Disclaimer: los personajes que menciono de Rouroni Kenshin no me pertenecen sino a Nobuhiro Watsuki, así que no me demanden, este fic fue hecho por diversión.
Gracias por sus amables comentarios a: Amary-san , Stela y Gabyhyatt n_n
XXV
La punta del iceberg
Misao observó el patio, no recordaba un invierno más crudo que aquel, pero todo pasa tarde o temprano, los hielos se derritieron, en un par de días empezaría el tiempo de los cerezos. No se sentía tan sola desde que…simplemente no lo recordaba, todo le parecía tan gris, una mañana igual a la otra, la única diferencia eran las hojas que iban pasando en el calendario, la escuela de preparación donde exigían a todos por igual, la presión de los exámenes y la presencia nebulosa de otras personas a su alrededor.
Kaoru había tratado de distraerla, de llevarla de vez en cuando al cine, de animarla en las competencias, le había platicado de sus infructuosos planes de Miburo de hacerlo caer en una trampa, pero nada. Nada era igual. Ella no se daba cuenta, pero todo lo que hacía empezaba aparecer frío y mecánico, como si una parte de ella hubiera desaparecido tras la última pista de Aoshi.
No había una señal de el cubo de hielo, su cuenta de correo había sido cancelada, su celular había desaparecido, nadie lo había visto, sus padres no sabían nada….bueno hasta Tokio había tratado de ayudarla porque después de un peritaje y largas charlas con Okina dijo que para, él Aoshi estaba muerto.
Parecía que la tierra literalmente se lo había tragado, ella había hecho cuanto había podido para encontrarlo, pero nada. Simplemente se había desvanecido y no había forma de rastrearlo. Okina sabía que Aoshi era uno de sus mejores elementos, pero las dudas crecían conforme pasaban los días, que tal si él había sido causante de la caída de los otros, quizá realmente tenía que ver con el secuestro de Megumi, ya que mientras no apareciera no podía afirmarse lo contrario.
oooOooo
- ¿Lo encontraron? – dijo descolgando el auricular
- Aun no jefe
- Lo quiero de regreso por las buenas o por las malas
- Lo sé Jefe , pero desapareció de nuevo - se disculpó Cho
- ¡pues encuéntrenlo!
- Haremos lo posible
- Nada de lo posible, solo háganlo…
- Si jefe
Colgó molesto el auricular. Habían pasado semanas y no había signo alguno de Aoshi. Tokio entró al comedor llevando una taza de café.
- ¿pasa algo?
- Nada
- ¿no hay noticias?
- Nada, ¡son unos inútiles!, si en una semana no tenemos noticias me haré cargo del caso en persona
- Debiste de hacerlo desde un principio – dijo en tono de reproche
- Hubiera complicado las cosas
Tokio se sentó a su lado.
- Lo extrañas
- No
- Admítelo, es tu único hijo
- ¡No puedo creer que no haya tenido la confianza de decirme algo así!
- Aparecerá, yo sé que lo hará
Saitou sacó una cajetilla de cigarros y empezó a fumar. Tokio frunció la nariz y movió la cabeza. Las cosas era tan distintas cuando Aoshi y Sano eran niños.
oooOooo
Aoshi se encontraba en un pequeño apartamento. Afuera se escuchaba como ladraban los perros, algunos gritos en una casa vecina, música estridente más allá, el sonido del tráfico y de algún gato que seguramente buscaba algo que comer en la parte posterior del un sitio modesto y seguía en la ciudad, la conocía como la palma de su mano, pero no tenía a donde regresar, tenía que hacer cambios radicales, desaparecer una temporada. En primer lugar había cambiado su típico flequillo que tapaba sus ojos, se había tenido que conseguir unos lentes de contacto que le permitieran ocultar sus llamativos ojos azules.
Tal como lo había acordado en otro tiempo con Hannya había cambiado todo. No se había podido dar de baja en la Universidad, sabía que su padre esperaría eso, pero no. Dejó pasar el tiempo, haría de nuevo el examen y se matricularía como Takitani Mizuo, sería una nueva vida, construiría una nueva red y con suerte de vez en cuando podría ver a lo lejos a Misao, al menos así lo creía.
De forma indirecta supo que su padre no había dejado en paz a Sanosuke, él también se negaba a aceptar su desaparición, tendría que tener cuidado, porque en una de esas podría encontrarlo., sabía que se movía entre los peleadores callejeros, pero que tenía que disimular sus actividades porque Sayo parecía muy impresionable y su salud era frágil.
También se enteró que Megumi se iba reponiendo poco a poco, que a su padre le preocupaba que hubiera noches en las que llamaba a Seta y lo maldecía. Saitou había seguido inicialmente esa coartada de Megumi, al aparecer también tenía la mirada en Seta, pero por motivos que ignoraba, pero nada. Yumi había afirmado que había estado con ella en una cena familiar, que tenía testigos e imágenes y testigos para probarlo. Eso tuvo como consecuencia el fin de la relación de Megumi y Yumi que terminaron por ignorarse mutuamente.
Parecía que Megumi sospechaba de Seta y compañía, él también pero no había forma de probarlo. Enishi Yukishiro había regresado a su vida, no había sido fácil, también lo habían investigado pero había salido limpio. En un principio Hiko se había mostrado receloso, pero después de un par de semanas parecía que había aprobado que saliera con su hija.
Y Misao…. Misao se moría de la tristeza, lo buscaba mientras podía, pero en general la mantenía ocupada las tareas, trabajos , el restaurante y ahora la escuela para ingresar a la universidad la mantenían lo suficientemente ocupada. Okina insistía en enviarla al extranjero. Quizá sea lo mejor para ella.
Se miró al espejo. Su reflejo era el de un hombre serio de ojos castaños, había modificado un poco su peinado por un corte más moderno, utilizaba lentes de contacto y trataba de evitar a toda costa vestir de negro buscando adoptar una apariencia más común. Sus kodachis y un par de pertenencias que lo identificaban estaban ocultos. Se hacía tarde, uno de sus compañeros le había pedido que lo cubriera en su día de descanso, a él no le molestó, más horas, más dinero…
Salió del apartamento, se encontró con una vecina a la que saludó amablemente, bajó los tres pisos tranquilamente, observó una nota de quejas por pate del administrador del edificio. Pronto eso se estaba haciendo rutina. No tardó mucho en incorporarse a esa masa que se dirigía a la estación de trenes . Compró un periódico, consiguió un asiento y abrió el diario y se concentró en las noticias que le interesaban, ciudad y finanzas.
En el mismo vagón, algunos estaciones mas adelante Kaoru y Misao subieron al mismo tren. Se hacía tarde, se supone que no deberían de estar en la biblioteca repasando para alguno de sus examenes, pero habían escapado porque Kaoru estaba harta, no sabía cómo hacer reaccionar a su amiga, no había forma que su chispa regresara.
- todavía podemos regresar… - dijo desganada
- ¡Claro que no!, es mortalmente aburrido, tú necesitas acción…. Salir, ver que…
- Me da igual
- ¡Misao!
- Es en serio
- ¡pues a mí no! , así que iremos…. - Misao dirigió su mirada a la ventana del vagón
Aoshi se levantó, dentro de unos momentos llegaría a su destino sin darse cuenta que estaban en el mismo espacio, observó el letrero y cerró con cuidado el diario, Kaoru seguía hablando cuando él salió del vagón con el periódico bajo el brazo. Entonces Misao lo vio. Se restregó los ojos, debía de estar soñando, se pellizcó, no soñaba, pero las puertas se cerraron, su amiga no entendió por que corrió a la salida tratando de llagar a tiempo, las puertas se cerraron frente a las narices de Kaoru y el tren avanzó.
Misao se había bajado sin darle explicación alguna, ahora tendría que bajar en la siguiente estación y buscarla, si es que su amiga seguía en el mismo sitio. Se reprochó el no haber sido tan rápida, tal vez Misao creería haberlo visto una vez más, no sería la primera vez, todo el invierno, desde la desaparición de Aoshi había estado persiguiendo un fantasma. Se dijo que otra vez estaría equivocada y que la esperaría al borde de las lágrimas sentada en el piso de la estación.
oooOooo
El celular sonó con insistencia. Sayo observó ceñuda, tenía mucho que estudiar para el examen del día siguiente.
- ¿hola?
- Hermanita querida….
- Shogo, ¿qué sucede?
- Nuestro contador me comenta que en los último tiempos has hecho numerosos retiros de tu cuenta
- Necesito pagar la renta de mi apartamento, tengo otros gastos como ropa, comida, libros…
- No esa clase de retiros, me refiero a una cifra mayor
- ¿mayor?
- Si… me parece que el problema está en diciembre pasado
- Debió de ser algún regalo de navidad
- ¿le obsequiaste algo costoso a tu novio?
- ¡Claro que no!, sabes que fuimos a una cena baile…
- ¿entonces como explicas esa cantidad?
- Hablaré con tu contador más tarde, debe ser un error
.- Eso espero…. Sayo, si pasa algo malo puedes decirlo..
- Tengo examen de Derecho Procesal
- Entonces hablaremos de esto después
- te quiero hermano
- y yo a ti princesa, no hagas ninguna tontería – dijo antes de colgar
Sayo colgó y apagó su celular.
oooOooo
Misao apenas si apartó su vista de su figura, estaba segura, pero era el mismo andar y lo perdió en una de las salidas cuando un grupo de niñas de otra escuela se cruzó en su camino. Cuando volvió a alzar la vista no había rastro alguno. Pero algo le dijo que siguiera, salió como guiada por un imán. Un centro comercial.
Movió la cabeza, ella no era de centros comerciales. ¿Qué rayos hacía ahí? Maldijo el momento en que esas escandalosas niñas se cruzaron en su camino. Mas allá las fuentes del lugar brotaban, escuchaba la música incidental había ofertas de temporada. De nuevo el murmullo de las risas de las niñas del tren. Su risa provenía de un pequeño restaurante.
Entró y la recibió una camarera que la acomodó en una de las mesas desde las que se podía ver todo el centro comercial. El sitio tenía una decoración que parecía sacada del siglo XIX. La mesera le extendió la carta, cuando encontró al hombre que buscaba, servía en una mesa mas apartada, trató de disimular su emoción.
- Señorita….quería saber que va a ordenar – dijo la mesera
- Un té blanco y pastel con crema de azafrán
- Al momento
El grupito de niñas del tren observaba al mesero y lo llamaba, él las ignoró,. Se comían al chico con la mirada y al parecer no eran las únicas que iban, las otras meseras murmuraban. No podía comportarse igual, debía ser más discreta, decidió observar la ventana en el momento en que le llevaron su orden. El té tenía un buen sabor, la crema de azafrán le hizo que por un momento se olvidara de todo. Si era él tendría que desenmascararlo, pero ¿cómo?
oooOooo
Clínica del Dr. Genzai.
Se hacía tarde, había ayudado con algunos pacientes, heridas leves y había estado repasando para el siguiente examen. Tenía que mantener su mente ocupada. Salió al pasillo y se encontró con que aún le faltaba uno más.
- Kitsune
- cabeza de pollo
- Venía a consulta
- Adivino, otra vez la mano
- Sanosuke solo sonrió.
- No deberías de hacer que Sayo se preocupe tanto, ya sabes, ha tenido recaídas
- Ella está bien, los médicos dicen que ha evolucionado favorablemente los últimos tiempos y creo que ya se acostumbró a que pelee de vez en cuando – dijo con una sonrisa boba que ponía cada que hablaba de Sayo y ella detestaba
- Debería regañarte
- Lo hace
- Si sigues así vas a terminar mal… - dijo observando la mano derecha
- Solo fueron un par de peleas, me retiraré por un tiempo , ya se lo prometí a Sayo
- ¿no has tenido noticias de Aoshi? – preguntó Megumi
- Ninguna, nadie lo ha visto por los sitios que he visitado, ¿y tú?
- Nada, he pasado por su facultad, he preguntado a algunos que lo conocían, creo que Tokio irá a darlo de baja
- No pudo haber desaparecido en la nada – dijo Sano - Debí detenerlo
- ni siquiera te diste cuenta en qué momento desapareció….si no fuera por ese maldito de Takeda ,que arda en el infierno, todo sería igual que antes.
- ¿Misao sigue buscándolo?
- Si
- No pierde las esperanzas, cree en él
- sabe ocultarse
- Lo siento por ella, quizá lo mejor sea mejor que se aleje de todo esto
- Tal vez… ¿Y qué me dices de Yukishiro?
- Aparece de vez en cuando – dijo restándole importancia
- Escuché por ahí que realmente le interesas – dijo en tono serio
- tu sabes, reuniones ocasionales, es necesario desahogar energías nocturnas, te lo había dicho antes
- ...
- no pongas esa cara, ni que fuera algo malo, es algo completamente natural
Sanosuke desvio la mirada incómodo por el rumbo de la conversación
- tu mano está lista…recomendaría que no peleas al menos en dos semanas – dijo en un tono más frio de lo habitual
- Lo intentaré Kitsune – dijo con esa sonrisa que le encantaba, pero frunció el ceño y fingió que no lo veía
- Adiós cabeza de pollo
Sanosuke salió de la clínica. Afuera estaba de nuevo uno de los hombres de su padre. Lo detestaba no lo dejaban ni a sol ni a sombra. Un coche llegó al lugar y se estacionó. Sano no espero a ver quién era, seguramente el idiota de Yukishiro con sus eternos lentecitos negros a la John Lenon con un ramo de flores como el que siempre hallaba en el consultorio de la hermana de Misao, arrancó su automóvil, todavía le irritaba cruzarse con Yukishiro.
oooOooo
Misao se sobresaltó al reconocer el tono de su celular, observó la pantalla, era la quinta vez que sonaba, una más y tendría un grupo de Onni rastreándola por toda la ciudad.
- Moshi moshi
- ¡Misao dónde te has metido!
- No muy lejos
- Debes de regresar conmigo cuanto antes a….
- Kaoru
- Si
- No me esperes
- ¿qué?
- Regresa a casa, tengo algo que hacer.
- ¡Okina se va a preocupar!
- Estaré bien, traigo mis kunais– dijo palpando su inseparable bolsa –creo que lo encntré
- Misao, ¡ya habíamos hablado de esto antes!
- Kaoru, voy a colgar
- No…
click
Apagó el teléfono y se cruzó el suéter del uniforme. Habría esperado las horas necesarias hasta ver que salía de lugar. El se volvió hacia el sitio donde se escondía pero no se veía nada. Avanzó desconfiado hasta el tren, sabía que lo estaban siguiendo, trató de fingir que bajaría en otra estación, le falló. La chica realmente era insistente. Dio vueltas y vueltas esperando que se cansara, se metió en un supermercado, fingió que iba a comprar algo, la vio pasar, trató de salir sin que lo viera. Fue inútil, ella encontró su nueva guarida y entró al apartamento diciéndole a la amable vecina de abajo que era su prima. Cuando escuchó el timbre de su puerta , sabía que era ella.
- Sé que estás ahí, ábreme
- No hubo respuesta
- Ábreme– no funcionó - no me moveré de aquí hasta que me abras…
- Nada.
- Si es necesario montaré guardia todo el día y la noche, ¡sabes que lo haré!
Se escuchó como abrían la puerta, Aoshi apareció con una expresión neutra. Las luces de lugar estaban apagadas a excepción de la sala.
- ¡Estás bien! – dijo tratando de abrazarlo, pero él la apartó.
- Vete
- No lo haré, no hasta que me expliques que sucede, todos te buscamos y tú te desapareces, ¿por…?
- no hagas las cosas más difíciles, no regresaré, Okina lo sabe, para los Onni estoy muerto
- ¡no estás muerto!, estás vivo, estas…
- Para el mundo estoy muerto el día en que Takeda asesinó a mis hombres
- ¿qué? , ¿Cómo puedes decir eso?, eres egoísta, olvidas que también era nuestros amigos, casi de la familia, Hannya fue mi maestro…. ¡cómo puedes decir eso!
- El no le respondió.
- Debes irte
- tienes que regresar al Aoyia conmigo, todo se aclarará…., todo volverá a la normalidad
- Jamás volverá a la normalidad
- Aoshi….nos amamos – dijo desesperada
- No recuerdo haberte dicho que te amaba
- ¿qué? – dijo tratando de recordar – no puede ser, hicimos el amor
- Solo fue sexo, creí que eras más madura, un hombre tiene sus necesidades… - dijo en tono frío
Misao palideció, recordó las conversaciones que había tenido con su tía. Aoshi no es un santo…
- No estuviste tan mal…
- ¡qué!
- Vamos… no creerás que todo se limita a rastrear y pelear, hay ocasiones que debes apelar a los sentidos y sentimientos de tu objetivo
- ¿solo fui un objetivo? – dijo con la mirada acuosa
- considéralo parte de tu entrenamiento
- ¡¡¡¡Qué!!!!!!, ¡como pude ser tan estúpida!
Aoshi la observó con una expresión neutra, sabía que era cruel, pero tenía que romper el vínculo si quería seguir adelante con su misión, en el fondo una parte de él esperaba que en cualquier momento la joven de ojos aguamarina sacara sus cuchillos y lo dejara clavado en la pared. Habría sido lo más normal, al menos en ella.
- Aoshi Shinomori….– dijo antes de abandonar el lugar - No quiero volver a verte en mi vida
Después de eso abandonó a toda prisa el lugar, no cerró la puerta hasta escuchar que se abría la puerta que daba la calle .La puerta sonó de nuevo. Dudó, la puerta seguía sonando, se acercó a la puerta, se sentía nervioso, esperaba cualquier cosa, menos eso.
- Ustedes de nuevo
- quién lo hubiera dicho cubito de hielo…ni yo en mi magistral papel de la bruja mala podría haberlo hecho mejor – dijo Kam
- Sabemos lo de Misao – dijo Soujiro - lo escuchamos todo
- La verdad es que se lo merecía – dijo Kam – aunque ahora siento un poco de pena por ella, ¿sabes?, fuiste realmente cruel
- ¿no tienen nada más que hacer que fastidiar mi existencia?
- El jefe quiere entrevistarse contigo
El los observó con fastidio. Desde el asesinato de Takeda no lo dejaban en paz, sabían que se les había adelantado y que su jefe no dejaría de molestarlo hasta que fuera parte de ellos.
- ¿me entregarán a la policía?
- ¡claro que no!, ¿a alguien con tu talento?, sería un desperdicio – dijo Kamatari
- El jefe está dispuesto a ofrecerte un buen trabajo, tu sabes, sería una pena eliminarte, somos una empresa que busca dominar el mercad y un elemento como tú…. Puede resultar útil a largo plazo
- tendrías todo lo que quisieras, otra vida aquí o en otro lado – siguió Kamatari - lejos de la influencia de Miburo… el futuro asegurado – dijo Kamatari
Así que de esa manera los compró.
- Trabajo solo
- Si es por tus amigos es una mera excusa, mataste a su asesino
- No tengo honor
- ¿y quién dice que no se puede vivir sin honor? – dijo Kamatari – el honor no lo es todo en la vida
- Lo era en la mía
- Era, tu lo has dicho – dijo Soujiro – en esta vida las cosas son simples, en el presente , el honor no es más que un estorbo , el pez grande se come al pequeño, no hay honor, simplemente es la ley natural
- Aoshi no dijo nada, solo lo observó con atención.
- Piénsalo…. – dijo Kamatari dándole una tarjeta - creo que es una buena oferta
Los dos se retiraron en silencio. Tal vez tenía razón, había matado a Takeda, había echado su vida a la basura por un estúpido niño mimado. Las autoridades jamás sabrían de ese crimen que parecía más y mas enredado conforme pasaban los días y las autoridades le querían dar carpetazo al asunto. Desmarcarse de Saitou, tener una vida nueva… - observó de nuevo la tarjeta Jupongatana y Asociados, quizá había un futuro en ese lado.
oooOooo
Sayo se conectó en su servicio de mensajería y se conectó con uno de los últimos contactos de su lista que en esos momentos aparecía como (Ausente).
Polyvalente: Señorita Amakusa, siempre un placer hablar con usted
S_Amakusa: Quisiera decir lo mismo
Polyvalente: ¿a qué debemos el honor de su presencia?
S_Amakusa:trabajo
Polyvalente: Díganos
S_Amakusa: Quiero un trabajo sencillo, el contador de mi hermano ha hecho demasiadas preguntas , si sigue investigando pondría en peligro nuestra asociación
Polyvalente: Entiendo
S_Amakusa: Sé que soy accionista minoritaria, pero está dentro de nuestro contrato
Polyvalente: Así es, ¿algún enviado en especial?
S_Amakusa: Envíen a su mejor hombre
Polyvalente: se hará a la brevedad posible
S_Amakusa: Eso espero
Polyvalente: Cuando todo esté listo nos pondremos en contacto con usted
S_Amakusa: Perfecto
Polyvalente: Estaremos en contacto
Sano apareció en la habitación, hizo que se sobresaltara:
- Sayo….
- Me asustaste
- ¿te ves pálida?, ¿te encuentras bien?
- Si… solo fue la impresión, ¿qué pasa?
- La cena está lista,
- ¿qué cenaremos hoy?
- Comida tailandesa
- Sí que me tienes consentida
- Solo haré lo que te haga la mujer más feliz
- Eres muy dulce….¿eso quiere decir que esta noche no irás a pelear?
- Esta noche no – dijo agitando su mano vendada con disimulo
oooOooo
Misao llegó llorando al Aoyia. Pasó rauda como una flecha, no saludó a su abuelo, ignoró los comentarios de su madre, no encendió la luz de su habitación, no respondió a las llamadas de Kaoru y tampoco a las de Sano. Finalmente Okón fue a verla ,la halló acostada en el futón, con la ropa de calle.
- Misao… ¿qué sucede?, ¿por qué lloras?
- Porque soy una idiota
- Misao… - dijo preocupada
- Era solo sexo, todo el tiempo lo fue
- ¿Aoshi?
- ¿quién más?
- ¿lo encontraste? – dijo con un susurro
- ¿sabías donde estaba?
- Seguimos tras su pista, no tenemos el domicilio preciso….
- ¿y no me dijiste nada?
- Okina no quiso
- Misao se incorporó
- No sabemos qué fue lo que realmente pasó en casa de Takeda, no sabemos si Aoshi estuvo implicado en lo que le sucedió a Megumi
- …
- Miburo lo ha hecho dudar
- ¿dónde está Jiya?
- Salió
- ¿a estas horas?
- Si
- Estás mintiendo…. – dijo saliendo rápidamente de la habitación – Jiya nunca sale a estas horas a menos que pase algo grave
oooOooo
En la cocina de la casa Kamiya.
- Kaoru dono
- ¿sí?
- ¿no ha tenido noticias de Misao-dono?
- No… no me ha contestado una llamada – dijo observando la ventana – no se han ido
- Siguen buscando
- Si
- Es Cho….debe de llevar todo el día en el auto
- Ese maldito Miburo no se rinde
- Ni se rendirá
- ¿podría llevarles algo a los detectives?
- ¿les quieres llevar algo? – dijo sorprendida
- Todavía hace frío, hice unos rollitos de canela, quizá un poco de té
- ¡rollitos!
- Hay otra hornada en la cocina…. –quizá esto nos sirva de algo
- ¿crees que se ablandarán con comida? – dijo Kaoru corriendo a tomar uno de los rollitos glaseados de un platón de la cocina
- Bueno, con Yahiko y Sano funciona
- …
- No tardo mucho Kaoru – dono
- ¿qué tramas Kenshin?, desde hace días has estado actuando extraño
- Yo, nada…
- ¿lo juras?
- Lo juro – dijo mientras tomaba un termo y un recipiente desechable donde había puesto los rollitos – no tardo
Kaoru vio salir a Kenshin. Los días pasaban, el lobo de Mibu no se rendía, había pedido una orden para revisar su casa, pero no la había conseguido. El pelirrojo trataba de comportarse de manera normal pero no podía, era evidente que la presencia de Saitou estaba alterando poco a poco su persona.
La policía no los dejaba ni a sol ni a sombra y ahora esa novedad de llevarle alimentos disimuladamente debía de ser parte de alguna estrategia. Ella tenía miedo que en cualquier momento no soportara más la presión y simplemente se fuera. Pero no podía, debía de resistir, Himura no debía de dejarla sola justo en esos precisos momentos.
oooOooo
- Así que Takitani Mizuo
- Fue idea de Hannya
- Si, es su estilo
- ¿te envía mi padre?
- si así fuera la policía nos tendría rodeados
- ¿sabe alguien más que nos veríamos aquí?
- No
- Misao vino hace unas horas
- ¿Cómo se entero…?
- No lo sé
- la dejamos fuera de todo esto
- fue por su bien, ella se hizo mi punto débil
- lo sé muy bien
Okina le arrojó el sobre que llevaba en sus ropas. Aoshi se quedó mudo
- ¡cómo pudiste!– estalló Okina - ¡Misao es solo una niña!
- estás aquí por Misao
- ¡mi nieta!, mi pequeña muñequita….Lo sé todo, tengo pruebas de ustedes dos…. ¡Demasiada información para un hombre viejo como yo!
- Yo sé que no estuvo…
- No debí permitirte que te acercaras a ella
- Yo no quería que …
- No eres digno de ser el Okashira, tu deber era velar por el bien de todos, no por satisfacer tus bajos instintos
- Las cosas no son como…
- Te has convertido en un problema y los problemas deben de ser eliminados
- renunciaré al título de Okashira
- No es suficiente
- ¿qué quieres decir?
- Has sido como un hijo, pero es tiempo de acabar con esto, no permitiré que la historia de Okon se repita...
oooOooo
Enishi había llevado a Megumi a cenar a su restaurante favorito, había tocado varias melodías en el piano para ella, debía de aprovechar cada momento que coincidían sus agendas para pasar un rato juntos. Estacionó su coche, sus visitas a la casa de Seijuro Hiko se estaban haciendo frecuentes. El lugar le gustaba, la casa de estilo clásico con su enorme jardín tipo zen que empezaba a reverdecer ante la inminente llegada de la primavera.
- Dime querida Meg… ¿te gustó la cena?
- Deliciosa
- ¿y tu regalo?
- No está mal
- Tuve el cuidado de escoger la más bella gargantilla
- Tienes un gusto exquisito y eso merece una buena recompensa
- Lo sé…- dijo a él mientras Megumi colocaba sus brazos alrededor de su cuello para besarlo largamente
- Quítate esos lentes, me gusta ver tus ojos – dijo mientras lo besaba con más pasión
- ¿veo que alguien quiere un poco más? – dijo con una sonrisa provocadora
- Tal vez necesitamos una noche de cacería
- ¿Tu padre no se molestará?
- Salió de la ciudad… - dijo mientras lo acariciaba y sonreía – tenemos la casa para nosotros dos
- ¿qué estamos esperando?
oooOooo
Se había ajustado la gabardina y observó con cuidado el teléfono de la terminal. Apenas si había podido recoger sus cosas a toda prisa, todo había sido tan rápido, temía que en cualquier omento llegara alguien más después de escuchar las detonaciones en el departamento. Sacó la tarjeta de su bolsillo y marcó.
- Diga
- Habla Shinomori
- ¡Qué sorpresa!, no esperaba tan pronto esta llamada
- Tal vez…sea buena idea trabajar con ustedes
- Así que nos necesitas
- Si – admitió mientras observaba a los transeúntes
- Perfecto, podemos citarnos en unas horas, se escucha ruido, ¿dónde te encuentras?
- En la estación de trenes…
- ¿en la estación?
- las cosas se complicaron
- ya veo..., creo que hay alguien cerca del lugar, al jefe le interesará entrevistarse contigo, pero esta noche está ocupado
- Esperaré
- Enviaré a Kam por ti….le daré tu número y se pondrán de acuerdo
- Me parece bien
- Programaré una entrevista mañana a las 9 en Absynth, enviaré a Kam por ti
- Me parece bien
- Shinomori
- ¿sí?
- No te haré la vida fácil
- Lo sé
- Empezarás desde abajo y te costará trabajo
- No esperaba trato especial
- Si hay algo sospechoso me encargaré de arruinar tu existencia ¿entendido?
- perfectamente
oooOooo
Megumi estaba despierta, sentía la respiración de Yukishiro sobre su pecho, habían tenido sexo hasta que los dos se habían cansado. Sabía que lo que existía entre ellos no podía llamarse amor, eso solo lo creería Misao, pensó con pesadumbre, lo que existía entre ellos era algo parecido a una conveniente asociación de individuos en busca de la satisfacción común. Ni más ni menos.
- Sonó el teléfono.
- ¿Qué pasa? – dijo Enishi abriendo los ojos - ¿qué horas son estas de llamar?
Ella extendió su brazo y tomó el auricular.
- ¡Kitsune! tienes que venir al hospital cuanto antes
- ¿Misao?...
- Okina está muy grave
- ¿sufrió un infarto?, ¿congestión alcohólica? – dijo incorporándose haciendo que Enishi se apartara de ella
- está herido y se encuentra muy grave
- ¿herido?
- La policía recibió una llamada anónima y después reportes de los vecinos, dicen que escucharon ruidos extraños
- ¡qué! Voy para allá, ¿quién más está a tu lado?
- Okon
- ¿y nuestra madre?
- No está en casa - Megumi frunció el ceño - recibí la noticia hace unos minutos….necesitamos que estés aquí
- Voy para allá, no sé que pueda hacer al recto
Colgó el teléfono y se incorporó rápidamente.
- ¿qué sucede?
- siento interrumpir nuestra reunión, acaban de hospitalizara mi abuelo
- Te llevo al hospital
- Prometo compensarte en otra ocasión - dijo con una sonrisa
- Eso espero– dijo incorporándose rápidamente
- Megumi rodó los ojos. Era tan predecible.
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