Disclaimer:
Los personajes aquí mencionados no me pertenecen, son de la propiedad de Masashi Kishimoto….
Este Fanfic está siendo elaborado bajo la estricta supervisión de mi Beta querida: MariaTheCharmix
CAPITULO XXV
Quien diría, que alguien como yo podía ser tan inmensamente feliz; que el cielo se apiadaría de mi llanto y mandaría este hermoso sol a que iluminara mi vida.
— ¿Hinata? ¿Aun estas despierta?
—Bienvenido a casa Naruto-kun.
Lo veo sonreír y aun siento que estoy en un sueño.
—Ya estoy en casa amor mío.
Me besa y siento sus suaves y delicados labios rozar los míos, el calor que emana de él se transporta hacia mi cuerpo a través de la unión de su boca con la mía, su amor me inunda los sentidos; sin lugar a dudas, es lo más valioso que tengo.
—Estás muy hermosa, aun no puedo creer que estés aquí conmigo, parece un sueño; soy tan afortunado.
Sonreí de dicha y no pude evitar que unas pequeñas lagrimas salieran de mis ojos, recorrí su espalda con mis brazos y me aprese a él como si mi vida dependiera de ello; y sí, mi vida dependía de él.
—Huele muy bien.
—Hice una cena especial para celebrar.
— ¿Celebrar?
—Siéntate, te serviré la comida.
Naruto, antes de conocerte creí que mi vida era una tortura; creía que la felicidad no estaba hecha para personas como yo, débiles e incapaces, antes de ti sabía que estaba viva porque respiraba, porque el sol me quemaba la cara, porque el dolor en mi pecho me recordaba que sentía.
— ¡Mmm! Ramen ¿Cómo sabes que es mi favorito?
—Jejeje ¿intuición?
Sabes, yo era de las personas que lloran y renuncian antes de intentarlo; cometí ese error muchas veces. Pero tú me ayudaste a encontrar el camino y a tomar la ruta correcta, Naruto.
—Estaba delicioso Hinata, gracias.
—Aún falta algo.
— ¿Ah sí?
—El postre, déjame ir por él.
— ¡Eres la mejor Hinata, de veras!
Naruto-kun ¿lo recuerdas?
Yo nunca lo olvidare, Aquel día… que me cambio. Ese maravilloso día que mis ojos te vieron por primera vez y brillaste como sol en este horrible mundo de tinieblas en el que vivía.
— ¡Oh! en charola, ¡je!, ¡je!, ¡je! ¿Y me dirás al fin que es lo que celebramos?
—Destapa la charola y lo adivinaras.
¡Tú me cambiaste, Naruto! tu sonrisa es la que me salvo.
— ¿Un pañal? Y ¿esto qué es? ¿Un sobre?—
—Ábrelo.
—Veamos, aquí dice… Prueba de embarazo… posi… posi…
Quiero estar a tu lado siempre Naruto.
Quiero hacer en tus brazos mi hogar, quiero construir contigo mi felicidad, quiero que junto a ti creemos vida y la llenamos de todo el amor que guarda nuestro corazón
Ver su rostro sorprendido hace que mi corazón se acelere, me mira a mí, mira el sobre, y repite esta acción varias veces.
Sus ojos se llenan de lágrimas y se acerca a mi tembloroso; el tiritar de sus labios le impide hablar con claridad.
—Hina…—solloza –Hinata… ¿esto es?...
—Felicidades Naruto-kun, vas a ser papá.
Y solo siento sus brazos rodearme con fuerza, y sus lágrimas empañan mi hombro. Lo escucho entre sollozos decirme gracias y me parece imposible el gozo tan inmenso del cual es dueño mi pequeño corazón.
—Vamos a ser papás— pronuncio nuevamente.
—Vamos a ser papás— repite entre llanto.
—Vamos a ser papás— nuestras palabras se vuelven una y la emoción es infinita.
Toca la puerta de la habitación de los Nara.
—Shikamaru, Temari.
Y verlo tan feliz me llena el alma.
—Qué diablos quieres Naruto, joder ya viste la hora que proble…
— ¡Voy a ser papá!
— ¿Qué?
Y vuelve a gritarlo – ¡Voy a ser papa!
Y lo veo entrar al cuarto y saltar en la cama despertando a Temari.
— ¡Voy a ser papá!
Abre la puerta de la casa y grita a todo pulmón –¡Voy a ser papa!
Para luego cerrarla y volver a abrazarme.
—Hinata voy a ser papá…— y me abraza y llora, empapando mi pecho —… Voy a ser papá.
Lo abrazo con fuerza y no puedo evitar que su llanto y su emoción me contagien.
—Hinata, me has hecho el hombre más feliz del mundo.
Y tú, Naruto-kun, tú me devolviste la esperanza, me enseñaste a creer, tú, le diste el sentido que mi vida no poseía.
¡Te amo, te amo y te amare por siempre!
—0—
No podía quejarme del rumbo que estaba tomando mi vida; admito pues el dolor que sentía al saber a mi progenitor tras las rejas y con la seguridad de que no saldría de ahí con vida; no lo odiaba, solo me dolía; con el dolor que se tiene hacia alguien que comparte contigo el lazo de sangre, con el dolor que se siente al ver a tu prójimo caer preso de sus pecados; mas no con dolor de hija, no con ese dolor que traspasa el pecho o que hace cortar tu respiración, no; él no era merecedor de ese dolor.
Pues bien, los días pasaban y el juicio de nuestros padres se acercaba, esa noche Sasuke llego como ya se estaba haciendo costumbre; es extraño pues, como las personas cambian de repente y aunque en el pasado me causaba temor hoy provocaba en mi algo muy parecido al cariño, a la simpatía; es por lo mismo que su dolor me tocaba el corazón, ver su mirada falta de esperanza, falta de deseos; lleno de culpa y remordimiento, creo que ese dolor es peor que el de la muerte.
Me tomo por sorpresa su confesión de marcharse y renunciar definitivamente al amor de Sakura, aun siendo ya un hombre totalmente libre ante la sociedad; seguía siendo prisionero de su pasado y esclavo de los pecados que un día cometió. Deseaba ayudarle; todos merecemos una oportunidad cuando con verdadero arrepentimiento buscamos comenzar de nuevo.
— ¿Hinata me prestas tu baño? — Le escuche preguntar, sacándome de mis pensamientos.
—Por supuesto Sasuke-kun, está en el fondo. — contesté, sintiendo que en mi mente nacía una idea, una sola que podía calmar el corazón de aquel hombre.
—Gracias, con permiso.
Solo espere que la puerta del baño sonara y con la velocidad máxima que poseía me dirigí a la mesita donde había dejado su celular; agradecía al cielo que estuviera desbloqueado y empecé a buscar un numero; uno solo que fuera capaz de apaciguar el dolor de Sasuke, de llenarlo de luz y darle el deseo de seguir viviendo; justo como hizo Naruto por mi. Pues bien dicho esta que el amor es la fuerza más poderosa, la más maravillosa y la única tan brillante que es capaz de destruir las más profundas tinieblas del alma.
— Hinata, ¿Estas husmeando en el celular de Sasuke?
—Necesito sacar un número, por favor avísame si sale del baño.
— ¿Para qué haces eso?
—Porque todos merecemos una segunda oportunidad.
—0—
—El número que usted marco esta temporalmente deshabilitado.
—Maldición, esto no puede ser.
—Hinata me vas a explicar que haces.
—Naruto-kun, acompáñame a un lugar, rápido.
—0—
—¿Hinata?
—Suigetsu, necesito comunicarme con el bufete donde trabaja Sakura.
—Pero… ¿Para qué?
—Sasuke está por marcharse, necesito que Sakura lo sepa, puede ser demasiado tarde.
—Comprendo, permíteme, se quien tiene ese dato.
—Muchas gracias Suigetsu.
—0—
—Buenas tardes, bufete Jurídico Yamanaka y asociados ¿en qué podemos servirle?
—Necesito comunicarme con la abogada Sakura Haruno.
—La señorita Haruno no se encuentra en estos momentos, pero tenemos vario…
—Dígale que le habla su amiga, Hinata Hyuuga, que es una emergencia.
—Está bien, podría dejarme su número para que ella pueda comunicarse con usted.
—Claro, apunte ahí por favor.
—0—
Ya había anochecido, y por más que me quedaba sentada observando mi celular este no sonaba.
—Hinata, deberías venir a la cama a descansar.
—Aun no me ha llamado.
Sentí los fuertes brazos de Naruto rodear mi cuello.
—No quiero que te preocupes.
—Naruto-kun.
—Eres muy buena, y comprendo que quieras ayudar a Sasuke, pero si ella no quiere comunicarse…
Y justo en ese momento sonó mi celular, un número desconocido, no de la región. Me levante de un solo y conteste.
— ¿Hinata?
— ¡Sakura-chan!
Nunca pensé que me emocionaría tanto escucharla, al fin. Sabía que lo que estaba haciendo es lo correcto; todos merecemos una segunda oportunidad… tú también Sasuke.
—Me dijeron que llamaste a la oficina ¿Qué pasa?
— ¿Recuerdas el día que te fuiste?
—Si ¿Qué pasa con eso?
—Tenías razón.
— ¿A qué te refieres?
—Sasuke tiene un corazón, uno muy grande sabes él…
—Hinata, he decidido sacarlo de mi vida para siempre, él sí, tiene un corazón pero no hay lugar para mí en ese corazón.
—Sakura escúchame…
—Sé que están pasando por un mal momento, vi las noticias; y pueda que eso lo ablando pero…
— ¡Escúchame por Dios!— Ok, tal vez no debía gritar, no es una buena forma de convencer a las personas pero, joder, que le cuesta cerrar la boca un instante y escucharme. – Sasuke partirá mañana del país, en cuanto acabe el juicio se ira, y no se sabe cuándo volverá, ni a donde va.
— ¿Y qué puedo hacer yo?
— ¡Sakura Haruno! ¿Piensas rendirte ahora? Después de haber aguantado tanto, ¿piensas tirar la toalla cuando has logrado entrar en su corazón?
— ¡¿Quién te asegura que él me quiere en su vida?!
—Te doy mi palabra, él te ama y no sabes cuánto te necesita.
—Perdón Hinata… agradezco que te intereses por nosotros pero… esto ya no tiene solución.
—Espera Sakura….
Me corto, ¿acaso dejara que todo acabe?
—Hinata, tienes que comprenderla, no es fácil para ella.
—Pero esta es su única oportunidad, si él se va…
—Hinata, ya hiciste lo que tenías que hacer, lo demás depende de ellos.
—Tienes razón. — comete resignada
—Mejor ven, acompáñame a la cama; tu futuro esposo también te necesita.
—Jejeje aquí estoy para ti, y siempre estaré.
—¿Es una promesa?
—Es un pacto de amor…— extendí mi dedo meñique, y él entrelazo el suyo al mío.
—…tú y yo...— dije con anhelo
—…Juntos hasta la muerte…— contesto viendo a mis ojos fijamente
—…y si hay vida después de la muerte…
—…Juntos eternamente…
Y con un beso sellamos nuestra promesa, sellamos nuestro pacto de amor; uno que inicio con una mirada cómplice, y se fortaleció con un beso; uno tan fuerte que no le teme a las batallas y mucho menos a la gente, un pacto escrito en nuestros corazones, de donde no se pueda borrar, donde solo tenga jurisprudencia el amor; no las normas, ni la sociedad ni las leyes del hombre. Solo tú y yo, solo nosotros.
—0—
Dicen que cuando uno es feliz, los días no pesan; y mis días junto a Naruto-kun son de dicha, son de esperanza; la esperanza que crece cada vez que veo su mirada. Él era mi única razón, lo único que necesitaba para ser feliz; pensé que no podía amar a nadie más que él… que equivocada estaba.
— ¿Es hermoso verdad?
—Tiene tu mirada Naruto-kun.
—Es como un mini Naruto, que espanto.
— ¡Oye Neji!
—Es verdad Naruto-kun, es una hermosa y pequeña versión de ti.
—Hinata… Gracias por darme el regalo más grande del mundo.
—Es el fruto de nuestro amor.
—Muy bien tortolos— interrumpió Tenten — ¿Ya saben cómo se llamara?
—Boruto— Contesto Naruto –Boruto Uzumaki.
—Hola Hijo— es hermoso, durmiendo en paz, entre mis brazos, con esos mechones amarillos en su cabellera, con sus mejillas rosadas, con su piel morena…. –Bienvenido al mundo…— Pensé que no podía amar a un ser más que a Naruto, jejeje —…Soy tu mamá— pero ahora que lo tengo en mis brazos me doy cuenta que mi corazón se ha salido del cuerpo, que ahora está fuera de mí, dividido en cada uno de ellos, de esos dos rubios, de esos dos seres.
—…Y yo soy tu papá.
No podría ser más feliz…
—Y ambos vamos a protegerte, amarte, a crecer a tu lado…
Gracias vida, gracias por regalarme la dicha de estar acompañada de dos hermosos hombres, gracias por darme la dicha de ser madre, de ser mujer, de amar y ser amada.
Gracias…
Proximo... Epilogo.
