Hinata llevaba rato desde que se levantó dándole vueltas a sus recuerdos.
-Monte Myōboku ¿Eh? -Se dijo a sí misma y se apresuró a bañarse para preparar el desayuno y llevar a Himawari a la Mansión Hyuga, ella no se sentía capaz de cuidar de ella además de la enorme preocupación por la desaparición de su hijo, Naruto llevaba tres días fuera de casa, había recibido noticias gracias a las águilas mensajeras que se encontraba bien, había terminado yendo a la Aldea de la Arena con el Kazekage para resguardar a Matatabi en ese sitio.
Al caer las gotas de agua tibia sobre su piel Hinata recordó de nuevo su sueño, uno muy curioso en que ella, Naruto, su hijo Boruto y el actual sensei de este Konohamaru Sarutobi eran llevados al Monte Myōboku donde Naruto aprendió el Modo Sabio para investigar un caso extraño. Al punto que llegaron con el sapo más viejo y él les advirtió algo…
-¿Mamá? –escuchó la voz de su pequeña fuera del baño.
-¿Sí? ¿Qué pasa Himawari? –terminó de bañarse y se colocó rápidamente una toalla para atender a su pequeña.
-¿Puede ir mi abuelito Iruka conmigo a la Mansión? Es que el otro día no acabamos el juego.
-Sí está bien, antes de llevarte a la Mansión pasaremos por él.
Himawari asintió y fue a arreglar su mochila, Hinata se cambió y bajó a preparar el almuerzo, pero en su corazón había un sentimiento extraño, uno que la inundaba de preocupación y como su esposo se encontraba lejos en estos momentos no podía compartir con él su pesar, vio a su pequeña a lo lejos tomando su desayuno, sabía que tenía que ser cuidada, así que en cuanto viera a Iruka y a su padre les encargaría mucho a la pequeña Girasol…
…..
…..
…..
Hinata se levantó de la cama, se dio un baño y corrió a la habitación de Hanabi, pues desde ayer estaba muy extraña y le preocupada. Al entrar Hanabi no se encontraba buscó en todos los rincones de la Mansión Hyuga, hasta que un miembro le contó que ella y su padre había ido desde temprano a ver al Hokage para ultimar detalles de la seguridad en la Mansión ahora que Hinata se encontraba de regreso. No le quedaba de otra que esperar el regreso de su familia así que fue de nuevo al cuarto de su hermana y paseo por esas cuatro paredes.
¿Qué es lo que te sucede? pensó al ver una foto de ella y Hanabi de hace unos tres años. Y vinieron a su mente recuerdos de cuando les tocaba pelear juntas y por no lastimarla se llevó la decepción de su padre y que la trataran de débil.
Se sentó en la cama de Hanabi y observó las nubes de invierno pasar por la ventana y sin querer aceptarlo sabía que muchas cosas habían cambiado, anhelaba que los viejos recuerdos se conservaran y haría lo posible porque todo mejorara.
-Tonto despierta ya-ttebasa… -Boruto estaba zarandeando a su padre para que despertara pero nada el repetía entre sueños el nombre de la chica que robó su corazón.
-Hinata… Hinata…
-Sí veremos a mi madre pero para ello tienes que levantarte primero flojo –pero nada Naruto seguía perdido en sus sueños.
-Hinata yo siempre cuidaré de ti-ttebayo –murmuro haciendo que una sonrisa se dibujara en el rostro del rubio menor.
-Aw viejo estúpido… -rio y fue directamente por un vaso de agua helada para aventárselo en la cara, Naruto reaccionó al instante dándose un golpe con la mesa.
-¿QUÉ TE PASA-TTEBAYO? –Puso la cara de enojo típica de los Uzumakis.
-Ya era hora que despertaras, vamos báñate y cámbiate para ir a ver a mamá.
Naruto a regañadientes le hizo caso a su hijo por una parte si tenía muchas ganas de ver a Hinata, pero por otro lado rogaba que Hiashi Hyuga no estuviera, no quería toparse con su suegro a pesar que le prometió a Boruto hablar con él.
-Tal vez podría llamarse… ¡Masashi!
-Oye Kiba en serio no sabemos si está embarazada… -pero el perruno amigo estaba leyendo detenidamente el libro de 250 nombres japoneses masculinos-. Y si así lo fuera ni siquiera sabemos si será niño o niña.
-Shino como ya te he dicho debemos ser los mejores tíos del mundo por nuestra Hinata, pero me pregunto si el padre de Hinata ya lo sabrá…
-Ni se te ocurra decirle… -pero demasiado tarde en la cara de Kiba había una mirada de determinación y sabía perfectamente que se atrevería hablar con el padre de su amiga causando un alboroto enorme.
Kiba salió corriendo del lugar y Shino fue a detenerlo, usaría todo lo que estuviera en sus manos para que esto ya no se saliera más de control.
Los rubios salieron del departamento rumbo a la Mansión Hyuga, pero en ese día Naruto se sentía extraño, tenía un mal presentimiento y esperaba estarse equivocando.
-Chicas ahí va Naruto –dijo Ino quien junto con Tenten y Sakura lo vigilaban detrás de un poste de luz.
-¿Están seguras que debemos preguntarle? –la pelirosa dudaba de hacerlo y a pesar que llevaba tiempo conociendo al rubio y además había sido parte de su equipo se dio cuenta que había temas que no podía abordar con facilidad.
-Si ¿Por qué entonces quién nos sacará de nuestras dudad? –dijo Ino quien no perdía de vista al rubio.
-Es verdad no hay otro método por el cual enterarnos de la verdad Pero ¿cómo preguntarle?, No podemos llegar y de repente meternos en su vida personal… -dijo Tenten suspirando e hizo que Ino se distrajera y lo perdiera de vista.
-Ya casi llegamos y es mejor que vayas cambiando esa cara, la preocuparás más de lo que ya está-ttebasa –se cruzó de hombros y miró feo a su padre.
-¿Y cómo quieres que esté? No me gusta verla así, ha sufrido demasiado… -suspiró-. No sé qué más hacer por ella…
-Haz hecho mucho por ello, date cuenta, que ella sonríe más… -Boruto recordó a su madre como siempre habla de su padre con orgullo y con una gran sonrisa y de todos los bellos momentos en lo que su madre sonríe con la presencia del rubio mayor.
Naruto sonrió dándose cuenta como la mirada de su hijo se perdía en los recuerdos, revolvió los cabellos dorados y en un abrir y cerrar de ojos ya estaba fuera de la Mansión.
-Hola Naruto-kun, Boruto-kun ¿Cómo están? –sonrió muy tiernamente.
-Bien ¿Tú cómo estás? –Naruto acercó mucho su rostro al de Hinata logrando que ella se ruborizada.
-Bi-en Na-Naruto-kun… -evitó mirarlo a los ojos el rubio supo de inmediato que algo no andaba bien, pero no quiso presionarla para saber que tanto pasaba por su mente.
-Pe-pero por favor pasen…
-¿Tu padre se encuentra? –soltó de repente el rubio menor haciendo que el mayor sufriera de escalofríos.
-No, mi padre y Hanabi salieron en la mañana aún no han regreso ¿Sucede algo?–dijo Hinata mientras los tres entraban lentamente a la Mansión Hyuga.
-Sí, sucede que Na… -Naruto rápidamente la boca de su hijo adivinó las intenciones del niño.
-Nada, nada, Boruto está loco-ttebayo –el niño trataba de zafarse y la única manera que halló fue darle una pisada a su padre el cual se quejó de dolor y su mano se aflojó liberando la boca del niño ahora podría vengarse.
-¡PORQUE NARUTO QUIERE PEDIR TU MANO-TTEBASA! –Soltó de repente dejando tanto a Naruto como a Hinata pálidos…
-Escuchaste eso Shino, Naruto va a pedir la mano de nuestra Hinata –él y Shino estaba detrás de unos árboles cerca de la Mansión, Shino también tenía la misma expresión en su rostro de Naruto y Hinata, estaba pálido tratando de asimilar todo, pues ahora con lo que escuchó las sospechas de que su amiga estuviera embarazada ya no se quedaban en sospechas.
-¿ES-ES VER-VERDAD NA-NARUTO-KUN? –La chica de ojos blancos no podía creer lo que había dicho el pequeño.
-¡MALDITO MOCOSO! –Volteó a ver a Hinata ella estaba en shock su mirada estaba perdida, Boruto no pudo evitar reír a carcajadas de la expresión de sus padres.
-Hinata no… no… no es eso… si quiero hablar con tu padre pero aun no de ese tema… -Pero Hinata seguía perdida entre su mundo imaginándose una boda con Naruto, Boruto aprovechó para escabullirse en la Mansión Hyuga y dejar a sus padres solos, más bien quería que su padre sufriera un poco tratando de arreglar el lío que generó él.
-¿Hinata? –Pasaba su mano enfrente de la cara de Hinata pero ella no se daba cuenta de ello-. ¿Ya ves lo que has provocado-ttebayo? –volteó pero el rubio menor se había esfumado Naruto se maldijo y rogaba ayuda con su novia-. ¿Hinata? –lo volvió a intentar pero nada, suspiró desesperado hasta que se le ocurrió una idea loca y la llevó acabo y sin pensarlo dos veces le robó un beso a la Hyuga la cual reaccionó al instante y sin saber que hacer dios pasos hacia atrás, casi caía si no fuera porque Naruto la tomó de la cintura y le impidió la caída.
-¿Na-Naruto-kun? –automáticamente miró al suelo toda sonrojada.
-Lo siento-ttebayo –la tomó de la barbilla para alzar su rostro-. Pero era la única manera para que reaccionaras, con respecto a lo que dijo Boruto… -Hinata de nuevo trató de mirar al suelo, pero Naruto se lo impidió-. Si quiero hablar con tu padre –se rascó la nunca con la mano que tenía libre-. Pero no es para pedir tu mano… eso será más adelante… -esto lo último lo dijo como casi un susurro.
Hinata lo miró fijamente y sonrió, Naruto le devolvió la sonrisa y en un abrir y cerrar de ojos ambos estaban abrazados compartiendo un momento de tanta ternura, el corazón de Hinata se sintió más aliviado luego de llegar y enterarse de tanta tragedia, abrazó más fuerte a Naruto y sin poderlo evitar soltó algunas lágrimas liberando su tristeza, el rubio también la abrazó más fuerte para darle ánimos.
Boruto recorrió los cuartos de la Mansión no tenía un objetivo preciso pero quería darle tiempo a sus padres para que hablaran, y sobretodo que su madre pudiera expresar todo lo que en su corazón estaba, pero ahora él se sentía extraño, más bien no estaba seguro si continuar el recorrido, había llegado a al cuarto de Neji, miró el cuadro unos instantes y hubiera jurado que el cuadro trataba de decirle algo, una brisa se produjo en el lugar…
Naruto rompió bruscamente el abrazo mirando hacia la dirección en la que se fue Boruto.
-¿Pasa algo Naruto-kun? –Hinata lo miró a los ojos.
-Tengo un mal presentimiento-ttebayo –dicho esto salió corriendo y la Hyuga lo siguió.
…..
…..
…
-¿También te has sentido extraña? –soltó de repente la Uzumaki.
-Así es Nee-san –suspiró Hanabi quien recorría la Mansión Hyuga con su hermana mayor-. Yo creo que por el cambio radical al ir con el escuadrón nocturno.
-Lo siento toda esta situación también te está afectando…
-¡Ni lo menciones! Boruto es mi sobrino, haría cualquier cosa porque él y Himawari estuviesen bien, y no pongas esa cara triste daremos con él.
-Gracias Hana… -No pudo terminar ya que en la esquina de un cuarto había algo que llamó la atención de Hinata Uzumaki que terminó caminando hacia él.
-¿Pasa algo? –Hanabi también miró aquello y se acercó a su hermana.
-¿Han estado haciendo origami? –dijo levantando una grulla de papel pero tenía una consistencia extraña.
-No, que yo sepa Himawari no ha llegado a esta parte de la casa, pero no creo que sean actuales se ve el papel amarillo –dijo Hanabi también tomando una grulla.
-Sí además es raro el papel, es como si estuviera lleno de aceite…
-¡Así que aquí están-ttebayo!
-¿Naruto-kun? –dijo la Uzumaki soltando la grulla.
-Vaya al fin aparece mi cuñado.
-Lo siento por ausentarme tantos días dejé a cargo a Matatabi en la Aldea de la Arena con Gaara y luego salí corriendo hacia acá, tampoco podía dejar la Aldea de la Hoja sola tantos días y también a mi familia.
-Sí, sí, sí… el hombre de los mil quehaceres pero al menos ya estás aquí cuñado –suspiró Hanabi Naruto Uzumaki es una mala persona ese pensamiento brincó en su mente.
-¿Y bueno qué está haciendo?
-Nada, solo dábamos un paseo cariño y encontramos esto –Hinata levantó una grulla y se la dio a Naruto, al verla y sentirla la cara del rubio mostró asombro.
-¿Cariño? –dijo dulcemente Hinata.
-Es raro, podría asegurarles que he visto esto antes.
-Dah, por supuesto son grullas de papel, todo el mundo hace eso –Hanabi se cruzó de brazos.
-No… es diferente, hasta el papel, me recuerda a Konan –y a su mente vino su pelea con Pain y el ramo de flores de papel que Konan le dio para la tumba de Jiraiya.
-Dejémonos de habladurías iré a pedir que te preparen algo de comer, has de estar hambriento –Hanabi salió de la habitación dejando solos a los esposos.
-¿Estás bien? –Hinata acercó su rostro al de él para que se miraran fijamente a los ojos, así Naruto no evitaría mirarla y le diría lo que le pasaba.
-Lo estoy, solo me dio nostalgia –dijo en gran parte la verdad pero aún tenía un espinita clavada en el corazón.
-Qué bueno que has regresado quiero hablar contigo, pero después de comer… -Tomó el brazo de su marido y juntos fueron a seguir a Hanabi.
….
….
….
Boruto entró en el cuarto de Neji, dándole la espalda al cuadro ya que su mirada estaba fija en la puerta, camino despacio hacia atrás, sentía el aire pesado, en un instante resbaló y se dio cuenta que en gran parte de la habitación había trozos de papel, respiraba agitadamente.
Naruto y Hinata corrían a gran velocidad, la chica de ojos blancos activó su Byakugan para dar con el pequeño más rápido.
Boruto miró hacia atrás percatando la presencia de una persona que vestía una túnica roja, estaba encapuchada, dejando escapar cabellos azules, no se veían los ojos, Boruto vio como una sonrisa malvada se dibujaba en el rostro de aquella persona y en instantes varios papeles empezaron a estallar…
