Capítulo 25
El día apenas comenzaba, y Henry ya saltaba sobre Emma, despertándola y abrazándola.
-¡Despierta, ma!- dice Henry sacudiendo a Emma
-Solo cinco minutos más- protesta la rubia
-¡Despierta! ¡Tenemos que ir al hospital!- la sacudía insistentemente
-Coge mi prótesis, por favor- dice Emma dándose por vencida, se estira y se sienta en la cama
Henry se levanta y coge la prótesis de Emma, ayudándola a colocársela.
-Gracias, chico- dice Emma abrazando al hijo y llenándolo de cosquillas
-Para ma…-pedía Henry riendo –Por favor
Emma se detiene y los dos van a asearse y cambiarse para después salir al hospital sin Henry haber desayunado porque tenía que hacerse un análisis de sangre.
Zelena esperaba en su despacho de pediatría. Emma y Henry entran y ella pide los exámenes pertinentes para comprobar si el sobrino y Louise eran de verdad hermanos y algunos otros exámenes de sangre, de momento. Emma lo lleva al ambulatorio con las vías y una de las enfermeras saca la sangre y lo coloca en prioridad.
Cuando la extracción termina, Emma y Henry van a esperar a Regina en la cafetería, y chocan con Ingrid que estaba visiblemente cansada.
-Ingrid- Emma la llama y Henry mira a la mujer con curiosidad
-Hola Emma…¿Ya estás aquí?- la mujer mayor la mira y después ve a Henry a su lado -¿Quién es?
-Sí, he traído a mi muchacho para hacerle los exámenes- Emma sonríe –Henry, esta es Ingrid, una vieja amiga y tutora de Louise, la niña a la que tú podrías ayudar.
Ingrid sonríe al ver a Henry y mira a Emma
-Lo recuerdo con días de vida…Ya es un hombrecito hecho y derecho- comenta Ingrid
Henry mira sin entender y en ese momento aparece Regina, y termina de explicar.
-Ella se encargó de tu adopción, mi amor- dice Regina de sopetón
-Y cuidó de mí hasta el momento en que me fui del orfanato
-Caramba…-Henry mira sorprendido-Un placer conocerla- la saluda el muchacho
Ingrid sonríe y después pide permiso para volver a la UTI
-¿Cómo está Louise?- pregunta Emma a Regina
-Está en la UTI…- es todo lo que la morena dice. Emma suspira y abraza a la novia
Henry toma un desayuno bien completo y Regina va a cambiarse, su turno había acabado y le manda un mensaje a Emma todavía dentro del vestuario.
"Amor, ¿le has contado a Henry que vamos a casarnos y adoptar a Louise y que posiblemente es su hermana?"
Emma nota que el móvil vibra y lee el mensaje de Regina, respondiéndole enseguida
"No, he esperado a contarle lo de la boda contigo. Y sobre lo de adopción también te esperaré y sobre que pueden ser hermanos, voy a esperar a que salgan los resultados"
Regina lee la respuesta de su futura esposa, llama a la madre pidiéndole que se encuentre con ella en el registro que había allí cerca y después llama a Ruby pidiéndole lo mismo. Sale del vestuario y del hospital con el hijo y Emma.
Ya afuera, comienzan a caminar tranquilos cuando Regina comienza a hablar.
-Hijo…
-¿Sí, mamá?- Henry dirige su atención a la madre
-¿Qué te parece la idea de que Emma y yo nos casemos?
-¡Maravilloso!- dice el muchacho entusiasmado -¿Cuándo será? ¿Ya tienes idea de cómo será? Quiero encargarme de la organización de todo- Henry rompe a hablar
-Es que hijo…-Regina mira a Emma
-Nos vamos a casar ahora…- termina de hablar Swan
Henry se para en seco y mira a las dos, no muy conforme
-¿Cómo?- pregunta asombrado y las dos miran al muchacho –¿Ya estaba yo haciendo mil planes y vosotras me sueltan esa bomba? ¿Dónde está el respeto por mis sentimientos?- Henry comienza a ponerse dramático- Ya estaba planeando vuestra boda de ensueño. En el campo florido, en Storybrooke, todos los amigos y familiares, las dos de blanco- comienza a fingir que estaba llorando.
Emma y Regina miraban al muchacho sin saber cómo lidiar con el drama que estaba haciendo Henry, totalmente impactadas con su reacción ante el tema. El muchacho las mira fingiendo estar dolido con las dos y las adelanta caminando firme, dejándolas boquiabiertas detrás. Henry se gira y las mira a las dos con una expresión seria.
-¿No os vais a casar ya?- pregunta cruzándose de brazos
Las dos se echan a reír y echan a andar hacia el registro.
-Te prometemos que después podrás hacer la ceremonia como tú desees- Regina le promete al hijo.
Llegan al registro y se encuentran a Ruby y Cora en el sitio. Entran y se informan de dónde eran las bodas civiles. Una vez informadas, se dirigen al lugar señalado.
Solo había una pareja delante de ellas mientras otra acababa de firmar los papeles de la unión.
Era el turno de Emma y Regina, las dos se miran nerviosas y sonríen. Se levantan y caminan hacia el juez.
-¿Han traído a los testigos?- pregunta el juez
-Sí- las dos dicen a la vez y el juez comienza la ceremonia.
A la hora en que el hombre pregunta por las alianzas, Regina mira a Emma.
-Amor, no compramos las alianzas…
Emma solo sonríe y mira a Ruby.
-Rubs, cariño- Swan pide y la muchacha de mechas rojas saca una cajita de terciopelo rojo del bolsillo de la chaqueta y se lo da a la rubia.
Emma sonríe y abre la cajita.
-Bueno, ya llevaba un tiempo guardando esto…
-¿Querrás decir yo, no?- Ruby corta las palabras de Emma
-Ruby me lo estaba guardando- Swan se corrige.
Regina sonríe boba, mirando a Emma. La rubia coge una alianza y comienza sus votos
-Desde el primer momento que te vi, creo que me enamoré de tu manera de ser, de tu carisma, de la forma en que siempre tratas y respetas a los demás. Tu sonrisa, tu cicatriz en el labio superior…Amo tus perfecciones, pero sobre todo amo tus imperfecciones- Emma sonríe –Te amo como jamás pensé que amaría a alguien en mi vida…Así que, Regina Mills, ¿aceptas ser mi esposa?
Regina sonríe de oreja a oreja, con los ojos brillando.
-Sí- la morena acepta y Emma agarra su mano izquierda y le coloca la alianza en el dedo anular a su amada.
Regina coge la otra alianza y también da comienzo a su pequeño discurso.
-Cuando nos conocimos, pensé que eras una loca- ríe- pero entonces empezamos a conocernos, a trabajar juntas y de alguna forma me sentía unida a ti. Amo la forma en que refunfuñas al despertar, la forma en que sonríes cuando me ves. Amo cada detalle tuyo, cada centímetro, cada perfección e imperfección, pues son las que te hacen ser esa persona maravillosa que eres. La persona que se pone delante de todo y de todos para proteger a quien sea necesario, independientemente de quién sea- Regina termina sus palabras sintiendo las lágrimas resbalando por su rostro, al igual que resbalaban las de Emma. Agarra la mano izquierda de la rubia y le coloca la alianza en el anular.
El juez sonríe y las declara casadas. Las dos sonríen, Emma atrae a Regina hacia ella y la besa apasionadamente. La morena sonríe en medio del beso y lo interrumpe con piquitos. Firman los papeles y después, Cora y Ruby como testigos. El juez termina el procedimiento y les entrega el certificado de matrimonio.
-¡Felicidades!- les desea
Las dos le dan las gracias y cogen el certificado, sonriendo como dos adolescentes enamoradas.
-Ruby, hoy voy tu casa- avisa Henry
Regina, Emma, Cora y Ruby se echan a reír y los cinco se marchan. Por más que quisieran celebrar ese momento, Regina quería su cama en ese instante.
Finalmente en casa, Henry coge sus cosas y sube a casa de Ruby.
Aprovechando que estarían solas hasta el día siguiente, Emma atrae a Regina a sus brazos y, allí mismo en el sofá, la besa con toda la pasión del mundo. La morena se recuesta en el sofá y va arrastrando a su esposa con ella. Swan se coloca sobre Regina, deslizando sus manos por el cuerpo de la amada mientras la besa, apretando sus muslos, sus caderas, rodeando cada curva del cuerpo de Regina hasta quitarle la blusa que llevaba, exponiendo la lencería violeta oscuro con algunos detalles más claros. Emma se muerde el labio inferior, y sonríe.
-¿Te gusta lo que ves?- Regina le da un sonrisa maliciosa, provocándola
-Lo amo…- Emma sonríe y vuelve a besar a la morena con ímpetu, mientras sus manos apretaban sus pechos. Regina emite quedos gemidos y le quita la camiseta a Emma, pasando sus uñas por la espalda de la rubia.
Poco a poco las dos se van desnudando. Los dedos ágiles de Emma tocan el clítoris hinchado de Regina, masajeándolo, presionándolo, haciendo a la morena gemir mientras la besaba por el cuello y descendía sus labios hasta sus pechos, succionándolos, lamiéndolos, dejando los pezones de Regina erectos, sensibles al toque. Sus dedos se mueven más rápidos y la penetran sin aviso.
Regina tocaba la intimidad de la rubia con rapidez, con una mano, gimiendo junto con la rubia, mientras la otra se quedaba apoyada en la espalda de Swan hasta sentir los labios en su vientre, su pelvis y finalmente en su intimidad. Succionándola, deslizando la lengua por toda ella y jugueteando con su clítoris hasta sentir cómo la penetraba con la lengua algunas veces hasta llegar al clímax.
Emma se bebe todo el líquido ofrecido por Regina sin desperdiciar una gota siquiera y va ascendiendo, besando todo el cuerpo de la morena. Le da un pequeño mordisco en el lóbulo de la mujer y susurra
-Te amo
Regina sonríe, atrae el rostro de ella y la mira a los ojos antes de susurrarle también
-Yo también te amo
La sonrisa toma cuenta de los labios de Emma. No tenía palabras para describir lo feliz que estaba en aquel momento. Era tanta felicidad que llegaba a doler en su pecho. Emma se agacha lentamente y toma los carnosos y suaves labios de su amada. Regina invierte la posición con la rubia y sonríe en mitad del beso.
Las dos vuelven a amarse, allí en la sala misma hasta que Regina acaba echada sobre el cuerpo de Emma, con su oído pegado al lado izquierdo del pecho de la rubia, escuchando latir su corazón. Regina coge la mano de Swan y se la lleva a su pecho, sobre su corazón y sonríen, dándose un piquito. Sus corazones latían en la más perfecta sincronía, sonando como música para ambas, calmándolas. Se quedan así hasta acabar durmiendo una en los brazos de la otra en el sofá.
Ya habían pasado casi 24 horas desde su unión. Las dos estaban nerviosas al lado de Ingrid y Tinker para saber los resultados del examen del ADN para ver si confirmaban los lazos fraternales entre Henry y Louise. En ese momento llega Zelena con el sobre en las manos y las mira a las cuatro.
-¿Listas?- pregunta la pelirroja, nerviosa también
-Sí- dicen todas a la vez.
Zelena abre el sobre con el resultado de las pruebas y lo mira rápidamente. Una sonrisa brota en su rostro y les enseña el papel que confirma lo que ellas ya sabían, pero que por prevención habían decidido hacer para acabar con cualquier duda.
-Henry va a adorar saberlo- Regina sonríe
Zelena le entrega los demás exámenes a Tinker, para que los mire y la rubia sonríe al comprobar que todo estaba dentro de lo esperado.
-Son compatibles al 100%, así que el trasplante será un éxito- Bell sonríe ante los resultados –Ahora solo hay que programar la operación
-¡Gracias!- dice Ingrid, sintiendo un alivio en su pecho.
Todas salen de la sala e Ingrid se aproxima a Emma y Regina.
-Chicas, ya he comenzado con los papeles de adopción de Louise y a petición de Emma, con los de Henry- informa la mujer mayor –Si todo va sin problemas, en poco tiempo Louise estará con vosotras y Henry será oficialmente tu hijo, Emma.
-Gracias Ingrid- las dos abrazan a la asistente social. Se sueltan, aún sonriendo y van a trabajar.
Después de pasarse el día pegada a Lacey, casi volviendo loca a la muchacha, Regina finalmente va a cambiarse para recoger a Emma e irse a casa.
-¿Lista para ir a casa, señora Mills Swan?- pregunta Emma agarrando la mano de Regina
-Lista, señora Swan Mills- bromea la morena
Se dan un piquito y se marchan a pie a casa. Paran en el paso de peatones, esperando a que el semáforo se ponga verde, cuando un niño se escapa de las manos de la madre y corre en dirección a ellas gritando papá. Enseguida identifican a Roland, hijo de Robin.
Un coche, que ha perdido el control, viene derecho hacia él y sin pensarlo dos veces, Emma corre hacia el pequeño consiguiendo salvarlo.
-¡Emma!- grita Regina, pero ya era tarde, el coche había chocado contra Emma.
