Disclaimer: Todos los personajes pertenecen a Stephanie Meyer y a la Saga Crepúsculo.

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[AVISO: Se avecina una parrafada de agradecimiento. Si eso podéis saltar hasta el principio del outtake. Aunque claro que me gustaría que la leyeseis jajaja]

¡Hoooola! Por, ahora sí, última vez en este fic.

Qué pena me da despedirme de este par y de todas vosotras (aunque sólo sea en esta historia).

Como ya os dije, este último outtake es un regalito para agradeceros todo el apoyo que me habéis dado durante todos los capítulos.

MILES DE GRACIAS POR EL APOYO. ME HAN ENCANTADO VUESTROS COMENTARIOS.

Me he reído mucho con muchos de ellos, me han dado vida los días que las musas estaban de fiesta sin mí y esto no sería lo mismo sin ese feedback. Las personas que escriben aquí, supongo, me entenderán.

Gracias a:

Thelettersofbreakingdown / Gaby9387 / Eli mMsen / Dany16 / andreiita Crepuz / fea / Crucitaegr /Vane / Supattinsondecullen / Poppy / Carol / Techu / Debynoe / Jimena /Elena por todos vuestros comentarios cariñosos.

Si me permitís me gustaría hacer mención a unas personas que me han acompañado desde el principio del fic y creo que han estado casi todos los capítulos. A veces he tenido la sensación que conocían mejor a Bella y a Edward que yo misma jajaja Muchas gracias a Pera l.t / Jane Bells / Chikkita / Suiza19 / Melania / Yoliki / Loquibell

Y por su puesto a todos los anónimos y como más de una a firmado como lectoras silenciosas por los favoritos etc…

Cuando os dije que me propusieseis algún tema para el outtake todas las respuestas fueron sobre algo de Edward y Bella en el futuro como una familia. Jane Bells añadió que también le gustaría saber algo más de Victoria, espero que os guste a todas. Lo he hecho con mucho cariño y una vez más cerrando círculos del fic ;)

¡Vaya parrafada! Ni el Quijote jajaja Os prometo que hay capítulo ahí abajo, no solo son agradecimientos jajaja

Ahora sí, os dejo con la última aventura de Bella & Edward ;)

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OUTTAKE: INSTANTES

EPOV

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Silencio.

Me senté con una taza de café humeante en el sofá de la sala de descanso, después de hacer la ronda de pacientes con Ángela, dispuesto a disfrutar de un poco de calma antes que alguna urgencia entrara y acabara con esta efímera paz. Todo en orden y sin sobresaltos durante toda la guardia, eso sí que sería un bonito sueño.

Tenía la cabeza apoyada en el respaldo del sofá, cada vez más desgastado, cuando escuché que la puerta se abría. Como siempre, no me molesté en abrir los ojos, sería cualquier compañero buscando un poco de cafeína para sobrellevar la noche.

Sonreí al sentir el olor de ese perfume tan familiar e inconfundible. No sabía cuántos años habían pasado desde que se lo debió comprar por primera vez, pero seguía usando el mismo. Más de una vez bromeé con ella que no se reconocería el día que lo descatalogaran.

-¿Cuántas veces crees que se le tiene que explicar a una persona lo que significa "relación a distancia" para que lo entienda? – ironizó tan exaltada que me sacó una carcajada.

Victoria.

Llevaba un año y medio de relación a distancia con John. Todo había comenzado cuando él vino a conocer a mi pequeña Nessie, bastantes meses después de que naciera. Fue prácticamente amor a primera vista. Ahora él estaba intentado pedir el traslado a Estados Unidos, pero su empresa no se lo ponía fácil, lo que hacía que la madre de Victoria la continuara presionando. Sinceramente, esa mujer vivía para amargar a su hija. Así que mi amiga se había tenido que armar de paciencia para soportar la distancia con su flamante novio y a su insoportable madre.

-¿Tu madre? – Dije abriendo mis ojos finalmente – Le podrías hacer un gráfico tridimensional y continuaría igual de obcecada. – ella sabía que no soportaba a su madre, así que no tenía que intentar reprimirme.

- Hablemos de cosas más bonitas – me contestó cambiando de tema y robándome mi taza de café - ¿Cómo está el terremoto que tienes por hija?

Nessie.

Era pensar en ella y sonreír como un idiota.

Recuerdo cuando la mañana después de nuestra segunda boda en Las Vegas me desperté y no encontré a nadie en la cama. Sabía que era alguna broma de Bella. ¡Un día iba a conseguir que me diera un ataque al corazón! Al mirar encima de su almohada encontré una cajita y la abrí sin imaginarme que su contenido me iba a cambiar la vida. Había un predictor casero con una carita sonriente. Debajo una tarjeta que ponía "siempre hay una tercera persona entre nosotros en esta ciudad". Me levanté cómo un resorte buscando a mi mujer para ver como Bella me esperaba en la otra sala de la Suite. Sentada en un sofá, con una sonrisa de lado a lado de su preciosa cara. "Pensaba que nunca ibas a salir de ahí dentro para darnos la enhorabuena" me dijo tan tranquila. ¡Pequeña diabla!

Desde ese día nuestra vida cambió. El embarazo fue perfecto, sin sobresaltos. Ahora que lo pienso fue toda una suerte...¡Ojalá fuese siempre así! Cuando tuve a Nessie en mis brazos por primera vez sentí un amor tan grande e incondicional que casi me rompió el corazón por su intensidad.

Era, y sigue siendo, una bola de energía que solo se descargaba por las noches cuando caía en brazos de Morfeo, después de tenernos todo el día corriendo a su alrededor. Tiene casi dos años y es una copia exacta de Bella. Es algo maravilloso verlas juntas.

-Bella dice que son tonterías mías, pero cada vez que escucha la palabra hermanito se pasa media hora diciendo "no" como respuesta a todo – dije un poco desesperado. Ahora fue el turno de Victoria de reírse.

Sé que Nessie es pequeña y aún no es consciente del significado de la palabra hermano, pero no la veo muy preparada de compartir a su madre con nadie.

Porque sí, Bella volvía a estar embarazada. Estaba a poco de dar a luz y eso me sacaba más horas de sueño que las propias guardias.

Si el embarazo de Nessie fue tranquilo, éste había sido casi una tortura para Bella. Verla cada día con nauseas, mareos, dolores de cabeza y obligada a mantener reposo, prácticamente absoluto, durante los últimos meses había sido un pequeño infierno para mí. Al contrario de lo que todo el mundo pensó cuando el médico lo recomendó por el riesgo del embarazo, Bella lo llevaba con más o menos resignación. Estaba tranquila, bastante más que yo. Mucho más. Algo muy raro teniendo en cuenta nuestros caracteres.

-¿Y Bella? – me preguntó.

No pude contestar porque me sonó el busca justo cuando la puerta se abría y veía a Ángela que llegaba casi sin aire.

-¿Qué pasa Ángela? – pregunté aun sin mirar mi busca.

-Es Bella. – me levanté de un salto y salí fuera acompañado de Vic y Ángela - Ha llamado Carlise, vienen para aquí. Está de parto. – Nos iba explicando mi enfermera mientras casi corríamos por los pasillos – El Dr. Gerandy está avisado. La está esperando en la puerta y todo está preparado. Me encargaré personalmente de prepararle la habitación.

-Gracias por todo, Ángela – le dije sinceramente. Desde que había llegado había sido mi mano derecha y mi voz con el equipo de enfermería de cardiología.

Cuando llegué abajo me encontré al doctor de Bella preparado con su equipo para recibir a mi esposa.

-Parece ser que el bebé finalmente quiere dejarse ver – intentó rebajar mi tensión, haciendo alusión al hecho que no sabíamos aun el sexo porque no se había dejado ver en todos estos meses. Al final nos dimos por vencidos y decidimos no saberlo, que fuese sorpresa. Aunque por mucho que Bella lo niegue, sigo convencido que en la única revisión que no fui, ella se lo preguntó. Siempre ha sido un poco tramposa.

Solo pude cabecear en asentimiento a lo que me decía mi colega. Estaba muy nervioso. Eran dos semanas antes de la fecha. Sabía que no era mucho y con el tipo de embarazo que había pasado Bella era bastante normal que se adelantara, pero aun así solo quería que Bella llegara y estar a su lado.

-Todo irá bien –sentí que Victoria cogía mi mano para darle un apretón.

Poco después vi llegar el coche de papá. Iban todos. Papá, mamá, Bella y Nessie.

Ayudé a Bella a sentarse en la silla de ruedas del hospital mientras veía que mamá sacaba a Nessie de su sillita de bebés.

-Estoy bien. Solo son las contracciones – me dijo mi mujer en cuanto estuvo sentada. – Porque no te quedas un rato con Nessie hasta que se calme y después vienes. Yo estoy en las mejores manos – me miró suplicante preocupada por nuestra pequeña.

Estaba dividido, pero mi hija era pequeña y seguramente estaba hecha un lío por todo el escándalo. Sería lo mejor.

-Edward estaremos un rato aún con pruebas, no te preocupes. Ya sabes cómo funciona – me recordó el Dr. Gerandy.

-Papá mantenme informado de todo. En cuanto pueda voy. – mi padre cabeceó mientras entraba con Bella y su doctor para dentro.

-Papiiii– sentí que mi pequeñita lloraba mientras intentaba saltar de los brazos de mi madre hacia mi - ¿Mamii? – me dijo con un puchero triste en cuanto la cogí.

-Mami está bien. Solo van a mirarle la barriguita –le expliqué mientras le daba un beso en sus rechonchos mofletes - ¿Vamos a pintar? – intenté distraerla mientras ella metía su carita en el hueco de mi cuello y comenzaba a jugar con mi oreja. Era una costumbre que tenía desde bebé.

Mi madre y Victoria me acompañaron a la sala de médicos mientras Nessie seguía gimoteando en mi hombro llamando a su madre entre sollozos, aunque, cada vez más tranquila.

-Estábamos en tu casa cuando a Bella le empezaron a dar calambres y dolores. – me explicaba mamá mientras calentaba un poco de leche para Nessie. Yo seguía en el sillón con ella enganchada a mí, pero ya interactuaba más con los demás. Al menos dejaba que Vic le hiciera algunas caricias.

Siempre que se asustaba corría a refugiarse en los brazos de Bella o los míos. En los primeros instantes era imposible separarla de nosotros. Era misión imposible, así que, con el tiempo, todo el mundo había desistido a intentarlo. Cuando conseguía relajarse, poco a poco, comenzaba a aceptar a las demás personas. Era una niña muy sociable y se metía a todo el mundo en el bolsillo con su sonrisa. Bella siempre bromeaba con que tanta sociabilidad nos daría un buen susto un día.

-¿Te asustaste verdad, mi vidita? – le dije a mi niña mientras dejaba besos en su cabecita de rizos. Lo que hizo que se girara y me regalara una sonrisa cuando vio que yo también le sonreía. Al fin se había tranquilizado.

-Comenzó a llorar al sentir la angustia de Bella. No sirvió de nada que ella intentará ocultarlo. A veces siento que esta pequeñita nos entiende mejor de lo que pensamos – dijo mamá mientras traía su biberón con un poquito de leche caliente – Dámela yo cuidaré de ella ahora que está más relajada. Ve con Bella.

-¿Por qué no me la dejáis a mí? – se ofreció Victoria mientras estiraba sus brazos para que Nessie se fuera con ella. – Si me llaman enviaré a alguien a buscaros. Pero está todo muy calmado. –

Nessie se fue con ella. Estaba acostumbrada a ver a Victoria frecuentemente en casa. Se le caía la baba con nuestro terremoto y siempre que podía venía a pasar un rato con ella y la presumida de mi hija estaba más que encantada de tener a gente pendiente de ella.

-Esme, venga ve – insistió mi amiga quitándole el biberón y enseñándoselo a Nessie que soltó un grito de alegría lanzándose a sus brazos para cogerlo-

-Bibiiiiii – sentándose en el regazo de Victoria.

-Vamos mamá. – le dije sonriéndole – Y tu pequeñita pórtate bien mientras papá y la abu no están – le dije a Nessie dándole un beso en su cabeza, pero ella ya era feliz con su biberón y no nos hizo ni puñetero caso. Las lágrimas habían quedado olvidadas.

Cuando llegamos a la habitación estaban en plena acción. Estaban haciéndole todas las pruebas necesarias a Bella antes del parto.

-Tranquilo, todo irá bien. – me tranquilizó Bella con una sonrisa cansada. Era irónico porque tendría que ser yo quién lo hiciera.

-Siempre haces lo mismo. Tus partos han sido el único momento en el que has decidido estar tranquila en toda tu vida – le dije tomándole el pelo.

-Alguien debe mantener la calma cariño o aun estaríamos buscando la canastilla de Ness – se rio mi esposa de mí.

Y mi padre.

Y mi madre.

Me recordarían para el resto de mi vida las infinitas vueltas que había dado por casa cuando Bella rompió aguas buscando la canastilla. Que, obviamente, estaba preparada en la futura habitación de Nessie. Encima de la mecedora. Dónde había estado durante todo el mes previo a dar a luz. Ahora, ya lo sé. Me había asegurado que esta vez volvía a estar en el mismo lado. No se reirían de mi nuevamente.

El parto fue bastante corto y sin complicaciones. Supongo que ya las habíamos tenido todas en el embarazo.

No tardamos mucho en darle la bienvenida al mundo al pequeño Anthony Cullen Swan. Era pequeñito y estaba arrugadito, pero era hermoso. En cuanto lo tuve en mis brazos me volvió a sacudir una ola de amor incondicional. Era increíble como unos seres tan pequeños y desprotegidos, que solo hace dos segundos que conoces, te pueden cambiar la vida.

-Es perfecto, Edward – me dijo Bella cuando se lo dejé en sus brazos.

-Lo es. – besé la cabecita de mi hijo y de mi esposa.

Cuando salí para darle las noticias a la familia ya estaban todos esperando en la sala. Me recordó al día de la operación de Charlie. Las mismas personas, pero preparadas para recibir una gran noticia. Sus caras eran expectantes, pero ni rastro de tensión de hace casi tres años.

-¿Papi? – escuché que me llamaba cansada mi niña desde los brazos de Charlie.

-Vidita ven – la cogí, a pesar de que si fuese por su abuelo nunca la soltaría. –

Charlie había cumplido con lo que dijo de broma el día que abandonó el hospital. Los nietos llegarían y él estaría preparado. Esta pequeña diabla ha sido lo único que ha conseguido que el Jefe Swan abandoné la comisaria y abrace la tranquila vida del jubilado.

-No ha habido manera que se duerma mucho rato. Está demasiado nerviosa – me explicó mi madre mientras yo seguía acariciando a Nessie. -¿Cariño hay noticias? – Me dijo mi madre volviendo mi atención a esa sala, ansiosa.

-Es un niño precioso. Se llama Anthony y lo podréis ver en cuanto suban a Bella a su habitación – anuncié orgulloso mientras intentaba sacar con una mano el móvil de mi bolsillo para enseñarles unas fotos.

-¿Nony? – me dijo Nessie mirándome curiosa.

-Tu y yo vamos a ver a mamá ¿Quieres? – mi hija sonrió como única respuesta. Era su respuesta automática cuando alguien nombraba a Bella. – Y vas a conocer a tu hermanito. Se llama Anthony. –

-¿Nony? – me contestó cabeceando. Yo solo sonreí.

Me llevé a Nessie hasta la habitación de Bella. Los demás nos darían algo de tiempo antes de subir a conocer a nuevo miembro de la familia Cullen-Swan, pero ahora era nuestro momento.

-Toc, toc – imité el sonido de la puerta mientras con un dedo sobre los labios le pedía a Nessie que guardara silencio para darle una sorpresa a Bella.

-¡Mamiiiiii sorpresaaaa! – Rodé los ojos porque era imposible juntar sorpresa y a mi hija en la misma frase… Aun no habíamos visto a Bella y ya estaba chillando. Sentí a Bella reír bajito.

-Mi amor – saludó a nuestra hija mientras mantenía a Anthony en brazos. Le estaba dando de mamar. Era una imagen tan bonita que siempre me hipnotizaba.

Nessie miró a su hermano y después a mí y a Bella con una cara de confusión. Era muy divertida. A saber qué estaría pasando por su cabeza... Me acerqué con cuidado hasta la cama de mi esposa y senté a Nessie a su lado. En vez de tirarse a los brazos de su madre, como hacía siempre que estaba un rato separada de ella, se quedó sentada, bien quieta y sin quitarle ojo al bebé.

Tanto Bella como yo contuvimos el aliento, expectantes a su reacción.

-Este es tu hermanito pequeño, Anthony. Ahora lo tenemos que cuidar como cuidamos a Simon. ¿Nos vas a ayudar? – le explicó muy dulcemente Bella a nuestra pequeña.

Simon era su peluche preferido. No iba a ningún lado sin él. Me sorprendía que no estuviese abrazada a él ahora mismo. Tenía forma de mutante verde con un solo ojo. Regalo de Emmet, obviamente. Solo a él se le ocurriría regalar algo semejante a una niña para su primer cumpleaños.

¡Qué feo era el muñeco y el cariño que le tenía Nessie! Ya tenía valor Bella en comparar a nuestro pequeño y perfecto bebé con esa bola de tela horripilante.

-¡Chi, Chi! Nessie cuida – declaró con una sonrisa orgullosa. Bella y yo nos reímos por su pasión - ¿Nony? – dijo mientras se inclinaba para tocar a su hermano.

-Suave, mi vida – le recordé, pero sin detenerla. Era bueno que se acercara y sintiera curiosidad por él. ¡Aún no había dicho ni una vez "no"!

Bella pareció pensar lo mismo que yo porque me buscó con la mirada sonriente.

-¡Nony! –Dijo un poco más alto, asuntando un poco al pequeñín – No llorar. Yo Nessie. – le cogió una de las manos y le dio un beso.

Bella y yo seguíamos completamente pendientes de los dos. Dejando que Nessie hiciera este primer acercamiento a su ritmo. Sabía que tenía ganas de acercarse más. No paraba de estirar el cuello para estar más cerca de su hermano, pero tenía un poco de miedo. La ayudé para que lo tuviera más fácil para arrimarse a Bella sin hacerle daño ni aplastar a su hermano.

Nessie acercó su manita a la cabecita de Anthony y lo acarició suavemente para después darle un beso.

Solté aire sin ni siquiera darme cuenta que lo estaba reteniendo.

Creo que mi memoria guardaría esa imagen para el resto de mi vida.

Levanté la cabeza para ver como por las mejillas de Bella caían unas lágrimas de emoción.

-Gracias por regalarme todo esto. – me dijo mientras apretaba mi mano.

-Gracias a ti por volver y regalarnos una segunda oportunidad. Te quiero - le susurré.

Me acerqué a ella para darle un suave beso en los labios mientras nuestros hijos se iban conociendo, como solo dos bebés saben hacerlo. En su propio idioma.

Habíamos cogido el camino más largo para llegar hasta dónde estábamos ahora, pero habíamos aprendido a luchar por el amor.

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FIN.

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NA:

Ahora sí, esto es todo de Reencontrándonos.

Tengo alguna idea en la cabeza para un nuevo Fic que espero poder plasmar dentro de poco, pero no aseguro nada porque ando un poco liada.

Pero eso sí, con nueva historia o no, seguiré por aquí leyendo vuestras maravillosas historias y seguro que nos reencontramos en algún otro fic.

Ha sido un placer compartir esta historia con vosotras.

Nos leemos en el próximo,

Saludos ;)