Se despertó con el silencio como único acompañante, y las lagrimas amenazando con caer de sus ojos.
-Una pesadilla- trato de convencerse en vano, sabía que todo aquello había sido real. Se abrazo a sí misma en un intento de consolarse.
Apenas había recuperado a su príncipe y ahora lo perdía, nuevamente a aquella horrible mujer, a la bruja del cuento.
Pon en peligro a la princesa y el príncipe vendrá.
Había pasado gran parte de su vida deseando vivir una romántica historia, convenientemente olvidando que las cosas no siempre iban bien en los cuentos; algunos eran tragedias, como lo era su propia historia.
Las lágrimas se deslizaron como torrentes por sus mejillas, pero ella se resistió a sollozar.
-¿No vas a llorar, primita? Estoy seguro de que sería una vista hermosa – aquel ser que decía ser su primo se burlo, sus ojos se llenaron de malicia.
Pero ella se negó a gritar o hacer algo más que derramar las lagrimas que por lo general soltaba tan fácilmente. Se negó a ser tan débil como se sentía, se negó a dejarse derrotar.
No volvería a llorar de esa forma, no se dejaría vencer tan fácilmente como en su otra vida.
No era una princesa débil, ahora era ella una guerrera y le demostraría a Beryl que no se quedaría sentada llorando mientras le arrebataban a su amado.
Por primera vez entendió las palabras de Darien.
"Yo no soy Endymion"
Y ella tampoco era Serenity.
Se limpio las lágrimas de su rostro y con una determinación perteneciente únicamente a Serena, a aquella niña pequeña que aprendió a luchar para proteger a quienes amaba, se puso de pie.
En la planta baja el ambiente era tenso y pesado, el líder del shitennou tenía las manos sobre sus rodillas y la cabeza hundida mirando hacia abajo, una expresión derrotada adornando su rostro.
Mina, detrás de él, le observaba con una expresión preocupada
-No se suponía que esto pasara- Jed susurro, rompiendo aquel atronador silencio, estaba de pie al lado de una aterrorizada Mars.
Zack, sentado directamente en frente de Kazu, soltó una risa irónica, –Por el contrario- comento- Esto estaba destinado-
-¿De qué hablas?- Kazu pregunto levantando la vista, su fría mirada fija en el rubio.
Sin embargo fue Neil el que contesto –Las estrella presagiaban un peligro inminente-pronuncio, desde su lugar recostado en la pared.
-¿Por qué no nos advirtieron? – Lita espeto mirándolo desde el otro lado de la habitación.
-¿Y entonces que habríamos hecho?- Hablo Amy, estaba sentada en el sofá en el centro de la sala, a su lado los dos gatos- ¿Habríamos desistido de ir a salvar a Serena? Fuimos precavidos y sin embargo…-
-La única forma de parar a Darien de ir allí, hubiese sido matándole nosotros mismo, cualquier otra cosa no le habría detenido-Zack murmuro, negando con la cabeza.
-Pero ahora Beryl le tiene y la diosa sabe que podría hacerle –Mina dijo, preocupada.
-El problema es que lo sabemos –Rei , su voz sonó baja y desesperada- Lo he visto, no parecía el… sus ojos, esos ojos tan… vacios y oscuros-
-Beryl siempre ha estado obsesionada con el y ahora le tiene-los ojos esmeraldas lucían cansados – ¿alguno de ustedes duda que quiere con el ahora?-
-Darien tiene una gran fuerza de voluntad, no le será tan sencillo- La voz de Jed sono como si el rubio tratara desesperadamente de inyectar esperanza a todos, pero fracasara en el intento.
-El shitennou cayó – la voz de Mina era firme- Si ella pudo hacerle eso a ustedes…-
El silencio cayó en la habitación, la desesperanza creciendo en los corazones de los guardianes.
-¡No podemos simplemente darnos por vencidos!- La senshi de los truenos grito- No podemos sentarnos a esperar que Beryl haga su movimiento, ustedes sabe donde esta su bases ¿No? Vamos allí y…-
-Ya no están allí- la voz de Zack resonó- Probablemente se movieron al darse cuenta de que conocíamos su ubicación, lo confirme tan pronto como volvimos- oculto su cabeza entre sus manos –No podemos hacer más que esperar-
-Necesito descansar- Kazu se puso de pie, pero a pesar de sus palabras al subir las escaleras no se fue a su habitación, sino a la de Serena.
La puerta se abrió con un suave sonido y Serena volteo, acaba de cambiar su ropa y peinarse.
Lo primero que nota fue el largo cabello color plateado, y por un momento el terror le domino, sus manos dirigiéndose a su broche por cuenta propia.
Sin embargo solo necesito una mirada a los tristes ojos azul-plateados para saber quién era.
-¿Kazu-chan?- ¿Cuándo había sido la última vez que le llamo así? Se sentía como una eternidad, ahora no le molestaba sonar infantil ante su primo.
Dicho primo la miro por un momento y cerró la puerta dejándose caer contra esta, su mano voló a su cabeza y empezó a murmurar algo indistinguible.
-Kazu-chan- pronuncio con más firmeza, arrodillándose a su lado.
-Lo siento, lo siento, lo siento, por mi culpa…-el murmuro repitiendo las palabras una y otra vez.
Ella miro el cabello plateado de su primo por un momento, Kunzite, líder del shitennou, gran general del oeste.
-Te falle, le falle a él….- Su boca se abrió al darse cuenta de lo que sucedía.
Puso sus brazos alrededor de él para consolarle.
En otra era él habría rechazado el contacto, en otra era ella ni siquiera lo habría intentado.
Pero en este momento y en este lugar, el envolvió sus brazos alrededor de la niña que le había enseñado como sonreír y dejo que las lagrimas fluyeran libremente por su rostro.
-Vamos a estar bien- ella le informo sonriendo suavemente- sin importar cuánto Beryl trate de derrotarnos, ni con qué fuerza trate de retenerlo… nos volveremos a ver, aun si tengo que luchar contra el… le traeré de vuelta, lo haremos juntos.
El sollozo hundiendo su rostro en el cuello de su prima – Te lo prometo, Kazu-chan - le abrazo con más fuerza – Ahora todo puede estar mal, pero te lo juro un día volveremos a estar juntos.
Una voz suave le llamo, pero en medio de la oscuridad fue incapaz de discernir de donde venia.
-…mion- una vez mas miro a su alrededor, la voz que le llamaba era suave, hermosa pero sonaba desesperada.
Sintió su pecho doler ante la idea de que él podría ser la causa de tal desesperación ¿Por qué era tan densa la oscuridad?
-..Dymion- esta vez era la voz de un hombre, profunda y llena de dolor. Pero tan familiar.
Ellos le llamaban y el podía sentir la desesperación invadirle, la oscuridad llenando sus sentidos.
-¡Yo no soy Endymion!- su propia voz resonó, y él se detuvo ¿Qué era aquello tan ridículo? Por supuesto que era Endymion, ¿Sino quién?
La oscuridad se despejo un poco dejando ver a una rubia menuda con el cabello peinado en un estilo que reconocería en cualquier lugar.
-Serenity…-susurro alivio llenar sus sentidos.
Sin embargo el alivio se desvaneció en confusión.
Al lado de la rubia caminaba alguien cuyo rostro no podía ver, Serenity lo miro con una expresión llena de amor y murmuro –Darien-
El hombre le sonrio, y Endymion sintió la desesperación llenarle.
-No… ¡No! Serenity nunca me haría eso, ella nunca lo haría…- sin embargo el sabia que aquello era real -¿Por qué? Serenity…-
-Fuiste en contra de tu gente por ella, y así te ha pagado – Una oscura voz susurro, pero el príncipe apenas y escucho distraído por lo que veía dejo que aquella oscuridad le invadiera – Fuiste a la guerra por ella, y a cambio te traiciono-
¿Traición? Aquello no podía ser cierto –Mi Darien – La dulce voz de Serenity lo envolvió, y su corazón se rompió por el dolor, pues aquella a quien amaba profesa palabras de amor por alguien más.
La tristeza le lleno, y la oscuridad tomo su oportunidad para transformas aquella melancólica emoción en la más pura rabia, y entonces el despertó.
Los ojos naranja de Beryl se abrieron con placer al ver a su querido Endymion despertar, sus ojos azul zafiro cambiados a un negro profundo que demostraba que el príncipe estaba poseído por el poder del Reino oscuro.
-Bienvenido mi príncipe oscuro – dijo con dulzura, acariciándole en las mejillas.
El príncipe la aparto de un manotazo –No te atrevas a tocarme sin mi permiso, Beryl –dijo con furia –No soy ni tuyo, ni de nadie – informo con una mueca, sus ojos oscureciéndose aun mas.
-¿De seguro no trataras de volver con esa princesa?-Beryl pregunto con rabia ante el tratamiento recibido – ahora soy la reina, Endymion-
El príncipe se puso de pie, mirando su ropa maltrecha, furioso ante el recordatorio de Serenity – Podrás ser la reina Beryl, pero yo nunca te serviré, solo le sirvo a la reina Metalia –salió dejando a Beryl ardiendo de rabia detrás.
-Voy hacerte pagar, Serenity –El se había dejado envolver por la falsa dulzura de aquella princesa y ella lo había traicionado – y voy a disfrutarlo mucho- una sonrisa oscura se deslizo por sus labios, sabiendo como castigaría a la princesa- serás mía de nuevo, Serenity y cualquiera que ose interponerse, lo pagara- musito sus ojos centellando en lujuria.
El levanto el vuelo al ver la hermosa ciudad de los sueños marchitarse con una rapidez atronadora, vatio sus alas hasta a llegar al centro de la ciudad donde una cúpula dorada actuaba de protección para aquel lugar.
El aterrizo y tan pronto como paso la cúpula dorada, se transformo en un adolescente de cabello corto plateado y ojos de oro, sus ropajes blancos con detalles de varios tonos de azul y verde le marcaban como el sumo sacerdote que era, o mejor dicho había sido en una época olvidada.
-Nada debería tener el poder de destruir el mundo de los sueños de la reencarnación de Endymion-sama – el hablo consigo mismo, frunciendo el ceño- no en tanto el cristal de oro este aquí- pero ahora la ciudad de Elysion, tan solo presente en los sueños de su príncipe se desvanecía.
Se acerco al centro donde una media columna actuaba de soporte al cristal dorado e inmediatamente retrocedió en shock.
El otrora hermoso cristal se corrompía, negro superando oro, lentamente sí, pero el solo hecho de que sucediera era un horrible presagio para la tierra.
¿Quién tenía el poder para hacer eso? No ¿Quién conocía el secreto del cristal dorado? Nadie debía conocerlo, pues el mismo había sellado los recuerdos de todos cuantos conocían el poder que dormía en la tierra, después de que Nehellenia tratara de apoderarse del cristal dorado para ganar el poder que se decía era comparable al legendario cristal de plata.
Entonces ¿quién podría estar haciendo esto a Endymion?
Se quedo paralizado. No, aquello no era posible, el shitennou no permitirían que nadie osara tocar a su príncipe… Kunzite le había jurado protegerlo.
Pero… no había duda, la oscuridad había logrado corromper a la reencarnación del príncipe Endymion, y en consecuencia el cristal de oro se marchitaba.
Pero poco le importaba en ese momento el cristal – Endymion-sama…- el sacerdote pronuncio como una plegaria, su príncipe había sido herido y el estaba encerrado dentro de los sueños del príncipe, incapaz de ayudarle.
-Por favor, Kunzite… Sálvale-
Muy bien me las arregle para actualizar sin que pasara otro año, sorprendente de mi parte –nótese el sarcasmo- dejando eso de lado.
Así que tenemos un momento fraternal de Kunzite y Serena, Darien se olvido de ser Darien y Endymion fue corrompido por el reino oscuro y ahora busca venganza por la "traición" de su princesa. Menciones del cristal de oro y de… ¿Quién? Vamos, estoy segura de que es fácil de averiguar. Galletas imaginarias y abrazos psicológicos para quien lo adivine.
Gracias por los comentarios… y espero que esto sea lo suficiente pronto para todos xD.
Muchas gracias por leer y espero que lo hayan disfrutado.
