo había hecho por cuarto día consecutivo porque la habían obligado a marcharse. Ella aún no se sentía agotada del todo así que al llegar a la mansión se dirigió al gimnasio a entrenar hasta las tres de la mañana, cuando por fin sintió que caería dormida tan cansada, que quizás lograría no soñar. O mejor dicho, no recordar sus sueños. Y es que él siempre estaba ahí, siempre su cuerpo, siempre sus ojos cafés, sus besos, y también, su sangre.

Despertó al mediodía, y al darse cuenta de lo tarde que era, se dió un regaderazo, se vistió a prisa y salía sin haber desayunado cuando una de las doncellas del servicio le llamó.

- Señorita Shaina, es para usted.

- ¿Para mí? - dijo la amazona algo sorprendida

- Es el señor Tatsumi, quiere hablar con alguno de ustedes

La peliverde volvió sobre sus pasos y tomó el auricular

- ¿Hola?

- ¿Quién habla?

- Shaina. Apenas voy en camino al hospital, no tengo noticias recientes...

- No llamo por eso. Alguien entró al Santuario.

- ¿Qué?

- No sabemos quién, o qué fue con exactitud que fue lo que pasó, pero oímos gritos y después encontramos a Thetis en su habitación, desangrándose con heridas en el cuello.

- ¿Me estás diciendo que alguien... ?

- Sí, alguien entró hasta los aposentos del Templo sin ser detectado.

- ¿Y Athena?

- Ella está perfectamente bien.

- ¿Y que hay con Thetis?

- Kiki y Nachi la llevaron a la clínica en Rodorio. Yo voy hacia allá en este momento, pero la señorita Saori quería que ustedes lo supieran y que estuvieran prevenidos. No sabemos quién haya sido el atacante, pero le preocupa que quien haya sido. pretenda intentarlo en contra de alguno de los nuestros, aprovechándose de lo debilitados que se encuentran.

- Comprendo. No te preocupes, yo les avisaré y nos cuidaremos. Pero por favor, en cuanto sepan cuál es el estado de Thetis, háganoslo saber.

- Por supuesto Shaina.

Con el corazón a punto de salirsele del pecho, colgó y salió corriendo hacia la limosina que la esperaba, se subió al asiento delantero y dió la orden de ir a toda velocidad al hospital.

Mientras Shaina recorría las transitadas calles de Tokio, otra amazona corría por puro instinto, sin saber en realidad por qué perseguía a un asesino confeso. Quizás era porque aquel hombre con el que había conversado durante algunos minutos, era la persona con la que más había hablado desde que había llegado a la ciudad hacía poco más de un mes.

Vivía en un lugar que le era desconocido y a veces hasta incómodo, su mejor amigo del que estaba enamorada rechazaba verla sin que ella entendiera el por qué, aquel que había sido como su padre estaba muerto hacía mucho, se sentía incapaz de fraternizar con sus compañeros de orden a los que apenas y había visto un par de veces a lo largo de toda su trayectoria como Amazona, se sentía incapaz de sentirse cómoda en la mansión cuando creció rodeada por unas cuantas personas en una Isla que ahora ya no existía, y para colmo había puesto tantas expectativas en su primer encuentro con Ikki, la persona más importante en la vida de Shun, y lo que había sucedido al conocerse es que él parecía detestarla, y ella lo consideraba duro y cruel. Y encima de todo, aquel hombre de largos cabellos azules al que ella odiaba con todas sus fuerzas había vuelto del Infierno con vida.

Afortunadamente para June, Shura, a pesar de ser el que gozaba de mayor movilidad de entre todos los Caballeros Dorados, en esos momentos no era precisamente rápido. Ella, en cambio, aprovechaba cada noche que no se quedaba en el hospital para entrenarse arduamente. Las primeras noches no había podido hacer nada más que correr por los alrededores de la Mansión y hacer abdominales y sentadillas y otros ejercicios en su propia habitación. Pero una noche había encontrado, al correr, un gran edificio de ventanas altas y pequeñas. Impulsada por la curiosidad, logró encaramarse en un árbol hasta lograr ver el interior, para descubrir que era un gimnasio perfectamente equipado. Había consultado a Tatsumi y le había pedido permiso para hacer uso de las instalaciones. Él accedió, pero en vez de abrir el lugar por sí mismo, le entregó a ella las llaves de los candados que mantenían el lugar cerrado.

De esa manera comenzó a ir de manera regular a entrenarse a aquel lugar. Unos días después, Shaina la había visto salir y le había preguntado a dónde se dirigía. June le había respondido y la peliverde se le había unido en silencio. El trabajo físico las ayudaba a ambas, no sólo a mantenerse preparadas para cualquier eventualidad que pudiera suscitarse, si no que además les ayudaba a alejar los pensamientos más negativos que les venían a la mente. Pero Shaina no era tampoco la más comunicativa de los nuevos ocupantes de la mansión y el silencio se mantuvo. Poco después se corrió la voz y varios de ellos se habían unido a las amazonas. Dos semanas después de que June hubiera comenzado a ir, sólo Jabu se resistía todavía a ir a ese lugar..

La rubia subió seis tramos de escalera hasta llegar al piso donde originalmente había encontrado a Shura vagando. Él no estaba ahí, así que subió un piso más y ahí lo halló, a punto de entrar a la que era su habitación, con la mano izquierda en el picaporte de la puerta.

- ¡Espera!

El volteó al oír su voz, y sonrió tristemente

- Vaya, eres rápida.

- Tu... lo que dijiste... no es verdad¿o sí?

- Ojalá no fuera cierto lo que te dije. Ojalá fuera sólo una broma. Eso querría decir que soy una persona con un retorcido sentido del humor en vez de un asesino...

A su alrededor todo era actividad; personas hablando, camillas rodando, aparatos en pleno funcionamiento. Pero entre ellos dos no había más ruido que el sonido de sus respiraciones.

- Te agradezco que hayas venido hasta aquí, aún cuando es obvio que no sabes que decir.

- ¡Espera! - dijo ella tomándolo por el brazo izquierdo - Yo... yo no quise... es que...

- June, te repito que no tienes que esforzarte en decirme nada. Sentir desprecio por un asesino es lo más natural del mundo. Yo mismo me desprecio... Lamento estar arruinando la imagen y las expectativas que tenías acerca de un Caballero Dorado; no soy digno de mi rango, y desgraciadamente no soy el único que en un momento u otro ha desprestigiado a la orden y a la Armadura que me fue otorgada. Estos últimos años ustedes, los Caballeros de Plata y Bronce, han hecho mucho más por Athena y por la orden que muchos de nosotros, que presumíamos de ser los más dignos, los más fuertes y los más valerosos y fuertes caballeros de toda la orden. Gente como Shyriu, como sus amigos - dio un paso hacia ella y acarició el dorso de su máscara - gente como tu son mucho más importantes para el bienestar de esta Tierra y para la protección de nuestra Diosa que alguien como yo.

- ¡No digas eso! Debe de haber una razón por la que estás aquí. Debe de haber una buena razón para que él - dijo refiriéndose a Milo - esté aquí, aunque en este momento no pueda comprenderlo... Yo... sólo soy una chica rencorosa y no debería de importarte en absoluto lo que yo opine.

- No te juzgo por tu forma de pensar, es más, creo que tu opinión sigue a la más elemental lógica. Te agradezco tu honestidad para conmigo - Dió unos cuantos pasos separándose de ella, pero antes de marcharse, se volvió a verla para decirle unas últimas palabras - June, deberías de ir a ver a Aioros. Él es un verdadero Caballero Dorado, el mejor de todos nosotros si me lo preguntas. Él es capaz de cubrir todas tus expectativas y más, estoy seguro.

- Tu querías verlo. ¿Para qué?

- He estado esperando a que él despierte para hablar con él... para pedirle perdón... Es curioso. No me había detenido mucho a pensar en su reacción, pero ahora creo que quizás él no querrá verme, y mucho menos perdonarme.

- Si él es la mitad de todo lo que yo he oído decir, él te perdonará, estoy segura. Un hombre así de maravilloso no puede guardar un rencor tan vulgar como el mío. Aioros sabrá tratarte como es debido.

- Me gustaría creerte June. En verdad me gustaría.

Shura entró a su habitación cabizbajo y callado, cerró la puerta tras de sí y volvió a ocupar su cama. Dokho percibió que algo había sucedido, pero prefirió no preguntar en aquel momento.

June se quedó ahí, mirando la puerta cerrada, tratando de poner orden en su cabeza y en sus sentimientos. Un par de minutos después entendió que eso no lo lograría en ese momento, y se encaminó lentamente a la sala de espera.

Seika aún aguardaba junto a los demás por noticias sobre la salud de Ikki. Después de que ella les hubiera comunicado sobre lo que parecía ser una recaída en la salud del Ave Fénix, y de que Shyriu les hubiera convencido de que no había por qué alarmar a Saori, todos se dividieron en pequeños grupos y comentaban al respecto con cierto bullicio incesante. Casi dos horas habían pasado desde entonces y aún no había noticia alguna.

La pelirroja se hallaba con la mente ocupada por el caballero de Fuego cuando la oportunidad que tanto había buscado llegó a tocar a su puerta, pues fue Shyriu quien, con timidez, respeto y curiosidad, se acercó a ella. Él no la había podido sacar de su mente desde que la vio através del cristal durante la única visita que le habían permitido hacerle a Seiya. Ahora, la hermana extraviada de su mejor amigo estaba ahí, cerca, sin que barrera alguna los separara, y sin pensarlo más rompió la distancia. Shunrei instintivamente puso todos sus sentidos alertas cuando sintió que él se apartaba de su lado, pero al ver que se dirigía hacia ella, sonrió discretamente y permaneció sentada en el otro extremo de la habitación.

Sus miradas se cruzaron y se entrelazaron: los convalecientes ojos grises no podían dejar de mirar el cabello rojo de Seika, y ella no podía separar los suyos de la alta e imponente figura que se acercaba con pasos ligeros, elásticos y elegantes.

- No nos conocemos, pero permíteme presentarme. Yo soy...

- Shyriu, el Caballero del Dragón - el joven sonrió discretamente al oírla pronunciar su nombre.

- Así es. Sé que puede sonar extraño lo que voy a decirte, pero quería saber si tu nombre es Seika, y si eres la hermana de Seiya... - ella asintió con la cabeza y sus ojos grises resplandecieron al ver su respuesta afirmativa -Perdona si te pareció absurda mi pregunta, pero quería estar del todo seguro, después de todo, nadie nos presentó formalmente. Lamento no haber tenido la oportunidad de hablar contigo antes, mi salud no ha sido la mejor pero no quiero dejar pasar más tiempo sin decirte... Deseaba tanto conocerte...

- ¿Conocerme?

- Seiya me ha hablado tanto de ti... No hay un día que hayamos pasado juntos en el que él no te haya mencionado al menos una vez.

- Él... él no me olvidó...- dijo ella, mas bien para si misma. Sus enormes ojos cafés se llenaron de lágrimas al oír la suave voz de aquel joven hombre decirle lo que su corazón más anhelaba: la certeza de que su hermano menor nunca la había olvidado.

- Por supuesto que no. Él nunca te olvidó. Todo lo que él hacía era pensando en ti, en que cuando te hallara tu te sintieras orgullosa de él. Muchas veces jugábamos a imaginarte... quiero decir, conversabamos tratando de pensar cómo sería tu voz, tu rostro, tu forma de ser - se ruborizó al decirlo -nunca pensé que en realidad te parecieras tanto a él.

- ¿Tu crees que nos parecemos?

- Cuando te vi no sentí la menor duda de que fueras tú. Sus ojos y los tuyos son idénticos, la sonrisa... - ella rió cubriendose ligeramente los labios con la mano - aunque él es mucho más escandaloso cuando se trata de reír.

- ¿Ríe a menudo? Quiero decir... ¿ él es feliz?... mejor dicho... ¿era... feliz?

- Tiene un gran sentido del humor, y es probablemente la persona más alegre que conozco, pero una vez me dijo que nunca se consideraría feliz por completo hasta que no te encontrara

La joven trató de reprimir un sollozo, y él con gran naturalidad tomó su mano.

- Seika, imagino que debe de ser muy difícil para ti todo esto; reencontrarlo justo cuando estábamos en medio de una batalla, volver a verlo cuando él se halla malherido... Sé que ya ha pasado más de un mes y parece que no hay mejoría alguna, pero te juro que él se recuperará. He tenido el honor de pelear a su lado, y lo he visto ponerse de pie y salir adelante, no sólo para sobrevivir, si no para ganar la batalla. Lo conozco, por eso sé que se va a recuperar también ahora. Si hay alguien en este mundo que puede salir avante de una situación tan complicada como esta es tu hermano.

Seika se dejó llevar por sus sentimientos, y se abrazó al cuerpo de aquel hombre que era tan amable con ella, de aquel que era tan cercano a su hermano. El correspondió el abrazo, y sintió algo muy extraño, pues en ella había innombrable que en verdad se parecía mucho a él...

- Sé que no hay nada que pueda compensarte por la pena que pasas ahora, y que nada se compara al cariño que él va a darte cuando se ponga bien, pero si de algo te sirve, quiero ofrecerte mi amistad y mi apoyo en todo lo que necesites. Lo digo de corazón Seika. Tu hermano es mi mejor amigo; a él le gustaría que estuvieramos juntos, y que te respaldara en todo momento. No estás sola.

- Shyriu... no sé qué decir.

- Solo dime que aceptas mi ofrecimiento.

- No puedo decirte cuanto te agradezco tus palabras. Yo también he esperado mucho por el momento de conocerte. Me siento tan estúpida, pero en todo este tiempo me he dedicado a preguntarle a todos y a cada uno de ellos por él - dijo mirando hacia los reunidos sobre la sala de espera - mi mente es como un rompecabezas incompleto. No logro reunir las piezas. Pasan los días, y las semanas, y él no despierta y yo estoy aquí, cuando ni siquiera sé lo más elemental sobre él... ¿Cómo es su voz ahora¡Deseo tanto saber quién es en realidad mi hermano! Lo único que tengo son los vagos recuerdos que me quedan de su niñez... Marin platicó un par de veces conmigo antes de marcharse con la señorita Kido, pero ella dijo que nadie podía ser mejor que tu para hablarme de él. Así que me he dedicado a esperar. A esperar a que él mejore. A esperar que tu quisieras hablar conmigo y que tu pudieras llenar un poco de estos espacios vacíos.

Los ojos grises de Shyriu perdieron su brillo, reflejando lo mucho que a él le importaba y le preocupaba su amigo.

- Él...

En ese momento ella entró como un huracán en la sala de espera, y enseguida comenzó a recorrer visualmente la habitación, contando con frenesí a las personas que ahí se hallaban. Flher enseguida se dió cuenta de su inquietud.

- ¿Qué sucede Shaina?

- ¿Dónde está June¿Y Jabu?

- June subió a ver a Shun - le respondió la princesa de Asgaard

- ¿Y Jabu¿Lo has visto? - dijo dirigiéndose directamente a Ban

- No, no desde hace un rato.

- ¡Maldita sea!

- ¿Qué pasa Shaina? - le preguntó Geki

- Necesito que estemos todos juntos. Hay algo que... - Shaina se quedó sin aliento al ver a Shyriu, sentado en uno de los sillones, reestablecido ya en gran medida, con una expresión de gran calma en su rostro y vistiendo una hermosa camisa china que hacía juego con un pantalón gris - ¡Shyriu! Estás aquí

Él también estaba gratamente impresionado. Nunca había tenido la oportunidad de ver el rostro de Shaina con sus propios ojos, y en verdad no había imaginado que fuera una mujer tan hermosa

- Me han dado de alta hace un rato. ¿Pasa algo malo Shaina?

- Me alegro de que por fin vayas a salir de aquí, pero... - dijo ella recordando lo apremiante de la situación - Ha sucedido algo serio, y es importante que lo sepan. Geki, por favor ve y busca a June.

El caballero salió corriendo de la sala de espera, y no había recorrido ni medio pasillo cuando la halló. Ambos estaban en cuestión de instantes de nuevo en la salita.

- Bueno, Jabu no está aquí, pero esto no puede esperar... Alguien entró al Santuario y dejó herida a Thetis

Sorrento, que se había mantenido algo alejado del grupo pero que escuchaba atentamente desde una de las esquinas, se puso de pie de un salto y se acercó hacia Shaina

- ¿Qué le hicieron a Thetis?

- No lo sé. Tatsumi no me dió detalles. Dijo que la encontraron en su habitación, herida en el cuello

El hombre de ojos color lavanda se recargó en la pared, impresionado y abatido al mismo tiempo.

- ¿Saben quién fue? - exclamó June

- ¿Intentaron atacar a Athena? - intervino Shyriu

- ¿Alguien más salió herido? - preguntó Hilda, temiendo en seguida por la seguridad de su hermana.

- Athena-sama se encuentra bien. Tatsumi no mencionó que alguien más hubiera resultado herido.

- ¿Y cómo está?

- No lo sé. La llevaron a la clínica de Rodorio. Hay algo más... a Athena le preocupa que pudiera suceder lo mismo aquí, que alguien intentara hacerle daño a alguno de los caballeros internados.

- ¿Pero quién habrá sido? - se preguntó Miho

- No debe de ser cualquiera si logró entrar hasta el Templo - agregó June

- Mi maestro dijo que Zeus le advirtió a Poseidón que la esposa de Hades podría tratar de tomar venganza en cualquier momento - intervino de nuevo el Dragón

- ¿Pero por qué Thetis? - dijo Sorrento sintiendo que estaba a punto de perder el control - Ella ni siquiera tomó parte en la batalla. ¡Ni siquiera estaba cerca!

- Pero ella está bajo las órdenes de Poseidón, y él si se involucró. De hecho su intevención fue vital para que pudieramos ganar. Quizás si es una venganza - reflexionó Ban

- O quizás no. Quizás se trate de un nuevo enemigo. Nuestras defensas están por completo diezmadas y los mejores Caballeros de entre nosotros se hallan incapacitados en este momento para pelear, estamos por completo vulnerables. Cualquiera podría estar aprovechándose de eso; no sería la primera vez - agregó Shaina

- Sea quien sea fue alguien lo suficientemente hábil y poderoso como para entrar al Templo, dejar herida a una Sirena y salir de ahí sin ser detectado - dijo Geki

- Tenemos que estar alertas. Si esto en realidad es una venganza el siguiente podría ser cualquiera de los chicos que están aquí - dijo Miho con gran preocupación

- No creo que ganemos nada con especular. No vamos a adivinar su identidad con tan poca información - dijo Flher con gran sabiduría.

- Tiene razón, princesa - dijo Shyriu después de reflexionar algunos segundos - Tenemos que informar a mi Maestro y a los otros caballeros. Creo que ellos sabrán qué es lo que debemos hacer en este momento. Shaina, tu y yo iremos a hablar con los Caballeros Dorados que ya están despiertos. Ban, tu y Geki vayan y busquen por favor a Jabu, necesitamos estar todos juntos para prepararnos y tomar las medidas que determinemos necesarias. Seika - dijo acercándose a ella y tomando sus manos con gran delicadeza - trataré de contestar todas tus respuestas, te lo prometo, pero en este momento...

- No te preocupes. Puedo seguir esperando. Entiendo que esto es algo muy serio.

- Así es - El sonrió - en eso no se parecen tu y él. Seiya es un impaciente de primera.

Ambos se marcharon, dejando a los demás llenos de inquietud.

La puerta se abrió de golpe, tomándolos por sorpresa a ambos.

- Necesito que me acompañen los dos -dijo la peliverde

- ¿Ni siquiera nos vas a dar los buenos días¿ O un beso para saludarnos? - dijo Milo con su habitual coquetería

- No estoy bromeando.

- Empiezo a creer que de hecho eres incapaz de bromear

- Milo, basta. ¿Sucede algo?

- Si, Shyriu y yo necesitamos hablar con ustedes. Con todos ustedes.

Leo y Escorpio se miraron a los ojos, reflejando su inquietud y un cierto malestar. Porque sería la primera vez en que se reunieran todos los caballeros dorados que ya habían recuperado la conciencia, incluyendo a Afrodita y a Shura, con todo lo que ello implicaba, y eso sin mencionar que entre todos se habían intentado matar los unos a los otros al menos un par de veces ya.

Shaina tomó la silla de ruedas y se la señaló con la cabeza a Aioria, que de mala gana y con algo de esfuerzo se sentó en ella, mientras que Milo salía detrás de ellos, ayudándose con unas muletas. Se dirigían a la primera reunión del Círculo Dorado de la Caballería de Athena.

- ¿Adónde fuiste Shura?

El caballero de Capricornio miró a su antiguo Patriarca, mitad sorprendido, mitad molesto por la pregunta

- No lo tomes a mal. Lo que sucede es que Lina vino a verte

- Bueno, eso no es del todo correcto. Vino a ver a Dokho, pero era turno de tu fisioterapia. Creo que se molestó un poco por no encontrarte.

- ¿Qué quieres decir con eso de que vino a verme, Saga? - dijo el pelirrojo con expresión de intriga en el rostro

- No lo digo por embromarte, al contrario, me da mucho gusto que tengas una admiradora.

- Sí Dokho. Después de taantos años mirando una cascada creo que una mujer como ella no te caería nada mal.

Los cuatro rieron de buena gana, incluído el propio Dokho.

El ambiente en aquella habitación había ido mejorando día con día, relajándose hasta lograr una buena convivencia entre los caballeros de Aries, Géminis, Libra y Capricornio. Aquello se debía, entre otras cosas, a la buena amistad que ya existía entre Dokho y Mü, la sabiduría y la calma de las que ambos eran poseedores (y de las que hacían gala durante aquellos días) y que les enviaba a Shura y a Saga el claro mensaje de que era posible dejar poco a poco los errores del pasado si todos los involucrados ponían un poco de su parte, además de la intervención diaria de las simpáticas enfermeras y los doctores que se desvivían por cuidarlos, alimentarlos y sanarlos.

Aquel día disfrutaban en particular de un excelente humor.

Humor que terminó para Shura cuando salió en búsqueda de Aioros. Y que terminaría para los demás en cuanto comenzara la reunión.

Cruzó la puerta una mujer de cabellos verdes y andar felino, que iba llevando a Aioria de Leo en una silla de ruedas. Shura no tuvo que verlo para sentir su presencia. Y entonces su corazón, que ya estaba entristecido, se le fue a los pies embargado por la culpa y el remordimiento. Clavó su mirada en el piso mientras la mujer acomodaba a Aioria en una de las esquinas de la habitación y ayudaba a Milo de Escorpión a sentarse en una silla, a su lado.

Saga seguía los movimientos de ella. Sus ojos eran verdes como su caballera aún húmeda. Vestía jeans y una playera sencilla y blanca, que ajustaba perfectamente a su silueta fuerte pero femenina. No había dicho una palabra aún, y aunque ayudaba a los caballeros, no le parecía una enfermera nueva. La forma de su caminar era demasiado segura, incluso tenía un tinte de agresividad, que contrastaba con su rostro de delicadas y bellas facciones, que lucía perfecto sin una gota de maquillaje.

- Aioria, Milo - dijo Mü - me da mucho gusto verlos, pero¿qué hacen aquí?

- Shaina nos dijo que quiere hablar con todos nosotros.

- ¿Shaina? - preguntó Saga

- ¿No me reconoce, Patriarca? Soy Shaina, amazona de Cobra.

La mente de Saga dio vueltas. Esa mujer había estado de su lado durante algunos momentos de su "período de desdoblamiento", por llamarlo de algún modo

- Lo lamento, no... pero tu voz...

- Claro - dijo ella, llevándose una mano al rostro -no llevo mi armadura, ni mi máscara... Ya no la uso más, no tienen que mirar al piso - dijo la joven al notar que los ojos de los caballeros presentes en la habitación dejaban de verla, y que la confusión se pintaba en sus rostros

- ¿Sucede algo malo, Shaina? - preguntó Dokho con voz amable

- Si Maestro. Pero si no le importa, esperaremos a que lleguen Shyriu y el Caballero de Piscis.

- ¿Afrodita? - intervino Milo sin poder ocultar el rechazo que experimentaba hacia él -Lo que sea que tengas que decir puedes hacerlo sin que él nos haga compañía.

- No se trata de lo que tu... - Shaina calló al oír que la puerta se abría

La tensión se elevó al máximo cuando Shyriu entró a la habitación, acompañado por una enfermera que empujaba la silla de ruedas en la que iba Afrodita. Milo no dejaba de mirar con rencor y desprecio a Afrodita, que mantenía un rostro inexpresivo, aunque en el fondo sintiera enormes deseos de no estar ahí. Le acomodaron en medio de las camas de Mü y Dokho, después la enfermera se retiró. Saga también mantenía un rostro serio e inexpresivo. Shyriu, cerca de la ventana en el otro extremo de la habitación, le indico con una mirada a la amazona que podía comenzar.

- Bueno, ya nos tienes a todos aquí, a tu disposición. Ahora sí¿serías tan amable de decirnos qué es lo que te sucede, nena? - dijo Milo que no era en particular un hombre paciente. Los ojos de ella brillaron llenos de furia, no podía creer que él se refiriera hacia ella de esa forma tan insolente, en particular frente a todos esos caballeros a los que ella les tenía tanto respeto, pero Saga le reprendió

- Basta Milo. En primer lugar, ella merece tu respeto, y en segundo lugar, ella no está bromeando con nosotros - dijo Géminis con un tono de voz que recordaba sus días como Patriarca del Santuario. Milo se cruzó de brazos en actitud de enfado, pero no insistió, mientras Saga no le quitaba los ojos de encima a Shaina; la veía moverse, y hablar, más y más imágenes de ella fluían en su mente, y recordaba que era una mujer muy intensa y sobre todo, que se lo tomaba todo muy en serio - ¿Qué es lo que ha sucedido?

- Tatsumi me informó que alguien entró en el Santuario, y dejó herida a Thetis, una de las Sirenas de Poseidón.

Por unos segundos no se escuchó ni siquiera el sonido de una respiración. Y es que era demasiado inesperado lo que ella acababa de decir. Las cosas apenas comenzaban a calmarse; era demasiado pronto para recibir malas noticias.

- ¿Fue un nuevo ataque contra Athena? - preguntó Dokho cuando pudo recobrarse

- ¿Cuándo pasó eso? - preguntó Mü

- No lo sabemos. Fue hace un par de horas - respondió Shyriu

- ¿Qué fue lo que sucedió exactamente? - les cuestionó Dokho

- Tenemos muy pocos detalles - dijo ella - lo que me dijeron es que oyeron gritos, fueron a la habitación que Thetis ocupaba y la hallaron en la cama, desangrándose.

- ¿Dónde estaba pasando la noche? - preguntó Saga

- Todos se han estado quedando en el Templo de Athena - respondió Shyriu

- ¿Cómo pudieron haberse introducido hasta el Templo sin que nadie los detectara? - preguntó Afrodita, hablando por primera vez

- No estabamos ahí para hacer nuestro trabajo - dijo Aioria con voz torturantemente lenta

- Es un milagro que estén vivos - dijo Shaina dejando de ver algo de la amabilidad que se hallaba en su corazón pero que sabía ocultar muy bien - Nadie en su sano juicio puede pensar que el ataque sucedido es culpa de ustedes. No están aquí de vacaciones, están sanando... aunque es obvio que si alguien logró entrar al Santuario es porque aprovechó su ausencia... Además Athena no está sola.

- ¿Quién la acompaña? - dijo el Escorpión destilando ironía -¿Una amazona, una sacerdotisa, un mayordomo y unos cuántos

caballeros de bronce¿Qué clase de protección pueden darle...? - Milo fue interrumpido por un codazo que le propinó Aioria, que si le hubiese dado con un poco más de fuerza podría haberle roto de nuevo una costilla. Con una mirada, Aioria le indicó que su comentario no sólo estaba fuera de lugar si no que podía ser ofensivo tanto para Shyriu, como para Shaina

- Lo siento, yo... yo me refería a que ustedes... bueno, los otros... los otros Caballeros de Bronce... Lo lamento - acabó balbuceando Milo. Shyriu, que no se sentía ofendido del todo por el comentario, le dió a Milo una cálida sonrisa.

- No tienes que disculparte Milo. Es muy natural tu preocupación por la seguridad de la señorita Saori - Dokho sonrió a su vez, sin poder ocultar el enorme orgullo que le producía la madurez y la sensatez de su joven y poderoso discípulo.

- ¿Y qué hacemos aquí? - preguntó Aioria - Deberíamos de estar tomando nuestras cosas para marcharnos en este momento a Grecia

- ¿Para qué¿Para que se arrastren por todo el Santuario hasta que cada uno de ustedes pueda llegar a su Casa? Porque no recuerdo haber visto escaleras eléctricas o elevadores para que puedan usar sus sillas de ruedas, o sus muletas - dijo Shaina con su habitual dureza

- Ella tiene razón - dijo Mü - . Dada nuestra actual condición, no creo que aunque nos marcharamos ahora mismo lograramos ser de ayuda alguna. En este momento no podemos defendernos ni siquiera nosotros mismo: muchas de nuestras fracturas aún no sanan del todo, y creo que ninguno de nosotros está ni siquiera cerca de salir pronto de este hospital. Es natural sentirnos mal, no estamos acostumbrados a sentarnos y esperar a que alguien más pelee, o solucione los problemas, pero creo que la mejor forma que tenemos de ayudar ahora a nuestra amada Athena-sama, es recuperándonos por completo.

El resto de los caballeros miraron a Mü con gran respeto, pues sus palabras están llenas de sabiduría.

- Eso es muy cierto, Mü. Además, la verdad es que Saori quiere que nos quedemos aquí - repuso Shyriu

- ¿A que te refieres, Shyriu? - le preguntó Dokho

- Tatsumi le dijo a Shaina que si nos informaron de esto es por que Saori teme que esto pudiera repetirse aquí, en Tokio, y que la víctima pudiera ser uno de nosotros.

- ¿Por qué piensa eso? - dijo Saga, extrañado

- No saben nada acerca del intruso, o de sus intenciones. Ella cree que deberíamos de estar prevenidos.

- ¿Qué otra intención podría tener¡Debió de haber estado ahí para atacar a Athena! - replicó Aioria

- Es que lo que sucedió no tiene mucho sentido. Dicen que Thetis fue herida en su habitación - le contestó la amazona

- Quizás ella se encontró con el atacante y fue herida al tratar de detenerlo, ella gritó y él atacante huyó - pensó Saga

- Ban sugirió que quizás este ataque pueda ser parte de una venganza por parte de Perséfone - agregó ella

- Eso no tiene sentido. Ella no peleó a nuestro lado - recordó Milo

- Pero Poseidón nos apoyó - intervino Dokho

- Quizás Perséfone no puede destruir a Athena, pero puede intentarlo con nosotros - continuó Saga - este es un muy buen momento para hacerlo, ahora estamos más vulnerables que nunca. Y si comenzaron por Thetis para tomarnos desprevenidos, lo lograron.

- Puede que tengas razón Saga. De cualquier forma, quien quiera que haya sido debe de tener cierta cantidad de cosmos y de fuerza para entrar al Templo sin ser percibido - concordó Dokho

- ¿Entonces lo único que haremos es esperar? - preguntó Afrodita

- Debemos de estar muy alertas. La mitad de nuestros compañeros aún están inconscientes. Si alguien entrara a su habitación en medio de la noche... - dijo Aioria sin querer ni siquiera imaginar sus propias palabras.

- Creo que debemos de centrarnos en vigilarlos a ellos - dijo Saga - sobre todo en las noches. Durante el día todo el tiempo hay enfermeras y doctores al pendiente, pero en las noches todo está demasiado tranquilo.

- Sería más fácil si no estuvieran todos dispersos por todos los pisos del hospital - dijo Shaina

- Quizás podríamos lograr que Shaka, Aldebarán, Camus, Aioros y Máscara de Muerte sean ubicados en una sola habitación - agregó Shyriu - pero será imposible que Seiya, Kanon y Shun puedan ser atendidos juntos...

- ¿Qué pasa con ellos? - preguntó Aioria sintiéndose algo alarmado, pues ignoraba la condición del resto de sus compañeros. Shaina no se atrevió a hablar, ella sabía muy bien lo importante que era Seiya para él

- Kanon - explicó su gemelo sin atreverse a usar la palabra "hermano" - está en una unidad especial para el cuidado de quemaduras. No puede estar cerca de nadie más, podría contraer una infección.

- Entendemos - dijo Milo - entonces¿dónde están Shun y Seiya?

- Shun está en el piso de Psiquiatría, y... - dijo Shyriu tratando de que no lo embargara la pena

- ¿Qué? - dijo Saga interrumpiendo al Dragón - ¿Shun está en Psiquiatría?... ¿Ustedes dos sabían? - dijo mirando a Dokho y a Mu, que no lucían sorprendidos como los demás y sí algo culpables

- Si - respondió Dokho - Cuando desperté mi hija me informó acerca de la salud de todos, y sobre lo que pasó mientras estábamos inconscientes. Mü ha escuchado nuestras conversaciones.

- ¿¡Tu hija? - dijo Afrodita sin poder evitar la sorpresa

- Mi hija adoptiva - explicó Dokho

- ¡Vaya! Nunca me había sentido tan mal informado como ahora - dijo Escorpio - ¿Alguno de ustedes está casado¿Hay algo que quieran decirnos y que no sepamos aún?

- Milo...

- Me siento un poco engañado¿o tu no, Aioria?

- Podías habérnoslo dicho - murmuró Saga, sintiendo que la pacífica conviviencia que habían mantenido aquellos días tenía algo de falso

- Has estado muy preocupado por tu hermano estos días. No lo creímos oportuno - dijo Mü afligido

- No han respondido porque Shun está recibiendo atención psiquiátrica - intervino Afrodita armándose de valor

- El despertó antes que todos ustedes, incluso antes que Athena. Parece que sus heridas han sanado más rápido que las de ningún otro de ustedes, y que físicamente está muy bien, pero está destrozado anímicamente. No ha querido hablar con nadie, ni siquiera con Saori, o con el propio Ikki. Él... - Shaina calló. No se atrevía a confesarles que Shun le había dicho que era culpable de haber matado a Seiya - sufrió un shock nervioso cuando supo cómo estaban ustedes. Incluso ha intentado herirse a si mismo.

Afrodita no podría dejar de preguntarse "¿Por qué sí habla conmigo?" Pero no se atrevió a preguntar nada más.

- ¿Y Seiya¿Dónde está él? - preguntó Aioria, temeroso a la vez de la posible respuesta

Shyriu trató de que no se le quebrara la voz cuando le respondió

- Seiya está en la Unidad de Cuidados Intensivos, en coma...

- ¿Cómo...¿Qué...¿¡Por qué nadie nos dijo esto antes? - dijo Aioria, preocupado y molesto a la vez - ¿Por qué no me lo dijiste antes? -dijo reclamándole directamente a Shaina, que desvió la mirada

- Comprendo que estén extrañados, y molestos - intervino Dokho - pero este no es un buen momento para discutir. No tratarmos de ocultarles información a propósito; la situación es delicada y no hemos sabido como manejarnos adecuadamente, de nuevo les pido una disculpa a todos.

Afrodita, Saga, Milo y Aioria parecieron aceptar la disculpa, a regañadientes, pero la aceptaron, asintiendo con la cabeza. Solo Shura se mantuvo impasible, como había estado durante toda la reunión, con la mirada clavada en el piso.

- ¿Dónde está Ikki? - le preguntó Mü a Shyriu - ¿Está con Shun? - preguntó Milo

- No. En este momento lo están atendiendo, parece que sufrío una leve recaída - explicó Shyriu, lo cual elevó aún más la tensión, pues las sorpresas desagradables iban en aumento a cada instante - No creo que sea nada de gravedad, Ikki es un roble... Yo hablaré con él en cuanto me lo permitan y le explicaré la situación. Seguramente él se ofrecerá a vigilar a Shun.

- Quizás no sería mala idea que todos ustedes estuvieran juntos en una sola habitación - sugirió Shaina

- ¿Has perdido la razón por completo, mujer?

- Creo que es una buena idea. Eso nos simplificaría aún más las guardias - dijo Shyriu respaldando a la amazona

- ¿Qué piensan¿Alguien se opone? - preguntó Dokho, mirándolos uno a uno. Todos dijeron que no, excepto Shura. - ¿Qué hay de ti, Shura¿Tienes alguna objeción?

Shura estuvo a punto de perder el control y de enrojecer como un tomate cuando se dirigieron específicamente a él

- No Maestro - respondió él, sin atreverse aún a mirar hacia arriba - no tengo inconveniente si los demás no lo tienen.

- De acuerdo. Iré entonces a buscar al Dr. Sato para que los translados se hagan, y comenzaremos a organizar las guardias de inmediato. - La amazona recorrió los rostros de los caballeros - Bueno, a partir de ahora serán compañeros de cuarto¿no es eso genial?

Nadie se atrevió a replicar su irónico comentario.

Shaina salió de la habitación y caminó a la derecha, hacia los elevadores. No se dió cuenta de que Ariadna estaba en la puerta siguiente, fingiendo que salía de la habitación contigua. Fingiendo porque ella había escuchado la conversación y estaba muy intrigada por todo lo que había oído. Así que alguien había atacado el Santuario. Los planes de venganza de su ama eran muy distintos ahora, y no incluían de forma alguna un ataque. ¿Quién podría haber sido entonces?

Ella tenía manera de averiguarlo, y corrió en la dirección contraria a la que había tomado Shaina, dispuesta a tomar cartas en el asunto y saber quién era el nuevo enemigo de Athena.

- Esto no tiene que ver contigo, ni con ninguno de ellos.

Todos se volvieron hacia Julián, que por fin intervenía después de horas de escucharlos hablar acerca de la endeble seguridad del Santuario y sobre cuál podía ser la identidad del agresor. Mientras ellos conversaban en voz baja, él hubiera podido hacer un zurco en la parte del pasillo donde caminaba una y otra vez sin cesar, mientras esperaban que alguien les diera noticias sobre Thetis. Nadie se había atrevido a hacerle preguntas, o a sugerirle que tratara de sentarse, o de tranquilizarse. Era evidente que estaba destrozado, caminando como poseído mientras sus ropas estaban llenas aún de la sangre de ella.

Tatsumi, Saori, Hilda y Nachi se volvieron a verlo. Kiki dormía en una posición algo incómoda, en unas sillas próximas.

- Todo esto es por mí. Y yo sé quién es responsable... Fue tu padre

Nadie dijo nada. Era demasiado increíble lo que Julián estaba diciendo

- ¿Estás diciendo que mi... que Zeus atacó a Thetis? -le preguntó Saori tratando de ocultar su sorpresa

- No... Tenemos que hablar. Hay algo que no te he dicho.

Los caballeros le miraron con recelo. Después del ataque de aquella noche, y de las incoherencias que decía, no estaban seguros de si en ese momento era alguien de confiar. El percibió la desconfianza

- No es lo que están pensando. Saori, desde que te di mi apoyo contra Hades mi postura no ha cambiado, ni lo hará. Por eso es que atacaron a Thetis.

- No te comprendo Julián.

- ¿Podríamos hablar en privado tu y yo...?

- Claro.

Ambos caminaron hasta el fondo del pasillo. Julián miró al otro extremo, donde el resto del grupo no les quitaba los ojos de encima.

- ¿Ahora sí querrías explicarme lo que dijiste?

- ¿Recuerdas aquel día en que tu y yo vimos a Zeus?

- Yo soñé que tu...

- No fue un sueño. Fue un viaje astral. Te llevé al Olimpo pues él y yo nos vimos una vez antes y me pidió que te llevara con él.

- Entiendo - respondió ella

- Aquella vez me habló de su preocupación por la venganza que Perséfone podría...

- ¿Tú crees que esto es obra de ella?

- No. Déjame terminar. Él y yo hablamos sobre algo más en esa ocasión... él me pidió que te espiara.

- ¿Qué me espiaras? - preguntó ella, deseando por un momento haber escuchado mal

- Tu padre sospecha que... sientes algo más que amistad por uno de tus caballeros.

- ¿Qué? - dijo Saori, sintiendo que el corazón se le desbocaba

- Zeus está celoso. Teme que estés enamorada de uno de tus caballeros y me pidió que fuese su espía. Que averiguara si eso era cierto y que le dijera quién era él.

Saori sintió que estaba viviendo una de sus pesadillas

- Yo... no puedo creer que él te haya dicho eso. Pero tu...

- Al principio ni siquiera lo pensé y le dije que si. Tu padre no soporta la idea de que puedas estar interesada en alguien, pero sobre todo no soporta la idea de que tu interés pueda ser un simple mortal.

La Diosa estaba sin palabras. Afortunadamente Julián siguió hablando

- Quiero que sepas que yo nunca te espié. En cuanto volví de haberle visto pensé que era una estupidez haberle dicho que si. Me doy cuenta de que tu amor por todos ellos es infinito, que tu bondad es infinita. Cuando tu y yo le vimos en el Olimpo, él volvió a hablar conmigo y me preguntó si yo sabía algo. Le respondí que yo no consideraba que tu mostraras algún interés en particular por alguno de ellos, y que no te espiaría. Y que si tu en verdad amaras a un mortal, yo... yo me pondría de tu lado...

- ¿Le dijiste eso?

- Sí. Porque la amo - los ojos azules del heredero de los Solo se llenaron de lágrimas - Yo la amo, Saori, como no recuerdo haber amado en ninguna de mis vanas y superfluas relaciones. Creo que tengo derecho a amarla, y me importa un carajo que ella sea mortal y yo un dios. Y creo que tu tienes ese mismo derecho.

- Julián...

- No digas nada - dijo él, poniendo dos dedos sobre sus labios - No necesito saber nada. En estos días que nos hemos tratado, me he dado cuenta de quién eres en realidad, y ahora más que nunca creo que mereces ser feliz, sola o acompañada de quien te dé la gana. Pero tu padre debe de haberse enfurecido porque yo me negué a ayudarle

- ¿Crees que Zeus la hirió?

- No, claro que no lo hizo él. Es el Dios de los Dioses, alguien lo debe de haber hecho por él. Debe de haber averiguado que Thetis y yo estamos juntos y la hirió para advertirme, para castigarme.

- Julián, lo lamento tanto. Entonces todo esto es culpa mía

- No digas eso Saori. Yo sabía los riesgos y decidí tomarlos, pero debí de haber sido yo quien sufriera las consecuencias. Pero esto no se va a quedar así - dijo con los ojos inyectándosele de ira - voy a...

- ¿Saori¿Julián? - dijo Hilda acercándose cautelosamente - Hay un doctor que ha venido a darnos noticias sobre Thetis

Julián corrió hacia el otro extremo del pasillo, donde les esperaba un hombre de bata blanca, ojos verdes y piel bronceada.

- ¿Cómo está ella?

- Creo que lo peor ha pasado. Todavía está en cirugía pero su vida está fuera de peligro. En este momento están trabajando en reparar su laringe, su esófago y la tráquea, que resultaron seriamente dañados, pero creo que todo saldrá bien.

El doctor se marchó, después de haberle dado al menos un poco de tranquilidad a Julián. Pero Saori no podía estar tranquila después de escuchar lo que él acababa de decirle. Thetis estaba malherida gracias a que Julián se había negado a averiguar que ella amaba a uno de sus caballeros. Su secreto estaba dejando de ser algo doloroso, (como todos los amores secretos lo son) a ser algo peligroso, no sólo para Seiya si no para la gente que estaba a su alrededor. Pero no iba a permitir que eso sucediera. Si el propio Poseidón podía reconocer que tenía derecho a amar a quien ella quisiera, su padre también tendría que hacerlo, por las buenas o por las malas.