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Capítulo 25. Redención (1ª parte)

Rath no parecía preocupado por la perspectiva de enfrentarse a dos rivales. Contrariamente, al ver que Clawd corría hacia él, pareció alegrarse

- Esto se pone interesante – dijo –. Voy a probar contigo mis nuevos poderes

Los ojos de Rath brillaron, volviéndose azules. Clawd se detuvo en seco, como paralizado.

Valentín siguió en guardia

- ¿Estás bien, lobo? – preguntó

No hubo respuesta. Clawd seguía inmóvil

- Eh, ¿me has oí...?

Clawd de repente aulló, y se volvió hacia Valentín. Tenía una expresión de fiereza en su rostro, y sus ojos brillaban con el mismo tono azulado que Rath

- ¿Qué le has hecho? – preguntó Valentín mientras se ponía a la defensiva

Rath rió

- Algo que tú sabes muy bien – dijo –. Le he hipnotizado. Ahora cree que tú eres el peligro

Clawd entonces se lanzó a por Valentín, quien logró esquivarlo. Pero el lobo volvió al ataque una y otra vez.

Valentín, aun con la espada de Rath en la mano, se esforzaba por esquivar a su hipnotizado rival. No quería hacerle daño con aquella espada, y al mismo tiempo necesitaba encontrar alguna forma de romper la hipnosis, pero ¿cómo?

Se esforzó en recordar, muy a su pesar, lo ocurrido en el pasado. Cuando él había hipnotizado a Draculaura, el hechizo se rompió cuando Clawd le mostró cosas que le recordaron su amor mutuo. Entonces, ya estaba. Tenía que mostrarle a Draculaura. El problema era que Skelita todavía no había conseguido rescatarla, y no podría atraerlo hasta ellas sin ponerlas en peligro.

Entonces solo le quedaba una solución: quitarle la llave a Rath. Si lo conseguía, puede que el hechizo se rompiera.

Miró a Rath. Sonreía triunfante mientras seguía emitiendo un aura de oscuridad. Clawd se interponía entre ellos. En ese caso, tenía que esquivarlo antes que nada.

Valentín echó a correr, al mismo tiempo que Clawd hacía lo propio hacia él, inclinándose para atacar. Valentín entonces se concentró y saltó todo lo alto que pudo. Logró alcanzar los hombros del lobo, y cogió impulso para un nuevo salto en dirección a Rath.

La momia parecía sorprendida por la destreza del vampiro, pero aun así no se movió. Valentín en cambio, mientras volaba por el aire, levantó la espada, preparada para cortar el cordón que sujetaba la llave.

Pero antes que pudiera hacerlo, Clawd apareció nuevamente entre ellos dos. Valentín detuvo el ataque, pero el lobo aprovechó para cogerle y lanzarlo lejos, haciendo que soltara la espada con su caída

- No ha estado mal – dijo Rath –. Incluso sin tus poderes, eres más hábil de lo que pensaba. Pero mientras tenga de mi lado a este lobo, no podrás acercarte a mi, a menos que quieras que él salga herido

Valentín gruñó. Tenía ante sí un dilema muy complicado. Y físicamente, no podía superar en fuerza a Clawd.

La situación de Draculaura no estaba mucho mejor. Skelita estaba tratando de abrir la cón de Draculaura no estaba mucho mejor. Skelita estaba tratando de abrir la cerradura de la jaula. Nimbo, Estrato y Cúmulo sujetaban una mesa sobre la que estaba subida Skelita, suspendida en el aire. Aunque aquella superficie se tambaleaba, ella seguía tratando de forzar la cerradura. Draculaura mientras, miraba la escena de Clawd con miedo

- ¿No puedes abrirla más rápido? – preguntó a Skelita

- No consigo abrirla – respondió la esqueleto, que trataba de usar una aguja para saltar la cerradura. Lo siento, no encuentro la forma de que salten los cierres

Draculaura empezó a desesperarse, pero sabía que no podía enfadarse con ella, pues solo era una aprendiz de modista, no una delincuente. De pronto se le ocurrió una idea, aunque no estaba muy segura de si debía recurrir a ello

- Eh, chicos – dijo Draculaura, dirigiéndose a las nubes

Nimbo, Estrato y Cúmulo la miraron

- La cerradura de esta jaula se abre mediante una llave, y estoy segura de que esa momia la tiene, aparte de la que lleva colgada del cuello. ¿Creéis que podéis quitársela?

Las tres nubes se miraron

- Es complicado, dado que es muy fuerte – dijo Nimbo

- Pero lo intentaremos – dijo Estrato

- Yo le quitaré la llave. Vosotros seguid sujetando esto – dijo Cúmulo

Nimbo y Estrato asintieron, y entonces Cúmulo se dirigió flotando hacia la zona en que Valentín trataba de contener a Clawd, pero el lobo le ganaba por fuerza. En ese momento apareció Cúmulo

- ¡Valentín, hay que buscar la llave de la jaula que debe tener esa momia! – dijo la nube

- Ya me gustaría – dijo Valentín –, pero en este momento estoy ocupado

- ¿Hablas de la llave para abrir la jaula? – dijo Rath riéndose –. Pues siento decepcionarte, pero lo único que puede abrirla es la llave que llevo colgada del cuello. No existe otra forma

Valentín se sorprendió. No podían hacer nada para liberar a Draculaura más que quitarle la llave a aquella momia, pero mientras Clawd estuviese hipnotizado, no le sería posible. ¿Qué hacer?

De repente, algo en el suelo llamó su atención. Era la espada de Rath

- ¡Esa espada! – dijo Valentín a Cúmulo –. ¡Llévasela a Skelita para que abra la jaula!

- ¡Entendido! – dijo Cúmulo mientras volaba a por la espada

Pero Rath también se percató

- Me temo que no puedo permitirlo – dijo mientras se ponía en marcha

- ¡Espera! – dijo Valentín, que estaba tratando de librarse de Clawd

- ¿Quieres detenerme? – dijo la momia –. Me temo que sin poderes no eres nada. Solo un vampiro inútil

Rath le dio la espalda a Valentín, mientras el vampiro miraba atónito como iba a atacar a Skelita y Draculaura y él no podía hacer nada para impedirlo. Clawd le sujetaba con fuerza, y él extendió una de sus manos hacia Rath, como si quisiera alcanzarlo

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Heath, Manny y Chad caminaban exhaustos por uno de los pasillos del piso superior.

- Me parece que nos hemos librado de esas serpientes – dijo Manny

- De la que nos hemos librado – dijo Heath

- Menos mal – dijo Chad –. ¿Creéis que conseguirán subir hasta aquí?

- No lo sé – dijo Heath –, pero en todo caso, no pienso quedarme aquí para averiguarlo

- Yo tampoco – dijo Manny –. Vamos a buscar un sitio para escondernos

- Yo lo buscaré – dijo Heath –. ¡Ya que gracias a tu sugerencia, nos hemos visto perseguidos por serpientes!

- ¡Y gracias a ti, nos ha perseguido una esfinge! – dijo Manny

- Eh, chicos – terció Chad – ¿Qué tal si esta vez busco yo el sitio donde esconderse?

Ya que los otros dos estaban enfrentados verbalmente entre ellos, ambos asintieron

- Creo que lo más sensato será esconderse en los servicios – dijo Chad, mientras llegaban a donde estaba la puerta de los sanitarios del piso superior –. Aquí no puede esconderse una esfinge tan grande y antes de entrar, podemos cerciorarnos de que no haya serpientes dentro

Los otros dos asintieron. Entonces Chad abrió la puerta de los servicios.

Al ver lo que había en el interior, los tres emitieron un grito.

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En la misma planta, Clawdeen, Howleen y Thad habían entrado en el aula de ciencia

- Deberíamos buscar por aquí – dijo Clawdeen

- ¿Crees que alguien habrá escondido en este lugar una llave? – preguntó Howleen

- No lo sé – dijo su hermana –, pero dudo que alguien quisiera trastear entre los extraños artilugios que hay en este aula

- ¿Eso creéis? – dijo entonces una voz –. Yo creo que estos artilugios pueden ser realmente útiles

Los tres miraron. En lo alto de una de las ventanas del aula, estaba tranquilamente sentada una momia femenina con el pelo blanco y largo. Llevaba un colgante con forma de pantera y una llave dorada

- ¿Quién eres tú? – preguntó Thad mientras Clawdeen y Howleen gruñían

La momia dio un ligero salto y aterrizó limpiamente en el suelo

- Mi nombre es Tina, y tengo órdenes de aplastar a todos cuantos intenten truncar los planes de mi amo – dijo

- ¿Ah, sí? – dijo Howleen –. Pues yo voy a aplastar a quien ha hecho caer inconsciente a Lothar

Tina de repente se puso a reír

- ¿Así que crees que puedes vencerme? – dijo Tina

- No estoy sola – dijo ella –. Tengo a mi hermana, y a su novio conmigo

- Es cierto, veo que sois tres, pero eso no significa que tengáis alguna oportunidad contra mi – dijo Tina –. Y os lo voy a demostrar

Tina empezó a desprender un aura oscura. Cuando esta desapareció, el colgante de Tina emitió una luz azulada. Esta entonces se puso a hacer ejercicios acrobáticos hasta que se produjo un destello deslumbrante. Cuando los otros tres pudieron distinguirla, ahora llevaba una armadura con forma de pantera, con unas afiladas garras en manos y pies.

Las chicas lobo gruñeron

- Por eso no me gustan los gatos – dijo Clawdeen

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Gil trataba de protegerse de la esfinge que sobrevolaba la piscina. Sabía que si se tiraba al agua, la esfinge no podría atacarlo, pero eso dejaría desprotegida a Lagoona, que aun no se había levantado. Jinafire, mientras tanto, estaba inmóvil, como si estuviese meditando.

La esfinge se lanzó a por Gil. Este vio que no le daba tiempo a esquivarla, así que se tiró a la piscina. La esfinge estuvo a punto de golpearse contra el suelo, pero lo evitó levantando el vuelo.

Sin embargo, antes que volviera a elevarse, se dio cuenta que llevaba un pasajero. Jinafire había aprovechado para subirse cuando la bestia estaba a nivel del suelo.

- ¡Bien hecho, Jin! – dijo Gil

- ¡No cantes victoria todavía! – dijo Jinafire –. ¡Creo que no le gusta llevar encima a desconocidos!

En efecto, la esfinge empezó a revolotear a más velocidad, tratando de desembarazarse del instruso que la montaba.

- ¿Puedes echarme una aleta? – preguntó la dragona

Gil vio que estaban revoloteando justo sobre su cabeza. Decidido, saltó desde el agua con todas sus fuerzas, logrando agarrarse a una de las patas traseras de la esfinge.

Esta notó que estaba perdiendo altura. Entonces revoloteó con más fuerza.

Jinafire mientras tanto, trató de asir la llave, que en esos momentos retumbaba en el cuello de la bestia. Pero esta se percató de las pretensiones de la dragona y le dio un picotazo en la mano

- ¡Ay! – gritó Jinafire –. Muy bien, ¿Quieres hacer esto por las malas? ¡Pues será por las malas!

Jinafire entonces agarró como pudo las alas de la esfinge y las orientó hacia abajo. La esfinge vio entonces que el rumbo era desviado hacia la piscina, y trató de volver a picarle la mano a Jinafire, pero esta vez la dragona se defendió soplando fuego, no en gran cantidad, pero sí la suficiente para que el pico de aquella bestia retrocediera.

Al no poder cambiar el rumbo, tanto la esfinge como sus jinetes terminaron cayendo a la piscina.

Tanto la esfinge como Jinafire ascendieron rápidamente a la superficie. Gil, en cambio, al ser de agua se permitió ascender con más lentitud. Mientras lo hacía veía como la esfinge trataba de mantenerse a flote y al mismo tiempo iba a por la dragona, que nadaba lo más deprisa que podía hacia las escaleras que permitían salir de la piscina.

"Si la alcanza, podrían querer hundirla", pensó Gil. Entonces se le ocurrió una idea. Se hundió un poco más en la piscina para ver si su plan daba resultado.

Mientras tanto, Jinafire braceaba tan rápido como le era posible. No sabía nadar muy bien, así que se veía en desventaja en un medio acuático. La esfinge en cambio, trataba de mantenerse a flote mientras la perseguía. Al habérsele mojado las alas no podía volar, por lo que se estaba centrando en perseguir a la dragona.

Jinafire estuvo pensando en lanzarle fuego de nuevo, pero desechó la idea, ya que entonces la perseguiría por debajo del agua, y además gastaría inútilmente tiempo y energías.

Se dio cuenta que la esfinge le iba ganando terreno. Las escaleras no quedaban demasiado lejos, pero no sabía si le daría tiempo de nadar hasta ellas antes que la esfinge la alcanzara. La bestia tenía cada vez más cerca la cola de Jinafire. Se preparó para sacudirle un picotazo cuando de pronto...

La esfinge lanzó un chillido como los de los pájaros. Jinafire alcanzó a tiempo para ver como la bestia nadaba dando vueltas sobre sí misma. No entendía por qué actuaba así, pero tenía que aprovechar esa distracción.

Rápidamente, Jinafire alcanzó las escaleras y salió de la piscina. Entonces vio como la esfinge nadaba también a toda velocidad hacia uno de los bordes de la piscina, y salía de la misma mientras no dejaba de chillar.

Cuando hubo salido, Jinafire entendió el por qué de aquello. Varias pirañas le estaban mordiendo la cola. Eso explicaba el grito que había oído.

Una vez la bestia salió del agua, las pirañas le soltaron la cola y volvieron a la piscina. Mientras tanto, Gil emergía satisfecho.

- Parece que ha funcionado – dijo –. Menos mal que encontré a estas amigas

- Gracias – dijo Jinafire –. Esa bestia ha estado a punto de cogerme

- No ha sido nada – dijo Gil, quien a continuación se volvió a Lagoona, que seguía sentada y sin articular palabra –. Lagoona, ¿estás bien?

Pero antes que pudiera responder, se escuchó un nuevo chillido de la esfinge. Ahora que se había librado de las pirañas y se habría sacudido las alas para secarlas, volvía a mirar a los otros furiosa

- Parece que esto no ha terminado – dijo Gil

Pero al mismo tiempo, se escuchó un segundo grito de rabia. Tanto Jinafire como Gil se volvieron hacia el emisor. Era Lagoona.

La monstruita de agua salada tenía una expresión de fiereza que Gil nunca le había visto, y acto seguido se lanzó contra la esfinge.

La bestia estaba en principio preparada para el ataque, pero al ver la fiereza en los ojos de Lagoona se asustó mucho. Entonces Lagoona se puso a luchar contra ella, logrando inmovilizarla a los pocos segundos ante el asombro de Gil y Jinafire

- Vaya, desconocía esta versión de Lagoona – dijo la dragona

- Pero no es culpa suya – dijo Gil –. Voy a tranquilizarla

- Bien, yo me ocuparé de la llave – dijo Jinafire

Ambos llegaron donde estaban los contendientes. Lagoona tenía bien inmovilizada a la esfinge. Jinafire entonces cogió la llave que aun colgaba del cuello de la bestia y se la quitó. Esta entonces emitió un brillo y se desvaneció.

Gil mientras se dirigía hacia Lagoona

- Eh, Lagoona – dijo mientras le ponía una mano en el hombro

Lagoona pareció tranquilizarse ligeramente. O por lo menos eso parecía, pues había relajado la fuerza que ejercía sobre la esfinge.

- Sí... – dijo ella mientras soltaba a la esfinge –. Otra vez me ha dado uno de mis cambios de humor

- Tranquila, tranquila – dijo Gil –. Ven, voy a ponerte música de las olas del mar para que te calmes

El grupo se dirigió a la salida de la piscina, dejando a la esfinge inconsciente.

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Ghoulia, Clair, Ernie y Bernie estaban por el piso superior, y se dispusieron a entrar en el despacho de la directora

- ¡Qué oscuro está esto! – dijo Clair –. ¿No hay por aquí algún interruptor?

Ghoulia se adelantó y accionó el interruptor. Las luces del despacho se encendieron

- ¡Vaya! – dijo Clair sorprendida –. Así que este es el despacho de vuestra directora

Ghoulia asintió. Ambas estaban mirando la parte del despacho que daba a la puerta de entrada

- No está mal – dijo Clair –. Pero yo lo habría decorado con algunas telarañas. Creo que quedarían bien

Clair se fijó en que Ernie y Bernie seguían en la puerta

- ¿No vais a entrar? – preguntó Clair

- S...sí, ahora entramos – dijo Ernie

- Pero en cuanto se vaya esa criatura que tenéis detrás – dijo Bernie

- ¿Qué criatura? – preguntó Clair

Tanto Ghoulia como ella se volvieron. Ambas se asustaron. Ante ellas estaba una bella esfinge con cuerpo gatuno de pelaje blanco, que llevaba una armadura plateada y una máscara faraónica. En sus patas delanteras tenía unos guanteletes también plateados con adornos de oro, así como unos guantes en el extremos de los mismos de color amarillo con líneas rojas y garras negras. Tenía una cola blanca con líneas moradas, y unas preciosas alas blancas. Llevaba una llave colgando del cuello.

Ghoulia y Clair retrocedieron, mientras que Ernie y Bernie temblaban, pero no querían salir corriendo por temor a que los tomaran por cobardes.

- Tranquilos. No debéis temer de mi – dijo la esfinge

- ¡Anda! – dijo Clair – ¿Puedes hablar?

La esfinge asintió. Ghoulia entonces gimió

- Sí, sé que vuestro objetivo es la llave que llevo en mi cuello, pero no puedo entregárosla tan fácilmente – dijo la esfinge

Ernie y Bernie se adelantaron, adoptando posiciones de combate

- ¿Tenemos que obtenerla por la fuerza? – preguntó Ernie

- Si hay que luchar, estamos dispuestos a todo – dijo Bernie

- No – dijo la esfinge –. Yo no quiero luchar. Solo os entregaré la llave si encontráis la solución para el acertijo que voy a proponeros

Ghoulia y Clair se miraron

- Parece que no tenemos elección – dijo Clair

Ghoulia gimió. La esfinge entonces formuló su acertijo:

- Un prisionero esta encerrado en una celda que tiene dos puertas. Una conduce a la muerte y la otra a la libertad. Cada puerta está custodiada por un vigilante. El prisionero sabe que uno de ellos siempre dice la verdad, y el otro siempre miente. Para elegir la puerta por la que pasará solo puede hacer una pregunta a uno solo de los vigilantes. ¿Cómo puede salvarse?

Los cuatro se pusieron a pensar. Solo conseguirían la llave si resolvían el acertijo, y tenían que dar con ella cuanto antes.

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La esfinge ígnea caminaba por entre las hileras de libros. Lilith retrocedía temerosa, no por miedo hacia la bestia, sino por temor a que se produjera un inminente incendio.

Abbey apareció en ese momento

- ¿Haber encontrado algo? – preguntó

De repente, se dio cuenta de la presencia de la esfinge, que la recibió lanzándole una llamarada.

Lilith se agachó a tiempo, mientras que Abbey respondió a la llamarada con un rayo congelante, bloqueándose mutuamente ambos ataques.

- Parecer que situación calentarse – dijo Abbey, preparándose para un nuevo ataque de la esfinge

Lilith echó a correr, pero no hacia la puerta, sino en busca de un libro que hablara sobre las esfinges. Con toda la rapidez que le fue posible, miraba en las inscripciones del filo de las estanterías para encontrar la referencia "Esfinges".

En medio de la búsqueda, se encontró con Venus, que caminaba entre los estantes de libros de botánica

- ¡Eh, chica planta! – exclamó Lilith

La interlocutora se volvió, molesta

- Mi nombre es Venus, no "chica planta"

- Lo siento – se excusó rápidamente Lilith – ¡Pero esto es una emergencia! ¡Ha entrado en la biblioteca una esfinge de fuego que puede quemar los libros!

- ¿Quemarlos? – dijo una alterada Venus que hizo amago de correr en la dirección en que había venido la humana – ¡Pues vamos a impedírselo!

- Espera un momento – dijo Lilith sujetándola por el brazo –. No sé qué puntos débiles tienen las esfinges. Por eso necesito buscar información en algún libro que hable sobre ellas. ¿Sabes dónde puedo encontrarlo?

Venus se puso pensativa. Era cierto, ella tampoco sabía mucho sobre aquellas bestias. Pero por suerte, pudo responder afirmativamente a la pregunta de Lilith

- ¡Sí lo sé! – dijo mientras se movía en dirección opuesta – ¡Por aquí!

Mientras tanto, Abbey había conseguido que la esfinge se alejara de entre las estanterías, de forma que ahora luchaba contra ella en el espacio donde estaba el mobiliario.

Una vez estuvo fuera del alcance de los libros, Abbey se colocó tras ella y lanzó un rayo helado, formando una barrera que las aislara de los libros. Así impediría por el momento que los quemara.

Pero la esfinge vio que tenía ante sí bastante material combustible. Dirigió una llamarada hacia las sillas y mesas que tenía tras de sí.

Abbey empezó a apagar aquellas llamas. Por un lado, temía enfrentarse al fuego, pero no le quedaba otro remedio.

Haciendo acopio de fuerza, agarró una mesa y la puso de pantalla para protegerse, pues la esfinge estaba lanzando nuevas llamaradas. Así iba a ser imposible acercarse para quitarle la llave.

Abbey probó a congelar el suelo, para crear una superficie resbaladiza en la que la esfinge cayese al suelo. Pero la bestia, a medida que caminaba, iba derritiendo el hielo.

Abbey sabía que Lilith no se podía haber ido sin más. Seguramente estaba buscando el modo de ayudar, por lo que supuso que tenía que ganar tiempo. Por ello, lanzó varios rayos helados, que la esfinge contrarrestaba fácilmente.

De repente, la esfinge amplificó sus llamas, empezando a derretir las paredes de hielo. Abbey retrocedía, abandonando la protección que le ofrecía aquella mesa que estaba empezando a arder, mientras trataba que no le dominara el miedo que aun sentía por las llamaradas.

La esfinge empezaba a acercarse a ella peligrosamente, cuando de pronto alguien le tiró agua encima. Desconcertada, empezó a mirar de izquierda a derecha en busca del culpable.

Entonces sus ojos repararon en Venus y Lilith. La humana tenía un cubo vacío en las manos, mientras que la chica planta tenía otro en sus manos que aun estaba lleno

- Las esfinges de fuego no pueden echar llamas con el pelo húmedo – dijo Lilith –. Por eso cuando se mojan, tardan un poco en poder volver a echar fuego

- ¡Menos mal que encontramos un libro que hablaba sobre criaturas como esta! – dijo Venus –. Hemos ido corriendo a los servicios para llenar estos cubos

La esfinge se enfureció por que hubieran apagado momentáneamente sus llamas, queriendo dirigirse a por aquellas dos. Pero cuando iba a cambiar de rumbo, alguien le congeló las patas.

- Yo también seguir aquí – dijo Abbey – ¿Recordarlo?

La esfinge se enfureció. Tal vez no pudiera arder, pero no parecía dispuesta a que le quitaran la llave

- Dejadme a mi – dijo Venus adelantándose

La chica planta dejó su cubo en el suelo, extendió la mano y sopló unas esporas. La esfinge adoptó una expresión de desconcierto

- ¿Verdad que nos dejarás coger la llave? – preguntó Venus

La esfinge, aparentemente dócil, movió afirmativamente la cabeza

- Bien, ahora cogeré la llave – dijo Venus mientras se acercaba a la esfinge inmovilizada

Pero antes que pudiera tocar la llave, la esfinge dio una especie de estornudo, volviendo a adoptar su expresión de fiereza y reavivando el fuego.

Abbey apartó corriendo a Venus, mientras Lilith recogió el cubo que tenía agua y se la lanzó a la esfinge.

Pero esta vez la esfinge estaba preparada. Rompió el hielo que la sujetaba al suelo y esquivó el agua de un salto.

- ¡Será mejor escapar! – dijo Lilith – ¡Corred!

Las tres echaron a correr hacia la puerta que daba al pasillo mientras eran perseguidas por la esfinge.

Mientras tanto, Heath, Manny y Chad eran perseguidos por un enjambre de escarabajos

- ¡Que muerden! – gritó Manny mientras ponía a salvo su cola de uno de ellos

- ¿Pero por qué no podemos tener un momento de tranquilidad? – preguntó Heath, que era el que iba en cabeza

El grupo corrió pasando junto a la puerta de la biblioteca un momento antes de que saliesen las chicas.

Entonces escucharon un rugido a sus espaldas.

Heath se detuvo y vio como salían las chicas perseguidas por una esfinge ígnea. Y lo peor era que los escarabajos venían detrás

- ¡Chicos, quietos! – dijo – ¡Tenemos que hacer algo!

- De acuerdo, pero ¿qué? – preguntó Chad

- Tengo que pensar, tengo que pensar... – dijo Heath, pensando a toda prisa

De pronto, algo le vino a la cabeza

En las pasadas vacaciones de invierno

Estaban de fiesta en la aldea Sneg. Ícaro estaba explicándole unas cosas a Heath

- Para aprovechar mejor tus poderes elementales, voy a enseñarte un pequeño truco – dijo Ícaro

- Me parece bien – dijo Heath

Ícaro abrió la palma de la mano. Una bola de fuego apareció en ella

- Los elementales de fuego podemos generar este elemento con facilidad, aunque dominar por completo la manipulación es algo que lleva mucho tiempo – dijo

- Lo sé. A veces me cuesta dominar mis poderes – dijo Heath, imitando lo que hacía Ícaro

- Cuando generas una bola de fuego puedes lanzarla a un objetivo – dijo Ícaro –, pero también puedes lanzar el fuego de otra manera. Fíjate bien

Ícaro puso la otra mano sobre la bola de fuego, como si estuviera aplastándola. Entonces esta adoptó forma cilíndrica

- Con un poco de habilidad puedes hacer que una bola de fuego cambie de forma. Ahora bien, una vez has conseguido que adopte esta forma, puedes lanzarlo de esta manera

Ícaro retiró la mano que estaba en la parte superior y apuntó a un montón de nieve. Entonces la pasó una vez sobre el cilindro de fuego. Del mismo salió un disco ígneo que fue a estrellarse contra el montón de nieve. Heath se sorprendió

- ¿Has visto? – preguntó Ícaro –. Con este sencillo truco, puedes crear discos de fuego, tantos como dure la esfera

- ¡Es genial! – dijo Heath entusiasmado – ¿crees que podrías enseñarme a hacer ese truco?

- Claro que sí – dijo Ícaro –. ¿Por qué no lo intentas tú?

- Bien, allá voy – dijo Heath, preparandose

Aprender aquel truco le costó varias casas chamuscadas y algunos montones de nieve derretidos. Pero finalmente lo consiguió

Había llegado el momento de poner en práctica lo que le enseñó Ícaro. Tenía que salvar a Abbey.

Vio que la esfinge ígnea había visto a los escarabajos, y los había puesto en fuga con una llamarada. Al menos tenían un problema menos de qué preocuparse.

- Esto es lo que tenemos que hacer – dijo Heath –. Manny, tienes que embestir a esa bestia

- ¿Embestirla? – dijo el minotauro – ¿Y si me quema?

- Déjame a mi lo del fuego – dijo Heath –. Tengo una idea

- ¿Y yo que hago? – preguntó Chad

- Tú concéntrate en quitarle la llave – dijo Heath – ¿De acuerdo?

Chad asintió

- ¿Y yo por qué iba a embestir esa esfinge? – preguntó Manny

- ¿Acaso no has visto que tiene el pelo rojo? – preguntó Heath

Al escuchar la palabra "rojo", los ojos de Manny se enfurecieron

- ¡Odio el rojo! – gritó el minotauro

Este echó a correr hacia la esfinge y las chicas

- ¡Abbey, congela el suelo y apartaros! – gritó Heath, mientras preparaba un cilindro ígneo

La yeti obedeció, lanzando un rayo helado al suelo y apartándose a un lado a continuación, al igual que Lilith y Venus

Heath lanzó los discos ígneos a la esfinge a continuación. Los discos al dar contra ella no le hicieron daño, pero sí le dificultaron la vista. Manny a continuación patinó por el hielo que había en el suelo y la embistió. La esfinge resbaló por el suelo, pero sin perder el equilibrio. Lilith aprovechó para ponerle en la cabeza el cubo de agua que tenía en la mano, dificultándole la vista.

La esfinge se puso a trotar, tratando de quitarse el cubo de la cabeza. Cuando lo hizo, vio como Chad resbalaba por el suelo como si estuviera subido en un trineo, pasando justo por debajo de la esfinge y quitándole la llave con ello.

Aunque le habían quitado la llave, la esfinge iba a atacar, cuando alguien le sopló nuevamente esporas.

- Se te ve con sueño – dijo Venus –. Creo que deberías dormir un rato

La esfinge asintió y se recostó en el suelo, quedándose dormida.

Una vez todo estuvo tranquilo, el grupo se reunió

- Gracias, chicos – dijo Venus –. De no ser por vosotros, esa esfinge nos habría quemado

- No tiene importancia – dijo Manny –. Ha sido fácil torear a esa esfinge

- Vaya, Chad – dijo Lilith –. No sabía que supieses patinar de esa manera

- En realidad ha sido algo improvisado – dijo Chad –. Pero fíjate que llave he conseguido

Chad le mostró la llave, pero de repente esta brilló y se desvaneció

- Vaya – dijo Chad, sorprendido –. Bueno, supongo que tenía que ocurrir

Mientras, Abbey miraba a Heath, no severamente, sino con una expresión neutra

- Gracias, Heath – dijo Abbey –. Habernos salvado

- No – dijo él cabizbajo –. No deberías darme las gracias. Hemos sido unos cobardes

Heath sabía que no podía mentirle a Abbey, por lo que habló sinceramente

- Hemos estado escondiéndonos de un sitio a otro, huyendo de los peligros que nos salían al paso – dijo –. No hemos sabido enfrentarnos al peligro como vosotras

Tanto Manny como Chad agacharon también la cabeza. Era cierto, habían huido como cobardes del peligro, y solo habían intervenido cuando había alguien en peligro.

Abbey se acercó a él

- Sí, haber sido cobarde – dijo ella severamente –. Pero gracias a tu idea, nosotras salvarnos. Gracias

Y le dio un beso en la mejilla. Heath se sorprendió, y se alegró de haber podido ayudar a Abbey.

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Scarah trataba de hacer conexión con la mente de Andy

Andy... Andy... ¿Puedes oírme?

Scarah se dio cuenta que sus palabras resonaban por todo aquel lugar. Era lógico, aunque se tratara de un sueño, todo lo que había en aquel lugar era la mente de Andy. Pero a pesar de todo, tenía que seguir intentándolo

¿Puedes oírme, Andy?

Andy pareció alterarse, como si entendiera la voz de Scarah. Aquello era buena señal

Queremos ayudarte, Andy... procura moverte lo menos posible

Andy parecía hacerle caso, pero había alguien que no parecía dispuesto a permitir aquello.

La quimera clavó sus uñas en el hombro de Andy. Este pegó un rugido. En ese momento, los dos murciélagos que volaban por el aire junto a la quimera adoptaron su forma vampírica de Bram y Gory. Ambos se lanzaron hacia aquella criatura.

La quimera intentó golpear a Bram, pero este se zafó del golpe transformándose en murciélago y seguidamente voló hasta la cabeza de león de la quimera, volviéndose a transformar en vampiro.

Las otras dos cabezas de la quimera trataron de atacar a Bram, que lo esquivó dando un salto. En ese momento, Gory dio un salto y golpeó con ambas piernas la espalda de la quimera, haciendo que esta perdiera el equilibrio y empezara a caer.

Pero la criatura no cayó al suelo. Logró agarrarse a la espalda de Andy, donde clavó sus uñas.

Andy volvió a rugir. Scarah trató de advertirle

Esa criatura no solo te está haciendo daño. También te está absorbiendo la energía. Tienes que ayudarnos a librarte de ella

Andy parecía escuchar, pero de pronto se agachó y dirigió su mano hacia el suelo, como si quisiera darle un manotazo a la banshee.

Scarah miró aquello muy asustada. No iba a tener tiempo de apartarse

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Anubis miraba a Cleo

- Bien, ha llegado el momento de volver a tu estado hipnótico – dijo mientras chasqueaba

No ocurrió nada

- ¿Qué? – dijo Anubis mientras volvía a chasquear –. ¿Por qué no pasa nada? A menos que...

Cleo sonrió

- A menos que haya descubierto como me controlabas y lo haya anulado – dijo Cleo mientras señalaba a los pendientes en forma de escarabajo, que estaban tirados por el suelo

Anubis gruñó

- Supuse que si antes habías logrado hipnotizarme sin haberme visto antes tenía que haber sido por algo que no llevara antes de ese momento – dijo Cleo –. Y aparte de mi vestido de alta lobura de Scaris, también me había puesto esos pendientes por primera vez esta noche. No he tenido más que quitármelos mientras me estabas contando tus planes. Lo siento, pero no vas a poder controlarme de esta manera

Anubis pareció sorprendido por la astucia de Cleo. Entonces rió

- Tan sagaz como tu padre – dijo –. Sí, Ramsés también supo encontrar en el pasado el medio de detenerme. ¡Pero siento comunicarte que será cuestión de minutos que tenga toda la energía que necesito! ¡Así que ya no necesitaré tu ayuda para obtener el poder del faraón Atem!

Anubis abrió la palma de una de sus manos. Una esfera de energía oscura se estaba formando

- ¡Primero acabaré contigo, los demás vendrán después! – dijo

Pero de repente, una música infernal inundó la estancia. Anubis interrumpió su ataque, tapándose los oídos

- ¿Quién está emitiendo este sonido tan desagradable? – preguntó enfadado

- ¡Este es el sonido de presentación de Hoooooooooooolt Hyde! – gritó una voz que procedía del pasillo desde el cual había lanzado el rayo

Holt apareció por ese pasillo con el teléfono en la mano, que era el que emitía aquella música tan estridente.

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Deuce pareció detenerse por un momento

- ¿Qué te ocurre, Deuce? – le preguntó Frankie

- ¡Es Cleo! – dijo de pronto – No sé por qué, pero creo que está en serio peligro

- ¡Vamos, rápido! – dijo Ramsés, apurado – ¡Cada segundo cuenta!

- Operetta, ¿Queda mucho hasta llegar al sitio que nos has dicho? – preguntó Deuce

- No, ya estamos muy cerca – respondió Operetta

Nefera se dio cuenta que el Puzzle Milenario estaba empezando a brillar

- Eso es que la influencia de la Pirámide de la Luz es más fuerte en este lugar – dijo el Faraón Atem, respondiendo a la pregunta que Nefera estaba a punto de hacer –. Vamos por el buen camino

- Gracias, Faraón – dijo Deuce –, pero el tiempo apremia. Debemos darnos prisa

Los demás asintieron, y los nueve echaron a correr en la dirección que les indicó Operetta. Se acercaba el momento crítico.

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Hola a todos. He tardado un poco más de lo que esperaba en terminar este capítulo, y aunque me ha quedado un poco más largo de lo que esperaba, espero que haya sido de vuestro gusto.

La esfinge que se encuentran Ghoulia y compañía está basada en el personaje Nefertimon, de la serie Digimon 02.

Tina es otro personaje de la serie "Mummies Alive", aunque su nombre real es Nefer-Tina, pero yo lo he acortado para que no se parezca al nombre de Nefera.

El flashback de Heath es algo que ocurrió durante mi anterior fic, "Aventura en Cumbres Borrascosas".

Quiero dar las gracias a:

Kary: gracias por tu review

Italia: sí, hay más problemas. Y tienes razón, tenía que haber indicardo las llaves que llevaban por si alguien se perdía. Antes del comienzo de este capítulo llevaban cuatro, y hasta el momento llevan seis. En cuanto a Rochelle, bueno, pensé que quedaría bien que ejecutara su plan debidamente preparada. Además, pensé que quedaría bien incluir algún elemento de la serie Dance Class en esta historia.

Yolotsin Xochitl: me alegro que te guste esta historia

Camila: gracias también por tu review. Y la historia cada vez va a mejor

Hasta aquí este episodio. Nos veremos el lunes que viene con el próximo ¿Podrán deshipnotizar a Clawd? ¿Atacará Rath a Skelita y Draculaura? ¿Podrán Clawdeen y compañía con la momia? ¿Cuál es la solución al acertijo que le han planteado a Ghoulia y los demás? ¿Atacará Andy a Scarah? ¿Por qué Holt no está inconsciente? ¿Llegarán a tiempo Deuce y los demás? Y sobre todo... ¿Llegaremos pronto a las 100 reviews?

Nos vemos en el siguiente episodio. Espero vuestras reviews