Capítulo 25: Falling
—Draco ha tenido un accidente.
Hermione necesitó sujetarse al brazo de Julie para no perder el equilibrio después de escuchar aquellas palabras, que habían empezado a retumbar tan fuerte en su cabeza que había empezado a sentirse mareada.
Draco ha tenido un accidente.
Quiso abrir la boca para decir algo, pero le resultó difícil encontrar las palabras adecuadas cuando su mundo acababa de volverse del revés.
—¿Qué ha pasado? —preguntó Julie por ella. Su voz temblaba ligeramente.
—No lo sé. No han querido darme detalles —respondió Alex, quien por fin había conseguido quitar el seguro de su coche a pesar de que sus manos parecían haberse vuelto de trapo.
—Vamos contigo —dijo Julie.
—No —logró musitar Hermione—. No. Tienes un viaje al que ir.
—Pero…
Hermione respiró profundamente, poniendo ambas manos en sus hombros.
—No quiero que pierdas ni tu dinero ni la experiencia de viajar con tus amigos —le dijo en voz muy baja—. Tenías muchas ganas de hacer este viaje. Ve y diviértete. Yo te llamaré en cuanto sepa algo.
—Hermione… —Julie tenía lágrimas en los ojos cuando la abrazó de repente.
—Él va a estar bien —dijo, intentando convencerse a sí misma de aquello. Acarició un poco la espalda de Julie antes de separarse.
Su amiga sorbió por la nariz antes de añadir:
—Deja que saque tus cosas del maletero.
—Yo te ayudo —se ofreció Alex.
Hermione abrió la puerta del copiloto del coche del chico y se subió de manera casi automática. En un rápido vistazo al retrovisor vio cómo Alex le daba un delicado beso en los labios a su amiga y le limpiaba las lágrimas de la cara con la mano que no sostenía su maleta. Julie estaba llorando, pero ella había entrado en semejante estado de shock que ni siquiera le dejaba pensar con claridad. Sus ojos estaban completamente secos y no daban señales de empezar a humedecerse pronto. Sin embargo, su corazón latía desenfrenadamente dentro de su pecho y las palmas de sus manos sudaban como nunca antes. Su cuerpo había ido enfriándose con el paso de los segundos y ahora tiritaba un poco a pesar de estar a cobijo del frío exterior.
Un golpe sordo le indicó que Alex ya había metido la maleta en la parte trasera de su coche. Un par de segundos más tarde apareció por la puerta del conductor y puso rumbo hacia el hospital donde estaba Draco.
El trayecto en coche se hizo eterno. Ninguno de los dos hizo ningún comentario, ni siquiera se escuchó el más mínimo ruido por parte de ninguno. La ciudad pasaba a cámara lenta tras la ventanilla por la que miraba Hermione, aunque sabía perfectamente que Alex estaba yendo todo lo rápido que podía. Ella seguía sin ser capaz de reaccionar. Sentía muchas cosas a la vez; miedo, angustia, tristeza, suspense, terror, ganas de gritar muy, muy fuerte… pero aun así no era capaz de hacer nada. Ni siquiera estaba segura de ser capaz de controlar sus propios movimientos una vez que llegaran y se bajara del coche.
«Va a estar bien», se obligó a pensar. Ser positiva era lo único que podía mantenerla cuerda hasta saber con exactitud qué había pasado. Una parte muy pequeña de su mente se había puesto en las peores situaciones posibles desde el mismo instante en el que había escuchado la palabra "accidente" de la boca de Alex, pero había sido un acto reflejo no sólo el ignorar esos pensamientos, sino también el tratar de eliminarlos por completo de su cabeza. No podía pensar en esas cosas, no cuando necesitaba llegar de una pieza al hospital.
Estaba tratando de mantenerse todo lo completa que podía cuando al fin vio la señalización que indicaba que el hospital quedaba a la derecha. Resopló, impaciente. Sabía que no llevaban en el coche más de treinta minutos, pero aquel maldito trayecto le había sabido a horas. Estaba exhausta, tanto mental como físicamente, cuando Alex encontró un aparcamiento y paró el motor.
Tal y como había supuesto, Hermione no se sintió el cuerpo cuando se bajó del coche. Sólo fue consciente de que su estado de turbación podía ser más grave de lo que ella creía cuando Alex se le acercó rápidamente para tomarla por la cintura y ayudarla a caminar. Lo hacía casi por inercia, se dejaba llevar por el chico con la esperanza de que encontrara la entrada más cercana lo más rápido posible. Sabía que a ella le sería imposible, su vista nublada le impedía ver más allá de unos cuantos metros.
Fue vagamente consciente de subir un tramo de escaleras y luego de traspasar una puerta de cristal.
Supo que habían llegado porque dentro hacía un frío especial. El tipo de frío que sólo sientes en un lugar como ese, ese frío que te eriza el vello de los brazos y te hace estremecer sin necesidad de haber corriente. Alex la seguía sujetando por la cintura cuando lo escuchó hablar por primera vez:
—Soy familiar de Draco. Draco Malfoy. Acaban de llamarme diciendo que ha tenido un accidente.
Hermione se forzó a entornar los ojos para fijarse en la mujer que estaba frente a ella. Era joven, pero parecía aburrida de estar ahí. Tenía una pequeña placa en la solapa de su bata, pero por más que Hermione quiso leer su nombre sólo veía letras borrosas. Quería urgirla a que se diera prisa, a que descolgara aquel teléfono con más rapidez y marcara el maldito código que correspondía con dedos ligeros. Pero la mujer se tomó su tiempo para hacerlo. La vio apretar un poco los labios mientras se sujetaba el teléfono con el hombro y miraba algo en la pantalla del ordenador. ¿Es que nadie iba a responder? ¿Cuánto tiempo había pasado desde que estaban ahí de pie? ¿Por qué los hacían esperar tanto?
La mujer por fin cogió aire de manera desesperante y dijo:
—Aquí familiares de Draco Malfoy.
Hermione quiso aguzar el oído para oír la respuesta de quien fuera que estuviera al otro lado de la línea, pero fue tan breve que no alcanzó a escuchar nada. La mujer colgó sin decir una palabra más y les indicó que se sentaran en los típicos asientos de metal de la sala de espera, que un médico bajaría a hablar con ellos en cuanto pudiera.
Hermione se dio cuenta de estar sentada cuando su espalda dio contra el frío metal del asiento. Hizo un esfuerzo por mirar a Alex, que había ocupado un sitio a su lado. Movía un pie con nerviosismo mientras lanzaba rápidas pero intensas miradas hacia la puerta de la habitación. Ella echó un vistazo a la sala. Aparte de ellos, estaba completamente vacía. Algunos carteles informativos colgaban de las blancas paredes. A Hermione le pareció apreciar uno en el que se prohibía fumar en todo el edificio y otro que llamaba a permanecer en silencio. Ninguno estaba haciendo ruido alguno. Sólo se escuchaban sus propias respiraciones, aunque Hermione también podía oír los latidos de su corazón.
Si el trayecto en coche se hizo largo, la espera en aquella sala vacía fue insoportable. Hermione no sabía decir cuánto había tardado aquel médico en aparecer por la puerta, pero cuando lo vio se levantó del asiento tan rápido que trastabilló un poco debido al mareo. Alex se apresuró a sujetarla del brazo mientras el hombre se acercaba mirando un portapapeles.
—¿Familiares de Draco Malfoy? —preguntó.
—Yo soy su primo —dijo Alex—. Ella es su novia.
—Muy bien. Síganme por favor.
Hermione resopló internamente. ¿Cuánto tiempo más iban a mantenerla con el corazón en un puño? Necesitaba una explicación detallada de lo ocurrido o terminaría enloqueciendo.
Los tres caminaron por varios pasillos, subieron unos cuantos tramos de escaleras y anduvieron un poco más hasta que el hombre se paró en seco frente a una puerta y se sacó dos identificadores con la palabra "Visitante" del bolsillo de su bata. Se los tendió a ambos y esperó a que se lo colgaran del cuello para pasar una tarjeta por un aparato de la pared, cuya luz se iluminó y permitió que se abriera la puerta.
Si hubiera estado más lúcida en aquel momento hubiera podido leer el rótulo de "Cuidados intensivos" de la puerta, pero aunque no lo hiciera pronto se dio cuenta de dónde estaba. Aquel largo pasillo estaba desierto y se podían ver las habitaciones a través de un cristal desde fuera. Después de unos segundos de recorrer aquel lugar, estaba empezando a desesperarse cuando el hombre volvió a parar de repente. Pasó la primera página del portapapeles y siguió leyendo por encima aquel historial médico.
Sigilosa, Hermione se adelantó unos pasos sin permiso. Lo que vio a través del cristal le heló la sangre. Había al menos media docena de máquinas rodeando la camilla, algunas con pantallas que mostraban valores que no podía entender.
La pared le impedía ver más allá de unas piernas inmóviles tapadas con una sábana blanca, pero en ese mismo instante el doctor empezó a hablar, consiguiendo toda su atención.
—Bueno. Pues Draco ingresó anoche de urgencia debido a un accidente automovilístico. Llegó inconsciente, con las constantes tan bajas que a los pocos minutos entró en paro cardíaco y temimos perderlo por un momento, pero mi quipo lo reanimó de inmediato y enseguida nos vimos en la obligación de actuar cuanto antes debido a la gravedad de sus lesiones —la voz del hombre era calmada a pesar de estar diciendo cosas que ponían el mundo de Hermione del revés. Había empezado a sentirse como si estuviera a punto de desmayarse de un momento a otro—. Se procedió a hacerle una excisión de fragmentos en el codo izquierdo…
—¿Qué es eso? —le interrumpió Alex.
—Se trata de una cirugía en la que se remueven los pedazos de huesos rotos de la zona afectada, como decía, en el caso de Draco en el codo izquierdo. Luego se le realizó una artroplastia, que consiste en colocar un implante de metal para que funcione como articulación del codo. Sin embargo, me temo que esto no es lo más preocupante de su situación —el hombre hizo una pausa en la que Hermione creyó quedarse sin aire en los pulmones—. También tiene fracturadas algunas vértebras en la columna y tememos que hayan podido dañar la médula espinal. No hemos podido hacer más comprobaciones porque debido a las operaciones sigue bastante sedado, pero procederemos a comprobar su estado en cuanto despierte.
—Un momento —dijo Alex con impaciencia antes de dejar que el hombre terminara la frase—. Cuando dice que se ha podido dañar su médula espinal…
—Me refiero a que puede haber perdido la sensibilidad por debajo de las vértebras fracturadas.
—¿Lo que quiere decir es que ha podido quedarse paralítico?
El hombre asintió levemente. Ahora Hermione podía sentir todas esas lágrimas que antes no habían aparecido asomar por sus ojos. Cada pálpito de su corazón era una fuerte punzada en el pecho.
—No podemos estar del todo seguros de si se trata de una lesión total o parcial ya que debido a su estado no hemos tenido forma de hacerle las pruebas oportunas. En el mejor de los casos puede que únicamente tenga la médula espinal inflamada. Si es así, cuando dicha inflamación cediera los nervios volverían a trabajar de nuevo, es decir, podría volver a recuperar la movilidad del cuerpo. De tratarse de una lesión total, el daño sería irreparable. Pero esto sólo puede saberse mediante diferentes pruebas, no hay ningún examen médico que determine la gravedad de la lesión para poder decirles con exactitud si sus nervios van a empezar a funcionar otra vez o no. Si hay alguna leve mejoría durante las pruebas, entonces existe mayor esperanza, aunque esto no garantiza que pueda ocurrir una recuperación total. Algunas veces la persona, a pesar de mostrar mejoría en la rehabilitación, pierde un cierto grado de movilidad y no vuelve a recuperarlo.
Cuando el doctor dejó de hablar volvió a echar un vistazo a los papeles médicos que sostenía con un brazo.
—¿Cómo ha ocurrido el accidente?
La quebrada voz de Hermione pareció sorprender a los allí presentes. Era como si ambos se hubieran olvidado de su presencia al no haber proferido ruido alguno en todo ese tiempo. Pero había surgido en su interior la urgente necesidad de conocer todos y cada uno de los detalles del incidente que había provocado todo aquello.
—Como ya he dicho, se trata de un accidente automovilístico ocurrido la noche anterior. El paciente fue arrollado por un coche que posteriormente se dio a la fuga. Si el señor Malfoy no hubiera llevado el correspondiente casco reglamentario en el momento del atropello seguramente hubiera perdido la vida en el acto —los pulmones de la chica se vaciaron por completo con la dureza de sus palabras. Tuvo que hacer su mejor esfuerzo por volver a tomar aire de manera natural—. Unos agentes de policía procederán a darle más detalles de lo ocurrido y a realizarles una entrevista.
—¿Si el accidente ocurrió ayer por qué no se me informó hasta esta mañana? —quiso saber su primo.
—No llevaba la cartera encima y su teléfono móvil quedó hecho añicos. No tuvimos forma de identificarlo hasta esta mañana, cuando aprovechamos un momento de lucidez para preguntarle a quién quería que avisáramos de su accidente. Estuvo despierto el tiempo suficiente como para decir su nombre y dar un número de teléfono. Acto seguido volvió a sucumbir a los efectos de la anestesia.
Hermione quiso preguntar si podía entrar a verle, pero un par de policías llegaron a donde se encontraban de repente, el doctor se excusó y ellos fueron dirigidos a una pequeña sala de espera donde tomaron asiento y escucharon lo que aquellas personas tenían que decirles. El rostro de Hermione todavía estaba seco a pesar de que las lágrimas le empañaban la vista. El hombre policía les informó que, según algunos viandantes que pasaban por allí y fueron testigos del accidente, el vehículo que arrolló a Draco lo hizo a toda velocidad, sin detenerse ni un instante al golpear su cuerpo contra el parabrisas y rodar por el techo hasta caer violentamente al suelo. Su moto se encontraba completamente destrozada al pasar el coche por encima. No había ni la posibilidad de intentar arreglarla, había quedado completamente aplastada. Al parecer, ningún testigo había sido capaz de ver la matrícula del vehículo en cuestión al darse a la fuga de aquella manera. Al menos había tenido la suerte de ser atendido de inmediato por las personas que pasaban por allí, Hermione no quería ni imaginarse qué hubiera pasado si aquello hubiera ocurrido en una calle poco o nada transitada. ¿Se habría quedado allí, tendido en el suelo durante horas hasta que alguien se hubiera percatado de su cuerpo sobre la calzada? ¿Su cuerpo, quizás entonces sin vida? Movió la cabeza violentamente intentando desprenderse de esa idea.
A juzgar por la entrevista que les hizo seguidamente la mujer policía, parecía que los agentes pensaban que podía haber sido algo premeditado, un atropello completamente intencionado por alguien que quisiera hacerle daño a Draco. Pero por más que Hermione pensaba en ello no podía imaginar que pudiera existir alguien que quisiera acabar con él de esa manera. Alex tampoco supo dar nombres de posibles sospechosos, personas con las que hubiera tenido una reciente discusión o algo por el estilo.
Al ver que en ese aspecto no podían ser de mucha ayuda, la mujer pasó a hacer preguntas más centradas en Draco mientras el hombre escribía sus respuestas en una libreta. Al parecer necesitaban recoger información sobre la persona afectada antes de iniciar una investigación sobre el caso. Alex y ella respondieron a las preguntas con toda la sinceridad que pudieron a pesar de que pasados unos minutos empezaban a resultar un poco agobiantes.
Cuando los policías terminaron su trabajo les tomaron los datos, así como sus teléfonos móviles y se despidieron con la promesa de hacer todo lo posible por dar con el autor del atropello.
Hermione sabía que había prometido llamar a Julie en cuanto supiera algo, pero no tenía la fuerza necesaria para hablar en aquel momento. Tampoco se sentía con ánimos de llamar a sus padres para contarle lo sucedido. Casi no sentía las piernas cuando se levantó de aquel asiento y caminó fuera de la habitación con la esperanza de poder entrar por fin a la habitación de su novio. Ni siquiera había podido verle la cara a través del cristal y llegados a ese punto ya no soportaba tanta espera. Quería poder tocar su piel aunque él ni siquiera fuera consciente de su presencia. Necesitaba un momento a solas con él para poder mirarlo como si no existiera el tiempo, para recorrer todas y cada una de sus facciones con la mirada y fundirse en ellas como si no hubiera un mañana. No quería separarse más de él, quería quedarse allí, a su lado, hasta que volviera a despertar.
Sin saber cómo, llegó de nuevo a la habitación donde se encontraba Draco y, por fin, pudo verlo a través del cristal. Sus lágrimas terminaron de derramarse por su rostro mientras lo veía postrado en la cama, lleno de cables y vías y el brazo izquierdo escayolado. El hecho de encontrar a tres enfermeras dentro la disuadió de entrar en ese momento. Las mujeres parecían ir de un lado a otro mientras comprobaban datos en las máquinas y anotaban cosas en los papeles que llevaban consigo. Una había empezado a cambiarle un gotero cuando Hermione sintió a Alex a sus espaldas. A pesar de tener menos edad que ella le sacaba como una cabeza, casi tanto como su primo. El chico le puso una mano en el hombro mientras la acompañaba mirando el interior de la habitación.
—Draco es fuerte —le dijo, aunque su voz se había apagado considerablemente—. Se va a poner bien.
Hermione tocó su mano con las yemas de los dedos. Aquel acercamiento se sintió tan íntimo que ambos lo agradecieron internamente. Era el tipo de contacto que se tiene con alguien en un momento en el que hay que mantenerse fuerte a pesar de sentirse completamente roto por dentro. La calidez de sus manos unidas fue como una fuente de energía que consiguió que los dos pudieran quedarse allí, mirando a Draco a través del cristal sin terminar viniéndose abajo. Se sintió como un gesto fraternal entre dos personas que de ahora en adelante tendrían que apoyarse mutuamente para conseguir mantenerse fuertes durante el tiempo que Draco necesitara para su recuperación.
Pasaron tantos minutos así que terminaron perdiendo la noción del tiempo. Sólo volvieron a reaccionar cuando las enfermeras salieron por fin de la habitación y les indicaron que ya podían pasar a verlo si lo deseaban, no sin antes escuchar algunas normas del centro. Se les hizo saber que por motivos de seguridad sus visitas serían grabadas en todo momento. Se les advirtió de que no podían tocar ni manipular las máquinas, tampoco apoyarse sobre ellas ni en la camilla del paciente. También les informaron de que deberían abandonar la habitación en cuanto hubiera que hacer alguna revisión o comprobación del enfermo, y que por la noche sólo podía quedarse una persona.
Alex y ella se miraron durante una milésima de segundo y, sin decir ni una palabra, al fin entraron dentro de la habitación. Hermione caminó con pies pesados hasta llegar a su lado. Draco tenía el semblante tranquilo, sus facciones relajadas y su respiración profunda como todas aquellas otras veces en las que lo contempló dormir plácidamente sobre las sábanas de su cama. Su brazo estaba escayolado casi hasta el hombro y se podían ver algunas heridas superficiales en su cuello.
No había rastro de su ropa, le habían puesto una bata blanca que poco tenía que ver con su estilo. Hermione tuvo que tragar saliva para deshacerse de la sequedad de su boca al verlo de aquella forma, y fue al poner una mano sobre la suya cuando suspiró, cerrando los ojos un instante y provocando que las lágrimas volvieran a caer rodando por su rostro. Aquel gesto hizo que el pequeño tatuaje que se había hecho con la inicial de su nombre quedara al descubierto, provocando que todas las demás lágrimas se derramaran tan pronto como se sentó en el sillón que había junto a la cama sin dejar de mantener la mano sobre la suya. Alex se limitó a contemplar la escena con la cabeza gacha y una congoja en el pecho que apenas le dejaba respirar.
El día transcurrió tan rápido que ninguno se dio cuenta de lo tarde que era hasta que una enfermera apareció por la puerta para avisarles de que el turno de visitas había acabado. Hermione no se había separado de Draco en ningún momento. Alex sólo se había excusado un par de veces, una de ellas para ir al baño y otra para comprar algo de comer.
Aparte de la media hora en la que Alex y Julie estuvieron hablando en cuanto esta llamó al aterrizar su avión, la habitación había estado en completo silencio la mayor parte del tiempo. Ni Hermione ni Alex habían hablado demasiado mientras estuvieron allí, pero Alex sabía que no eran necesarias las palabras para hacerle saber que podía quedarse ella aquella noche. O tal vez era que sabía que iba a negarse a irse a casa en el caso de proponérselo. Sea como fuera, Alex le tendió un par de chocolatinas que había comprado en la máquina expendedora del pasillo, una botella de agua por la mitad y se despidió prometiendo volver tan pronto como empezara el horario de visitas de mañana. Hermione se ajustó un poco más al sillón cuando el chico desapareció por la puerta, mirando a Draco una vez más antes de apoyar la cabeza en el borde de la cama, junto a sus manos. No vio venir al sueño, que se apoderó de ella en cuanto cerró los ojos un instante.
¿Me dejas un review, aunque no me lo merezca? D:
Cristy.
