Disclaimer: El universo de Crepúsculo no me pertenece, ya que es propiedad de Sthepanie Meyer. La trama es mía al igual que algunos personajes creados por mi. Y el fic es sin ánimo de lucro, sólo para entretener a los lectores.

Cap.25 ODIO INTENSO

El dia siguiente trajo con ello mucho ajetreo para Bella. Alice disfrutaba tomando medidas y Esme preguntandole detalles, como ¿Qué flores le gustaban más? ¿Qué tan altos queria los tacones de sus zapatillas? Y muchas cosas mas.

-Alice, por favor ya te dije que quiero un vestido sencillo.-La sonrisa cantarina de su futura cuñada le hizo saber que no podria contra ella. Sólo suspiro.

-Muy bien, esa es la actitud Bella-y Alice sonrió al igual que Esme.

-Te verás más hermosa de lo que eres hija.-las palabras de Esme, la alegraron sobremanera. Era feliz, inmensamente feliz. Y tenia miedo de que solo se tratara de un sueño, de un hermoso sueño que se desvaneneceria si se despertaba.

-Gracias, muchas gracias Señora Esme, Alice mil gracias…-les dijo a ambas.

-No tienes porqué darlar Bella, eres de nuestra familia y todos te queremos.-Comentó Esme.-Y por favor dime Esme.-con timidez Bella sonrió y asintió.

En esos menesteres pasaron dos semanas entre preparativos y más. Faltaba un mes para la boda, los preparativos ibn a toda marcha y la mansión era un hervidero de gente y movimiento. Edward ni su familia permitian que yo ayudara con los quehaceres, solo me permitian pasear con él, decidir que cosas me gustaban, que tipo de comida era mi favorita y cosas así. Me sentia de pronto inútil.

Rosalie sin embargo se había mantenido alejada de todo y en especial de mi. No necesitaba ser un genio para saber que me odiaba con todas sus fuerzas.

Esa tarde sali al jardin, pues el aroma de los jazmines me encantaba, Todos seguian con movimiento de traer, comprar, acomodar, limpiar y muchas otras cosas. Caminé despacio, hasta que llegué a la fuente de piedra. Me senté y sentí la calidez del sol en mi rostro. Ya eran las cuatro de la tarde y pronto llamarian para la comida. Pero necesitaba un poco de tranquilidad, tenia que pensar en mis pequeños, ya había mandado cartas Edward, dando instrucciones para que los trajeran a la boda. Ellos y mis amigos estarian aquí conmigo para compartir el dia más feliz de mi vida. Cuando sea la esposa de Edward.

-Vaya… veo que ya estas disfrutando anticipadamente del "amor" de Edward y de la familia. O mas bien dicho " de su dinero".-Era Rosalie, su voz insidiosa se dejó escuchar a mis espaldas, y haciendome sentir un estremecimiento.
Permanecí callada. Pero ella no.

-Y dime "Bella" una cosa. Yo sé que eres inteligente, mucho muy inteligente, yo no me trago tu papelito de niña indefensa. Sé lo que hiciste con esa pobre mujer, de la que "casualmente" heredaste.-en ese punto su voz destilaba veneno puro.

-No eres más que una pordiosera miserable, que se aprovecha de la gente. Dime Bella-cuando se dio cuenta que volteé el rostro al lado contrario de su voz.-…¿A quien piensas envenenar primero? ¿A Edward ó tal vez la dulce Esme, ó quiza mejor empezar por el patriarca… Carlisle?

Para ese momento deseaba dejarle en claro unas cuantas cosas, pero ella se marchó riendose de mi. Yo temblaba de coraje, ¿cómo era posible que me acusara de algo así? Me levanté dispuesta a irme a mi recamara, preferia el encierro que volver a encontrarme a Rosalie.

Cuando iba a abrir la puerta, está se abrió y escuché la voz de Esme.

-Cariño, ya es hora de comer, ven conmigo.-No se dio cuenta de mi estado y decidí aparentar. Ya estabamos todos en la mesa, esperabamos el plato fuerte, cuando Rosalie tomó la palabra.

-Propongo un brindis-todos la miraron intrigados, en especial Edward. Su voz era cantarina y clara.

-Por Edward y Bella. Todos le miraron y levantaron despacio sus copas.

-Si, brindemos tambien porque pronto alguno de ustedes morira envenenado por esta mosca muerta-al momento Edward se levantó de la mesa, pero su padre lo detuvo.

-Edward … espera… ¿Qué estas diciendo Rosalie? Ella se levantó de la silla y con altaneria, les dijo a todos lo que había sucedido conmigo y la Sra. Olive, claro que como lo dijeron todos los chismosos del pueblo. Nadie decia nada, ella terminó de hablar. Y un profundo silencio reinó.

-¿Y bien? ¿Dejaran que una asesina se siente a comer con nosotros? Ó ¿pasaremos por la pena de tener que ver morir a alguien para que me crean? Yo no dije absolutamente nada, estaba en shock, no podia creer que me odiara tanto.

-Rose ya callate.-Le ordenó Emmett quien se escuchaba avergonzado ante la situación. Hasta que habló Carlisle, la carne se me puso de gallina, si ellos le creian, me echarian de ahí como a un perro. Temblé de miedo. Pero al segundo siguiente Edward me abrazaba.

-No tengas miedo amor…-me susurró al oido tan quedo que solo yo pude oirlo. Y luego escuché la voz potente y molesta de Carlisle y me asusté.

-Rosalie Hale… nunca pensé que alguien tan hermosa como tú…-en ese punto ella se vanaglorió de eso.-fuera tan malvada y venenosa…-me quedé muda de asombro.

-¿Acaso crees Rosalie que todas las mujeres son como tú?-ella iba a decir algo.

-¡Silencio! No quiero escuchar ni una sola palabra mas de ti. Eres tan perversa que no te importa dañar a los demás para conseguir lo que deseas, primero Edward, luego Charlotte, la esposa de Emmett, y ahora a Isabella. Esto es el colmo, ¿acaso creiste que no sabiamos nada? Pues te equivocas Rosalie, lo sabemos todo. Y no como tú quisiste. No con toda esa sarta de mentiras, ni todo ese odio y veneno hacia Isabella. Y esto se acabó Rosalie…-todos estaban en silencio mientras Edward me abrazaba protectoramente.

-No quiero volver a verte aquí. No podrás participar con nuestra familia. No tienes derecho a nada a menos que te lo ganes. Así que retirate ahora mismo y no quiero verte más ni dentro de mi casa, ni donde yo este, evitate la vergüenza de que te corra de donde yo esté.-Le dijo con furia, mientras Emmett trató de salir a defenderla.

-¡Por favor padre…!

-Silencio Emmett, no merece ni siquiera que quieras ayudarla. Tú puedes estar con nosotros cuando gustes, pero ella no. Y es definitivo. Nadie de esta familia puede invitarla ni mucho menos sentarla a mi mesa.-No podia permitirlo. A pesar de todo, ella sufria. Lo sabia.

-Por favor Señor Carlisle, no lo haga, ella…-pero su grito me impidió seguir.

-¡Callate miserable sirvienta! No quiero nada de ti, y menos que trates de quedar bien con los demás haciendote la noble. Me largo de aquí. Pero no olvides que te odio con todo mi corazón. Y de verdad deseo que seas infeliz, nunca podrás dejar se ser lo que eres ¡una maldita zorra!-para esos momentos Emmett ya arrastraba a Rosalie fuera de la casa, sus gritos se escuchaban fuera de la casa. Nadie decia nada.

-Lo siento amor…-era Edward que estaba a mi lado acariciando mi rostro.-No deseaba que escucharas todo esto.

-Lo lamento Bella, pero no podia permitir que continuara asi…-Carlisle se oia apenado.

-Disculpenme por favor… -me levanté y Edward estaba tomando mi brazo.

-Claro… es mejor que descanses, ha sido un mal rato…-comentó Carlisle.

Una vez en mi recamara, Edward me acomodó en la cama y trajo un té. El cual tomé y me ayudó un poco. Había sido de verdad un mal rato. Y sin embargo seguia sintiendo lastima por ella.

-Descansa amor… olvida todo lo que dijo "esa vivora".

-Por favor, no .-Él entendió y calló. Asi estuvimos, él abrazandome y yo refugiada en su pecho. No lloré, no sé como pude aguantar pero evité llorar ante él. Su familia ahora estaba disgustada con un miembro de ellos. Y era por mi culpa. No sé cuanto tiempo duré así hasta que me venció el sueño. Y debo decir que despues dejó de ser un sueño para convertirse en una pesadilla
Cuando me desperté Edward ya no estaba ahí. Era de dia, pues sentia la tibieza del sol dar en mi piel. Me levanté y me vestí. Y despues bajé para saber donde andaba Edward. Lo encontré cuando iba bajando las escaleras y me tomó en brazos llevandome de nuevo a la recamara donde había pedido que nos llevaran el desayuno.


Mil gracias a:Rociodeperu, Naddy, diana, corazón de cristal27, marie withlock cullen, Caresme hermosa, NERY mil gracias por comentar hermosas.

Besos