REBEL HEART
Capítulo 25
...
Por fin era el inicio de un nuevo año. Tomoyo, Kaori y Eriol estuvieron en el bar celebrando. Cuando aquello terminó, los tres regresaron a la habitación del hotel esa madrugada. Pero si sus suposiciones de que los castaños estaban juntos era verdad, seguramente estarían en alguna de las dos habitaciones ¿Cierto? Pero, ¿Cómo saber en cuál? En definitiva, Tomoyo y Eriol no querían interrumpir nada de nuevo...
— Y bueno... ¿Cómo vamos a resolver esto...? –decía Eriol mientras el trío miraba el par de puertas.
— ¿Intentamos llamarlos de nuevo? –preguntó Kaori.
— No. Si no contestaron antes, dudo que lo hagan ahora. –comentó Tomoyo.
— Pues tendremos que entrar a alguna de las dos habitaciones. –suspiró Eriol. — No podemos quedarnos aquí fuera.
El psicólogo sacó su llave y la introdujo en la puerta, y con mucho cuidado abrió. Las luces de la habitación estaban apagadas, sin embargo el pequeño pasillo del cuarto quedó un poco alumbrado en cuanto Eriol abrió, por lo que pudo ver parte del suelo.
— Eh... Chicas... –susurró el chico aún sin atravesar la puerta. — Sakura llevaba un vestido rojo está noche, ¿Cierto? –preguntó. Las otras dos asintieron. Eriol no dijo nada más y cerró la puerta con cautela.
— ¿Qué pasó? ¿Por qué no entras? –preguntó Tomoyo curiosa.
— El vestido rojo de Sakura... Bueno... Estaba en el suelo... –comentaba ligeramente apenado. —...junto con un par de prendas más...
Kaori suspiró divertida. — Bueno, entonces creo que la única habitación libre es la nuestra. –rio.
Unos segundos más tarde, Eriol se dio cuenta de que él mismo se acababa de poner en una situación de lo más incómoda. Pues estaba en una habitación de hotel con nada más y nada menos que su gran amor de la juventud, con quién acababa de tener una pequeña aventura... Y por otro lado, a la mujer que amaba y la madre de su hijo...
Rayos... ¿Cómo diablos iba a pasar el resto de la noche ahí?
Kaori pareció notar la incomodidad de su amigo. Sería una mentirosa si decía que ella no se sentía de la misma forma que él. Pero quiso ayudar a aligerar las cosas para todos.
— Bien, supongo que Tomoyo y yo compartiremos la cama y tú puedes dormir en la otra. –comentó Kaori señalando ambas camas de la habitación.
— Claro. No hay problema. Siéntete cómodo Eriol. –sonrió Tomoyo.
"¿Enserio pretendes que este cómodo?" Pensaba Eriol nervioso.
— Claro. –se limitó a decir el chico.
— Bueno, ahora regreso. Voy al baño un momento. –dijo Kaori entrando al sanitario dejando a los otros dos solos.
— Vaya. Me divertí bastante esta noche. –comentó Tomoyo sentándose en una de las camas. — Estoy en deuda con todos ustedes. –sonrió.
— ¿De qué hablas? –dijo Eriol sentándose a su lado.
— Ustedes siempre encuentran la forma de animarme. Desde lo de mi mamá, han estado muy al pendiente de mí. Gracias…
— No tienes nada que agradecer. –suspiró Eriol.
Tomoyo colocó su cabeza en el hombro del chico.
— Claro que sí. No sé qué haría sin ustedes... Sin ti. –dijo tímidamente.
Eriol se sonrojó levemente.
— Sabes. –continuó hablando la chica. — Quería preguntarte algo desde hace unos días.
— ¿Qué es? –preguntó curioso.
— Este mes se cumplen los 4 meses de mi embarazo. La doctora dijo que si todo sigue bien como hasta ahora, podremos saber el sexo de nuestro bebé. –decía mirándolo a los ojos con ilusión.
— ¿De verdad? ¿Tan pronto? El tiempo se ha pasado volando. –comentó sorprendido.
— Lo sé. –sonrió. — Y justo eso quería preguntarte. ¿Qué opinas? ¿Quieres saber el sexo del bebé, o esperamos hasta que nazca?
— Vaya... Es una decisión muy complicada. –pensó el psicólogo poniendo una mano en su mentón. — No te negaré que el factor sorpresa me encanta. En lo personal, no tendría problema en esperará hasta el día del parto... Por otro lado, es el primer bebé de ambos, creo que sería más conveniente saber si será niño o niña. Ya sabes, para tener el tiempo que resta para prepararnos adecuadamente. –comentó.
— ¿Enserio? ¿Podrías esperar hasta el día del parto para saberlo? ¡Yo me muero de curiosidad! –rio levemente. — Concuerdo perfectamente contigo. Creo que lo mejor será estar preparados para cuando llegue.
— Entonces ya está decidido. Sabremos el sexo de nuestro bebé antes del parto. –sonrieron ambos padres felizmente.
Kaori estaba encerrada en el baño, escuchando la pequeña charla de los otros dos. No podía evitar sentirse triste al escuchar la emoción de Eriol al hablar de su hijo. Bueno, suponía que era normal su emoción. Pero aun así dolía, y mucho.
Decidió salir del baño después de un par de minutos.
— Bueno, creo que es hora de que durmamos un poco. –comentó Kaori.
— Si, por favor. Muero de sueño... –comentó una somnolienta Tomoyo.
Una por una, las chicas entraron al baño a cambiarse y ponerse sus respectivas pijamas. Eriol no tuvo más opción más que quitarse el saco, la corbata y los zapatos, pues su muda de ropa estaba en la otra habitación... Con los castaños...
Eriol no pudo evitar sonrojarse al ver a ambas chicas en pijamas. Y no es que fueran prendas muy provocativas, pues en realidad eran de dos piezas; pantalón y saco. Pero el chico pensó que ambas se veían muy tiernas y lindas... Sobre todo Tomoyo con su casi imperceptible barriguita. ¿Cómo era posible qué tuviera ya cuatro meses de embarazo y aun lucir de maravilla?; pensó.
Las chicas entraron a la cama y Eriol hizo lo mismo en la otra. Apagaron las luces y casi de inmediato, el cansancio los venció quedándose dormidos. Aunque Eriol tardó un poco más por la situación incómoda en la que se encontraba…
...
Syaoran abrió los ojos lentamente. La luz proveniente de la ventana molestaba sus ojos.
Su cuerpo se sentía cansado.
De pronto comenzó a sentir el calor proveniente de algo junto a él. Se giró un poco y se encontró a cierta ojiverde completamente dormida a su lado.
El chico sonrió de inmediato al recordad lo que había pasado la noche anterior. A pesar de haber estado un poco pasados de copas, ambos habían estado muy consientes.
Se habían entregado al amor cómo hace tiempo querían hacerlo, pero por una u otra razón no habían podido. Dicen que todo tiene su tiempo y su momento exacto para que sucedan las cosas. Quizá ese había sido su caso.
Syaoran se quedó contemplándola un rato. "¿Qué estoy haciendo? ¿Cómo puedo irme dejándola aquí...?" Pensó. Se sentía confundido, pues antes lo tenía bastante claro. Sakura le había pedido un tiempo y el aprovecharía para cumplir su sueño. Pero después de lo de anoche... ¿Qué significaba lo de anoche...?
El doctor no quiso pensar más, así que con mucho sigilo, salió de la cama, tomó su muda de ropa y se dirigió al baño para darse una rápida ducha.
Al terminar, salió del baño para darse cuenta que la chica aún seguía perdidamente dormida.
"Creo que la deje muy cansada..." –bromeó para sí mismo en su mente. No pudo evitar sonreír ante aquello.
Syaoran tomó su móvil y vio la llamada perdida que había ignorado la noche anterior. Era de Eriol. Sin pensarlo, comenzó a escribir un mensaje para su amigo.
"Hey! Disculpa por haber desaparecido anoche y no contestar el teléfono. Estaba algo ocupado... En fin... ¿Dónde estás? No llegaste a la habitación anoche." –texteó.
Eran aproximadamente las 9 de la mañana. Eriol y Tomoyo ya estaba despiertos.
— Tomoyo, Syaoran ya dio signos de vida. –susurró el chico para no despertar a Kaori.
— ¿Qué dice? ¿Sigue Sakura con él? –preguntó la ojiazul en voz baja.
— No lo sé. Prácticamente me dijo que anoche estuvo "ocupado". –rieron ambos por lo bajo.
Eriol comenzó a escribir en sí móvil.
"Hola amigo. Ya me imagino lo "ocupado" que estuviste anoche... No te preocupes, estoy en la habitación de las chicas. Y te equivocas, sí llegué a la habitación anoche. Por cierto, tú y Sakura deberían tener un poco más de cuidado por donde dejan la ropa. El vestido de Sakura seguramente se arrugará rápido si lo dejan en el suelo."
Syaoran leyó el mensaje. No entendió eso último. Dirigió su mirada al suelo para encontrarse con el bonito vestido rojo de Sakura, su sostén, el pantalón de su traje, la corbata y la camisa. La cara del doctor se puso roja como un tomate. Así que había entrado Eriol a la habitación... Seguramente había sido cuando estaban durmiendo, de otro modo los abrían visto...
Aquella situación era embarazosa, pero por suerte no había entrado antes cuando ellos... Bien, era momento de dejar de pensar en aquello si no quería que su cabeza explotara por tanto calor que sentía en sus mejillas.
Sakura comenzó a moverse en la cama. Abrió sus ojos con pesadez. Dio un pequeño recorrido por aquella habitación hasta encontrar al ambarino de pie al frente de la cama.
— Hola. –saludó Syaoran con ternura.
— Hola. –sonrió Sakura con sus mejillas sonrojadas.
— ¿Dormiste bien?
— De maravilla. –dijo Sakura sentándose en la cama mientras cubría su desnudo cuerpo con las sábanas.
— Supongo que tú ropa limpia está en la otra habitación, ¿Cierto? –preguntó el chico.
— Sí. –se limitó a decir. Sakura estaba de lo más apenada por la situación, es decir, estaba ahí desnuda y podía sentir la mirada del ambarino sobre ella. Bueno, no es como si la noche anterior no la hubiera visto y tocado, y no solo con las manos... Pero aun así se sentía apenada.
— Bien, espera aquí. Ahora vuelvo. –dijo Syaoran saliendo del cuarto.
...
Kaori despertó y se encontró a los futuros padres de lo más divertidos mirando el móvil del chico.
— ¿Qué hacen? –preguntó bostezando.
— Nos estamos riendo de Syaoran. –comentó Eriol divertido.
— Todo indica que él y Sakura sí estuvieron "ocupados" anoche. –dijo Tomoyo riendo. Kaori se unió a las risas.
De pronto, alguien llamó a la puerta de su habitación.
— ¿Pudieron servicio al cuarto? –preguntó Eriol dirigiéndose a la puerta. — Ah... Vaya... Miren quién está aquí... –dijo en cuanto abrió. — No te esperaba hasta dentro de un par de horas. Supongo que ya no estás ocupado, ¿No es así, Syaoran? –se burló Eriol. Syaoran lo vio con mala cara.
— Ja. Ja. Qué gracioso. –dijo el doctor sarcástico. — ¿Esta Tomoyo?
— Aquí estoy. –dijo la futura madre acercándose a la puerta.
— Oye, Tomoyo... Podrías darme la maleta de Sakura. –decía apenado. — Ya sabes... Para qué pueda... Cambiarse. –dijo desviando la mirada. Tomoyo sonrió con ternura.
— Claro. –al cabo de unos segundos, Tomoyo le entregó un bolso mediano con las pertenencias de la ojiverde. — Toma. Aquí están sus cosas.
— Gracias. –sonrió el doctor y regreso con Sakura. Sólo que antes de entrar con ella, primero texteó otro mensaje a su amigo.
"Veo que no fui el único "ocupado" anoche... Ya que al parecer, tú lo estabas más que yo... Vaya... Un trio, ¿Enserio, Eriol? No te conocía esa fantasía tuya jaja." –envió Syaoran. Eriol se sonrojó en cuanto lo leyó, pero disimuló de inmediato, pues. No quería que sus dos acompañantes lo notarán.
"Imbécil..." –se limitó a contestar Eriol. Syaoran río.
...
— Ya regresé. –dijo Syaoran entrando a la habitación. Sakura estaba prácticamente en la misma posición que antes, sólo que estaba mirando su móvil. — Fui por tus cosas, así podrás darte una ducha y cambiarte. –sonrió.
— Muchas gracias Syaoran. – le dedicó una sonrisa.
Syaoran tomó la pequeña maleta de Eriol.
— Bien, te dejaré para que te cambies. –sonrió.
— ¿Syaoran?
— ¿Sí?
Sakura se puso de pie rodeando su cuerpo con las sábanas y caminó hasta el chico.
Se puso de puntillas hasta alcanzar la mejilla de Syaoran y así depositar un tierno beso.
— Buenos días... –dijo Sakura. Syaoran se sonrojó levemente y sonrió.
— Buenos días Sakura.
Ambos se quedaron en silencio sin saber que más decir. Estaban nerviosos y apenados al recordar lo que hicieron la noche anterior.
— Bueno... Voy a cambiarme entonces... –dijo la chica.
— Eh... Si. Claro. Nos vemos más tarde. –sonrió nervioso.
Syaoran salió de la habitación dejando sola a la ojiverde. Nuevamente se dirigió al cuarto de sus amigos.
— Miren quien regresó... –comentó Kaori burlonamente abriendo la puerta. — ¿Tan rápido se aburrió Sakura de ti? –rio.
— Tú y Eriol son tan divertidos. –dijo el doctor con sarcasmo entrando a la habitación. — Toma. –Syaoran le lanzó la pequeña maleta a su amigo.
— Gracias. Pensé que no podría cambiarme hasta que Sakura y tú terminaran con sus "asuntos". –bromeó el chico de gafas. Las chicas rieron con él. Syaoran miraba a todos con mala cara.
— ¿Y Sakura? –preguntó Tomoyo. Pues no había visto a su amiga desde la noche anterior.
— Está en la otra habitación. Se está duchando. –se encogió de hombros el ambarino. Sus amigos lo vieron con una mirada de picardía y burla. — ¡No me miren así! –dijo sonrojado.
...
Sakura salió de la ducha. Incluso así, aún podía sentir las caricias del chico sobre su piel. Era una sensación extraña, pero agradable a la vez.
No era la primera vez que tenía relaciones pero, nunca se había sentido así con su ex novio Yue. Las sensaciones y emociones eran completamente diferentes.
Yue la hacía sentir usada, sucia, como un acto meramente carnal... En cambio Syaoran, él... Él simplemente la hacía sentir amada... Nada podía competir contra eso.
— Syaoran... –suspiró con una sonrisa mientras terminaba de alistarse.
Un poco después, Sakura se reunió con sus amigos en el pasillo del hotel.
Las miradas pícaras y bromistas de sus amigos, incomodaba a los castaños. Sin embargo, ellos reían con sus ocurrencias.
Sakura y Syaoran apenas si se miraban. Se sentían nerviosos con la compañía del otro. Los recuerdos de la noche anterior aún estaban presentes y eso los hacia sonrojar.
Los cinco amigos desayunaron en el restaurante del hotel, prepararon sus cosas y decidieron que ya era hora de regresar a Tomoeda.
— Bueno, creo que aquí nos despedimos. –decía Kaori en el estacionamiento.
— ¿Quieres que te lleve a tu hotel? –preguntó Syaoran amablemente.
— No. Tomoyo y yo nos iremos con Eriol en su auto, ¿No es así? –los antes mencionados la miraron curiosos entendiendo rápidamente lo que tramaba.
— Claro. No te preocupes, yo las llevó. –dijo rápidamente Eriol.
— Pero Tomoyo vive en el mismo sitio que yo. Creo que no hay necesidad de ir en dos autos diferentes. –comentaba Sakura aún si entender el "juego" de sus amigos, pero Syaoran sí que lo había entendido.
— Eriol y yo compraremos cosas para el bebé de camino. –se excusó Tomoyo.
— ¿Y Kaori qué tiene que ver? –preguntó Syaoran divertido y expectante con las excusas de sus amigos para dejarlo sólo con Sakura.
— Yo les ayudaré a elegir un par de cosas. Tengo un gusto excelente para eso. –se encogió Kaori sonriente.
Los tres amigos se despidieron rápidamente de los castaños. Subieron al auto y desaparecieron de la vista de Sakura y Syaoran de inmediato.
— Creo que llevaban prisa... –comentó Sakura. El doctor la miró con curiosidad, ¿De verdad no se había enterado de nada? A veces podía ser tan despistada...
— ¿Nos vamos? –preguntó Syaoran con una sonrisa. Sakura se puso levemente nerviosa.
— Eh... Sí. –sonrió tímidamente. Syaoran como todo un caballero abrió la puerta del auto para que ella pudiera entrar.
Puso el auto en marcha, y emprendieron su camino de regreso a Tomoeda.
Syaoran notó que el ambiente estaba algo tenso, es decir, aún tenían muy fresco en la memoria lo de anoche, no sabían que decir. El doctor optó por poner algo de música para aligerar el ambiente.
Pronto, en el auto sonaba "The Reason" de la banda Hoobastank. Sakura sonrió de inmediato.
—Hace años que no escuchaba esa canción. –comentaba sonriente. — Creo que gustaba demasiado, podías escucharla prácticamente en cualquier lugar.
— A mí me encanta. Es una de mis favoritas. –comentó alegre el doctor.
Ambos cantaron a todo pulmón cuando el coro hizo su aparición. Ambos reían y sonreían. Era innegable lo felices que se sentían con la compañía del otro.
Aquella mañana mientras Syaoran observaba a Sakura mientras dormía, tuvo tiempo suficiente para pensar un par de cosas detenidamente. Y una de ellas, era que definitivamente no quería perder a Sakura, y se rehusaba a ser sólo su amigo... No, él quería amarla y ser amado por ella. Pero también había otro factor, no quería renunciar a sus metas.
Eriol ya le había dicho que no fuera egoísta, que no podía tener todo en la vida... Pero, ¿Y si estaba equivocado?, ¿Y si realmente podía tener a Sakura y cumplir sus metas al mismo tiempo?
Es decir, no tenía pensado cancelar sus planes de ir a Hong Kong a estudiar, pero quizá podría acortar su estadía ahí y regresar... Y quizá Sakura estaría de acuerdo en tener una relación a distancia mientras tanto...
Eriol tenía razón... Era un egoísta... Pero el que no arriesga no gana ¿Cierto?, Y Sakura valía el riesgo.
Mientras conducía, Syaoran tomó aire y comenzó a hablar en cuanto terminó la canción.
— Oye Sakura... –decía mirando fijamente el camino. La chica se tensó al escuchar su voz.
— ¿Si? –dijo curiosa.
— Sabes... Bueno yo... Quiero decirte algo pero, para serte honesto... No sé por dónde empezar... –soltó una risita nerviosa.
— Puedes empezar por el principio. –sonrió la ojiverde. — Si es por lo que hicimos anoche...
— Bueno... Supongo que tiene algo que ver lo de anoche. Pero no es sobre eso de lo que quiero hablarte. Yo, bueno... He estado pensando y... Sakura... No quiero perderte. No quiero alejarme de ti...
— Quedamos en qué no lo haríamos. Seremos buenos amigos y así estaremos en la vida del otro. Ese fue el trato ¿No? –decía con melancolía en su voz.
— ¿Aún quieres eso? ¿Aún quieres que estemos en la vida del otro solo como amigos? Porque yo no... –Sakura lo miró confundida. — Yo no quiero ser sólo tu amigo... Al principio acepté ese horrendo acuerdo de ser amigos pero, después de lo de anoche... Todo cambió. Sakura, yo... Yo te amo mucho. Te amo como no tienes idea y no quiero separarme de ti... –suspiró.
— Syaoran... Bueno... Es evidente lo que siento respecto a este asunto. Me mentiría a mí misma si dijera que no siento lo mismo que tú... Yo también te amo, y mucho... Sin sonar exagerada, eres lo mejor que le ha pasado a mí vida... Pero...
— ¿Pero...? –preguntó teniendo la respuesta.
— Por más que queramos estar juntos... Tú... Tú te irás a Hong Kong a estudiar. Y definitivamente no seré yo quien te frene de cumplir tus metas. Al contrario, quiero que lo hagas. Que cumplas tus sueños... No quiero ser un obstáculo para ti. Te amo, y porque te amo, quiero que vayas y logres lo que siempre has querido... Ya te lo dije... Si cuando termines con tus estudios la vida nos quiere juntos, lo intentaremos y...
— No. –interrumpió el doctor. — Me rehúso a esperar cinco años para estar contigo. No quiero esperar más.
— ¿Entonces? ¿Vas a renunciar a tus estudios? –decía sintiéndose levemente molesta. Esto no era lo que ella tenía planeado.
— No. Iré a Hong Kong a estudiar. Y sé que sonará muy egoísta de mi parte, pero no me importa. Sakura, por favor, sal conmigo de nuevo. Sé que será difícil pero, ¿podemos intentarlo? Intentemos estar juntos aunque tengamos que estar separados un tiempo. Cómo te había dicho, vendré muy seguido. Podremos vernos.
— Syaoran...
— Por favor... Te prometo que si las cosas no salen como esperamos, si esto no funciona a distancia, yo... Yo ya no te insistiré más... Te dejaré en paz.
Sakura se mantuvo en silencio. Era demasiado para procesar en ese momento.
Syaoran le estaba dando otra opción. Una nueva opción que no tenía contemplada, y por muy absurda y descabellada que sonara, no le parecía tan mala idea. ¿Podrían lograrlo? ¿De verdad podían estar juntos y estar separados a la vez? Es decir, nunca había tenido una relación a larga distancia, ni siquiera una relación tan estable como la que había tenido con él a pesar de los problemas. Sí, ahí estaba la respuesta... Syaoran valía y mucho la pena. Por él correría cualquier riesgo. Syaoran valía la pena intentarlo ¿Cierto?... Cierto.
Al igual que él, no quería que esto se terminara así tan fácil. Ya habían tenido su tiempo para aclarar sus mentes. Y lo de anoche, la ayudó a dispersar todas sus dudas.
Quería estar con Syaoran. Eso lo tenía muy claro.
"¿Por qué me doy cuenta hasta ahora...? Qué tonta..." Pensó la ojiverde.
Syaoran se puso tenso y muy nervioso. Pues Sakura llevaba un par de segundos sin decir nada.
— Detén el auto... –dijo Sakura de pronto.
— ¿Qué...? ¿Pero... Por qué...?
— Syaoran, detén el auto. Por favor. –decía sin mirarlo.
El doctor aparcó el auto en cuanto pudo. Se puso aún más nervioso, pues esperaba la peor de las reacciones por parte de la chica.
— Sakura... Siento mucho si te molestó algo de lo que dije, pero...
— Sí.
— ¿Sí? –la miró sin entender nada.
— Sí. Quiero estar contigo. Quiero que lo intentemos... –decía con sus ojos levemente húmedos. — No importa la distancia. No importa donde estés. Podemos lograrlo. Porque... ¡Porque te amo mucho Syaoran!
— Sakura... –suspiró sorprendido. — ¿Quieres decir... Que... Que... Que de verdad lo vamos a intentar? –intentaba articular correctamente.
— Sí Syaoran... Lamento mucho haberte alejado... Pero de verdad necesitaba ese tiempo para mí... Pero ya no más... Quiero estar contigo de nuevo... Bueno, si tú quieres, claro...
— No seas boba... Claro que quiero. –sonrió. — Prometo que vendré muy seguido y hablaremos a diario.
— Si. Vamos a estar bien. –dijo Sakura feliz.
Ambos se acercaron a su compañero y se dieron un fuerte abrazo. Se reconfortaban mutuamente. Sabían que lo que se venía no sería fácil para ninguno, pero darían lo mejor de sí para lograrlo.
— Te amo pequeña... –dijo Syaoran. Cuánto había extrañado que la llamara así.
— Te amo Syao. –ambos unieron sus labios en un tierno beso. Sin prisas, con calma. Disfrutándose mutuamente.
...
Syaoran aparcó el auto frente al departamento de Sakura. Después de su reconciliación, el camino de regreso se pasó volando.
— Gracias por traerme. ¿Quieres pasar? –pregunto la ojiverde con una sonrisa.
— Vendré más tarde ¿De acuerdo? Debo regresar al hospital en un rato.
— De acuerdo. Ve a descansar un rato entonces. Si te sientes como yo, lo de anoche debió dejarte cansado. –comentó levemente sonrojada.
— Bastante. –sonrió pícaramente. — Hasta la noche pequeña. –se despidió.
— Hasta la noche Syao.
Se dieron nuevamente un beso que selló su regreso. Estaban felices, emocionados. Querían gritarlo para que todo Tomoeda se enterara. Pero obviamente no harían eso último...
— Hasta que llegaron. –comentó Tomoyo desde la puerta de su departamento mientras Sakura iba camino al suyo.
— Tomoyo. ¿Ya regresaron de sus compras? –preguntó ingenuamente.
— Eh... Sí. –se limitó a decir. No tenía ganas de explicar que lo de las compras fue una excusa barata para dejar solos a los castaños. — ¿Y bien? ¿Qué tal les fue? Tardaron un poco en regresar. –comentó.
— Tomoyo. –dijo Sakura conteniendo la enorme sonrisa que amenazaba con aparecer en su rostro.
— ¿Qué pasa? –Tomoyo ya sabía que Sakura le daría buenas noticias, pues el rostro de su amiga la delataba.
— ¡Syaoran y yo regresamos! –dijo casi gritando.
— ¡Ahh! –gritó Tomoyo emocionada. — ¿Enserio? ¡Eso es maravilloso!
— ¡Lo sé! Estoy muy feliz Tomoyo. –dijo con una gran sonrisa.
— Anda, entra. ¡Cuéntame todo! –decía la futura madre haciéndose a un lado para dejar a su amiga entrar.
Sakura le contó sobre lo que ella y Syaoran habían platicado en el auto. Tal era su felicidad, que incluso, y con mucha pena y sus mejillas rojas a punto de estallar, le contó sobre su "noche de pasión" con el doctor.
Tomoyo escuchaba atenta y soltaba algún grito de emoción cuando Sakura hablaba sobre lo sucedido. No podía evitar estar feliz por su mejor amiga.
Tomoyo sabía perfectamente que el estar con Syaoran, era bueno para Sakura. Sin embargo, ella bien sabía que esos dos estarían alejados, pues el castaño tenía un viaje planeado.
— Oye amiga... –decía Tomoyo un poco más sería. — No quiero arruinar tu felicidad pero, ¿Qué pasará con el viaje de Syaoran? ¿Hablaron sobre eso?
— Sí. Lo hicimos. –comentó con media sonrisa. — Ambos estamos conscientes de que no será nada fácil. Pero daremos lo mejor de nosotros para que esta relación funcione. Aunque haya distancia de por medio. –decía decidida. Tomoyo le dedicó una enorme sonrisa.
— Entonces, no se diga más. Sakura y Syaoran de regreso. ¡Qué emoción! –dijo divertida mientras Sakura reía por las ocurrencias de su amiga.
...
Pasaron un par de semanas. Sakura y Syaoran regresaron rápidamente a la rutina que tenían cuando eran pareja. Intentaban pasar el mayor tiempo posible juntos, pues sabían que en un par de meses, la convivencia se complicaría.
Por otro lado, los futuros padres, se encontraban aquella tarde en el hospital de Tomoeda. Tenían una cita para por fin, conocer el sexo de su bebé.
En realidad, ninguno de ellos dos se había puesto a pensar sobre qué preferían. Lo que viniera en camino les alegraría mucho, sin importar si era niño o niña.
— Señorita Daidouji, Dr. Hiragizawa. –decía la doctora. — Ya pueden pasar.
Tomoyo y Eriol se miraron nerviosos, pero calmaron aquello dedicándole una gran sonrisa a su compañero.
Entraron al consultorio tomados de la mano, apoyándose mutuamente.
Tomoyo se recostó sobre la mesilla y posteriormente la doctora la preparó levantando su blusa y colocando un papel de color azul para no manchar la ropa con el gel que colocó sobre la barriguita de la ojiazul.
— Está muy frío. –comentó Tomoyo ante el tacto de aquella sustancia con su piel.
— Lo siento, esa sensación pasará en un momento. –decía la doctora. — Bien, comencemos.
A Tomoyo le practicaron un ultrasonido para revisar al bebé, y si estaba en la posición correcta, podrían saber su sexo.
— De acuerdo. Por favor miren la pantalla. –decía la doctora.
Tomoyo y Eriol quedaron en completo silencio pero fascinados con la vista de su bebé en aquella pantalla. Era tan pequeñito e inofensivo.
Tomoyo miró a Eriol y sonrió con ternura al notar como el chico tenía los ojos rojos conteniendo el llanto. Ver a su bebé lo había conmovido demasiado.
— Al parecer todo va de maravilla. El bebé luce sano y su corazón se escucha normal. –comentaba la doctora. — Creo que el pequeñito está en buena posición. ¿Ya decidieron los papás si quieren saber el sexo? –preguntaba la doctora con una sonrisa.
Los futuros padres se miraron y sonrieron.
— Sí. Queremos saber. –dijo Tomoyo.
— Así es. Díganos por favor, Doctora. – dijo Eriol con una gran sonrisa
— De acuerdo. –dijo la doctora mirando con atención la pantalla. — Bien, ya lo tengo. –dijo con alegría. — Me complace comunicarles que su bebé será... –ambos la miraban ansiosos. — Tendrán una hermosa y saludable niña. Felicidades.
Ambos no pudieron contener sus lágrimas de felicidad y las dejaron salir. Eriol se acercó para darle un fuerte abrazo a Tomoyo que ella correspondió al instante.
Tomoyo estaba feliz. Tendría una preciosa niña a la cual se encargaría de criar como una mujer fuerte, independiente e inteligente. Justo como su madre lo había hecho con ella. No. Quería que su hija fuera como la gran mujer que fue su madre.
No pudo evitar, no tan sólo llorar de alegría, sino de tristeza, pues le hubiese encantado que su madre estuviera con vida compartiendo este momento con ella. Pero no podía hacer nada al respecto. Sólo podía apoyarse en sí misma, sus amigos y claro, tenía a Eriol a su lado compartiendo está responsabilidad y alegría en sus vidas.
...
Un par de días pasaron desde que los futuros padres se enteraron de que tendrían una pequeña niña.
No le dijeron nada a sus amigos, pues habían organizado una pequeña celebración en un restaurante a las afueras de Tomoeda para darles la noticia.
— Y bien... ¿Ya nos van a decir? –preguntó Syaoran impaciente, pues llevaban en aquel restaurante alrededor de una hora y media, y aún no habían develado la noticia.
— No seas impaciente amigo. –rio Eriol.
— Quizá Syaoran tenga razón. Creo que ya es hora de decirles. –comentaba Tomoyo.
— ¡Ya díganos! –dijo Sakura animada.
— Está bien, está bien... –dijo el psicólogo resignado. — La razón por la que los citamos aquí, fue porque tenemos algo que decirles con respecto al bebé. –comentaba con una gran sonrisa.
— Creo que ya se de lo que hablas. –comentó Kaori animada.
— ¿No me digan que ya saben que va a ser? –se emocionó Sakura.
— Así es, mi querida amiga. –comentó Tomoyo con una enorme sonrisa en su rostro. — Hace un par de días nos enteramos y bueno... –miró a Eriol con complicidad.
— ¡Vamos a tener una niña! –dijeron los futuros padres al unísono.
Los tres amigos se levantaron emocionados para felicitarlos por la gran noticia.
— Tommy, una niña. –decía Sakura con lágrimas de felicidad a punto de salir de sus verdes ojos.
— Lo sé... Es maravilloso. –comentaba Tomoyo en la misma situación que su amiga.
— Una niña... Muchas felicidades Eriol. –dijo Kaori con un deje de melancolía en su voz. — Estoy segura que serás un gran padre. –le dedicó una leve sonrisa.
— Gracias Kaori. –dijo Eriol tiernamente. Pues él más que nadie sabía lo que la chica estaba sintiendo en ese momento.
A pesar de estar alegre por lo que a Eriol y Tomoyo les estaba pasando, no podía evitar sentirse triste al mismo tiempo. Pues su corazón aún palpitaba por el psicólogo.
Los cinco siguieron festejando la feliz noticia de los futuros padres.
Más tarde, cada uno se fue a su respectivo hogar. Syaoran se encargó de llevar a Sakura y a Tomoyo a sus departamentos y Eriol llevó a Kaori a su hotel. Aquello despertó ese sentimiento de celos en Tomoyo, pero no dijo nada.
—Muchas gracias por traerme, pero no era necesario, Eriol. –sonrió Kaori en cuento el chico aparcó el auto frente al hotel.
— No es nada. De verdad. Además, Syaoran iba a ir a dejar a Sakura de todas formas, y Tomoyo vive ahí mismo. –se encogió de hombros.
— A veces me pregunto cómo es que te dedicas a aconsejar a la gente cuando eres tan bobo... –suspiró con cansancio.
— ¡Hey! –se quejó el psicólogo. — En primera, yo no aconsejo a nadie. Les brindo estrategias para sobrellevar sus emociones y sirvo como compañía para quienes lo necesitan. Y en segunda, ¿Por qué me llamas bobo? –la miró mal.
— Reitero lo que dije... No entiendo cómo eres psicólogo... –rio levemente. — Eriol, debes aprovechar cualquier oportunidad que tengas para estar a solas con ella, por más mínima que sea. ¿Cómo piensas que va a despertar sentimientos hacia ti, si no pasa tiempo contigo? Debes darte a notar, que conozca al maravilloso chico que eres.
Eriol suspiró. — ¿Pero, por donde comienzo? Kaori, honestamente no sé qué más hacer. De verdad, paso mucho tiempo con ella, pero como te dije, parece no me ve de la forma que me gustaría...
— Entonces no perdemos nada. Ve y dile lo que sientes por ella.
— ¿Qué? ¿Así de la nada? –dijo dudoso.
— ¿Por qué no? Seguro que eso la descolocará un poco y quizá eso despierte sus sentimientos. –guiño la chica.
Eriol la miró no muy convencido. Pero quizá tenía razón, y lo único que tenía que hacer, era decirle lo que sentía. Aunque eso afectará su relación actual. ¿Valdría la pena correr el riesgo? Bien, eso no lo podía saber hasta intentarlo.
...
Al día siguiente, Sakura se encontraba en el cine trabajando. Como ya era costumbre, estaba caminando por todo el lugar inspeccionando cada detalle, desde la atención que se les brindaba a los clientes, si algún empleado necesitaba algo, o si las proyecciones estaban corriendo sin ningún problema. Era muy meticulosa cuando se trataba de su trabajo.
Sakura se detuvo un momento mientras miraba la cartelera que estaba junto a la dulcería del cine. Aunque ya era la gerente del lugar, aún no podía hacer que el "cine comercial"; como ella le llamaba, le gustara.
De pronto, un chico alto, de cabello oscuro al igual que sus ojos, se acercó a ella.
— Buenas tardes. –dijo el chico educadamente.
— Buenas tardes. –dijo Sakura del mismo modo.
— Disculpe, estoy buscando a la gerente del lugar...
— Soy yo. ¿En qué puedo ayudarlo?
El chico se puso levemente tenso. — Entonces, usted debe ser Sakura Kinomoto... –suspiró. A Sakura no le dio buena espina la actitud de aquel hombre.
— Sí. Soy yo. –se limitó a decir con cautela.
— Mi nombre es Touya... Touya Kinomoto. –Sakura abrió los ojos tan grande como pudo...
Hola a todos!
Aquí les dejo un capítulo más, espero que les haya gustado!
Como siempre, mil gracias a todos los que se toman el tiempo de comentar. Me encanta leerlos! Y también muchas gracias a todos mis lectores y bienvenidos a los nuevos!
Eso es todo por ahora, espero actualizar muy pronto!
Saludos! :D
