Acabo de presentar el último examen de la primera tanda del trimestre, así que tengo casi tres hermosas semanas más antes de volver a la masacre con lápiz. Lo juro, estoy desgastada, sacar la carrera me chupa la vida como una sanguijuela
Bueno, ya tengo algo de tiempo, les traje este capítulo, ojalá les guste
Y ya estamos llegando al final!
Saludos, besos y abrazos desde Venezuela
XXV
Estación del Metro Balderas
Harry estaba sentado en una de las amplias butacas de la recepción, pensativo. Eran alrededor de las seis de la tarde. Estaba cansado de todo el trajín de Acapulco pero aun así, prefería estar allí. Si bien es cierto que nunca antes había podido disfrutar un viaje en grupo, porque el que había realizado hacia años con Draco, Ron, Ginny, Claudia y Hermione, no había sido un viaje de placer ni nada por el estilo, había sido una larga búsqueda, huidas, nada que envidiar.
El anterior tuvo un claro propósito, pero este, increíblemente le estaba dejando un amargo sabor de boca. Pensaba en Ronald, en Sirius, en toda la gente que había perecido durante la guerra, la segunda gran guerra. Pensaba en sus padres, que se estaban perdiendo por completo de la vida de su único hijo y ahora de sus nietos. Era difícil aun después de transcurrido tanto tiempo, asumir que habría gente que se perdería en el camino, por alguna de las vicisitudes de la vida.
Y ni siquiera quería pensar por un segundo en la historia de su esposa. Mitad horrorizado, mitad compasivo. Si bien siempre supuso que tenía una triste y gris historia atrás, nunca pensó que tendría tantas partes negras...
Pensaba en los fallecidos y como hubiera pagado felizmente la mitad de su bóveda por tenerlos consigo, de alguna manera tangible. Porque si bien es cierto que Sirius y Remus, al igual que Albus Dumbledore, en alguna oportunidad se lo habían repetido: "Ellos vivirán por siempre dentro de ti, en tu corazón" la falta que le hacían era enorme, no importa cuantos años hubieran transcurrido.
- ¿Qué haces aquí tan solo? Tengo rato buscándote por todo el Hotel – Dijo su esposa sacándolo de sus pensamientos. Se acercó para sentarse a su lado. – Por tu cara pareciera que hubieses tenido la visita de un Dementor
- Tenía ganas de ver los Vitrales del techo. Oí por ahí que son Tiffany de 1905, aproximadamente – Dijo el distraído
- Wow… tienen cien años exactamente. No en vano tienen un aire decimonónico – Dijo ella apreciativamente
- ¿Decimo qué? –
- Decimonónico, propio del siglo XIX – Dijo Claudia
Ella le dirigió una mirada más escrutadora y fue cuando Harry se decidió honestamente a hablar
- Estaba recordando cuando creía que Sirius Black era un prófugo de Azkaban, que había sido uno de los más fieles seguidores de Voldemort. Y cuando supe que mis padres lo habían nombrado mi padrino. Recordando como pasé mi tercer año en Hogwarts…
- Puedo entenderte. A veces sobrellevar los recuerdos de lo que quedo atrás es más difícil de lo que pensamos. ¿Tú crees sinceramente que para mí ha sido fácil estar aquí? Tan cerca de mi casa y no poder ir. Sintiendo siempre remordimientos por haber vivido una vida que tú y yo sabemos que no me pertenece. Tambien añoro a la gente que ha muerto desde que estoy aquí.
Tomó aire y prosiguió
- Todavía lamento la muerte de Josh y de Ron. Todavía lloro la pérdida de Sirius, porque aunque sea difícil de comprender, el podía ponerse en mi puesto y saber que sentía yo en determinados momentos, el podía lidiar con la oscuridad de mi alma y los sentimientos del otro lado sin criticarme, sino que era capaz de entenderme. Quizás el único capaz de hacerlo 100%
- ¿Insinúas que no te entiendo? – Preguntó algo molesto el pelinegro, levantando una ceja
- Estamos hablando de un amigo, un confidente. Como lo es Hermione para ti – Explicó Claudia
Harry asintió comprendiendo ahora por donde iba ella así que continuó - ¿Draco no te entiende? Digo tu y el son mejores amigos, y el tiene un pasado así –
- No Harry, no soy capaz de hablar con el de eso, porque si lo hago, le recordaré que soy tan mala como la gente que combatimos durante la guerra, le recordaré quien soy, que tengo sangre en mis manos, que soy la asesina de su padre y de su tía. Y aunque sé que en el fondo se siente aliviado, ya que gracias a eso pudo tener una vida distinta, a pesar de todo no puedo afrontar eso. Esas son cosas que desgraciadamente me tengo que tragar…
- No te lo tragas, al menos estoy seguro que te desahogas con ese diario negro de cuero, ese que escondes dentro del libro de Historia de la Magia al que le hiciste un hueco a la medida y que está guardado en el cajón de la mesilla de noche de tu lado de la cama – Soltó Harry de un sopetón
Claudia palideció repentinamente – ¿Desde cuándo sabes de la existencia del Diario?
- Hace años – Dijo Harry – Según creo, Sirius te lo regaló cuando saliste de Azkaban
Ella solo asintió sin mirarlo
- Parece que mis secretos ya no son secretos – Dijo ella con visible incomodidad – ¿Lo leíste?
- Eh… bueno… yo – Balbuceó Harry. No quería mentir pero tampoco quería decirle que había leído bastante de él, hasta que sintió remordimiento por violar su privacidad
Claudia se puso de pie, visiblemente molesta – Vuelvo en un rato
- ¡Espera! – Exclamó Harry – Te acompaño
- ¡No! Quiero estar sola, daré un paseo, no te preocupes, sabré regresar no importa a donde vaya a parar. Lo siento, en este momento no quiero verte. Estoy demasiado molesta contigo Potter – Dijo entre dientes saliendo a toda prisa de allí –
Harry trató de seguirla pero ella se perdió de vista entre la gente. Primero se dirigió al Zócalo y luego se puso a caminar sin rumbo. Sin saber cómo llego a una pequeña plaza llamada Plaza de la Solidaridad que rezaba que allí había estado hasta el 19 de septiembre de 1985 el Hotel Regis y que ahora honraba la memoria de las muchas personas que fallecieron en el terrible terremoto que ocurrió en esa ciudad ese día, hacía casi veinte años
Miró primero la escultura de piedra que simulaba una torre de manos empuñadas y que a un lado tenía una escalera, luego abajo las palabras en bajorrelieve
Septiembre
19 de 1985
Se agachó y pasó su mano por la placa a nivel de suelo que le decía aquello y soltó una lágrima. Harry era infeliz, lo sabía. Aun lloraba a sus muertos y no sabía que podría devolverle la paz a su alma, ella también lo era en parte, pero se entregaba en cuerpo y alma a intentar hacerle feliz. Y había fracasado. Lo sabía
Había fracasado en la empresa en que más empeño había puesto en toda su vida
Además estaba molesta. Había cosas de si misma que no era capaz de compartir con nadie, ni siquiera con Draco, Hermione o Harry. Detalles de su pasado y de su presente que prefería callar amargamente
Siguió caminando y se encontró con la estación del metro Balderas. Sonrió levemente al recordar aquella canción de rock que alguna vez había escuchado en la radio: "Estación del Metro Balderas" de Rodrigo "Rockdrigo" González, quien casualmente también había muerto en aquel funesto terremoto del '85
"En la estación del metro Balderas
Ahí fue donde yo perdí a mi amor
En la estación del metro Balderas
Ahí deje embarrado mi corazón"
¿Qué haría ahora? Tenía dos bebés en quien pensar, ya no era simplemente ella. Ya no podía salir huyendo como lo hizo durante su adolescencia o cuando lo intentó luego de salir de San Mungo, hacía casi siete años atrás. No era una niña inmadura que se marchaba al primer fracaso. Era una mujer adulta, por ello tenía que actuar acorde a ello, tenía que lidiar con lo bueno y con lo malo
Pero
¿Cómo hacer en ese caso?
¿Cómo enfrentar el fracaso?
¿Cómo reparar un corazón destrozado?
¿Cómo lidiar con su eterna infelicidad?
¿Cómo lidiar con un saco enorme de secretos?
¿Como mirarlos a la cara luego de confesar?
¿Y con la rabia de haberse visto descubierta quien sabe hasta donde?
"Ya lo dijo Freud no me acuerdo en que lado
Solo una experiencia que he experimentado"
Estuvo un buen rato, tratando de pensar que haría ahora. Paró el primer vocho verde con seña de Taxi que vio
- Me lleva a algún lugar donde se pueda comer y beber estilo mexicano – Dijo ella y se montó en el vehículo sin mirar atrás
"Pare usted en la ruta que me lleva al trabajo
Hoy estoy dispuesto a mandarlo al carajo
Llévame hacia Hidalgo o hacia donde quieras
Pero no me lleves no
Por la estación de Balderas"
Recorrieron las calles, ya había anochecido, probablemente serían más de las siete. Bajó la mirada para ver su reloj de pulsera: Eran las 7:56. Recorrieron algunas calles y finalmente el taxi la dejó en un lugar de Insurgentes Sur. Pagó la carrera y el taxi se alejo de allí
Entró al local con la firme convicción de que un par de tragos la ayudaría a pensar con claridad
Mientras tanto en el Hotel, Ginny y Luna bajaron al Lobby donde encontraron a Harry en el mismo lugar que Claudia lo había encontrado dos horas atrás
- ¿Qué haces aquí? – Preguntó Ginny sin entender
Harry las miró y dudó antes de hablar. El gran temperamento de la pelirroja a veces lo acobardaba
– Salió a no sé donde, dijo que iba a caminar y se fue -
Ginny rodó los ojos – Ella siempre tan… tan ella – Concluyó con una sonrisa. Pero luego notó la expresión de arrepentimiento en el
- Ginny… - Dijo el balbuceante al ver la mirada interrogante que la pelirroja le dirigía
- ¿Qué hiciste esta vez? – Le preguntó con ese tono matronal Weasley
- Traspasé los límites de su intimidad, leyendo cosas personales suyas que no me incumbían – Dijo el avergonzado
- ¿Qué diablos tienes en la cabeza? ¿Cucarachas? Esperemos que racionalice y no te lance un Crucio por metiche, sea lo que sea que hayas hecho en esa materia –
Se hizo un silencio un poco incómodo entre ellos hasta que Luna lo rompió
- Vamos a comer, aunque sea en el VIPS aquí enfrente. No te preocupes por ella, sabe cuidarse muy bien – Dijo suavemente Luna, animándolo – No en vano es tan independiente
- Pero este es un lugar extraño…. – Empezó Harry a quejarse – ¿Y si…?
- Donde se habla español y donde ella sabrá manejarse. Ten un poco de confianza en ella ¿Si? – Insistió Luna – Volverá pronto. Al menos cuando se le pase el enfado contigo
Harry se encogió de hombros y las siguió. Detrás venían bajando Draco, Neville y Hermione hablando animadamente. Ginny se giró y le indicó a la castaña que la otra andaba por ahí, quien sabe donde así que Hermione dejó recado en recepción de donde se encontraban
De vuelta al local de Insurgentes Sur, Claudia se sentó en la barra y pidió la carta de pasabocas y bebidas. Pidió unos totopos (Conocidos como nachos o tortillas de maíz tostadas) con queso y chile poblano y una michelada gigante (Bebida a base de cerveza, sal, polvo de chile y limón, con el borde del vaso escarchado con chile y limón)
- ¡Esto está muy bueno! – Exclamó
Sin percatarse de lo irresponsable que es beber en un país extranjero, sin conocer el lugar, lejos de su hotel, sin medirse, apuró al menos tres vasos más de la peculiar bebida antes de cambiarlo por Margaritas…
Al menos tres horas después, salió bastante borracha del lugar y pidió un taxi hasta el Hotel, a las 11:23 estaba abriendo la puerta de su habitación por fin
Pero lo que nunca imaginó es que hallaría a TODOS reunidos en esa habitación esperándola con el ceño fruncido. Harry caminaba de un lado a otro preocupado hasta que brincó al sonido de la puerta abriéndose
- ¡ESTAS SON HORAS DE LLEGAR! ¡ESTÁS EN UN PAIS QUE NO CONOCES! ¡SALES SOLA SIN SABER A DONDE! ¡PODRÍAN HABERTE HECHO ALGO! –
- Ay noooo… no... No me regañen. Tengo… sueño – Balbuceó y se tambaleó tratando de echarse en la enorme cama – Ups, no tengo equilibrio – Dijo entre risitas – Todo gira, gira y gira
- ¡Estas borracha! – Exclamó Draco sorprendido – Totalmente borracha. ¡Y andabas sola y borracha! ¿En que estabas pensando?
- ¿Y qué? No me den clases de moralidad – Se defendió – Y mejor váyanse a dormir que yo tengo que hablar con mi marido y dormir
Hermione sacudió la cabeza y se llevó a todos fuera de la habitación, dejándolos solos
- ¿Por qué? – Fue la única pregunta del pelinegro al ver el deplorable estado de su esposa
- Eso mismo me gustaría preguntarte a ti…. – Dijo ella echándose en la cama - ¿Por qué a pesar de haberte dado todo de mí durante estos años sigues siendo infeliz? ¿Por qué no consigues dejar el pasado atrás? ¿Por que no aceptas lo que te tocó? ¿Por qué buscas donde no debes? Yo lidio con mis demonios más o menos bien, pero tampoco me consideraba infeliz hasta que tú me hiciste ver que TÚ… Tú Harry James Potter, eres infeliz –
Se secó la lágrima que acababa de aparecer en su mejilla – He dedicado mi vida desde que llegué, casi exclusivamente a ti, de una u otra forma lo he hecho, me he arriesgado sin pensar por ti, he hecho todo por ti ¿querías que me mudara contigo? Lo hice ¿Querías casarte? Lo hice ¿Querías que tuviéramos hijos? Los tuve. ¡CARAMBA! He hecho todo cuanto se me ha ocurrido por que tengas una sonrisa en el rostro y te sientas dichoso. Para que dejes atrás ese amargo pasado. Pero esta tarde me di cuenta que no importa que me ponga un traje de arlequín y sea tu bufón real, tu no vas a ser feliz nunca porque no te esfuerzas en serlo, porque estas anclado a un pasado que no te deja vivir, por que te empeñas en mirar hacia atrás en lugar de hacerlo hacia delante. Y por eso esculcas mi Diario a ver si allí plasmo lo que no te digo a ti, lo que siento, lo que pienso. Pero la culpa no es mía, así que no busques allí
Harry se sintió avergonzado porque en gran parte ella tenía razón
- ¡Escúchame bien! Mi felicidad depende de mí, no de ti. Contigo soy feliz y ahora fui bendecido con dos hermosísimos hijos que nunca pensé tener. Estoy consciente de que tengo problemas y que con ello te estoy haciendo infeliz a ti y eso no es justo… no es justo.
- ¡Claro que no es justo!
El musitó - Tengo que pensar que es lo mejor para ti y los bebés –
- ¿De que hablas? –
- Repito, tengo que pensar que es lo mejor para ti y los bebés -
A Claudia se le encogió el corazón… Le iba a decir que se separarían… Estaba casi segura… A casi un año… ¿Habría llegado a ese negro destino llamado divorcio? ¿O que?
