Ahora o nunca.
Cristal Parker se encontraba mas frustada de lo normal tratando de averiguar sobre los secuestradores que seguramente estarían burlándose a carcajadas de su falta de eficiencia tachando su sagacidad al no tener ninguna pista de lo ocurrido. Constantemente se pasaba su mano por el cabello lacio mirándo las correlaciones que existían entre el primer secuestrador y el segundo.
Ese par de semanas transcurridas le habían dado la certeza de que ambos actuaban independientemente, ya que sería absurdo capturar a personas de dos bandos diferentes a menos que se tratara de un asunto demasiado personal con los cuatro capturados. Había preguntado a todos los alumnos que los conocían para averiguar si no habría alguna persona en común que los relacionara directamente; Pansy Parkinson, Theodore Nott y Blaise Zabinni eran parte de la misma casa, por ende no tenían siquiera una leve camaradería con Hermione Granger de la casa de Gryffindor.
Por otro lado pensaba que el captor de la castaña debía tener algo contra el trio de oro y en especial con Harry Potter, no descartaba la idea a raíz de la misteriosa salida que había tenido hace días en un lugar en medio de la nada que separaba los caminos entre las estaciones de Londres y del colegio de Hechicería. En ese momento una chica llegaba a la oficina que anteriormente le pertenecía al viejo profesor de pociones; su cabello rubio ondulado lo tenía en coleta y sostenía entre sus manos un ejemplar del quisquilloso, periódico del cual su padre era el editor, diseñador, impresor y demás cosas como muestra de las carencias de un diario independiente.
-Luna que tal, creo que no es un buen momento para recibir visitas, estoy mas que cabreada con esta maldita situación y no puedo encontrar ninguna señal de nadie- Indicaba la auror sirviéndose una taza de café ameriano que tanto le encantaba sin mirar a la chica. Luna por su parte se sentaba en la silla del escritorio extendiendo el ejemplar que llevaba con tanto recelo y le dedicaba una sonrisa.
-El café a la larga puede volverte mas nerviosa de lo que estas Cristal, además creo que estas ignorando algo importante- Indicaba la rubia haciendo una pausa. -Ya verificaste la habitación de Hermione?, ¿Qué fue lo que encontraste?- Crystal volteaba en ese momento absorta, ya había registrado el lugar pero no había encontrado nada que le diera una pista del hombre que la capturó.
-No hay nada en ese lugar mas que un montón de libros que en mi vida, y creeme que es así, jamás leería como ella- Daba un sorbo a su taza de café mientras que Luna se levantaba despacio para tomar una para ella.
-Si tu fueras Hermione, ¿Quiénes serían tus enemigos?, y sobre todo, ¿Por qué alguien querría capturarte?- La rubia preguntaba con naturalidad volviéndose a sentar una vez servido su café.
-No lo se..- Cristal tomaba asiento pensando un poco, no había analizado la situación desde otro angulo, al menos no uno diferente que una investigadora debía comprobar por lo que estaba un poco intrigada del verdadero móvil por el cual la castaña de Gryffindor había sido capturada. -Si yo fuera ella, creo que para comenzar tendría que estar involucrada seriamente con alguien que fuese el enemigo de ese hijo de puta..- Comenzaba a recordar los hechos y sobre todo las pruebas que había encontrado cerca de la cabaña del guarda bosques; aquel camafeo y la copa que estaban tiradas en el piso con las huellas de Potter y Malfoy no eran producto de la casualidad.
-Luna, necesito saber algo importante.- Los cabellos lacios de la auror caian sobre su frente al levantarse un poco para mirar a la rubia quien solo le sonreía como si se tratara de una pregunta vanal como el sabor del café. -Que relación tendría Hermione con Draco Malfoy o en su caso dado con el mismo Harry Potter.- La chica miraba su bebida aferrándose a ese ultimo argumento para comenzar a trabajar desde ahí.
-Tengo entendido que Malfoy odia a Hermione por ser…- La rubia se detuvo un momento.
-Sangre sucia, escoria del mundo mágico… Luna créeme que se sus jodidos prejuicios, ese Malfoy si que necesita quien le baje los cojones a la tierra- La rubia la miraba con ojos desorbitados mientras que la auror solo respiraba un poco para tranquilizarse. -Perdon, no era mi intención ser tan burda, pero es parte de lo que he averiguado aquí con el "maravilloso" pasado de los mortífagos en el área.- Concluía la chica para dejar a Lovegood continuar.
-No te preocupes Cristal, te comprendo, pero debo decirte que por esa misma razón ellos no tenían una relación más alla que la que no fuera humillarse o defenderse- Bebía su café suspirando un poco. -Aunque yo no estaría tan segura de que se odian.- Sonreía por alguna razón, pues ella los había visto en el comedor sin que se dieran cuenta al momento que se encontraban forcejeando uno con el otro para posteriormente avisarle a la profesora McGonagall que faltaban dos de los premios anuales para mudarse a la torre; en ese momento la directora los encontró.
-Entonces, solo nos queda Potter, y por lo que sé era uno de sus mejores amigos- Mencionaba la chica de cabello negro.
-Harry y Hermione son amigos solamente-
-No estoy tan segura sabes?- Cristal tenía la mirada en el picaporte de su oficina haciendo que la rubia arqueara la ceja desconcertada.
-Harry esta con Ginny, sería descabellado que la engañara precisamente con su mejor amiga no crees?- Luna intentaba dejar el beneficio de la duda pero comenzaba a atar los cabos uno a uno, por lo menos con los que contaba para descubrir un paso más.
-También sería descabellado que el secuestrador se apareciera por la puerta y nos dijera que querría tomar un café con nosotras ¿No crees eso?- La auror guiñaba el ojo mientras que la rubia arqueaba una ceja ante tal comentario sarcástico y divertido. - Es sencillo linda, en mi profesión se te inculca que todo puede suceder, incluso la cosa mas descabellada, loca, desequilibrada e insana puede ocurrir- Cristal se recargaba en la puerta sosteniendo su taza observando el color de la misma; el humo que despedía el aroma sencillamente la hacían calmarse y pensar detenidamente cada hecho como si estuviera en una maquina de tiempo que le permitía ver todos y cada uno de los detalles que había pasado por alto por ir al ritmo de la presión de encontrar a los criminales y entregarlos. -Nuestro trabajo es pensar como lo haría un mago tenebroso, bien lo decía mi mentor constantemente de ocho de la mañana a diez cuando nos daba clase.- Finalizaba danod un sorbo.
-Entonces crees que Harry y Hermione tenían algo que ver?- Preguntaba con duda la rubia.
-Si eso me da la pista para capturar al hijo de puta lo creeré como una maldita religión- Crystal sabía que tendría que encontrar la manera de averiguar las cosas mas a fondo, pensaba en la salida que tuvo Potter los días anteriores, pues no era normal que considerando que su amiga estaba privada de su libertad se paseara como si nada.
-Creo que tengo que hacer algo Luna, ¿Te importaría si nos vemos después?, debo ver a la profesora McGonagall para entregarle los últimos informes de los interrogatorios que hice hoy por Londres.-
-Por su puesto no te preocupes, nos vemos después, pero recuerda una cosa- En ese momento la detective la miraba inquisitiva.
-Si claro dime-
-Aveces lo que quieres… no es lo que deseas- Luna se levantaba de su silla dejando el café a medio consumir para volver a tomar su ejemplar del quisquilloso y salir a la puerta para retirarse; sus cabellos rizados la hacían ver como una muñequita de aparador que acompañado de esa sonrisa bondadosa hacía desarmar a cualquiera con tan solo esa mirada.
Cristal le devolvió la sonrisa no prestándole atención a esa frase, consideraba que aquella rubia a pesar de ser muy lista debía simplemente de enfocarse en la realidad y sentido de la urgencia. Se despidió de ella para poder tomar un par de guantes de látex y unas pinzas que tenía en su escritorio para casos de emergencia. Abandonó su oficina dirigiéndose no a la dirección como le había contado a la rubia, sino para ir a la torre de premios anuales para volver a verificar alguna cosa que le diera la razón sobre el hipotético idilio que se había creado entre la secuestrada y el gran héroe Harry Potter.
Cuando subió por fin al lugar de los alumnos destacados pudo abrir el retrato gracias al pase que la directora le había otorgado para hacer las investigaciones pertinentes, asi que sin pensarlo se adentró a la sala común llevándose la sorpresa que Draco Malfoy se encontraba en aquel sitio. No esperaba que el chico platinado estuviera ahí teniendo clases, pero supuso que disponía de una hora libre para poder hacer alguna tarea o pendiente; tan solo lo observó dándose cuenta que la estaba ignorando, asi que se acercó un poco para poder carraspear llamando su atención.
-Oh dime, que es lo que necesitas- Malfoy no la miraba a los ojos y no tenía aquella actitud tan petulante que Cristal conocía perfectamente debido a los interrogatorios que le había hecho en días anteriores.
-Voy a la habitación de Granger, pero aun queda una platica pendiente contigo aunque creo que tengo que hablar primero con Connor- A la detective le parecía extraño que el chico no se inmutara o no esbozara una sonrisa triunfante como era su costumbre, tan solo estaba hojeando un libro que tenía por título "Pociones avanzadas para la transmutación"; el mismo que llevaba leyendo desde que había llegado a la escuela.
-Pues creo que debes hacer eso, ahora si me disculpas estoy estudiando- Contestaba secamente el platinado mientras que la chica observó algo peculiar en su comportamiento; Draco sorbía con la naríz periódicamente como si estuviese enfermo de gripe, pero no escuchaba flemas o algo relacionado con la enfermedad por lo que le parecía extraño.
-Te sientes bien?, me imagino que por eso no asististe a clases, creo que deberías ir a la enfermería- La chica auror concluía antes de subir a la habitación pero el joven Slytherin no la miraba siquiera, sus ojos estaban pegados a la lectura ignorando completamente su presencia y seguramente deseando que se retirara del lugar lo antes posible.
-Ire en un momento, primero quiero estudiar y por lo visto no me estas permitiendo hacerlo asi que con permiso, me retiro a mi habitación- El platinado sin mirarla a los ojos se levantaba del sofá para adelantarse a las escaleras y subir para poder estar mas tranquilo, en cambio la detective arqueaba una ceja por esa actitud tan cortante que estaba demostrando el chico. Le restó importancia y se dirigió hacia el dormitorio de la castaña.
Subió las escaleras de mármol y abrió la puerta donde claramente se leía "Hemione Jane Granger"; una placa de madera con letras doradas que tenía el escudo de la casa de los leones en la parte inferior grabada señalando el aposento de la chica. Al entrar contempló el excelente gusto que tenía la castaña en la decoración, pues en el lugar se encontraba un librero que tenía ejemplares de todo tipo; empastados de toda clase de sitios donde habían sido impresos. El tocador de roble laqueado y barnizado le daban un brillo espectacular a la habitación que la hacían ver como las de las grandes celebridades sin necesidad de gastar mucho.
Se dirigió con sigilo colocándose los guantes y sacando las pinzas para comenzar a registrar de nueva cuenta el lugar, caminó despacio contemplando las fotografías que la castaña tenía colocados en su buró; ahí se encontraban los señores Granger, quienes abrazaban a su hija después de haber recibido el premio cuando había llegado a su casa. Lo tomaba con una mano y sonreía no comprendiendo como era posible que una chica tan gentil haya sido victima de un loco que deseaba venganza, pues no veía otro motivo por mas que lo buscara.
En el tocador se encontraba la foto de Harry Potter sin el otro chico pelirrojo; eso acaparó su atención en especial contando la especulación que había hecho cuando estaba con la rubia. Lo tomaba de la misma manera observándolo un poco, recordaba de la misma manera el camafeo que estaba tirado con las huellas del chico de la cicatriz y lo ligaba con la relación que tenía con ella. En el perchero se encontraba una túnica que no se había guardado como las demás en el baúl o en el ropero, asi que se dirigió a él posando su mirada azul en la bolsa de la misma que dejaba salir la punta de un papel parecido a una carta.
-Esto puede ser…- Cristal la tomaba despacio para contemplar algo que confirmaba los hechos, pues el remitente era Harry Potter.
"Hermione
No se por que razón me estas evitando pero estoy seguro que es por la otra carta que te había enviado, pues quiero decirte que me arrepiento de haberlo hecho ya que no dejo de pensar en ti, no después de darme cuenta que yo también siento eso tan fuerte que me hace desear mirarte cada dia.
Mi relación con Ginny esta en picada no por que ninguno de los dos quiera, supongo que el destino no nos tiene un futuro juntos asi que pienso que nuestra relación llegó a desgastarse como una barredora después de treinta campeonatos seguidos.
Deseo verte mi pequeña brujita, necesito tanto volver a contemplar tus ojos miel aunque sea para regañarme o reñirme cada vez que cometo una torpeza. Se que esto es demasiado loco y fuera de lugar y quizá con esto Ron quien esta enamorado de ti todavía termine odiándome pero de verdad esta ausencia tuya me carcome y me mata.
Estaré en la cabaña de Hagrid esta noche, dime que vendrás, no me contestes nada mas.
Siempre tuyo Harry".
-Esto confirma toda la sospecha- La auror tomaba la carta que había leído abriendo sus ojos aún más de la cuenta para guardarla en una de las bolsas de plástico que había llevado como evidencia. Por otro lado no le constaba que efectivamente Potter hubiese tenido una relacion con la castaña a escondidas de la novia oficial, pero tenía que indagar más de la cuenta no en la habitación, necesitaba encontrar lo necesario para poder pillar al chico de la cicatriz con las manos en la masa.
-Potter la secuestró?, ¡Claro!, necesitaba tenerla lejos al no poder estar con ella y por ende el maldito héroe tuvo que haber fingido un secuestro- La chica comenzaba a sacar sus propias conclusiones premeditadamente, pero para eso tendría que dejar que las cosas pasaran como hasta la fecha para poder saber sobre el paradero de la castaña. Se sentó en la cama para poder releer la carta esperando no equivocarse, tendría que comparar la caligrafía para evitar alguna confusión o una falsa prueba que el verdadero secuestrador pudo haber dejado en el lugar en espera de ser encontrado y desviar la atención.
o-o-o-o-o-o-o-o
Hermione no había podido pegar el ojo en toda la noche, pues constantemente pensaba en aquella mirada gris de la que ahora no solo estaba cautiva en cuerpo, su mente estaba rondando por aquellos cabellos platinados que claramente observó pegados a su frente acompañados de ese respirar tan agitado, sintió que su alma se partía al escuchar aquellas palabras renuentes de su boca rechazando cualquier clase de ayuda.
Hojeaba la enciclopedia del medimago que había encontrado en la biblioteca para darse cuenta de que se hablaba de solo algunas enfermedades específicas, mismas que tenían llagas o algun otro síntoma cutáneo que podría dar la pista con la cura o la medicina ideal para contrarrestarla. Este no era el caso en especial debido a que Draco presentaba tan solo una coloración mas pálida de la normal, sus pupilas estaban algo dilatadas y quizá ese dolor de estomago que había distinguido podría tratarse de algo parecido a un trasmutaris bacteriana; misma que al estar expuesto a la transformación constantemente se adquiria por radicales libres que atacaban a esas especies en concreto, y el cuerpo humano por si solo no podía combatirlas debido a la diferencia de anticuerpos.
-Maldita sea .. ¿Qué es lo que tienes Malfoy?- Comenzaba a alarmarse tratando de por lo menos identificar en una enfermedad la mayoría de los síntomas que presentaba; todo era inútil puesto que en cuestión de la medicina no se podía englobar en una sola cualquier complicación como si se tratara de una simple gripe. Cerró el libro y comenzaba a recordar todo lo que había visto en la biblioteca, aquellas cosas que tenía que conjuntar y lo más importante; saber desde cuándo se estaban desarrollando, esa era la parte difícil ya que para eso tendría que preguntarle directamente y no le resultaría sencillo debido a que le prohibía que siquiera lo tocase.
-Si no fueras tan obstinado maldito hurón de pacotilla tan engreído… - No terminó la frase cuando en ese momento deseaba arriesgar el todo por el todo, así que salió de la habitación dejando los manuscritos sobre la cama para dirigirse a la habitación de Malfoy quien seguramente no había ido al colegio debido al malestar que tenía. Deseaba pensar de esa manera ya que conociéndolo no se arriesgaría a desperdiciar la oportunidad de extorsionar a Potter aún estando enfermo.
Se dirigió con algo de prisa a la recamara del platinado para hacerle esas preguntas; sus manos frías y su respirar agitado eran claros síntomas de preocupación por él, aunque esto no fuera recompensado siquiera tenía la necesidad de estar a su lado para poder ayudar en algo. No le importaba si sería confinada de nuevo al cuarto de servicio de los elfos, no le interesaba ser bofeteada por él como las ocasiones anteriores, tenía que hacer algo de la manera más rápida aún en contra de lo que le había dicho la última vez que "hablaron".
El aposento de Malfoy no se encontraba lejos de donde ella estaba, cinco puertas era lo que los separaba y no tardaría en estar ahí para averiguar a fondo lo que pasaba, pero antes de poder abrir la puerta se encontró con el elfo que cuidaba la casa. El tan solo la miro por primera vez con una sonrisa inocente llevando en sus manos una charola de plata que contenía un plato de porcelana con uvas moradas, un poco de queso de mesa y una botella abierta de Moscatel. Hermione le devolvió la sonrisa y desistió de girar el picaporte para no meter en problemas al hombrecillo con su amo.
-Como sigue Draco Plumber?- Le preguntaba la chica con inocencia mientras que el ser mágico de orejas dobladas sostenía la sonrisa con la bandeja en la mano todavía.
-Esta mejorándose señorita, ahora el tiene que descansar para ponerse bien, pero me dijo que usted podía estar por toda la casa a su albedrío- Plumber indicaba tranquilamente dejando esa actitud tan timida que lo caracterizaba, sin embargo la castaña notaba que algo andaba realmente mal con el platinado.
-Necesito a ver como esta Plumber si quieres yo le llevo esto si?- Intentaba quitarle la bandeja mientras que el elfo se retiraba trastabillando un poco casi a punto de tirar el contenido de la charola, esto hizo que la ojimiel se detuviera mirándo ahora lo nervioso que se mostraba.
-No!, ¡Plumber debe llevárselo no usted!.. ¡No la prisionera!, ¡El amo Malfoy no la dejará entrar y Plumber debe obedecer al amo!- Se inquietaba el hombrecillo a tal grado que la saliva se le podía salir de su lugar mientras que miraba a la chica con algo de furia, en ese instante la castaña comprendió que en realidad había que dejarlo solo, no sería buena idea o prudente hacer una tontería conociendo al platinado.
-Esta bien, está bien calmate… - La chica suspiraba preocupada que Draco saliera de la habitación para poder ahora si matarla si era preciso por el escándalo que estaba provocando por violar una orden suya. Se acomodó los rizos y volvió a sonreírle para infundirle tranquilidad. -…Solo dime desde cuando tu amo se empezó a enfermar eso es todo.- Indicaba la chica con un tono mucho más bajo de lo normal mientras que el hombrecillo tan solo no despegaba la vista de la charola que llevaba en la mano.
-Plumber no lo sabe, solo… vió que el amo regresaba del colegio y se sentaba en la chimenea a beber como siempre del vino que tanto le gusta, debe entender que el amo no platica mucho con Plumber, a Plumber no le cuenta cosas, con Plumber se muestra… malo- El harapiento ser mágico intentaba llorar desesperado por hablar mal de quien lo tenía a su cargo por lo que Hermione lo detuvo para que no cometiera una tontería derramando el contenido de la charola.
-Esta bien, no preguntaré más, pero debes de cuidarlo él no se ve bien, y te agardecer que me digas sobre su estado de salud quieres?, ¿Quizá yo pueda ayudarte?- Hermione volvía a sonreir un poco más con dulzura mientras que Plumber tan solo agachaba la mirada.
-Con permiso, Plumber debe trabajar, y le recuerdo que el amo no quiere que nadie lo vea excepto Plumber- El elfo desaparecía en una cortinilla ligera de humo haciendo que la chica tosiera un poco.
Pensaba en un principio que debía acatar aquella orden, pero tenía sus reservas ya que por extraño que pareciera conocía al platinado un poco más de la cuenta o inclusive mas de lo que en realidad quisiera. Se tocaba el mentón con la mano para analizar las palabras del elfo pues debían significar dos cosas; la primera podría ser que en realidad se estaba recuperando y que no deseaba salir y descansar un poco, o la segunda que significaba que aquello que tenía era más grave de lo que pensaba. Analizaba la situación del elfo y llegaba a la conclusión de que ellos estaban obligados a seguir ordenes cualesquiera que fuesen, asi que relativamente esos pequeños domésticos no eran de fiar.
-Creo que es el momento justo…- La castaña caminaba un poco para bajar las escaleras lentamente observando la puerta principal, ese lugar por el que había intentado escapar la primera vez; sintió ganas de correr, deseaba salir cuanto antes de ese lugar pues todavía tenía en la cabeza a sus padres, necesitaba hablar con Harry de muchas cosas, conclusiones a las que había llegado en ese tiempo que había estado encerrada, esa desición que había tomado tan difícil, tan complicada sintiéndose avergonzada cual moneda de cambio que piensa por si sola.. ahora no era su dueño, no le pertenecía.
Decidió esperar un poco más sentándose en el sofá cercano a la chimenea para observar otra botella de Moscatel que se encontraba medio consumida, y a decir verdad necesitaba algo de licor para poder calmar sus nervios; no era muy afecta a las bebidas embriagantes pero dadas las circunstancias su cuerpo lo reclamaba a gritos. Tomó la copa que el platinado había dejado y que el elfo había olvidado recoger para posteriormente servise un poco solamente, miró el contenido y antes de llevárselo a la boca cerraba los ojos pero tenía aquella idea en su cabeza que no la dejaba estar tranquila.
-Es ahora o nunca..- No bebió de la copa, sin embargo tan solo el olor le daba el valor necesario para poder hacer lo que llevaba pensado desde que había estado recluída en la mansión de Estocolmo, tenía cosas que hacer y no podía quedarse de brazos cruzados esperando a que un libertador llegara a rescatarla. Odiaba a las princesas sobremanera y sentirse una era equivalente a ser una completa idiota. Se levantó del sofá y observó que el elfo salía de la habitación de Malfoy para simular que iba a la biblioteca, y cuando se cruzaron Hermione intentó estar calmada y serena dirigiéndose al pasillo por donde quedaba aquel lugar.
El elfo le restó importancia llevando la charola ahora vacía a la cocina para hacer las labores que le correspondían. La castaña espero un tiempo razonable para perderlo de vista y seguido a esto se dirigió lo más rápido que podía a la habitación de Malfoy; lo hacía con total sigilo para evitar hacer algun ruido y que Plumber escuchara poniéndose loco brincoteando por todos lados. Subió tan rápido como sus piernas le dieron a entender y por fin abrió el picaporte de la habitación de Draco.
Entraba despacio mirando hacia atrás para asegurarse de que no estuviese Plumber cerca, continuó a paso lento pero seguro observando que el platinado estaba en cama; su semblante estaba peor que antes ya que su color casi se había ido por completo dejándolo incluso más bajo que el de la nieve misma. La castaña emitió un grito ahogado colocándose la mano en la boca y contrayendo los ojos en señal de preocupación observando que sus ojos estaban cerrados, respiraba entercortadamente y en periodos demasiado rápidos a tal grado que intuía que un respirador no le vendría nada mal.
-Draco…- Se sentaba en la cama tocando con suavidad su frente, estaba más frío que de costumbre, su boca mostraba algo de piel curtida a causa de la deshidratación que estaba presentándose. El chico volteaba lentamente dándose cuenta de su presencia pero Hermione no se inmutaba, lo acariciaba con tanta ternura pasando sus dedos desde su frente hasta sus pómulos sonriéndole con calidez. En ese momento el platinado solo pasaba saliva.
-Her… mio… ne..- La castaña sintió que las entrañas se le despedazaban al escucharlo hablar de esa manera, pues su voz se escuchaba arrastrada, cansada, tenue, no era la que estaba acostumbrada a escuchar cuando le gritaba o la amenazaba.
Ella tan solo sonreía hasta que sus ojos caramelo se postraron en esa plata liquida que emanaban los orbes de Draco Malfoy; se acercaba lentamente, despacio como si el mundo y el tiempo se evaporaran en ese instante, sus alientos se cruzaban para darse calor impregnándose en cada fibra de su ser. Sus corazones latían al unísono, el cabello de Hermione caia para acriciar el pecho del platinado mismo que contraía sus músculos al sentirla tan cerca. Sus labios se posaron en su frente quedándose un rato, ese instante el chico tan solo sonrió, no tuvo fuerza para rechazarla, para evadir lo que sentía ante tanta ternura, pues esta era la mejor arma contra aquellos sentimientos negativos.
-Draco… tengo, tengo que irme, no puedo estar aquí un minuto mas… no con esto, perdóname- La chica derramaba una lagrima hablando en susurro para en ese instante tomar con rapidez la varita del chico, pues si escaparía de ese sitio la necesitaría para abrirse paso.
El platinado intentaba abrir los ojos un poco más pero debido a su estado tan solo alcanzaba a toser un poco, mientras tanto Hermione tenía la varita en sus manos mirándolo otro poco más; el color del chico era mas precaria de lo que intuía, pero luchaba por que la chica no se alejara, asi que se levantó como pudo pero antes de hacerlo ella había salido de la habitación para disponerse a alejarse de la mansión. Se dirigía a la puerta con suma prisa cuando en ese instante se encontró con Plumber quien tan solo la miró sorprendido de que pudiese llegar a ese lugar sin represalias.
-No, la prisionera no debe escapar, Plumber debe detenerla- El elfo se lanzaba hacia ella mientras que la castaña se aferraba a la varita con todo lo que tenía pues el hombrecillo la aprisionaba de los arrugados y mugrientos brazos.
-Plum..ber… No la dejes… escapar!- Draco intentaba bajar las escaleras como podía pero al hacerlo había tropezado provocándole una caída que afortunadamente no pasó a mayores ya que tano solo resbalo tres peldaños. Hermione quien había visto la escena deseaba auxiliarlo, se notaba que hacía un esfuerzo sobre humano para ponerse en pie pero era inútil, aquella enfermedad o lo que tuviere estaba acabando con su fuerza; apretaba sus dientes deseando no irse, quedarse a cuidarlo, protegerlo incluso de si mismo, pero tenía que hacer muchas cosas.
-Draco no puedo quedarme, debo alejarme o será tarde- Indicaba la chica sosteniendo su varita para apuntar el pecho del elfo y dando un hechizo certero -¡Repulso!- El hombrecillo salió disparado hacia uno de los jarrones de porcelana japonesa que se encontraba en uno de los extremos de la sala del recibidor provocándole un desmayo inmediato; si bien era cierto que esos seres mágicos eran aguantadores al parecer Plumber no lo era.
El platinado se movia a rastras por las escaleras estirándose lo más que podía pero la castaña estaba de pie tan solo mirando y empuñando una mano, sentía impotencia al verlo de esa manera, quería levantarlo, besarlo, curar sus heridas internas, no aquellas que el mismo cuerpo iba aflorando poco a poco sino esas del alma que se consideran imborrables pero que con un contacto bondadoso y lleno de amor se resarcían lentamente hasta llegar a nada. Hermione no tenía opción pues era su momento de poder poner las cosas en orden con su vida, aunque sus sentimientos estaban definidos no sabía si luchar por ese amor que sentía por Draco o desistir en cualquier aspecto para poder reordenarse; tan solo se dio la media vuelta abriendo el portón de madera dejando entrar un poco de viento helado.
-Eres una… te odio… - El chico lograba bajar completamente pero le era inútil ponerse en pie, asi que tan solo dio un puñetazo en el piso de mármol apretando sus dientes hasta casi rechinarlos de la ira que estaba experimentando, pues no solo su plan se había venido abajo por una maldita enfermedad oportunista, sino por perder el único amor de su vida, aquel que lo volvía loco en todos los aspectos, aquel que deseaba aprisionar para poder disfrutar más de el a pesar de no ser retribuído pues aun tenía en la mente "Ella es de Potter"; sus celos lo carcomían, lo pudrían por dentro cada vez mas, esa ira contenida casi lanzaba llamaradas a través de esos orbes de color gris que cristalizados miraban con decepción que Hermione Granger se estaba alejando, esta vez quizá para siempre sin oportunidad de volver a verla.
Hermione no dijo nada, tan solo tomaba una gabardina que se encontraba en el perchero de la entrada, aquella que el platinado tanto usaba para salir, pues no iba a regresar a la habitación a encontrar algo para abrigarse ya que eso significaría que el elfo pudiera despertar para esta vez encerrarla sin oportunidad de dejarla salir siquiera a la biblioteca. Se cubrió con el para dar los primeros pasos a la salida; Draco tan solo escuchaba las pisadas en la nieve que se retiraban disminuyendo su intensidad y sonido mientras derramaba unas cuantas lágrimas, su corazón estaba hecho pedazos, por primera vez había reconocido que estaba enamorado, pero mal correspondido al parecer de esa chica que seguramente se iría con su amante.
-Te odio Potter, te odio… maldita vida… te odio… Draco Malfoy.—Decía el chico en susurro para casi caer rendido al piso, pero tenía que moverse para no quedarse en ese sitio.
-Regresa Hermione… No me dejes… No me dejes solo… tengo… tengo miedo- En ese instante callo dormido sin pensar en otra cosa mas que en esos ojos de color caramelo que lo miraban por última vez. La chica se había marchado llevándose con ella todo lo bueno que alguna vez pudo haber sentido por alguien, alejando de él la esperanza de cambiar, retirando la luz tan calida que había llegado a su vida.
