25

Estrella Gemela

¿Dónde Estarás, alma mía?
*************

Ya está de nuevo aquí, la soledad.
Sé que otra noche escucharé,
mi corazón, llevando en sus latidos.
Tiempo de amor, sin un punto final, oh no.

Transcurría el mes de Septiembre, otra noche caía lentamente… a Harry un enorme vacío lo invadía; a pesar de que Ron se había mudado a valle de Godric para acompañarlo, él se sentía tan solo…admitía que extrañaba a Hermione, pero ese amor que tenía hacia ella comenzaba una lucha en su interior frente al reproche, que ganaba batalla. Ese sentimiento de frustración e impotencia con el que ahora vivía. Si a esto se le podía llamar vida… No sólo porque su corazón lata significa que esté vivo; porque ella se había marchado sin darle la oportunidad de demostrarle cuánto es que la amaba, llevándose consigo a su hijo, ese pequeño que aún sin conocer quería más que a su propia vida… Eso era, ella le había arrebatado su vida. Suspiró sin aliento…mientras él se encontraba sentado en el alfeizar de la ventana, el cual se había convertido en su lugar preferido de la casa; su mejor amigo entró en la habitación sin que éste se percatase.

La extrañas –más que una pregunta parecía afirmación. Harry respingó, lo había tomado por sorpresa. - Claro… ¿tú no?, digo es tu hermana –evitó verlo.

No me refiero a Ginny –negó el pelirrojo, arqueando una ceja.

¿Ah, entonces a quién? –se hizo el desentendido.

A Hermione –subrayó, sentándose frente a él.

Ron, de nada sirve que yo la extrañe y mucho menos que la ame, si ella decidió estar con Malfoy –estalló, no pudo evitar ese tono de celos.

Sabes bien que se fue porque se vio obligada –atajó el ojiazul.

Sí, pero no tenía por qué huir de mí. ¡Cómo pudo pensar siquiera que yo le quitaría a nuestro hijo! –exclamó alterado.

¿Qué? –los ojos azules de su amigo se abrieron impactado.

Eso no me lo habías dicho…- musitó, Harry desvió la mirada.

Pues qué le dijiste para que ella piense que tú le quieres quitar a su bebé…para que se fuera así – inquirió.

Es que…-el ojiverde evitó verlo.

Por qué algo me dice que mi hermana tiene que ver en esto – intuyó el pelirrojo.

Tú que por dentro me conoces, ya sabrás.

Vivo el momento más difícil de llevar.
No fue bastante, haberme equivocado.
No me ha servido, haber pagado deudas,
Si me quedan, ahora mis maneras de sentir.
Aún tan frágiles.

No…- negó el de gafas.

¿No? – dijo, viéndole significativamente.

No directamente –aceptó.

Pero su nombre aparece inmiscuido –determinó Ron, a Harry no le quedó de otra que contarle lo sucedido.

Le dije que hablaría con Ginny, que ella lo entendería, que mi hijo necesitaba crecer a lado mío. Que estaba seguro que ella lo iba a aceptar y...

¿Eso fue lo que le dijiste? – saltó.

Sí, y Hermione no me dejó continuar –protestó.

Para qué, si como ibas parecías querer decirle que te diera al bebé –señaló el ojiazul.

Ella lo malinterpretó, yo iba a decirle que cortaría con Ginny y a pedirle que se casara conmigo, porque la amaba… ¡Porque aún la amo! –exclamó frustrado.

Ay, vaya formita la tuya de declarártele, con razón la asustaste –comentó sarcástico, el ojiverde le lanzó una resentida mirada. – Harry, se acababa de recuperar después de haberse enfrentado a Voldemort y de haber casi creído que moriría. Y peor aún, si estaba viva, darse cuenta que había perdido a su bebé… y luego vienes tú con tus enredadas palabras, ¿Cómo querías que lo tomara? – explicó con calma, como si fuese un niño pequeño.

Pero se supone que me ama, es ella quien mejor me conoce… ¡Por qué desconfiar así de mí! Los dos enfrentamos a Voldemort, por él, por nuestro hijo… la prueba más grande de amor – objetó. – No era suficiente haberle demostrado que ellos eran mi vida, que la di sin dudar por salvarlos –en un impulso se ponía de pie.

Porque ella necesitaba seguridad y tú no precisamente se la estabas dando. ¡Por Merlín, Harry! entiende ella vio el peligro, su instinto protector de madre fue más fuerte que todo, ahora encima de que tiene que esconderse de los Mortífagos también de ti. Y eso creerá hasta que los encontremos…- dijo exasperado, y es que Harry se estaba comportando como un niño caprichoso y egoísta que se negaba a entender las razones de la castaña.

McGonagall dijo que si ella no quería ser encontrada sería difícil. Y que tal si pasan años para que suceda, si cuando la encuentre ella ya se enamoró de él, porque con eso de que lo cree su ángel salvador –terció irónico, una vez más sus celos lo estaban consumiendo.

Pues sería justo, tú estás con Ginny ¿no? –recordó el pelirrojo, observando la reacción de su amigo ojiverde. Harry adoptó una fría expresión, en el fondo sabía que su amigo tenía la razón pero no se la daría.

No entiendo, no se supone que ibas a luchar por Hermione…dónde quedó ese la amo y no descansaré hasta encontrarla. Para nada veo que hagas algo al respecto, aún sigues siendo novio de Ginny, dejaste que volviera a Hogwarts creyendo aún tener tu amor – reclamó.

Déjame en paz, quieres –atajó ácidamente, dándole la espalda a Ron.

Por qué continúas con esta absurda y tonta mentira. Vamos Harry, tienes que hacer algo por recuperarlos, pero tampoco quiero que lastimes a mi hermana – puntualizó serio, se escuchó el respirar brusco del ojiverde.

Ya no sé, no me importa nada… lo único que quiero es tener a mi bebé conmigo –regresó a verlo, sus ojos esmeralda estaban cristalinos.

Lo comprendo, pero…- Ron lo quedaba viendo, en verdad sentía pena por su amigo.

No, jamás lo entenderías –soltó una risilla sarcástica.

¡Por favor ya, basta! –estalló desesperado el pelirrojo, y es que esa actitud de incomprendido era desquiciante.

Porque aquí el único que ha cometido, sigue y seguirá cometiendo errores mientras lo quiera, eres tú – remarcó.

Dije que me dejaras solo - Harry le lanzó una mirada envenenada y le volvía a dar la espalda. Ron lo quedó viendo decepcionado, luego salió de la habitación dando un portazo. Resbalando su espalda por la pared se dejó caer al pie de la ventana, tomó su cabeza entre sus manos y derramó las lágrimas que durante todo ese tiempo luchó por contener.

Nadie me entiende. Soy yo quien más sufre, era preferible que Voldemort acabara con mi vida antes de sentir este vacío, este dolor de no tenerte, de no tenerlos…- dio con el puño sobre el piso, se desplomó sobre el mismo. - Estoy muriendo y paradójicamente mi corazón sigue latiendo… - sus ojos se cerraron tratando de revivir el instante en el que dejó que el cálido sentimiento de saberla esperando un bebé de él, invadiera hasta el punto más recóndito de su ser, cuando posó una mano sobre su vientre y sentirlo tan suyo… ¿Cómo poder describir la emoción que sintió aquel momento? No hallaría las palabras adecuadas, o tal vez, amor en su máxima fuerza sería una acertada definición.

¿Cómo serás? – esbozó una débil sonrisa por sobre el llanto que mojaba su rostro.

¿Te parecerás a mí?, ¿a ella? Sí, seguramente te pareces a ella…- Intentó imaginar a su bebé; un castaño de ojos marrón y mejillas sonrosadas… O quizás una castaña, sí, una niña que fuese idéntica a Hermione… desde sus cabellos hasta cada una de las facciones de su hermoso rostro…- poco a poco sin darse cuenta se fue quedando dormido.

Sueño con saber si existes
o si éstos son vuelos inútiles.

¿Dónde estarás?
¿Dónde, alma mía?
Que yo sin ti, me perderé.

¿Dónde estarás?
¿Dónde, alma bella?
¿Dónde estarás?

Mi corazón,
se eleva en sus latidos.
Tiempo de amor.
Y yo te voy buscando
y mis ojos me hacen daño
de tanto mirar.

De pronto se vio parado en un pasillo de madera, alrededor sólo observaba paredes blancas y al final una puerta entreabierta que dejaba ver un resplandor bastante atrayente… caminó y entró en una habitación, donde una ventana con las cortinas ondeando al aire sereno de la noche permitían el paso de los rayos de la luna e iluminaban una cuna con barandales dorados. Sus latidos comenzaban a acelerarse, sus pasos eran apresurados, y cuando por fin veía quién estaba en esa cuna su corazón dio un vuelco y pareció detenerse para luego volver a latir con más fuerza, tanto que creía se iba a salir de su pecho. Al observar la bebé descubrió que era la más hermosa que jamás hubiese visto en su vida; ella movía sus pequeñas manitas y piecitos mientras soltaba un llanto, la cargaba. Se estremeció al contacto pensando que era demasiado frágil, sin embargo la estrechó contra él y no tuvo más miedo de lastimarla. En ese instante la niña dejó de llorar, como si estar en sus brazos le diese gran consuelo y protección. La veía embelesado en cada detalle… su cabello castaño con un matiz rojizo, sus preciosos ojos que eran de un profundo verde esmeralda, ahora lo observaban como si lo conociera…Era ella, su hija, no había duda; sus mejillas sonrosadas resaltaban de su blanca piel que pudo reconocer pertenecía a su propia madre, ella era idéntica a su abuela. ¿Cómo le habría caído eso a Hermione? - en sus labios se dibujó una sarcástica sonrisa. - Fue cuando se hizo conciente de que Hermione debía estar cerca, algo nuevo, ajeno a lo que estaba sintiendo, lo invadió; angustia, una enorme angustia… La niña posó una manita en su mejilla, era tan suave, como si el terciopelo acariciara su piel. El temor se había desvanecido…sus labios temblaron cuando besaron aquella pequeña frentecita, la bebé soltó un tierno sonido, como un murmullo risueño. Sus ojos no podían dejar de admirarla y es que era simplemente perfecta.

En eso la castaña aparecía frente a ellos, acariciando la carita de su hija y brindándole una sonrisa, él sonrió como reflejo e iba a decir algo... pedirle que se quedaran con él… los ojos marrón de Hermione parpadearon y negó. En ese instante llegaba alguien más; un rubio de ojos grises, Hermione tomó en brazos a la bebé… Harry sentía que se la arrebataban, sin embargo no podía hacer nada por impedirlo, su mirada reflejó el pánico y la súplica; pero la castaña se la entregaba a Draco, él la recibió y besó sus manitas mientras le sonreía triunfal. El ojiverde se invadió de ira…dio un paso amenazante hacia el rubio pero Hermione se interpuso entre ellos, Draco volvía a sonreír, esta vez más burlón; entonces besaba a la castaña, ella le correspondía… fue cuando perdió el dominio de sí mismo y estaba dispuesto a partirle la cara al ojigris.

Draco negó con una mirada llena de una socarrona felicidad, arrullando a la pequeña niña. - ¡No, devuélvemela! - fue su propio grito el que se ahogó en sus labios y el mismo que lo despertó a la realidad.

¿Dónde estarás?
¿Dónde, alma mía?
Que yo sin ti,
me perderé.

¿Dónde estarás?
¿Dónde, alma bella?
Estrella gemela
¿Dónde estarás?

Tal vez detrás de la luna estarás,
como el sueño más difícil de hallar.

¡Dame a mi hija! – gritó desesperado, entonces se daba cuenta que estaba tirado en el piso de su habitación bañado en sudor, respiraba agitado y en sus brazos sentía el profundo vacío.

¡¿Harry, qué pasa?!- Ron entró corriendo. - ¡Amigo, me asustas! - se quejó. El ojiverde lo quedó viendo como si fuese un espejismo. El pelirrojo lo ayudó a incorporarse y le sirvió un vaso de agua, Harry bebió y continuaba sin decir nada.

Tuviste una pesadilla –dedució el ojiazul.

Sólo el final…-exhaló en voz baja, tratando de recordar el sueño.

Sí, gritabas que te devolvieran a tu hija –dijo con tono perturbado, Ron.

La soñé…- lentamente comenzó a esbozar una emocionada sonrisa.

¿A Hermione? – el pelirrojo contrajo el entrecejo, desconcertado de la expresión de su amigo.

No, a mi hija – sus ojos brillaron.

¿Hija? –respingó. - Harry, sólo fue un sueño –lo miraba preocupado.

No Ron, algo me dice que es una niña –contradijo, convencido.

¿Piensas que ya nació?

Según mis cuentas nacería el 19…

Harry, hoy es 19 –comunicó su amigo, él regresó a ver el calendario que estaba en la pared, donde tenía ese día encerrado en un circulo rojo. Había estado tan sumido en su pena que perdió la noción del tiempo.

Pero cómo es que hoy…-comenzó Ron.

Es que exactamente hoy se cumplen nueve meses de que ella y yo… la concebimos - dijo en susurro, desviando la mirada, sus mejillas adquirieron un fuerte sonrojo.

Oh… - las del ojiazul también.

Sabes la ironía que sería si nació hoy –soltó una risilla sarcástica.

¿Ironía? –el pelirrojo lo vio confundido.

Es que es el cumpleaños de Hermione –volvía a reír entre dientes.

Pues entonces sí que sería una ironía –coincidió. Harry apartó el tema de Hermione para concentrarse en el recuerdo de su hija.

No tienes una idea de lo hermosa que es… sus preciosos ojos esmeralda, sus cabellos castaños con reflejos rojizos, y su blanca y sonrosada piel – la describía emocionado, en su voz había un tono de adoración, sus ojos brillaban radiantes.

Dicen que las hijas se parecen más a los padres y los hijos a las mamás –comentó Ron.

¿Ah sí?, pues yo soy la clara muestra de que no siempre es así… soy casi idéntico a mi padre, pero ella se parece tanto a mi madre -

Si es así como la imaginas, no le debió caer nada en gracia a Hermione, y menos a Draco – un acentito burlón se escapó en sus palabras. Su mirada esmeralda que hasta hace unos segundos mostraba un brillo fascinado ahora adquiría uno frío y su expresión no pudo ser más amarga.

Draco… él… se puede quedar con Hermione si quiere. Yo voy a tratar de olvidarla – apretó sus labios, cerró sus ojos y dio un golpe fuerte en la mesilla que estaba cerca de ellos, tirando la jarra de agua que al caer se hizo añicos; el pelirrojo se sobresaltó.

Sabes de sobra que eso no es cierto –los ojos azules de su amigo se clavaron en él, Harry lo regresó a ver, su respiración era bastante brusca.

¡Me estoy volviendo loco, Ron! Confieso que no soporto la idea de que ella pueda enamorarse de Draco, pero el que él se robe el cariño de mi hija… ¡Eso de sólo pensarlo, me hierve la sangre! – sus manos temblaban de coraje, de miedo, mientras que su mirada se tornó vidriosa.

Harry, si eso sucede, será culpa tuya –sentenció, no quería hacer sentir peor a su amigo, pero éste debía detener su error antes de que fuese demasiado tarde.

Así que ya sabes qué hacer… - resolvió, mirándole insistente.

¿No comprendes, que yo vivo por ti?
¿Dónde estarás?

Pasaron unos minutos y Harry se quedó nuevamente sólo, fue hasta su mesilla de noche y del cajón sacó un pañuelo blanco, el pañuelo de Hermione, el que Ron le había dado la última noche que estuvo en San Mugo. Lo apretó en su mano y se dejó caer sobre su cama, la cual estaba al otro lado de la habitación y desde donde se podía ver el cielo estrellado a través de la ventana.

Sus ojos se fijaron en una estrella, la más luminosa de la noche…

Te encontraré mi amor, tú eres lo que me mantendrá vivo y me dará fuerzas para dar con ustedes… - cerrando los ojos podía volver a ver la carita de su bebé, jamás olvidaría ese hermoso rostro, fuese un recuerdo o un sueño. Las lágrimas resbalaron, parecían ser parte de una reacción perversa que lo lastimaba, pero siempre lo acompañarían mientras no pudiesen ser cesadas por el sentimiento de felicidad infinita que las sanaría cuando tuviese con él a su hija.

Hermione, qué no daría por verla crecer a tu lado…

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Sorry, sé que me he tardado casi un mes desde la última vez que subí un capítulo de este songfic, pero es que ya entré a hacer mis prácticas profesionales y ellas junto con los deberes escolares se han llevado el poco tiempo que tenía para escribir.

Este es el final de la 1ra parte y sinceramente me gustó a pesar de que el ojiverde se la pasó llorando…¬¬ Pero está el precioso hecho de que soñó con su hija…

Cabe destacar que para poderme imaginar lo que sentía Harry me la pasé escuchando la song "Fui" de Reik. (La rola está muy padre pero muy masoquista¬¬)

¿Me dicen qué opinan, vale?

Espero nos leamos en la continuación, titulada "La Sangre que nos une"

Mis sinceros y profundos agradecimientos a cada uno de ustedes que se tomó un tiempo para leer este songfiction, a los que me dejaron un comentario que me ayudaba a crecer y a las que tienen esta historia en su favoritos. ¡De verdad mil gracias!

Debo agradecer también a mi mejor amiga Rose, por su infinita paciencia para aguantarse escuchando todas las locas ideas que se me ocurren para mis fic's.

A yali_weasley, mi otra mejor amiga, que a pesar de no ser Harmony soporta escuchar acerca de…a las dos las quiero un buen y no sé qué haría sin ustedes, sin su amistad y sus consejos.

Un pensamiento más para una persona que mientras estuvo a mi lado me ayudó a conocerme y dar lo mejor de mí, fue mi fuente de inspiración en muchos aspectos, y aunque la vida ha decidido llevarnos por caminos distintos siempre será alguien especial que se quedará en mis recuerdos, esas tardes de momentos especiales… y porqué no?, las tristezas que sólo nos hacían ser más fuertes.

Anyeli Potter Granger