Capítulo XXV


─Sasuke ─lo llamé al verlo acercarse a la ventana pensando en la decisión que ya había tomado─. Que date un rato más conmigo, por favor ─pedí.

Él me miró a penas, inseguro de quedarse.

─Yo… no lo sé ─dijo en medio de un titubeo─. No creo que está noche sea buena idea para quedarme.

Me acerqué a él, discurriendo en porque no quería hacerlo. Desde que Sai apareció no había noche alguna en la que él no se quedará conmigo, sin embargo, el destello en sus ojos me dijo el porqué.

Le sonreí─. ¿Eso crees? ─inquirí cerca de sus labios─. Sasuke, si esta noche será la última de mi vida al menos, déjame disfrutarla ─susurré reafirmando mi decisión.

Hoy me entregaría. Le daría a beber de mi sangre y sería completamente suya.

Sin pensarlo de nuevo lo besé. Él no se resistió.

Sentí la comisura de sus labios sobre los míos Había veces en las que me sorprendía la manera en la que nuestras bocas se unían, era como un juego de dos piezas opuestas que encajaban perfecto pese a la ironía.

Él me acariciaba con la yema de sus dedos, recorriendo cada parte de mí cuerpo.

A pesar de que él no estaba siendo nada amable con sus caricias sentía como amaba cada detalle, cada parte que él tocaba y conocía de mí. Por la forma en la que gruñía supuse que amaba mi olor, mi cabello, el color de mis ojos y todo lo demás; le encantaba mi forma de ser y de vivir pues para él yo me había convertido en todo lo que él quería.

Mirarlo con esa clase de sentimientos hacía mí muchas de las veces me confundía porque de alguna manera sabía que él había conseguido remover emociones dentro de mí que creía que no tenía. No sabía cómo ni cuándo había sucedido, lo cierto era que lo que sentía por él estaba aquí, latente, dentro de mí pecho.

Mi vista fue hacía él, Sasuke sonreía. Pensé que estaba leyendo mis pensamientos sin embargo, toda suposición se vino abajo cuando arrancó parte de mi ropa.

Percibía su aroma y la frialdad de su cuerpo.

─¿Estás segura? ─susurró mientras deslizaba su nariz por entre mis pechos hasta llegar arriba y oler la parte frontal mí cuello.

Deje caer mi cabeza hacia atrás─. Sí ─respondí en un murmullo.

Lo escuché sonreír y en menos de un segundo me vi sobre la cama con su cuerpo sobre el mío.

Sasuke atrapó mis manos entre las suyas, presionándolas con fuerza mientras me dejaba sentir entre mis piernas lo excitado que se encontraba.

Deje escapar un suave alarido cuando mordió sin perforar uno de mis pechos, había dolido pero se sentía de maravilla, mordí uno de mis labios para guardar silencio, no quería despertar a nadie o más bien, no quería que nadie nos interrumpiera. Gemí por lo bajo y una pequeña risa se escapó de su labios. Lo miré apenas, sus ardientes ojos me reclamaban, me deseaban. Le sonreí porque al igual que él yo también lo quería.

Estaba ansiosa, quería que él me tomará, sin embargo, Sasuke mantuvo la calma. Me soltó un poco y acarició mi mejilla siendo apenas un roce con el lado contrario de sus dedos, luego, retiro un poco de mi cabello, alejándolo de mi cara.

Sin dejar de besar mis hombros Sasuke acaricio la piel de mis piernas, iba de abajo hacia arriba hasta llegar a tocar mi centro el cual hizo suyo con sus hábiles dedos. Me encorvé al sentirlo, era una sensación extraña pero a la vez extraordinaria, el calor de mi cuerpo y el sustancial frío de sus manos solidificaron de pronto todas y cada una de mis sensaciones.

Abrí los ojos tanto como pude y contuve el aliento dentro de mi boca cuando comenzó a moverlos en aquel punto que me hizo retorcer. Apreté con fuerza las sábanas y mis dientes, conteniendo ese maldito cosquilleo en bajo vientre que me estaba haciendo perder la razón.

Una de sus manos atrapó el resto de mi ropa interior y tiro de ella, dejándome desnuda en un parpadeo. Abrí un poco más mis piernas permitiéndole el acceso completo a mi cuerpo, él sonrió complacido y rápidamente escuché como él se desvestía.

Comencé a desearlo y a avergonzarme al mismo tiempo, nunca un chico me había visto completamente desnuda y ahora Sasuke era el primero. Se colocó entre mis piernas sin ser delicado, podía sentirlo a él y a su palpitante miembro erecto, frío, caliente, húmedo… una mezcla perfecta que me llevaba al borde de la locura. Jade con los ojos cerrados pidiendo clemencia.

Lo sentía desnudo sobre mí y maldición, era jodidamente bello. Sasuke tenía un cuerpo envidiable, uno por el que cualquier hombre o mujer matarían.

Pronto, él bajo a mi abdomen y comenzó a besarlo hasta subir a mis pechos en donde con su boca atrapo uno de mis pezones, grité al sentir su mordedura pero el sonido no se propagó ya que él se encargó de tapar mi boca. Me aferré más a las sábanas. Sasuke parecía todo un experto ante mi incapacidad para hacer algo. Sus manos volvieron a mis piernas, las cuales tomó para abrirlas, yo lo deje, permitiéndole que bajara de nuevo hasta que en cierto momento me vi moviéndome frente a su boca al ritmo de sus caricias sobre mi sexo mientras varios jadeos se escapaban de mi garganta.

─Sasuke… ─susurré y lo miré suplicante.

Él me estaba haciendo sufrir y parecía que lo disfrutaba. Tenía ganas de tocarlo pero él no me lo permitió.

─Tú... Sólo relájate ─dijo y volvió ahí abajo.

Sentí su frío aliento chocar contra la parte más sensible de mi cuerpo, aspiré profundo y me encorve. Sostuvo mi abdomen y jalándome hacia su boca me beso, lento, pausado hasta poder penetrarme con la punta de su lengua. Sasuke me estaba torturando con cada una de sus caricias, de sus besos y mordidas. Él me hacía perder la cabeza cada vez que deslizaba su lengua por toda mi intimidad hasta llegar al punto exacto que me hacía casi gritar. Tuve la necesidad de ir al baño pero una parte de mí sabía que eso no era, me sentía extraña pero a la vez satisfecha.

Varias sensaciones extrañas me recorrieron atravesándome una y otra vez hasta sofocarme y hacerme temblar. No había comparación alguna con él. Quise suponer que era porque se trataba de un vampiro y no de un humano pero eso sería algo que jamás iba a saber.

Comprimí aún más las sábanas cuando sentí el tajante calor y cosquilleo de un incontrolable orgasmo sobre mi cuerpo que me hizo tensar cada parte de mí. Ahogué un fuerte gemido dentro mi garganta que ya dolía, odiaba estar en casa con él, haciéndome suya sin que yo pudiera dejar escapar todas esas sensaciones libremente de mi boca.

Por unos momentos él se detuvo, se separó un poco de mí y me dejo descansar. Mi atrofiada respiración estaba por las nubes y mi alocado corazón no dejaba de latir desenfrenado.

Sasuke sólo me había hecho eso y yo, parecía que me escurría entre sus dedos.

Lo miré gruñir, sabía que él sentía la necesidad de saber lo que yo pensaba así que… se lo permití. Dejé que leyera cada uno de mis pensamientos, quería que él supiera lo que él me hacía sentir.

─Sólo por esta vez ─dijo sin dejar de mirarme─. Lo prometo.

Yo asentí sin discutir. No tenía nada en mi cabeza que él no pudiera saber en estos momentos.

─Hazlo ─pedí en voz baja mientras mi respiración nuevamente se tranquilizaba y mi orgasmo pasaba. Él me sonrió.

Se incorporó un poco acomodándose entre mis piernas y… si había dicho que nuestras bocas se unían como dos piezas perfectas el resto no tenía mención. Lo sentí tomar su miembro para luego colocarlo sobre mí lista y ya húmeda entrada.

Mi cuerpo inevitablemente ardía de placer. Acababa de tener un orgasmo y ya sentía que uno nuevo venía en camino.

Mis ojos se clavaron en los suyos que destellaban un poco de malicia y sin esperarlo entró de lleno en mí, con una gran fuerza hasta hundirse en lo más profundo de mi cavidad haciéndome gritar, grito que de nuevo murió cuando él me beso.

Me había dolido, demasiado. No esperaba que él hubiera sido delicado por lo que él era pero al menos el maldito debió haberme advertido. Lo escuché sonreír, al parecer mis ofensas le gustaban.

─Lo siento ─se disculpó frente a mi boca mientras se mantenía quieto y limpiaba unas cuantas pocas lágrimas que habían escapado espontáneamente de mis ojos─. Ya pasará, sólo respira ─dijo.

Casi enseguida entrelazo sus dedos con los míos para luego comenzar a moverse lento dentro de mí, permitiendo que mi cuerpo se acostumbrara a su intromisión. Fue así como al cabo de unos instantes mi propio ser comenzó a reaccionar ante sus movimientos. El dolor había pasado, convirtiéndose en placer.

Deje de pensar y me concentre sólo en lo que él me hacía sentir. Empezó a moverse despacio, después aumento el ritmo de sus embestidas hasta que yo misma lo hice entrar más profundo dentro de mí. Me gustaba la manera en la que él tomaba mis caderas y me hacía suya. Le sonreí.

Apreté mis piernas a su cintura y deje que me tomará con la misma intensidad de un inició hasta hacerme llegar a nueva calidad de orgasmo. Mi cuerpo se tensó y mis músculos se tensaron alrededor de su miembro hasta sentirlo llenarme de toda su esencia, era fría pero enloquecedoramente ardiente.

Creí que ya habíamos terminado pero Sasuke volvió a devorar mis labios sin avisarme, me sentía cansada, aun así, seguí. Besarlo me encantaba. Sin separarme de su boca subí a su regazo mientras me movía apacible sobre sus caderas en busca de él quien parecía no haber tenido suficiente ya de mí.

No sé si estaba asustada o sorprendida al sentir su miembro firme y palpitante debajo de mí. Acabamos de tener un buen sexo y él parecía no estar satisfecho.

─Soy un vampiro Sakura, jamás estoy satisfecho aunque… contigo… no sé su pueda hacerlo.

Deje escapar un suave gemido cuando lo encontré y lo tuve dentro de nuevo sin embargo, esta vez él se quedó quieto, dejándome escuchar sus suaves gruñidos mientras marcaba mi piel.

Por unos instantes él me permitió respirar mientras yo sentía desvanecerme, luego subió a mí rostro, colocó una mano detrás de mi espalda y sosteniendo mi nuca me abrazo sin dejar que mi cuerpo tocara la cama. Me soportaba entre uno de sus brazos mientras me miraba, su vista viajo, recorriéndome lento hasta que finalmente esta se detuvo en mi amuleto que era lo único con lo que vestía en esos momentos. Lo tomó entre una de sus manos y lo arrancó para dejarme esta vez sin nada sobre mi cuerpo más que él.

Quise reclamarle por ello pero era más mi deseo por volver a besarlo que no lo hice. Me sentía cansada sin embargo, me esforcé por permanecer despierta.

─Resiste, sólo un poco más y te dejaré dormir ─dijo acariciando mi mejilla.

Asentí mientras me dejaba envolver por una nueva caricia. Mis manos descansaron sobre sus hombros, ya no tenía fuerza alguna como para mantenerme erguida por mí misma.

Lo escuché sonreír y yo hice lo mismo mientras observaba como el vapor emanaba de mi boca. A pesar de ser una noche cálida mi cuerpo sentía el frío del suyo comprimido contra el mío. Sasuke se acercó con lentitud a mi cuello permaneciendo de la misma forma que yo, luego, aspiró profundo, excitándome de nuevo. Salió de mí y me hizo recostarme en la cama sin dejar que yo dejara de abrazarlo.

Esta vez me acarició con sutileza, recorriendo con la punta de su dedo la mayoría de mi cuerpo.

─Sasuke ─susurré sintiendo como bajaba hasta mi cuello y lo mordía.

Al principio fue amable pero luego no lo fue. Gemí en un tono audible al sentir la punta de sus colmillos clavarse sobre mi yugular que palpitaba con desenfreno y, sin esperarlo grité dentro de mí cuando me perforo. Hice una mueca, había dolido con una intensidad que no imaginaba sin embargo, el dolor pronto pasó hasta convertirse en algo más que ardor; de alguna manera se sentía demasiado bien, mejor que lo que acabamos de hacer. Todo mi cuerpo vibraba y me gustaba.

Debía de estar loca o debía de haber algo malo conmigo porque me agradaba la manera en la que él estaba drenando mi sangre.

Lo sentí sonreír sobre mi piel mientras escuchaba sus gruñidos llenos de gozo al alimentarse. Me sujeto con demasiada fuerza y ahora sí que sentí que comenzó a succionar con más ímpetu, me aferré a su espalda y cabeza, enterrando mis dedos en su piel y cabello.

─Sasuke ─gemí sin ser consiente de un nuevo orgasmo el cual fue más intenso y duradero.

Cerré mis ojos e involuntariamente una sonrisa se escapó de mis labios. Sentir como succionaba hasta dejarme débil me fascinaba. Estaba extasiada. Poco a poco él comenzó a retirarse, supongo que antes de que yo desfallecerá entre sus labios. Con la respiración apenas estable lo miré, su boca estaba cubierta de mi sangre la cual limpio con la punta de sus dedos hasta volver a saborearla.

Sasuke me sonrió cuando dejo limpio su rostro. Se veía satisfecho aunque no estaba segura de ello.

─Créeme, por fin lo estoy ─dijo y cubriéndome con las sábanas de mi cama me dejo dormir.

(******)

Cuando desperté lo hice sintiendo un fuerte dolor de cabeza sin embargo, la molesta sensación desapareció cuando vi a Sasuke recostado a mi lado. Sonreí.

─¿Qué hora es? ─pregunté al notar aún la oscuridad de la noche.

─Aún es temprano ─contestó mientras yo lo miraba.

No entendía porque seguía él aquí.

─Quise asegurarme de que estuvieras bien. ¿Cómo te encuentras?

Hice una mueca mientras me incorporaba. El cuerpo me dolía a horrores por todos lados y me sentía agotada.

─Es normal ─dijo sonriente─. Bebí de tu sangre.

En ese momento llevé mi mano a mi cuello, justo donde él me había mordido pero ya no tenía ninguna marca. Palpe un poco asustada, conmocionada.

─La quité mientras dormías ─espetó ahora a los pies de mí cama─. Me hubiera gustado dejarla ahí pero no es como si fueras una clase de ganado para dejarte marcada ─soltó con burla y yo reí.

Pero mi sonrisa se borró al recordar a Karin, quien al igual que yo había sido marcada, sólo que a diferencia de mí ella mostraba felizmente su cicatriz, la cual yo ya no tenía porque Sasuke se había encargado de borrarla de mi cuello. Hice mis manos puño cuando recordé sus palabras, ella había querido darme celos y lo había conseguido. Maldición, odiaba sentirme así, celosa, saber que ella había sido su novia, amante, compañera o que sea hacía que mi sangre hirviera de coraje.

Apreté los dientes y bufé molesta. Sasuke sólo sonrió ante mi anticuado pero infantil berrinche. Lo miré furiosa sin embargo, todo coraje se me paso cuando lo miré recargado en la orilla de mi tocador con las piernas cruzadas y una mano bajo su pecho mientras que con la otra rodeaba su barbilla en donde por sus labios cruzaba su dedo índice, intentando ahogar una impetuosa risa.

─No tienes porqué sentir celos de ella ─dijo mientras se acercaba.

─Lo sé, pero saber que ella fue…

─¿Qué? ─me interrumpió─. ¿Mi novia? ─completó con una risa─. No, Sakura. Ella nunca fue nada mío. Sai dijo eso porque quería molestarnos pero nada más.

Lo miré con cierta duda.

─Karin siempre ha querido seducirme pero ella no me interesa. Es muy obstinada y un poco posesiva aunque no siempre es tan mala como aparenta. Ya verás que cuando la conozcas te caerá mejor.

─Eso si ella lo acepta.

De pronto la voz de Sai en la entrada a mi balcón nos alertó. Me asusté cuando lo miré, se veía como un ser vil y dominante. Uno demasiado hostil pese a la belleza y sutileza que desprendía.

─¿Qué haces aquí? ─reclamó Sasuke una vez que llegó a él.

Sai se encontraba de cuclillas sobre el barandal. El maldito tenía un equilibrio perfecto pues estaba de puntas sobre el metal.

─Nada ─soltó con sarcasmo─. Sólo… ─dijo mientras miraba y contaba la punta de sus dedos desde la posición en la que se encontraba─. Confirmaba lo que ya sospechaba ─agregó levantando la mirada.

Él me miró.

─Su olor ha cambiado ─dijo molesto─. Huele exactamente a ti y eso no es bueno.

Sasuke lo miró con los ojos entrecerrados.

─Karin se enfadará mucho cuando se enteré de esto ─espetó con asco.

─Ella no tiene porqué saberlo.

Sai gimió ladino─. Sasuke, no es necesario que ella lo haga. Como te dije, Sakura huele exactamente a ti y es obvio que tú y ella… bueno. Tú entiendes, ¿no? Bebiste su sangre.

─Ella es la persona que yo elegí, Sai ─dijo mi vampiro mientras me señalaba ─. Es obvio que esto algún día iba a suceder.

─Sí, pero no en estas condiciones ─espeto disgustado, colocándose a sus espaldas─. Ahora tenemos menos oportunidad de que él acepte. ¿En que estabas pensando? Ni siquiera te pusiste a pensar en lo mucho que te arriesgas con esto y no sólo tú, también la arriesgas a ella y a todos ─gruñó rodeándolo hasta volver a quedar de frente─. Es como siempre eh dicho Sasuke, eres demasiado impulsivo.

─¿Ahora hablas como Itachi? ─preguntó Sasuke entre dientes.

Se veía furioso, la presión de sus puños me lo decía.

─Muchas de las veces él tiene razón y… no porque él sea tú hermano mayor quieras excluirme a mí. Yo también soy miembro de tú familia ─dijo tomándolo por él cuello─. ¿Sabes cuánto tiempo Karin a esperado por ti? ─preguntó con los ojos enrojecidos─. ¿Sabes acaso lo que ella hubiera dado por ser ella en estos momentos? ─cuestionó lanzándome una mirada asesina─. ¿No? ¿No lo sabes? ─Sai negó con la cabeza en señal de decepción─. Sasuke, ¿sabes por qué no lo sabes?

Sasuke gruño en el aire, mostrando sus filosos colmillos. Sai había empuñado su mano alrededor de su cuello.

─Es porque nunca has tenido tiempo para ella. Siempre has estado a su lado pero nunca la has tomado en cuenta. Para ti, Karin no es más que un estorbo. Jamás la has visto como lo que es.

─Ella sólo está obsesionada conmigo.

─Te equivocas, ella te ama. Siempre te ha amado. ¿Por qué crees que en todos estos siglos jamás se ha ido? ¿Por qué crees que renunció a Madara y… a mí?

─Esas fueron sus decisiones.

─No Sasuke, fueron por ti. Desde que tú naciste ella te eligió. Creí que yo era su futuro pero… cuando tú apareciste todo eso cambió. Ella me hizo a un lado, me deshecho y se enfocó en ti. Ella te enseño cosas que a mí jamás me enseñaría, te cuido, te motivo, te ayudo y te amo tanto que por ti haría cualquier cosa incluso, hasta traicionarnos.

─¿De qué hablas?

─De que Karin ha cambiado. Ella no está nada contenta con esto y no va a ser nada fácil convencerla. La conozco y sé que ella no se quedará con los brazos cruzados, no hasta que sacie su enojo.

─Hablaré con ella.

─¿Y qué le dirás? ─cuestionó enojado─. ¿Que lo lamentas? ─dijo soltándolo─. No, Sasuke. Esas palabras no funcionaran.

─Entonces, ¿qué quieres que haga?

─Que te olvides de ella y borres de nuevo sus memorias. Aún estamos a tiempo.

En ese instante mis ojos viajaron de Sai a Sasuke y de vuelta a ese ser malvado.

─Fue un error regresar a este lugar. No debimos volver ─susurró sin dejar de mirarme.

Sasuke giró a verme, me miro por unos momentos y luego de tanto pensarlo hablo─: Error o no. No dejaré a Sakura sólo porque Karin esta encaprichada conmigo.

─Pues entonces muévete porque no creo que quieras volver a verla enojada ─le dijo y en cuestión segundos Sai se esfumó.

.

.

.

Continuará...