Disclaimer: Todo lo que reconozcan pertenece a J. K. Rowling

N/T: AkashaTheKitty es la autora de este fic. Yo, Moon Dahee, soy la traductora.


Capítulo 25

—¿No crees que estás siendo un poco cruel? —preguntó Blaise.

Blaise estaba mirando a Hermione, quien se había sentado obedientemente a comer en la mesa de Slytherin. En un intento de evitar lo peor de las burlas de Slytherin, se había sentado entre los de primero. Aquello había funcionado bastante bien durante unos treinta segundos, pues los niños no sabían qué pensar de aquella Gryffindor, sangre sucia y Premio Anual mucho mayor que ellos, pero luego todos decidieron que preferirían no asociarse con ella y se fueron de la mesa, dejándola sola. Esto no habría sido tan malo si unos matones de quinto y sexto no se hubieran hecho cargo de hacerle pasar un muy mal rato.

Draco lo estaba ignorando todo.

—Se lo merece —fue todo lo que dijo.

Blaise echó un vistazo a la mesa de Gryffindor, donde la gente también se la quedaba mirando y le fruncía el ceño a Hermione. Solo quedaban dos días para el partido de quidditch anual entre Gryffindor y Slytherin, lo que hacía la aparente solidaridad de Hermione con los Slytherin casi imperdonable.

Siendo sinceros, Blaise se sentía un poco mal por ella.

—No puedo imaginar lo que puede haber hecho para merecer esto —murmuró Blaise—. Vamos, Draco, ¿no le has hecho suficiente por hoy?

—No. —Draco no sentía la necesidad de decir más.

Theo frunció el ceño desde el otro lado de la mesa.

—No puedes seguir castigándola por lo que viste ayer, Draco —le dijo.

—¿No puedo? —preguntó Draco en tono neutral.

Theo suspiró.

—Me voy a sentar con ella. —Se levantó.

—Hazlo y le haré algo el doble de malo mañana —dijo Draco con calma, sin apenas levantar la vista.

Theo se volvió a sentar despacio. Claramente no le gustaba que lo boicotearan así.

—¿Qué le puedes hacer que sea peor que hacer que nuestros compañeros de casa le tiren la comida encima «sin querer» y que los suyos la traten como a una traidora?

—Hazlo y lo sabrás —respondió Draco con frialdad.

Blaise miraba de uno a otro con una expresión de dolor en la cara.

—¿Estamos peleando? —preguntó.

Los dos lo ignoraron.

—Si Pansy descubriera por qué estás castigando a Granger, podría malinterpretarlo —señaló Theo con aire casual.

—Pon a Pansy en mi contra y de verdad me obligarás a hacerle algo a Granger.

—Para ti es fácil salirte con la tuya con amenazas cuando tienes a una chica indefensa de la que abusar, ¿no? —preguntó Theo en voz baja.

—¿En serio? —preguntó Draco, levantando la vista—. Porque aún está por ver que las cosas salgan como yo quiero. Es imposible interponerse entre ella y sus amigos, pero ella parece estar interponiéndose entre nosotros perfectamente.

—Te equivocas —respondió Theo—. Ella no está haciendo nada… Es todo cosa tuya.

—Vaya —interrumpió Blaise—. ¡Parece que estamos peleando y ni siquiera estoy seguro de por qué!

—Mantente fuera de esto, Blaise —dijo Draco.

—Sí es por Granger, ella no es tan importante —insistió Blaise—. ¿Así que por qué no lo dejamos?

—Eso no es lo que dijiste cuando aseguraste que ponerla enferma haría que la Orden echara a mi madre —dijo Draco con desdén.

Blaise hizo un gesto de dolor.

—Es solo que no quiero que cruces la línea —murmuró.

—Vivirá —dijo Draco con tono cortante.

—¿Por qué hacerle daño es tan importante para ti? —preguntó Theo—. ¿No es suficiente que te haga recados y tenerla todos los días de pie en tu habitación como si fuera un elfo doméstico? ¿Tienes que extender rumores maliciosos y obligarla a cosas como esta cuando claramente se está ganando enemigos de nuestra casa, por no mencionar de la de ella?

Theo hizo gestos hacia Hermione y la mirada de Blaise siguió el movimiento y volvió a hacer un gesto de dolor cuando, para alegría de todos, alguien «sin querer» viró un vaso de zumo de calabaza en el regazo de Hermione y la empujó mientras ella intentaba enderezarse. Miró rápidamente a la mesa de los profesores para ver que los pocos que había estaban concentrados en sus conversaciones o en la comida y no se dieron cuenta de nada.

Draco dejó caer los cubiertos con mucho ruido y se levantó.

—¡Me dais asco!

—No tiene sentido, Draco —dijo Theo—. Sabes que no.

Draco no respondió y, en su lugar, salió sin mirar una segunda vez ni a sus amigos ni a Granger.


En realidad Draco no volvió a las mazmorras. Esperó fuera del Gran Comedor.

No era estúpido; sabía que algunos llevarían demasiado lejos lo de burlarse de la Premio Anual, considerando lo tensas que eran las relaciones entre las casas en esta época del año. El estatus de la chica le ofrecía poca protección cuando provocaba a los Slytherin de esta manera. Aún estaba furioso por el atrevimiento de Hermione, por no mencionar la recién descubierta vena protectora de los amigos de Draco, pero, a pesar de todo, más le valía no dejar que esto llegara demasiado lejos. No estaba seguro de si estaba violando el contrato exactamente, pero él tampoco estaba muy interesado en la violencia de todas maneras.

Sus predicciones pronto se convirtieron en realidad cuando vio a Hermione salir apresuradamente del Gran Comedor, seguida de cerca por seis matones de Slytherin, entre ellos Crabbe y Goyle. Draco suspiró y se frotó la frente. Puede que esto resultara ser algo desagradable.

Hermione había empuñado la varita cuando la alcanzaron, pero no había manera de que pudiera lanzar maldiciones a todos ellos y ella debía saberlo, aunque pareciera como si fuera a dar guerra.

—Por fin, Granger —dijo Draco, avanzando—. Pensaba que tardarías todo el día… ¿Por qué llevas puesta tu comida? ¿Y qué es esto? ¿Más novios tuyos?

—¿Qué es lo que quieres, Malfoy? —siseó ella—. Has venido a disfrutar del show, ¿no?

—No veo a tus amigos por aquí —respondió con dureza—. ¿Son tan estúpidos que no se dan cuenta de que puedes tener problemas o es que simplemente no les importa?

—¿Vas a unirte o no, Malfoy? —preguntó Harper, uno de los de sexto.

Draco lo miró con frialdad.

—Ella es mía. He venido a buscarla. Gracias por echarle un ojo por mí.

—¿Que es tuya? —preguntó Crabbe—. Te has convertido en un traidor a la sangre últimamente, ¿no?

Draco hizo una mueca de desprecio.

—¿No lo has oído, idiota? Ella me pertenece. Es mi dispuesta esclava. ¿De qué me serviría si todos vosotros la enviáis a la enfermería?

Draco alargó la mano y tiró de la muñeca de Hermione para sacarla de entre sus compañeros de casa, que eran considerablemente más matones que él. Demasiado confusa para reaccionar, Hermione solo lo siguió tambaleándose.

—Date prisa —le siseó en voz baja—. Muévete antes de que sus cerebros empiecen a funcionar.

Se volvieron en la dirección de la entrada del Gran Comedor, pues los dos estaban poco dispuestos a tener que pasar por en medio del grupo de matones. Draco podía estar protegido por su nombre, su dinero y su estatus, pero no creía en tomar riesgos innecesarios o tentar al destino. Después de no más de diez pasos, sin embargo, Draco paró abruptamente y soltó la muñeca de Hermione.

Hermione levantó la vista para encontrarse a Harry y Ron allí de pie, con los brazos cruzados y las varitas aún en las manos mientras miraban fijamente la escena.

—Supongo que tus amigos vinieron después de todo —murmuró Draco.

—Por supuesto que sí —replicó Hermione con arrogancia.

—Sí… —Draco arrugó la nariz, dándose cuenta de que no habría necesitado sacarla de allí. Había estado perfectamente a salvo todo el rato—. Acabo de acordarme de que me haría una Maldición de Expulsión de Entrañas a mí mismo antes que hablar con vosotros —declaró y, sin otra palabra, les dio la espalda a los Gryffindor y se marchó a las mazmorras.

Hermione se quedó sola con la tarea de explicar a sus amigos por qué Draco Malfoy la había salvado de sus propios compañeros de casa. El silencio se expandió.

—Fue culpa suya para empezar —soltó por fin.

—Eso pensamos —respondió Harry—. No creíamos que fuese idea tuya sentarte en la mesa de Slytherin.

Volvieron a quedarse en silencio. Otros alumnos empezaban a salir del Gran Comedor, lo cual señalaba que las clases empezarían pronto. Hermione realmente necesitaba cambiarse la túnica. Tergeo no había resultado ser tan efectivo para limpiar el desastre que los matones habían hecho como ella había esperado.

—Tenemos un acuerdo —explicó ella. Draco nunca le había dicho que no pudiera contarle a nadie esa parte del contrato—. En él dice que no debe ser responsable de actos violentos contra mí. —No decía eso en realidad, pero supuso que era una cuestión de cómo lo interpretaras—. Creo que supuso que se iban a poner violentos.

—¡Tendría que ser jodidamente idiota para no suponerlo! —dijo Ron con la voz ronca, aún mirando fijamente a Hermione.

—¿Por qué tienes un acuerdo con él? —preguntó Harry—. ¿Por qué necesitas tener un acuerdo con él?

—Yo… —Hermione estaba buscando las palabras.

—No puede decirlo —proporcionó Ron—. Parece que Malfoy tiene algo con lo que amenazarla, ¿verdad?

Harry se rascó la cabeza.

—¿Pero por qué accedería de buena gana a protegerla si tiene algo con lo que amenazarla?

—¡Aún sigo aquí! —interrumpió Hermione.

—¿Vas a contribuir con la discusión? —preguntó Harry.

Hermione suspiró y negó con la cabeza.

Harry no pareció sorprendido.

—Parece que, de cualquier manera, Hermione está haciendo lo que él dice debuena gana y, a cambio, él le ha ofrecido la protección de un… bueno, un contrato.

—Pero eso no tiene sentido —gruñó Ron—. ¿Por qué haría ella eso? No creo en los rumores y me niego a creer lo que ella dice también. Él tiene que estar obligándola a mentir de alguna manera, tiene que ser eso.

Ron miró a Hermione directamente a los ojos y Hermione sintió la calidez en el corazón por el voto de confianza.

—Ciertamente —reflexionó Harry—. Es difícil ver lo que saca Hermione con esto. No es del tipo que va detrás de alguien ciegamente, humillándose por su atención, como él quiere que creamos. Además, difícilmente la veo corriendo tras él.

—¿Acaso debo estar aquí en esta discusión? —preguntó Hermione por fin, bastante divertida con los dos.

—Estate callada, Hermione —dijo Ron sin nada de fuerza—. ¿Pero por qué lo está haciendo ella entonces? ¿Por qué le permite controlarla? Si tú dices que él no la está obligando, entonces no veo por qué.

—Bueno, no podemos descartar que no la esté obligando un poco —accedió Harry—, pero creo que quizás ella hizo un trato con él.

Hermione abrió los ojos un poco. No estaba segura de por qué estaban teniendo esa discusión frente a ella. Quizás esperaban ser capaces de leer sus reacciones o quizás solo querían que supiera que no se tomaban todo lo que decía Malfoy al pie de la letra. Ese pensamiento le era acogedor; tenía los mejores amigos del mundo. Nunca parecían dejar de creer en ella sin importar lo que hiciera.

—¿Un trato con él? —preguntó Ron con escepticismo—. ¿En el que a él le está permitido expandir mentiras sobre ella, abusar de ella y humillarla… pero solo que no de manera violenta?

—Sí. Me pregunto que saca ella con esto —murmuró Harry para sí.

Tan cerca y, a la vez, tan lejos. Hermione suspiró.

—Tengo que ir a cambiarme —dijo—. Apuesto a que a nadie nunca le habían tirado tanta comida encima en toda la historia de la magia.

Hermione se fue apresurada, sin creer que en realidad hubieran pillado las indirectas o supieran qué hacer con ellas, pero se felicitó por haberlo intentado.


El siguiente día era viernes, pero, más importante, era el día antes del gran partido de quidditch entre Gryffindor y Slytherin. La tensión estaba en su punto más álgido hoy. La popularidad de Hermione había sufrido mucho por haberse sentado a la mesa de Slytherin el día anterior y solo cuando estaba con Ron y Harry se sentía como si fuera a salir adelante. Afortunadamente para ella, no daban ninguna señal de querer marcharse de su lado.

Desafortunadamente para ella, aquella tarde tenían que marcharse de su lado para ir a una práctica de quidditch de último minuto. Habría ido con ellos a mirar, solo que Harry le había dicho con calma que no era una buena idea. Todo el equipo estaba tenso y que ella estuviera solo los instigaría.

Así que, básicamente, la dejaron a su suerte.

Llegó el momento de ir a la habitación de Draco, donde al menos él sería el único que le frunciría el ceño, pero apenas hubo entrado él le dijo que tenía el día libre y que volviera a su sala común. Parecía nervioso. Incluso tenso. Hermione abría pensado que Draco querría pagar con ella sus ansiedades con respecto al partido, pero, por lo visto, prefería estar solo.

Así que se fue a la sala común y decidió quedarse allí el resto del día.

Hermione se despertó a la una y media de la mañana con una llamada. Menudo día libre. Se levantó rápido y se vistió sin tomarse el tiempo necesario para despertarse adecuadamente, pues sabía por experiencia que en unos minutos el ruido de su cabeza sería casi insoportable.

Esta vez Hermione se aseguró de recordar ponerse los calcetines e incluso zapatos.

Cuando finalmente se presentó, bostezando, ante su «amo», quien por lo que parecía nunca dormía, esperaba que se quejara de que había llegado tarde otra vez. No lo hizo. Apneas reconoció la presencia de Hermione mientras escribía algo, probablemente más deberes.

—¿Me necesitas o solo me estás molestando? —le preguntó, volviendo a bostezar.

—Ya deberías saber la respuesta a estas alturas —respondió—. Puedes sentarte, pero ni te duermas ni pongas los zapatos sobre la cama.

Hermione puso los ojos en blanco, pero se sentó en el borde de la cama igualmente.

—¿Por qué no duermes nunca? —preguntó.

—Sí duermo —respondió—. Es solo que a veces tengo otras cosas en mente.

—Ah. Como el quidditch.

—Ciertamente —accedió vagamente.

—Y los deberes.

—Podría ser.

—Como cómo volver a tener a Pansy de tu lado. —Se apoyó contra el poste de la cama y cerró brevemente los ojos. Estaba tan cansada.

Los labios de Draco se contrajeron.

—Nunca he perdido el sueño por eso.

—Y puede que culpa por tratar de una manera tan abominable a la Premio Anual.

Él resoplo.

—Sí, eso seguro que sí.

Hermione no pudo evitar sonreír.

—¡Lo sabía!

Draco la miró.

—Ni siquiera pareces molesta por lo de ayer.

La expresión de Hermione se volvió inmutable.

—Por un minuto, creo que me había olvidado de eso.

—Si me prometes que no intentarás encontrar la manera de burlar mis órdenes en lo que a Theo respecta, no te obligaré a hacerlo otra vez.

—Pero hay todo un mundo de cosas que puedes hacer, ¿no? —gruñó ella.

—Cierto, pero también podría obligarte a comer cada comida en la mesa de Slytherin durante las siguientes dos semanas.

—También podrías decir solo «por favor».

—No lo harías solo porque yo dijera «por favor».

—No, pero sería más amable.

Draco suspiró con cansancio.

—¿Por qué iba a ser amable contigo, Granger? Sería como un fracaso en mi propósito, ¿no crees? Solo dame tu palabra sobre lo de Theo y entonces puede que vivas mañana.

La ironía era que Hermione no creía, en general, que no estuviera siendo amable con ella cuando iba a su habitación estos días. Solo se había vuelto malvado últimamente si sentía que ella lo provocaba. Por supuesto, que se comportara como un niño malcriado en esas ocasiones no promovía exactamente el deseo de Hermione de ser amigos como uña y carne, pero, mayormente, Draco le hablaba como si ella fuera un ser humano.

Hermione probablemente no debía señalarlo.

—Bien, lo prometo —suspiró—. Eres un completo entrometido, ¿lo sabías?

Draco ignoró su última frase.

—Bien. Me alegro de que nos entendamos.

Hermione puso los ojos en blanco y le sacó la lengua a la espalda de Draco.

—Y otra cosa —dijo él—. Quería preguntártelo, pero me olvidé debido a tus morreos con medio Hogwarts, los deberes extra y el quidditch…

—¿Qué? —preguntó ella, resignada al hecho de que Ron y Nott ahora constituían medio colegio.

—¿Por qué apuntaste a tus amigos con la varita para protegerme el sábado?


N/A: Bien, en el próximo…

No deberías haberme obligado dijo con frialdad.

Entonces, como castigo, ¿me haces llevar una bufanda? Eso tiene que ser algo nuevo medio bromeó ella, aún incapaz de permitirse pensar.

Vamos, Granger le dijo. Eres muy lista. Deberías haber adivinado lo que te haría hacer hace años.

No, definitivamente no había pensado en bufandas dijo ella, con el pánico tintando su voz.

N/T: Pues aquí hemos visto a los amigos de Draco, quienes piensan, y con toda la razón del mundo, que lo que está haciendo Draco es un sin sentido. Voy a deciros algo más: se acercan un par de capítulos interesantes. Ahí lo dejo xD

Sam Wallflower: ¡Qué review más largo! xD A ver, vayamos por partes xD Sabes que no se quedará ahí, que habrá más besos y más confusión xD Sí, Nott es como es y ya está. Le da igual todo lo demás. A mí también me gusta mucho eso de él :) Ojalá pudiéramos ser todos así xD Que Draco sea tan Draco es una de las cosas que más me gusta de este fic y de la autora n.n Probablemente los cambios en Draco vayan siendo muy graduales, pero tienes mucha razón que todo es injustificado y que no hace más que darle la razón a Hermione… u.u Draco el pobre no sabe lo que le espera. Me encanta ese tipo de cosas que dice y una pensando: Deja que pasen un par de capítulos para que veas xD ¡Muy bien! Has superado la tentación de seguir leyendo en inglés xD Lo cambiaré para que quede más claro :) Gracias por los ánimos. Besitos.

ValeenG: ¿De vacas? Qué guay. Yo también quiero xD ¿Qué estudias? ¿De qué momento de Draco hablas exactamente? xD

Mary Malfoy Mellark: Tranquila, tranquila. Respira xD Que Draco cambiará en algún momento y empezará a subir por tu tabla de puntos, espero xD Desde luego fue un beso con mucha intensidad. Pregúntale a Draco que él lo sabe mejor que nadie xD Besos, loca :D

Amtorop: Desde luego, tienes razón en que le Hermione confundida hace daño a los demás y no piensa demasiado en ello… Esperemos que se le pase pronto. Le gusta, le gusta xDDDD

Dana-weasleygranger: ¿Ya te lo leíste? ¿Y te quedas con Theo? xDDDD Bueno, lo bueno es que te ha gustado mucho :)

Elegv: Hacen muy buena pareja y hay que admitir que Theo es irresistible, como bien has dicho xDDD Gracias. Ya solo me queda uno :) Ánimo. Seguro que terminas esas asignaturas :D