Recomendación Musical: "Momentum" – Jim Yosef
Las semanas pasaron y cuando menos se percataron, el inicio de la Copa de Invierno femenil estaba enfrente de sus ojos: a diferencia de la categoría varonil, los equipos femeniles que llegaron a o más delante de la quinta ronda de la Inter-Escolar, tenían que jugar entre zonas, hasta que solamente dos logren avanzar a los 'mejores de cuatro'; en ese punto, la temática se igualaba con la varonil, pues después que los cuatro equipos se dieran a conocer, la Liga Final tomaría lugar para elegir a los mejores dos que avanzarían a la verdadera Copa; dado a que Tensai y Shutsu fueron las ganadoras y segundas de la Inter-Escolar, en sus prefecturas (Kantō y Kansai), en lugar de elegir los dos mejores de la Liga Final, se elegía sólo a uno; para finalizar, dos equipos de la misma prefectura tenían que jugar y avanzar a los cuartos de final, las semifinales y terminando con las finales.
Dado a que apenas se estaban jugando los partidos entre zonas, las chicas de Tensai tenían que esperar unas semanas por los cuartos de final. Independientemente de no poder jugar, las diez titulares principales lograron convencer a su entrenador y dejarles observar el primer encuentro.
En el instante en que se acercaron a los asientos de las gradas medias, los demás equipos alrededor las reconocieron en el instante. Ninguna jugadora hizo caso a los murmullos y exclamaciones que las demás chicas hacían, tan sólo se encaminaron hacia sus respectivos asientos. Las cuatro titulares de tercero se sentaron una fila delante junto con Shuyō, mientras que las demás de segundo y el par de primero se sentaban detrás, a un lado del invitado de la americana. Habían pasado unos minutos desde que la capitana abandonó a su equipo, puesto que quería conseguir el régimen de fechas y horarios para sus partidos, y los demás restantes mantenían toda su atención en la disputa que estaba ante ellos.
Katomi seguía interesada como todas las jugadoras se movían alrededor de la cancha, pudiendo así deducir y observar las habilidades y estrategias que cada una poseía. Un suspiro, soltado por parte de la persona a su lado, le hizo mirar de reojo a esta última antes de soltar un corto bufido y recargarse de nuevo sobre la parte trasera de su asiento.
―Creí que te iba a interesar más la liga varonil, Shū-chan ―exclamó divertida, observando de la misma forma al oji-gris―, increíble verte con nosotras en un partido de mujeres. ―le dijo con una sonrisa sarcástica.
Nijimura miró de reojo a la menor antes de girar completamente hacia la cancha debajo de su mirada― Las alineaciones son bastante injustas, Kati ―le exclamó serio, haciendo que la más baja lo mirara sonriente de reojo―, si hay algo que valga la pena, será la Liga Final ―exclamó―; además ―soltó de repente―, es más divertido ver como las chicas se pelean a golpes que los hombres a insultos. ―bromeó.
―¿¡Ah!? ―la oji-naranja exclamó un poco ofendida―. ¿Estás diciendo que nosotras somos más agresivas que los hombres? ―cuestionó en un tono molesto.
Pero el azabache no pudo responder, pues unos gritos provenientes de la cancha les hicieron girar su mirada hacia aquella dirección, encontrándose con las capitanas de ambos equipos rasguñándose, golpeándose y jaloneándose sobre la duela.
Al mismo tiempo que la extranjera sentía como una gota de sudor se resbalaba de su frente, el mayor rio en un tono suave― Agresivas, divertidas, fáciles de ofender y dramáticas. ―corrigió entre risas.
Antes de que la peli-naranja pudiera responder ante aquello, ambos sintieron como un par de manos se posaban sobre sus hombros, haciéndolos levantar la mirada hacia la dueña y encontrándose con los orbes marrones de la capitana― Tienes suerte que el entrenador haya decidido no venir, cara de pato ―la castaña exclamó en un tono autoritario pero divertido―, cuando se aparezca por aquí, tendrás que tener mucha suerte de tu lado. ―volvió a exclamar, soltando los hombros de la pareja.
―¡¿S-Shijima va a venir?! ―preguntó en un grito mientras se levantaba frenético de su asiento y atraía la atención de muchos hacia él.
La Ala-Pívot lo tomó rápidamente de la bocamanga de su camiseta, atrayendo la atención aterrada del japonés hacia ella― ¡No! ¡No va a venir, Shū-chan! Tranquilízate. ―le exclamó, haciendo que el mayor asintiera inseguro y volviera a sentarse.
Katomi le lanzó una mirada molesta a su Escolta, pues esta última sabía (al igual que todas), que después del encuentro entre ambos azabaches, el menor de ellos desarrolló un enorme pavor ante el responsable de hacerlo terminar bañado en pastel de zarzamora, plumas artificiales dentro de sus fosas nasales y un ligero trauma ante la mención de su nombre.
―Olvidando eso, Yu-chan ―llamó a la oji-marrón, quien se dirigió al lugar que dejó vació y levantó la mirada hacia su jugadora―, ¿conseguiste los horarios? ―preguntó curiosa.
Shuyō asintió a ello y volvió a levantarse, entregándole a cada una de sus chicas una sola hoja de papel― Lo único que pude conseguir fueron las fechas ―comenzó al mismo tiempo que los demás estudiaban los datos proporcionados―, puesto que los equipos no estaban todavía definidos ―continuó―; por lo que escuché, se cree que todos los encuentros se realizarán en la tarde, excepto la final, la cual tendrá lugar en la noche…, a la misma hora que la varonil ―dicha esa última parte, todas las miradas se posaron sorprendidas sobre ella―. Traté de debatir ante eso, pero me fue imposible hacerles cambiar el horario de las finales. ―exclamó derrotada.
Okureru copió la acción de su capitana y se levantó de su asiento― Pero eso nos impedirá ver la final varonil. ―le recordó, tratando de convencerla.
―No debatas, Nagisa ―la oji-marrón le exclamó calmada segundos antes de volverse a sentar, dejando a la castaña-media como la única en pie―, lo intenté por quince minutos y lo único que conseguí fue una advertencia de llamada a seguridad por mi comportamiento ―declaró nerviosa―. En fin, ¿cómo ven los días? ―les preguntó a sus jugadoras, levantando la mirada a las que se encontraban sentadas detrás.
Todas las chicas a su lado asintieron alegres y emocionadas, manteniendo su atención en la hoja en su posesión, al igual que casi todo la fila detrás (incluyendo al azabache, quien afirmó alegre a algo que no estaba en lo más mínimo involucrado); Shuyō entonces borró la sonrisa que se dibujó en sus labios al ver la expresión seria de la Emperatriz.
―Katomi, te veo intranquila, ¿qué es? ―preguntó curiosa.
Ella estaba por responderle a la más baja cuando giró su vista hacia Nijimura, el cual también veía con la misma expresión cierta fecha marcada en los datos. El mayor hizo una mueca de desagrado y le tendió devuelta la hoja, momentos antes de que la menor se levantara y caminara al asiento a un lado de la Escolta.
―Aquí. ―exclamó cuando ya estaba sentada a su lado y señalaba con un dedo aquella fecha.
Cuando la castaña-clara observó el día señalado, una expresión de confusión y molestia cubrió su rostro― ¿Los cuartos de final? ―cuestionó confundida sin recibir algo como respuesta de parte de la más alta―. Si es por tu cumpleaños, esa no es excusa para… ¡oh! ―exclamó avergonzada al recordar cierto "evento" de la peli-naranja que sucedía aquel día. Fue entonces que relajó su rostro y soltó un pesado suspiro―. Muy bien ―dijo de repente, captando la mirada del par de primero, puesto que la rubia era la única (aparte de Shuyō), que conocía el significado de aquella fecha―, h-hablaré con el entrenador para justificar tu ausencia. ―tras declarar aquello, las exclamaciones sorprendidas y confundidas de las demás chicas se hicieron de escuchar, dado a que no era para nada normal que su as se ausentase en un partido bastante importante.
Todas estaban por preguntar el significado de aquello, pero la expresión sumamente triste y avergonzada de la oji-naranja les hizo cerrar de nuevo la boca. A diferencia de estas primeras, Yūgana no podía dejar de mirar de manera empática a su amiga; de un momento a otro, observó de reojo al azabache, el cual extrañamente tenía la misma expresión que la menor. Sin que ninguno supiera, Yūgana, Nijimura y Shuyō eran los únicos de aquel grupo que conocían el terrible significado de aquel trágico día.
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Después de los juegos entre zonas y los 'Mejores de Cuatro', la Preparatoria Togimasu, la Academia Kazan y la Escuela Media Superior Kōfuku estaban preparadas para averiguar quién era la ganadora de la Liga Final.
A diferencia del partido entre zonas que presenciaron las diez Titulares, en el encuentro entre Togimasu y Kōfuku estaba presente solamente la peli-naranja, acompañada por cierto azabache con expresión sádica. Ambos observaban detenidamente a las jugadoras, aunque sabían quién iba a ser la ganadora del juego y de la liga.
Katomi se recargó sobre su asiento cuando el medio tiempo apareció y ambos lados se dirigieron a sus respectivos vestidores― ¿Cuándo es tu partido? ―le preguntó de repente al oji-marrón a un lado.
Este último copió la acción de la menor y sonrió a su pregunta― Dentro de dos horas ―respondió en un tono sarcástico―, a la misma hora que el de tu supuesto amigo verde. ―agregó.
La más alta miró de reojo a la Base― ¿Piensas seguir jugando a tu modo, Akudō? ―le volvió a preguntar.
Hanamiya rio ante aquella pregunta y se giró hacia la chica― Claro que lo haré, querida ―le respondió divertido―; puede ser que a ti te parezca incorrecto, pero es una manera muy divertida de ver a tus oponentes caer ―comenzó a explicar―. No importa que tan experimentados sean, cuanto talento posean, los rápido que se muevan o lo alto que salten ―el japonés guardó silencio un momento para recuperar el aliento―, si se rompen, no serán más que basura. ―declaró sádico.
Ambos permanecieron en silencio por unos momentos cuando de repente la Ala-Pívot chasqueó la lengua y tomó el cuello de la camiseta del más bajo― Escucha, Makoto, escucha muy bien ―exclamó, haciendo que el mayor borrara su expresión sorpresiva y la cambiara por una interesada―. En el partido de Seirin contra Kirisaki Daīchi, no voy a poder estar presente ―le declaró seria―, pero si me entero que fuiste responsable de herir a alguien, en especial al número diez o al once, me las pagarás, ¿entendido? ―cuestionó en un tono autoritario, a lo que el azabache asintió.
Tras ser soltado por la extranjera, el capitán de Kirisaki Daīchi se pasó una mano sobre la nuca y le esbozó una extraña sonrisa― Por ahora me tengo que retirar, pero fue un gusto conocerte, Emperatriz ―exclamó al mismo tiempo que se levantaba de su asiento y tomaba su mochila para pasarla a colgar sobre uno de sus hombros―, y un consejo: antes de preocuparte por lo que le pueda pasar a los demás, preocúpate por el peligro que le pueda suceder a los tuyos ―le explicó serio antes de darse media vuelta, pero manteniendo su atención en la americana―. Es sólo una advertencia, pero ten cuidado en las finales, habrá una chica del otro equipo que hará lo imposible por verte caer; me enorgullece recalcar que esa chica es "amiga" mía. ―dijo encerrando aquella palabra entre comillas hechas con sus dedos.
―Por amiga tuya, ¿no te referirás tu novia? ―la chica sugirió en un tono pícaro y con una sonrisa victoriosa en su rostro.
―Llámala como quieras ―respondió indiferente y alzándose de hombros―, lo único que necesitas saber es…, que no te llevas muy bien con ella ―al observar la expresión confusa de la oji-naranja, Hanamiya rio victorioso y comenzó a encaminarse a las escaleras―. Nos vemos, Katomi. ―y sin esperar a que la menor respondiera, el chico se dirigió a la salida de aquel edificio.
La extranjera siguió con la mirada el cuerpo del chico hasta que este último desapareció del lugar. Sin otra opción, eligió esperar por el continuar del partido, aunque el reciente encuentro con aquel japonés le había hecho meditar acerca de él: Hanamiya Makoto, uno de los 'Reyes sin Coronar', conocido mayormente por su habilidad de mover un partido, pero sólo unos pocos sabían que su apodo, 'Chico Malo', no se le otorgó por eso, sino porque en los juegos en donde él estaba presente, uno o dos jugadores del otro lado terminaban heridos. La personalidad del japonés no fue lo único que le dejó desconcertada, sino aquella advertencia que le había hecho: ¿una chica con quien no se llevaba muy bien? Si trataba de responder aquello, era más fácil adivinar chicas con quienes sí se llevaba bien.
Sin otra opción, la joven as de Tensai volvió a centrar toda su atención en el juego, viendo como Hikaeme, pese a haber sido despojada de su título, peleaba con todo contra las titulares de Kōfuku. Tras soltar un solo suspiro, se recargó sobre su asiento y siguió todos los movimientos de la vieja Emperatriz con la mirada.
―¡Kati! ―alguien le gritó desde atrás, posando sus manos sobre los hombros de la chica y haciendo que esta última soltara un leve salto ante aquella sorpresa.
Con una expresión molesta, la americana se giró hacia el dueño de aquella voz, frunciendo el ceño molesta ante la mirada satisfactoria de aquel japonés― Vuelve a asustarme, Shin-chan, y te las verás conmigo. ―le siseó enojada al peli-verde.
Midorima rio un poco ante la amenaza de su mejor amiga antes de sentarse en el lugar que había dejado libre uno de los 'Reyes sin Coronar'― ¿Cuándo te toca jugar? ―le preguntó curioso al mismo tiempo que observaba los cuerpos pequeños de las chicas debajo de su mirada.
―Dentro de una semana ―respondió un poco molesta al mismo tiempo que soltaba un suspiro―. Clasificar directamente en la Copa de Invierno no es tan increíble, ¿sabes? ―le cuestionó a su amigo, quien giró hacia ella con una expresión curiosa―. Si hubiera sabido la espera para poder jugar, hubiese optado por debatir ante la elección ―declaró un poco divertida―. En fin ―exclamó de repente, girando también hacia el oji-verde―, ¿nervioso por tu juego contra Tetsu-chan? ―le preguntó en un tono burlón.
El más alto negó ante la pregunta de la chica y se recargó sobre su asiento― No realmente ―exclamó―. Confío en mis habilidades para obtener la victoria ―comenzó a explicar―; admito que Kuroko, al igual que Kagami, posee su propia fuerza para lograr vencer, pero…, aquello no será suficiente.
Katomi sonrió de lado ante las palabras del Escolta antes de empujarlo de forma amistosa por el hombro― ¿No querrás decir: "confío en las habilidades de mi equipo"? ―le preguntó sonriente.
Al escuchar aquella pregunta, el as de Shūtoku no pudo evitar abrir los párpados en señal de sorpresa.
Ya habían pasado unos meses desde que volvió a tener a su mejor amiga cerca y una estúpida verdad no se la iba a arrebatar.
―H-hai ―afirmó no tan seguro, pero aquello pasó desapercibido por la mayor―, nosotros ganaremos ―se "corrigió" a sí mismo, intentando evadir miradas. Para cuando relajó su semblante serio, se giró de nuevo a la fémina con una sonrisa en rostro―. Me gustaría saber, ¿a quién apoyaras? ―le preguntó divertido― ¿Kuroko y Kagami o a mí? ―volvió a cuestionar sin dejarle responder la primera.
La peli-naranja se quedó pensante unos momentos antes de devolverle la sonrisa al más alto― A ambos lados ―respondió por fin―. Sinceramente me llevó muy bien con los dos equipos: en Seirin, Tai-chan es mi hermano y Tetsu-chan es mi amigo al igual que los demás integrantes, en especial Riko-chan, Shun-chan y Junpe-chan ―comenzó a explicar antes de guardar silencio para recuperar el aliento―; en cambio, en Shūtoku, tengo a mi mejor amigo, pero también me la he pasado increíble con las idioteces de Kazu-chan, los enojos de Kiyo-chan y los gritos de Taisu-chan ―le dijo, obteniendo una sonrisa amigable de parte de su mejor amigo―. ¿No sería increíble que ambos terminaran en empate? ―preguntó de repente.
Midorima rio ante su pregunta antes de pasarse una mano sobre la nuca― Eso es prácticamente imposible, Kati. ―le dijo seguro, puesto que el horóscopo de Oha-Asa no le había dado aquella posibilidad.
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Después del juego entre Seirin y Shūtoku, ambos lados terminaron en empate.
Una expresión triunfante fue lo que iluminó el rostro de Katomi al ver el puntaje de las dos escuelas con los mismos dígitos: ciento cuatro. Recordó que al inicio del juego, logró divisar a cierto castaño de Seirin que jamás había visto (el cuál portaba el número siete); después de unos cuantos minutos, la peli-naranja se dio cuenta que aquel Pívot era Kiyoshi Teppei, también conocido como 'Tesshin', el faltante 'Rey sin Coronar'. Al principio, se confundió por ver a aquel jugador luchando a un lado de los chicos de Seirin, puesto que la última vez que los había visitado (la cual había sido desde meses atrás), no se había encontrado con aquel oji-marrón. Se tranquilizó a si misma tras darse cuenta que podía ir a saludarlo cualquier día en adelante…, claro, buscando el día en que no tuviera entrenamiento intensivo, o que no le tocara jugar a su equipo o al de sus amigos.
La chica se había sentido increíblemente alegre al final del partido, pues no sólo logró ver a tres de las personas más cercanas a ella luchando en la cancha, sino que le dejó ver como contaba con grandes amigos que sabía nunca se separarían de ella. Lamentablemente no tenía le menor idea que esa amistad estaba por quebrantarse…, para siempre.
My gosh! Por fin terminé este capítulo :'v Me fue un tanto difícil (neh~~ mentira). Antes que nada, dos cosas: había subido un One-Shot hace un tiempo y no obtuvo ni una mísera lectura (cora' roto, world TnT), y el último capítulo pareció ser el menos popular, ¿eh? XDD Ni modo~~ Esto me quitará el autoestima, pero bue~~. Les presento a la nueva escuela proveniente de la prefectura de Kantō: Escuela Media Superior Kōfuku. Bien, eso es todo. Nos leemos en el siguiente capítulo. Chao.
