Capítulo XXV

Gimiendo

23 de Septiembre de 1995

Satisfecha consigo misma, por haber logrado entrar al número doce de Grimmauld Place sin haber despertado al horrible retrato de la Señora Black, ni haber tropezado con ningún maligno portasombrillas, lo último que esperaba sentir Tonks eran las firmes manos de un hombre que rodearon su boca y cintura, impidiéndole moverse o gritar.

Cuando estamos en peligro, mil pensamientos cruzan por nuestra mente en un segundo, Tonks podía sentir el palpitar de su corazón en los oídos¿cómo habían logrado entrar a Grimmauld Place¿qué había sucedido con Sirius, con Remus? Los gemidos de una mujer podían escucharse provenientes del estudio y Tonks no pudo evitar reprocharse a sí misma no haber sido más atenta a los sonidos hasta este momento. ¿La Señora Weasley, Arabella, Emmeline, Hestia?.

"Soy yo, Remus," susurró en su oído su supuesto atacante, pero pasarían unos cuantos segundos extra antes de que estas palabras retrasadas por el pánico tomaran sentido en el cerebro de Tonks. Remus parecía consciente de ésto y permaneció sosteniéndola firmemente hasta cuando ella intentó girarse para buscar su rostro en busca de la confirmación de su identidad y de una explicación.

"Vamos afuera," le indicó Remus tomándola por un brazo y dirigiéndola hacia la puerta, pero. Tonks no podía pensar abandonar Grimmauld mientras una mujer estaba siendo lastimada en el estudio.

"¿Qué sucede Remus¿Quién está en el estudio," preguntó Tonks manteniéndose firme en el su posición y casi como respuesta a sus preguntas, un gemido masculino particularmente fuerte seguido por una femenina exclamación de'¡Eso es Sirius, dámelo todo!' se escuchó hasta el umbral del retrato, despertando a la Señora Black.

"Sucios fornicadores¡cómo osan profanar mi casa!. Seres de la perdición y la cochambre deberíais buscar otro lugar para revolcaros como los animales que sois..."

Esta vez, cuando Remus la invitó a salir de Grimmauld, Tonks no opuso ninguna resistencia. Se habían alejado una cuadra, cuando Tonks se animó a decir llevando una de sus manos hacia la frente, "¿Sirius?" Remus asintió con un gesto de su cabeza, aunque un cierto color rosado se comenzaba a esparcir por sus mejillas.

Tonks no estaba muy segura de querer conocer la respuesta, pero igual se animó a hacer la siguiente pregunta, "¿Con quién está allá? No me dirás que contrató una..."

"No. Sirius no es tan idiota como para arriesgar la seguridad de la Orden," replicó inmediatamente Remus.

"¡Entonces es un miembro de la orden!" Tonks se había detenido y en su rostro se registraba una sonrisa de picardía, "déjame adivinar, no puede ser la Señora Figg, es muy vieja para Sirius, La Señora Weasley está felizmente casada así que tampoco puede ser ella, Hestia Jones... juraría que ella está interesada en Kingsley."

Remus había decidió seguir caminando unos pasos dándole la espalda a Tonks, lo que ella interpretó como signo evidente de que se estaba acercando a la identidad de la compañía de Sirius. Tonks corrió un poco para alcanzar a Remus y pararse delante de él, quería descubrir en su rostro si acertaba o no, así que continuó diciendo, "ni McGonagall, ni Vance se prestarían para un romance fugaz,"

Los labios de Remus se tensaron formando una línea e imprimiendo cierto grado de tensión a su barbilla, así que Tonks supo que había atinado. "¡McGonagall," exclamó sorprendida, pero la expresión de la cara de Remus le dejó saber que se había equivocado dejando como una única opción posible a, "¿Emmeline Vance?"

"Yo no he dicho una sóla palabra," aseguró Remus, rodeando a Tonks y prosiguiendo su caminar.

"Entonces no importará que regrese y salude a Sirius," dijo Tonks dándose media vuelta como si en verdad pensara en retornar a Grimmauld..

Remus la sujetó por un brazo deteniéndola."De acuerdo, Emmeline y Sirius. ¿Contenta?"

"Creí que Sirius era gay," las palabras dejaron la boca de Tonks, antes de que pudiera pensar en si debía decirlas o no.

"A Sirius le gusta jugar con lo que la gente piensa de él," comenzó a explicar Remus al tiempo que comenzaba a caminar de nuevo, Tonks le seguía el paso. Remus continuó, "no sé que te habrá dicho Sirius, pero no tiene ningún problema relacionándose con mujeres."

"¿Problema?"

Remus se detuvo de nuevo, mirando a Tonks directamente a los ojos, como quien trata de explicar algo que la otra persona no quiere escuchar. " Mira," comenzó a decirle, "Sirius no es un mal sujeto, pero..."

"Pero en ocasiones puede ser un bastardo manipulador," terminó Tonks por Remus.

"Pero en ocasiones puede comportarse como un bastardo manipulador," repitió de forma similar Remus, dejando algo de la tensión que se había acumulado sobre sus hombros con una profunda respiración. Después continuó, "en nuestro último año en Hogwarts, hubo un baile. Sirius me besó en la mitad de la pista de baile y me declaró su amor en frente de todos. No podrías creer la cantidad de citas que consiguió después de eso, todas las chicas de nuestro año con excepción de Lilly parecían dispuestas a tratar de ayudarlo a salir de su 'confusión'"

"¿Tu qué le dijiste?"

"¿Decirle¿Qué se supone que podría decirle, avísame primero la próxima vez que decidas besarme en frente de todos?"

Tonks comenzó a reirse y Remus con ella a pesar de que nunca antes le había parecido gracioso ese recuerdo en particular de su adolescencia.


Cansada e intentando evitar fijar la mirada en Remus, Tonks se encontraba esperando que diera inicio una reunión extraordinaria de la Orden del Fénix que había sido convocada dados los trágicos acontecimientos de las últimas horas.

La sala de la madriguera había sido adecuada para cumplir como sitio de reunión para las tres docenas de miembros que se había alcanzado a contactar en esa madrugada. Los habituales sofás habían sido expandidos mágicamente y dónde antes se sentaban tres personas ahora tomaban asiento ocho. Pero incluso así se tuvo que conjurar un puñado de sillas extra y reacomodar un par de estantes para dar asiento a todos los asistentes.

"Nunca creí que pudiera decir esto, pero me alegro que los gemelos no estén viviendo aquí," comentó la Señora Weasley a su esposo, después de haber sorprendido a Ron y a Ginny husmeando en las escaleras. Desde la segunda semana de inauguración de su tienda, los gemelos habían tomado por residencia el segundo piso de su local en el Callejón Diagon , aún en contra de todos los peros y objeciones que la Señora Weasley había encontrado. El Señor Weasley sencillamente colocó una mano en su hombro y besó la frente de su esposa.

El gesto conmovió profundamente a Tonks quien en contra de todas las promesas que se había hecho a sí misma se se encontró buscando instintivamente la mirada de Remus para ver si él también había notado el gesto. Remus por su parte se veía perdido en sus propios pensamientos, como buscando una respuesta en el fondo de la copa de ponche que la Señora Weasley había servido a cada uno de los invitados. Snape que se encontraba sentado a su lado en el sillón de en frente, tampoco se veía mejor, excepto que como cosa realmente extraña no sólo había aceptado una copa de ponche de la Señora Weasley, sino que ahora se encontraba por la tercera.

"Y penzar que pudizte serr tu," comentó Fleur dirigiéndose a Tonks. Snape se levantó súbitamente de su asiento, casi volcando la mesita de centro en su repentino movimiento. Excusándose, se dirigió hacia el baño.

Todo había sucedido tan rápido, que Tonks apenas si podía dar cuentas de cómo habían sucedido los hechos de esa tarde. Estaba hablando con Charlie, cuando un urgente comunicado del Ministerio de Magia le ordenaba reportarse de inmediato al trabajo. Lo hizo y para su completa sorpresa fue para hacer un levantamiento de un cadáver, el de Emmeline Vance a unas contadas cuadras del ministerio. Efectivamente, el ataque en el que había fallecido Emmeline sucedió durante un turno de la Orden del Fénix que originalmente había sido asignado a Tonks. Y efectivamente desde que Tonks descubrió la muerte de Emmeline Vance un sólo pensamiento había estado en su mente. 'Debí haber sido yo y no ella'.

Como sea, antes de que Tonks pudiera contestar, Kingsley quien se encontraba sentado al lado de Tonks objetó, "pudo ser cualquiera de nosotros."

"¿Entonzes los rrumorres de un atentado al prrimerr ministrro muggle erran cierrtos," preguntó Fleur siguiendo la conversación con Kingsley.

"Desafortunadamente. Nosotros preocupados por custodiar Azkaban y los ataques ocurriendo bajo nuestras propias narices. Las horas de Fudge como ministro de magia están contadas ."

"¿Y cuándo será nombrada Amelia Bonnes como la nueva ministra de magia," preguntó Bill quien hasta el momento había permanecido callado simplemente sosteniendo la mano de Fleur.

"Dicen que esta mañana se estaba entrevistando con Fudge. Yo creo que tal vez mañana antes del medio día se habrá hecho público el nuevo nombramiento," contestó Kingsley, aunque antes de que terminase la última frase, Dumbledore hacía su aparición en la chimenea de los Weasley.

"Noches a todos," dijo Dumbledore sacudiéndose el polvo de la capa, con una de sus manos, debido a que la otra estaba completamente vendada en un improvisado cabestrillo alrededor de su cuello. "Lamento el retraso," continuó diciendo al tiempo que tomaba asiento en una silla cercana. Se le veía cansado, pero lo más preocupante era que su rostro reflejaba que habría aún más malas noticias. "Son tiempos difíciles para todos nosotros, nunca creimos que sería de otra forma en el momento en que decidimos oponernos a la violencia, a la exclusión y al odio. Esta tarde perdimos a una amiga, a una colega, a una gran mujer que entregó su vida por estos ideales y aunque no podemos acompañarla en su última morada, su recuerdo siempre estará con nosotros. Lamentablemente, tengo que informarles que el motivo de mi retraso se debió a otra terrible noticia. Otra gran mujer ha sido asesinada esta noche. Amelia Bonnes fue encontrada muerta en su casa." Como un súbito aguacero, el rumor de las exclamaciones de sorpresa y contrariedad inundó la sala.

Dumbledore se levantó de su asiento y continuó aumentando el tono de su voz, "es ahora cuando nuetro valor está siendo puesto a prueba, tal vez mañana será mi turno o el turno de otro de los presentes en esta sala. Pero aunque es posible asesinar a los hombres, no es posible asesinar ni a los ideales, ni a los recuerdos." Tras una pausa de silencio que duró unos cuantos segundos, continuó, "mañana a primera hora Rufus Scrimegeour será nombrado nuevo ministro de magia." De nuevo la habitación fue invadida por los murmullos de los presentes, pero esta vez, Dumbledore no hizo ningún esfuerzo por seguir hablando para todos.

"Rufus Scrimegeour¿Cabeza de la División de Aurores," preguntó Dedalous Diggle desde su puesto al lado de la chimenea. Kingsley y Tonks lo confirmaron enseguida.

"¿ Amelia Bonnes asesinada, pero si era la bruja más poderosa de mi generación," dijo la Señora Weasley apretando sus manos una contra la otra repetitivamente, era evidente que aún estaba esperando algún tipo de equivocación en la terrible noticia.

"Tuvo que ser obra de Voldemort en persona," contestó Ojoloco Moody, Dumbledore le dio la razón con un gesto.

"Sé que tal vez no es el momento para esto," dijo Mundungus Fletcher, rompiendo con el silencio que se había apoderado de la sala, "pero he escuchado rumores de un amigo de un amigo que tiene cierto negocio de vacas en las tierras del Oeste y mi amigo dijo que un par de sus vacas desaparecieron y el cree haber reconocido pisadas de gigantes en sus tierras."

"Algunos gigantes están de su lado. Después del atentado en el puente Brockdale no nos cabe la menor duda. Movilizarlos por las tierras del Oeste podría resultar discreto, eficaz y en un par de semanas podría incluso sitiar la ciudad. Definitivamente tenemos que revisar, Señor Weasley, Hagrid¿nos colaborarían con esta misión?." Charlie y Hagrid asintieron inmediatamente. Dumbledore continuó, "El ministro también debe ser informado. ¿Mundungus, podrías hacer que efectivamente algunos de tus amigos pongan la denuncia oficial ante el ministerio?"

"Seguro," contesto 'Dung'.

"La vigilancia de la oficina del ministro muggle continuará," declaró Dumbledore, no sin aclarar, "pero no habrá mas turnos solitarios para ningún tipo de misión de la Orden."

"¿Y Harry," preguntó la Señora Figg, "¿se quedará con los Dursleys este verano?"

"No. Lo último que Harry necesita es sentirse sólo. Estoy seguro que con un poco de seguridad extra Molly estará feliz de cuidarlo ¿no es cierto Molly," contra todo pronóstico de la noche, una verdadera sonrisa se dibujó en el rostro de la Señora y el Señor Weasley.

"Debemos organizar una misión para recogerlo," preguntó rápidamente Ojoloco Moody.

Dumbledore lo negó con su cabeza, "esta vez yo iré a recogerlo personalmente Moody, hay cierto asunto con el que Harry tal vez podría ayudarme. Pero hasta entonces, los turnos de vigilancia en Privet Drive continuarán."

Las asignaciones de la semana fueron hechas y para sorpresa de Tonks, el turno de vigilancia de Privet Drive del día siguiente le fue asignado con la compañía de Remus Lupin por el propio Dumbledore.