Cap. XXV: "Bajo sus encantos"

Es el último año en McKinley y tenía su trabajo dentro de el. Por eso, estando a diez días de navidad, selló su último cupo y por el cual se había pasado trabajando desde la noche anterior. No en el solo, en un total de 15 más. Quizás estaba siendo demasiado optimista pero, en épocas de fiestas navideñas, todo el mundo soñaba más allá de lo que debería.

Acomodó los sobres en una carpeta y decidió que esa sería la que llevaría en mano, para acceder más rápido a sacar y entregarlos luego. Dejó su cuarto, manteniendo el entusiasmo con el que se había despertado y ocupó la cocina por su desayuno.

- Buenos días, adorables padres ¿han visto el sol hermoso que nos acompaña hoy? Mmm, esto sabe delicioso- agregó al tomar una galleta y darle una mordida. Leroy la miró por sobre el periódico que estaba leyendo e Hiram con la taza sobre sus labios, inmóvil y sorprendido- ¿sabían ustedes que tienen una hija que los ama? Deberían saberlo- terminó dejándole un beso en la mejilla a cada uno antes de abrir la heladera-

- Rachel ¿estás bien? - le preguntó Leroy-

- En perfecto estado, padre ¿por qué lo preguntas?-

- Bueno hoy estás…más contenta de lo normal- continuó él- es decir, siempre estás contenta pero hoy…-

- Error, padre- lo cortó ella- hoy estoy feliz, no contenta- aseguró con una sonrisa y ambos hombres se miraron-

- Ajá- murmuraron los dos- ¿y por qué razón, cariño?- continuó Hiram- ¿te darán alguna calificación? ¿te dieron ayer alguna buena? ¿tienes audiciones? ¿de que se trata, hija?-

- Simple- respondió Rachel alzando los hombros- su hija tiene novia- juntó sus manos, emocionada y esperó por la reacción de alguno. Leroy comenzó a toser, tras atragantarse con el desayuno y, luego de unos segundos, Hiram balbuceó una especie de felicitación-

- ¿Qué has dicho?- inquirió Leroy-

- Dije que tengo novia. Ahora la tengo, desde ayer, en realidad- agregó con una sonrisa- ¿no van a felicitarme?-

- ¿De quién se trata?- continuó su padre. La morena pestañeó, él no sonaba contento como lo estaba ella interna y externamente ¿cambiaba algo de su felicidad si le decía de quién se trataba? Ensanchó una sonrisa mayor, por supuesto. Se trataba de Quinn, ella era su novia y no se había fijado en otra chica para que ocupara ese lugar. Asique se acercó él, robándole algo de su té y luego le respondió- ¿acaso tus golpes tienen que ver con eso?-

- No, papá, no tienen nada que ver con eso- musitó. En su rostro, sobre su ceja izquierda, una pequeña venda se adhería cubriendo un rasguño que la misma Quinn colocó tras el partido en el que ella no participó los minutos del segundo tiempo- ¿Por qué quieren conocerla? ¿le harán preguntas? No quiero que la incomoden-

- ¡Por supuesto que le haremos preguntas!- aseguró Leroy y ella rodó los ojos. Él, el menos sonriente de los dos, el más protector y quién siempre evitaba la conversación de las relaciones, posiblemente a él no le cayera nada bien si dijera de quién se trataba- ¿Quién es, Rachel?-

- ¡Leroy!- lo reprendió su esposo y poniéndose de pie. Él la abrazó con una sincera sonrisa y la morena sonrió. Hiram era la contraposición justa para Leroy y, a pesar de sus diferencias, el amor no parecía desaparecer- ay, mi niña tiene novia ¿es linda? ¿te trata bien? ¿se conocen del Instituto?-

- ¿Se han besado?- preguntó Leroy con seriedad y ella lo miró con obviedad-

- Por supuesto que nos hemos besado. Muchas veces-

- Eso quiere decir que…quizá se hayan visto muchas veces ¿la conocemos?- insistió Leroy-

- Sí- aseguró ella con su mayor sonrisa justo cuando el claxon de un auto se oyó. Rachel tomó nuevamente su carpeta y colgó su mochila- es ella, me llevará al colegio hoy. Los quiero- agregó lazándoles un beso a ambos- ¡y no observen por la ventana!- ordenó. Conociéndolos, sabía que tan solo cruzar la puerta los dos mirarían y no sería muy difícil reconocer el coche de Quinn- Buenos días- saludó a la rubia tras acomodarse en el interior del automóvil-

Se preguntó mentalmente si sería apresurado besarla como cualquier otra pareja lo hace tras un encuentro mañanero y, al verla morderse el labio inferior, se estiró hasta ella y le rodeó el rostro, fundiendo sus bocas en un beso que al parecer no era la única deseándolo.

- Buenos días, Rach- sonrió la porrista aún sobre sus labios. Ella le dejó una leve mordida y regresó a su asiento, sonrojándose mientras alisaba su falda ante el arrebatado momento - ¿estás bien?-

- Ahora sí- aseguró y luego la vió alzar su mano, saludando hacia el interior de su casa y ella siguió la línea. Rodó los ojos, frustrada al ver a Hiram responderle el gesto y a Leroy mirándolas con sorpresa- no puedo creer que me hayan desobedecido. Arranca por favor-

- ¿Desobedecido?- preguntó Quinn acelerando y alejándose de allí finalmente-

- Mis padres. Les dije que venías por mi pero que no nos espiaran ¡son unos niños!-

- ¿Y cuál es el problema?- rió la rubia- ya me han visto en tu casa- ella se cruzó de brazos y se apoyó contra la ventanilla ¿Cómo tomaría Quinn si le dijera que sus padres ya conocían su relación? ¿Le aterraría cómo sucedía tiempo atrás, con el resto del Instituto?- ¿Rachel?- insistió con una mano en su rodilla. La morena lanzó un suspiro y giró a verla-

- Les he dicho-

- ¿Les has dicho? ¿Qué les has dicho?-

- Les he dicho que eres mi novia- murmuró y observó su reacción. La rubia dobló en la esquina del Instituto y le dedicó una mirada, sonriéndole sin ningún tipo de molestia-

- Está bien. También se lo dije a Frannie- ella parpadeó varias veces, hasta que Quinn detuvo el coche a un costado y volvió a sonreírle- tus padres no son los míos, asique…no me da miedo que ellos lo sepan ¿cómo lo han tomado?-

- Bueno, Hiram está feliz mientras yo sea feliz y además le caes bien-

- A quién no- bromeó Quinn y ella rió- ¿y Leroy?-

- Leroy…si vuelves a casa te sentirás una estrella de Hollywood, con él todo el tiempo tras de ti y haciéndote preguntas-

- Bueno eso es…entendible- murmuró la rubia acariciando tras su cuello con nervios- pero supongo que lo puedo superar- agregó quitándose el cinturón y estirándose hasta ella- aparqué aquí porque en el estacionamiento del Instituto no podría hacer esto- le dijo antes de besarla nuevamente y sosteniendo su mejilla- es decir, si podría pero…tendríamos público- aclaró reiniciando el contacto y ella entreabrió la boca, cediéndole el paso a su lengua inquieta y sintiendo la calidez de ambas fundirse. Suspiró, cuando Quinn pareció olvidar dónde se encontraban y comenzó a dejar su asiento, echándose contra ella con más ansias-

Rachel pasó sus brazos bajo los de ella y dejó ambas manos en sus hombros, intentando controlarla y controlarse a no ceder. Y no porque no quisiera o deseara, simplemente porque estaban a unos metros del McKinley y las palabras de su novia podían contradecirse, cuando cualquier alumno pasara y las viera.

Su novia, se repitió y no pudo evitar deslizar sus dedos en caricias, lentas y fantasmales hasta su cadera. La apretó ligeramente, sintiendo la intensidad en un nivel que costaría bajarlo y confirmándolo cuando los besos comenzaron a sonar ruidosos, desesperados por no separarse.

- Quinn…- musitó pero solo recibió una mordida en su labio inferior- Quinn…-

- ¡Oigan!- se separaron al instante, asustadas cuando golpearon la ventanilla del asiento conductor- dejen el espectáculo, la clase ya va a empezar- rodaron los ojos, al ver a Santana riendo del otro lado y luego alejarse-

- Tu amiga es….-

- Sí, también la odio justo ahora- gruñó Quinn quitando la llave y mirándola una vez más- ¿vamos?- asintió, tomando sus cosas y abandonando el coche- ¿qué llevas allí? – le preguntó caminando a su lado y señalando su carpeta. Rachel encogió sus hombros y sonrió-

- Cupos-

- ¿Cupos?-

- Sí, queda una semana para navidad y es mi época favorita. Las luces de colores, los pinos adornados con grandes bolas brillantes, los muñecos de Santa ¡todo es emocionante!-

- ¿Te gusta la navidad?- preguntó Quinn gesticulando confundida-

- ¿A quién no?... ¿a ti no te gusta?-

- Bueno… no lo sé ¿qué tiene de divertido todo lo que acabas de decir?-

- ¿Estás hablando en serio?- inquirió con una sonrisa burlona. Quinn asintió, mientras ingresaban al Instituto y recibían algunas miradas- bueno, verás lo divertido hoy, cuando tu novia entregue sus cupos- alardeó guiñándole un ojo y continuando el camino rumbo a su salón. Allí, bajo la puerta, volteó a verla y descubrió a la rubia aún mirándola, admirada y ansiosa porque aquel suceso pasara-

Rachel movió su cabeza, en saludo y Quinn se mordió el labio, antes de dar media vuelta e ingresar a su salón. Cuando ocupó su lugar y abrió la carpeta, cerciorando los sobres aún allí, sacudió su pie contra el piso; esperando porque la campana del receso sonara cuanto antes.


"…bueno, verás lo divertido hoy, cuando tu novia entregue sus cupos…" ¿Eso le había dicho Rachel una hora atrás? Lo que estaba viendo no era nada divertido y, por el contrario, solo quería llegar a ella y sacarla de allí, destruyendo el adorno a su alrededor si fuese posible también.

Quinn empuñó las manos a sus costados y avanzó a lo largo del pasillo, donde una fila de chicas aguardaba su turno por Rachel, que las atendía detrás de un pequeño puesto, como aquel que Finn había hecho el año anterior para subastar besos. La diferencia, es que el mariscal había juntado solo un dólar. Y su novia ahora llevaba por más de quince compañeras esperando, superando ampliamente el fracaso de Finn.

- ¿Qué estás haciendo?- le reclamó cuando llegó a ella, ignorando los murmullos de las demás al colarse entre la fila-

- ¡Hola, amor! ¿Quieres un cupo? Seis dólares cada uno o llevas la promoción de dos a diez dólares- Quinn infló su pecho ¿estaba vendiendo más de uno a una misma persona? Movió su mandíbula de un lado a otro, aguantándose las ganas de protestar aún más y convertirlo todo en escándalo. También la había llamado de aquella dulce manera y no podía obviarlo. Se mordió los labios, estirándose sobre el puesto cuando otra chica chocó sus caderas y la alejó de un empujón-

- Dos para mí, Rachel- le dijo aquella rubia pagándole con una sonrisa. Quinn abrió la boca, observando como tras recibir los billetes, su novia recibía un beso en la mejilla de manera efusiva- gracias, nos vemos luego-

- Hasta luego, Steph- y encima la saludaba de esa forma ¿qué las conocía ahora a todas o qué demonios? ¿Desde cuándo era popular? La porrista rodeó el puesto y tomó el brazo de su novia, arrastrándola unos metros más atrás-

- ¿Estos son tus dichosos cupos navideños?-

- Así es- respondió la morena emocionada- apenas he vendido dos pero bueno, el receso acababa de comenzar. Al parecer haber sido parte del equipo ayer me ayudó mucho. Quieres que te guarde dos ¿cierto?- le preguntó de manera juguetona mientras tocaba su hombro. Quinn observó el contacto y luego la sonrisa de la diva, que esperaba su respuesta con una ceja alzada-

- No, quiero que me los vendas todos-

- ¿Qué?- se burló su novia antes de reír fuertemente- no puedes comprar todos-

- ¿Hay alguna ley o regla que me lo prohíba?- le preguntó con seriedad. Rachel apagó su diversión y gesticuló pensativa-

- No, claro que no pero…gastarías mucho dinero. Y te aburrirías, serían algo así como unas veinte canciones para ti sola-

- Las quiero a todas, no me aburriría- aseguró quitando un billete de cien dólares y entregándoselo sin espera. La morena abrió sus ojos con sorpresa-

- No, no. No voy a permitir que….-

- El cliente siempre tiene la razón, Rachel- la cortó ella. Desvió su vista un momento, cuando la fila comenzó a aumentar y las primeras chicas esperando se quejaban en voz alta- ¿cuántos cupos vas a vender?-

- Solo veinte-

- Bien, con esto alcanza- murmuró guardándole el billete en el bolsillo de su suéter y pasando a su lado. Quinn tomó todos los sobres que aguardaban en el puesto y regresó a la morena, plantándole un beso en los labios frente a las miradas ajenas- guardaré esto en mi mochila Te veo en el almuerzo- le dijo antes de volver a besarla y alargando el momento por más tiempo, hasta oír las quejas de las repentinas seguidoras de su novia.

Se separó con un efusivo sonido y regresó por sus pasos, alzando el mentón y caminando con superioridad al pasar junto a ellas.

Mientras apretaba los sobres contra su pecho, sonrió: ese era el último año en McKinley y Rachel tenía su extraño trabajo dentro de el. El problema, es que nadie más iba a pagarle, porque ella no iba a dejar de contratarla.


Habían pasado más de dos horas dentro del centro comercial hace cuatro días atrás, con las últimas compras navideñas que Rachel le insistió y desde entonces no habían vuelto a verse. Las clases se habían tomado un pequeño receso desde el día del loco puesto de cupos de su novia y se extendería hasta pasada las fiestas. Solo se habían enviado mensajes y algunas llamadas a la noche, antes de dormir. Es que a la diva sin duda le gustaba esta época y se tomaba muy en serio los adornos y últimos detalles en su casa.

Y ella no quería intervenir. Sabía que Rachel trabajaba junto a sus padres y no pretendía interponerse en sus momentos familiares. Pero la extrañaba y a decir verdad demasiado. Quería volver a abrazarla, besarla y recibir toda esa descarga tranquilizadora que la morena disparaba en ella.

Pero ahora debía aguantarlo, porque la cena de noche buena acababa de terminar y aún faltaba el brindis junto a su familia, la costumbre que nunca faltaba más las felicitaciones luego. Otra hora más, quizá, desesperada esperando salir por su coche y directo a la casa de su novia.

Mientras su madre lavaba su delicada vajilla nueva y su padre buscaba su mejor botella de champán, ella miró a Frannie que ocupaba el living. Se puso de pie y se acercó, notando cómo mecía a Oliver y el pequeño dormía.

- Ey, has estado callada ¿estás bien?- echó su frente contra el brazo de su hermana y la abrazó sin molestar a su sobrino. Era la única al parecer que notaba cada cosa que le sucedía y también la única que lo preguntaba. Negó, contra el suéter caluroso que Frannie usaba en cada fiestas y se alejó cuando ella insistió en que le contara-

- Necesito ver a Rachel- susurró mirando la cocina, donde sus padres aún les daban la espalda y no las oían. Su hermana sonrió, pasando una mano bajo su mentón y fingiendo limpiar algo-

- Babeas más que Oliver cuando dices su nombre…. ¿han discutido?-

- No, para nada. No hemos discutido nunca desde que estamos juntas. Solo… ¿ves por qué odio la navidad? Retrasa cientos de planes-

- Cállate- la empujó suavemente Frannie- tú no odias la navidad. Cuando eras pequeña e íbamos al centro comercial, eras la niña que más rápido corría por subirse a las piernas de Santa y pedirle tu regalo. Armabas el árbol y lo adornabas a tu gusto. Había navidad por ti, Quinn. Tú eras como…como la estrella en la punta del árbol-

- No, esa es Rachel- bromeó haciendo reír a ambas. Cada vez que oía la palabra estrella, no podía evitar pensar en la morena y relacionarlo todo con ella-

- ¿Rachel?- le preguntó Russel detrás de ellas. Quinn volteó enseguida, asustada al ver su rostro confuso- aún no la traes a casa ¿cuándo piensas hacerlo?-

- Am…no lo sé. Hemos estado bastante ocupadas con los estudios y trabajos de la escuela- balbuceó ella. Él chistó, contradiciéndola y llevó una copa a su boca-

- Tonterías, Quinn. Están en vacaciones…pero como sea, te he escuchado hablar varias veces de ella y en el teléfono. Asique me gustaría cerciorar por mí mismo que tan cercana es esta amistad-

- Claro- murmuró viéndolo girar y regresar a la mesa. Ella volteó a su hermana, temerosa y recibió un ligero apretón en el hombro-

- Debes disimular más, Quinnie…oye, papá- lo llamó nuevamente Frannie- iremos por unos pañales-

- ¿A esta hora?- preguntó Judy mientras dejaba la fuente de ponche sobre la mesa-

- Si, los necesito. Asique…quizá tardemos un poco hasta encontrar alguna tienda o farmacia abierta. Vamos, Quinn-

Ella notó como todo pasó rápido. Desde la mano de su hermana que la arrastraba hasta detener su coche frente a la casa de los Berry. Y de repente Frannie dejó el automóvil y lo rodeó, hasta llegar a su ventanilla.

- ¿Qué esperas? Baja- le ordenó y ayudándola a hacerlo. La vió ocupar el asiento conductor y luego miró a Oliver, que dormía plácidamente en el asiento trasero, sobre un coche seguro de bebé- envíame un mensaje y vendré a buscarte. Iré a saludar unos amigos mientras tanto-

Ella asintió aún algo aturdida, entre la emoción de saberse a pasos de su novia y la adrenalina de encontrarse con sus padres, luego de que estuviesen al tanto de su relación. Frannie dió dos bocinazos y se alejó. Quinn se aclaró la garganta, sacudiendo sus hombros y caminó hacia la entrada.

Sin embargo se detuvo, cuando la puerta se abrió y una sonriente Rachel comenzó a correr hacia ella. Tuvo que sostenerle, tras recibirla en un impacto y alejarla del piso, sintiendo las piernas de la morena rodeándole la cadera. Con las manos en su rostro, la diva buscó su boca y ella le respondió al instante.

Fue un beso desesperado, representando la situación del tiempo que pasaron alejadas y ansioso por más. Quiso recordárselo, decirle que la había extrañado pero su novia se lo impedía, tras aumentar la intensidad del encuentro a cada segundo que pasaba.

Cuando jadeó, por la falta de aire, Rachel se apiadó y se separó apenas, manteniendo sus frentes unidas y acariciando sus labios con los de ella:

- Feliz navidad- le dijo y la morena unió una vez más sus bocas antes de regresar al suelo-

- Feliz navidad, Quinn. Aunque todavía, en realidad, aún faltan algunos minutos- la rubia sonrió, pasando un brazo sobre sus hombros y pegándola a ella-

- ¿Has bebido, Berry?-

- ¿Yo?- le preguntó algo ofendida- ¿cómo crees? ¡por supuesto que no!-

- Tranquila, solo lo decía por el recibimiento- bromeó y la diva golpeó con diversión su abdomen-

- Lo siento, es que…hacía algunos días que no nos veíamos-

- Y me extrañabas, admítelo-

- ¿Es que acaso tú no?- inquirió alzando el tono algo sorprendida y ella rió, antes de abrazarla completamente y esconderse en su cuello. Inhaló en ese cálido y suave lugar, el perfume característico de la diva y le dejó un beso, antes de otro y uno más, en un camino de ida y vuelta hasta su hombro-

- Y mucho- le aseguró llegando hasta su mentón y mordiéndolo levemente. Rachel sujetó su nuca, para reiniciar el beso pero se alejaron asustadas, cuando la primera explosión en el cielo dió inicio a los fuegos artificiales. El reloj de la plaza central, a unos metros, comenzó su sonido de medianoche: la navidad había llegado- ahora sí, feliz navidad- le dijo atrayéndola nuevamente y besándola, bajo la iluminación esplendorosa de las luces sobre ellas-

Era justamente así como se sentía cuando Rachel invadía un centímetro de su piel y además la besaba: todo oscuro e iluminado por fuegos artificiales y luces de colores. Cientos de luces de colores que no terminaban de apagarse. Incluso cuando el beso cesaba y se separaban, incluso alejadas no dejaba de ser colorido.

Los vecinos comenzaron a salir de sus casas, felicitándose unos a otros como cada año y ella giró a Rachel, abrazándola por detrás y observaron el cielo, cubierto completamente por los fuegos y formas de colores, fusionando y explotando una y otra vez junto a otros.

Con sus manos en el abdomen de su novia y las de ella entrelazándolas, no fue muy difícil para los Berry descifrar lo que sucedía cuando se detuvieron a su lado. Quinn los miró, nerviosa pero no se alejó de la morena, por lo que ambos hombres le sonrieron y le alzaron una copa, antes de compartir un abrazo entre ellos.

Ella les devolvió el gesto y volvió sus ojos al cielo pero la atención a Rachel. La apretó ligeramente y dejó el mentón en su hombro, generándole una cosquilla que la hizo sacudirse:

- Te quiero, Rachel- le dijo contra su oído y dejándole otro beso en la mejilla. Pero su novia no respondió y permaneció inmóvil. Ella alejó su rostro, esperando porque reaccionara y le respondiera. Porque deseaba internamente que Rachel le respondiera. Y lo mismo-


Otro cap queridisimas lectoras, y quizá, solo quizá ya estemos en los últimos diez. Muchas gracias por leer y comentar, son un amor y muchas gracias a las que vienen dejando rws desde otras historias..No extrañen el sexy time que va a volver en el proximo cap y por todo lo que no ha habido desde hace rato..

ACHELE: Jajaja leí tu comentario con una depresión tremenda...se me haría raro escribir sus nombres en vez de Faberry, por eso no quiero hacer una historia Achele, igual para mí Lea ya dió vuelta la pagina con el tema, asique sería otra razón. Y además ahora shippeo Robchele, sería traición escribir sobre Achele jajaja..Saludos!

Ni Glee ni sus personajes me pertenecen (lamentablemente y hubiésemos tenido Faberry más Faberry y nada de Klaine ) Que estén bien, saludos!