Mil disculpas, pero por cuestiones de tiempo no puedo responder sus reviews, sin embargo prometo en el siguiente capítulo comentar todo ;)
CAPÍTULO 25
"Tomando Decisiones"
.
- Kurt, en verdad no tiene nada de malo esto, sólo son unos cuantos besos. No me refiero a que besarnos sea algo insignificante, sino a que no es malo lo que hacemos porque realmente nos gustamos.
- No Tom, esto no es correcto. Ni por la diferencia de edades ni por el hecho de que soy un hombre casado y amo a mi esposo. Hemos tenido problemas y ahora estamos separados, pero realmente lo amo.
- Kurt – susurró en su oído erizándole la piel por completo – me gustas tanto – empezó a soplar despacio para que su aliento golpeara delicadamente al ojiazul, lo cual lo hizo estremecer de inmediato.
- Tom, basta.
- Dime que no sientes esta corriente, esta conexión, esta magia. Sólo dímelo y me detendré – el castaño bajó la mirada y el moreno sonrió triunfante. Lo tomó de la barbilla y lo hizo subir la cabeza – los dos queremos esto Kurt – empezó a besarlo.
El beso era suave, muy suave de hecho, casi sólo un contacto de labios, pero era suficiente para hacer sentir al hombre mayor que se le doblaban las rodillas. Poco después ambos empezaron a mover sus labios a un ritmo acompasado.
El más joven colocó una de sus manos en el blanco cuello y la otra en la cintura. Kurt cruzó sus brazos por detrás del menor, acariciando suavemente su espalda y cerró los ojos dejándose llevar por el mar de sensaciones que le provocaba.
Su cuerpo entero se estremecía, el beso se volvía más apasionado y el castaño mordió ligeramente los labios del ojimiel haciéndolo abrir la boca para tener acceso total a ella. Sus lenguas danzaban en armonía, expertas, sincronizadas, como si conocieran ese ritmo único y perfecto para ellas.
La sensación lo embriagaba, la excitación comenzaba a apoderarse de su cuerpo y sus neuronas se fundían gracias a esa forma de besar, esos labios provocándole corrientes eléctricas, ese sabor maravilloso.
Kurt comenzó a gemir suavemente hasta que se separaron sólo por unos segundos para llenarse del aire tan necesario y volvieron a besarse. Sus respiraciones cada vez más agitadas. El ojiazul se abrazó más al chico que estaba entre sus brazos, disfrutando de ese beso, ese beso tan hermoso, tan perfecto, tan conocido, tan familiar…
- Te amo tanto Blaine – abrió sus ojos en shock luego de pronunciar esas palabras y miró estupefacto al hombre que lo sujetaba por la cintura y que lo había hecho perderse de esa forma tan sublime. – ¿Blaine?
Su esposo estaba frente a él, esa sonrisa perfecta que le fascinaba, esos ojos hermosos que lo miraban con adoración, ese rostro maravilloso que ahora tenía unas cuantas arrugas, ese cabello negro y rizado adornado por varias vetas plateadas.
Llevó su mano hasta el rostro de su amado y lo acarició suavemente – Blaine, te amo, te extraño mucho – acunó su rostro y lo beso fervientemente perdiéndose totalmente hasta que abrió los ojos y tenía a Tom en frente y lo soltó asustado.
Un ruido incesante lo hizo voltear para saber de dónde provenía, entonces se sentó de golpe en la cama con la respiración agitada. Le tomó varios segundos darse cuenta de que todo había sido un sueño.
Un sueño que lo había confundido tanto, un sueño que era como una premonición. Él sentía algo por Tom, pero no estaba seguro si ese sentimiento o como fuera que se llamara lo que le pasaba con el adolescente era a causa de él o por su gran, enorme y absoluto parecido con su esposo al que extrañaba demasiado.
Se levantó y se dirigió al baño de un brinco, se lavó la cara con agua helada. Necesitaba despertar por completo, darse cuenta de si todavía soñaba o había despertado. Tratar de entender lo que había sucedido.
Todo el día pasó perdido en sus pensamientos, en la evocación de aquel recuerdo y fue al llegar la tarde cuando tomó una decisión importante. Iría a buscar al joven y se la haría saber, no podía esperar más.
-"-"-"-"-"-"-
- Blaine, es una locura – comentaba la rubia – no puedes besarlo mientras pretendes ser otra persona, simplemente no es correcto. ¿O es que estás tratando de probar algo?
- Claro que no Quinn, no lo hago con ninguna mala intención. Es Kurt, el hombre al que amo, con el que he pasado los últimos 28 años de mi vida y con el que quiero estar hasta que ambos seamos mayores y tengamos que usar tal vez bastones para poder caminar.
Cuando lo veo, no puedo evitar que mi corazón se acelere, cuando sonríe ilumina mi mundo, cuando me mira me siento perder en su orbes azules. Tenerlo tan cerca sólo me provoca querer abrazarlo, besarlo y decirle lo mucho que lo amo y lo extraño.
- Comprendo todo eso, pero Kurt no sabe que Tom y Blaine son la misma persona, entonces no es justo. Él cree que son dos personas diferentes, aunque no entiendo cómo no se ha dado cuenta de que son el mismo. Yo lo supe enseguida.
- No sé, creo que he manejado bien toda la historia que inventé. Además él está un tanto aturdido con lo de la separación. Cuando me habla de mí como Blaine, siempre se pone triste. No quiero que me cuente, porque siento que estoy violando su privacidad, aunque él es quien me abre su corazón, y no puedo detenerlo y decirle oye no me cuentes eso. Él necesita desahogarse y todo esto es muy complicado.
- Ya lo noté B. ¿Y cuánto tiempo durará el hechizo?
- No tengo idea, sólo sé que si elijo a Kurt, volveré a tener mi edad real y todo seguirá su curso. Y si elijo mi carrera, me quedaré como adolescente y volveré a vivir toda mi vida. Hay un tiempo límite para tomar la decisión, sin embargo, no tengo idea.
- Deberías tratar de averiguarlo, supongamos que el plazo era una semana o un mes y ya te quedaste como adolescente y tú ni enterado.
El chico palideció por completo – Dios, Quinn, no había pensado en eso.
-"-"-"-"-"-"-
- ¡Hola Kurt!
- ¿Quinn?
- ¿Por qué me miras así? Hoy nuestras hijas tienen práctica y me toca llevarlas.
- Lo olvidé por completo y disculpa mis modales, hola, pasa por favor.
- Gracias. ¿Te sucede algo?
- Muchas cosas de hecho.
- ¿Blaine te ha llamado?
- No y tengo miedo.
- Miedo, ¿de qué?
- De que ya no me ame.
- Te aseguro que eso es imposible. B daría la vida por ti si fuese necesario.
- Tengo miedo de que esté tan enojado conmigo por lo que pasó, porque me dio un arrebato y saqué todas sus cosas para que se fuera. Miedo de que tenga un gran resentimiento guardado hacia mí porque arruiné sus sueños y su carrera.
- Tía Quinn, hola. Ya estoy lista.
- Cariño, cada día estás más hermosa. Stefy está en el auto esperando.
- ¡Gracias! Voy enseguida… Papá, ¿estás bien? ¿Estás llorando?
- No pasa nada amor, tranquila.
- Son cosas de adultos cariño, ve con Stefy, yo estaré con ustedes enseguida.
- Papá – lo abrazó – mi papi te ama. Sé que estás así por él, pero te va a llamar, ya verás. Él te ama mucho.
- Cariño, ve al auto que se hace tarde – le besó la frente – Gracias. Te amo mucho.
- Y yo a ti. Nos vemos en la noche.
- Seguro, que te diviertas amor – la chica salió mirando hasta el último momento a su progenitor.
- Papá Kurt, ya me voy. ¡Oh! Tía Quinn, hola. ¿Cómo estás?
- Bien cariño. Y tú todo un galán. ¡Qué genes! Todos tus hijos son preciosos Kurt.
- Ay tía – sonrió – Papá Kurt me voy a… ¿Qué tienes?
- Nada hijo, tu tía y yo estábamos platicando sobre algo.
- Entiendo. Si necesitas algo, sólo dime por favor.
- Seguro Coop – le sonrió débilmente.
El joven lo abrazó fuertemente – te amo mucho papá Kurt.
- Y yo a ti Coop, te amo.
- Tía, cuídate.
- Igual tú Coop. Kurt, me tengo que ir, aunque me gustaría quedarme contigo.
- Tranquila, no hay problema.
Se despidieron y la rubia avanzó, una vez fuera de la casa su sobrino la esperaba – Papá necesita tu compañía tía. Si te parece, yo llevo a mi hermana y a mi prima para que te quedes con él.
- ¿Y no se te complica el horario?
- No, me queda casi de paso, me tengo que desviar unas pocas cuadras. Pero realmente prefiero que te quedes con papá.
- Eso sería perfecto, gracias Coop.
- Al contrario, gracias a ti.
-"-"-"-"-"-"-
- ¿Helado y galletas?
- ¿Quinn? Pero… ¿no te ibas con…?
- Tranquilo, Coop se hizo cargo de eso. Ahora tú y yo vamos a tener una plática larga con mucho helado y galletas.
- Eso suena muy bien – suspiró – no olvides la chispas de chocolate.
- Seguro, pero quiero que me cuentes absolutamente todo lo que te está ocurriendo.
- Lo prometo.
- Entonces… ¿tú y Tom se besaron? Digo, una vez es como algo que no pudiste controlar, pero se han besado en varias ocasiones Kurt.
- Sé que no tiene ninguna justificación, pero se sintió tan bien besarlo, Quinn. Fue como besar a Blaine.
"Porque era Blaine", pensaba la rubia.
- Los labios, el sabor, la forma de besar. Ya sé que suena a locura, pero cada vez que besé a Tom, todo el tiempo sentí a mi esposo.
- ¿Y qué piensas hacer ahora?
- Voy a hablar con él y aclarar las cosas. De hecho, voy a alejarme de él definitivamente.
-"-"-"-"-"-"-
El ojiazul observaba al joven dar la demostración de guitarras, la forma en que explicaba todo y como tocaba los instrumentos con tanta pasión, todo le recordaba a Blaine y se imaginaba como hubiera sido su futuro si hubiese perseguido sus sueños. Probablemente sería una gran estrella, con muchos éxitos en las radios, vendiendo millones de discos alrededor del mundo, realizando giras y un largo etcétera.
- Tom, hola – se acercó finalmente. Necesito hablar contigo.
- Kurt, ¡que sorpresa! Claro, espérame 20 minutos.
- Tu hora de descanso ya pasó.
- Sí, eso fue temprano, pero en veinte minutos salgo.
- ¡Oh! Está bien. Voy a estar en la cafetería.
- Seguro, en cuanto me desocupe voy para allá.
Contaba los segundos que faltaban, el corazón le latía con fuerza. Habían pasado varios días sin ver a Kurt, desde aquel evento de hecho y estaba seguro de que querría hablar sobre lo acontecido.
Cuando finalmente terminó su turno, salió corriendo hacia la cafetería, ahí estaba Kurt sentado, tan hermoso, tan etéreo. Aunque su semblante reflejaba seriedad y que algo le pasaba definitivamente.
- ¡Hey! Por fin salí.
- Siéntate por favor. Quiero que me escuches con mucha atención. He estado pensando sobre lo que ocurre con nosotros y he llegado a la conclusión de que no es correcto, no importa las veces que digas lo contrario.
- ¿Es por lo de la edad? A mí no…
- Por la edad y por todo. Tengo a mi esposo, no sé cómo estén las cosas con él en estos momentos, pero voy a averiguarlo.
Tú eres un jovencito muy agradable Tom, eres inteligente, simpático, alegre, con una gran personalidad, amable. Puedo hacer una lista de tus cualidades, pero el punto es que soy un hombre que va a cumplir 45 años y tú tienes 17.
- Voy a cumplir 18.
- Es igual. Tienes toda una vida por delante y debes aprovecharla. Hacer las cosas que cualquier joven de tu edad, ir descubriendo el mundo, conociendo personas, trazando metas.
- Hago todo eso y no tiene nada que ver contigo.
- Voy a decir esto de la forma más sutil posible. Fue un verdadero placer conocerte, pero lo mejor es que no nos veamos más. No voy a decir que fue un error, porque no lo ha sido en lo absoluto, sin embargo la forma en la que se están dando las cosas no son correctas.
- No me quiero alejar de ti. Además somos amigos.
- No voy a volver a venir por aquí nunca más ni a buscarte y quiero pedirte que tú tampoco lo hagas. Estás empezando tu carrera y tienes que dedicarte en cuerpo y alma a ella y avanzar. Parte de eso es que demos por terminada esta amistad o lo que sea que hubiese sido eso que pasó entre nosotros.
- Pero, ¿por qué Kurt?
- Porque esto es lo mejor Tom. Te pido por favor que respetes mi decisión.
El ojimiel se moría de ganas de gritar cuanto lo amaba pero antes de que pudiera pronunciar una palabra, el castaño lo dejó en shock con lo que dijo…
- Tienes que vivir tu vida, eres un adolescente, disfruta cada momento, persigue tus sueños, lucha por aquello que te apasiona y construye una carrera fructífera.
Eres muy talentoso, no dejes que nada ni nadie te detenga ni destruya tus sueños. Y si algo se interpone en tu camino, entonces aléjalo porque no es bueno para ti.
Cuídate mucho Tom, espero escuchar de ti en las radios, verte en los programas de televisión. Espero y deseo de todo corazón que triunfes como mereces y que le permitas al mundo apreciar tu talento.
Se levantó de la silla y el moreno brincó prácticamente de la suya, avanzando a paso raudo y veloz para tomarlo de los brazos y girarlo hacia él – Kurt… – lo besó dulcemente y aunque el ojiazul al comienzo se resistió, terminó sucumbiendo ante el beso mientras un par de lágrimas rodaban por su rostro.
Al apartarse le sonrió un poco y le acarició el rostro – por favor, vive la vida que mereces, disfrútala y jamás dejes de luchar por tus sueños – dicho esto, se dio la vuelta y se fue dejando al adolescente con una punzada en el pecho y los ojos ardiendo por las lágrimas que luchaba por no derramar.
