Blaine había crecido sintiéndose siempre afortunado. No había llevado una vida especialmente fea pero ser adoptado por los Anderson definitivamente había sido uno de los mayores regalos en su existencia. Su familia biológica había muerto en un accidente de auto o algo así y Blaine había sido criado por su vecina, Lucy. Lo había tratado bien y siempre lo alimentaba a sus horas, lo bañaba, lo vestía y siempre lo trató con amor. Todo fue bien hasta que la pobre Lucy falleció, Blaine nunca supo debido a que.
Tenía tres años cuando fue puesto en una casa hogar. Cumplió cuatro, cuando la pareja de recién casados conocidos como los Anderson, lo adoptó. A partir de ese día su vida solo cambió para mejor. Cada día con los Anderson era maravilloso, su padre era estricto pero amoroso y su madre tan sabia y con un corazón tan grande, Blaine se sentía afortunado de tenerlos, y cuando Finn se unió todo quedó completo. Finalmente tenía una familia y era maravillosa.
Sus gustos aunque siempre extraños y raros, nunca habían variado, básicamente había pasado su infancia diciéndole a cualquier ser humano que estuviera dispuesto a escucharlo que algún día sería el más grande y famoso director de Broadway y no se resignaría a nada menos que eso. Tal vez era por eso que Blaine había estudiado tan duro toda su vida, se había esforzado al máximo algunas veces incluso pasando noches enteras sin dormir, perdiéndose fiestas importantes, negándose a la vida social, todo en pro de su sueño.
Había asistido a una preparatoria privada, leyendo tantos libros de música y teatro como era posible estudiando demasiado para poder entrar a la NYU. Siguiendo los pasos de sus héroes, los maravillosos hermanos Huntington, los mejores directores de teatro –según el criterio de Blaine- estudió música y actuación en lugar de estudiar teatro y por más confuso que sonara esto, había elegido esta carrera para abrir más sus posibilidades.
No te limites.
Esa era la regla número uno. La carrera que había elegido le permitía aprender música y actuación, además de tomar una variante en el segundo semestre. Y esa variante había sido teatro. Blaine estaba dispuesto a todo por cumplir su sueño estudiar mucho, perder amistades, viajar lejos, dejar a su familia, abandonar todo lo que conocía, incluso dejar atrás a Romie. Pero entonces conoció a Kurt y ya no estaba tan seguro de que su sueño fuera lo más importante.
En muy poco tiempo Blaine se había perdido profundamente en aquel hombre hermoso de ojos azules semejantes al cielo. En muy poco tiempo, Blaine había aprendido que todo lo que él antes había considerado importante ahora era basura, comparados con Kurt. Poco a poco y en muy poco tiempo, Blaine se había enamorado de Kurt.
Incluso antes de conocerlo, sabía que le hacía falta. Aun antes de verlo, ya lo extrañaba. Incluso antes de salir con él por primera vez, ya lo necesitaba. Aun antes de besarlo, él ya sabía que no podría vivir sin él. Incluso antes de ser su novio, él deseaba su presencia. Incluso antes de que se anotara en aquella lista de la compañía Huntington, él ya amaba a Kurt con todo su corazón. Lo amaba más que nadie. Más que a nada. Su vida se había reducido a eso, a amar a Kurt, a necesitarlo, a extrañarlo, a desearlo, y todo lo que antes había parecido su mayor sueño, se sentía como un pequeño e insignificante nada, cuando tenía a Kurt a su lado. Y ahora, ya no estaba tan seguro de que quería hacer lo que estaba a punto de hacer.
Esa mañana mientras se dirigía a la casa de Kurt esperando finalmente confesarle sus sentimientos, había recibido una llamada urgente de su padre. Maldiciendo por lo bajo había ido al consultorio de su éste para recibir una noticia que ni el mismo se esperaba.
Había pasado la primera fase de la compañía Huntington.
Había pasado la primera prueba y ahora debía asistir a la segunda. Un examen oral en ni más ni menos que en el Her Majesty's Theatre* en la ciudad de Londres, uno de los mejores teatros del West End** donde Marcus Huntington presentaba su más reciente obra. Tenía que ir inmediatamente a Londres donde se dirigiría al teatro y se presentaría frente al mismo Huntington como en una entrevista de trabajo. Era su más grande sueño. Todo lo que siempre había deseado. Todo y más. Y sin embargo ya no se sentía nada emocionado acerca de eso. No si tenía que estar lejos del chico que amaba.
Suspiró con angustia y colgó su celular. Kurt no contestaba. Debía está ocupado o tal vez con los chicos en el hospital. Ya hablaría con él cuando aterrizara.
Guardó su celular y se puso de pie, caminó hasta donde la azafata le sonreía amablemente y con una última mirada al aeropuerto, abordó su vuelo.
888
*Her Majesty's Theatre es un teatro del West End, en Haymarket, Ciudad de Westminster, Londres. El actual edificio es un diseño de Charles J. Phipps y se construyó en 1897 para el actor y mánager Herbert Beerbohm Tree, quien estableció la Real Academia de Arte Dramático en el teatro.
**Teatros del West End es un término popular que se refiere al teatro profesional representado en grandes escenarios del "Theatreland", del barrio West End, situado en el centro de Londres, Inglaterra. Junto con Broadway en Nueva York, suele considerarse que el teatro del West End representa el máximo nivel del teatro comercial en el mundo de habla inglesa.
