Deidara Namikaze POV

Abrí los ojos mirando el reloj… había pasado una hora desde que hice aquella llamada. Me había despertado gracias a que el móvil que ahora estaba en el suelo, estaba sonando. Alguien me llamaba… pero yo no podía levantarme a cogerlo. Estiré el brazo tratando de alcanzarlo y dolía… todo dolía demasiado, mi cuerpo no sé cuánto más aguantaría sin desmayarme del dolor pero quería coger ese móvil pero cuando casi lo tenía, dejó de sonar y me rendí de nuevo en el intento de hacerme con él, no podía alcanzarlo.

Cerré los ojos agotado, necesitaba dormir y creo que si me quedaba dormido ahora no sé cuándo podría volver a despertarme… ya no respondía nada de mi cuerpo, sólo quería no moverme, dejar de sentir dolor, sólo quería cerrar los ojos y no tener que abrirlos de nuevo para no volver a esta miserable vida de sufrimiento. Otro ruido me hizo abrir los ojos, creo que era el timbre de la puerta pero si ni siquiera podía coger el teléfono en el suelo… ¿Cómo iba a moverme para abrir la puerta en el piso inferior? No podía. Dejé que sonase una y otra vez, daba igual ya quien fuera, si era algún vecino podía fastidiarse allí fuera y si era Itachi… no sabía cómo decirle que estaba aquí dentro sin poder moverme.

Cuando el timbre dejó de sonar, empezó de nuevo el teléfono del suelo y al tratar de cogerlo una última vez, me caí del colchón de la cama al suelo provocando que me quejase del dolor, pero no me moví, descolgué el teléfono escuchando la voz de Itachi llamándome, pero creo que lo único que podía salir ahora mismo de mi boca eran los gritos de dolor por la caída.

El teléfono lo dejé descolgado pero escuchando la voz de Itachi… me quedé dormido de nuevo recordando o casi diría que soñando… todo lo que ocurrió entre nosotros, cómo descubrí que me había enamorado de él, cómo había pasado de mí durante tanto tiempo y yo fui siempre ese idiota que estuvo esperando que alguna vez se fijase en mí… pero ese día jamás llegó.

Flashback

Yo apenas tenía los dieciséis años cuando Itachi consiguió su primera novia, él era un año mayor que yo solamente y en principio… quizá me dolió un poco ver como hablaba de esa chica. Empezó a dejar poco a poco de ir con sus amigos, de venir con nosotros para irse con aquella chica y luego los pocos días que nos regalaba… nos hablaba de lo bien que estaba con su novia.

Para mi suerte, Itachi solía venir muchos días a jugar conmigo a la videoconsola y creo que el día que me confesó que había tenido su primera relación sexual… es cuando me di cuenta de cuánto me habría gustado ser a mí esa persona que hubiera estado bajo su cuerpo disfrutando el momento. Desde la guardería habíamos estado juntos pero jamás había sentido este ataque de celos, aún así yo me callé y le apoyé como buen amigo aunque por dentro me carcomían todos estos sentimientos. Era ver a Itachi y sonrojarme, sabía que le amaba… pero él no se fijaba en mí, sólo tenía ojos para su novia, así que lo único que podía hacer era ser su fiel apoyo.

- Dei… - dijo de golpe Itachi al ver como había dejado de jugar aunque el mando seguía en mis manos - ¿Qué te ocurre?

- Nada, nada – le dije sonriendo – venga juguemos. Voy a darte la paliza de tu vida.

- Qué más quisieras – dijo Itachi empezando a jugar de nuevo.

Le miré y supe que esto sería lo máximo que yo sería para él… un amigo para jugar a la consola, sólo esa clase de amigos a la que le cuenta todo pero del que no se da cuenta de que le hace daño con sus palabras, pero era mejor esto a perderle. Si le decía que le amaba saldría corriendo y no volvería a dirigirme la palabra. No quería perderle también como amigo y entonces decidí fingir que no sentía nada por él.

Cuando entré en la universidad… Itachi ya había estado por lo menos con cinco o seis chicas diferentes y yo siempre fui su confidente. Me contaba con detalles todo lo que ocurría en su relación y sinceramente… me ponía enfermo escuchar todo eso, porque sabía que no hacía todas esas cosas conmigo, yo sólo tenía su compañía cuando él necesitaba un amigo con quien desahogarse y hablar de todo lo que le preocupaba, nada más, pero supongo que siempre fue mejor que no volver a tener a Itachi como amigo.

Sasori muchas veces cuando estábamos los tres me miraba con tristeza y es que él sabía lo que sentía por Itachi aunque me hizo el favor de no contar nada a nadie. Muchas veces a Sasori le dieron ganas de mandar callar a Itachi cuando empezaba a hablarme de sus relaciones con sus novias, pero yo siempre le miraba y le negaba levemente con la cabeza para que dejase el tema, prefería aguantar lo que tenía que decir. Si no me lo contaba a mí iría a otro a contárselas y el rato que estábamos juntos se reduciría aún más.

Cuando Itachi ese día se marchó a su casa feliz de haber estado un rato con Sasori y conmigo, yo me fui a la cocina y empecé a preparar la cena. Mis padres llegarían tarde y tanto Naruto como Ino debían de cenar algo, así que yo era el responsable hoy.

- ¿Por qué no se lo dices? – me preguntó Sasori sentándose en una silla de la cocina – dile lo que te duele que te cuente esas cosas.

- Da igual Sasori – le dije – él está feliz así – le sonreí.

- No me des a mí esas sonrisas falsas Deidara, te conozco desde que llevábamos pañales, a mí no me puedes engaña.

- Sasori… - le dije entristecido - ¿Has besado alguna vez a alguien?

- Sí – me dijo muy seguro.

- ¿Y como es? – le pregunté.

- ¿No has besado a nadie aún Dei?

- No – le dije.

Sé que había tenido millones de oportunidades, muchas chicas venían detrás de mí, supongo que alguna ventaja tenía ser rubio de ojos azules, pero yo sólo quería a Itachi y me había negado a experimentar estas cosas por miedo a hacerles daño luego a otras personas que no tenían culpa alguna de que yo me enamorase de un imbécil como Itachi que jamás se fijaría en mí. No quería estar con una persona por estar, no era justo para la otra parte sabiendo que no la amaría.

- ¿Te has esperado a Itachi? – me preguntó dudando – Dei… ya sabes que Itachi…

- Es un imbécil sí… lo sé, pero… le amo – le dije sin más sonriendo tristemente - ¿Qué quieres que haga? No puedo evitarlo.

- Este amor acabará contigo Dei, Itachi no ve más allá de su propio ego, no te verá. Intenta enamorarte de alguna buena chica o un chico… me da lo mismo Dei, pero olvídate de Itachi, él sólo te hará daño. Sabemos como es.

- ¿Tú… me besarías? – le pregunté dudando acercándome a él cerrando los ojos, quería probarlo.

- Sí – me dijo muy seguro casi rozando mis labios, pero se separó de golpe dejándome allí con dudas – pero no te amo Deidara, un beso sin amor sólo es eso, un roce de labios, no es lo mismo cuando sienten algo por ti y te llenas de felicidad, mi beso no movería nada en tu interior y no voy a darte algo tan material. Eres demasiado bueno… mereces que tu primer beso tenga sentimiento, así que no tengas prisa Dei.

Tras decirme aquello, agachó mi rostro y me dio un casto beso en la frente. Acarició mi cabello por la nuca y con una leve sonrisa se marchó de la cocina para buscar su chaqueta despidiéndose y comentándome que mañana nos veríamos.

Cuando empecé la universidad… con Itachi fue peor, se volvió aún más mujeriego, me contaba cada vez más cosas de su vida y Sasori acabó estando conmigo prácticamente a diario. Con él me sentía a gusto, estudiar con Sasori me venía bien, siempre fue un gran amigo. Era sobre todo… un gran estudiante y me concentraba en mi carrera, con él estudiar era perfecto, todo lo que yo no entendía me lo explicaba Sasori y se lo agradecía muchísimo, porque Itachi aunque era un maldito genio… sólo se preocupaba por sus oposiciones a bombero y no tenía tiempo para explicarme nada, supongo que intentar recibir ayuda de Itachi era como esperar que diluviase en plena sequía del desierto.

Tenía apenas los dieciocho años cuando Itachi vino tan preocupado entrando en la biblioteca porque su nueva novia había roto con él. Eso hasta sería un reto… porque era él quien siempre rompía las relaciones, que una chica dejase al gran Itachi Uchiha era toda una hazaña. Yo sonreí sabiendo que lo tenía otra vez libre, pero me entristecí sabiendo que no sería jamás para mí, así que traté de concentrarme de nuevo en los estudios… pero cuando quedaron para ir a tomar algo, yo enseguida me apresuré a decir que tenía mucho que estudiar y era cierto en parte. Otra parte es que no quería ir a que siguiera martirizándome hablándome de sus novias o sus ex, él no se daba cuenta del daño que me hacía, pero al final me convencieron para ir.

- De acuerdo, iré – le dije – pero un rato sólo.

Ese día todos se emborracharon y me dejaron tirado con Itachi. Podía haberle dejado allí pero me preocupaba demasiado dejarlo solo en este estado, así que le acompañé a su casa y no me esperé para nada cuando al meterlo en la cama, se lanzó sobre mí dándome mi primer beso. Sé que no fue muy cuidadoso conmigo y yo estaba asustado por ser mi primera vez, pero en parte sentía que sería la única oportunidad de estar con Itachi, así que accedí a tener sexo… a tener mi primera vez con un Itachi completamente borracho y con poco cuidado, pero era mejor que no tenerle jamás, me quedaría el recuerdo de haber podido tenerle una vez.

Como supuse a la mañana siguiente… se despertó de muy mal humor sin acordarse de que había sido él quien se había lanzado para tener sexo conmigo y aunque todo el cuerpo me dolía me levanté y tras la discusión me fui a mi casa. Quizá fui idiota y durante todo aquel camino que no paré de llorar, tuve el teléfono en mis manos esperando que sonase, esperando que Itachi llamase para disculparse, pero no lo hizo y las semanas pasaron… acabé la carrera, cinco largos años y no llamó jamás. Perdí a mi mejor amigo por una noche de revolcón en la que salí más herido que otra cosa, pero ya no se podía hacer nada, supongo que en mi vida no había nada más que sufrimiento. Cuanta razón tuvo Sasori diciéndome que si seguía enamorado de Itachi sólo me traería dolor, era completamente cierto, Itachi significaba dolor.

Al final… no valía la pena vivir esta vida que me había tocado, sólo fui en pañuelo de Itachi Uchiha, sólo fui el saco de boxeo de Orochimaru y sus hijos… no era nada más. Porque cuando acepté aquel trato con Orochimaru para salvar a mi hermana… podría haberle pedido ayuda a Itachi, pero tras tantos años sin hablarnos sabía que no accedería, así que hice la mayor locura de mi vida… casarme con un gran empresario.

Fin Flashback

Abrí los ojos de golpe cuando sentí un fuerte ruido pero ya todo me daba igual. Alguien estaba abriendo puertas por el piso de abajo y al final escuché muchas pisadas que subían por las escaleras. Cuando abrieron la puerta de mi habitación escuché a Itachi gritar mi nombre, pero no pude contestarle, ni siquiera podía verle bien y sé que se asustó por la sangre que había, por mi mal estado, por los golpes y heridas que debía tener. Me cogió tratando de abrazarme y sentí como caía algo en mi mejilla. Abrí los ojos viéndole llorar mientras apretaba mi cabeza contra su pecho y acariciaba mi cabello.

- Lo siento Dei – me decía llorando – Dios mío… perdóname, perdóname por no haberme dado cuenta antes.

Intenté sonreír aunque no podía hacerlo y levanté mi mano hacia su cara con gran esfuerzo limpiándole una de las lágrimas que salían. Se que había más gente por la casa, seguramente policías, porque Itachi habría llamado a sus compañeros preocupado por mí. Al menos… ya podía morir tranquilo, una vez en mi vida… Itachi había venido a ayudarme, estaba cambiando su actitud respecto a aquel chiquillo egoísta y egocéntrico que fue en su adolescencia. Lo último que sentí cuando mi mano perdió fuerza y cayó, fue a itachi cogiendo mi mano con fuerza y apretándola preocupado intentando decirme que me quedase con él, pero tenía demasiado sueño y viendo sus labios abrirse y cerrarse… me dormí.