Aclaraciones: Ni Harry Potter, ni los demás personajes, ni los espacios me pertenecen, sino que son propiedad de J.K. Rowling.

"La Biblia enseña a amar a nuestros enemigos como si fueran nuestros amigos, posiblemente porque son los mismos."

Vittorio de Sica

"Los amigos se suelen considerar sinceros; los enemigos realmente lo son: por esta razón es un excelente consejo aprovechar todas sus censuras para conocernos un poco mejor a nosotros mismos, es algo similar a cuando se utiliza una amarga medicina."

Arthur Schopenhauer

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Hermione se despertó temprano, apenas había dormido. Aún sin abrir los ojos extendió el brazo buscando a Draco, se sorprendió al notar la cortina de su cama. Al ser premio anual tenía una habitación individual y estaba agradecida por ello. No estaba segura de que pudiese volver a acostumbrarse a compartir habitación.

A regañadientes se levantó, se duchó y se puso el uniforme. Se sentía rara al verse al espejo. Era más bajita, con más curvas, más morena y con el pelo todo enmarañado. Eso lo echaba de menos, el precioso y maleable pelo de Cassiopeia. Resinada se hizo un moño.

Se dirigió al comedor, tuvo que contenerse de no ir a desayunar a la mesa de Slytherin. Se sentó lejos de la poca gente que había, echaba de menos a Severus y a Regulus. Se había acostumbrado a la independencia de Slyhterin, a que el silencio entre dos personas no es incómodo. Cuando se iba a ir aparecieron Harry, Ron y Ginny.

-Buenos días Hermione- dijo Ginny.

-¿Por qué no nos esperaste?- le preguntó Harry.

-Porque sabéis el camino. Ahora me voy, tengo que coger un par de libros que se me olvidaron.

-Hermione, ¿estás bien?-le preguntó Ron.

-Sí, ¿por qué?- contestó ella.

-No sé, te veo diferente. Ayer estabas distinta- le dijo Harry.

Hermione no dijo nada se levantó y se fue. Les había mentido, no se había olvidado ningún libro. Pero es que en ese momento prefería estar sola, habían sido muchos cambios en muy poco tiempo.

Estuvo a punto de contarles lo que le había pasado, lo del viaje al pasado. Pero sabía que Harry se preocuparía por ella, por lo que le hubiese podido hacer Draco y Ron la tomaría por loca. Prefería guardárselo para sí, sería un secreto íntimo de los dos.

Cuando iba de camino a clase, alguien la agarró de la cintura y le tapó la boca. La arrastró detrás de una estatua y se encontró con un pecho firme. Se giró y vio que quién la había arrastrado era cierto rubio.

-¿Estás tonto? Casi me matas del susto- le gritó.

-Eso te pasa por no ir atenta. ¿En qué andabas pensando?- le preguntó divertido.

-En que he cambiado.

-¿Y eso te parece bien o mal?- le preguntó mientras la acercaba más a él.

-Ni lo uno ni lo otro. Sucedió- respondió Hermione mientras se acurrucaba en el pecho del chico- ya no me gusta que me agobien.

-Piensa que me tienes a mí.

-Lo sé- le dijo mientras lo besaba.

Draco le acarició suavemente el cuello para atraerla y profundizó el beso. Hermione le pasó los brazos por el cuello y comenzó a jugar con pelo. Bajó las manos recorriendo el cuerpo de la chica, cuando llegó a su culo la agarró y la subió. Se dio la vuelta y apoyó la espalda de la chica en la pared. Hermione pasó a besarle el cuello y a morderle la oreja. Draco al ver como se estaban poniendo las cosas se acercó a la oreja de la chica.

-Granger, será mejor parar si no quieres faltar a pociones.

Hermione a mala gana se separó del chico. Se arreglaron y se fueron de camino a clases.

-Draco- le llamó Hermione.

-Dime- le dijo el chico, pero al ver que la chica se sonrojaba, se paró- ¿qué ocurre?

-¿Qué champú usas?

Draco soltó una gran carcajada, lo que contribuyó a que Hermione se pusiera aún más roja. Para su desgracia, llegaron Harry y Ron. Pensaron que el rubio se estaba metiendo con su amiga y corrieron en su ayuda.

-Maldito hurón-dijo Ron.

-¿Hermione estás bien?- le preguntó Harry mientras la separaba del rubio.- ¿Cómo te atreves a meterte con nuestra amiga?

-Asquerosa serpiente, te voy a machacar- le dijo Ron- ¿te debes creer muy valiente por meterte con una chica?

Draco seguía riéndose.

-¡Ya basta! Como te sigas riendo te voy a convertir la cabeza en un nido de serpientes- le dijo Hermione a Draco- y vosotros no soy una indefensa damisela. Como os volváis a meter en mis asuntos os enseñaré los hechizos que conozco.

Sin mirar a ningún chico, siguió su camino a clases toda enfadada. Menudos estúpidos. Se sentó tan alejada de ellos como pudo. Los estuvo evitando todo el día, en lugar de comer en el comedor, bajó a las cocinas y se fue a la biblioteca después de las clases.

En la biblioteca se sentó lo más lejos posible de todo el mundo, escondida en un rincón. Se escondió tan bien que la señora Pince apagó las luces pensando que no había nadie. Hermione recogió sus cosas y se dispuso a irse, cuando Draco salió de uno de los pasillos. Se apoyó ligeramente en una estantería, tenía las manos en los bolsillos, el pelo revuelto y un poco de la camisa asomaba por debajo del jersey. Estaba muy sexy y él lo sabía, sabía lo que despertaba en la chica.

-Granger, no quería burlarme de ti.

-¿Eso es una disculpa?

-Algo así.

-Pues cuando decidas que es tú "algo así", hablaremos- le dijo la chica.

Cuando intentó salir de la biblioteca, Draco le detuvo el paso.

-Discúlpame- murmuro.

-¿Cómo dices? -Dijo Hermione.

Intentó contener la risa, pero no pudo. Draco divertido la agarró y comenzó a hacerle cosquillas.

-Ahora me debes tú una disculpa.

-Ni lo sueñes Malfoy- dijo divertida- pero te lo pienso compensar.

-¿Qué se te ocurre?- le preguntó Draco sensualmente.

-Tú, yo y una oscura y solitaria biblioteca.

Draco no le dejó decir nada más, la atrajo hacia sí y la besó pasionalmente.

-Debemos tener cuidado, antes de que alguien nos vea- dijo Draco.

-Tú, yo no. Hoy me tocaba ronda, siempre puedo decir que se me hizo tarde y no me di de cuenta, nadie me castigará- le dijo poniendo cara de niña buena.

-Has pasado demasiado tiempo en Slytherin- le dijo con una sonrisa orgulloso.

-Calla- le dijo Hermione al escuchar unos sonidos de un aula.

-Vamos a ver.

Se acercaron al aula de donde salían los ruidos. Abrieron un poco la puerta y vieron a Ron encima de Lavender que a su vez estaba tumbada sobre una mesa. Draco le tapó los ojos a la chica y la arrastró lejos.

-Draco, suéltame- le dijo mientras le sacaba la mano que le tapaba los ojos-¿por qué me tapates los ojos?

-Porque todavía eres una niña pequeña.

-No me duele verlo con Lavender, tuve tiempo suficiente para asumirlo. Ahora te tengo a ti y es lo importante- le dijo mientras le acariciaba la cara.

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A la mañana siguiente, cuando bajó a la sala común se encontró con Ginny.

-Buenos días- se dijeron.

-¿Bajamos a desayunar?- le preguntó Hermione.

-Voy a esperar por Harry.

-Yo me voy adelantando.

A Ginny le pareció una actitud un poco rara.

-Harry me contó lo que había pasado, ¿todavía sigues enfadada?

-No, simplemente tengo hambre. Nos vemos.

Acabó de desayunar y se dirigió a clases, cuando iban a entrar sus amigos en el Comedor se encontraron.

-Buenos días- les dijo.

-Hermione, ¿qué te pasa?-preguntó Harry.

-Nada, es solo que me gusta desayunar sin prisas.

-Eso no es cierto. Nos estás ocultando algo- le echó en cara Ron.

-¿Qué podría ocultar?- le preguntó cansada- ¿por qué no nos cuentas tú que escondes?

-¿A qué te refieres?- preguntó nervioso.

-No lo sé, dímelo tú- no era tan mala como para descubrir su secreto.

-No tengo nada que decir.

-¿Qué ocurre?- le preguntó Harry preocupado.

-Ando algo estresada porque quiero acabar todos los deberes antes de las vacaciones de Navidad.

Nadie dijo nada, pero sabía que Harry seguía preocupado. Aunque se había habituado a la independencia y a no dar explicaciones, todavía quiere a sus amigos.

-Harry, no te preocupes de verdad- le dijo mirándole a los ojos.

Durante los dos siguientes días se esforzó en que todo volviera a ser como antes con sus amigos. Pero su vida era diferente. Sus amigos dejaron de preocuparse tanto. Esa tarde se encontraba dándole los últimos retoques a una redacción de pociones que tendría que entregar al día siguiente. Harry, Ron y Ginny se encontraban en el entrenamiento de Quidditch.

-Acordaos de la redacción de pociones- les dijo a los chicos cuando volvieron.

-Ya la tengo casi acabada. Después, ¿me le puedes echar un vistazo?

Hermione le sonrió afirmativamente a Harry.

-Me había olvidado de la redacción. Hermione, ¿me puedes dejar echar un vistazo a la tuya?- le preguntó Ron.

-No, pero te puedo dejar el libro de donde saqué la mayoría de los datos.

-Eso no me sirve, no me dará tiempo a terminarla- le lloriqueó.

-Ese es tu problema.

-No seas egoísta, ayúdame.

-No, Ron- le dijo la chica mientras se sentaba en uno de los sofás a leer.

-Hermione no tuve tiempo, no te pido que me hagas la redacción sino que me dejes echarle un vistazo a la tuya.

-Ya te he dicho que no, déjame leer tranquila.

-Hermione…-comenzó el chico.

-Deja de gastar el tiempo y ponte con la redacción.

-¿Por qué eres así? Has cambiado, tú no eras tan mala.

-Ron, deja de arrastrarte. Resultas patético.

-¡Cómo te atreves a hablarme así! No eres más que una desagradecida.

-¿Desagradecida? No me hagas reír, hasta ahora te he ayudado en todo. Las notas que has tenido han sido mayormente gracias a mi ayuda. Te he ayudado a estudiar, con los trabajos, con los resúmenes.

-Si he aprobado ha sido por mí, he sido yo el que ha hecho los exámenes.

-Pues si tan bueno eres, haz tú tu trabajo.

-No necesito la ayuda de una sabelotodo insufrible como tú que lo más interesante que le ha pasado ha sido conocernos.

-Ni yo necesito relacionarme con un Neanderthal que lo único por lo que es conocido es porque es el amigo de Harry Potter.

-Soy mucho más que eso.

-¿Cómo qué?

-Soy un buen guardián.

-Nada que un hechizo confundus no pueda conseguir. Ahora déjame en paz.

-¿Qué insinúas?

-¿De verdad te lo tengo que explicar?

-Mira no tengo tiempo…

-Lo sé.

-Te lo pido como un favor- le dijo con ojos de cordero degollado.

-Eres una hipócrita. Te pasas la vida levantando la mano en clase para contestar ridículas preguntas y ahora que te pide ayuda un amigo no lo ayudas.

-No te metas- le dijo Hermione- si tan mala soy, ayúdale tú.

-No tengo pociones.

-Ya, era demasiado para ti.

-No te metas con ella.

-Tranquilo, pero para otra vez en lugar de perder tu tiempo con ella, haz la redacción.

-¿De qué hablas?- le preguntó desconcertado.

-Pues a que la próxima vez que te la folles en una clase asegúrate de cerrar y de no hacer ruido. Y por favor, que no sea cuando me toquen guardias.

Lo había dicho tan alto que toda la sala común los había escuchado. Hermione toda tranquila cerró el libro y se fue a su habitación. Antes de entrar echó una ojeada a Ron y vio como estaba más rojo que su pelo. No sabía si de la rabia o de la vergüenza.

Cuando llegó a su cuarto, vio una cesta de mimbre con varios botes. Al verlos, se echó a reir. Eran champú, acondicionar, mascarilla, etc un montón de productos para el cabello.

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Hermione se dirigía al Gran Comedor toda tranquila. Como los otros días no esperó por sus amigos. Ron debería estar todavía muy enfadado, pero la verdad es que solo había dicho la verdad.

De pronto escuchó a sus espaldas un aplauso.

-Lo que hubiese dado por verle la cara al pobretón.

-¿Te has enterado?

-Los rumores vuelan. Sobre todo si parten de Gryffindor.

-Al final eres toda una Slytherin.

-No tiene gracia.

-Para mí sí. Anda vamos a desayunar que quiero ver la cara del zanahorio.

-Draco- le pidió la chica.

-Esté bien, no me reiré de él…mucho.

Hermione le miró de forma reprobatoria, pero no pudo esconder su sonrisa. Draco miró a ambos lados y al ver a nadie le dio un profundo beso. Al poco se tuvieron que separar.

-¿Quedamos después de clase?-le preguntó Hermione.

-Te espero en la sala de los Menesteres- le dijo Draco.

-Adiós- dijo Hermione mientras se alejaba.

-Deberías tener más cuidado- le dijo alguien que estaba detrás de él.

-¿Qué pasa Theodore?

-Tuve que convencer a Pansy y Blaise de que diesen un rodeo.

-Bien.

-Recuerda que no estaré siempre para salvarte el culo.

-No hará falta. Espera hasta Navidad, después se sabrá todo- le dijo Draco.

Caminaron juntos hasta el Gran Comedor, cuando llegaron se sentaron de tal forma que pudiesen ver la mesa de Gryffindor.

-¿Quieres que le saque una foto?- preguntó Theodore al que Draco no paraba de mirar la puerta. Él también había escuchado lo que había pasado entre Hermione y Ron.

-Depende, si se pone tan rojo como su pelo sí.

Cuando estaban a punto de irse, apareció Ron con Harry. Se sentaron en los pocos sitios que quedaban libres Lavender pronto se acercó a ellos. Aunque estaban lejos de Hermione si hablaban alto se escucharían.

-Ro-Ro, ¿al final hiciste la redacción?

-No, Lavender. No tuve tiempo- dijo mientras miraba a Hermione.

-Es lo que pasa si te andas revolcando con cualquiera- dijo Hermione lo suficientemente alto para que Parvati la esuchara.

Parvati pronto fue a decírselo a Ron y a Lavender.

-¿Cómo te atreves a meterte con Lavender?-le gritó Ron levantándose de su asiento.

-Yo no estaba hablando de Lavender, pero es curioso que hable de una cualquiera y pienses que me refiero a tu novia- dijo Hermione sin levantar la voz mientras seguía desayunando.

Ron se comenzó a poner rojo.

-Te has convertido en una arpía, una cínica y bívora.

-Dudo que sepas que significan esos adjetivos -dijo con una sonrisa de superioridad, típica de los Slyhterin.

-No sé cómo he podido ser todos estos años tu amigo.

-Por conveniencia, por interés. Sin mí no estarías vivo, ni en séptimo.

-No soy tan tonto como te crees- le dijo con los dientes apretados.

Hermione como había acabado de desayunar, recogió sus cosas y se levantó.

-Sé que no eres tan tonto. Pero yo disto mucho de serlo. Porqué no les cuentas a Harry y a Ginny que estas Navidades no me ibas a invitar sino que ibas a llevar a tu casa a Lavender.

-¿Ron?- inquirió Ginny una explicación.

-Mama dijo que solo podíamos invitar a dos personas- dijo Ron intentando justificar su comportamiento.

-Lo peor de todo es que seguro que no me lo dirías hasta que volviéramos a Londres, ¿no?- dijo Hermione- pero no te preocupes que ya tengo planes.

-¿Y a dónde vas a ir? –preguntó de malos modos Ron.

Sin que Hermione se diese cuenta un grupo de Slytherin se acercó.

-Conmigo estaría mejor que contigo- dijo Draco con superioridad.

-¿Cómo dices?- preguntó Ginny desconcertada.

-A lo que se refiere es que hasta con cualquiera de nosotros que le hemos hecho la vida imposible se lo pasaría mejor- dijo Theodore.

-Yo la llevaría a un par de buenos salones de belleza y de compras a las mejores tiendas de Londres- dijo Pansy.

-Y yo conozco los mejores locales de marcha, incluso muggles- dijo Blaise.

-Así que Granger, si quieres pasarlo bien ya sabes dónde encontrarnos- dijo Draco.

Se fueron dejando a todos con la boca abierta. Incluso Hermione se sorprendió, de la impresión se quedó unos segundos parada antes de ir a clases.

Durante todo el día no se pudo sacar las palabras de los Slytherin de la cabeza. Siempre pensó que Draco sería el que más perdiese si su relación saliese a la luz, pero ahora no sabía que pensar. Ella no es que no quisiera que la gente no supiera de su relación, si no que así era todo más simple. Pero por otro lado quería que todo el mundo supiera que era su novio, había visto como las chicas lo miraban. No es que no estuviera segura de él, si no que no se fiaba ni de ellas ni de ellos. Resulta que había varios chicos que ya se le habían declarado.

En la última clase recibió una nota de Draco:

Te veo a las 12 en donde tú sabes.

Draco había mencionado que se verían después de clases. Algo le habría ocurrido para que tuviera que aplazar la cita. Luego le preguntaría.

Ahora iría a su habitación a probar el regalo del chico. Luego se lo agradecería.

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Después de un buen tratamiento capilar, se quedó mucho más relajada. Escogió un jersey de cuello vuelto de color negro y unos pantalones vaqueros ajustados. Se maquilló ligeramente, se calzó unas botas con un poco de tacón y se puso la capa.

No entendía por qué se ponía tan nerviosa, ya había tenido más encuentros con Draco. Pero hoy era especial, hoy se encontraban en su época y con su verdadero aspecto. Se sentía muy contenta de que Draco quisiere seguir a su lado. La llenaba como persona y eso era más que suficiente para ella. Si al regresar a su tiempo se hubiese alejado, jamás se lo hubiese reprochado. Con él había experimentado cosas que jamás hubiese imaginado que existía. Le quería y por eso no iba a obligarlo a nada. Simplemente quería estar con él y aprovecharía ese tiempo, aunque fue poco.

Cuando llegó a la Sala de los Menesteres ya había una puerta por lo que Draco ya debería haber llegado. Entró y se encontró con una fantástica habitación de estilo oriental, con un montón de cojines, con una cama baja y con una mesita pequeña. Estaba llena de colorido, tenía un ambiente muy alegre.

-Estás muy guapa- le dijo Draco mientras la abrazaba por la espalda.

-Gracias- le dijo mientras le sonreía.

Se soltó y se giró para mirarle a los ojos.

-¿Qué fue lo que os pasó hoy?

-Theodore y yo estábamos hablando de ti, cuando llegaron Pansy y Blaise. No sé cómo explicarlo pero sienten cierta admiración por ti. Al ver como te hablaba ese pobretón me levanté y ellos me siguieron.

-No sé como preguntarte esto, ¿te gustaría que todos supieran de lo nuestro?

-Sí, pero necesito algo más de tiempo. No es que no quiera que todos sepan que eres mía, si no que necesito allanar el terreno para cuando de la noticia. Pero hoy no quiero hablar de ello sino que quiero centrarme totalmente en ti.

Draco se acercó a la chica, Hermione le puso los brazos alrededor del cuello y lo besó. Draco se dejó querer. Al ver que el chico se dejaba llevar, tomó las riendas e impuso su ritmo. Fue despacio saboreando cada rincón de su boca, le gustaban sus labios finos. Poco a poco el ambiente se fue calentando y Hermione profundizó más el beso.

Incapaz de estar quieto bajó sus manos de su espalda a su culo. Hermione pasó de jugar con el cuello del chico a soltar su capa. Él hizo lo mismo. Ella siguió sacando ropa, uno a uno fue desabrochando los botones de su camisa negra dejando a la vista su torso musculoso. Le sacó tranquilamente el cinturón. Cuando llegó al botón del pantalón notó como el deseo del chico aumentaba.

La cogió en brazos y la llevó a la cama. Draco se lanzó a su boca, tenía muchas ganas acumuladas. Al ver el cambio, Hermione se quiso volver a imponer y se puso encima de él. Se sacó el jersey y comenzó a besar su cuello y pecho.

-Granger…Hermione- le pidió.

-Espera un poco más.

Le acabó de desabrochar el pantalón y se sacó el sujetador. Draco no aguantó, se puso encima de ella y le acabó de sacar lo que le quedaba de ropa. Hermione sin querer dejarle llevar las riendas, volvió a tomar el control situándose encima de él. Al principio se movía lentamente, pero Draco le puso las manos en la cadera para que aumentase la intensidad. Después de que Hermione tuviese un orgasmo, el rubio se puso encima de ella.

Cuando acabaron, estaban cansados y exhaustos. Hermione lo abrazó, él le pasó el brazo por los hombros y la atrajo más.

-Te quiero- le dijo Hermione.

-Y yo a ti, preciosa. Veo que usaste mi regalo- dijo mientras intentaba contener la risa.

-Pero no te rías- dijo falsamente enfadada- la verdad es que es mucho más manejable.

-Y está más suave. Tu pelo, no tú.

-¡Oye! ¿Qué insinúas?

-Que me gustas así de mandona- se rió.

Esa noche la pasaron juntos. Por la mañana temprano, se separaron para volver a sus habitaciones antes de que se despertaran. Hermione iba tan contenta que no se dio de cuenta de que había alguien en uno de los sofás.

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Review

Sailor mercuri o neptune

Me alegra saber que te gustó la historia de amor, me pareció que después de lo mal que lo pasó al menos que fuera por algo que mereciera la pena. Un amor de verdad, lleno de sentimiento.

En este capítulo se sabe que quedan juntos, lo que no se sabe es si aguantaran. Pronto se resolverá todo.

Besitos ^^

Luna-maga

Me alegro que te gustara, fue una pequeña historia pero importante por todo lo que significó en la vida de Draco y Hermione.

Tus deseos son órdenes, jajajaja

Besitos amiga.

Cullen-21-gladys

Me alegro que te gustase, pero sí, el final está cerca.

PrincesLynx

Gracias, la verdad es que es una trágica historia. A mí también me dio mucha pena, sobretodo que cuando descubrieran la verdad Abraxas estuviese muerto y dejase este mundo sin saberlo.

Draco y Hermione siguen con su amor, pero ahora no solo depende de ellos.

Miss romantic2

Gracias, la verdad es que la historia de Abraxas y Cassiopeia es muy linda.

Karlii WhitloCk

Me alegra saber que has vuelto leerla.

Sí, eso fue lo más bonito. Que en el proceso de ayudar a Cassiopeia y a Abraxas encontraron el amor.

Besitos y hasta pronto

Annie Thompson

Más que final fue una reflexión. Perdona por el susto jajaja, debería haberlo especificado.

Sí, por fin Abraxas y Cassiopeia están juntos y en paz.

Draco y Hermione siguen con sus vidas como pueden.

Hasta pronto.

Lunabellatrixsnape

Me alegra mucho saber que te gustó tanto jejeje. Me puse muy roja cuando leí un alago tan grande. Te lo agradezco mucho.

Gracias

Aid4

Hola guapa!

Sí, es bastante reconfortante saber que Draco y Hermione pudieron ayudar a que estén juntos.

Ellos intentan seguir con su vida pero Hermione tiene alguna dificultad más.

Me alegra saber, que alguien más opina como yo.

Besitos y cuídate amiga.

Dany

Me alegra saber que te gustó.

Aún quedan bastantes cosas por saber de la relación de Draco y Hermione en el futuro, así que un poco de paciencia jeje.