Love Live! No me pertenece, es de sus respectivos autores.
Desde ese momento, y suena raro decirlo, pero mi confianza hacia Elicchi había aumentado y si de por si éramos inseparables, ahora simplemente le contaba hasta lo más absurdo y bobo de mi día a día.
Incluso hubo una vez en la que le conté que había una cucaracha peleando con otra cucaracha cerca de una alcantarilla y aunque pareció que le dio asco, igual me escucho. Es simplemente encantador.
Pero bien, a lo que nos importa: La boda. Como ya suponen, es algo que de verdad no he podido cancelar. Simplemente están muy cubiertos legalmente.
La boda había quedado en ser en menos de un mes. Lo sé, es triste y trágico al mismo tiempo. Según me dijo Ryoichi, no tenía que preocuparme por nada, pero, aunque fuera en contra de mi voluntad, quería al menos escoger algo a mi gusto. Tengo ese derecho, ¿no?
Así que, pedí el poder escoger mi vestido y la música que se presentaría ese trágico día; por ende, le pedí ayuda a mis dos mejores amigas para elegir el correcto. Aunque ahora que lo pienso, no creo que sea buena idea considerando lo que paso en nuestra última experiencia… Si, le tengo miedo a esos ojos ambarinos cuando se enojan, pero es que ustedes no los han presenciado del todo, ¡es como si el diablo te devorara!
-No puede ser tan malo~ -canto la peligris, alegre de estar en sus terrenos- sé que podremos encontrarte un vestido de novia apto para ti, Nozomi-chan~
-Sé que te verás hermosa nya –fue lo que dijo la chica gato tras sonreír infantilmente- aunque, tengo el presentimiento de que, si no encontramos algo, Kotori-chan terminara rompiendo algo, de nuevo…
-Y-ya te dije que fue un accidente, Rin-chan –su tímida voz hizo aparición mientras caminábamos a lo que era una tienda.
-No sé qué detesto más –comencé a hablar cuando la tuve enfrente de mi- el hecho de estar escogiendo mi vestido de novia para una boda que no quiero, o estar con ustedes dos –entrecerré los ojos y negué con la cabeza, pero al no escuchar ninguna reprimiendo por parte de esas dos, me di la media vuelta y para mi sorpresa no estaban- ¿Cómo es que…?
Al buscarlas con la mirada, me di cuenta de que ya se habían metido a la tienda de novias cuales colegialas locas.
-Que los dioses bendigan mi aventura –solté un pesado suspiro y me adentre con algo de temor a lo que se aproximaría.
No les miento cuando les digo que era exactamente igual a esa vez que vinimos a buscar un vestido para la fiesta entre facultades.
Incluso la concesionaria que se encontraba en ese lugar se había asustado con solo ver a la Minami tocando uno de los vestidos. Alguien ya tiene reputación y eso no es necesariamente bueno…
- ¿Qué tipo de impresión quieres dar? –se preguntó la peligris al estar enfrente de un montón de vestidos.
-Y pensar que hace unos días estabas que echabas humo –negué de nueva cuenta con la cabeza con algo de ironía.
-Es mi manera de superar el estrés- se encogió de los hombros y continuo con su búsqueda- tu puedes sentarte, te llamare cuando encuentre algo para ti.
-Sí, "cariño" –enfaticé esas palabras con un saludo militar y fui a tomar asiento.
A veces me siento como esos hombres que vienen a comprar ropa con sus amadas cuando estoy con Kotori-chan. Mi opinión no es válida al menos que sea para pagar.
Si se preguntan dónde estaba la pequeña chica gato, pues… Estaba en una pequeña área para los niños, creo que incluso estaba jugando con ellos.
-A veces no entiendo a estas chicas –solté un pesado suspiro, pero aun así sonreí- son unas locas que quiero mucho.
Es una historia poco contada, pero creo que es importante decirla. Hace algunos años, por no decir, bastantes años, conocí a esa dos, pero como ya saben, la primera fue Kotori-chan y la segunda fue Rin-chan.
La peligris empezó a ser amistad mía después de que nuestros padres nos presentaran o más bien la mamá de Kotori-chan que después de casarse trajo a Honoka-kun y por ende él se había vuelto como un hermano para mí, sin contar que ambos contábamos con la misma edad.
Rin-chan por su parte, fue una historia completamente diferente.
El pelinaranjo y yo apenas teníamos alrededor de trece años y Kotori-chan tenía doce años. Los tres nos encontrábamos jugando en un pequeño lago que solíamos visitar cuando estábamos de vacaciones.
- ¡Honoka-kun, por favor, baja de ahí! –grito la pequeña ojiambar que al ver a su hermanastro arriba de un árbol, se aterro como no tienen idea.
- ¡Pero mira, el cielo se ve hermoso! –dijo en su defensa el Kousaka. Estaba feliz de la altura considerable que había conseguido e incluso estaba más que orgulloso.
- ¡Honoka-kun! –volvió a gritar, asustada y temerosa de lo que le podría llegar a pasar al ojiazul.
-Y pensar que hace unos meses no era de tu agrado –negué con la cabeza y al suspirar, puse mi mano sobre el hombro de mi pequeña amiga- Kotori-chan –ella me miro en busca de respuesta- te prometo que traeré a Honoka-kun –asentí confiada de mis palabras.
Sin esperar respuesta, hice lo que cualquier amiga hubiera hecho en ese preciso momento, donde la vida de su mejor amigo corría peligro: me subí al árbol para tirarlo yo misma de él. Sonaba bastante lógico en ese momento.
- ¡Nozomi-chan, suéltame! –claro que se quejó, pues le estaba jalando la pierna e incitando a que cayera- ¡E-esto no va a terminar bien si sigues así!
- ¿Y porque crees que lo hago? –una gran sonrisa malvada se asomó por mis labios. E sentía satisfecha del daño que estaba haciendo en ese momento.
- ¡Y-ya para, por favor! –aquella era la voz de Kotori-chan que suplicaba que lo dejara en paz- ¡N-No quiero que nada malo le pase!
-Mira que no preocuparte por tu mejor amiga~ -me hice la ofendida y le di otro tirón a la pierna de Honoka-kun que por lo bien agarrado que estaba de la rama no podía hacer que se soltara.
- ¿Qué está pasando aquí? –desconocía al propietario de esa voz. Pero era fina y delicada, aunque note ciertos toques alegres como la de Honoka-kun cuando está muy feliz.
-E-es que, mira –dijo Kotori-chan e imagino que nos señaló, pues en esa situación es lo más normal.
-No debes preocuparte, solo están jugando.
De un segundo a otro, la pequeña Minami había dejado de llorar, cosa que claramente nos causó intriga a mi presa y a mí; por lo tanto, deje de tirar de él y prestamos atención a quien estaba con nuestra amiga.
Aquel que acompañaba a la ojiambar era un niño de cabello anaranjado como el de Honoka-kun, aunque este de unos tonos más claros, y el corte era parecido al de un tazón; desde esa altura, no podía ver su cara, pero se veía delicada; vestía unos pantaloncillos cortos de color verde y una camisa blanca con mangas verdes. Ahora les diré lo que en verdad callo a la peligris, es que, ese "niño" la estaba abrazándola, consolándola para que esta dejara de sufrir.
Era ese tipo de momento en el que tu mejor amigo y tú, tienen una conexión mental y saben que deben salvar a la menor, sea como sea. Aunque ese "sea como sea" era bajar cuidadosamente del árbol y hacerle frente al usurpador de pajaritas, pero… nos salió el tiro por la culata, pues ambos caímos del árbol al no ver por donde pisábamos, por fortuna nos amortiguo un matorral que se encontraba debajo, pero eso no quita que el golpe haya sigo muy doloroso.
- ¿E-están bien? –pregunto Kotori-chan sin soltar a su nuevo acompañante.
-Algo así –acaricie el área que me dolía: mi bello traserito.
-Eso no importa ahora –el Kousaka se incorporó como si no tuviera dolor alguno e encaro al "niño"- ¿tú quién eres y porque tocas a Kotori-chan? –desde ese entonces se notaba que iba a ser un celoso empedernido.
- ¿El? –pregunto la peligris dudosa- creo que te estas confundiendo…
-Que me responda el –si las miradas mataran, ese pelinaranjo ya estaría enterrado veinte metros debajo de la tierra.
Pese a los ojos que le estaba echando Honoka-kun, el nuevo se mantenía tranquilo.
Sonrió y soltó a la Minami- Eres celoso nya. Soy Hoshizora Rin nya –dijo con actitud fresca y sin preocupaciones.
- ¿Nya? –el ojiazul alzo la ceja con duda por esa expresión- ¿tu entiendes algo de esto? –me miro y de inmediato negué.
-Si tu no entiendes, menos yo –me encogí de los hombros. De verdad era una situación particular con esa frase.
- ¿Por qué tanto escándalo? –pregunto la menor- Rin-chan me consoló porque ustedes dos no dejaban de hacer esas tonterías –se cruzó de brazos y nos miró con reproche.
De nuevo, ese momento místico apareció, Honoka-kun y yo nos miramos dudosos y después vimos al nuevo… Eso significa que…
- ¿¡ERES NIÑA!? –gritamos y preguntamos al mismo tiempo. Ella simplemente rio y asintió.
No me enorgullezco, desde entonces procuro ser más observadora en ese tipo de cosas… Pero, si la hubieran visto, de verdad parecía un niño. Ya después nos enteramos de que sus padres harían comercio con los padres de Kotori-chan, y de ahí comenzamos a frecuentarnos y volvernos cercanas. Aunque en ratos seguía reclamando por qué la habíamos confundido con un niño.
Pero, incluso aunque haya sido un error confundirla, le agradezco a los dioses por haberla llevado hacia nosotros. Esa pequeña hiperactiva vino a alegrar nuestras vidas en maneras que ni se imaginan.
Como una vez que se encerró en la jaula de los monos y ahora es su amiga, o el día en el que junto a Honoka-kun se fueron a las vegas a apostar y nos mandaron postales desde allá.
- ¡Nos vamos! –aquel grito furico me saco de mis cavilaciones, haciendo que observara el cómo Kotori-chan estaba tomando y tirando de la blusa de Rin-chan pasa sacarla de la zona donde estaba- ¡esta tienda es horrible!
- ¿Qué paso ahora? –me levanté de mi asiento y me dispuse a seguirle. Pero ya con la delantera que me llevaba, tuve más bien que perseguirla hasta que la pelinaranja pidió oxigeno pues estaba poniendo casi morada.
-G-gracias –dijo la chica gato y se acarició el cuello.
-Kotori-chan –mire a la peligris que relucía mi mirada- ¿Qué paso? –pregunte un poco inquieta por lo que la hubiera puesto así.
-Esas idiotas –soltó un enorme bufido sin mirarme aun- ¿enserio piensan que no sé nada de ropa? ¡Por los dioses! Podría hasta darles clases al respecto.
Oh… ahora entendía, habían insultado "su honor de diseñadora" pero aun así…
-Eso no significa que debas de salirte de los lugares –intente tranquilizarla con una sonrisa- vamos Kotori-chan, ¿Qué tal si vamos a otra tienda y…? –antes de terminar, y como en estos días la mala suerte esta de mi lado, cierto papanatas había hecho aparición con su estruendosa voz.
-Hola chicas –aquel pelinegro de mis pesadillas se había puesto enfrente de nosotras, con una estúpida y enfermiza sonrisa.
Antes de que lo pudiera saludar como "es debido", la peligris, imitando la acción pasada del rubio hace unos días, ella había abofeteado a Ryoichi. Dicha bofetada sonó tan fuerte que incluso algunas personas que iban pasando se detuvieron a mirar el espectáculo.
-No hay nada que ver, muévanse –aleje a esas personas, no quería ser su espectáculo. Por fortuna, algunas personas si hicieron caso, otras se fueron cuando vieron la furia en los ojos de la peligris.
¿Y… eso? –inquirió el inglés, que, conociéndolo, sabía perfectamente que se estaba guardando ese enojo por aquella bofetada.
-Solo algo que merecen los patanes como tú –sin darle importancia, pero aun así mostrando cuanto le desagradaba, la ojiambar se dio media vuelta y se colocó justo enfrente de mí que me encontraba algo apartada del grupo- ¿Qué haces aquí? –pregunto despectiva.
-Me alegra saber que aún me quiere –el ojiazul soltó un pesado suspiro y acaricio su mejilla- ¿ya tan rápido y les dijiste que soy un patán?
-Créeme, ellas ya lo sabían –me adelante a decir. De reojo, vi el como la chica gato incluso comenzaba a gruñir ante su presencia, ella se mantenía a mi lado fielmente- retomando la pregunta que te hizo Kotori-chan, ¿Qué haces aquí?
-Tranquilas fieras, no pienso matarlas o hacerles algo malo –de nuevo suspiro y negó con la cabeza- solo quería saber cómo ibas y si necesitabas algo.
-De ti nada –conteste a secas.
-Siempre se puede necesitar algo –una sonrisa salió de sus labios- sabes que puedo conseguirte buenos descuentos en este lugar.
-No necesitamos nada de ti, Ryoichi –hablo la pelinaranja, que por raro que parezca, se veía ruda y un poco intimidante.
-Y yo que recordaba que eras más tierna –soltó un suspiro y prosiguió- ¿puedo acompañarlas? Me gustaría hacer algo por ustedes, aunque sea cargar las bolsas.
- ¿Ahora te crees mula de carga o qué? –hable con cierto escepticismo- sé que eres una mula, pero no requiero de tus servicios.
-Por favor Nozomi. También es mi boda, ¿no podemos hacer de esto un momento razonablemente feliz?
-Solo si usted cancela el matrimonio, joven Tsukino –esa voz tan elegante y fina no podía pertenecer a otra persona más que a: Yuki Anju.
- ¿Presidenta? –la mire con cierta duda y ella con elegancia asintió- ¿Qué hace aquí?
- ¿Qué una mujer no puede venir a buscar a comprarle un regalo a su querido novio? –dijo con una leve pero linda sonrisa- las vi en este lugar y quise saludarlas. Kotori-san, Rin-san –miro a mis amigas que son ciertos nervios asintieron- y usted, Joven Tsukino, tengo entendido que fue a mi universidad a armar un alboroto, ¿ya está relajado?
-Sí, señorita –ay dios… ¿enserio tiene que usar esa sonrisa seudo coqueta? Si Eren-san se entera, lo hará trizas. Aunque no suena para nada mal- ¿puedo saber su nombre?
-Yuki Anju es mi nombre –aunque su voz sonaba encantadora, se lograba distinguir un tono de "más te vale no propasarte"- me gustaría decir que es un placer conocerlo, pero no comparto ese gusto con quienes vienen a hacer un escándalo a mi escuela.
-Intuyo que usted es la presidenta –dio un paso hacia atrás, no sé porque, pero me dio la impresión de que era por miedo o algo así- lamento lo que hice, no fue mi intención.
-Y espero que no se repita, joven Tsukino –la presidenta asintió un poco con la cabeza y me miro a mi- por cierto, Nozomi-san, le traje un pequeño presente-esa sonrisa coqueta no me daba buena espina- es mi acompañante el día de hoy, pero puede utilizarlo como le plazca el día de hoy –señalo a una persona a su derecha que se encontraba muy alejado, más bien se encontraba bobeando en la vitrina de una tienda deportiva.
- ¿Elicchi? –y por inercia, mis pies comenzaron a moverse hacia su dirección con una torpe sonrisa.
POV Normal
- ¿De nuevo? –una pequeña y divertida risa salió de los labios de la peligris al ver el cómo su mejor amiga iba detrás del rubio como una colegiala enamorada.
-Siempre hace lo mismo nya, ¿Qué te sorprende? –la pelinaranja sonreía orgullosa de su amiga. De cierta manera, sabía que ya había aceptado sus sentimientos por el ruso.
En esa escena, donde Nozomi al encontrarse con Eli y esta al verla el la abrazo con fuerza. Era una escena digna de una película romántica: chico ve a chica y casi ve a sus hijos en sus ojos. Dicha escena, no solo era vista por las dos mejores amigas de Nozomi, sino por la presidenta y el futuro esposo de la Toujo, que veía impactado la escena. Ni cuando él había "salido" con Nozomi, ella se había expresado así de cariñosa con él, es más, cuando la intento abrazar en los primeros días que se conocieron, ella literalmente huyo de él.
- ¿Sorprendido? –inquirió la futura médica.
-Un poco –mintió, estaba más que sorprendido por las acciones de su futura esposa- tal vez debería… -antes de que siquiera diera un paso, la joven Yuki lo tomo del brazo, deteniéndolo- disculpe, ¿pasa algo?
-Creo que, para cometer su objetivo, o cumplir esa promesa que en antaño hizo, deberá observar –aunque las palabras de Anju fueran confusas para otras personas, Ryoichi las entendió a la perfección. Se quedó quieto, viendo cómo se desarrollaría el escenario- tal vez le sorprenda.
-Espero que no –contesto con un tono serio.
-Con Eli y Nozomi-
- ¿Qué estabas viendo? –pregunto la pelimorada con una clara y brillante sonrisa.
-Veía unos tenis, ya me hacen falta unos –comento el rubio imitando la acción de su acompañante- ¿vienes de compras? –pregunto cuando la dejo de abrazar.
-Ya sabes para que –rodo los ojos y soltó un quejido- con suerte me dejaron escoger el vestido y la música.
-Hey, ¿Qué hablamos? –con cuidado, coloco su mano sobre la mejilla de su acompañante- aunque sea poco o algo insignificante, debes apreciarlo, ¿verdad?
-Es más fácil decirlo que hacerlo, Elicchi –se encogió de los hombros, pero al tenerlo tan cerca, esa sonrisa de hace minutos volvió a salir de sus labios- si pones esa mirada, no puedo ni corregirte, ¿lo sabes?
-Es mi encanto hecho realidad –comento en broma que fue recibida con un pequeño beso en la mejilla- se te está haciendo costumbre, ¿a qué debo el honor?
-Gusto- comento con esa sincera sonrisa. Claro que se encontraba apenada y por dentro se moría de vergüenza, pero, simplemente nació ese gesto de lo más profundo de su corazón.
-Puede repetirse cuando quieras –sin el saberlo, estaba compartiendo ese mismo sentimiento con Nozomi: vergüenza y felicidad al mismo tiempo.
-Pero que románticos están el día de hoy –la voz que los interrumpió fue la del pelinegro de inglés que ya cansado se atrevió a estar enfrente esos dos- a ver cuándo me toca uno de esos besos en la mejilla.
-Primero loca que darte uno –ahí estaba esa actitud tangente que solo aparecía con Ryoichi presente.
- ¿Dónde está Anju? –pregunto el ruso que coloco a la pelimorada detrás de él. Solo por si acaso.
-Esta con las amigas de Nozomi –no le dio importancia y dio un paso hacia adelante- ahora ruso tonto, ¿Qué tal si te apartas y me permites llevarme a mi prometida a comer algo?
-No. –contesto rápido y conciso.
- ¿Y por qué no?
-Pues porque no quiero –sin previo aviso, el tomo de la cintura y la abrazo, haciendo que recargara su cabeza sobre su pecho- y ella no quiere irse.
Oh si, Ayase Eli sí que estaba celoso y molesto por esa ocasión en la que ese papanatas beso a Nozomi.
- ¿Te recuerdo de quien es prometida? –no le daba miedo la mirada de muerte del ruso, él se llevaría a la pelimorada- suéltala, Ayase.
-Oblígame –dijo firme.
-Sabes que incluso si no la sueltas, ¿aun así me casare con ella? –incluso el pelinegro vio como el Ayase gruñía y claramente Nozomi lo escucho- y sin contar la noche de bodas~
Tuvo que respirar una y otra vez hasta que por fin logro calmar ese creciente enojo que provenía de lo más oscuro de su personalidad. De no ser porque tenía la Toujo en brazos, ya se habría lanzado a golpearlo como es debido.
-Tienes tanta suerte de que estemos en vía publica –fue lo que dijo tras suprimir su enojo. Aunque al inglés pareció no importarle mucho- aunque te digo, si haces un escándalo aquí, te pueden arrestar. Y por más prometedor y tentador que se escuche eso para alguien como tú, en definitiva, no quiero que piensen que si quiera te conozco y me metan junto contigo –dio un apretón al agarre donde tenía a la pelimorada- ¿Qué tal si te vas?
Tsukino se quedó mirando al ruso y después a la que sería su esposa. Había una extraña aura que los rodeaba a los dos. Una burbuja imaginaria los rodeaba a la lejanía y parecía imperturbable. Pero de cerca, la esencia de "por favor, aléjate que estamos platicando", era mucho más pronunciada. Sabía que algo no cuadraba en esa relación y por algo les había llamado la atención a sus padres, pero él quería descubrirlo con sus propios ojos.
-Nozomi –al ver que no recibiría ayuda, únicamente suspiro- solo por hoy.
A la joven Toujo le pareció extraño ese comentario, sabía muy bien que cuando Ryoichi se proponía algo, era capaz de hacer cualquier cosa para cumplirlo. Dejar las cosas así, sin si quiera pelear o hacer un berrinche, no era propio de él.
Se debatió si debía o no intervenir, pero… ¿para qué quería problemas? Ya lo tenía que aguantar casi toda su vida, al menos tenía que disfrutar eso, ¿o no?
-Te llamare para ajustar unos detalles, Nozomi –se dio la media vuelta y camino hacia la salida sin decir más.
-Sí que es un tipo extraño –hablo el rubio que en cuanto la ojiverde lo miro, este sonrió- lamento la escena. Solo no quería que te alejara de mi como la otra vez.
-Elicchi… -conmovida, lo abrazo con fuerza. Ese chico sí que sabía decir las palabras justas para cualquier momento- enserio, eres especial.
-Espero que en el buen sentido –rio divertido y poco a poco se fue separando de la pelimorada- ¿me dejas ayudarte con lo que te falta de la boda?
- ¿Cómo podrías ayudarme?
-Con los mejores cantantes del mundo –con esa sonrisa confiada, Nozomi dudo un poco, pues le parecía un ofrecimiento un poco extraño. Aun así, acepto su ayuda al asentir con la cabeza.
-Mansión Nishikino-
POV Nozomi.
No les miento cuando les digo que fue difícil hacer que Kotori-chan y Rin-chan nos siguieran hasta lo que es la residencia de los padres de Maki-can, incluso la presidenta estaba haciendo acto de presencia con una divertida sonrisa, como si supiera lo que iba a pasar.
La verdad no sé qué es lo que está planeando Elicchi. Únicamente dijo que había venido a que nos impactáramos, pero solo nos metió a la casa con unas llaves que desconocía que tenía y con cuidado fuimos caminando por los pasillos.
- ¿Seguro que está bien venir aquí sin permiso? –pregunte insegura- no quiero que nos vayan a mandar a la policía o algo así…
-Tranquila Nozomi –contesto el con amabilidad- mira a Rin, ella está más que relajada con Anju.
-Más bien planea aprovecharse de ella –negué con la cabeza y al ver un poco hacia atrás, vi el cómo mi querida amiga gato tomo del brazo a la presidenta, sin planes de soltarla, aunque esta no parecía afectada en lo más mínimo- aunque no sé quién se va a aprovechar de quien…
-Yo le apuesto a Anju.
- ¿Qué se escucha? –pregunto la peligris.
Los que seguíamos a Elicchi de inmediato nos detuvimos. La melodía era simplemente bella, embelesadora, fascinante, los adjetivos no bastarían para describir tal música. Era un piano el que se escuchaba, pero era cual música angelical.
-Comenzaron un poco más tarde que de costumbre –comento la presidenta con una vivida sonrisa.
-Es hora del espectáculo –Elicchi tomo mi mano y tirando de ella me guio a una habitación en la que nos llevaríamos una grata y extraña sorpresa.
En el centro, se encontraban tocando el piano un conocido peliazul y pelirroja. Ambos con los ojos cerrados, Umi-kun y Maki-chan se entregaban por completo a la música.
-"Aishiteru Banzai! Koko de yokatta" (¡Un aplauso para el amor! Me alegro de haber venido,) –ambas voces, al unisón, eran armoniosas y bellas- "watashitashi no ima ga koko ni aru" (nuestro presente está aquí) –ese pequeño agudo, dioses, simplemente épico- "Aishiteru Banzai! Hajimatta bakari ashita mo yoroshiku ne nada gooru janai" (¡Un aplauso para el amor! Acabamos de empezar, contigo contaré para nuestra meta alcanzar)
En lo que daban la pequeña introducción con el plano, mire a mi quería mejor amiga, la pobre se encontraba sonrojada a mas no poder.
-Hey, ponte esto –le pase un pañuelo y de inmediato limpio su baba.
-"Waratte yo kanashii nara fuki to basou" (Cuando sonríes mandas tus problemas a volar) –debo admitirlo, Maki-chan tiene una voz preciosa, potente y elegante. Si fuera hombre, ya estaría más que enamorada de ella.
-"Waraetara kawaru keshiki harema ga nozoku" (Si ríes el sol se asomará) –la voz potente de Umi-kun se hizo notar con esas notas bajas y fuertes.
-"Fuan demo shiawase e to tsunagaru michi ga" (Incluso si no conoces el camino hacia la felicidad) –canto la pelirroja con un tenue sonrojo en las mejillas.
-"Miete kita yo na aozora" (Puedes ver el cielo azul) –el peliazul tenía una sonrisa divertida y cómplice.
-"Tokidoki ame ga furu kedo mizu ga nakucha taihen" (A veces la lluvia cae, a veces ni agua hay) –ambos comenzaron a abrir los ojos y giraron sus cabezas para mirarse.
-"Kawaicha dame dayo" (Planta tu árbol soñado,) –el peliazul la miro con una gran sonrisa al cantar.
-"minna no yume no ki" (no te dejes) –ella correspondió esa sonrisa.
-"yo sodate" (marchitar) -Y al asentir ambos cantaron lo que quedaba de la oración.
-"Saa! Daisuki da banzai! (¡Aquí vamos!) –cantaron al unisón, en perfecta sinfonía. - "Makenai yuuki" (¡Un aplauso por nuestro amor!) –por poco sentí que tenía que tomar del brazo a Kotori-chan por si hacia una locura, pero… Fuera de todo, se encontraba tan embobada viendo y escuchándolo cantar, que no se fijó en el significado de la letra- "Watashitachi wa ima o tanoshimou" (Con valor disfrutemos del presente) "Daisuki da banzai!" (¡Un aplauso por nuestro amor!) "Ganbareru kara Kinou ni te o futte hora mae muite" (Demos lo mejor, dile adiós al ayer y avancemos)
en la pequeña transición de la canción, note el cómo Maki-chan nos miró, y al principio parecía sorprendida, pero al instante asintió segura. Algo me decía que decía que estaba planeando algo.
- "Susunde yo kurushikute mo tonari ni ite yo (Por más difícil que parezca, juntos avanzaremos) –el volvió a asentir, le miraba enternecido y agradecido - "Susundara moeru taiyou higashi o terasu" (A medida que avanzamos el sol nos iluminará) –en un rápido acto las mejillas de la pelirroja se incendiaron brevemente. No sé qué abra pasado, lo único que vi, fue un movimiento de mano por parte del Sonoda- "Mayotteta kotae ga nai saki e no michi wa" (El desconocido camino hacia el futuro) –su acción pasada fue recibida por un rápido golpe de parte de la Nishikino- "Daremo shiranai ienai" (No hemos de decir que nadie lo conoce) –rio en el último verso, divertido de su travesura.
-"Totsuzen arashi no naka e ochiru gin no hikari" (Un plateado lucero cae repentinamente sobre la tormenta)- fuera de parecer molesta, Maki-chan se mostró amable y con la cabeza, señalo el lugar donde estábamos antes. El peliazul nos miro y luego a ella, se encontraba atónito- "Obiecha dame dayo minna no yume no ki wa tsuyoi" (
No temas, nuestro árbol soñado fuerte es) –en ese verso, dando a entender su apoyo, la pelirroja coloco su mano sobre la mano de su amigo y asintiendo continuo- -"Saa! Aishiteru Banzai" (¡Un aplauso para el amor!) –le dio unos cuantos empujones para sacarlo del banquillo. Cosa que me sorprende que toque con una mano…- "Koko de yokatta, watashitashi no ima ga koto ni aru" (Me alegro de haber venido, nuestro presente está aquí)
Cuando Umi-kun por fin cayo del banquillo, Maki-chan siguió sola con la melodía de la canción, sonreía y orgullosa sabía que lo que estaba haciendo estaba bien. Algo me decía que esto terminaría muy pero muy bien.
Así que, con decisión y valor juntados, el peliazul se levantó del piso y tomo una pequeña flor que habitaba en uno de los jarrones de la casa de los Nishikino, se acercó a mi querida peligris que parecía atónita por lo que escuchaba y por lo que había visto. Claramente, nos alejamos un poco, pero no lo suficiente para no dejar de escuchar el chisme.
El tomo aire y con una sonrisa, continúo cantando- "Tokidoki ame ga furun da kaze de miki ga yureru" (A veces la lluvia cae, los troncos el viento mece) –tomo con su mano libre la mano de Kotori-chan y está a consecuencia se sonrojo explosivamente- "Issho ni ikun da minna no yume no ki yo sodate" (Juntos cuidaremos de nuestro árbol soñado) –le entrego la flor y cuando la pobre pajarita hizo sinapsis lo abrazo con la mayor fuerza del mundo.
- "Saa!" –vocalizo la pelirroja, era algo contagioso, supongo que por eso todos nos pusimos a seguirle el ritmo.
"Daisuki da banzai!" (¡Un aplauso por nuestro amor!)
No pude ni evitar cantar ni tomar el brazo de Elicchi que cantaba igual. Era simplemente hermoso ese momento.
"Makenai yuuki watashitachi wa ima o tanoshimou" (Con valor disfrutemos del presente)
"Daisuki da banzai!" (¡Un aplauso por nuestro amor!)
"Ganbarerukara kinou ni te o futte hora mae muite." (Demos lo mejor, dile adiós al ayer y avancemos)
Terminamos de cantar, con las bellas melodías de Maki-chan al piano, la creo que nueva pareja formada y Rin-chan abrazada de Anju-chan de una manera muy sospechosa.
- ¿Sabías de esto? –le pregunte al rubio y su contestación fue una pequeña risita- ¿desde cuándo?
-No sé desde cuando lo planean, me entere hace unas semanas –dijo con simpleza- Umi y Maki se comenzaron a juntar aquí desde ese tiempo, y al investigar, me di cuenta que era porque así Umi quería declararle sus sentimientos a Kotori-san. Son una canción escrita por él.
-Vaya, sí que es sorpresivo –vi a mi mejor amiga abrazada del que supuse ya sería su pareja- pero es una linda manera de pedírselo a alguien.
-Ni que lo digas- la risita de Elicchi volvió a aparecer- y pensar que se "desataron" después del baile, estoy sorprendido por lo rápido que es Umi.
-Eso…¿ es verdad? –pregunto la peligris con una voz tímida.
-Es un poco vergonzoso decirlo enfrente de tantas personas –el Sonoda miro a su alrededor y rio nervioso- pero si, Maki me ayudo con la música, pero la letra la escribí yo –un lindo sonrojo adorno sus blancas mejillas.
-Es lo más lindo que alguien haya hecho por mi –conmovida, beso la mejilla del joven que se sonrojo aun mas-Eres tan lindo, Umi-kun~ tan lindo que podría comerte a besos~
-A-ahora no –su tono de voz, antes fuerte y poderoso, no era comparado a esa frágil y débil voz que salía de sus labios- e-es indecente.
-Bueno~ pero cuando estemos solos ya verás –de cierta manera, me alegra ver a esa coqueta y voraz Kotori-chan. Cuando es tímida, me da algo de miedo.
-Es increíble lo rápido que se sonroja este tipo –comento la pelirroja que ya se encontraba al lado de la presidenta.
-Temo decirte que tú eres peor con cierto pelinaranjo –comento la joven Yuki con una enorme risa burlona que fue acompañada por Rin-chan.
-C-cállate…
-Nozomi, mis hijos crecen muy rápido, ¿Qué hago? –hablo el ruso con fingido dolor- poco a poco dejaran el nido.
-Lo se Elicchi. Yo también sufro por lo mismo –solté un pesado suspiro y mire a la menor de cabello anaranjado- si Rin-chan no se ha loca con Hanayo-kun, sé que estará conmigo toda la vida.
- ¿Qué yo que? –la nombrada alzo la cabeza y su sonrisa asemejaba a la del gato del Alicia en el país de las maravillas- ¡Pero si yo amo a mi Kayochin!
-Rin-chan, nadie…
- ¡Amo su sonrisa, amo su inocencia! –comenzó a mecerse de un lado a otro- ¡Kayochin y su naricita, sus ojitos, Kayochin en mi camita!
-Suena a que estás hablando de un perro.
- ¡Y sus pompis! –ante esa cara de pervertida, claramente corrí para darle un buen zape en la cabeza.
- ¡Rin-chan! –la reprimí con un grito- ¡No estamos en la casa, contrólate!
-Pero es verdad, nya~ -se acarició la cabeza y no parecía arrepentida de nada- ¡tiene las mejores pompis del mundo!
-Temo decir que estas equivocada, Rin-san –la presidenta se hizo notar al dar un paso hacia adelante- las mejores son las de Eren. ¿Qué no las han visto? Son simplemente perfectas –sin ningún atisbo de vergüenza, ella hablo con la mayor tranquilidad del mundo.
- ¿Eh? ¡El que no conoce a dios, a cualquier santo le reza! –grito la chica gato, encarando a la joven Yuki.
- ¿Debemos pararlas? –pregunto la peligris.
El calor de una discusión, los sentimientos a flor de piel. ¿Cómo podía evitar eso? ¿Cómo le decía a mi corazón que dejara de latir al son de los tambores de guerra?
- ¡Ja, ustedes mortales! –me alce entre esas dos y gire a mi acompañante ruso que se había colocado al lado mío- ¡admiren, lo que es bueno y santo en este mundo! –señale sus glúteos pese a que comenzó aquejarse y casi llorar.
- ¡N-Nozomi! –grito en un quejido casi femenino.
- ¡S-son! –comenzó la chica gato.
-Espeluznantes –termino la presidenta.
Era un momento de victoria. Sabía que con un solo movimiento las había dejado mudas, pero no contaba con un factor decisivo… La Nishikino que con soberbia tomo por los hombros al peliazul y este sabía cuál era su fin.
-Lo lamento, Kotori- fue lo que dijo la pelirroja antes de hacer que su mejor amigo se agachara y mostrara así sus firmes glúteos- horas en el gimnasio, arquería y trotar todas las mañanas.
-Y también hago algo de spinning los fines de semana –comento algo avergonzado el peliazul, pero ya estaba resignado.
-Tómenla, ¿Cómo van a superar eso?
Claro que me sentí frustrada, había que admitirlo, el chico tenía unos buenos atributos, pero no perdería o bueno, eso creí, hasta que… Kotori-chan comenzó a reír de una manera un tanto extraña.
- ¡JA-JA-JA! –aquella risa, no presagiaba nada bueno...- ¿enserio quieren hacer esto? –nos miró soberbia y un tanto perversa- si así quieren jugar –de su celular comenzó a buscar algo.
-Ay no… -ya sabía que era, no era nada grato para los ojos de los hombres y de su orgullo con respecto a sus glúteos.
- ¿Por qué? Siempre que lo hace, nada sale bien –incluso Rin-chan lo sabía, era lo peor de lo peor.
Al cabo de unos segundos, de nuevo esa risa hizo aparición. Los que no la conocían, no sabían a lo que se enfrentaban, pero… seria su destrucción…
- ¡ADMIREN, PERRAS! –alzo su teléfono celular y en él, se mostraban los glúteos de Honoka-kun.
-Son hermosos –raro era escuchar eso de la presidenta, pero ese sonrojo delataba lo apenada que estaba.
- ¿C-como pueden ser reales? –inquirió la Nishikino con gran vergüenza.
-Están para morderlas –comento la chica gato e hizo un gesto como si realmente lo estuviera haciendo.
Era el efecto que tenía, eran simplemente hipotónicas. Incluso los chicos presentes, claramente incomodos, en el fondo, sabían que nunca podrían tener unas de esas.
-Si soy sincera… -comencé a hablar por mera inercia- están para darles una nalgadita.
- ¡Nozomi! –grito indignado el ruso.
- ¿Qué? Es verdad- me encogí de los hombros sin mucha pena- esta como quiere el chico.
-Y solo con comer pan, ¿enserio? –pregunto sin creérselo el peliazul.
-Ya descompusieron a Umi –el ruso negó la cabeza una y otra vez- ¿enserio les gusta eso? Y de ese tarado cabeza de calabaza.
-Tiene lo suyo.
- ¿Y… mejor que yo? –hablo con cierta vergüenza, incluso señalo su parte trasera.
-Pues… -miré dicha zona y le sonreí triste- Honoka-kun tiene mucho más.
-Eso… es triste….
-No te preocupes, ya crecerán. Creo –palmee su espalda y mire el reloj- ya es algo tarde, tal vez deberíamos ir a casa y mañana buscar el vestido.
-No creo que quieran irse ahora –señalo al grupito que se había formado alrededor de la peligris- ¿quieres que te ayude con eso? Aunque digas que mis pompitas no son lindas, prometí ayudarte.
-Suena rato que digas pompitas –reí un poco y tomé su brazo- aunque para mi seas perfecto como eres, ¿eso no te basta? –le sonreí cálidamente y el de inmediato se sonrojo.
-c-con eso es más que suficiente –carraspeo un par de veces- ¿e-entonces?
-Si conoces a una modista que pueda ayudarme, te lo agradeciera eternamente.
-C-creo que se quién te puede ayudar…
-Casa de novias Neptuno-
- ¿Este es el lugar? –pregunte anonadada por lo hermoso que se veía todo. Parecía un pequeño y bello palacio.
-Supuse que sería de tu agrado –me sonrió y camino conmigo del brazo hacia los adentros del lugar- conozco a la modista de aquí, podrá ayudarte en lo que necesites.
- ¿Eso crees? –pregunte incrédula.
-Sí, es toda una profesional.
- ¿No se enojarán los demás por dejarlos solos?
-No creo, digo, ni se van a dar cuenta –soltó una pequeña risita y al mirar al frente saludo a alguien con su mano sobrante- ¡Michiru!
- ¿Quién?
- ¡Eli! –del fondo de la tienda, una joven de agua cabello se nos acercó, con una brillante sonrisa y cuerpo que matarías por tener- ¿Qué te trae por aquí? –le dio un beso en la mejilla en forma de saludo- ¿tu amiga? –me miro y dio una elegante reverencia- es un placer conocerla, soy Michiru Kaioh.
-T-Toujo Nozomi –sinceramente no sé por qué comencé a tartamudear, simplemente esa chica tenía un encanto que te hacia ser torpe automáticamente enfrente de ella.
-No te preocupes –me murmuro el rubio a mi oído- es parte de su habilidad –soltó una pequeña risita y dirigió su mirada a la joven de mirada azulada- Michiru, Nozomi se va a casar en un mes, no tiene vestido, ¿podrías ayudarla con eso?
-Por mi será un placer –me sorprendió que no preguntara si Eli era o no mi pareja. se dio la media vuelta y nos vio por arriba de su hombro- sígame por favor, señorita Toujo –sin más comenzó a caminar por su santo terreno.
- ¿Estarás bien solo? –mire a Elicchi y el alzo su pulgar derecho.
-Lo estaré. Voy a estar por allá –señalo un asiento vacío cerca de los probadores- suerte, Nozomi.
-Posiblemente la necesite –suspire y me dispuse a seguir a la señorita Kaioh.
A diferencia de Kotori-chan, la aguamarina es un mundo de diferencia en lo que respecta a ropa. Tal vez así será Kotori-chan en el futuro, y eso espero. Ella es simplemente una vendedora perfecta, considera mi opinión, piensa en mí y después en lo que necesitan los demás, me tomo medidas casi al instante el que estuvimos cerca de unos vestidos. Pero temo decirles, que, aun así, ni con la más perfecta, pude encontrar un vestido que me gustaba. Cada uno me parecía bello, eso si no lo niego, solamente que ese tarado de Ryoichi no merece verme con ninguno de esos.
Michiru se confundió un poco, así que me pregunto el porque me casaba, pensé que era correcto decirle para que pudiera ayudarme, así que le conté resumidamente mi vida: "Me voy a casar con un tarado que no amo porque su familia quiere robarle todo a mi familia"
-Entiendo –la mujer soltó un pequeño suspiro y acomodo unos vestidos- ¿Qué piensas de Eli?
Que pregunta tan repentina. No tiene nada que ver con el tema…
-No me veas así –su risita se hizo presente- se nota a leguas que se quieren y no como amigos, intuyo que es por eso y no porque estén jugando.
-Es… algo complicado –con mi dedo índice jugué con la tela de algunos vestidos.
-No debería, pero creo que puedo sacar las conclusiones de una vez- la mire un tanto sorprendida y ella volvió a reír- quieres a Eli, pero no quieres lastimarlo con este matrimonio. Intentaste alejarlo y el siguió a tu lado por lo terco que es. Aun así, pese a que está a tu lado, sientes que no es justo, ni ese destino que te asecha ni lo que sientes que le estas provocando- intuyo que, al ver mi cara de impacto, fue por lo que rio suavemente- ¿adivine?
-Diría que eres una bruja –tome aire y lo solté lentamente- pero tienes razón. Lo quiero, más de lo que pudiera imaginar –mire el como el rubio se encontraba sentado como niño bueno sobre la silla- lo amo –decir eso en voz alta, se sentía tan bien- tanto que no quiero hacerlo sufrir. Quiero proteger su inocencia cueste lo que cueste.
-Y por eso mismo, debes de ser fuerte –ella coloco su mano sobre mi hombro y con esa radiante sonrisa continuo- sé que es un camino largo, pero sé que lo lograras.
- ¿Cómo estas tan segura?
-El mar delata que será un buen día –aquellas palabras me confundieron, pero ella parecía no inmutarse de eso- ¿Qué tal si hacemos algo con eso del vestido?
- ¿Alguna idea?
-Solo vístete como quieras –abrí los ojos un poco confundida- no me mires así. Te has enfocado tanto en un vestido estereotipado de novia y no has pensado en lo que quieres tú. Dime, para el día de tu boda con él, ¿Qué te pondrías?
- ¿Con Ryoichi? –la pensé un momento. Es de esas veces en la que el foquito se prende arriba de ti- creo que se cual.
-Entonces vamos por él.
-Treinta minutos después-
- ¿Encontraron algo? -escuche la voz de Eli detrás del vestidor.
-Digamos que te sorprenderá –aquella era la voz de Michiru que parecía querer reírse a todo pulmón.
Nerviosa salí del vestido, con el corazón latiendo al mil por hora. Sé que era algo convencional y mucho menos algo elegante como los padres de Ryoichi habían pedido, pero… es lo que quería. El vestido era blanco, liso, con tirantes y un escote no tan pronunciado. De verdad era algo muy sencillo, pero, quería hacer eso a mi manera.
- ¿Q-que piensas? –le pregunte a mi querido rubio. Se había quedado callado durante un buen tiempo- ¿E-Elicchi? –me asusté de que no respondiera, en verdad pensé que no le había gustado.
Se levantó de su asiento y en un rápido movimiento me tomo entre sus brazos. Era un abrazo diferente al que solía darme, no se sentía cálido, se sentía… tieso, frio, receloso.
-No puedo… -comento a mi oído- verte así, así de linda –logre distinguir los tonos amargos de la tristeza- no quiero, no puedo permitir que te cases, Nozomi.
-Elicchi –no sabía que decir en realidad, solo dije lo primero que se me ocurrió- yo tampoco quiero… yo…
-Tienes que hacerlo, lo sé, pero eso no significa que pueda aceptarlo –me dio un apretón tan fuerte que por poco pensé que me sacaría el aire- lo he intentado. Con cosas simples, escucharte, atender tus necesidades, solo…
- ¿Solo…?
-Estoy entrando en crisis –dejo de abrazarme y al mirarlo, note unas pequeñas lágrimas en sus ojos acompañando una mirada triste- Lo lamento, sé que te dije que te acompañaría el día hoy, pero ¿crees que puedo retirarme por hoy? Necesito descansar, aunque sea un poco.
-No llores –sentí un millón de punzadas en mi pecho al verlo así. No era justo que alguien como él estuviera así, y pidiendo perdón a alguien como yo- no soporto verte así –limpie con mi dedo esas lagrimas rebeldes que por poco surcaban sus mejillas- Elicchi.
-Lo lamento, de nuevo, no quiero arruinar tus planes el día de hoy –tomo mi mano y beso la palma- me retiro –al soltarla, se dio la media vuelta –Michiru, te la encargo- ella asintió y Elicchi camino a un paso un tanto apurado.
Lo vi irse, quería seguirlo, pero mis piernas se congelaron. Se disculpó y yo soy la maldita que lo trata mal… ¿Cuándo hare que ese chico deje de sufrir?
¡Les pido mil disculpas! Pero es que de todo me paso el día de hoy TnT. Apenas pude corregirlo y hacerle las revisiones…. Pero creo que quedo bien, muy largo, pero bien.
Quiero agradecerle a Joelthesatan3 porque él tuvo la idea de que Umi se le declarara a Kotori con Aishiteru Banzai, así que, agradézcanle a él por el largo momento que casi me hace sangrar por que no sabía como hacerlo encuadrar aquí XD.
Agradezco su apoyo, sé que no he contestado los review, pero en cuanto esto esté subido, los contestare, porque no me gusta no contestarles, siento que no es correcto jaja.
Creo que me estoy enfermando ya me duele la garganta XD
Ya nos quedan dos días, ¿Cómo se sienten? Yo me siento algo estresada pero porque mi laptop me odia jaja.
Sin más que decir: dudas, críticas o alguna cosa por favor no duden en comentarlo. Sus reviews alimentan la creatividad de cualquier escritor, así que regalen aunque sea un review a cada historia que lean en sus hermosas vidas.
Nos vemos en la siguiente actualización~ n_n
