Capítulo 25: Reflexionando.

Residencia Itou, 11:00pm.

Makoto se hallaba recostado en su cama junto a Sekai.

Su novia ya llevaba poco menos de una hora dormida, sin embargo, Makoto no lograba dormir.

Volteó a mirar a su novia de cuatro meses de embarazó y no pudo evitar dejar escapar una pequeña sonrisa. Sekai se veía tan inocente cuando dormía.

Bajo su mirada hasta su barriga y puso su mano en su vientre antes de acariciarlo.

Apoyo la cabeza en el vientre de Sekai y susurró en voz baja para no despertar a su prometida:

-No importa si eres niño o niña, te prometo que tus dos padres haremos lo imposible por hacerte feliz. Te amamos. Y, te juro por mi vida, que haré lo imposible por protegerlos a ambos, a ti y a tú madre.

Le dio un beso en el vientre y se levantó para apoyarse en la ventana.

Apoyado en la ventana, empezó a recordar los eventos de hacía tres años.

Por mucho qué lo intentaban, ni Tsubasa ni él habían logrado dejar atrás las pesadillas sino, en el caso de Tsubasa, hasta año y medio después de lo sucedido.

En el de Makoto, este no dejo de tener pesadillas sino hasta el día que la conoció.

A Sekai.

Dejo escapar una pequeña risa al notar lo idiota que había sido al no darse de cuenta que sus pesadillas terminaron el mismo día que se conocieron.

Supuso que se debía a qué había aprendido a vivir con las pesadillas.

Sin embargo, lo peor no eran las pesadillas, sino los recuerdos.

Cada vez que veía, o oía algo que le recordase a Irina, este no podía evitar que los momentos que Tsubasa y él compartieron con ella.

Tanto los recuerdos felices, cómo los que en este momento lo atormentaban.

Lo que desconocía Tsubasa, era que en el centro de todo, estaban Yoshio y Runo.

Fuera de Makoto, Runo y Yoshio, nadie más sabía lo que en verdad había pasado. Al menos, nadie más que estuviese vivo.

Él mismo Makoto pensó que era la única persona con vida que conocía toda la verdad.

Hasta ese día.

Pensar que por tres años los había dado por muertos.

Apretó su puño con fuerza al recordar que, aparte de si mismo, Runo y Yoshio, había una cuarta persona involucrada en toda esa tragedia.

A Makoto no le cabía duda alguna de que esa cuarta persona sí había muerto. A menos que se fuese parte del elenco de algún anime o serie de fantasía, nadie sobreviviría a eso.

Ese maldito se merecía más que nadie la muerte.

Cómo sí Dios se hubiese dado cuenta de los lúgubres pensamientos de Makoto, súbitamente comenzó a caer un enorme aguacero.

Por alguna razón, el cielo tal cómo estaba esa misma noche, le recordaba a las 5 de la tarde de hace tres años.

Pensar en cuanto tiempo había pasado desde esa tragedia, le había hecho abrir los ojos.

Había tratado de ocultar demasiado tiempo el pasado, y ahora le estaba cobrando factura en el peor momento posible.

Makoto estaba consciente de que se lo merecía, sin embargo, los que estaban alrededor suyo no habían tenido nada que ver.

Aunque eso les traía sin cuidado a los mellizos.

Si no les había importado antes, ¿Por qué les habría de importar ahora?

Después de todo, estaban hablando de dos sociópatas.

No.

Esto era mucho peor.

Eran psicópatas.

Al menos, los sociópatas eran capaces sentir empatía hacía los otros, y en algunos casos, hasta llegaban a sentir el dolor ajeno.

En cambio, los psicópatas no eran capaces de sentir ninguna de las dos.

Con los ojos fijos en la lluvia, consideró lo qué pronto llevaría a cabo.

-"Sekai, Tsubasa, todos ustedes me odiaran cuando sepan lo que ocurrió, de eso no me queda duda, además, probablemente vaya a la cárcel de todos modos"- Pensó Makoto sintiendo un enorme pesar en el corazón- "Sin embargo, es mejor que sepan la verdad para que estén preparados a lo que tendrán qué atenerse. Mejor que yo salga mal a qué ustedes"

Dejó escapar un suspiró antes de darle una última mirada a la lluvia y regresar a la cama con Sekai, a sabiendas de que nada volvería a ser cómo alguna vez lo fue.

"Maldito seas, Eiji Takeochi. Espero que en este momento, estés ardiendo en el infierno. Tal y cómo te lo mereces"- Fue lo último que pensó antes de acostarse junto a su prometida para tratar de conciliar el sueño.

Continuara...