Disclaimer: todo lo que reconozcan pertenece a J. K. Rowling o a la película Una Cenicienta Moderna.

Luna-maga: No te preocupes, que uno por capitulo me parece justo y suficiente =). Pues el plan ya lo verás aquí, pero no es nada del otro mundo. No es que vaya a hacer aparecer a la banda de elfos domésticos de nuevo xD. Disfruta del capi!!!

AthenaBlack: me parece genial que te guste y muchas gracias por invitarme a pasar por tu foro, pero no he podido acceder a él. ¿Seguro que el link está bien? Compruébalo, por favor y disfruta con este capi!!

Any P. C.: Espero que te diviertas en las vacaciones y que puedas leer el capi nuevo. Ya verás el plan, es muy, muy simple. Besosss!

barlow: Jajaj…loca no, ¡que yo soy igual! xD. Bueno, aquí tienes el siguiente capi para que dejes de estudiar y puedas dormir xD. Besitosss!

Linne Malfoy Cullen: Hola! Pues Pansy está siendo buena con el par porque ha decidido ser de los buenos. Quiere ver a su viejo amigo y a su nueva amiga juntos y felices. Pansy ha cambiado mucho de actitud desde aquella vez en Las Tres Cervezas. n.n Y ahora, a leer!!

Triste: pues encantada de que me dejes un comentario… pero la verdad es que no entiendo que quieres decir … Igualmente espero que sigas leyendo mi fic. Gracias!!

fany de cullen: qué bien que te hayas animado a dejar un review!!! n.n Espero que vuelvas a romper la costumbre son este capi. Espero que te guste!!! (K)

GeDra: genial que te hayan llegado. Aquí se resuelven tus dudas =)..así que disfruta leyendo!!!

Elizabeth88: tranquila, que el plan no da miedo ;). Tienes razón: son Slytherins a lo Gryffindor xD. Muxos besos!!

Mitsuky092: ahora puedes saber lo que pasa. Espero que te guste mucho!!!! Besossss!!

¿Sabían que ayer fue mi cumpleaños? Jejej…quería subir este capi ayer por eso, pero por desgracia una profesora me regaló un examen y no pude T.T. Pero no importa y aquí est el que quizás uno sea uno de los más esperados por todos ustedes. Muchos besitos y espero que les guste.

CAPÍTULO 25: UN PARTIDO INOLVIDABLE

Hermione y Draco se habían ignorado totalmente durante las clases, como si no se conocieran de nada. O eso pensaban ellos, pues se lanzaban miradas furtivas cuando creían que no podían ser pillados por el otro ni por nadie más. Ninguno prestó demasiada atención en clase esos días porque pasaban el tiempo pensando en ellos y en lo que podría haber sido. Hermione no se sentía tan bien como hacía ver a sus amigos, pero se encontraba algo mejor. Estaba triste, enfadada, decepcionada, destrozada, pero había aceptado lo que le había tocado vivir y eso la hacía sentir más fuerte. Por su parte, Draco cada vez se arrepentía más de haber hecho lo que hizo, no porque pensara que no tenía razón, sino porque no estaba seguro de poder aguantar más tiempo sin ella. A medida que pasaban los días, se encontraba menos incapaz de refrenar su impulso de correr hacia ella y contarle la verdad cuando la veía, hasta el punto de tener que huir de su presencia en cuanto podía porque ya no le bastaba con ignorarla. Si resultaba que Pansy estaba en lo cierto, todo este sufrimiento habría sido en vano y eso no tenía gracia.

Así, la semana había pasado y ya estaban a viernes de la siguiente. Los Gryffindors estaban pasando el rato en la Sala Común después de cenar: Hermione estaba leyendo un libro recostada en uno de los sillones -probablemente sin prestarle demasiada atención-, Harry y Ron jugaban al ajedrez en un sofá y Ginny miraba el juego con interés. Pero, de cuando en cuando, la pelirroja levantaba la vista del tablero y miraba a Hermione con cara de preocupación. Finalmente, Ginny se levantó y caminó hasta sentarse en el apoyabrazos del sillón de Hermione. Su amiga la miró inquisitivamente.

-¿Cómo te sientes?

Hermione suspiró aburrida. Ginny le preguntaba eso cada dos por tres y Hermione sospechaba que sabía la verdad.

-Bien -mintió.

Ginny la miró severamente y Hermione intentó sostenerle la mirada para que le creyera, pero no pudo y bajó la vista. Ginny no dijo nada durante un minuto entero, pero luego pareció coger aire y preguntó:

-¿Sabes que mañana hay partido?

-¿Cómo no saberlo? -Dijo rodando los ojos y preguntándose a qué venía eso-. Todos los alumnos se vuelven locos por los pasillos cuando hay partido.

-Sí, supongo. El caso es: ¿vas a ir?

Hermione soltó una carcajada.

-¿Quién? ¿Yo? Sabes que no me gusta el quidditch, Ginny. Sólo voy cuando participa Gryffindor para animar a mi casa y estoy segura de que no participa... ¿no? –añadió, dándose cuenta de que en verdad no estaba segura.

-No, pero a lo mejor te sienta bien ir y coger aire. No has estado haciendo más que deberes y deberes en las últimas semanas.

Eso era verdad. Hermione había estado más ocupada de lo normal en un intento de no pensar en Draco. Sin resultado.

-Ya -contestó con simpleza, y volvió a mirar su libro.

A Ginny le dio la impresión de que quería zanjar el tema, pero no se iba a rendir. Iba a conseguir lo que se proponía.

-¿Sabes que el partido es Slytherin contra Ravenclaw?

¿Slytherin? La verdad es que no estaba muy segura de cuáles eran los equipos que jugaban porque no le había prestado atención a casi nada más que a sus problemas, pero el mero hecho de mencionar la casa de las serpientes hacía que algo saltara dentro de ella en reconocimiento. Hermione levantó la vista casi asustada. ¿Qué era lo que Ginny estaba tramando?

-¿Y qué me quieres decir con eso? -preguntó alzando una ceja.

-Pues que Pansy y yo hemos quedado en que veremos el partido juntas. A ella también le encanta el quidditch, como a mí. La convencí para que fuera a nuestra grada -añadió con una sonrisa-. Sería genial estar las tres.

A Hermione no le sorprendió demasiado. Con el paso de los días, Ginny y Pansy se habían hecho más amigas y solían verse las tres juntas cuando Hermione no tenía una excusa para quedarse haciendo deberes. Aunque adoraba a Harry y a Ron, era refrescante tener compañía femenina de cuando en cuando.

-Ginny… no sé si te has dado cuenta o se te ha olvidado, pero lo menos que necesito es ver a… -miró a su alrededor y bajó la voz- esa persona más de lo que ya le veo.

-La verdad es que pensé que dirías eso -reconoció Ginny-, pero ¿qué daño real te puede hacer? Es lo mismo que verlo en clase, al fin y al cabo.

-No sé, Ginny… En clase no tengo más remedio. ¡Esto sería torturarme por gusto!

-No creo que para ti sea exactamente una tortura mirarlo -apuntó la pelirroja y Hermione se rio muy a su pesar. Era de verdad una tortura por gusto.

-Ginny… de verdad que…

-Venga… ¡Di que sí! -La interrumpió con entusiasmo-. ¡Lo pasaremos genial!

Hermione lo pensó un momento y se encogió de hombros. Sabía que Ginny no la dejaría en paz, y que tampoco le haría hacer nada que fuera a perjudicarle.

-¿Por qué no? -Dijo con un suspiro-. Ya es hora de que me distraiga un poco.

Mientras tanto, en la Sala Común de Slytherin, Blaise estaba sentado en un sillón pequeño con Pansy encima de él. Bromeaban y jugueteaban como niños, como tontos enamorados, aunque ninguno de los dos se atrevía a decir aún esa palabra. Draco, en cambio, estaba sentado en uno de los sofás frente a la chimenea y miraba absorto cómo las llamas se movían. De cuando en cuando, Pansy miraba a su amigo con una sonrisa astuta en el rostro y Blaise meneaba la cabeza como si no pudiera reconocer a su amigo. Pansy no le había contado nada a Blaise sobre Draco y Hermione por lealtad, pero prácticamente había obligado a Draco a contárselo, así que lo sabía. Blaise no había sabido cómo reaccionar y se había quedado mudo del asombro, y aún no sabía qué pensar de todo el asunto. No estaba seguro de querer que Draco estuviera con ella, pero lo que más le importaba era que su amigo fuera feliz.

Pansy se levantó y Blaise fue tras ella. Se interpusieron entre Draco y la chimenea y Pansy dijo:

-¿Qué te pasa, Draco? ¿Nervioso por el partido?

Él los miró como si hubieran aparecido de repente de la nada.

-¿Qué partido? -preguntó aturdido.

Blaise abrió los ojos como platos.

-¿Cómo que qué partido? ¡El de mañana! -dijo haciendo aspavientos con los brazos-. ¡Contra Ravenclaw! ¡Por el que llevamos entrenando duramente desde hace un mes!

-Ah, el partido… -contestó sin mucho entusiasmo volviendo a mirar al vacío.

Pansy y Blaise se miraron.

-No se te ve muy entusiasmado -dijo la chica-. Eso es raro. Normalmente estás eufórico el día anterior.

Se encogió de hombros por toda respuesta. Había perdido las ganas de todo en las últimas semanas.

-Vamos a perder, Draco -le regañó Blaise-. ¡Eres el buscador y el capitán, por el amor de Merlín!

-Buscaré a un sustituto. No creo que juegue -contestó.

-¡¿Qué?! -gritó Blaise, tan alto que todas las personas de la habitación se giraron-. ¡Ahora mismo te vas a levantar y vas a dejar de pensar en la…!

Draco se levantó de un salto.

-¡Será mejor que no termines esa frase, Blaise!

-¡Pues, entonces, reacciona!

Pansy miró a su alrededor. La gente empezaba a acercarse.

-¡Blaise! -Le gritó furiosa con el ceño fruncido y los brazos cruzados-. ¡Cálmense! ¡Los dos! -Y miró al resto de la gente- ¡Ustedes vuelvan a sus sitios! -La gente la obedeció en el acto, asustada por la mortífera expresión de su cara.

Blaise suspiró, miró al techo y se sentó al lado de Draco.

-Disculpa. Es que no quiero perder mañana -sonrió ampliamente-. Ya sabes que soy muy competitivo ¿Por qué estás así?

-¿Te has dado cuenta de que ella no va a estar allí? -Dijo pensativo, sin responder realmente a la pregunta de Blaise-. No le gusta el quidditch y nunca va a los partidos si no participa Gryffindor…

-¿Cómo sabes eso? -Preguntó Blaise extrañado.

-Lo sé -contestó con simpleza. La verdad es que todos estos años se había fijado más en ella de lo que estaba dispuesto a admitir.

-Pues si lo que quieres es que ella te vea jugando al quidditch, está solucionado -los dos chicos miraron a su amiga- porque ella irá con Ginny y conmigo a verlo -Blaise la miró con el ceño lleno de sospecha y Draco no dijo nada, procesando las palabras-. Y va a ir por ti, Draco. Sólo por ti.

Por muy pocas ganas que tuviera de hacer nada últimamente, Draco supo en ese momento que jugaría en el partido de mañana.

*+*+*+*

A la mañana siguiente, el colegio entero estaba eufórico con la perspectiva de disfrutar de un partido de quidditch. Los jugadores y los más forofos se habían vuelto mezquinos y se hacían bromas pesadas entre los dos equipos. Finalmente, llegó la hora de sentarse en las gradas. Hermione y Ginny se habían encontrado con Pansy en la entrada del castillo y habían ido juntas con Harry y Ron malhumorados detrás de ellas, pero se les olvidó el enfado en el mismo momento en que pisaron las gradas. Una masa de azul cubría la mayoría de las gradas frente a la minoría verde del palco de Slytherin, y se oía el bullicio de gente hablando, gritando y cantando himnos y cancioncillas. Pansy estaba un tanto asustada al estar rodeada de Gryffindors, vestidos sin excepción de azul, mientras ella iba de esmeralda. No sabía si convendría que se mostrara a favor de su casa en esa situación.

Hermione se sentía muy nerviosa de ver a Draco en acción y sabía que se arrepentiría de haber venido. Intentó entablar conversación con sus amigos, pero no podía evitar pensar en él. Le temblaban las manos y no era por el frío del invierno, el corazón le golpeaba el pecho y no era por haber subido una cantidad ilegal de escalones para llegar hasta allí arriba. Eran las emociones que se amontonaban en su ser. De repente, el comentarista empezó a hablar:

-Bienvenidos a un nuevo partido de quidditch -dijo Terry Boot, un chico de Ravenclaw-. En esta ocasión se enfrentarán Ravenclaw contra Slytherin y promete ser un gran partido. ¡Vamos, Raveclaw! -El público vitoreó y unos pocos abuchearon. McGonagal estaba como siempre vigilante y le lanzó una mirada severa al chico-. ¡Y aquí llega el equipo de Ravenclaw! ¡El guardián y capitán Anthony Goldstein; los cazadores Orla Quirke, Eddie Carmichael y Mandi Brocklehurst; los golpeadores Marcus Belby y Bradley Hey; y el buscador Simon Fawcet! -Todos gritaron de excitación-. ¡Y ahora el equipo de Slytherin! -Se oyeron abucheos por todos lados-. ¡El guardián Malcome Baddock; los cazadores Terence Higgs, Graham Pritchard y Blaise Zabini; los golpeadores Vincent Crabbe y Gregory Goyle; y el buscador y capitán Draco Malfoy!

Cuandro Draco salió disparado junto con el resto del equipo, a Hermione casi se le sale el corazón del pecho y perdió toda noción; lo único que existía era él. Por muy alto que estuviera en el cielo era capaz de verlo con claridad, más guapo aún de lo que ya era. Sintió ganas de estar montada con él en la escoba, de poder volar y elevarse hacia él. Sin darse cuenta, elevó los brazos y pegó el grito más grande que había dado en su vida. No sabía lo que había dicho, sólo que necesitaba hacerlo, en un doble intento de desahogarse y de llamarlo, de hacer que se fijara en ella como ella quería, con amor.

-¡Hermione! ¿Hermione, estás bien?

Miró a su alrededor. Ginny la miraba con preocupación y Pansy con comprensión. No sabía cuál de las dos la había llamado.

-Sí… ¿Por qué? -logró decir, fingiendo que por dentro estaba bien cuando en realidad sentía la misma sensación de abandono que había sentido durante tanto tiempo.

Pansy la miró como si estuviera a punto de reírse.

-Has gritado: "¡Viva Slytherin!" -la informó.

-¿Qué? ¿De verdad? -dijo entre asombrada y aliviada. Por lo menos no había sido algo más revelador.

-Sí -confirmó Ginny-. Menos mal que nadie más te ha oído. Todos estaban ocupados abucheándolos a conciencia.

-Si te sientes mal puedes irte -comentó Pansy, de pronto muy seria mientras cruzaba una mirada significativa con Ginny. No podían hacer sufrir a Hermione.

-¡No! -Exclamó tan desesperada que ni se preguntó por qué Pansy pensaría que podía sentirse mal. Las chicas la miraron alzando las cejas-. Quiero decir… no pasa nada. Vamos a ver el partido -y volvió la atención al campo, o más bien, a Draco. Ahora que lo había visto, no quería irse, sino quedarse y ver cómo su amor imposible volaba por el cielo. Aunque sólo pudiera mirar y soñar.

Los jugadores estaban en el centro del campo, con los capitanes preparados en el medio y la señora Hooch con el pito en la boca. Draco le dio la mano a Anthony y se miraron como si desearan la muerte del otro.

-¡A sus escobas! -Gritó la señora Hooch-. ¡A mi silbato! Tres, dos, uno…

Sonó un pitido y las escobas se elevaron en el aire. Terry Boot empezó a comentar:

-Orla Quirke tiene la quaffle… se la pasa a Mandi Brocklehurst y parece que va a… ¡no! El guardián, Malcome Baddock, la ha parado y ahora Slytherin tiene la quaffle. La tiene Graham, ahora Terence, Graham de nuevo… Zabini y… ¡Sí! ¡10 puntos para Slytherin! ¡Vamos, Anthony! ¿Es que no sabes para nada o qué? ¡No decepciones a tu casa! -empezó a gritar Terry, indignado por la actuación de su propio equipo.

Hermione había desconectado del partido en general y se encargaba de supervisar una parte concreta: la del buscador de Slytherin. Draco daba vueltas por todo el campo o se paraba un rato en algún sitio intentando divisar la escurridiza snitch. A veces parecía buscarla entre las gradas y Hermione se encontró deseando que se diera cuenta de que ella estaba allí. Volaba muy bien, aunque había que admitir que Harry lo hacía mejor. Aún no había perdido la objetividad y la lógica del todo. Hermione se maravilló y disfrutó de la sola imagen de Draco todo lo que quiso durante el partido.

-Y ahora Orla se acerca a los aros con la quaffle, lanza la pelota… ¡Sí! ¡Chúpate esa, Baddock! -Malcome le hizo un gesto grosero con el dedo desde los aros y Mcgonagall fulminó a los dos con la mirada-. Ejem… bueno, empate a diez. Parece que Ravenclaw vuelve a tener la quaffle y Mandi le hace un pase rápido a Orla, quien se la pasa a Mandi y luego a Eddie. Eddie la lanza y… ¡Ha entrado otra vez! ¡Icreíble! ¡20 a 10 para Ravenclaw!

Draco oía a Terry mientras se debatía mentalmente entre buscar la snitch y buscar a Hermione. Lo malo era que Ravenclaw tenía buenos cazadores y el guardián tampoco era malo; era mejor acabar cuanto antes el partido y ni siquiera podía concentrarse. No podía evitar pensar en ella, en Hermione. Saber que le estaba mirando desde alguna parte entre toda la multitud le ponía nervioso y hacía que quisiera hacer la mejor jugada del mundo para impresionarla, pero ¿de qué servía si no podía estar con ella? Que estuviera viéndolo hacía que su corazón latiera más rápido, que sus sentidos se agudizaran… supo que si la veía en medio del frenesí que le causaba el partido de quidditch y la emoción de que ella estuviera allí no podría aguantar las ganas de bajar y besarla. De eso estaba seguro, y lo mejor sería que se concentrara en el partido, pero…

-¡Draco! -Gritó Blaise sacándole de sus pensamientos cuando pasó como una flecha cerca de él-. ¡Concéntrate!

Hermione vio cómo Zabini gritaba algo y Draco asentía y giraba la escoba con más potencia. Parecía más concentrado aún en la búsqueda de la pelota dorada.

-Así Slytherin no va a ganar -oyó a Pansy quejarse a su lado-. Con unos jugadores tan buenos y un buscador con la cabeza en otro sitio no ganamos.

¿Por qué decía Pansy que Draco estaba desconcentrado cuando a ella le parecía lo contrario? Por primera vez en su vida, quiso que Slytherin ganara, que Draco ganara. Le hubiera gustado que oyera su grito espontáneo y le hubiera gustado poder gritar su nombre teniendo plena consciencia de lo que estaba haciendo, pero no podía cometer semejante error allí, en las gradas de Gryffindor y con sus amigos cerca.

-Zabini se acerca a los aros y… ¡Mandi le ha bloqueado el camino! Se la pasa a Malcome rápidamente… Terence… lanza y... ¡10puntos más para Slytherin! Ahora Ravenclaw está en posición de la quaffle… Mandi esquiva una bludger… ahora la tiene Eddie... Orla y… ¡Ravenclaw acaba de anotarse otro tanto! Vamos 30 a 20 para el equipo de las águilas. ¡Somos los mejores! -gritó totalmente motivado-. ¡Y los de Slytherin son unos…!

-¡Terry! -gritó McGonagall-. Si no puedes comentar un partido correctamente quizás se te de bien limpiar los baños del segundo piso sin magia.

-Lo siento, profesora -se disculpó rápidamente-. Bien, por dónde íbamos… Slytherin tiene la quaffle. Malcome va a lanzar al aro y… ¡Slytherin a marcado! ¡Qué pena!... empate a 30. Ahora Mandi lleva la quaffle, se la pasa a Eddie, se la devuelve y… ¡No! ¡Eso no se hace, malditos gorilas! ¡Falta! -El pito sonó, pues Crabbe y Goyle habían intentado golpear a Mandi con las porras, pero las esquivó a tiempo-. Mandi se prepara para el penalti, lanza y… ¡Sí! ¡40 a 30 para Ravenclaw! ¡Esto es genial! Y Baddock no parece en forma hoy…

Malcome dirigió su escoba tan rápidamente hacia Boot que al chico apenas le dio tiempo para agacharse. La señora Hooch volvió a pitar falta y el equipo de Ravenclaw se preparó para tirar a penalti otra vez. Orla encestó y los marcadores estuvieron a 50-30. El público gritaba como loco con el tremendo partido que estaban teniendo.

-¡Draco! -Gritó Pansy con desesperación-. ¡¿Quieres dejar de hacer el tonto y buscar la maldita snitch?! -los Gryffindors de las gradas se volvieron hacia ella con cara de pocos amigos. Pansy los miró, esbozó una asustada sonrisa de disculpa y se giró enseguida para no ver la expresión amenazadora que tenían sus rostros.

-¿Dónde está la snitch? ¡No aparece! Ninguno de los buscadores parece dar con ella… -dijo Terry con cierta preocupación, y siguió comentando el partido.

Draco por fin había logrado concentrarse un poco más en la búsqueda de la snitch obligándose a no mirar a las gradas de Gryffindor. Había decidido que, si se concentraba en el partido y ganaba, la buscaría hasta debajo de las piedras si era necesario con tal de ver la expresión de su cara cuando fuera el vencedor, y eso había sido el incentivo para hacer bien su trabajo de buscador. Tan pronto como empezó a buscarla con ahínco, vio los brillos que procedían de diferentes lugares. El brillo de gafas y relojes entre el público, de las pulseras, pendientes y colgantes de las chicas e incluso el brillo del lago a lo lejos. Pero tenía que buscar el brillo característico de la snitch, que no era blanco o azulado, sino dorado. De repente, la vio y, para su disgusto y felicidad, se proponía a pasar por delante de las gradas de Gryffindor en unos segundos. Tenía que cogerla, su premio no sería ganar, sino ver la cara de Hermione cuando tuviera la pelota. Se dirigió hacia ella mientras veía por el rabillo del ojo cómo Fawcet se ponía en marcha tras él. Por suerte llegó antes, justo cuando la snitch empezaba a pasar frente a las gradas y la gente soltaba grititos de emoción y señalaban hacia la snitch.

Hermione vio a Draco pasar como el rayo por delante de ella y Pansy gritó "¡Cógela!" tan alto que le zumbó en el oído, pero no le importó. Era lo que ella quería decir en ese momento. Se preguntó si alargando la mano podría haberlo rozado. Vio cómo él estiraba la suya hacia delante y…

…A Draco le faltaban centímetros para cogerla cuando el otro buscador se le unió y le dio un empujón tan brusco que ambos se proyectaron en direcciones contrarias, con la mala suerte de que Draco se dio en el brazo derecho contra uno de los muros de las gradas de Hufflepuff. Le dio un dolor punzante de inmediato que se prolongó dolorosamente, pero equilibró la escoba y volvió a la carrera sin importarle. Aún podía ver el brillo de la snitch varios metros por delante. Fawcet se colocó al lado de él sin ningún otro empujón, al parecer ahora lo consideraba una mala idea.

Hermione se había asustado en el momento en que Draco se golpeó y casi se cae de las gradas cuando se inclinó sobre la mampara para ver si se había hecho daño. Por fortuna, tanto Ginny como Pansy se dieron cuenta y la agarraron antes de que tuviera un accidente, y Draco siguió persiguiendo la snitch. Ahora sí que estaba totalmente concentrado, con la vista fija en la pequeña pelota alada. Por fin estaba ganando terreno y su escoba era más rápida que la de su contrincante, y él, más hábil. Poco a poco, le sacó varios centímetros y tuvo la snitch justo ante sus ojos. "Por ti, Hermione", se dijo antes de cogerla limpiamente con la mano.

Se elevó en el aire en el momento en que sintió la snitch intentando librarse de su agarre y la enseñó a toda la multitud con una sonrisa tan grande que no sabía que tenía. Se sintió completamente lleno con el orgullo de capitán de quidditch y de saberse un gran jugador. Dio una vuelta al campo, oyendo los gritos de felicidad del público y algunos abucheos. Había ganado el equipo menos querido, pero había sido un gran partido y una gran persecución, y la gente estaba contenta por el espectáculo, así que se sentían complacidos de todas formas.

-¡Miren eso! -Exclamó Terry-. ¡Draco Malfoy ha cogido la snitch tras una emocionante carrera…! ¡Los marcadores están 180 a 50 para Slytherin! ¡Slytherin gana! ¡Ha sido un partido alucinante!

Ahora sí, Draco podía buscarla tal y como se había prometido a sí mismo. Escudriñó las gradas con frenesí mientras los miembros de su equipo aterrizaban. Todos los Gyffindors le parecían iguales desde allí, con sus túnicas azules. Entonces, vio a alguien vestido de esmeralda que antes no había notado: sin duda, era Pansy. El corazón le latió aún más rápido si cabe cuando descubrió a Hermione a su lado. Se sintió orgulloso y contento al darse cuenta de que ella le miraba directamente a los ojos. Los tenía llorosos de la emoción y algunas lágrimas empezaban a deslizarse por sus mejillas, pero sabía que eran de felicidad. Le sonreía con una sonrisa tan grande como la suya propia. Sus dos amigas la abrazaban también emocionadas, pero ella no apartaba la mirada de Draco. Él alzó la snitch en su dirección: la había cogido por ella. Le pareció que no la había visto nunca tan hermosa. Pero entonces, ella se giró y le dijo algo a la chica Weasley.

-Ginny, necesito irme de aquí -dijo Hermione aguantando las ganas de llorar. La emoción empezaba a dejar paso a la tristeza y su imaginación le estaba jugando malas pasadas. No podía ser que Draco la hubiera mirado y hubiera alzado la snitch como si fuese para ella.

-¡No! -exclamaron Ginny y Pansy.

-Lo siento, chicas -y empezó a abrirse paso entre la muchedumbre.

¿Se iba? ¡Se iba! No, Draco no quería que se fuera, quería… la quería a ella. Había sentido todas las buenas emociones de ganar un partido de quidditch mezcladas con las de saber que Hermione le estaba apoyando incondicionalmente a pesar de lo que le había hecho. No podía dejarla ir, no podía huir. Pansy tenía razón: había llegado el momento en el que estaba tan atrapado por sus sentimientos y emociones que no podía pensar como le gustaría. Hizo lo que el corazón le dictaba.

-Draco, ¿qué miras? -preguntó Blaise a su espalda. Al ver que Draco no bajaba, Blaise había subido a buscarlo.

-Se va, Blaise… y esta vez no voy a permitirlo -dijo sin mirarlo y poniendo su escoba a máxima velocidad.

Hermione acababa de llegar a las escaleras de las gradas, cuando el grito eufórico de sus dos amigas la hizo retroceder y mirarlas. Estaban aún por la mitad de la fila de asientos, pero habían gritado tan alto que hubiera sido imposible que nadie se diera cuenta ahora que la gente se había calmado un poco. Vio como sus amigas señalaban a algún punto alto en el campo de quidditch. Cuando miró se quedó con la boca abierta y pegada a donde estaba: Draco Malfoy se acercaba a ella a toda velocidad en la escoba. Desmontó de un salto en cuanto pudo y se acercó a ella más de lo que había estado nunca, todo tan rápido que no le dio tiempo de asimilarlo. Estaba un escalón por debajo de ella, de modo que estaban casi a la misma altura, aunque el chico aún le sacaba unos centímetros.

-Hermione -dijo con voz profunda-. Te quiero. Te mentí aquella noche y lo siento.

Hermione sintió que le faltaba el aire. ¿Se estaba volviendo loca? Lo miró asombrada y le pareció que los ojos grises le decían la verdad.

-¿De verdad? -preguntó como pudo.

Él no le contestó, sino que sonrió, puso su mano en la espalda de Hermione y la acercó aún más. El corazón de Hermione iba más rápido de lo que había ido en toda su vida y sentía que temblaba de expectación. Con la otra, Draco le acarició la mejilla y acercó su cara a la de él. Y la besó, la besó tan lentamente que las rodillas de Hermione casi no la sostenían y se hubiera caído si Draco no la hubiera estado sujetando con ambas manos por la cintura. Pero la sensación de sus suaves labios contra los suyos, el sentir tanto cariño y amor en ese beso fue todo de lo que fueron conscientes. Ninguno de los dos supo cuanto duró, el mundo desapareció y todo lo que había pasado antes no parecía tener importancia, ni siquiera el futuro les preocupaba en aquel momento. No sabían que había millones de espectadores, profesores y alumnos, que los miraban asombrados; unos cuantos, enfadados; y los que menos, contentos por ellos.

Pansy y Ginny habían llegado al final de la fila y se abrazaban y se felicitaban por el trabajo bien hecho. El plan de Pansy era muy simple y se basaba en lo mucho que conocía a su amigo. Sabía que no estaba acostumbrado a no tener lo que quería, que lo que pedía enseguida lo tenía. Sabía que lo que más había querido en este mundo era a lo que había renunciado. Sabía que lo que más le emocionaba hasta hace poco era ganar un partido de quidditch. Sabía que mezclando esos dos hechos podría lograr lo que había logrado: unirlos a los dos sin que ni siquiera se hubieran percatado de que ella era, junto con Ginny, un Hada Madrina.

Ginny se entía encantada de que Hermione por fin fuera feliz. Había dudado seriamente de que el plan de Pansy funcionara, pues el hecho de que simplemente los dos estuvieran en el mismo sitio no parecía ser un buen plan. Pero Pansy conocía mejor a Draco de lo que parecía y, si no hubiera funcionado, estaba claro que los habría acercado aún más. Habría puesto a Draco en tal situación desesperada que no hubiera podido soportarlo mucho más. Pero había funcionado y no valía la pena detenerse a analizar los supuestos.

Blaise se había quedado en el aire. Aún no sabía que pensar, pero no sería él el que arruinara la felicidad de su amigo. Ron y Harry los miraban con la boca abierta, y Ron estaba más rojo de lo que había estado nunca. No podían pensar con claridad, les parecía que estaban viviendo una pesadilla o que alguien les estaba gastando una broma muy, muy pesada. En algún momento, Hermione aparecería y gritaría "¡Eh! ¿Quién es esa doble que está besando a Malfoy?". Por supuesto, eso no ocurriría.

Las Casas de Gryffindor y Slytherin se habían quedado de piedra. ¿Dos de sus más respetados miembros juntos? Furia y desconcierto pasaba por sus mentes viéndolos confraternizando con el enemigo. Las casas de Hufflepuff y Ravenclaw tenían opiniones tan diversas que eran demasiadas para mencionarlas.

Dumbledore sonreía como si fuera un bebé con una golosina, McGonagall y Snape se miraban como si no supieran si reír o llorar, Malon contemplaba la escena con una expresión falta de toda emoción y el profesor Flitwick daba saltitos de emoción en su asiento.

Pero lo peor de todo aún no había llegado. Había una única persona en la multitud que miraba la escena con intereses egoístas y los ojos llenos de culpabilidad. Su señor le había dicho que averiguara quién era la persona que rondaba por la mente de Draco Malfoy. Y ahora lo sabía.


Mmmm… snif, snif… :´) (LLLLLL) Es todo lo que tengo que decir…

Es broma xD, qué les parece? ¡Por fin! Dirán todos.

Espero que les haya gustado y que esté a la altura. Tiene algo de la peli esta vez.

¿Qué me dicen del plan de Pansy? ¿Lo entienden? De tan sencillo que es, es complicado. Yo no lo llamaría plan exactamente… sólo es crear las circunstancias y el ambiente propicio.

Y el partido? No sé si ha quedado bien. He hecho lo que he podido… :s

Y el beso?? No me digan que no ha sido tierno… (LLLLL)

Y… la espía de Voldemort ya tiene la información que necesita… Aunque ahora lo sabe todo el mundo xD

Bueno, NECESITO reviews para este capítulo, que es clave, ¿vale? ;) Por favor =)

(K)Kisses&Hugs(L) Ariadi Potter