Nota: actualizo pronto porque mañana no estaré. Sorpresa :D
Desenmascarada - Parte 3: Retorno - Capítulo 23: Rompiendo las Reglas
El destino no está creado por dioses, sino creado, transformado por humanos.
Pergaminos y libros yacen esparcidos por la amplia mesa: reportes, cartas, pero la mayoría son documentos escritos hace mucho tiempo, sobre jutsu secretos sólo conocidos por unas pocas personas. Y sin embargo, no hay ningún registro para el que busca: ningún clan, ningún Kage, ha oído jamás sobre algo llamado Ningyo (o Ningyō). Tal y como está la situación, Sasuke ni siquiera tiene un nombre seguro para la técnica. Sello Marioneta, Sello Sirena… hay jutsu con nombres similares, pero ninguno se parece.
Todavía puede ver el difuminado contorno de Sakura (chakra fluyendo a través de ella, un miedo intenso irradiando desde su figura invisible: mientras ella se apartaba de él). Habría pensado que era sólo un sueño, pero su cama todavía tiene la marca de un kunai. Él sabía que ella no estaba ahí de verdad, pues ella no hizo sonido alguno ni tenía peso sobre él (pero…).
Se sintió tan real (más que nada que haya experimentado en los últimos meses). Y sin embargo, no es posible que Sakura simplemente cayera en su habitación. A menos que… Concentrándose, dirige su mente hacia la conexión que parecen compartir, un vínculo extraño que todavía no entiende por completo. Puede ver retazos de ella a través de él, aunque se niega a utilizarlo a fondo.
Si ella se diera cuenta (la copia se ríe en voz baja), las cosas podrían complicarse. Darle a una persona como ella acceso a algo tan íntimo podría ser problemático, quizá incluso peligroso. Pero esta vez, es una excepción: y ve una habitación sangrienta, y un cuerpo sin vida que conoce bien. Su respiración se corta: ¿está muerta? Es cierto que soñó al respecto, pero no lo conectó con el hecho de que cuando se despertó, ella estaba justo a su lado. Como todo lo demás, no tiene sentido.
Fuera, ya llega el amanecer. La noche ha estado plagada por voces y sombras tratando de alcanzarlo, más fuertes que nunca, pero su mente ha estado centrada únicamente en resolver este misterio tan extraño. El Ningyo de ella parece ser único, un jutsu creado por puro accidente: y eso significa que para descubrir su naturaleza, tendría que verla de cerca.
Es un sentimiento que no puede expresar bien: pero sabe que está viva. Tanto como puede sentir sus propias manos, sabe que ella está ahí (pero, ¿no es que quiere que ella desaparezca, para empezar? ¿No se supone que eso haría las cosas más fáciles?).
—¿Tienes miedo, amor? —Sasuke no se molesta en mirar a la aparición, que ha sido bastante agresiva con sus palabras últimamente. ¿Qué pasó mientras él dormía? ¿Acaso estas dos versiones distintas de Sakura interactuaron?—. ¿Temeroso de que te arranque la cara de un bocado mientras te quedas mirando como un idiota?
No, este vil clon está en lo cierto: ella es un enemigo, y debería ser tratada como tal. Es definitivamente imposible que ella quisiera ser cualquier otra cosa, a pesar de las sensaciones extrañas que puede sentir a través del vínculo. Tiene que ser una mentira, una distorsión. Él sabe que su propia mente es retorcida y doblada, y distinguir falso de real se ha vuelto cada vez más difícil. Esto tiene que ser algún reflejo de una esperanza estúpida, de ella, como el odio del doppelganger.
No es suyo, ni es cierto, es sólo eso: amor falso.
¿...Cierto?
Sakura Haruno nació como una persona normal: con una familia dentro de lo común, una infancia poco excitante (nada de asesinatos, masacres o padres desaparecidos), y desde luego ninguna habilidad hereditaria que pudiera hacerla una shinobi sobresaliente. El pelo rosa es raro, y es cierto que su inteligencia está por encima de lo habitual, pero no había nada más en ella que pudiera distinguirla de los otros estudiantes.
¿Y sus notas altas? Cualquiera puede ser un sabiondo con suficiente tiempo. De por sí, eso no hace un buen shinobi para la batalla. Aunque alabada por su pensamiento rápido y anaítico, pasó mucho tiempo siendo positivamente normal o simplemente mala en lo demás. Tenía un único talento: su facilidad en el campo de pensar y estudiar patrones la proveyó con una buena capacidad de control de chakra y disipación de genjutsu. ¿Lo usó para algo? No, la verdad es que no: trató esas habilidades como trataría un examen.
Alcanzar justo lo que su sensei le pedía, y parar ahí. ¿Para qué hacer más esfuerzo, cuando podía superar a sus compañeros de equipo en el ejercicio de trepar árboles, sin siquiera intentarlo? Ya era buena en la tarea, así que no había motivo para hacerlo de nuevo; los deberes ya estaban hechos.
Le costó demasiado tiempo entender que, como shinobi, los límites del cuerpo son puestos a prueba constantemente. Física, psicológica y emocionalmente; en una batalla, en la guerra, aprobar el examen no garantiza la supervivencia. Es raro estar en condiciones perfectas. Un ninja que aprecie su vida necesitará cualquier y toda cosa que pueda intentar para sobrevivir y prosperar.
No hay una puntuación perfecta. Incluso los más fuertes pueden caer presa de sus debilidades. aprender, intentar, darlo todo para ser mejor… marca la diferencia entre la vida y la muerte. Y lo más importante: otorga la habilidad de proteger las cosas que le importan. Esta realidad tan dura le dio de lleno, cuando se vio a sí misma incapaz de hacer justo esto, y Sasuke se le escapó entre los dedos, Naruto siguiéndolo muy de cerca.
Desde entonces, ha estado tratando de arreglar este error: pasó horas y horas afinando sus habilidades, incluso las cosas que no se le daban bien. Cuantos menos puntos débiles tuviera, mejor. Lenta pero constantemente, dejó de esconderse tras la máscara de una chiquilla linda: tenía que darlo todo, sin barreras de por medio. Incluso su voz interna dejó de ser prominente, pues ya no se escondía detrás de una neutralidad fingida tan a menudo.
Cualquier cosa que pudiera hacer para mejorar, hizo. Y sin embargo, al final de todos esos años de entrenamiento, todavía estaba acostumbrada a confiar en otras personas, a menos que se viera forzada a tomar un rol de protagonista. Aunque aterradora, Sakura era muy consciente de que no quería volverse el centro de atención; y con buen motivo. Tal vez era un resto decaído de su yo antiguo, tal vez un castigo; probablemente, era porque sabía que otras personas podían hacerlo mucho mejor que ella.
Y ella tenía que estar ahí si dichas personas eran heridas: estaba al cargo de asegurarse de que no perdería a nadie, nunca más. Incluso si significaba tener que usar su propia mano para mantener el latido de un corazón. En algún momento, decidió que era al fin el momento de brillar; y se puso a la altura de sus antiguos compañeros. Con el rombo púrpura en su frente, tenía derecho a estar en el frente como cualquier otro shinobi, a pesar de ser un médico.
Y entonces, todo el mundo desapareció y ella quedó sola, soportando el peso de la culpa y vergüenza, signos de un superviviente compasivo. No habría pasado si hubiera sido más fuerte. Si hubiera sido capaz de salvarlos. Si hubiera luchado contra Sasuke como debería haber hecho. Hora tras hora, día tras día: su mente era devorada por tales pensamientos. Porque al final, no importó; nada lo hizo.
Todo el mundo se había ido y, como veneno, una parte oscura de su mente sigue diciendo que es su culpa. Que no debería haber malgastado chakra alguno, no debería haber dado un segundo pensamiento para alguien que debería ser un enemigo. Todo es su culpa, por no hacer algo que debería haber hecho, en lugar de lo que le pedía el corazón.
Tal vez lo es.
Pero ya no hay manera de ir atrás en el tiempo, excepto por mitos de pergaminos y jutsu que permiten el viaje entre momentos. Realísticamente, el resultado final es que sólo unas pocas de esas personas sobrevivieron: Sasuke es definitivamente la figura más prominente entre ellas. Y ella no puede, de ningún momento, apoyarse en él; porque a pesar de lo que su ser verdadero pueda ser, él está en un lío mucho más grande que el suyo. Ninguno de los otros supervivientes podrían llegar a entender…
La verdad es que está sola para tomar las riendas y sus propias oportunidades para cambiar el destino. Nadie más tiene el nivel de información y entendimiento que ella posee, el vínculo no deseado que tanto dolor ha causado (y sin embargo, ningún recipiente ha sido capaz de cortarlo del todo). Ahora, depende de ella.
Sakura sabe que su mayor debilidad y aún así, más poderosa fuerza, son sus emociones. Su corazón, mente y cuerpo se desvían con el flujo de éstas. Y sin embargo, esos sentimientos han estado aplastando su alma durante meses… y emborronan la verdadera respuesta sobre qué debería hacer. En ese sentido, nunca será un buen shinobi, y lo sabe. Pero ahora, la única solución es encontrar un modo de domarlas, aceptarlas o deshacerse de ellas. Sakura sabe cuál será su respuesta.
Lo sabe demasiado bien.
Hay centenares de fragmentos de almas en su cuerpo, sólo un recordatorio del peso que lleva en sus hombros. Ha sido probado que pueden ser tanto guía como peligro, basándose en la oscilación de sus propias emociones y las de Sasuke. Aún así, no había esperado que cuando la rata mencionó "combinar naturalezas", lo que quería era que meditara de nuevo.
A decir verdad, la pelirrosa no se sentía demasiado entusiasta sobre un retorno a ese sitio. La última vez, apenas tenía control sobre las cosas que sucedían. E incluso ahora, consciente de que hay "espíritus" protegiéndola, no se siente cómoda. No trae de vuelta buenas memorias.
—Tienes el conocimiento de, ah, varios cientos de shinobi almacenado dentro de ti —explicó la rata, con un tono que dudaba su aclamada inteligencia con poca sutileza—. Estoy seguro de que al menos uno de ellos te puede enseñar a hacer geodas, ah.
Cuando abre los ojos, el prado familiar le da una cálida bienvenida. Sin aliento, Sakura parpadea. Ha pasado tanto tiempo desde que vio algo remotamente parecido a su hogar, el calor del verano, los susurros de los árboles… Pero este lugar, aunque es claramente de fantasía, es un claro reflejo del lugar que Sakura llama hogar. Esta vez, es tan pacífico como la primera vez que lo vio. La invita, genuinamente bueno.
Pero esta vez no es su yo interior, quien la espera. Tampoco Naruto o Ino. La ilusión de un lugar tranquilo se disuelve en imágenes de caos y fuego y gritos: pues ve que la persona que la espera no es otra que su mentora. Sakura está acostumbrada a considerar que la mayor parte de gente a la que conoce está muerta; pero es una cosa pensarlo, y otra ver el fantasma de su mentora con sus propios ojos.
Es un sentimiento completamente diferente, horrible. Tal vez es que empezó a recuperar la esperanza, cuando encontró a gente de su pasado. Pero lo cierto es que la mayoría de ellos están muertos. Y en lugar de no tener nada con lo que soñar, ahora su corazón se siente destrozado. El mundo gira a su alrededor, borroso, memorias y sensaciones llegándole a la mente con la fuerza de un tsunami. Es imparable.
Y justo entonces, percibe movimiento justo en el borde de su campo visual: viniendo justo hacia ella. Eso es-
"¡ESQUIVA!" Sus instintos se ponen en marcha, y la pelirrosa salta lejos de su posición más rápido de lo que puede procesar qué pasa. Cuando aterriza, oye una voz dolorosamente familiar haciéndose eco en sus oídos.
—Sabía que te había enseñado mejor que eso. —Su cuerpo está tenso, listo para la acción, aunque su mente parece estar tratando de recoger los restos esparcidos de sus pensamientos coherentes. La ilusión se ha roto, y todo a su alrededor está helado y silencioso—. ¡Sakura!
—¡Hai! —La chica responde por instinto, sus ojos verdes centrados en Tsunade. No ha cambiado en absoluto… No en cuerpo, no en actitud. Su postura es tal y como la recuerda, su expresión tan fiera como siempre lo fue. Como si este fuera sólo otro día en un campo de entrenamiento, practicando sin cesar un estilo de lucha que, hoy en día, Sakura conoce de memoria.
—¡Enderézate, Sakura! —Y esta vez, sus ojos se abren, sorpresa reflejada en su rostro, porque un pensamiento súbito ha llegado a su mente: cree en mí. Incluso tras su muerte, lo que sea que queda de su shishou aún refleja fe en ella. Es difícil de darse cuenta, ya que casi fue noqueada en su propio mundo mental, pero lo sabe bien. Una reacción en cadena se dispara en su mente: otra que no puede detener, aunque esta vez, no quiere hacerlo. Como si hubiera despertado de un sueño, una ola de calor agradable le pasa por encima, y comprende que todavía no se ha acabado.
Es un pensamiento extraño. Pero se siente bien.
Desde entonces, la pelirrosa ha estado practicando bajo su tutela una vez más. La primera cosa que su shishou hizo fue ordenarle que analizara cada pasaje del Ningyo: que aprendiera exactamente dónde está cada bloqueo y restricción, hasta el más pequeño detalle. Los resultados variaron entre esperados y sorprendentes.
Mientras estaba sentada en medio del pacífico prado, Sakura descubrió dos cosas sobre el Ningyo: sus restricciones sobre el sello Yin no sólo lo bloquean por completo, sino que afectan el modo en que funciona su cerebro. Es una cosa tan pequeña… pero sus pensamientos están manchados por el veneno dentro del Ningyo, creado por el odio de Sasuke. De ahí los estallidos aleatorios de pánico o rabia inexplicable… el sello es cualquier cosa menos estable.
Segundo, la mitad de su propio corazón ha sido aplastado hasta ser inutilizable. La memoria de ser sujetada, con un puño atravesándole la caja torácica, se repitió en su paisaje mental. De hecho, la razón por la que el sello tiene un nivel de control tan alto sobre ella es que, al fin y al cabo, debería estar muerta. El daño fue demasiado, aunque en sus intentos desesperados para obtener energía de algún lugar, tomó la que Sasuke le acababa de dar, cargada con tanto su odio como su chakra, y los restos de chakra natural que quedaban en la atmósfera.
No era un esfuerzo consciente, y es cierto que le salvó la vida… pero la comprensión sigue siendo chocante. Un sentimiento de disgusto abrumador la ahogó por un instante, al pensar que no apenas era una persona ya. Mezcla de energías no está ni remotamente cerca de describirlo. La verdad es que ya no queda suficiente alma en su cuerpo, como para poder reconstruirlo. Si el sello fuera eliminado, Sakura moriría. Explica tantas cosas… incluso su nueva conexión con los espíritus de los muertos, cuya existencia trataba con escepticismo, tiempo atrás.
Esos son hechos de la vida con los que tendrá que aprender a convivir. Su propia energía interna está sujeta en un agarre asfixiante, a una distancia muy corta de considerarse un milagro.
Tal vez el choque de aprender esto fue demasiado: su alma se mantiene de una pieza por gruesos hilos de odio. Pero ahora, Sakura ha colapsado una vez más: y han pasado tres días desde la última vez que visitó su propia mente. Dos días más de esquivar a sus compañeros y sus preguntas, porque no hay modo alguno de explicar sin adentrarse en el territorio de la locura; no ha psado mucho tiempo desde que se encontró con sus camaradas de Konoha, pero ya puede sentir los hilos de la nostalgia tirándole del corazón.
Esta gente es todo lo que le queda de un tesoro muy preciado, ahora convertido en una memoria distante y distorsionada. Preocuparse por ellos, por su bienestar… es simplemente una segunda naturaleza para ella.
Tal vez es por eso que, cuando percibe un pulso en las partes más profundas de su corazón, se adentra en un nuevo estado de agitación. Puede sentir un pulso de chakra recorriéndole las venas, uno que no le pertenece a ella, pero que es familiar. Algo le ha pasado a Sasuke, pero es difícil saber si es una cosa buena o mala. La pelirrosa se siente ligeramente mareada: desde el incidente con Lee, está segura de que puede percibir el estado de su último compañero de equipo. Es vago y distante, pero está ahí.
Y ahora mismo, le recuerda que él sigue ahí fuera: tratando de cazarla, sin descanso, cayendo más y más profundo en su propio pozo de demencia… Lo puede sentir, como si esos sentimientos fueran los suyos propios. Le recuerda que de un modo u otro, tiene que salir de aquí. Los demás no tendrían oportunidad alguna, y es muy improbable que lograran escapar. ¿A dónde huirían, de todos modos?
Tenten ha logrado hundir tres barcos enteros, sin signos de lograr progreso alguno; alguien tiene que estar a cargo de las maniobras, y sin embargo nadie parece ser capaz de hacerlo.
Los perros-lobo han comenzado a acecharlos, además. Empieza con aullidos distantes, que se convierten en ojos brillantes en la oscuridad en torno a Engetsu… y de ahí, a sombras moviéndose a través de los callejones, observando, esperando. Cuando el primero ataca, el resto sigue en masa. Desde entonces, su grupo se ha movido más cerca de los muelles y se mantiene lejos del suelo tanto como es posible. Esas bestias no descansan. Han sido entrenadas para utilizar chakra durante siglos, para cazar y matar con esos métodos rudimentarios, pero efectivos.
Sakura sabe que aunque esos animales pueden ser leales y queridos compañeros para los humanos, el hambre los ha empujado a un hondo precipicio de locura. Los que fueron abandonados se han unido, y está claro que han aprendido a cazar humanos. Ella no quiere saber cómo lograron la práctica para hacer eso. Y ha visto y oído voces que no deberían estar ahí, viniendo de la posición de los perros. No es descabellado pensar que podrían estar influenciados por restos de energía espiritual, a causa de la guerra.
Con lo peor del invierno asolando el paisaje a su alrededor, el constante peligro de los caninos y la gran lista de discapacidades que limitan a la gente de su grupo, se vuelve muy obvio que el océano es el único escape. Tal vez sea paranoia, lo que la impulsó a tratar de hacer lo imposible; quizá fue el miedo a que, tarde o temprano, alguien morirá y ella no puede permitir que eso suceda. Pero regresa.
Determinada a, al menos, tratar de luchar… contra un destino que parece estar tratando de subyugarla constantemente.
Una semana es lo que le lleva recuperar la suficiente energía como para moverse sin un esfuerzo constante. Cuatro días para aprender sus nuevos límites respecto a la manipulación de chakra, al final de los cuales puede moverlo a través de su sistema sin chocar contra el Ningyo en demasía. Dos días, y aprende que con algo de esfuerzo, es capaz de canalizar una cantidad marginalmente mayor a través de los agujeros del sello.
Se siente como si se estuviera ahogando: como ir a través de un túnel estrecho donde apenas hay espacio para moverse. Y sin embargo, los muros están hechos de una sustancia que puede ser empujada, aunque sea doloroso. Demasiado chakra, y el sello se cierra en torno al agujero; muy poco, y es demasiado lento como para que valga la pena.
Para disgusto de Sakura, el sello Yin sigue estando firmemente bloqueado. Ninguno de sus intentos ayuda, y al final tiene un dolor de cabeza brutal para dar prueba de su esfuerzo. Pero puede hacer hilos de chakra por su cuenta, incluso escalpelos. Puede subir muros andando y mantenerse sobre el agua una vez más. Requiere la manipulación más minimalista de su chakra, y sería imposible subir corriendo a una casa; mover el chakra por su constreñido sistema requiere tiempo y esfuerzo.
Pero puede hacerlo. Y con más práctica, es capaz de meter los brazos en un barreño con agua, y sacar el líquido de éste, pegado a ella. Y luego, expelerlo lejos de sí, todo de una vez y con sincronía perfecta. Sin energía sobrante para usar y con más o menos la mitad de su cantidad normal de chakra, cualquier jutsu es agotador. Los sellos deben de hacerse poco a poco, para evitar dolor físico.
Ha pasado un mes: hoy, sus pasos la llevan hasta el barco en funcionamiento más cercano. Sakura respira profundamente, sus sentidos escaneando sus alrededores sólo para asegurarse de que no está siendo acechada. Es un día poco característico, soleado, y el océano está lo suficientemente tranquilo. Es hora: ha estado esperando una semana, pero el tiempo no es precisamente pacífico en este maldito sitio.
Sus dedos se cierran en torno al kunai: el objeto que la ha estado persiguiendo en sus sueños, desde el día en que Misho casi perdió la cabeza. No está completamente segura de si es real, pero no va a preguntar. Sin importar dónde deje el arma, acabará reapareciendo en algún lugar cercano en el futuro. Acabó por desistir en lidiarse de ella hace semanas, y en lugar de eso la usa como punto focal para su atención. No hay nada especial en el objeto; sin embargo, Sakura sabe que podría reconocerlo en cualquier parte.
—De veras que nunca he visto una condición como esta antes —comenta Tenten, sentándose cerca de ella mientras la pelirrosa empieza el ejercicio de calentamiento. Empujes lentos de chakra a través de su cuerpo, siguiendo el ritmo de su corazón y respiración—. ¿Estás segura de que puedes aguantarlo a flote? —añade, mirando con preocupación al barco elegido. No es propio de Tenten dudar así, pero ella ya ha visto los esfuerzos de Sakura para en las últimas semanas.
La aludida sacude la cabeza, haciendo que su chakra de vueltas alrededor de uno de sus dedos. Es lo suficiente como para crear un brillo suave alrededor de éste. Luego, hace que la energía salte de la punta de un dedo a la otra, su ceño fruncido debido a la ligera sensación de dolor. Expulsar chakra y recogerlo es el siguiente ejercicio de Tsunade: para asegurarse de que puede manipularlo lo suficientemente bien.
Ciertas partes de su cuerpo son capaces de recoger más energía que otras, así que ha intentado usar esto como una ventaja. Hombros, codos, rodillas: cualquier sitio donde distintas partes del sistema de chakra convergen. Pasarlo por las puertas es la cosa más difícil, pero ya encontrará una solución a eso.
—Es cierto que no puedo hacer mucho —responde, estirándose—. Pero he estudiado los mecanismos de esos barcos… mientras el balance no sea sobrecargado o la energía se acabe, debería de ir todo bien. Tienen un sistema de almacenamiento bastante bueno, aunque no están hechos para viajar tanto como pensamos hacerlo.
—¿Tienes un plan? —inquiere Tenten, casualmente lanzando un kunai sobre su hombro. Aterriza en el medio de un objetivo, varios metros detrás de ella. Herida o no, su precisión sigue siendo exacta. Sakura se queda quieta por un momento, sintiendo el calor del sol, la brisa del mar y las olas… De veras es un día sereno.
—Hay varias islas no muy lejos de aquí. Tenemos varias opciones, pero la mayoría de esas islas son demasiado pequeñas y no están pobladas. Cuando encontremos una aldea, deberíamos movernos de forma clandestina y no pasar mucho tiempo en ella. —Tenten no lo dice, pero la pregunta se queda enredada en el aire entre ellas: y entonces, ¿qué? ¿A dónde ir, qué hacer?—. ¡Veamos si este pedazo de roca funciona de verdad! —anuncia, decidiendo apartar sus pensamientos lejos de sitios tan peligrosos.
Sakura salta sobre el suelo irregular de la cubierta del barco elegido, apresurándose a bajar a la sala de control y sentándose en el pequeño asiento de piedra. Hay dos agujeros pequeños llenos de hielo a los lados, y dos más en el suelo; ahí, pone sus manos y pies, respectivamente.
De inmediato, un chispazo de energía corre por sus brazos y piernas. Al tener una afinidad hacia el agua, este material cargado con ese chakra elemental se siente bien. Cálido, a pesar del frío del hielo. No debería de ser difícil pasar su propia energía por aquí. Y tan pronto como envía un pequeño hilo de chakra a través de sus extremidades, conectándolo al hielo, puede sentir la estructura entera del barco a su alrededor.
Sin verlo, puede ver cada pequeño y rudimentario mecanismo, sentir hasta la última gota de agua. Y en este momento, no puede evitar sonreír.
Tocada, pero no hundida.
Guest: gracias por pasarte :D Dejar todo en duda es el propósito del fic, después de todo.
Espero que lo hayan disfrutado, ¡nos vemos en el siguiente cap!
