OFFICE BOY
By: Yu Okawa
XXV
CONFRONTACIÓN
–Me gustas. –confeso Mikk para después unir nuevamente besarle.
Cuando Allen sintió la lengua del moreno delinear sus labios reacciono, brinco como impulsado por un resorte. Le miro atentamente, sonrojado y cubriéndose la boca con el antebrazo.
–Yo no…-¿Qué diría Kanda si se enterase de esto?, ¿pero qué mierda?, ¿qué le iba a decir si ya no estaban juntos?, ¿por qué carajos pensaba en Kanda en una situación así?. ¡Diablos!.-maldijo mientras miraba al piso.
–Lo siento, Allen. No pretendía asustarte pero lo que te dije es cierto. Me gustas.
–Me tengo que ir.- dijo Allen para tomar sus cosas y salir de la casa.
Aquello si que había sido abrumador, inesperado y ciertamente no podía evitar que no le llamará la atención, después de todo era un hombre atractivo pero de ahí a querer salir con él había una gran distancia.
Cuando llego a su casa seguía sin poder creer que aquello hubiese pasado realmente. ¿Él gustarle a Tykki?, ¡imposible!. No le había pasado por la cabeza ni por un segundo que aquello pudiese ser posible, era como haber recibido un golpe sin previo aviso que le había descolocado y hecho tambalear, sentía que en cualquier momento la cancioncilla de "dimensión desconocida" comenzaría a escucharse o mínimo se caería de la cama.
Se dejó caer en el sofá y suspiro pesadamente, Tim voló hasta posarse en su cabeza, últimamente había dejado al golem en su casa, no le gustaba llevarlo con él sabiendo lo caro que seguramente era esa cosa, nunca sabría si Kanda cambiaría de opinión alguna vez y se lo pidiera de vuelta.
¿Qué sentía él por Tykki?. Se preguntó. El beso no le había parecido excepcional, no tenía alguna clase de significado para él, solo le había sorprendido y le había puesto tan nervioso que lo único que sintió en esos momentos eran ganas de echarse a correr.
Aunque el toque había sido cálido y hasta cierto punto dulce no había hecho latir su corazón, ni tampoco le había hecho desear más, había sido como un toque cualquiera. Estaba seguro que si besará a su golem sentiría lo mismo o quizás se sentiría más tranquilo ya que besar a Tim, no implicaba aquella urgencia de salir corriendo.
Sus besos no eran como los de Kanda. Bufo molesto. ¿Qué pasaba con él?, ¿qué estaba tan mal con él que sus pensamientos irremediablemente le llevaban al oriental?. Tykki no era feo, todo lo contrario, era atractivo, tenía unos ojos de un hermoso color dorado que le recordaban al oro, su piel parecía lucir siempre un bronceado perfecto y su esbelta figura no era nada despreciable; su carácter era tranquilo, siempre era amable con él contrario a Yû, sonreía a menudo, pero aun así, a pesar de parecer perfecto y que más de una chica caería como loca por él, no había sentido nada con ese beso más que las ganas de salir corriendo y los nervios de que su ex pareja se enterará.
A pesar de que él y el magnate ya no fueran nada, de que no existía la posibilidad de que el oriental se enterará de aquello; cuando Tykki le beso lo primero que pensó fue "ojalá Kanda no se enteré". Aquel pensamiento había aparecido de forma tan natural y le había hecho reaccionar de tal manera que su primer impulso fue salir de ahí. Era como si temiera que el magnate se enterarse de aquello y perdiese así cualquier oportunidad de regresar con él a pesar de que saber que era imposible que algo así ocurrierá.
Se meso el cabello y Tim voló nuevamente, alejándose de él. Seguía sin creer que el moreno le hubiera besado, ¿cómo debía tratarlo desde ahora?, ¿debería seguir trabajando para él?.
De repente el entendimiento le golpeo con igual fuerza que aquel beso, el cual había movido su mundo. Recordaba las reacciones del oriental cada que Tykki estaba cerca, cada una de sus acciones al encontrarlo con él, ¿sería probable que el sospechaba lo que Tykki decía sentir por él?, si era así eso explicaba muchas cosas. Quizás por eso había reaccionado de esa manera tan exagerada cuando se enteró de que se había quedado con él, pero aun así ¿cómo pudo haber dudado de él?.
Tomo a Tim entre sus manos interrumpiendo sus andanzas sobre el sofá y lo observo detenidamente. Era un regalo de Kanda, el departamento también lo era y no lo había sabido hasta que Izayoi le dijo que su ex pareja había liquidado su deuda con el banco, evitando así que perdiera su hogar.
Suspiro y Tim voló de sus manos a su cabeza nuevamente, parecía que al golem le gustaba estar ahí. Se dejo caer en el sofá y miro el techo de su departamento, estando así todo parecía irreal, como si nada hubiese ocurrido. Ahí solo en su casa, como antes de conocer al oriental, mirando al techo, con su tutor fuera y él tratando de ganarse la vida. En aquellos momentos todos parecía tan irreal, como si nada hubiese pasado, ¡qué fácil sería irse de ahí!, hacer de cuenta que nada había pasado y seguir su vida como si nada, alejándose de los problemas que lo agobiaban; del beso de Tykki, de Kanda; adiós Emilia; la prensa se olvidaría de él y solo pasaría de todo y de todos, seguiría ganándose su vida como hasta ahora.
Se dio la vuelta en el sofá quedando boca abajo, Tim caminaba sobre su espalda, con sus movimientos bruscos había hecho volar al golem y ahora regresaba nuevamente a estar sobre él. ¿A quién quería engañar?, no importaba que tan fuerte ignorara todo lo que había vivido hasta ahora, podría hacer de cuenta que nada había pasado, incluso estaba seguro de olvidar el beso de Tykki pero él claramente sabía que el recuerdo de Kanda era algo que no podría borrar, sería el moustro debajo de su cama que saldría cada noche a acecharlo, sería como él sol en el día de evidente y difícil de evadir. De eso él no podría escapar.
Llamo a Tim y en un arrebato de nostalgia le pidió que le comunicará a Kanda, pero apenas hubo sonado el primer pitazo cayó en cuenta de lo que iba a hacer y colgó tan rápido como pudo.
¿En qué estaba pensando?. Se regañó y se puso de pie decidido a tomar una ducha y enfriarse la cabeza, necesitaba organizar sus pensamientos. No sabría qué haría con respecto a lo de Tykki, no lograba decidirse entre seguir trabajando para él o no, pero lo único de lo que estaba seguro era que necesitaba dinero para vivir y de alguna u otra forma tendría que seguir trabajando para él mientras encontraba una nuevo empleo.
Lou Fa no había conseguido que su familiar le aceptará en el trabajo y con el escándalo que ocasiono Emilia estaba más que seguro que nadie iba a contratar a alguien quien tenía la posibilidad de crear chismes de interés nacional para toda aquella gente que no hacía más que seguir la vida de sus artistas de manera escrupulosa como si no tuvieran una propia que atender. Quizás tendría que esperar un tiempo antes de poder aplicar para algún nuevo empleo, por lo mientras seguiría estando con Tykki y Road.
Al día siguiente cuando se despertó lo hizo de tal forma que parecía agitado, afligido y preocupado. Soñó en que Tykki le besaba, como el día anterior, sus brazos le habían capturado como dos fuertes tenazas y por más que se removía y trataba de liberarse no lograba escapar, sus labios tomaban los suyos de forma tan ruda que en lugar de la calidez y la suavidad que sintió aquel día ahora eran como dos lijas frotándose contra su boca.
Sintió que alguien le observaba fijamente y no sin hacer uso de todas sus fuerzas logró zafarse de aquel agarre solo para ver como Kanda lo miraba acusadoramente. Notaba ira, repudio e incluso algo de decepción en su mirada. Aquello le había hecho reaccionar, corrió hacia él, tenía que explicarle que él no quería aquello, que Tykki le había tomado desprevenido, pero como todo buen sueño novelesco por más que corrió no lograba avanzar, sus piernas parecían tener el triple de peso y sus pies parecían anclados al suelo, por lo que solo pudo ver como el oriental se alejaba para después encontrarse con Emilia y besarla como tantas veces lo había hecho con él; con pasión, desenfreno, cariño y por más que quiso cerrar los ojos para no ver aquello no pudo. Las lágrimas corrieron copiosamente acariciando sus blancas mejillas al ver aquello.
Eso había sido suficiente para que se despertará agitado, con las mejillas húmedas por las lágrimas y con un amargo sabor de boca. Se agarró la cabeza con ambas manos y tan agobiado como estaba solo deseo irse lejos de ahí como había pensado ayer, llevarse el recuerdo de lo que Kanda significo para él y dejar atrás aquella atracción que Tykki sintió por él en lugar de agradarle, le agobiaba y complicaba su situación.
Aquel día había sentido el cuerpo tan pesado, como si fuera Atlas cargando el mundo en sus hombros. Inclusive en el momento en que fue por Road a la escuela no logró sentirse mejor con la compañía de la infante, inclusive fue peor porque aquello significaba que la hora de ver a Tykki estaba cerca y lo último que deseaba era verlo.
Road había estado hablando sola durante horas y Allen únicamente asentía, lo mismo hubiera sido si ella se hubiera dirigido a la pared. Cuando noto esto bufo molesta y se encerro en su cuarto dejando a Allen solo y fuera de su habitación con tal sentimiento de culpa por haber ignorado a la pequeña durante horas aquella tarde.
—Road, lo siento, no quise ignorarte es solo que no he estado bien.- dijo Allen con la esperanza de que sus palabras llegarán a Road e hiciera que esta abriera la puerta y pudiese hablar cara a cara y disculparse como es debido, pero al parecer no lo había escuchado o estaba tan molesta que no quería oírle, suspiro y sintió que aquel peso invisible se incrementaba.
—Ella no te escuchará.- la voz de Tykki le hizo dar un salto. Había llegado antes que de costumbre, volteo a verlo y le vio observándole desde las escaleras.- Espera a mañana que se tranquilice. Ella no te escuchará ahora.
Allen observo al moreno un poco reticente a quedarse solo con él. No quería que algo como lo de ayer se repitiera.
—Entonces me voy. No tiene caso que me quede aquí más tiempo.
Allen se dio la media vuelta y paso frente a él, juntando todo su valor para no aventarse por el barandal con tal de no enfrentarse a él. Justo cuando iba a bajar el primer escalón que lo llevaría a la puerta, que en esa situación tan tensa se le hacía a miles de kilómetros de distancia, fue detenido por la mano de quien ahora era su jefe.
—Allen, disculpa.- le soltó inmediatamente cuando sintió el cuerpo de Allen tensarse por su agarre en un claro gesto de la incomodidad que aquello le ocasionaba.- Necesitamos hablar.
Aquella frase le puso más nervioso de lo que ya estaba, comenzaba entender el terror que sentían todos los hombres cuando su novia les decía de buenas a primeras "tenemos que hablar". Tykki le invito a la sala para tomar un café o té, para amenizar la "charla", pero dudaba que cualquier cosa que pudiese ofrecerle lograse hacer algo como "amenizar" algo que preferiría evitar.
Se dirigieron a la sala y Allen se sentó en el sofá de una sola plaza con el obvio objetivo de mantenerse a distancia de su actual jefe. A Tykki esto no le pasó desapercibido y consiente de lo que Allen trataba de hacer se sentó resignado en el sofá más grande que quedaba al frente. Llamo a una de sus trabajadoras domésticas y les solicito un café cargado para él y Allen pidió té.
—Disculpa.-dijo Tykki y Allen lo miro atónito sin creerse aquello, no esperaba eso.-Lo que ayer hice estuvo mal, seguí un impulso sin considerarte.
El albino se quedó perplejo, no lo había esperado.
—Aunque no me arrepiento hubiera preferido que hubiera sido de otra manera. Tú me gustas.
Cuando dijo esto último Allen no pudo hacer otra cosa más que sonrojarse, bajo la mirada y la puerta se abrió rápidamente. Lullubel entro en la habitación y aquella entrada tan intempestiva hizo que Allen levantará la vista hacia aquella chica rubia que le miraba gélidamente, como si tratase de desaparecerle solo con mirarle de esa manera.
—Tykki, necesitamos hablar.
—Claro, Lulu.-Tykki se puso de pie y salió tras la rubia pero antes de alcanzar la salida se giro hacia Allen para despedirse y comentarle que se podía ir, después de todo Road no le abriría la puerta hasta mañana.
—¿Con qué te gusta, eh?-le pregunto Lullubel una vez estuvieron solos en su oficina.
—No tanto como me gustas tú.-Tykki beso a la chica mientras esta rodeaba con sus finos brazos el cuello de su amante, mientras este comenzaba a desabotonarle la blusa.
Tykki era suyo y eso era algo que no permitiría cambiar, ni si quiera por una simple venganza. No importaba que Tykki dijera que solo era por desquitarse con Kanda, ella no permitiría que nadie pusiera una mano en lo que era suyo y sabía la manera de quitar al niño del camino antes de que se convirtiera en un problema.
Llegó a su casa más temprano que de costumbre, con Road molesta y su hermano en casa era inútil quedarse más tiempo tratando de convencer a la pequeña de que no había sido su intención molestarle, cuando claramente ella no iba a abrir la puerta y tenía pocas ganas de pasar el resto de la jornada hablando con la puerta.
Cuando llego a su hogar fue sorprendido de ver a Lavi de pie frente a su puerta. Evidentemente le estaba esperando y así se lo hizo saber el pelirrojo en cuanto le vio.
—Te estaba esperando, Moyashi-chan.
Escuchar aquel sobrenombre invoco el recuerdo del japonés inmediatamente, hacía tanto tiempo en que nadie le había llamado así, esto lejos de causarle molestia le hizo sentir nostalgia, aquel sentimiento se estaba haciendo demasiado habitual para su gusto.
Lavi le abrazo efusivamente, hablando tan rápido que apenas podía entenderle, le decía que lo extrañaba y demás cosas que apenas y entendía. Una vez le hubo soltado de su asfixiante abrazo le ofreció entrar a tomar un café o té, según lo que prefiriera y aprovechar para charlar un poco.
Cuando Lavi entro se sentó en el sofá y le miro atentamente con una gran sonrisa.
—¿Cómo has estado, Moyashi-chan?
—Bien, ¿y tú?
—Muerto. Kanda es un desalmado.- Lavi había mencionado esto intencionalmente para ver la reacción de Allen, sabía que hablar del oriental frente a quien había sido su pareja era un poco mezquino de su parte y más cuando iba con un propósito. Investigar; por aquel motivo sonrio cuando vio a Allen claramente interesado al mencionar el nombre de su exjefe, aquello confirmaba la primera de sus sospechas, Allen seguía enamorado del magnate.
—¿Ha estado muy pesado su trabajo?- Si Lavi no fuera tan observador no hubiera notado los ademanes que el albino hacia y sus expresiones que claramente indicaban que se moría de ganas de preguntar.
—Demasiado. Aunque Kanda no lo admita estoy seguro que se muere de ganas por venir a suplicarte que regreses con él.-Aquel comentario hizo que Allen se sonrojara y lo mirara como si hubiese tocado un tema tabú.
—No digas tonterías.- la mirada de Allen se tornó sombría.-Eso no puede ser.
Lavi miro a Allen, quien se veía más sombrío al mencionar aquello, tal parecía que dudaba que fuese así, que Kanda quisiese estar con él y no lo culpaba, conocía de años al oriental y sabía que seguramente el no se había mordido la lengua al terminar con Allen.
—¿Por qué no es posible?.- pregunto a Allen para observar como este parecía tenso.
—Eso no puede ser. Kanda me odia y cuando terminamos me dejo eso en claro, además piensa que yo me acos...-llegados a este punto el albino parecía desear con todas sus fuerzas ser tragado por el suelo, sus ojos no se despegaban del suelo y él podía apostar que el niño había guardado silencio para poder concentrarse en ahogar su dolor al revivir el recuerdo de una discusión en la que seguramente todo había salido mal.
—Sé como es Yû, ha sido mi amigo durante años, pero te apuesto a que no miento. Él nunca lo admitirá abiertamente, su orgullo no se lo permite, así también como le impide venir a buscarte y tratar de arreglar las cosas.-Había captado la atención de Allen y este le seguía mirando con incredulidad.
Kanda es demasiado orgulloso para admitir que te extraña, ni tampoco es una persona que lo externe. Es demasiado orgulloso para eso. –suspiro- sé que es difícil de creer, pero ¿tú podrías imaginártelo llorando en cada esquina o viniendo a buscarte para pedirte que regresen?.- Allen negó con la cabeza, no se lo imaginaba, en todo caso era más probable que él hiciese algo así que Kanda.- ¿ves?, en lugar de eso Kanda es la clase de persona que se enfrasca en su trabajo para no pensar en ello, es por eso que nos está matando a todos en la oficina, trabaja a un ritmo horriblemente rápido que apenas y podemos seguirle el paso.
Todos caemos como moscas en la oficina y Yû tan fresco como lechuga trabaje y trabaje, a veces es difícil pensar que es un humano.
Allen rio un poco al imaginarse la escena, todos dormidos cara contra el escritorio, algunos desmayados en el piso y Kanda tecleando, altamente concentrado en su trabajo indiferente a sus compañeros caídos en acción.
Eso quería decir que…¿podrían regresar a estar juntos?, ¿él podría perdonar a Kanda por considerarle como una puta?. Lo dudaba, no creía que aquello fuese posible, ¡era impensable!. No podían estar juntos, no podría soportar estar a lado de alguien que no confiaba en él y que a la primera duda explotaba calificándolo de puta.
De todas maneras dudaba de lo que Lavi le estaba comentando. Seguramente exageraba. En todo caso, aunque fuese cierto que Kanda se estaba matando trabajando, él tenía muchas razones para hacerlo, después de todo era el dueño de una empresa gigantesca, líder en el mercado con presencia en más de 35 países era lógico que tuviese trabajo de sobra y más con lo del problema del golem.
Tim que había parecido estar dormido en uno de los sofás se despertó y voló perezosamente hasta la cabeza de Allen para posarse sobre esta. Al sentir las patitas del golem sobre su cabeza recordó que le había ofrecido un té o un café a Lavi, el cual nunca había llegado. Se puso de pie tan abruptamente que Tim volo de su cabeza para posarse en el sitio a lado del pelirrojo.
—¿Té o café?.
Lavi parpadeo un poco descolocado por lo fuera de contexto que parecía estar aquella pregunta, pero aún así respondió rápidamente. –Café, con tres de azúcar, por favor.
Tras esto Allen salió de la sala, perdiéndose de la vista del pelirrojo cuando entro en la cocina. Lavi observo a Tim y sonrió ampliamente para después tomarlo entre sus manos.
—Se un buen chico y veamos que puedes hacer.- Al terminar de decir esto llamo a su propio golem, el cual salió de su bolsillo del pantalón.
Al día siguiente cuando fue por Road se sentía de mejor humor, haber hablado con Lavi le había ayudado un poco, aunque debía admitir que también había hecho de su cabeza un revoltijo, pensar en que Kanda quería estar con él era más que suficiente para acelerar los latidos de su corazón y hacerle sentir ansioso.
Road seguí igual de molesta que ayer, la única diferencia es que ahora no tenía una puerta tras la cual ocultarse. Ella al verlo paso de largo sin saludarle o mirarle si quiera y, se metió al auto.
Allen suspiro al darse cuenta de que las cosas serían más complicadas de solucionar de lo que imagino, pero ya tenía un plan y ahora solo quedaba aplicarlo y esperar que todo resultase bien.
—Al parque de diversiones.
El albino le dijo al conductor quien contesto servicialmente y arranco el auto para llevarlos hacia donde albino le había indicado. Road estaba tan sorprendida que apenas pudo decir palabra o dejar de ver a su niñera sin cerrar la boca. Recordaba haberle dicho a Allen alguna vez lo mucho que deseaba ir a uno, que nunca había ido por que su hermano siempre estaba tan ocupado como para eso y que el albino recordará semejante nimiedad le hizo sentir algo cálido en el pecho que le impulso a abrazarle con fuerza.
—¡Gracias!. – Allen le devolvió el abrazo.
Ahí estaba sobre el sofá de su estudio analizando los reportes que su hijo le enviaba sobre la empresa, estaba preocupado por aquella fuga de información significativa. ¿Cómo era posible que se le haya adelantado una empresa en un artículo el cual ellos habían desarrollado y al cual solo unos pocos tenían acceso?. Sin duda había un Judas entre ellos, pero no podía señalar con el índice a alguien y acusarle.
Se masajeo las cienes. Tenían que salir de esta y a su hijo parecía no importarle, estaba tan tranquilo trabajando. Cuando hablo con él le dijo que tenía una idea para contrarrestar esto por lo cual Kanda Yû había dedicado horas y horas trabajando para contrarrestar aquello.
Su hijo parecía no importarle encontrar al culpable o al menos esa impresión le dio cuando fue la junta de accionistas. Se habló de todo lo que podía hacerse para hacer frente a aquello pero en ningún momento se hizo mención sobre encontrar al culpable y hasta cierto punto aquello era entendible. Lo más importante era encontrar una solución al problema pero él quería ver rodar las cabezas de los responsables de joder las cosas.
Por eso la había contactado. Cuando su mayordomo entro para indicarle que ella estaba ahí supo de inmediato que ya tenía al culpable en las manos. Le pidió a su mayordomo que la pasará al estudio y en menos de un minuto la esbelta y hermosa figura de una mujer rubia entro.
Su cabello largo rubio contrastaba dramáticamente con el negro de su traje y como si no bastase con su altura natural, calzaba unas zapatillas que sin duda le agregaban diez centímetros más.
—¿Quién es?- Fue directo al grano, el padre de Yû era esa clase de personas, no le daban rodeos a las cosas, iban directo al grano.
—Allen Walker.
Aquello había sido inesperado, le sorprendió tanto que se levantó de su asiento para mirar incrédulo a Lullubel. No podía creer que la ex pareja de su hijo hiciera algo así aunque era probable que eso sucediera, no era la primera persona que se acercaba a la familia con intenciones de sacar algún beneficio, aunque si era él primero en conseguirlo.
Sonrió ampliamente, llamaría a algunos conocidos y les cobraría los favores que le debían. Aquello realmente le favorecía. Su sonrisa era maliciosa, equiparable a la de alguien que disfrutaba el dolor ajeno y es que no podía negar que aquello le beneficiaba, no había mejor camino para mantener a aquel chico lejos de su hijo.
Allen había estado más que encantado con ir al parque de diversiones, no solo para Road era la primera vez en estar ahí, también lo era para él. Debido a su estilo de vida con Cross nunca había tenido tiempo para divertirse como los niños de su edad, mientras ellos jugaban en el parque él tenía que ir a conseguir dinero fuese como fuese. Ya sea trabajando o apostando para pagar las cuentas de su tutor, por aquella razón nunca había tenido tiempo para ser un niño.
Ambos corrían de un lado a otro subiendo a tantos juegos como podían, desde la rueda de la fortuna hasta entrar en la casa del terror, donde quien parecía haberse asustado más era él en vez de la pequeña y sádica Road, quien parecía divertirle asustarle adicionalmente como si los tipos disfrazados de moustros no fuesen suficientes como para hacerle sentir a cinco segundos del infarto.
Comieron tantos dulces como se les pusieron enfrente y se divirtieron tanto que perdieron la noción del tiempo, lo único que les hizo regresar a la realidad fue la lluvia. De repente comenzó a llover con fuerza y ellos que no estaban preparados para algo así corrieron a refugiarse bajo algún techo, aun así no pudieron evitar mojarse completamente. Vaya, incluso sentía su ropa interior mojada.
El aire gélido soplaba con fuerza contra ellos y les hacia titiritar de frío, ambos se abrazaban a si mismos tratando de mantener un poco el calor corporal, su cabello se pegaba a su frente y cada vez sentía más frío.
—No traje sombrilla.
—Ni yo.
Ambos miraron la lluvia que prometía no cesar pronto. Road estornudo y eso llamo la atención del albino.
—No podemos esperar aquí. No creo que se detenga pronto, si corremos podemos llegar al auto en poco tiempo.
—No podemos mojarnos más.- agrego la pequeña dispuesta a salir corriendo bajo la lluvia antes que estar horas y horas bajo un techo, húmeda, con frio y sin hacer nada para distraerse más que esperar. Por aquello le tomo de la mano al albino y ambos salieron corriendo de ahí para dirigirse al auto.
Cuando entraron al auto mojaron las vestiduras de cuero de los asientos y se dirigieron a la casa de Road, ella se despidió animadamente de Allen, quien decidió mejor irse a su casa, ya que pasaban de las ocho cuando llegaron. El chofer le llevo a su departamento, donde apenas hubo llegado se dirigió al baño para tomar una ducha de agua caliente.
Al menos ese día había estado mejor que el anterior, había podido arreglar el problema que traía con Road y para su suerte el haber ido al parque de diversiones le había mantenido lo suficientemente entretenido como para no pensar en él ó eso creyó hasta que aquella pregunta apareció en su mente.
¿Y si regresaban?
Tan pronto como aquella pregunto asalto su mente se obligo a descartarla. ¡Aquello era absurdo!. Kanda pensaba que él era una puta y él tenía su orgullo, al menos tenía que hacer algo lo suficientemente bueno como para perdonarlo.
¿De verdad lo haría?
No quiso darle más vueltas al asunto por lo cual trato de contar borregos o pensar en cualquier otra cosa con tal de evadir aquellas esperanzas de un "regreso" que habían llegado con la visita del pelirrojo.
Alguien llamo a su puerta con fuertes golpes. Allen se levanto de su cama y sus pies descalzos tocaron el frio suelo. Los golpes continuaban, parecían casi desesperados. ¿Qué hora sería?, ¿la una?, ¿las cuatro?, por lo que a él respectaban podían ser las doce y se sentía igual de somnoliento y cansado.
Al abrir la puerta el sueño se le fue de golpe, la garganta se le secó y la boca se abrió junto con sus ojos, la imagen que daba era similar a la de un pez boqueando fuera del agua, trataba de hablar o decir algo solo que la voz no le salía y solo podía mover sus labios torpemente sin emitir sonido alguno.
Tan pronto comenzaba a recuperarse de la sorpresa inicial por ver a su inesperada visita cuando aquellos labios se apoderaron de los suyos. Su boca tomo con brusquedad la suya, con fuerza su lengua le acariciaba y sus manos, aquellas benditas manos comenzaban a acariciarle de tal forma que no dejaban duda alguna de por que estaba ahí.
El olor de su colonia le embriago y aquel beso que le estaba dejando sin aliento no le permitía pensar claramente, pero lo que hizo que mandara al diablo todo fue cuando sintió las manos de Kanda deslizarse por su espalda hasta llegar a sus nalgas y estrujarlas, aprovechando el agarre le hizo acercarse a él.
Sintió la erección del mayor y aquello, por extraño que parezca, le hizo sonreír. Había cierta vanidad en saber que aquel hombre tan frío, atractivo y; que para Emilia, siendo una mujer bellísima, era inalcanzable. Lograba que Kanda gimiera, que se volviera loco y que por un instante todo su mundo fuera él, y eso le gustaba, por eso cuando sintió como le guiaba a s cuarto para tirarle en la cama no opuso resistencia.
Él también lo quería, deseaba que le tocase, que olvidasen todo, si alguna vez terminaron él no lo quería ni recordar. Cuando Kanda se acomodo entre sus piernas y restregó sus cuerpos, no pudo evitar tener aquella actitud tan cooperativa, desinhibiéndose completamente movió sus caderas al ritmo que Kanda marcaba, frotándose entre ellos dos, sintiendo la fricción del cuerpo y su ropa en su erección.
Jadeo y se aferro a su espalda. ¡Quería más!.
–Allen.- aquella voz ronca…
Dos grandes manos le tomaron del rostro y obligaron a ver a su compañero. El alma se le cayó a los pies cuando lo vio.
–Tykki.- dijo no sin sorpresa y como si le hubieran echado un balde de agua fría su erección cayó más rápido de lo que caen las hojas de los árboles en otoño.
Se levanto de la cama, respirando pesadamente. Un sueño que había comenzado con Kanda había terminado con Tykki. ¡¿Qué diablos estaba mal con él?!.
Levanto la cobija y dirigió su mirada a su virilidad. Por lo menos no tendría que usar la mano, algo bueno considerando la pena que sentía cada que se tocaba pensando en Kanda. Al menos ver la cara Tykki había sido más que suficiente para matar cualquier animo.
El resto del día se había pasado haciendo su labores esperando la hora de salida de Road, estuvo pensando en por que de repente había visto al su actual jefe en sus sueños, seguramente fue por aquel beso.
Eran las once de la mañana cuando recibió una llamada que le hizo salir corriendo para dirigirse directamente a la escuela. La pequeña le había marcado y le dijo que se sentía demasiado mal, cuando el le pregunto que ocurría nadie le respondió del otro lado por lo cual salió tan rápido como pudo.
Al estar en la calle levanto la mano tan rápido como vio un taxi acercarse. Al subirse decir el nombre de la escuela sin titubear había sido todo un logró, y entre balbuceos y tartamudeos el chofer le entendió.
Estaba muy preocupado y ansioso por llegar, no sabía lo que le había ocurrió a la pequeña como para haberse quedado callada, conociéndola sabía que se despediría de él por lo menos.
Le había dicho que se sentía mal, por lo cual era probable que la niña se hubiese desmayado y estuviese tirada en quien sabe que parte de la escuela, sin recibir atención medica, por eso cuando llego a la entrada de la escuela apenas pudo contenerse para no empujar a los de seguridad y buscar a la pequeña.
–Vengo por Road Kamelot, algo le paso, me marcó y luego no me…
–Si, señor. Lo entendemos, pero antes tiene que registrarse y nosotros notificaremos de su llegada a dirección para ver si aprueban su presencia dentro de la institución.
"¡Malditas políticas de seguridad!"-maldijo el albino mentalmente mientras el guardia le pasaba una hoja que debía llenar con sus datos. Su letra quedo prácticamente como arañas pequeñas aplastadas sobre las líneas donde tenía que colocar la información solicitada y cuando se la devolvió al guardia alcanzo a ver que le miraba como si hubiese escrito en alguna lengua que no era humana.
Iba a salir de la caseta para internarse al campus cuando el policía le tomo como si se tratase de un cachorro del cuello de su camisa y le regreso a donde estaba.
–Buscaré su registro en la computadora.
El guardia fue tras la computadora y tras teclear quien sabe que pregunto lo obvio.
–¿Usted no esta registrado como tutor, verdad?.
–No.- bufó Allen tentado a jalarse el cabello y arrancárselo a mechones. ¿Por qué tenía que ser tan malditamente largo el registro de acceso como visitante a una escuela?. ¡Claro!, por que era una escuela para hijos de ricos. ¡Malditos ricachones!.
El portón se abrió y un lujoso auto negro entro por este. El guardia se puso de pie y se acerco a la ventanilla que daba hacia el camino designado para los automóviles de los padres que visitaban las instalaciones.
–¡Buena tarde!. Pueden visitar a la directora si siguen todo derecho. Es en el primer edificio, último piso.
–Gracias.- agradeció un hombre de blanca piel y rubio para arrancar al tiempo que el portón se cerraba tras de él.
¡Aquello era inadmisible!. A ese tipo lo dejaban entrar sin más por traer pinta de rico mientras que a él, por haber llegado en taxi y no estar vestido con ropa de diseñador, le hacían llenar miles de hojas y esperar a que la directora autorizará su estancia en el lugar.
Iba a quejarse nuevamente cuando el portón volvió a abrirse y entro otro auto de lujo. Allen bufó molesto. Aquello solo significaba que lo dejarían para el último, se cruzo de brazos y decidió entrar en cuanto el guardia se distrajera para irse corriendo. Así todos los guardias de seguridad estuviesen tras él, daría con Road y se aseguraría de que estuviera bien.
–¡Buenas tardes!.- El guardia saludo. ¡Ese era el momento!, iba a echarse a correr cuando alguien le llamo.
Volteo a donde había provenido la voz y vio a Tykki en el auto.
–¿Qué haces aquí?.- pregunto el hombre sin bajar del auto.
–Road me llamo pero la llamada se corto y…dijo que no se sentía bien.
–Sé que ocurre. Ven.
Y Allen sonrió pasando frente al guardia de seguridad mirándole triunfal. Ahora pasaría.
–Pero señor, no puede entrar si no lo registro en el sistema.
–¡Esto es una emergencia, no hay tiempo para eso!.-contesto Tykki para arrancar en cuanto Allen hubo ocupado el asiento a lado suyo, dejando atrás al molesto tipo de seguridad.
La preocupación por Road había hecho que a Allen se le olvidará momentáneamente todo lo ocurrido con su hermano.
–¿Qué es lo que le paso?.
–Esta enferma. Me hablaron hace unos minutos para decirme que Road se desmayo en el pasillo y que ahora esta en la enfermería. No es grave pero pienso llevármela al hospital para revisarla bien.
–Ya veo.- Se sintió más aliviado al saber que la niña estaba bien y que no le había pasado nada grave. Aquello era realmente tranquilizador.
Allen estaba sentado a lado de la cama donde la pequeña dormía. Tykki le había revisado y le inyecto quien sabe que medicamento, pero él aseguro que un par de días y con un buen descanso la niña estaría como nueva. El albino se sentía responsable del actual estado de Road debido a que esta se había mojado por su culpa y no haber llevado una sombrilla con él.
Así que aunque Tykki le había dicho que podía irse a su casa no lo había hecho. Había permanecido a lado de Road mientras su hermano mayor trabajaba. La observo por un momento y la vio durmiendo tan apaciblemente que difícilmente pensaría que había estado con fiebre hasta hace unos momentos.
Se removió un poco incomodo en su lugar, necesitaba ir al baño, así que se puso de pie y salió de la habitación. Ayudado por los letreritos y un vago recuerdo de haber pasado delante del baño camino al cuarto donde yacía la niña, consiguió dar con este.
No había mucha gente dentro y eso le agradaba, entro a uno de los compartimientos que separaban el cuarto de baño pasando de los mingitorios. Una vez hubo terminado se acerco a lavarse las manos.
Tomo jabón que estaba en un expendedor pegado a la pared y luego comenzó a restregarse. Lo que había pasado con Road había mantenido su mente lejos de lo ocurrido con Tykki, había hablado sin ninguna clase de reparo con él.
Se enjuago las manos y vio como el jabón y la espuma se deslizaban por su piel.
Quizás estaba exagerando. Solo se había tratado de un beso, no era nada por lo que preocuparse, además él se había disculpado, probablemente tenía simplemente que dejar de comerse la cabeza con eso y dejar de preocuparse.
Kanda nunca se enteraría y aunque lo hiciera ya no importaba. Ellos ya no estaban juntos y no había manera de que se encontrarán como en su sueño.
¡Era imposible!.
Si de algo estaba seguro era de que ya no se verían más.
Levanto la mirada y observo su reflejo devolverle la mirada pero no era lo único que le observaba. Unos ojos negros le miraban fijamente y se clavaban en sus ojos a través de su reflejo.
Se tenso como una cuerda de violín nada más verle, no podía creerlo. ¿Cómo era posible que Kanda estuviese tras de él mirándole?
Notas de la autora:
Tan rápido como me fue posible escribir hice el capítulo. Kanda ha regresado y le estoy echando ganas para apurarme a escribir. ¡Gracias por sus comentarios y apoyo!. También ya tenemos Facebook, ya no solo twitter :3 así que también podrán contactarme por este medio, el cual adopte para aquellos que no les gusta twitter y para extenderme en mis sonzadas.
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¿Por qué uso a Tykki como malo?. Por que para mi Tykki es aquel villano guapo y carismático que toda historia necesita o al menos mi idea de villano es así. Para mi no había nadie mejor para ocupar el puesto que él.
Respuesta a comentarios:
MrMilroyXV: ¡Muchas gracias por leer y comentar!. Me da gusto que te haya gustado el fanfic y ¡vaya!, gran favor el que me hace al decirme eso, nunca pensé en mi como novelista. Espero que esto haga que tu gustó por el yullen aumente y pronto te enamores tanto como yo de esta maravillosa pareja. ¡Gracias por tú apoyo!.
131: No te preocupes, hay cosas necesarias en la historia que no me queda de otra más que desarrollar. No me gusta escribir a Allen todo depresivo y demás pero es necesario. Emilia es una obsesionada que solo sabe amar egoístamente hasta el punto de pasar por alto la voluntad de Kanda, lo cierto es que es odiosa. Sé cuanto te gusta Tykki y mira, no le pego, el guapo rostro de este hombre esta intacto, sin ninguna sola imperfección. ¡Gracias por leer y comentar!.
Satii: Si Tykki se aprovecha de la situación y el pobre Allen anda todo dolido y por la calle de la amargura como para darle una oportunidad, al menos, en este cap. ¡Gracias por leer y comentar!.
neko-chan: ¡Muchas gracias por leer y comentar!. Déjame decirte que gratamente he descubierto en tu comentario algo bastante atinado y una pregunta muy certera, solo te diré que si, ¿cuándo? Eso lo dejaremos en duda, pero falta casi nada para ello. Me gustó bastante tu comentario por que tocaste varias cosas que quise transmitir en el capítulo anterior y leerte fue un alivio para mi por que supe que había podido reflejar lo que he querido y tocaste puntos desde antes de que los reflejará en la historia.
NicoMilroy: ¡Muchas gracias por leer y comentar!. Me da tanto gusto que te resulte agradable el fanfic, lo suficiente como para volver a leerlo. ¿Una amiga que dibuja sobre esto?, omg!, ¡desearía verlos si a ella no le molesta!. ¡Qué emoción y felicidad saber que alguien hace algo así!. * lagrimita de felicidad. *
