BUENAS! Aquí Angron11 comentando un nuevo episodio de KnK! Hoy seguimos con acción (joder, os tuve un arco entero con peleas testimoniales y ahora se me acumulan todas en esta parte xD). Concretamente, conoceremos al emperador del miedo (Kyofu para sus colegas demonios con los que juega timbas los sábados tarde), aunque también tendremos a Sakura entrenando con la agradable, adorable y gentil reina babosa ("socorro!" La he oído gritar desde aquí), un poco de desarrollo de Kiba y Hinata (aldevar, he aquí mi pequeña venganza por el SasuSaku a traición :P), a Sasuke asumiendo su nuevo rol en la aldea (será tendero como le aconsejó Naruto? XD) y, por último... SHION. Al fin puedo escribir sobre ella sin una malvada amenaza mundial mortal ineludible y peligrosa acechando, mostrarosla de normal y comenzar a comentar su relación con el rubio. Y ahora, mi parte favorita, contestar reviews :D (con el estudio tengo poca vida social T.T)
Aldevar: hombre, no fue spoiler, más bien subir el hype (adoro a ese pj), tengo curiosidad por ver cómo la metes, incluso me llamó la atención que en muchas cosas coincidimos (pelea de naruto Sasuke, ese rollo de freelance de Naruto con respecto a konoha... gratamente sorprendido)
Sin el chakra de kurama, en este fic, Naruto en perfectas condiciones llega al 60%, y eso contando con que kurama le ayude a controlar esa masa de venenoso chakra natural, si no llegaría a duras penas al 40% (dando los porcentajes a grosso modo). Y sobre los sellos uzumaki... hoy vas a ver lo versátiles que son, sin ellos contra kyofu moriría nada más aparecer.
Sobre Chikara... ese era el objetivo muahaha. Quería que sintieseis que cualquiera en esa sala podía morir, y veo que lo logré, aunque te confieso que en un principio iban a morir también el raikage, el otokage y akamaru, pero me dije que tampoco era plan de recrearme en matar y matar. Y ya vi lo de Chojuro! Personalmente, no era un pj que me guste mucho de la serie, me parece el peor de los kages de boruto con muchísima diferencia. Aunque veo que en tu fic lo has desarrollado mucho, se lo que se siente cuando pillas a un secundario, lo desarrollas y acabas tomándole tanto cariño que pilla protagonismo (Hanabi en mi caso). Sobre lo de kiba... hoy verás por dónde van los tiros.
El amekage... creo que es el pj más repugnante que he visto jamás, me asusta que mi mente haya creado eso. Se basa en un miedo que tengo yo, y está relacionado con ese elemento. Es más, seguramente ampliaré el primer arco con pasajes de su asqueroso pasado... intentaré no haber comido antes... te daré una pista: atendiendo a la definición de kishi de kekkei genkai, es un kekkei genkai.
Y Shion... hombre, intento hacerla radicalmente diferente en personalidad. Puede que en aspecto sean casi calcos (y eso combina con lo que he reflejado anteriormente: Naruto ve MUY atractiva a Hinata, a la altura de su Sakura chan incluso) pero en forma de ser he querido diferenciarlas. Es un pj que podré darle el enfoque que yo desee sin casi canon que atarme, ya tenía ganas de que la vieseis, a ver si la tomáis cariño :D
Sasuke defendiendo konoha, exacto, ya era hora que arrimase el hombro y dejase de lloriquear. Y lo hará a su estilo, que será mucho más... sasukista... que el de Naruto. Sol y oscuridad, ya sabes. Intentaré darle un cierto desarrollo, aunque es mi mayor dolor de cabeza... ese pj y yo no nos llevamos muy bien XD y vi lo que le hiciste, es un buen recurso y evitaste sus dos momentos más bajos (muy inteligente)... yo es que estoy atado por el canon en ese sentido, y se está convirtiendo en un parto...
y te explicaré lo de sannin: el subnormal profundo de mi corrector ha decidido corregirme automáticamente sennin como sannin -.- y me acabo de dar cuenta ahora... me iré a tu historia a leer y así no tirar el teclado por la ventana por la rabia XD
Att. Angron11
Gera118: ya ya, sólo me llamó la atención, que eres mi follower mas activo xD si, me ha coincidido toda la acción en estos tres capítulos, y luego en el 29 y 30... y si te han parecido emocionantes, ya verás cuando se encuentre Chikara con su querido Naruto...
Al consejo le tenía ganas desde el capítulo 4 creo, se merecían una reprimenda. Haría lo mismo con el de konoha, pero quiero que Naruto no sea declarado asesino internacional XD sin contar que sería repetitivo...
yo es que no entiendo esa puta bajada de bragas con Sasuke, es una persona uraña, borde, desagradable... vamos, parece un pj creado por una niñata de trece años... en este fic le vas a ver recibiendo del género femenino un trato... acorde a como las trata.
Kurai no kurai: touche con lo de no ser una pelea, me has hecho reír xD cierto, ha sido una puta carnicería, es que si unes Chikara con factor sorpresa... apaga y vámonos. Chikara debía de hacer una entrada gloriosa, y ahí la tenéis, y recuerda lo que ha prometido: antes de un año, dos grandes naciones caerán. Y este no se marca faroles, sobre todo si no está cierto rubio para frenarle...
Taanqee92: hola! Gracias, intento encajar bien cada personaje, revisando varias veces los capítulos y demás. Sólo estoy teniendo problemas con Sasuke en el plano sentimental, que después de haber intentado asesinar a cada mujer que se le cruzó lo raro sería que lograse tener descendencia... pero creo en los milagros, ya veremos si ocurre uno xD
y de abandonarla nada, tengo el tercer arco ya completo y son cuatro en total más prólogo y epílogo, sólo que si llegó a marzo sin acabarla, como ahí tendré exámenes, haré un parón de un mes, pero de abandonar nada, que esta historia la llevo queriendo escribir desde hace mucho! Es más, ya tengo ideas para una secuela.
Y ya verás a Shion, lo que intento es hacerla diferente para Naruto que Sakura, y creo que lo logré, aunque vosotros tendréis la ultima palabra obviamente. Disfruta del capítulo y bienvenido!
Cap24: El emperador del miedo
-Aaaaaaaaaa- Personaje hablando
-Aaaaaaaaaa- personaje pensando
-Aaaaaaaaaa- Invocacion/Bijuu/inner sakura hablando
-Aaaaaaaaaa- Invocacion/Bijuu/inner sakura pensando
Renuncia de derechos: esta obra se hace sin animo de lucro, y obviamente Naruto y sus personajes pertecen a kishimoto. Yo solo escribo esta historia. NO AUTORIZO EL PLAGIO DE LA MISMA.
Sakura se levantó del frío fango con una mueca de exasperación en el rostro. Otra vez volvía a hundirse en esas aguas, a pesar de que mantenerse sobre el líquido elemento era, a priori un ejercicio sencillo. Pero la cosa se complicaba cuando el agua estaba mezclada con barro, creando una superficie aún más irregular que requería destinar más chakra a sus pies, sobre todo cuando se deslizaba al moverse por culpa de lo resbaladizo del terreno. Aunque para una jounin con su control de chakra tampoco resultaba un desafío muy grande. Pero había que añadirle también el que varios pedazos de katsuyu estuviesen generando cada dos por tres olas de inmenso tamaño compuestas de lodo que tenía prohibido saltar y que le obligaban a correr en busca del punto donde no rompiesen para evitar ser atrapada. La cosa se ponía difícil, pero Sakura no lo hubiese llevado mal en un principio. Pero a todo esto había que sumarle que la reina babosa estuviese continuamente lanzándole ataques de suiton de los que la ojijade tenía prohibido defenderse usando Doton o taijutsu. Y menos aún el byakugou no in.
No sabía ya cuanto llevaba allí, puede que más de una semana, pero su vida era enormemente intensa. Y eso que empezó con sorpresa cuando le anunció a la reina babosa su plan para hacer al mismo tiempo que su entrenamiento el compendio de medicina civil y coordinar toda la logística y entrenamiento de los nuevos médicos: mirar a ambos lados de la calle a la vez en el idioma uzumaki, o usar el kage bunshin no jutsu en el idioma humano. Esperaba que el ente/mujer/torturadora se opusiese, pero más bien fue al contrario, le entusiasmó la idea. Sakura pensó que quizás Tsunade, que ya había vuelto a la aldea y ayudaba a la Haruno desde allí para no tener que soportar al espectro de su abuela, había exagerado al calificarla como "una piedra en los ovarios del tamaño del monte hokage", pero, cuando a la noche sintió el agotamiento acumulado de sus copias, unido a la descarga de recuerdos, entendió el porqué entusiasmó la idea a Mito. Y más cuando, con una sonrisa sádica, le anunció que antes del amanecer tenía entrenamiento. La reina le explicó cuando la Haruno prácticamente se muere de un derrame cerebral que esa clonación, con entrenamiento a parte del suyo, era excelente para fortalecer su mente y aumentar sus ridículas reservas de chakra. En un principio le iba a ordenar hacer esos clones para limpiar el pantano, pero no había problema en que se dedicasen a trabajar en ese complicado compendio de medicina, incluso era más productivo para el entrenamiento, pero no decía el por qué.
-"Ridículas reservas de chakra, pero bien que me valieron para enfrentarme a kaguya…" pensaba en respuesta, y entonces recordaba que, todavía no sabía cómo, Mito podía leerle la mente y le ordenaba hacer ejercicios extra "por tener poca disciplina y mucho orgullo".
Cada vez que recibía los conocimientos adquiridos de sus clones sentía su cabeza a punto de estallar, incluso algunas veces se desmayó. Y eso que sólo eran cuatro clones, no entendía como Naruto podía soportar hacerlo con más de cien… En cuanto a su día a día fuera de eso… Todo el día andaba sobre agua. Comía sobre agua. Entrenaba sobre agua. Demonios, era un pantano de kilómetros de diámetro, pero al menos esperaba que hubiese alguna superficie firme. Mito la volvía a castigar "por tener muchas quejas y muy pocas ganas de trabajar" y le recordaba que tenía mucha suerte, que al menos le dejaba dormir en la rama de un árbol muerto de corteza grisácea de unos seis metros de altura que descansaba en el centro del pantano. Árbol del que ya se había caído mientras dormía varias veces, con el consecuente baño.
Pero lo peor de todo llegaba a la hora de comer. La joven había sido convertida temporalmente al vegetarianismo a la fuerza, básicamente porque la alternativa era comer insectos. Si, insectos. Y algunos vivos. El primer día, muy ingenuamente, había creído a su maestra cuando le dijo que sabían a pollo si no los mirabas. Tras dar un mordisco a una extraña larva de color blanco pálido, y sentir cómo su contenido se derramaba por su boca, sintió el sabor más nauseabundo de su vida. Tuvo que vomitar incluso, con el consecuente castigo de Mito "por tener mucha hambre y poco gusto por la comida nutritiva". Odiaba a esa mujer. Y aún recolectando ella bayas y frutas entre ataque y ataque de esas diabólicas plantas carnívoras, la comida no era suficiente para mantener el aporte calórico que necesitaba, lo que la obligaba a comer esos insectos diariamente. Recordó cómo le extrañó la reacción de su adorado ojiazul cuando, tras preguntarle que comía en el monte myoboku durante su entrenamiento como parte de su estudio del modo sennin, miró al horizonte con dolor y una expresión propia de un excombatiente de la guerra que había visto cosas terribles, como si tuviese un terrible trauma. Ahora lo entendía, vaya que si lo hacía… y le echaba de menos cada segundo puestos a reconocer todas sus penas. No quería ni pensar en lo que tuvo que pasar él para entrenar su modo sabio en menos de un mes…
-Deja de pensar en tu novio fugado y levanta. ¿O es ex novio ahora que ha huido?.- ordenó mito con autoridad. Sakura la miró con unos ojos brillando por la ira y el resentimiento y se levantó.
Con asco, se arrancó una sanguijuela que se había adherido a su pecho. Ya iban cincuenta sanguijuelas muertas, cincuenta razones para creer en su próxima extinción y sonreír. Nada más arrojar el cadáver del parásito al agua, Mito volvió a lanzarla una inmensa bola de agua directamente al rostro, que la pelirrosada esquivó de puro milagro. Escapó hacia la derecha como buenamente pudo, puesto que una inmensa ola generada por katsuyu la obligó a correr más tiempo en vertical que alejándose. Cuando llegó a la cresta, de la superficie del pantano surgió otra vez Mito, que la atacó con un látigo de agua y fango que la provocó una fea herida en el hombro. El siguiente golpe fue frenado por un muro de agua que invocó la pelirrosada, un muro de sólo un metro que la obligó a agacharse para evitar perder la cabeza en el tercer ataque. Ella lo había invocado de tres metros, pero el agua era demasiado pesada y le consumía una enorme cantidad de chakra. Así que, viendo que las defensas eran inefectivas, quizás era hora de atacar. Normalmente sería más respetuosa con su maestra, pero el hecho de que la torturase día a día con ejercicios imposibles desequilibró la balanza, muchísimo además. Al grito de Suiton: Teppōdama (disparo de cañón de agua), la Haruno lanzó un potente proyectil de agua contra la reina babosa, que por un momento pareció sonreír. Aunque el disparo fue demasiado lento, y la pelirroja lo esquivó sin problemas.
-"Shannaro, esta agua es demasiado pesada, tengo que compensar siempre su inercia y eso me agota…".- pensó la kunoichi, para después ver cómo la uzumaki la sonreía y asentía, como si estuviese diciendo esto la pelirrosada en voz alta, mientras a la ojijade se le iluminaba la bombilla.- "Si no puedes vencer al enemigo…".- concluyó con malicia la Haruno.
Con rapidez, descendió de la ola y se situó de tal manera que la corriente fuese siempre a su favor, dejándose guiar por ella. Mito apareció otra vez enfrente suyo, saliendo del agua, y lanzó un potente chorro directo al torso de la pelirrosada, que está esquivó por un pelo y contesto con un Suiton: Suigadan (colmillo de bala acuático), lanzando varias púas contra su maestra. Púas que fueron mucho más rápido y mucho más potentes de lo que se esperaba la ojijade, aunque mito las esquivó sin esfuerzo. Un disparo de cañón de agua la obligó a levantar un Suiton: Suijinheki (muro de agua), que gracias a la corriente fue más fuerte y recio.
"Así que esa es la clave eh… bien, todavía tengo chakra, me dejará agotada, pero espero que funcione".
Sakura comenzó a correr en contra de la corriente en lugar de a favor, siendo perseguida por mito y sus disparos de agua, mientras realizaba un sello tras otro. Pronto, la sannin de las babosas se materializó del agua de enfrente suyo, cortándola el paso. "Caíste". Tras completar su último sello y exclamar Suiton: Suiryūdan no jutsu (dragón de agua), un gigantesco reptil de agua y barro surgió a las espaldas de mito, que la miró con una leve sonrisa. El dragón, mucho más rápido que los que solía hacer la pelirrosada, se lanzó contra la pelirroja, impactando con una fuerza atronadora. El líquido elemento cayó en forma de lluvia sobre Sakura, que tuvo que apartar la vista en el último momento por la fuerza del impacto, y acabó revelando una cúpula de lodo en el lugar donde estaba mito. La ojivioleta, abriendo un hueco con elegancia en su protección, salió con su vestido impoluto del domo y se dirigió a Sakura con tranquilidad, en contraste con su alumna, que respiraba agitada y estaba llena de barro, agua y kami sabe que más.
-Quedamos… en que nada… de Doton.- acusó sin aliento la Haruno.
-No, quedamos en que TÚ no podías usar Doton.- contestó con parsimonia la uzumaki, para luego continuar con un tono hiriente.- aunque creo que ya empiezas a entenderlo. Dime, ¿Por qué derrepente tus técnicas de agua pasaron de ser las de una niña de cinco años a las de una kunoichi decente?
-aproveché la corriente para fortalecer mis técnicas, Mito sama.- contestó la Haruno, mascando el desprecio velado.
-Exacto. El suiton es un elemento continuo, no uno esporádico como el katon o el fuuton. El agua puede fluir o golpear, y cuanto más fluya, más empuje acumula y menos chakra necesitas para imprimirle fuerza. Fíjate en el mar y sus mareas, y entenderás que su movimiento de ida es aprovechado de vuelta, generando un circuito.- expuso de forma didáctica la ojivioleta, mientras Sakura afirmaba.- Deberías de estar contenta, sólo personas con un manejo de su chakra aceptable...- Sakura hace tiempo aprendió que aceptable, en el idioma de mito, era excepcional en el idioma humano.- pueden manejar este elemento como se debe de hacer. Puede que sirvas para algo…
-Gra… gracias… supongo… Pero todo este fango no facilita nada mi tarea, Mito sensei… ¿no hay una zona de aguas limpias donde pueda entrenar?- preguntó la ojijade, deseando aligerar el entrenamiento. Mito la miró como si acabase de decir una estupidez y señaló a los pies de la pelirrosada. De pronto, el fango abandono al líquido elemento, revelando unas aguas cristalinas en un diámetro de dos metros.- "lleva todo el rato mezclando el agua con barro la muy hija de…"
-levanta un muro de agua de un metro exacto.- ordenó la pelirroja. Sakura la contempló como si le hubiese ordenado respirar, y con algo de duda realizó los sellos. Su técnica salió fácil y muy fluida, tanto que el muro alcanzó los dos metros de altura en lugar de uno.- entrenas con agua mezclada con barro para mejorar tus reservas de chakra y la fuerza de tu suiton. Tu fuerza bruta en esa rama del ninjutsu, por decirlo resumido. Has aplicado la cantidad de chakra que solías aplicar para ese muro en el fango, y mira lo que ha salido. Ya tus reservas de chakra han aumentado gracias a tus clones en el mundo humano y tus técnicas aquí, y ya has entendido el concepto básico del suiton. Si, sé lo que estás pensando, podría habértelo dicho desde un principio y evitar que te rebozases en el barro, pero soy una uzumaki, al menos en parte. Ninguno de nosotros creemos en los caminos fáciles.- declaró la ojivioleta, mientras Sakura sentía un dejavú al recordar una frase parecida dicha por su baka favorito.- Así que ahora pasaremos a la siguiente fase de tu entrenamiento.
-¿Siguiente fase?- preguntó con cierto temor la Haruno. ¿Todo esto había sido una introducción?
-Si, esto era una introducción.- contestó la sannin, arrancándole a la pelirrosada un gesto de hastío por esa manía de su nueva maestra de leerla la mente.- ahora toca seguir con lo que estamos haciendo, pero empleando tú la humedad del ambiente y no el agua del pantano para tus técnicas. Se que has leído sobre suiton y sus grandes maestros en tus estudios con mi díscola nieta, así que sabrás que, normalmente, un usuario medio de suiton no genera agua, la atrae. Emplea agua embotellada, charcos, o incluso su propia saliva y la junta con la humedad del ambiente siguiendo el principio de "agua atrae a más agua". De ahí que en Kiri se maneje tan bien el suiton: están rodeados de vapor de agua y humedad, sólo tienen que aportar una cantidad ínfima de saliva y ya está. Pero, los grandes maestros de este arte, como Mito Uzumaki en vida, o Tobirama Senju, no necesitaban acudir a ese principio, acumulaban la humedad directamente del ambiente en cualquier entorno. Y tú vas a empezar a hacerlo. Haremos el entrenamiento de siempre, pero haré el agua tan pesada con el Doton que tendrás que acumular la humedad o no podrás defenderte.- comentó la ojivioleta con una sonrisa sádica, una que se ensanchó aún más cuando continuó hablando.- pero antes… te pedí un muro de un metro y me lo has hecho de dos… creo que toca hacer unos cuantos ejercicios antes del plato principal.
Sakura maldijo por lo bajo y contempló al cielo con desesperación, deseando hacer como tantas veces: gritar el nombre de su héroe rubio y que la sacase de allí. Pero ni las grandes naciones podrían librarla de la maestra más severa del mundo: la reina babosa.
"Querida Hinata:
Te escribo estas líneas sin el tiempo que necesito para expresarte todo de forma suficiente, pero no puedo quedarme mucho en la aldea. No obstante, no me podía ir sin despedirme de ti, y decirte dos cosas: gracias y perdón.
Gracias por salvarme la vida contra pain. Soy tan idiota que no te agradecí como es debido que luchases por mi, y eso que me consideraba alguien agradecido… gracias por estar a mi lado en la gran guerra, por darme fuerzas cuando mi voluntad flaqueaba, por darme la mano y encararme en la buena dirección cuando estuve a punto de ceder. Y, sobre todo, gracias por esos pequeños detalles que siempre me alegraban el día. Por esas bolitas de arroz con la forma de mi cara que me hiciste cuando era pequeño. Por esos panecillos que me compraste cuando me fui de viaje con Jiraiya. Por estar siempre ahí. Nunca podré agradecértelo como es debido, pero espero que esta carta te sirva de algo…
Perdón por sólo darte esta carta y no poder darte una despedida a tu altura. Perdón por no fijarme en ti en la academia como te merecías. Y, sobre todo, perdón por ser un estúpido y no poder corresponder ese sentimiento tan bonito que tienes por mi de igual manera que tú haces. No merezco tener una mujer tan bella, amable, cariñosa e inteligente, visto que mi corazón no me hace caso. Eres la mujer que toda persona con un mínimo de cabeza amaría, te lo puedo asegurar. Pero yo siempre he sido un estúpido. Perdóname por sólo poder ofrecerte amistad. Pero te juro que, pase lo que pase, esa amistad siempre será auténtica. Tienes un sitio en mi corazón, nunca lo dudes.
Seguramente no vuelva a ver a nadie de la aldea, pero no me iba a ir sin asegurarme de que tú y tu hermana estéis seguras. Hablé con tu padre, por eso no pude visitarte, y le hice entrar en razón. Hará propósito de enmienda, y va a anular tu matrimonio político en el consejo hyuuga. Sé que tu gran corazón le traerá de vuelta al sendero de las buenas acciones, siempre te has merecido un buen padre. Y si, en cualquier momento, deseas encontrar un lugar donde estés segura y a salvo, recuerda esto: el complejo uzumaki siempre estará abierto para ti.
Te mando un beso desde donde quiera que esté. Sólo deseo que no te afecte mi marcha y sigas abriendo tu corazón al mundo: tienes mucho que ofrecer Hinata. Sólo tienes que creer en ti misma tanto como creo yo.
Con afecto, Naruto Uzumaki.
Hinata apartó con rapidez la carta, intentando evitar que sus lágrimas la empapasen en aquella sala de espera. Le daba igual que la gente mirase, no iba a contenerse. Por primera vez en su vida no tenía vergüenza, sólo una amalgama de sentimientos que no sabía cómo clasificar. Por un lado, dolor, dolor por ver sus posibilidades de casarse con el amor de su infancia desvanecerse definitivamente. Por otro, tristeza, tristeza por ver la injusticia que se había cometido con el que consideraba el hombre más bueno y fuerte del mundo. Y, por otro, alegría, alegría porque se hubiese acordado de ella, porque le reconociese ese lugar en su corazón, aunque no fuese como ella quería.
Y también por esa noticia sobre su padre. Era cierto que está última semana le había notado… raro. Diferente. Tras la marcha de Naruto, había permitido a sus hijas salir del frío despacho donde las tenía encerradas, sin mediar palabra alguna, pero también sin imponerles nada. No les había requerido para entrenar, ni puesto vigilancia, ni insultado o maltratado. Incluso, por momentos, parecía realmente interesado por su bienestar, como cuando Hanabi volvió de su misión urgente con los anbu con su rodilla maltrecha. Se preguntaba qué había podido pasarle, y ahora lo entendía: Naruto había vuelto a salvarla y había convencido a su padre de dejar de comportarse tan severamente con ellas. No sabía cómo, pero lo había logrado. Dejó escapar una suave risa cuando recordó esa frase de la carta, "nunca podré agradecértelo como es debido". Preocupándose por ella es como lo había hecho. Y pensaba honrar esas palabras y cumplir con ese favor que le pedía: no cerrarse al mundo. Puede que no le tuviese a él, pero no se negaría la felicidad. Haría lo que su corazón le pidiese. Y ahora le pedía estar con un viejo amigo.
En la camilla del hospital, Kiba inuzuka miraba al horizonte, con su vista perdida en recuerdos y sueños rotos. Tsunade le había anunciado que había perdido la movilidad en las piernas, y que tenía muy pocas posibilidades de recuperarla. Y que, aún haciéndolo, pasaría muchísimo tiempo hasta que fuese el de antes, su columna estaba muy dañada por ese golpe del enmascarado. Sus sueños rotos. Su vida arruinada. Ya no sería hokage, ¿cómo dirigiría la aldea? ¿Señalando desde una silla? Ya no sería líder de su clan, por todos es sabido que el alfa debe de ser el miembro más activo y dominante. Demonios, ni tan siquiera sería un hombre. Su madre y su hermana se encontraban allí, en esa fría habitación de hospital, al igual que su fiel amigo Akamaru, que no se había separado de él a pesar de recibir graves heridas a manos de ese maníaco. Pero, para él, era como estar sólo. Lo mejor sería que todos se fuesen y siguiesen con sus vidas. Él ya no era de utilidad. Era un juguete roto.
-Se… ¿Se puede?- preguntó una tímida voz en la puerta de la habitación.
Tsume y Hana se giraron para ver a Hinata, la heredera hyuuga, esperando con timidez en la puerta. Internamente se alegraron muchísimo, quizás ella pudiese hacer a ese cabezota de la camilla entrar en razón. Hasta akamaru movió con alegría su cola al verla. Las dos féminas la invitaron a entrar, y se ofrecieron a ir a comprar algo de comer a la cafetería para poder dejarles solos. La ojiperla se sentó a un lado del enfermo, que continuaba mirando al horizonte, aunque su agudo olfato ya la hubiese detectado hace bastante. Ese perfume a lavanda era inconfundible, e incluso le aceleró el pulso. Sin embargo, luego recordó su situación y se entristeció aún más.
-¿Has venido a compadecerte de mi?- preguntó con desesperanza el castaño.
-N… no, Kiba kun. He venido a estar contigo… los… los médicos me han dicho que no quieres hacer la rehabilitación…- contestó con aprehensión la mujer.
-Pues has venido en balde. No pienso hacerla… ¿para qué? Mis posibilidades son mínimas, y siempre pierdo en lo importante…
-Eso no es cierto Kiba kun.- dijo levantando un poco su tímida voz la hyuuga, para luego avergonzarse ligeramente y sonrojarse. Ese sonrojo que encantaba al inuzuka.- tú… tú puedes lograrlo, no te rindas…- declaró, tomándole la mano, pero él la retiró con un gesto de dolor.
-Es una batalla perdida. Mírame.- contestó, señalando esos pesos muertos que anteriormente fueron sus piernas.- ¿no lo entiendes? Se acabó. No volveré a andar jamás. Lo he perdido todo, y no quiero que nadie pierda también su tiempo conmigo…- al ver que la joven sólo derramaba una lágrima, pero no se iba, Kiba decidió hacer de tripas corazón. La quería demasiado como para condenarla a cuidar de un inválido. Aunque tuviese que mentir y hacerla daño.- ¿Vienes por calmar tu conciencia? ¿Por desafiar al fin a tu padre? ¿O es por encontrarle un sustituto a tu príncipe rubio? Mejor vete y déjame solo.- le grito a la ojiperla, que se encogió un poco, sobresaltada.- ¡Márchate!- ordenó, entre lágrimas.
La hyuuga se levantó con sus ojos llorosos, rumiando lo que acababa de decirle. Cada palabra le había dolido como una puñalada, aunque no por el mensaje, sino por lo que escondía detrás. Rencor. Odio. Y, sobre todo, miedo. Una parte de ella, la que habitualmente mandaba, le ordenaba irse, obedecer y no molestar más. Hinata hyuuga odiaba el conflicto, para ella era mucho más doloroso enfrentarse a la gente que rehuir la confrontación. Algunos lo interpretaban como debilidad, pero no era eso exactamente. Era, simple y llanamente, odio por el conflicto. Pero otra parte, esa que despertó cuando Naruto la defendió de su padre esa mañana en el dojo, esa que le confesó a Sakura la verdad aún sabiendo a lo que renunciaba, esa que intentó enfrentarse a su padre en el despacho hace una semana, y que ahora le había llevado ahí, le sugirió, no, mejor dicho, le ordenó demostrarle a ese imbécil que no era una niña frágil. Que no era débil. Se dirigió a la puerta, mientras el inuzuka hacia un esfuerzo por contener sus lágrimas y no arruinar su sacrificio, pero, para su sorpresa, la chica sólo cerró la puerta y se quedó mirando a la pared, en silencio. Kiba se preguntaba qué pasaba, cuando Hinata emitió un sollozo. Y después otro. Y después otro hasta enlazarlos en un llanto. Se dio la vuelta y le dirigió una mirada de furia al castaño, una que le atemorizó tanto que le hizo incluso erguirse. Hasta akamaru se sobresaltó un poco.
-Escúchame bien Kiba.- el que omitiese el kun tuvo el efecto deseado, el joven sólo tragó grueso y concentro todas sus energías en no interrumpirla.- me da igual lo que pienses, me dan igual tus posibilidades y lo que me digas. Alguien me pidió que creyese en mi, y voy a hacerlo a partir de ahora. Y creo que puedo ayudarte. Creo que puedo convencerte de que intentes esa rehabilitación. Creo en que puedes volver a andar. Y ni tú ni nadie me va a convencer de lo contrario.- se acercó al inuzuka con los ojos aún llorosos, tomando su mano.- así que primero me vas a pedir perdón por lo que acabas de decirme. Y después, vamos a llamar a Tsunade y vas a empezar a trabajar. Y yo no me voy a separar de ti ni un segundo. Y si cuando vuelvas a andar, porque sé que lo harás, decides que no me quieres aquí, yo me iré. Pero, hasta entonces, no me voy a mover. ¿Entendido?- Kiba la miró con los ojos como platos, sorprendido por esa fiereza. ¿Le habían suplantado a Hinata?. No, era ella, estaba seguro. Y se preocupaba por él. Y algo le decía que más le valía decirle que si y luchar.
-Pe… perdón por lo que te he dicho antes… Hinata…- concedió con pesadumbre y vergüenza el muchacho, mientras Akamaru ladraba con alegría, arrancándole una pequeña risa a la ojiperla.
-Acepto las disculpas.- declaró con una suave sonrisa, mientras se limpiaba las lágrimas.- Y ahora, vamos a por Tsunade.
El demonio se apartó con cautela de su nuevo enemigo, mientras Shion admiraba a su salvador. Parecía un guerrero salido del mismísimo makai para traer de vuelta a sus prisioneros fugados: sus pantalones negros con rebordes naranjas y sus botas militares negras eran lo único normal de su vestuario. Es más, eran su único vestuario, si se excluía su máscara. Su espalda, desnuda y pintada por entero con una fina pintura blanquecina parecida a ceniza, mostraba diversas cicatrices entre sus marcados músculos y los cientos de kanjis arcanos que contenía, que se presentaban también en sus musculosos brazos, kanjis que Shion identificó como los propios de los rituales de su orden para combatir influencias demoníacas. ¿Acaso le habían enviado de refuerzo desde el templo? No podía ser, tenía claro que se acordaría de alguien así. Exudaba poder, fuerza… y un salvaje atractivo.
-¡Ha llegado Kitsune nii!- gritó despreocupadamente Chiasa a su espalda mientras tomaba la mano de la sacerdotisa.- ¡y mola mucho más que en mis dibujos!
Shion se levantó como pudo y se acercó a él, pudiendo fijarse mejor en su máscara: un zorro enseñando los dientes en un fondo blanco con detalles en naranja ardiente, con varios kanjis más dispersos en su cubierta. Fuese quien fuese, tenía nociones avanzadas de fuinjutsu arcano. Quizás, y sólo quizás, hubiese esperanza. Observó una llamativa cicatriz en la zona del corazón y recordó su última visión, identificando enseguida al hombre: era el zorro antropomorfo que le daba la mano. En la visión le pareció antinatural, pero ahora… un fuerte sonrojo le recorrió el rostro cuando se descubrió admirando sus marcados abdominales. El individuo pareció darse cuenta, porque le dirigió una mirada intensa.
-A partir de ahora me encargo yo, tú descansa, que ya ha pasado todo.- ordenó con su voz distorsionada por la máscara. La sacerdotisa se recuperó de su lapsus y volvió de inmediato con Chiasa, confiando en que ese hombre fuese la mitad de fuerte de lo que aparentaba.
-¿Que tú te encargas?- respondió Kyofu desde una distancia segura, para luego apuntarle con sus dedos índice y corazón de la mano derecha, cuyas ennegrecidas garras brillaban con un antinatural fulgor a pesar de la penumbra reinante.- tú no sabes dónde te has metido. Soy Kyofu, hijo de jashin, señor del sexto anillo, emperador del miedo. Deja de respirar.- ordenó con soberbia. Pero no pasó nada. Sólo brillaron ligeramente con un fulgor azul los kanjis del cuerpo de ese advenedizo y de pronto volvieron a la normalidad.- Vaya… veo que aquí abundan los exorcistas… y tú no tienes miedo, no uno visible al menos… espera… ahora lo percibo… tienes miedo. Miedo a que le pase algo… ¿a ella? Delicioso…- expuso el demonio mientras olfateaba el ambiente, sobresaltándose Shion por esa revelación, ¿ella le importaba tanto a ese paladín que había llegado? El demonio siguió hablando, sorprendiendo a la ojivioleta.- Hueles a sangre derramada… sangre de un dios en tus manos, y también en tu interior… y al azufre de mi hogar, así que has estado en el makai, o cerca. Y detecto algo en ti, algo diferente… veo que llevas dentro la misma oscuridad que mis hermanos del makai, pero no te controla. Tendré que matarte con mis propias manos al parecer. No te imaginas lo que disfrutaré tomando a mi furcia sacerdotisa sobre tu cadáver a medio devorar.- declaró el ser, para luego lanzarse al combate.
Kitsune corrió hacia su rival a través de la inmensa caverna de forma circular donde el demonio había establecido su base, encontrándose en una fuerte lucha de taijutsu en medio de la galería. El ex anbu tenía un objetivo claro: alejar a ese ser de la parte derecha del círculo, dónde estaba una cansada Shion abrazando a esa niña de cabello castaño y las galerías con los rehenes. Esquivó con habilidad un zarpazo de esas claramente venenosas zarpas, y contraatacó con una patada a la altura de la cabeza que el demonio esquivó retorciéndose de manera antinatural. Un puñetazo de ese ser le alcanzó en el pecho, mandándolo algunos metros hacia atrás.
-"Pega MUY duro… creo que me ha fracturado alguna costilla…"- pensó el joven, ignorando el dolor y volviendo al combate. Al fondo, viendo el potente golpe que se había llevado su defensor, Shion decidió empezar a intervenir.
-Chiasa.- llamó la sacerdotisa a la joven niña, que la miraba al lado con curiosidad.- necesitaré tu ayuda, ¿te acuerdas de lo que sientes cuando haces tus dibujos?- la niña asintió.- necesito que pienses en ello mientras repites lo que yo diga.- ordenó la joven ojivioleta, mientras se hacía una herida en la palma de la mano con una piedra cercana y pintaba con su propia sangre diversos kanji en el cuerpo.
Kitsune no sólo era fuerte y resistente, era también ágil y experimentado, y poco a poco se fue adaptando al estilo de combate de esa bestia. A pesar de ser sobrenaturalmente fuerte y flexible, su estilo era caótico, como el de un depredador hambriento, se le notaba que se había acostumbrado a combatir contra rivales más débiles y no se guardaba bien de los contraataques. Y eso el ex anbu lo podía aprovechar. Lanzó un puñetazo, abriendo a propósito su defensa para un zarpazo lateral, y el demonio cayó hasta el fondo en la trampa. Gracias a sus sentidos mejorados con el senjutsu, pudo esperar hasta el último momento para esquivar su letal ataque, agachándose por debajo del brazo derecho del enemigo y descubriendo un hueco vulnerable en el costillar derecho. Invocó en su mano un rasengan y lo estrelló contra la caja torácica, provocando una gran explosión y mandando a volar a Kyofu varios metros hasta chocar contra una pared. El golpe fue brutal, ese rasengan iba bien cargado, y con un rival normal la pelea habría terminado. Pero, de entre el humo, no surgió un enemigo dolorido, surgió un ser casi intacto, con una sonrisa demente en el rostro.
-"Vaya, su piel debe de ser dura como el acero… pero el ninjutsu sí que parece hacerle daño"- se dijo el guerrero, viendo cómo un fino líquido negruzco se deslizaba por algunos cortes que había provocado el rasengan en la zona del impacto.- "Así que, si algo funciona, ¿para que cambiarlo?".- Concluyó, para proceder a luchar de nuevo en el taijutsu.
Como se imaginaba, esa debilidad en el taijutsu ya había sido compensada por su antinatural enemigo, así que era hora de cambiar de táctica. Realizando sellos a una velocidad increíble, Naruto exclamó futon: ea dangan, escupiendo varias balas de aire que impactaron en el cuerpo del ente, haciéndolo perder algo de empuje. Invocó un clon con rapidez, y decidió caldear el ambiente. Mientras su clon gritaba futon: idaina kaze (gran vendaval) y se disolvía por el cansancio, el uzumaki original invocó un katon: Zukkoku (cañón de fuego), convirtiendo en un auténtico infierno la zona donde se encontraba el demonio al combinarse ambas técnicas. Pero, en lugar de gritos, Naruto escuchó risas.
-Hahahaha, ¿Fuego? ¡Vine al mundo en él!- gritó de forma demente Kyofu, para después saltar a una velocidad increíble contra el uzumaki, conectando un potente puñetazo en su vientre y apartándolo unos metros de una patada, dejándolo completamente desorientado. Se dispuso a rematarlo de un zarpazo al cuello cuando algo bloqueó su golpe. Antes de poder hacer nada, un extraño apéndice salido de la espalda de su víctima lo agarró del cuello y lo lanzó lejos, como si fuese un pedazo de chatarra. Tras levantarse, Kyofu vio como ese misterioso exorcista le contemplaba con furia a través de su máscara, mientras en sus manos sostenía una elaborada guadaña muy conocida entre los habitantes del makai y a su espalda asomaban cuatro brillantes cadenas que parecían amenazarle flotando en el aire, como las cabezas de una serpiente.- Esas cadenas… y ese arma, es la garra de shinigami… eres un hijo del remolino.- concluyó el ser, para luego asomar esos dientes amarillos y alargados irregularmente dispuestos en una deforme sonrisa.- perfecto, así no tendré que contenerme.
El demonio se lanzó a por el uzumaki pronunciando un antinatural grito que obligó al rubio a cerrar los ojos, como si hubiese sentido un temor repentino. El ente aprovechó eso y lanzó un potente golpe al rostro del ex anbu que fue desviado a duras penas por una de sus cadenas, para luego doblarse hacia atrás para esquivar el golpe desde arriba de dos de las cadenas del uzumaki. La restante intentó empalarle desde su costado izquierdo, pero el demonio la agarró con agilidad y la interpuso en el tajo de la guadaña, entorpeciendo el ataque del rubio. Aprovechando ese tropiezo, agarró con fuerza otra de las cadenas, y levantó por los aires a Naruto, golpeándolo contra el suelo como si fuese un pelele. El rubio notaba cada golpe y gritaba de dolor, sintiendo su cara y cuerpo sangrar por los cortes y las contusiones que le provocaba el suelo de piedra. Cuando terminó de golpearlo, se dispuso a rematarlo en el suelo, pero una tira de tela blanca brillante surgió del pavimento y ató su brazo con fuerza.
-Y al principio el bien y el mal eran iguales en poder, por cada brillo de luz, una zona quedaba en total oscuridad.- se oyó desde el fondo de la sala. Shion, con numerosos kanji pintados en su cuerpo con su propia sangre, entonaba los cánticos y se movía al son de una energía ancestral arrodillada en el suelo, con Chiasa repitiendo de fondo. Ella era la suma sacerdotisa del país del demonio, un portento en exorcismos. No iba a dejar a ese Kitsune librar esa batalla sin ayuda, por muy cansada que estuviese. Sus runas comenzaron a brillar con un potente tono plateado, y otra tira blanca sujetó al demonio por la cintura, inmovilizándolo, y permitiendo a Naruto levantarse y contraatacar como buenamente pudo.- hasta que la oscuridad decidió reclamar lo que no le pertenecía.- gritó con fuerza la joven, alzando sus manos al cielo. Necesitaba debilitar a ese demonio, o su salvador no tendría la más mínima oportunidad.
Kyofu se liberó de sus ataduras con un fuerte tirón, entre gritos de furia. Odiaba esos salmos, evocaban la derrota de su padre, el gran jashin, y de su raza, una vergüenza en el mundo demoniaco. Siempre que un exorcista los cantaba, ellos se sentían débiles y furiosos, tal era su poder. En ellos, la batalla entre Kami y jashin seguía plenamente activa. Intentó darle un zarpazo de abajo a arriba a su ya repuesto rival, pero el ninja lo bloqueó con maestría con el mango de la guadaña y le dio un potente golpe con él en la mandíbula, haciéndole trastabillar hacia atrás, después sus cadenas lo golpearon en el torso con fuerza, y una sujetó la zarpa con la que iba a contraatacar, abriendo un enorme hueco en su defensa que posibilitó un tajo de ese arma legendaria. El kekkei genkai del clan uzumaki era un infierno de metal para el que osase atacarle, y ni tan siquiera un rey demonio se libraba. Kyofu notó como su vientre se abría, y luego salió volando hacia atrás cuando Naruto exclamó Futon: repussho (palma violenta de viento) y una oleada de afilado chakra le provocó varios cortes. Kyofu sólo tuvo que dirigir parte de su inmenso poder a la herida y esta se cerró, todo por obra y magia de unos extraños apéndices negros que salieron del interior de su cuerpo y que arrancaron al uzumaki una expresión de repugnancia.
Volvieron a cargar el uno contra el otro, Naruto acusando sus heridas actuales (que Kurama se afanaba en reparar como buenamente podía) y el demonio comenzando a soltarse de verdad. El rubio esquivó un zarpazo directo a su garganta, y lanzó un potente tajo con su guadaña que Kyofu esquivó agachándose hasta ponerse a cuatro patas como un animal. Naruto se preparó para descargar un golpe descendente con sus cadenas, pero de la espalda del demonio surgieron de nuevo esos zarzillos, aunque de un tamaño similar al de sus cadenas, que le golpearon en el hombro para frenar el ataque y le lanzaron varios metros más lejos tras agarrarle de su pierna. Kyofu iba a impulsarse para golpearle de nuevo, pero sintió un fuerte dolor de pronto. Una llamarada de color rosáceo lo envolvió, destrozando los zarcillos con los que iba a atacar, y le habría causado unas heridas insoportables en su esencia demoníaca si no fuera por su cáscara mortal que le entregó ese ningen pálido. Miró en dirección hacia dónde sabía que provenía ese golpe, sólo había una persona con ese poder en ese continente.
-Y la luz, con su espada plateada, atravesó el pecho de la oscuridad en su último combate.- gritó con fuerza Shion, mientras Kyofu sentía su ira crecer. Odiaba esa parte.
-No sigas, maldita furcia…- amenazó el demonio, señalándola con sus mugrientos dedos.
-¡Y vi caer la oscuridad del cielo como un rayo!- desafió la ojivioleta al emperador del miedo, repitiéndolo de fondo Chiasa
-Maldita puta, ¡te destriparé!- gritó furioso Kyofu, lanzándose a matarla a una velocidad imposible de seguir para la fémina. Shion cerró los ojos con miedo, pero cuando los abrió se encontró al demonio a un metro escaso de ella suspendido en el aire, forcejeando por alcanzarla mientras las cadenas del héroe rubio le apartaban de ella, agarrándole desde la cintura. Podía contemplar a todo detalle esos dientes amarillos lanzando dentelladas, esas garras de uñas negras intentando aflojar el agarre de ese metal que le impedía matarla… pero tenía que vencer su miedo y seguir provocándolo, desgastando su poder para facilitarle la lucha a ese guerrero, aunque fuese a costa de su propia vida.
- Y la oscuridad fue enterrada en lo profundo del makai con su prole indigna- le gritó a la cara a Kyofu, que reaccionó lanzándola una intensa llamarada desde esa boca deforme. Shion a duras penas pudo levantar su esfera rosácea de defensa, envolviéndola las llamas de forma inmediata. Notaba su energía descender, ya estaba logrando algo enorme recitando esos salmos sin caer inconsciente, como para ganarle al demonio en un duelo de fuerza bruta. Pero no podía ceder. Si lo hacía, condenaría a todo el mundo. La sangre comenzó a caer por su nariz, fruto del esfuerzo, y ella apretó sus dientes para aguantar el envite. Justo cuando iba a caer su barrera, el demonio fue lanzado como una piedra contra el otro extremo de la cueva por las cadenas de Kitsune, cayendo de rodillas la sacerdotisa al suelo, intentando recobrar el aliento.
Kyofu decidió que ya le haría pagar a esa mujer luego su ofensa, ahora la prioridad era ese ningen del remolino. Exhalando aire, el demonio expulsó una inmensa llamarada contra Kitsune, que sólo pudo esquivarla usando el hirashin no jutsu. Pero no tuvo ni un segundo para disfrutar de la ocurrencia, puesto que ya tenía al demonio encima con sus afiladas garras preparadas. Sus cadenas volvieron a salvarle de un ataque, y aprovechando el impulso de su enemigo, lo atravesó con su guadaña por el vientre, ahora dispuesta a modo de lanza. Ya estaba, fue fácil. Demasiado fácil. Para horror del uzumaki, la mandíbula de ese ser empezó a alargarse, como la boca de una lamprea, y sus afilados dientes se abalanzaron sobre la desprevenida presa. Sólo por sus reflejos mejorados gracias a Kurama pudo Naruto apartar su rostro y cuello, recibiendo un potente mordisco en su hombro que lo hizo gritar de dolor. Invocando la fuerza del poco chakra natural que le quedaba, con su mano izquierda invocó un fuerte rasengan que estrelló contra el pecho del enemigo, alejándolo de él y dándole un muy necesario respiro, además de liberar su arma.
Mientras la herida del enemigo se volvía a cerrar y este no abandonaba su mueca burlona, Naruto confirmó sus sospechas: las zarpas y dientes del demonio estaban envenenados. Notaba como todo a su alrededor temblaba, los sonidos se distorsionaban y las luces se volvían insoportables. Sólo gracias a su entrenamiento en combate de venenos que Anko le proporcionó y a su resistencia natural, pudo seguir en pie y encararse al enemigo. Este se sorprendió por verle todavía en pie, y decidió acabar con esto de una vez. Entre gestos similares a una arcada, Kyofu vomitó una sustancia oleosa de color negruzco al suelo en cantidades industriales que inundó la cueva con rapidez hasta la altura de los pies. Era viscosa y pegajosa, dificultando el movimiento del uzumaki. Naruto uso su hirashin para evitar que le impactarse una nueva llamarada, pero en su estado no pudo aterrizar correctamente y acabó con una rodilla en el suelo. Necesitaba tiempo para que Kurama limpiase el veneno de su organismo, pero ese ser no quería dárselo. El ser antinatural se disolvió en esa sustancia como si el también estuviese hecho de líquido, dejando al uzumaki sólo. Sus cadenas, que gracias a kami reaccionaban por sí solas al peligro, destrozaron una figura que surgió de esa sustancia negra. Pero no era el demonio, puesto que otras diez surgieron a su alrededor, rodeándolo.
Adoptó de inmediato su pose defensiva de taijutsu, con sus cadenas dispuestas alrededor formando un perímetro y la hoja de su guadaña al frente, dándole por el reflejo de la hoja una visión al menos parcial de su retaguardia. Puede que estuviese envenenado, pero eso no significaba indefenso. Era un anbu entrenado al fin y al cabo. Naruto, por instinto, se agachó cuando de una de ellas salió el demonio, intentando decapitarlo de un zarpazo. Pero cuando fue a contraatacar, este simplemente se disolvió. Con muchísima ayuda de sus cadenas y del mango de su guadaña, Kitsune esquivó o bloqueó los ataques de esas figuras, hasta que una intensa llamarada proveniente de su costado izquierdo le obligó a formar un muro con sus cadenas para bloquear el fuego. Esto lo aprovechó Kyofu, que por el otro lado apareció para darle un puñetazo tan fuerte al rostro del ex anbu que le hizo estrellarse contra una pared cercana, perdiendo su careta en el proceso y quedándose aturdido cuando su cabeza impactó contra la dura piedra. El ente corrió hacia Naruto, dispuesto a aprovechar su oportunidad para rematarlo. Las cadenas de diamantina intentaron defender a su señor, pero el demonio las pegó a la pared gracias a cuatro precisos escupitajos de esa sustancia negra como el alquitrán.
Parecía el fin cuando el demonio saltó, dispuesto a atravesarle el cráneo con un garra a modo de punzón, pero, de pronto, algo se interpuso. Naruto vio a cámara lenta como un ser humanoide de unos dos metros, formado íntegramente por diamante, interponía su brazo en el ataque, atravesándolo aún así con fuerza la garra de Kyofu hasta quedarse a escasos centímetros del rostro de un impactado ojiazul. Después, el ente de diamante golpeó al demonio, alejándolo de Kitsune y continuando su batalla mientras el uzumaki se recuperaba. Naruto buscó desorientado a su alrededor el origen de su salvación, intentando ignorar los efectos del veneno, y lo encontró a un lado de la cueva. A pesar de lo distorsionado de la imagen, pudo ver nítidamente a una sudada Shion, arrodillada por el esfuerzo, que respiraba agitadamente con una mano apoyada en unos extraños kanjis dibujados con su propia sangre en el suelo. Ambas miradas se cruzaron con electricidad, expresándose ambos el agradecimiento y la alegría de tenerse el uno al otro ahí. Una por confirmar quién era su paladín ahora que no llevaba la máscara y ver que era su héroe de ojos azules, el otro por verla sana y salva, y aún luchando.
-Te dije que no sería fácil cachorro…- declaró kurama con un tono de reproche.
-lo sé, pero no podíamos entrar de primeras con todo, habría sido demasiado arriesgado… necesitaba conocer su poder… joder, como ha dolido eso…- se quejó el rubio, mientras se sobaba el cuello, aprovechando que Kyofu estaba entretenido destrozando ese ente de diamante.
-Y más que te dolería si yo no estuviese aquí… bueno Gaki, ¿le damos ya una paliza o quieres seguir jugando a ninja contra demonio?- preguntó en su interior Kurama mientras terminaba de limpiar el veneno de su organismo.
-Vamos Kurama.- contestó con determinación el rubio, sintiendo como sus sentidos volvían a la normalidad.
Las piedras alrededor del uzumaki comenzaron a temblar y levantarse ligeramente, aún con esa sustancia negruzca impregnándolas. El aire se volvió cálido, presagiando lo que ocurrió a continuación. El cuerpo del uzumaki expulsó una inmensa cantidad de chakra naranja amarillento, que recubrió su cuerpo con presteza. Su sello de shinigami se extendió por su espalda, brazos y piernas, permitiendo a esa cálida sensación acceder a cada parte de su cuerpo, reparando de inmediato sus heridas y chakra perdido. Naruto agradeció poder volver al fin a usar este poder en batalla, lo había echado muchísimo de menos. No es que le gustase basar sus combates únicamente en su poder, pero en el fondo la vida era mucho más fácil cuando tenias a tu mejor amigo y su reserva casi infinita de chakra de red de seguridad. Kyofu, que acababa de terminar con su enemigo invocado, se paró a observarlo.
-tú… tú no eres un ningún corriente.- gritó con, por primera vez en su existencia, terror el demonio.- reconozco ese chakra… Kurama, el demonio de nueve colas. Tú eres ese niño, Naruto uzumaki.
Naruto, sin ánimo de presentarse formalmente, se lanzó como una exhalación contra su enemigo, haciendo honor a su sobrenombre de la cuarta guerra shinobi. Kyofu sólo pudo reaccionar poniendo sus brazos a modo de protección, volando por el puñetazo que ese chakra amarillo le propinó. Ahora estaban a la par de poder, incluso el ente demoniaco estaba en desventaja por los límites que podía soportar su cubierta mortal. Intentó volver a deshacerse en esa sustancia lodosa, pero Naruto no caería dos veces en el mismo truco. Simplemente saltó e invocó una inmensa llamarada al grito de Katon: karyu endan (llamarada de dragón), que convirtió esa piscina de alquitrán en un auténtico infierno. Normalmente no afectaría a ese demonio, pero Kyofu no contaba con Shion.
-Madre Hikari, ¡termínalo!- imploró la joven sacerdotisa para luego cantar a su diosa, con su pelo flotando al viento entre brillos plateados.
Su cántico comenzó a resonar por toda la cueva, como una especie de coro de ángeles, permitiendo a su energía iniciar el ataque. Esa energía plateada se mezcló con el fuego, creando unas intensas llamas plateadas. La combinación de un exorcismo y daño físico: el fuego dañaba la carcasa, y la energía plateada penetraba en las heridas, dañando directamente al demonio. Kyofu rugió de dolor y apareció a un lado de la galería, con su cara y cuerpo a medio quemar, y esquivó por los pelos la patada descendente que le lanzó el uzumaki en su caída. Era demasiado rápido. Demasiado fuerte. De la espalda del jinchuriki surgió un apéndice similar a una cola del legendario bijuu, que con rapidez se clavó en el hombro del demonio, lanzándolo contra el extremo opuesto de la cueva, alejándolo de Shion y Chiasa, y arrancándole el brazo por el camino.
El demonio rugió de dolor, pero esos extraños zarzillos negros mantuvieron el brazo cerca, colgando inerte de su cuerpo, y comenzaron a unirlo de nuevo mientras el demonio se levantaba y escupía una sustancia negruzca por su boca en una mueca de sufrimiento. Frente a él, la cubierta de chakra amarillo de Naruto cambio de forma, tomando la de una inmensa cabeza de zorro con marcas arcanas recorriendo su rostro, que le rugió a modo de desafío y comenzó a acumular energía en su boca. Al grito de bijudama no ame, una infinidad de proyectiles de color morado oscuro forjados por un chakra extraordinariamente denso impactó contra el indefenso demonio del miedo, como si fuese el agua de una cascada contra una roca. Kyofu gritó de dolor de nuevo, notando como su capacidad regenerativa no era capaz de reparar el daño causado en su preciado cuerpo mortal, sintiendo como cada pedazo del mismo se desprendía y deshacía en el aire hasta convertirse en nada. Cuando Naruto terminó su ataque, del cuerpo de Kyofu no quedaban ni los restos.
-¿Funcionó?- preguntó el uzumaki al Kitsune, pero este negó con la cabeza adoptando un gesto serio.
Su modo sannin le advirtió de que esto no había terminado. El aire se tornó frío cuando los restos calcinados del ataque empezaron a burbujear, y esa sustancia negra oleosa empezó a surgir sin control. Una especie de forma viscosa y esférica, llena de esos repugnantes zarzillos a modo de apéndices y garras, comenzó a crecer exponencialmente, arañando las cubiertas de la inmensa cueva. Kyofu estaba realmente furioso, su cubierta mortal había sido destruida, y con ello su proyecto de dominar el mundo con sus retoños oscuros. Ahora, con el pasar de los días, perdería poder hasta desaparecer, al no hallarse en su plano de existencial real y pertenecer al makai. Pero eso no quería decir que antes no se resarciese con ese ningún advenedizo y esa furcia de ojos violetas. No, se lo haría pagar, llevaba acumulando almas de inocentes durante mucho tiempo, y ahora las usaría.
-¡Maldito ningen! Has destruido mi cubierta mortal.- exclamó con furia la masa de alquitrán, que cada vez era más grande.- pero no vas a impedir que me cobre mi última pieza. Puede que tenga que volver al makai, pero llevo acumulando almas de inocentes sin descanso durante días, y ahora mi poder es inmenso. Me llevaré a todo este país conmigo, y tu sacerdotisa será mi puta en el infierno. No has impedido nada, estúpido.
La masa siguió creciendo, mientras el uzumaki calculaba su poder. Ocho colas, y subiendo. Y él, tras sus ataques, estaba ligeramente por debajo. Intentó detenerla a golpes ahora que estaba comenzando, pero fue inútil, cada pedazo que arrancaba o incineraba se rehacía y volvía al origen, y mientras ese ser incluso absorbía parte de su poder cuando le conseguía arrancar de regreso alguna parte de su armadura amarilla con sus zarcillos. Debía de destruirlo de un golpe, y para ello sólo tenía el rasen shuriken de dos esferas y su técnica final, pero eso implicaría llevarse por delante a todos los prisioneros, entre ellos a Shion. No era una opción. Sin ideas, se alejó de esa masa de odio y corrupción, adoptando su tamaño humano, y se aproximó a Shion, que contemplaba todo con una mueca de espanto.
-Shion, ¿alguna idea?- preguntó un apurado Naruto.
-Es… es demasiado poderoso… lleva alimentándose de almas de inocentes todo este tiempo… ahora es imparable. Crecerá y crecerá hasta implosionar y llevarnos a todos con él… es culpa mía, debí de pararlo a tiempo…- grito con desesperación la ojivioleta, mientras lloraba a lágrima viva.
-Shion… ¡Shion!- repuso con fuerza el uzumaki, sosteniéndola de sus hombros y obligándola a mirarle.- No te dejes llevar por el pánico. Eres una sacerdotisa experta en combatir demonios, ¿no tienes un ritual o exorcismo para expulsarlo?
-S… si tendría… pero es demasiado grande y poderoso… necesitaría una energía inmensa, aún estando descansada no podría…
-¿Sólo necesitas energía?- preguntó con seriedad el uzumaki, obteniendo un asentimiento leve de la mujer.- pues estás de suerte, tengo muchas colas de bijuu dispuestas para ti. Tú hazlo, yo te daré todo el poder que necesites. No me mires así y dime, ¿Quieres vivir?
Shion contempló al rubio como si estuviera loco, pero una mirada a esos zafiros azules le dio toda la determinación que necesitaba. Su héroe había vuelto a por ella, había combatido al demonio sólo, y ahora juntos expulsarían a Kyofu de la tierra. Preparó sus sellos, mientras Naruto le daba la mano. Su piel era muy cálida y agradable, y le ruborizó ver que entrelazó los dedos con confianza y delicadeza, como si no quisiese separarse de ella, recordándola que estaba allí y la ayudaría. Mientras realizaba el ritual, sintió como una inmensa cantidad de energía entraba en su cuerpo desde su mano agarrada por el uzumaki. Era una energía benigna, cálida, como su portador. Shion sintió todo su cansancio desaparecer, sus heridas cerrarse, cada célula de su cuerpo hincharse de fuerza. Contempló a su salvador por última vez, viendo esa sonrisa única, y, con su corazón latiendo a mil por hora, exclamó KAI.
El cuerpo de Shion liberó su forma sagrada: su cuerpo resplandeció con un tono brillante, su piel blanca fue decorada por los sellos arcanos que heredó de su clan. En su espalda se formaron unas hebras de color plateado que aparentaban ser seda aunque claramente eran algo más fuerte, similares a esas cadenas que había visto antes usar al uzumaki, y en su cabeza se formó una aureola de color dorado. Naruto se quedó petrificado, mirándola. Era una diosa, un ángel venido del cielo con ese pelo rubio ondeando al viento y esa mirada de fría determinación en sus ojos violetas. Alzó su mano contra el demonio, que avanzó hacia ella chillando, viendo el peligro venir, como una presa que sabe que la van a cazar. Shion simplemente pronunció Tsuhio (expulsar) y un inmenso torrente de energía rosácea salió de su mano rumbo al demonio, que chilló de dolor cuando notó su forma etérea consumirse ante el poder sagrado. Naruto sintió como ese ataque le drenó una gran cantidad de energía, pero dio resultado: ese alquitrán comenzó a disolverse, retornando el ambiente a su tono normal y no esa sensación gélida.
Ambos desconectaron sus formas de combate, uno el modo biju y la otra su forma angelical, mientras Chiasa los miraba como si fuesen la cosa más guay del universo. Que suerte era ser niño y no ser consciente del peligro que acababan de experimentar, mejor dejarla disfrutar un tiempo hasta que creciese y cayese en la cuenta de lo que estuvo a punto de suceder… a su lado, Shion notó como sus rodillas flaqueaban, colapsándose por el sobreesfuerzo. Habría impactado contra el frío suelo si su héroe de ojos azules no estuviese allí para sostenerla con sus ágiles reflejos. Como siempre. Se acurrucó en ese cálido torso, sintiéndose segura al fin, y, antes de que la inconsciencia la venciese, clavó sus orbes violetas en los azules de Naruto con la mejor de sus sonrisas.
-Te he echado de menos… Naruto kun…
Sasuke compareció a última hora de la mañana en el despacho de su hokage. Lo habría hecho a primera pero, de nuevo y para sorpresa del pelinegro, Naruto se había adelantado a todos y había previsto el movimiento de uno de sus principales enemigos. El consejo civil, a pesar de la reciente "muerte" de Naruto (por lo menos eso era lo que se había comunicado públicamente, que Naruto, el gran héroe de la guerra, había muerto. Sólo los consejeros principales, los kages del consejo gokage y un grupo selecto de ninja sabían la verdad, y eso debía de seguir siendo así…) y por conducto de los ancianos Homura y koharu, había solicitado una reunión urgente para tratar la situación de Karin uzumaki. Su intención era clara: con la muerte del influyente rubio, y seguramente habiendo sobornado a muchos de los miembros de los codiciosos clanes civiles, intentarían aprovecharse del caos reinante en los principales aliados del clan del remolino y del conflicto que seguramente tendrían con Hiashi hyuuga por no haber podido hacer efectivo el compromiso del rubio difunto con su primogénita para incluir a traición a la pelirroja en el plan de restauración de clan. Un movimiento vil, que dio como resultado a una nerviosa Karin sentada en el asiento que solía ocupar su primo, retorciendo sus manos por la tensión mientras se proponía la moción.
Pero, justo en ese momento (y seguramente a propósito, al pelinegro le encantaba hacer apariciones estelares, aunque no lo reconociese), las puertas del salón se abrieron, revelando a un imponente Sasuke, vestido con una camiseta gris holgada de manga corta con el abanico uchiha a su espalda y unos pantalones holgados de jounin, dispuesto a ocupar su lugar en el asiento uchiha. Los ancianos se quejaron y alegaron que Sasuke no tenía derecho a sentarse allí al ser todavía gennin, pero el uchiha sólo contestó que quería adquirir experiencia, que no le hacía falta votar, y el hokage se lo concedió mientras miraba con severidad a esos odiosos consejeros impuestos a la fuerza en su administración. Gracias al último año de Naruto, el peligris había recibido un BRUTAL curso de políticas de consejo, y sabía que no haría falta que el pelinegro votase. Sasuke se dirigió a su asiento sin hacer caso a las contestaciones y murmullos, mirando por el camino a los ojos rojizos de la uzumaki, que por sus nervios no pudo ocultar una ligera sonrisa por verle.
Se sentó en silencio y clavó su vista no en los ancianos, sino en los miembros del consejo civil. La oscuridad reinante, debido a las tormentas otoñales que comenzaban a presentarse en el continente, hizo que muchos de ellos se encogieran de miedo al sentir su mirada depredadora encima, sobre todo cuando esos rubíes color sangre parecieron brillar como amenaza, aunque el uchiha aseguró que lo hacía para leer los labios y entender mejor lo que se decía cuando se le echó en cara eso. Muchos repararon en la gran diferencia y a la vez la gran similitud entre el uchiha y el uzumaki muerto: ambos imponían respeto e irradiaban poder, pero, mientras con el rubio todos tenían la seguridad de que no peligraban sus vidas si cometían un desliz, con el uchiha no tenían esa sensación. Homura declaró la apertura de la votación, tras haberse asegurado previamente una mayoría y suponiendo el voto de Hiashi a favor de su propuesta como venganza contra el ex jinchuriki. Al fin y al cabo, Hiashi era un hombre codicioso, y… ¿Qué sacaba con Naruto muerto ahora sí votaba por salvar a Karin?.
Pero, de nuevo, se llevó una sorpresa: para empezar, el patriarca hyuuga votó en contra de incluir a la uzumaki en ese plan. Incluso koharu juraría que le oyó titubear al declarar su decisión, y actuar de forma extraña, como si tuviese miedo. Y después, incluso su yugo sobre los clanes civiles, que sólo gracias a los sobornos previos no se vio muy afectado por el voto de Hiashi, se vino abajo, sobre todo cuando el clan Haruno, cuya matriarca no apartaba la vista del pelinegro con un cierto brillo de emoción perturbador para muchos de los presentes, votó en contra tras ver cómo Sasuke manifestaba su conformidad con el voto de Hiashi. Otra vez fracasaba su plan, otra vez no vio venir una maniobra política en contra. Con un notable enfado, los ancianos declararon finalizada la sesión, para alivio de la uzumaki, que dirigió una mirada de agradecimiento al uchiha (contestada con ese clásico ligero movimiento de cabeza del pelinegro tan suyo) y se acordó de su primo con una sonrisa, que donde quiera que estuviese seguía cuidando de ella (porque tenía claro que el ojiazul tenía algo que ver en esa reacción tan amedrentada del ojiperla).
Así que la reunión de trabajo prevista entre el hokage peliplata y el ojinegro se retrasó unas horas, pero no fue obstáculo para que pudiesen celebrarla de forma efectiva, ni para aprovechar ese pequeño parón para preparar una estrategia de guerra con Shikamaru nara. El pelinegro tenía un plan, y todos los lideres ya habían acordado extraoficialmente que el nara sería el general de la alianza, la mente pensante, únicamente por debajo de la autoridad de los kages, que de todas formas no le rebatirían al conocer de sobra su ingenio en batalla. Y, para sorpresa del hokage, Shikamaru reaccionó al encargo... contento. No iba a decir entusiasmado, teniendo en cuenta que ese chico destacaba por estar obligado a no abandonar la vida shinobi y retirarse a ver nubes por su novia rubia de Suna, pero sí que estaba contento. Y rápidamente había ideado un plan general de batalla. Al peliplata le sorprendía ese talento del pelinegro: era muy listo, pero le solía faltar motivación, lo que le restaba efectividad en ámbitos como la política o el amorío. Pero en materia de ingenio bélico, táctica e intendencia, ese joven era talento y trabajo. Un seguro.
Tras esa reunión, Kakashi se encontraba en ese momento sentado en su sillón, mientras su ex alumno uchiha se hallaba de pie. El Hatake estaba muy satisfecho por el desarrollo de la reunión del consejo, por un momento creyó que no podría evitar esa decisión del consejo y le obligarían a imponer su voluntad de hokage para salvar a la uzumaki (porque tenía claro que iba a cumplir aquello que se prometió tras perder a su alumno más luchador y no iba a permitir más atropellos), pero por suerte esta vez Hiashi volvió a votar a favor del clan uzumaki. Raro, si se lo preguntaban, pero estaba seguro de que no había esta vez gato encerrado, más allá de la forma timorata de actuar del veterano ojiperla. Tras obtener el apoyo de ese prestigioso clan, la terrible reputación de Sasuke había evitado un conflicto institucional sin abrir la boca. La única ventaja de ser conocido por asesinar a más de cien experimentos de Orochimaru a espadazo limpio como simple "entrenamiento". Ahora quedaba tratar otro tema importante.
-Bien, Sasuke uchiha, por la presente te asciendo de inmediato a rango sennin con todos los derechos que ello conlleva.- declaró con solemnidad el ninja copia.
-¿Así, sin más? ¿Sin ninguna prueba ni nada?- preguntó el uchiha con su expresión neutra.
-Ya has demostrado de sobra tus habilidades, no vamos a estar un año esperando a los exámenes chuunin para hacerlo.- en el otro extremo del continente, Naruto se sintió tremendamente ultrajado con su antiguo sensei sin saber por qué.- procederé a asignarte tus primeras misiones esta semana…
-Con todo el respeto, hokage sama, no quiero ser sannin.- respondió Sasuke, provocando un intenso dejavú en el hokage mientras examinaba a su ex alumno con curiosidad.- quiero ingresar en el cuerpo anbu. Con su anonimato, tendré más libertad de movimiento y menos control por parte de las naciones enemigas. Si lo piensa, es lo mejor.- expuso con tranquilidad el uchiha, y Kakashi no tuvo más remedio que (volver a) dar razón a esa argumentación. ¿Lo habrían hablado antes sus dos alumnos y hacían esto de contestarle lo mismo a propósito, o era porque, en el fondo, este año les había aproximado muchísimo en la forma de pensar?
-Bien, pues se te asignará el rango de capitán, pero tendrás que ejercer de jounin hasta que te pueda reunir un escuadrón…
-Sobre eso, tengo entendido que en uno en concreto hay una plaza libre…- dejó caer el uchiha, viendo de inmediato Kakashi por donde iban los tiros.
-¿Quieres dirigir el antiguo escuadrón de Naruto? ¿Sabes que a muchos de ellos no les caes en gracia no?
-Lo sé, pero les he visto luchar y son muy buenos, si hiciese mi escuadrón escogería a gente como ellos sin dudarlo. El dobe sabía lo que se hacía cuando formó la unidad. Si crees que su relación personal conmigo será un problema, podemos preguntarles.
Kakashi suspiró, derrotado, y accedió a celebrar esa reunión. Otra vez horas elaborando una lista de posibles misiones y candidatos a colaborar con uno de sus alumnos que se iba al garete por una argumentación mejor. Ese escuadrón era muy bueno, y no podía estar inmóvil mucho tiempo. Necesitaba un capitán con una experiencia en batalla tremenda para la guerra que se avecinaba, así como mucho poder, y, a parte del propio hokage, sólo tres ninja cumplían ese requisito: Sakura, Naruto y Sasuke. En unos veinte minutos tras haberles convocado, los miembros del escuadrón Kibo aparecieron en el despacho, toda vez que se hallaban de permiso a la espera de recibir un nuevo capitán. Y en cuanto llegaron y vieron al uchiha allí, las reacciones de rechazo no se hicieron de esperar en algunos de ellos, sobre todo en Doragon, y eso que todos llevaban su máscara reglamentaria. Pero los hombros tensos, o los puños cerrados eran muy reveladores.
-Escuadrón Kibo, se les ha reunido aquí para preguntarles su opinión, así que quiero que sean totalmente sinceros, porque no pienso poner un escuadrón al mando de nadie si no hay total confianza.- declaró Kakashi, sabedor de la importancia de la confianza de un escuadrón en su capitán tras sus años de anbu. Podría imponerles ese capitán, pero el trabajo en equipo se resentiría, así que prefería contar con su opinión.- Son libres de opinar y no habrá consecuencias si se niegan a ello: Sasuke uchiha ha sido ascendido a rango de capitán anbu, y ha solicitado la dirección del escuadrón Kibo, ¿estarían dispuestos a combatir bajo sus órdenes?
Un tenso silencio reino en el ambiente, mientras los miembros del escuadrón se miraban entre ellos sin emitir palabra alguna, como si se conociesen y supiesen la respuesta que iba a dar cada uno. El primero en hablar fue Doragon, como capitán oficioso del equipo.
-Por mi parte, no deseo servir a las órdenes de Sasuke uchiha.- afirmó con dureza el anbu artista.- es más, tras la marcha de Naruto, y haciendo honor al trato que llegué con él en mi reclutamiento, querría que se me asignase a un puesto más estable en la aldea, aunque hubiese que degradarme a jounin.
-Bien Doragon.- contestó el peliplata con tranquilidad. Era consciente de que sería imposible que el artista y el uchiha formasen equipo juntos: al odio que sentía el ex root contra Sasuke por intentar matar a Naruto había que añadir su rivalidad por la amistad de Naruto (ambos se veían como su mejor amigo y creían que el otro les quería usurpar ese puesto) y los celos de Sai, ya que su actual novia fue una de las principales enamoradas del uchiha en la academia. Eso sin contar la animadversión de Sasuke hacia Sai: odiaba esa pose fría, esa sonrisa falsa de superioridad y esos ojos negros inexpresivos. ¿Irónico, no?.- haré honor al pacto que alcanzó con Kitsune, así que, por el momento, será asignado como refuerzo al escuadrón tobirama. ¿El resto?
-Por mi parte, estoy dispuesto a darle un voto de confianza.- declaró Saru.- Nii chan confiaba en él, y durante su última batalla Sasuke me demostró que es un buen amigo suyo y que puede que haya cambiado. Además, estoy contento en este escuadrón y con su volumen de misiones, así que cuente conmigo.
-Y conmigo también.- continuó Usagi, sin sorprender mucho al resto de integrantes de la sala. Todos sabían que ella y el Sarutobi eran una pareja inseparable.- alguien tiene que cuidar de Saru. Además, Uchiha sama puede ayudarme a mejorar mi entrenamiento de kenjutsu.- concluyó la hyuuga, que tras ver la batalla entre Naruto y Sasuke había comenzado a respetar más al pelinegro. Como buena hyuuga, la ojiperla respetaba el poder. Por su parte, el pelinegro asintió levemente. Lo cierto es que, tras verla combatir en El Valle del fin, había decidido enseñarla kenjutsu si ella accedía. Su estilo era realmente interesante, y ya había visto una forma de mejorarlo, sin contar que quería anotarse un tanto contra su gran rival enseñándola el arte de la espada mejor que el uzumaki.
-Por mi parte no hay problema.- comentó Anko.- aunque últimamente estoy un tanto ocupada en I+T, ya sabe usted porqué…- argumentó, haciendo referencia a los interrogatorios a Yugao y a que habían comenzado a lograr nombres de posibles agentes de la secta a los que investigar gracias a la Uzuki.
-Sobre eso, el escuadrón Kibo va a tener que prescindir de usted, Hebi. Tras contemplar su hoja de servicios de este último año, y su veteranía en el cuerpo shinobi, tengo pensado promoverla a la capitanía del escuadrón tobirama, toda vez que Yugao no podrá ocuparla. Así podrá coordinar las funciones de anbu y de jounin de I+T perfectamente. Enhorabuena, se lo merece.- proclamó el hokage, mientras la mitarashi se quedaba petrificada recibiendo los halagos de sus compañeros de escuadrón. El puesto de capitán del escuadrón tobirama es el rango más alto que se podía alcanzar dentro del cuerpo anbu, un puesto de enorme prestigio y muy cercano al hokage. Aunque su máscara tapaba su rostro, sus compañeros pudieron ver que se encontraba visiblemente emocionada: al fin se le reconocía su trabajo. Desde siempre se había esforzado por alcanzar la cima, y ahora veía como su esfuerzo tenía recompensa. Se acordó de Kurenai, de Yugao, de toda esa gente que siempre la apoyo… y de su foxi kun, por supuesto. Él ya había previsto que acabaría allí. Mientras tanto, el hokage prosiguió.- Así que, Sasuke, necesitará dos miembros, tengo una lista de…
-Ya tengo pensadas dos opciones hokage sama, preferiría intentarlo con ellos. Si no son de su agrado, estaré dispuesto a aceptar a sus candidatos.- cortó el pelinegro, arrancándole una gota de sudor al hokage por sentir otro dejavú. Aunque al menos Naruto había sido más… respetuoso. Aquí Sasuke parecía que casi ordenaba… podría conservar autoridad y contestarle, pero confiaba en el criterio del uchiha realmente.
-Bien, esperaré sus sugerencias… pero la última palabra la tendré yo. Le aconsejo un médico y un sensor. ¿Ya tiene pensada su máscara?
-Pues… lo cierto es que si…- declaró Sasuke, mientras sacaba una máscara anbu de porcelana blanca con forma de cuervo, con detalles en gris.
-"Definitivamente, estos dos se han puesto de acuerdo…"- pensó el hokage apoyando su cabeza en el brazo con desgana.- ¿Sabe usted que las máscaras anbu se corresponden con los símbolos zodiacales no? Porque no recuerdo que haya un cuervo entre ellos…- dijo con pesadez el hatake, siguiendo el juego a su alumno y sabiendo a donde iba a ir esta conversación. En dos años de gennin no fue capaz de hacer cambiar de opinión a sus alumnos, ahora no iba a ser diferente…
-Debió de dejárselo claro al uzuratoncachi, hokage sama…- corrigió el uchiha, arrancando una mueca de indignación al Hatake. Al fin y al cabo, también se lo había recriminado a su otro alumno…
-Está bien…- concluyó el hokage, intentando evitar que la sangre llegase al río por un tema tan banal. Además, tanto Naruto como Sasuke eran ninja tan excepcionales que sólo les verían las caretas si ellos querían, así que no era tan importante. Sólo esperaba que no se pusiese de moda…- reúna a los miembros que faltan en su escuadrón y preséntese aquí para recibir su primera misión… Karasu (cuervo).
Keiji, un hombre de complexión media y pelo castaño claro y ojos verdes, empujó con fuerza el carromato, acompañado de otros tres hombres de la caravana de refugiados, intentando sacarlo del lodo del camino. Hacia una semana había desaparecido esa sensación opresiva que inundaba el país, y que le había obligado a él junto a su mujer y su hija, que se encontraban a su espalda en otro transporte, y a la inmensa mayoría de la población del país a buscar refugio en donde fuere, abandonando su hogar y pertenencias. Durante su huida habían oído múltiples rumores: que un demonio de pesadilla devoraba a quien se le enfrentase y corrompía su tierra, que las muertes se contaban por miles, que la suma sacerdotisa había ido a combatirlo y no había vuelto… Él, como muchos otros, tuvo miedo, sobre todo cuando repentinamente esa sensación creció de golpe hasta casi asfixiarlos, pero, tan pronto como creció, desapareció, y todo retorno a una tensa calma. Y, en su humilde refugio en las montañas, Keiji, junto al resto de refugiados, habían recibido la buena nueva: la suma sacerdotisa, apoyada por el gran Kitsune no Kibo, había vencido al ente y liberado el país entero.
Tras el jolgorio y las celebraciones, la caravana de refugiados puso rumbo a la capital con el ánimo de empezar de nuevo y sobreponerse a cualquier obstáculo. Y eso incluía sacar su carromato del lodo para continuar su viaje. Llevaban ya tres jornadas de camino, tres jornadas bajo tormentas otoñales, atravesando montañas y, en ese momento, tupidos bosques. Iban lentos, pero era normal, el grupo estaba compuesto por unas cincuenta personas, la inmensa mayoría mujeres y niños. Menos de una decena de hombres la custodiaban, por lo que habían decidido realizar turnos para asegurarse no ser atacados por bestias salvajes, o incluso por otras personas, lo cual reducía la mano de obra para arreglar esos problemas. Aunque, armados con palos y rastrillos poco iban a hacer.
De pronto, un grito en el flanco izquierdo alertó a los refugiados, que poco pudieron hacer cuando un grupo de hombres los atacaron. Pronto, todos los refugiados rindieron las armas al ver la lucha desigual: su moral y fuerzas estaban por los suelos, y estaban rodeados por individuos de aspecto malencarado, con ropas mugrientas y armas primitivas, y unas miradas que no hacían presagiar nada bueno al padre de familia. Un hombre de unos treinta años, de pelo y barba negros y sucios con diversas calvas, un ligero estrabismo en sus ojos negros y sus dientes amarillos, puso sus ávidos ojos en su mujer, mientras sus compañeros, o bien hacían lo mismo con otras mujeres de la caravana, o bien se apropiaban de todo lo que les quedaba a esos pobres desgraciados. Keiji sintió su corazón acelerarse cuando ese repugnante bandido se acercó a su amada, mientras su hija se escondía tras ella, e intentó interponerse, pero estaba realmente débil, y desarmado, y cayó al suelo cuando uno de los maleantes le dio un fuerte puñetazo en el estomago. Frente a él pudo ver con horror como ese hombre se acercaba a su mujer, que entre temblores de miedo blandió un trozo de madera de uno de los carromatos y lo interpuso entre ella y su asaltante. El individuo se paró en seco a medio metro de la mujer y la niña, observando con una mueca burlona el "arma".
-Uhhh, una mujer con un arma.- bromeó, provocando algunas risas entre sus compinches.- más te vale no moverte mientras te follo, o tendré que matarte y hacerlo con tu hija.
La mujer tembló de terror viéndole acercarse con esa mueca de lujuria y sadismo, pero de pronto el maleante abrió los ojos incrédulo. Al otro lado de la caravana, cuatro de sus compañeros que se encontraban de espaldas al linde del bosque, cayeron al suelo entre gritos, siendo arrastrados a la espesura entre gritos de terror. Y, cerca suyo, una gigantesca lengua rosada llena de verrugas surgió de la copa de un árbol, atrapando e inmovilizando a otro hombre. El individuo que iba a violar a la mujer se dio la vuelta torpemente, revelándole a Keiji un kunai clavado justo en el centro de su espalda, para luego caer muerto al suelo. Los asaltantes contemplaron con miedo alrededor, y entonces todo ocurrió en casi una fracción de segundo. Kunais, bolas de fuego y de aire, e incluso unas extrañas cadenas brillantes, surgieron de los árboles, impactando a los bandidos con una precisión quirúrgica. Los que intentaron huir solo dejaron unos gritos impactantes cuando entraron en la espesura del bosque para no volver. Frente a Keiji, dos individuos salieron de la espesura con sus katanas desenvainadas, lanzándose contra un grupo de cinco bandidos. Con rápidos y precisos ataques, acabaron con el grupo sin piedad, cómo pasó en el resto de la caravana a juzgar por las voces y exclamaciones de agradecimiento que surgían de los otros carromatos.
Sus salvadores se reunieron en el centro de la caravana para hablar, ignorando a los refugiados y los cuerpos de sus víctimas, que ahora regaban el suelo. Se trataban de cinco hombres vestidos exactamente igual (botas militares negras manchadas de barro, pantalones negros con un reborde naranja, un peto y protectores de espinillas y antebrazos de metal y una camiseta sin mangas que revelaba sus brazos derechos vendados y algunos tatuajes, entre ellos uno del símbolo de Konoha), de cabello rubio, acompañados de un llamativo y gigantesco sapo de color amarillo y marrón de metro y medio armado con dos katanas su espalda. Y todos llevaban una máscara muy reveladora: un zorro blanco enseñando los dientes con detalles en naranja ardiente.
-Este era el último grupo de la zona.- declaró uno de los anbu al resto.- creo que hemos acabado con esto por hoy.
-Lo siento, pero no me fío.- contestó otro de los ninja, que parecía ser el líder.- seguiremos patrullando hasta que el jefe nos disuelva o se nos agote el chakra.
-Odio mojarme…- confesó otro, mientras miraba al cielo.
-Pues yo lo encuentro refrescante, mucho mejor que el sol...- afirmó el sapo que, para sorpresa de los refugiados, hablaba.
-Disculpe.- preguntó educadamente el líder a Keiji, ignorando el enconado debate del resto de su escuadrón sobre sí era peor mojarse y resfriarse o quemarse al sol.- ¿A dónde se dirigían?
-Ki… ¿Kitsune no Kibo?- repuso un impactado refugiado detrás de Keiji. No todos los días te encontrabas con una leyenda viva como ese shinobi.
-Si, mucho gusto en conocerles. ¿Se dirigen a la capital?
-S… si.- respondió un dubitativo Keiji, que no sabía cuando había asumido el papel de líder de ese grupo.
-Perfecto, sólo tienen que seguir el camino, está a dos días de marcha.- declaró, tocándose un tatuaje de la muñeca y sacando de una nube de humo unas extrañas píldoras negras y un papel amarillo con rebordes verdes y extraños símbolos pintados.- aquí tienen unas píldoras de soldado para reponer fuerzas.- ofreció mientras le hacía una carantoña a la niña, que sonrió con el gesto.- y este papel es un sello especial. Mi escuadrón esta patrullando la zona, si les atacan, apliquen sangre en él e iremos en su auxilio. Aunque no deberían de tener problemas, hemos limpiado esta zona, esta bazofia era lo único que todavía no habíamos cazado.
-Gra… gracias…- agradeció Keiji, ahora mucho más tranquilo. A la espalda de ese anbu, el resto de la escuadra siguió con su discusión hasta que el sapo pegó un lengüetazo en la cara a uno de los anbu y este se disolvió en una nube de humo, para sorpresa de la caravana.
-¡Gamakatsuo! ¿Qué ha pasado?- le reprendió el anbu rubio.
-Dijo que ojalá lloviese agua de mar para que supiese lo molesto que es mojarse…- se excusó el sapo con un tono infantil.
-Pero eso no es excusa para hacer esto… ahora tendremos que repartirnos su trabajo… aunque bueno, así el jefe recibirá la información.- concluyó el rubio líder.
En la capital, un hastiado uzumaki recibió los recuerdos de su clon y emitió un gesto de disgusto. No por haber perdido un clon (sinceramente, era uno de sus clones bocazas, se lo merecía… eran los peores con diferencia, junto a ese clon empeñado en imitar a Sasuke del que no se conseguía librar) sino por lo que acababa de ocurrir en ese camino. Joder, un demonio casi destruye su país, se ven al borde del desastre, consiguen matarlo de milagro y darles una oportunidad, y aún así había cerdos que intentaban violar y asesinar, aprovechándose del caos reinante. El mundo daba asco. Sentado en un maltrecho taburete de una taberna abandonada de la zona más derruida de la ciudad, apuró su botella de sake con ansia. Aunque no le servía de mucho beber (su metabolismo estaba tan acelerado gracias a Kurama que era materialmente imposible que se emborrachase, o que engordase. Lo descubrió cuando le explicó a Sakura chan su dieta consistente en 20 platos de ramen diarios y esta casi se desmaya), lo hacía más por homenajear a su maestro que por otra cosa. Jiraiya sólo bebía en dos estados: cuando era completamente feliz, normalmente acompañado de varias mujeres, o de Tsunade oba chan; o cuando quería distraerse de algo que le desagradaba. A el gama sannin le funcionaría, pero al rubio sólo le hacía pensar.
¿Por qué seguía allí? Se preguntaba sin obtener respuesta. Hace cerca de una semana, él y Shion chan habían vencido al demonio conocido como Kyofu, liberando al país de su maldad. Recordaba cómo se dirigió a la capital del país con la sacerdotisa inconsciente, pero con una sonrisa, suavemente dormida en su espalda, acompañado del resto de rehenes del demonio y de esa niña tan habladora que no dejaba de pedirle que le dejase dibujarle. Una vez puso a todos a salvo y a Shion en su alcoba, ya había cumplido con su razón para ir a ese lugar, había salvado a cada persona que le había motivado a aceptar el pacto de shinigami porque necesitaba su ayuda, sólo le restaba matar a esos tres "inmortales" y dirigirse al olvido. Pero, cuando se iba a ir del lugar, contempló a Shion, tumbada en la cama, con esa sonrisa. A pesar de todavía conservar la suciedad de esa galería, la veía preciosa, su suave piel blanca. Su pelo rubio suave tan largo…
En un principio, se auto convenció de quedarse por si la sacerdotisa necesitaba algo. Veló su sueño cada noche, durmiendo en el suelo cerca de ella si necesitaba descansar, aunque otras personas se ofreciesen a sustituirle. No quería moverse de su lado sin asegurarse de que estuviese perfectamente, solo era eso… o eso se decía. A los dos días, la mujer despertó. Naruto recordaba nítidamente esa sonrisa cálida que le dirigió nada más abrir los ojos, y de cómo él también había sonreído tontamente mientras la acariciaba su cabello con ternura. La ojivioleta, tras interesarse por el estado del uzumaki y literalmente obligarle a descansar un poco, organizó las labores de reconstrucción con un impresionante ímpetu para alguien que había estado inconsciente dos días. Y, como parte de esas labores de reconstrucción, le pidió un favor al uzumaki. La rubia recordaba cómo el jinchuriki podía dividirse en copias de sí mismo, y le pidió que lo volviese a hacer para ayudar a reconstruir los edificios y buscar supervivientes.
Naruto normalmente habría rechazado la proposición y partido en su viaje, ya había cumplido sobradamente, pero, cuando miró fijamente a esos ojos violetas, no pudo resistirse. Y menos cuando esa joven, con un suave sonrojo, le sonrió y le dio las gracias por ayudarla tanto. Ese sonrojo unido a esa sonrisa era una combinación ganadora, el uzumaki se tuvo que esforzar para no acabar también sonrojándose cuando se quedó mirándola. Así que, no sólo hizo clones para ayudar en la reconstrucción, sino que invocó varios de sus clones organizados en escuadrones anbu, apoyados por sapos jóvenes del clan de gama que deseaban entrenamiento y experiencia en combate, y los destinó a recorrer los principales caminos para velar por la seguridad de las caravanas de refugiados que regresaban a sus hogares. El país del demonio, de estar prácticamente abocado a la extinción, había pasado a tener un futuro por delante, y todo se lo debían a él.
Pero Naruto no compartía esa felicidad del resto de ciudadanos. Se mostraba taciturno, aislado. Dejaba todo el trabajo a sus clones y él gastaba sus días bebiendo o durmiendo, ahora que Shion estaba ocupada coordinando a su gente. Porque la sacerdotisa era la única que le arrancaba una conversación fluida. Su aspecto se mostraba desaliñado, fruto del abandono del uzumaki: su cara mostraba un pelo más largo de lo normal, desordenado, aunque limpio tras insistirle la sacerdotisa casi hasta el extremo de la amenaza de muerte en que se diese una ducha diaria. Presentaba ya una notable barba rubia, no muy larga, pero si lo suficientemente espesa como para apreciarse a simple vista. Y, lo más preocupante, sus ojos se mostraban apagados, fríos… distantes. Acababa de abandonar al amor de su vida, y tenía el firme convencimiento de que jamás la volvería a ver. Su corazón latía con desgana, falto de una motivación, de la energía de antaño. Todo le parecía sumamente gris, y la echaba de menos cada segundo… salvo cuando vio esa sonrisa de Shion nada más despertarse. Y eso le confundía aún más, y sólo se preguntaba cuando se detenía a analizarlo, ¿Por qué sigo aquí?
-Al fin te encuentro.- declaró a su espalda una melodiosa voz.
Naruto, a pesar de su melancolía, no pudo evitar darse la vuelta y esbozar una ligera sonrisa. Esa mujer siempre le arrancaba una, sólo conocía otra mujer que tuviese ese efecto en él, aunque prefería no pensar en ella, su corazón se retorcía al pensar que había tenido que dejarla ser libre. Quizás por el efecto del alcohol, el rubio se fijó en la joven: su pelo rubio suave, ya limpio, se encontraba recogido en su clásica coleta baja. Su piel, ahora nívea y sin más imperfecciones que las manchas propias de su trabajo, parecía suave, muy atractiva. Su ropa era más ajustada que de costumbre (una camiseta blanca de manga corta y unos pantalones holgados rojos, la necesaria para los trabajos físicos que conllevaba una reconstrucción de una ciudad en ruinas) y revelaba un cuerpo de escándalo, con un vientre plano y delgado y una bella cintura. La joven pareció reparar en el repaso que le regaló el uzumaki, porque se sonrojó con una sonrisa para luego reponerse.
- ¿Te importa que te acompañe? A mí también me apetece tomar algo.- antes de que el rubio pudiese decir nada, la mujer se había sentado a su lado. Con un cómico arrojo, tomó la botella de sake del ojiazul y pegó un ligero trago, aunque no tan ligero como pensaba, puesto que no impidió que abriese los ojos como platos y comenzase a toser mientras posaba como podía la botella en la barra.- Joder, ¿estás bebiendo matarratas?
-No.- respondió con una ligera carcajada el uzumaki, sobre todo por el taco que soltó la ojivioleta. De cara al público era fina, diplomática y recatada, pero junto a él a veces podía ver a esa Shion más… guerrera, por decirlo así. Una faceta que le encantaba al rubio, era bien sabido que le gustaban las mujeres con carácter.- a decir verdad, no sé, estaba en la barra cuando llegué. En la etiqueta pone sake al menos…
-Y dime…- continuó la rubia mientras su voz se reponía de ese líquido ardiente que acababa de tomar.- si hemos ganado y has vuelto a salvar a todo mi país… ¿por qué bebes sólo?
-Es… largo de explicar…
-Tengo todo el día. Y mucho matarratas para beber.- contestó con dulzura la rubia, regalándole una fina sonrisa que invitó al uzumaki a abrirse.
-Digamos que mi situación es… complicada.- comenzó a exponer el rubio. No quería revelarle detalles duros de su pasado, ni hablarle de su deserción, más por miedo a que se asustase que por sus consecuencias políticas… no dejaba de ser un maldito prófugo internacional con una secta de psicópatas infiltrada por doquier persiguiéndolo. Aunque no tenía sentido ocultarlo si se iba a ir...- digamos que he visto el mundo con otros ojos últimamente… he visto a gente violar, matar, enfrentarse unos a otros… yo quería salvar el mundo, pero veo que quizás no tenga salvación… o no la merezca.
-Naruto kun…- contestó con preocupación la ojivioleta, mientras se aproximaba a él y le tomaba la mano.- No pienses así, hay gente buena, y puedes marcar la diferencia. Mira lo que has hecho por mí gente…
-Si, y aún así hay monstruos en los caminos intentando matar a los supervivientes del ataque de Kyofu para quedarse con lo poco que tienen…- aquí Shion tuvo que bajar la vista, sabiendo que Naruto estaba en lo cierto.- eso sin contar con que, aunque lo evite aquí y ahora, luego volverá a pasar seguramente. Puede que no vuelva jamás un Kyofu, pero somos perfectamente capaces de ponernos a su altura día a día…
-¿y qué me dices que lo bueno que hace la gente? De la familia de Chiasa por ejemplo, que se ha vuelto a reunir sin perder a nadie y ahora son felices de nuevo, eso también lo ha hecho el ser humano.
-Y por cada Chiasa, ¿Cuántas niñas se han quedado huérfanas? ¿O personas viudas?- preguntó ya con un claro tono de tristeza el uzumaki. Necesitaba respuestas, algo que le hiciese seguir adelante, luchar, pero no lo encontraba. Había renunciado a todo, incluso al amor de su vida, y la vida no le ofrecía ningún aliciente para disfrutarla, por primera vez desde su nacimiento. Se encontraba roto.- ¿Qué sentido tiene?
Shion observó fijamente los ojos del uzumaki. Se había fijado desde que se despertó en que esos zafiros azules no brillaban con la intensidad de siempre. Ella se acordaba perfectamente de ese color azul vivo, y lo quería recuperar para el mundo como fuese. En un principio lo atribuyó al agotamiento por luchar con Kyofu, ella había estado inconsciente dos días, era lógico que el uzumaki también estuviese cansado, sobre todo después de hacer guardia en su habitación todo ese tiempo. Por eso le obligó a dormir inmediatamente tras levantarse de su cama. Pero, cuando despertó, a pesar de que se le veía mejor físicamente, con un tono de piel más bronceado, seguía teniendo esos ojos apagados. Cualquiera habría desistido, pero no así Shion. Shion era una mujer terca, no se rendía desde que ese mismo rubio le enseñó a no hacerlo. Y ahora veía la causa de esa tristeza: Naruto necesitaba un rumbo. Y ella podía dárselo.
-Sabes Naruto… lo que ha pasado con la familia de Chiasa puede interpretarse de muchas maneras: tú lo interpretas como una desgracia al compararlo con otras personas con menos suerte, yo como un milagro al ver lo poco probable que parecía hace una semana que se reencontraran. En el fondo, todo depende del punto de vista. Aprendí hace mucho algo de mi madre: la vida no tiene sentido general. No uno genérico, en otras palabras. Es caótica, hay mil historias mezclándose y chocando, el bien de unos es el mal de otros y viceversa. Pero eso no significa que no tenga un sentido. En el fondo, la vida tiene el sentido que tú le des. Así que deberías de buscarle uno, Naruto kun.- declaró con firmeza la joven, clavando sus bellos ojos violetas en los zafiros de Naruto mientras acariciaba su mano con suavidad. La sacerdotisa se fijó con detenimiento y disimulo en los cambios del joven: había crecido y ensanchado, ahora era todo un portento físicamente, y su rostro había adquirido rasgos más marcados y varoniles. Era un hombre guapísimo, y aún más cuando sonreía. No podía estar mucho tiempo bajo la luz de esos zafiros o los nervios la traicionaban y decía/hacía alguna estupidez, así que decidió salir elegantemente de la conversación.- Y ahora… debo de llevar esos maderos tan pesados del fondo de la calle hasta una casa cerca del palacio. No sé si podré con ellos, ojalá un galán del barrio me quiera ayudar… nos vemos, Naruto kun.- concluyó, dandole un rápido beso en la mejilla y saliendo totalmente sonrojada.
Naruto se acarició el lugar donde le había besado la sacerdotisa con una sonrisa, mientras analizaba lo que acababa de decirle. Era cierto, él había fracasado al intentar buscarle un sentido genérico a la vida: la paz mundial, el bienestar de todos… quizás su error fue ese, ser tan genérico. Su madre le había pedido que hiciese su mundo más pequeño si fuese necesario, a lo mejor era a esto a lo que se refería, a ser más humilde. Y a, cuando no te dan las respuestas que quieres, buscarlas tú mismo. Salió de sus pensamientos para contemplar cómo la sacerdotisa, con su fino y bello, pero frágil cuerpo, intentaba cargar uno de esos grandes tablones sin éxito, mirándole disimuladamente de reojo con una mueca de enojo contenido que le arrancó una carcajada. Se levantó de su taburete y dejó la botella de sake en la barra. Ya había pensado suficiente, ahora tocaba actuar. Y ayudar a esa mujer antes de que le desterrase al makai como a Kyofu.
La serpiente y el sapo
-Jiraiya kun, ¿en serio vas a seguir con lo de Tsuna?- preguntó un hastiado Orochimaru
-Por supuesto.- contestó un sonriente jiraiya, mientras preparaba su equipo gennin para una misión.- Tengo un plan infalible para enamorarla, lo he leído en una novela romántica.- Orochimaru miró para otro lado, a ver si así se libraba de la ridícula explicación que seguro le ofrecería el peliblanco, pero hoy no era su día de suerte.- Te explico: le dejaré cartas en un buzón haciéndome pasar por mi mismo en el futuro, describiendo cómo será nuestra feliz vida juntos y lo mucho que la echaré de menos si se va. Ella se sentirá intrigada, me preguntará por ellas, yo me haré el loco y ella, investigando sobre su origen, llegara a la conclusión de que es una señal del destino y caerá rendida a mis brazos, los de jiraiya el galante, el ladrón de corazones.- declaró, adoptando esa ridícula pose.
Todo en el le resultaba tan… ridículo… a Orochimaru. Esa manía de fardar de ser un gran ninja, cuando estaba claro que era un inútil sin talento. Esa obsesión por otra inútil como era tsunade, una chica incapaz de desarrollar el uso del mokuton del legendario hashirama, la única técnica del clan senju que de verdad le interesaba. Esas poses, esa vestimenta… sólo le soportaba a su lado porque no había manera de librarse de él, ignoraba cada insulto velado o indirecta para que se fuera. Y Sarutobi sensei les había ordenado llevarse bien… pero esa orden cada vez le resultaba más difícil de cumplir. Incluso también con Tsunade, la cual siempre hacía patéticos intentos de acercarse a él románticamente. Otra ridiculez. En esta aldea no encontraba alicientes, todo era demasiado patético. Como ese código moral a la hora de experimentar, que en opinión del pelinegro sólo limitaba el gran potencial que podía tener la aldea. Algún día sería hokage, y eso sería lo primero que eliminaría. Lo tenía claro.
-Orochimaru, ¿me estás escuchando?- le interrumpió jiraiya. Al parecer había seguido hablando mientras paseaban rumbo al campo de entrenamiento.
-Jiraiya kun… tienes mucha imaginación.- el muy imbécil sonrió, no dándose cuenta del insulto velado, de que lo decía refiriéndose a todos sus objetivos y metas imposibles… otra vez con esa sonrisa estúpida.- deberías de escribir algún libro…
-¿Yo? ¿Escritor? Nunca me lo había planteado la verdad…
La serpiente salió de sus sueños para volver a la actualidad. Llovía. Se encontraba cerca de la frontera norte de konoha. Acababa de despertar. Y ese ridículo hombre de pelo blanco le había perseguido para tratar de evitarlo. Orochimaru sólo tuvo que fingir confusión, dejar confiarse a su presa y, cuando le dio un abrazo creyendo que lo había solventado todo, clavarle ese kunai envenenado en la espalda. No era suficiente ni de lejos para matarle, ese ninja ya no era un inútil, era un sennin como él. Pero si sería suficiente para inmovilizarlo y que no molestase. Incluso podría aprovechar ahora y matarlo, pero prefería dejarlo vivo… y sufriendo. Sufriendo por ver lo tonto que era. Que, por un instante, se viese a sí mismo como le veía él.
-Po… ¿Por qué orochimaru? Te… te perdoné el casi matarme en la guerra incluso… por qué…
-¿Por qué me voy, jiraiya kun?- contestó con una mueca de burla el sannin pálido.- porque esa aldea siempre me ha lastrado. Todos vosotros me habéis lastrado. No sois más que obstáculos en mi objetivo.- el sannin peliblanco no cambió su expresión, lo cual hizo pensar a la serpiente.- ah… que por qué hice lo que hice… tú deberías de entenderlo mejor que nadie, Jiraiya kun
-¿yo?
-Si. Lo hice por lograr información y acercarme a mi meta. Cada gota de sangre extraída, cada segundo que mis cobayas aguantaban más dolor, cada vez que lograba desentrañar los secretos de una herencia genética, lograba más información. Tú te has especializado también en obtenerla, Jiraiya kun, así que deberías de entenderme… incluso aplaudir mi iniciativa, kukuku.
-Yo jamás haría lo que hiciste… yo sólo lo hago para ayudar a nuestra aldea… tu aldea…
-Lo sé, eres demasiado… inútil para eso. Usas otras vías, temes mancharte las manos. Yo no, jiraiya. Mi objetivo es muy ambicioso, y sólo lo alcanzaré si estoy dispuesto a romper todos los huevos para hacer la tortilla. Y no es mi aldea, jiraiya kun, nunca lo ha sido. Es sólo un nido de cobayas más.
-Te… te pararé… algún día…
-Algún día morirás, Jiraiya kun. Seguro que será por esa estúpida profecía que me contaste, te harás el héroe y morirás. Pero yo no. Déjame hacerte yo una profecía: mataré a nuestro sensei. Alcanzaré la inmortalidad. Y, cuando lo haga, lograré el poder absoluto. Tenlo por seguro, kukuku…
Hikari sintió lastima de verdad por el peliblanco en ese momento. Toda su vida había creído que Orochimaru era su amigo, pero no era así. Orochimaru era una serpiente, un animal de sangre fría, su corazón sólo estaba para latir una vez cada minuto y ya. No sentía emociones ni sentimientos, al menos no positivos. Negativos tenía, claro que si: veía soberbia en esa forma de pensar del sannin pálido, veía envidia, y sobre todo, veía ambición. Su parte analítica le decía que esa forma de ver el mundo, en el fondo, era la mejor vía para lograr tus objetivos. No frenarte ante nada, luchar contra cualquiera que se te interponga, ansiar lo que tengan los demás y te falte a ti. Incluso lo comparaba con su forma de actuar, ¿acaso no era ella una causante indirecta de eso? Ella traspasó esa profecía al clan sapo, que luego se la anunció a Jiraiya. Era lo que requería el destino del mundo, se repetía. Pero una parte de ella se sentía mal por tomar esas decisiones. Por darles a la gente buena la opción de sacrificarse, en lugar de mandarlo todo al carajo y dejar de cargar con sus muertes en su conciencia. Porque tenía conciencia, estaba claro. Y, cuando vio a Jiraiya morir para transmitirle ese mensaje a Naruto, su conciencia se revolvió incómoda.
Y corten! Bien, comentemos la jugada de hoy.
En cuanto al acto de Sakura... la vida no es fácil, y menos si quieres ponerte a la altura de un monstruo del chakra y de un usuario del sharingan, rinnegan que cuenta con el más profundo amor de kishimoto. El entrenamiento de Sakura en la serie fue olímpicamente pasado por alto (no fuese a ser que alguien no entendiese el mensaje de kishimoto de "las mujeres no pueden valerse por sí mismas y todo lo referente a ellas debe de tratarse desde su inferioridad") y dio como resultado un pj que mostraba unos altibajos brutales (Sakura siendo la primera en matar a un akatsuki, y luego sólo llorando y cayendo inconsciente cuando Naruto de desmadra con Orochimaru...). Aquí pienso tratar su entrenamiento habilidad por habilidad hasta que sea sennin o muera en el intento. Y todo ello con esa torturadora de pelo rojo, espero que os parezca original el pj y os haga reír, la he querido hacer hiriente de verdad. Tengo MUCHA tentación por ponerla a opinar sobre Sasuke xD
Segundo acto, Hinata. No me iba a olvidar de ella, a pesar de que me centraré más en su hermana. Sobre todo porque ambas serán las que se encarguen del clan hyuuga, cada una con su estilo. Además, quería darle un final digno al naruhina, con Naruto despidiéndose y dejándolo todo claro, como debe de ser. El personaje de Hinata no me encaja con Naruto, pero eso no quita que tenga dignidad y derecho a ser atendida por Naruto. Una carta es un poco fría, pero es que no quería saturaros de despedidas en el capítulo de pasión. Y su relación con kiba... quería presentar un caso que obligue a Hinata a (al fin) elevar la voz. El kibahina, a pesar de que existirá, sólo tendrá dos actos de desarrollo, me parece mucho más interesante desarrollar a la hyuuga menor, pero sí que tendrá ese desarrollo para ayudar a dar profundidad al pj de Hinata. Tengo que admitir que cuesta poner a un pj tan... Pacífico... en escenas pasionales o con mucha carga emocional es difícil, espero que os gustase. Lo cierto es que haré un naruhina en un futuro, pero con la Hinata del mundo alterno. Ese pj es mucho más rico en posibilidades.
Tercer acto... lo estabais esperando ehhh. Kyofu contra Naruto. Aclararé algo sobre este fic en general: estoy harto de esos fics donde Naruto ni suda para ganar, donde parece que va a jugar en lugar de a luchar. Así que en este fic veréis a un Naruto sufriendo en las batallas importantes, y, sobre todo, que no tiene posibilidades si lucha sólo. Ya visteis contra el Shinju (sin kurama y Sakura, estaría muerto), hoy contra Kyofu (Shion le salva la vida tres veces, y realmente es ella quien mata a Kyofu), y en un futuro contra otros tres enemigos más difíciles incluso. Sólo tenéis que recordar cómo le ha golpeado contra el suelo con sus propias cadenas como si fuese un puto pelele para ver que la diferencia de poder entre el rey demonio y Naruto era grande, y que sólo la sinergia con Shion y reservar a kurama hasta el último momento le ha dado una oportunidad. Espero que os gustasen los poderes de Shion, e intentado hacerlos originales, como esas hebras de seda plateadas para atar al demonio, o esas llamaradas rosáceas, o esos guardianes de diamante. Su forma sagrada es de la propia película, y le he puesto un poder equivalente a tres colas de normal, seis en esa forma sagrada y nueve si Naruto la transmite energía a lo bestia. Si Naruto es el mejor contra seres de este mundo, Shion lo es contra los del otro.
Cuarto acto, Sasuke. Lo pensé bien, y llegue a la conclusión de que al uchiha se le daría mejor ese consejo de avaros de konoha que a Naruto. Básicamente, porque el si que está dispuesto a matarlos a todos. Negociaciones agresivas lo llaman algunos XD. Y, como veis, a Hiashi si que le ha afectado lo que le hizo el rubio, nada como ver las orejas al lobo para comenzar a tomarte en serio el ser una buena persona. Luego, en su reunión con kakashi, quise criticar algo que ocurre continuamente en la serie: a Sasuke se lo regalan TODO y a Naruto le obligan en cambio a ganárselo. Sólo hay que verle estudiando para un puto examen chuunin tras matar a pain primero y ganar la guerra el sólo después... como veis, se le ha asignado el escuadrón Kibo, con dos bajas (Sai por razones obvias, Anko porque ya iba siendo hora de que la vida fuese justa con ella) y dos reemplazos en la mente del uchiha. Uno lo tenéis fácil, el otro... ya lo veréis. Mención especial a Shikamaru, que va a poder desplegar su talento en lo que le gusta: una partida de sogi a tiempo real y con ejércitos en lugar de fichas. Siempre me ha llamado la atención que muchos vean al nara como un "bueno para todo" sólo por ser listo, cuando la vida no es sólo talento, es también esfuerzo, y Shikamaru se esfuerza realmente en pocas cosas. No le desmerece, es sólo que donde explota al máximo su capacidad es en la estrategia bélica, o al menos yo siempre le he visto así.
Y el quinto acto, mi favorito de este capítulo. Os creíais que Naruto, por rescatar a Shion, ya estaba reconciliado con el mundo? De eso nada, sigue viendo aquello que le espantó de konoha, y comienza a verlo como algo intrínseco del ser humano. Y, por tanto, se ha dejado a la deriva. Lo quise reflejar en su aspecto y en su forma de pensar llena de dudas y auto compasión, con esa botella de Sake en una taberna abandonada. ¿Por que sigue allí? Y, de pronto, aparece alguien con otra forma de ver la vida y un pasado parecido al suyo, alguien dispuesto a darle un rumbo. Porque ahora Naruto necesita desesperadamente un rumbo, una motivación, darle color al mundo. ¿Os pareció un buen consejo el de la rubia? Quiero reflejarla como alguien diferente, no una Sakura 2.0. Sakura le habría consolado y se habría ofrecido a ayudarle. Shion le ha dado una idea para reconducir su rumbo y le ha dado una ocupación. Ambas buenas formas de afrontar la situación de Naruto, pero diferentes radicalmente a la vez: una orientada al presente, otra al futuro. Y lo más importante... ¿ayudará al rubio?
Y en cuanto a la serpiente... no podía dejar sin tratar en estos pequeños relatos su relación con Jiraiya. No considero que Orochimaru llegase jamás a apreciar a nadie como a un amigo en la aldea, y quería reflejar cómo actúa de forma venenosa con el legendario sennin y con Tsunade (a pesar de que de una de sus ácidas burlas surgiese el gran hobby de Jiraiya... irónico XD) y como traiciona a su amigo. Como veis, Hikari sigue sin entender el mundo, pero algo de ella se revuelve... ha veréis.
Y tengo una buena noticia: tras tres meses aquí, he descubierto que no sólo se puede publicar, sino tb modificar capítulos ya publicados (si, soy un jodido genio -.-), así que voy a ampliar ciertos capítulos del primer arco que quedaron cortos con más trasfondo, sobre todo con entrenamiento de Naruto y trasfondo de urayamu y Chikara. Os diré que capítulos concretamente para evitar que tengáis que leeros todo otra vez, estad atentos ;)
Bueno, el jueves volvemos con otro capítulo, uno cargado de narushion si os soy sincero. Será... "un mal sueño"
