La llamada
-¿Sam?
Era su voz, la reconocía perfectamente.
-¿Qué tal?- me preguntó por la otra línea.
-¿Qué-tal?- no podía dejar que la rabia marcase mis palabras.- Sam…
Era él.
-Ya, lo sé. Solo quería saber cómo estabas.
Tomé aire y lo expulsé rápidamente.
-Bien. Estoy bien, ¿y tú?
-Te sigo echando de menos, pero también, bien. Adaptándome.
-Ha pasado más de un mes.
Estiré los hombros y me pasé una mano por el pelo. Esto era totalmente inesperado, el parking del Lima Bean no era el sitio donde quería que nos reencontrásemos, aunque fuera telefónicamente.
-¿Por qué no me cogías el teléfono?
Me hacía una idea de por qué, pero lo que quería era reprocharle el haberme llamado de nuevo. Por un momento se me pasó que nunca volvería a oír su voz.
-Porque soy un cobarde, y no quería afrontar todo esto.
-¿Y entonces por qué llamas?
-Porque quería saber si estabas bien, y si podía continuar con mi vida aquí, Blaine verás, lo nuestro me persigue, me siento mal conmigo mismo, ¿no sientes como si no pasaras página?¿Como si estuvieras a punto de dar un paso nuevo pero la huella de los otros no te deja?
Tenía razón… pero es que tenía tantas ganas de vengarme un poco, solo un poco por lo que me había hecho.
-No. Kurt y yo hemos vuelto. No sé tú, pero yo, ya he pasado página, Sam.
Miré por las ventanas, como para comprobar si alguien me hubiera cazado mintiendo, pero no había nadie, seguía solo. Y me sentí mal el segundo después de decirlo.
-Oh, Blaine, está bien, está bien que salgas con otras personas, aunque sea Kurt de nuevo…
-¿Qué pasa?
-Pensé que después de todo lo que pasó con él… nada, espero que seas feliz, no sé si podré seguir llamándote, la verdad, y tampoco sé si será lo mejor.
Impresionantemente su voz seguía igual, no se quebraba.
-Yo tampoco lo sé.
-Bueno, entonces, supongo que…
-Sí.
-Sí, vale.
Colgó.
QHHP.
¿Qué haría Harry Potter? Si fuese él cogería la escoba y volaría hasta Kentucky sin pensarlo. Pero como no lo soy, junté mis pensamientos, me calmé y conduje hasta casa pensando en Sam como un simple recuerdo más.
VOLVÍA A ponerme gomina en el pelo, a llevar pajaritas, y a ser yo de nuevo, esta vez en el McKinley. Para situarnos… Kurt me hizo un tour por el instituto y me contó que después de que perdieran en Nueva York, Quinn se volvió algo así como… loca, había abandonado el club, y ahora todos sabían lo suyo con Rachel. Brittany, mi querida Brittany, seguía disfrutando con Santana y Finn y Rachel habían vuelto. Tenía que ponerme al día con los cotilleos del Glee Club si quería tener nuevos amigos; no tenía más amigos que los Warblers, que ahora probablemente me considerasen un traidor por ni siquiera haberme despedido y no haber devuelto el blazer. Pero, como dicen: Borrón y cuenta nueva.
La escuela pública era rara, me sentía fuera de lugar, como un cielo sin nubes de día y sin estrellas de noche. Pero en sabias palabras de nuestro presidente "Haz algo, congreso, hazlo todo".
Blaine Anderson había vuelto, y tal como haría Obama, lo haría todo. No creía que hubiese nada mejor como un solo inesperado para comenzar bien las clases y que todos los Titans supiesen quién soy.
¡¿Pero qué?!
Al final de mi actuación un piano morado del Glee Club empezó a arder en el patio, pero vino la entrenadora Sylvester y lo apagó con unos batidos, haciendo que desalojásemos el lugar.
-¿HAS COGIDO piojos ya?
-¡Cooper!- me rodeó en un abrazo.
- Ven aquí, ardillita.
Ese apodo no de nuevo, ¡por Dios!
-¿Qué te han hecho en Hollywood, Cooper?
¡No veía a Cooper desde hacía ¿un año?! Estaba bastante cambiado.
-Estoy más guapo, eh.
En aquel momento entró mi madre al salón con una bandeja de limonadas.
-¡La familia reunida por fin!
Esto era demasiado extraño, en menos de un mes mi madre y hermano habían vuelto a casa, cuando siempre, y cuando digo siempre es siempre, han dejado claro que preferían estar lejos. Mi madre en Miami y Cooper en Los Angeles; mi madre se marchó cuando Kurt y yo empezamos (pero por razones de trabajo), "Eres la peor madre que un hijo puede pedir" fue lo que le dije hace meses cuando se fue y sobre lo que bromeaba ella la otra vez, no quería quedarme solo con papá, sabiendo cómo era él; y Cooper cogió el primer vuelo al cumplir los 18.
Cuando le ayudé a desempacar me explicó, sin realmente decirlo, que no conseguía trabajo de lo que quería: ser actor. Yo también quería serlo, sin duda, y esto me demostraba que no solo con el esfuerzo y la ilusión se cumplen los sueños, hace falta suerte, que obviamente, los Anderson no teníamos.
-¿Y qué vas a hacer ahora?
-Empezar de 0- me dijo mientras colgaba fotos suyas por su habitación que había permanecido intacta.
-¿Aquí? ¿En Ohio?
-Rectifico: de menos 10, y ahora, por favor, ¿puedes dejar de deprimirme?
Sonreí.
-Te va a ser bueno tenerme en casa, ardillita.
A LA hora del almuerzo, en mi segundo día, me senté con los chicos del Glee, sus conversaciones era muy variopintas, eran como una familia que no se soportaba pero que a la vez se amaba.
-¿Alguien va a hablar con Quinn?- Preguntó Tina preocupada.
-No es por entrometerme pero- Noah la señaló- Rachel debería ser la que convenza a Quinn, solo lo digo. Necesitamos miembros para la competición.
La mesa se volvió a callar. Finn miró mal a Noah y pensé que podía empezar a integrarme.
-Creo que deberíamos cantar una canción con el piano morado.
-Es una tarea estúpida, pero mientras no sea un solo tuyo, Enano, todo estará bien, dado que al parecer cuando cantas las cosas se incendian misteriosamente.
-Es mago- respondió Brittany a su novia.
-¿En serio tenemos que cantar hasta en el almuerzo?
-¡No, Kurt! ¡Es una idea perfecta! Voy a hablar con los de la banda- respondió Rachel.
Yo me refería a cantar después de comer, en realidad, pero Rachel era la jefa y habría que hacer lo que dijese, vaya, esto también era raro, antes era yo el que daba las órdenes. Artie se inclinó hacia mí.
-Ahora es cuando todos cantamos espontáneamente, nos sabemos la letra y bailamos.
-Bien, gracias, Artie.
Ah, yo me sabía esta, We Got The Beat, otra cosa que me resultaba exageradamente raro era no ser la voz principal ¡y cantar con instrumentos! Los Warblers fliparían.
-CREO QUE Blaine Warbler está maldito- dijo Brittany en la sala de ensayos.
-¿Qué?
-Sí, primero cantas y se quema un piano, cantas de nuevo y acabamos llenos de comida.
Por lo visto la más cabrona del instituto: Becky Jackson, había empezado una guerra de comida tras nuestra actuación, ensuciando el piano.
-No me mires por favor, me maldecirás.
-Brittany, nosotros salimos juntos.
-No recuerdo eso.
-Vale, chicos, sea como sea, a lo mejor habéis animado a otros chicos a audicionar y formar parte del coro ¡Mientras más mejor!
El Sr. Schue también me resultaba raro, cuando estaba en los Warblers éramos autodidactas. Cierto, yo era el líder de los Warblers y tenía un poco de poder, pero todos colaborábamos.
Cuando acabó la clase me junté a Kurt, Mercedes y Rachel, que estaban cotilleando y comentando cosas de sus veranos, pensé en aportar algo a la conversación pero mi verano había sido una mierda, no tenía nada que comentar. Kurt seguía raro conmigo y yo sentía la necesidad de volver a pedirle perdón, muchas veces más, pero seguro que si lo hacía conseguía enfadarlo más.
-¿Quieres hacer algo esta tarde?- le pregunté cuando nos quedamos solos en los pasillos.
-He quedado con las chicas para hablar sobre universidades, ya tendremos tiempo.
Con una sonrisa, Kurt, me adelantó el paso.
-Pero… Kurt, espera, ya había hecho planes para esta tarde, para nosotros- espeté con la mayor ilusión.
-Pero acabas de preguntarme si quería hacer algo.
-Era una sorpresa.
-Blaine, lo siento, pero ya he quedado con ella.
Vio que le ponía pucheros y me dio un beso ligero, suficiente. Le sonreí.
-Está bien, perdón.
Tiré las entradas para el cine en una papelera de la entrada y seguimos el camino a casa.
AL MENOS con Cooper en casa no me aburría tanto, los primeros días de clase suelen bastante aburridos, sin tareas o cosas que estudiar. Me daba la tabarra, eso sí, con los temas más insípidos posibles.
-¿Y qué es de ti?
Mi cara se iluminó y él me hizo una mala réplica.
-Gracias por preguntar, aunque creo que ninguna de mis historias puede superar la tuya en el paseo de la fama. Pues yo…
Mierda. No podía contarle nada, y si le decía que "Ha sido un buen verano" me quedaría corto y sospecharía, incluso él no es tan tonto. Pero tampoco podía soltarle de repente todo este embrollo. No podía, no, no quería preocupar a alguien que quiero con mis tonterías, ¿cómo haría sentir a un ser querido oír que te sentías como una mierda? No.
-Tengo novio, se llama Kurt, estamos dándonos otra oportunidad y…
A Cooper no parecía incomodarle hablar de esto, y era un alivio, después de todo era mi hermano y me apoyaba.
-¿Otra? ¿No funcionó?
-Mmm, no- susurré obviamente no queriendo hablar.
Cooper se sentó en mi cama y me miró, esperando a que le siguiera contando la novela.
-Es que es difícil, sabes, eh, lo-lo intentamos la primera vez pero, a ver, es que yo, y luego además él estaba como celoso de mí, y a mí, bueno, a mí, en realidad, me gustaba otra persona… también ¡también!- decía con la voz temblando y Cooper me seguía investigando con la mirada- luego, se cambió de colegio, y nos separamos un poco más, y… lo siento ¿estoy hablando muy rápido?
Cooper empezó a reírse, mucho, como un demente.
-¿Qué-qué pasa, Cooper?
-¿Sabes que eso no va a funcionar verdad?- soltó cuando su risa histriónica frenaba.
-¿Qué?
-¡No puedes ni siquiera contarlo!- soltó un bufido, rió un poco más y paró por fin-. Lo siento, hermanito. No sé si ves lo que mi risa representa- preguntó medio serio y negué-. Como futuro actor deberías saber qué simboliza mi risa ¡Blaine, despierta! La relación con el tal Kort…
-Kurt.
-Kurt, está destinada no al fracaso, sino a la ruina total.
Estaba totalmente indignado, y por supuesto que no creía ni una sola palabra. Me puse de pie y me acerqué a la ventana, necesitaba aire fresco, y no el contaminado de Cooper.
-¡Y me lo dices tú!
-¡Precisamente yo! ¡Por eso!
La conversación se había acalorado más de la cuenta, notaba mis mejillas ruborizarse. Mi cara sería un tomate.
-Cooper, vete.
Y lo estaba haciendo de nuevo, alejando a la gente de mí. Pero no podía soportarlo.
-Como quieras, si tanto te ofende será por algo- seguía gritando mientras le echaba de mi cuarto.
Caí de lleno al suelo, un golpe directo y duro. No lo pienses, no lo pienses. Me di un cabezazo contra la pared, no está pasando, todo está bien. Arrojé el cuerpo a la colcha y descansé.
KURT COMO recompensa por mi plantón del cine pensó que sería buena idea hacer un dueto con el piano morado, una canción de amor, lo estaba consiguiendo, lo haríamos frente a todos. Estaba ilusionado completamente por nuestro dueto, se lo notaba en la mirada. Pero las malditas palabras de Cooper repicoteaban en mi médula.
-Kurt, ¿podemos dejar esto un momento?
Me senté en una de las sillas rojas.
-¡Si no hemos empezado!- respondió animado.
-Ven, ¿tú de verdad quieres intentarlo, no?
-¡Claro! ¿Y tú?
-Estoy abordo.
Le di la mano y me la sostuvo. Me llevó de vuelta al piano.
-¿Sabes algo de Sam?- preguntó muy sutil.
-Eh, ¿qué? No.
-Bien. Es lo mejor, Blaine. Tenemos que dejar el pasado atrás. Incluso nuestros problemas.
-No podría estar más de acuerdo.
Cerré los ojos y le di un beso.
Al abrirlos empecé a tocar en el piano, estaban todos, esta vez tenía que salir bien, era mi forma de mostrar al club mi valía. Kurt entró por una de las entradas laterales cantando.
It started out as a feeling
Which then grew into a hope
Which then turn into a quite thought
Which then turn into a quite word
And then that word grew louder and louder
'Til it was a battle cry
I'll come back when you call me
No need to say goodbye
Se sentó junto a Brittany y Tina, era mi señal para levantarme y dejar que Brad tocara. Los otros miembros de la banda se unieron.
Just because everything's changing
Doesn't mean it's been this way before
All you can do is try to know who your friends are
As you head of to the war
Pick a star on the dark horizon and follow the light
You'll come back when it's over
No need to say goodbye
Entonces Kurt se levantó y se unió a mí durante el solo de los instrumentos de cuerda, sé que estaba raro, pero era porque no había pensado en la letra, y ahora más que nunca la sentía, y quería llorar (de nuevo) pero no iba a estropear nuestra actuación, no podía. Era algo de los dos.
Now we're back to the beginning
It's just a feeling and no one knows yet
But just because they can't feel it too
Doesn't mean that you have to forget
Let your memories grow stronger and stronger
'Til they're before your eyes
You'll come back when they call you
No need to say goodbye…
New Directions aplaudió nuestra actuación. Una pesada lágrima no pudo quedarse quieta y trazó una línea que dividió mi mejilla, pero otra línea se formó en mi boca, una curva, pertenecía aquí.
Notas del autor: Me hace mucha ilusión que Blaine se haya unido al Glee Club en el tercer capítulo, justo como lo hizo Sam en la primera parte jajaja fue de casualidad. La canción es The Call de Regina Spektor ¡Gracias por leer!
