Por si lo olvidaron, los personajes pertenecen a Stephanie Meyer, y la historia es de Christie Hart, yo solo traduzco.

Una vez más me acompaña mi querida amiga y Beta Erica Castelo, gracias por seguir apoyándome.


PARTE III: CISNE

Capítulo 25

El aire a su alrededor está cargado, hormigueando en la piel de Bella. No sabía qué esperaba que ocurriera después de su proclamación, pero no era este aire estancado. Una comunicación silenciosa pasa cuando ella lo mira a los ojos. Ahí, ve lo que lo que le está impidiendo hablar. La tormenta de emociones le recuerda que no hace mucho tiempo ella le había revelado quién era, y aunque puede que la quiera mucho, todavía tiene que perdonarla.

"Está bien," le dice con gentileza, "No tienes que decirlo."

"No es eso…" Empieza a decir.

"No tienes que explicar tu vacilación en responder," ella lo detiene, "Entiendo que todavía estás tratando de perdonarme. Puedo esperarte."

"Bella-,"

"Eres el muchacho más horrible que he tenido el disgusto de conocer en mi vida," Bella escucha furiosa a Charlotte. Gradualmente, su voz se escucha más cerca de la puerta de la cabaña.

"Curiosamente, no me has dado la impresión de que hayas conocido muchos muchachos," la contestación de Peter se escucha poco después.

Charlotte suelta un chillido de frustración, "¡En el momento que vuelva a mi trono voy ordenar que monten tu cabeza en mis aposentos!"

Peter se ríe con fuerza, "Si me quieres en tu recámara, Essa, todo lo que tienes que hacer es pedirlo."

Bella está segura que si los dos no hubiesen llegado a la cabaña Charlotte podría haber estrangulado a Peter con sus propias manos. Se ven bastante nerviosos al entrar, pero Bella está más intrigada por los cambios que ve en sus compañeros.

Por primera vez, Bella nota lo mucho que Peter ha crecido en los meses desde que lo vio. Parece haber sufrido un estirón, llegando más allá de la cabeza de ella y cerca de la figura alta de Edward. Sus rizos rubios están más desordenados, sus mejillas un poco más delgadas, y lo que una vez había sido una figura delgada, ahora es el cuerpo de un hombre tonificado.

Charlotte también se ve diferente. Si Bella comparara a la muchacha frente a ella con la que conoció en Cullenia, hubiese creído que eran dos personas diferentes. Le exposición a los elementos había oscurecido la piel de Charlotte para enfatizar su tono aceitunado, y el cambio en su previo régimen había resultado en rizos más libres. La actividad constante había causado que perdiera lo que quedaba de su peso infantil y tonificado su figura.

Más notablemente, su comportamiento en torno a Peter es extraño. Bella se da cuenta con algo de sorpresa que Charlotte se ve… tímida. Ciertamente no en la forma en que ha estado lanzando respuestas—réplicas mordaces parecen ser tan fáciles como respirar para ella. Es más la forma en que abraza su pecho con un brazo consciente de sí misma y el suave rosa en sus mejillas.

"No creo que esa sea una forma apropiada de hablar para cualquiera de ustedes," Edward los regaña. Su tono es de reprensión, pero el ligero movimiento en la comisura de su boca alerta a Bella de su broma. Ha captado la misma observación que ella…

Los dos se gustan.

"Si necesitara una doncella sustituta para que me cuide, hubiera pedido una, Edward," Charlotte responde con sarcasmo, y entonces dirige su penetrante mirada hacia Bella, "¿Por qué no estás descansando?"

Como si Edward estuviera de acuerdo con su pregunta, se detiene para cargarla. De pronto está acunada contra el fornido pecho de Edward y siendo llevada al sofá de dos plazas en la esquina del fondo de la habitación. Aunque el tapizado es bastante lujoso, Bella admite que prefiere sentir la calidez de Edward debajo de ella.

"¿Hay una razón para que vinieran o desean hacerme una enclenque una vez más?" Bella pregunta.

"Alice nos dijo que podíamos encontrarte aquí," Charlotte responde, "Este rufián tiene noticias para ti."

Bella cubre su risa con tos antes de volverse hacia Peter, "Peter, mi muchacho."

Peter se ruboriza ligeramente, "Bella, me temo que mis noticias no son placenteras. El consejo de representantes finalmente se ha enterado de tu presencia. Están demandando reunirse contigo hoy."

"Definitivamente no," Edward responde de inmediato, "¿Viste su estado? Apenas si ha sanado."

"Con todo respeto, su alteza, necesito una respuesta de Bella," Peter hace una mueca, "Bella es, como mínimo, princesa de Forxx. Reunirse con ella es de importancia nacional."

"Si ella es su realeza entonces tiene el poder de negarse," Edward desafía.

"Es cierto," Peter concuerda, "¿ te niegas, Bella?"

Tres cabezas se giran en su dirección, esperando una respuesta. Para ser honestos, a Bella no le sorprende ser citada. Ha estado en Forxx por aproximadamente nueve días, y era solo cuestión de tiempo antes de que el consejo se diera cuenta de su presencia. Es asombroso el que Esme hubiese estado escondida de ellos por todo este tiempo, pero la forma en que Bella había entrado a la ciudad (sangrando y atada a un caballo) era seguro que inspirara preguntas. La mera idea de enfrentar al consejo es intimidante y agotadora, pero ella sabe que tiene que hacerse.

"Me reuniré con ellos," responde al fin. Antes de que Edward pueda objetar, levanta una mano, "Pero en el mejor momento para mí. Todavía no estoy lo suficientemente bien para enfrentarme al consejo."

Peter asiente al empezar a ponerse de pie, "Entregaré el mensaje inmediatamente."

"Eres muy bueno conmigo, Peter," Bella le dice cariñosamente con un bostezo.

"Muy bien, ustedes dos, es el momento de dejar a Bella descansar," Edward les dice.

"En realidad," Bella dice, "Esperaba hablar con Charlotte. Edward, ¿por qué no acompañas a Peter?"

Edward no se ve contento, pero accede, "Volveré en una hora. No me gusta que cualquiera de ustedes dos esté aquí sola."

Los dos hombres les dan un último adiós y se dirigen afuera. Bella se mueve en el sofá y palmea el espacio despejado para Charlotte. Titubeante, la joven princesa se sienta en el cojín, sus manos dobladas delicadamente en su regazo. En un movimiento atrevido, Bella toma una de las manos de Charlotte y la sostiene entre las suyas. El contraste entre su piel es hermoso; aceituna se roza contra marfil cuando Charlotte, muy sorprendentemente, se reclina para poder recostarse junto a Bella, y descansar su cabeza contra el hombro de la última. Esta es la primera vez que están solas desde la llorosa despedida y ya es momento de que hablen de todo lo que había ocurrido.

"Te he echado de menos," Charlotte le comparte en voz baja.

"Como yo a ti," Bella responde, "Pero entenderé si todavía estás molesta conmigo."

"Nunca estuve enojada contigo," Charlotte dice con un suspiro, "Simplemente estaba confundida. Si recuerdas, la primera doncella que había considerado mi amiga resultó ser alguien completamente diferente. Puedes entender por qué tu engaño me pondría recelosa."

Bella asiente, "Lo entiendo."

"La diferencia es que todas las acciones de Carmen fueron para destrozarme," Charlotte señala, "mientras las tuyas eran para protegerme."

"Nunca haría algo que te pusiera en peligro," Bella jura.

"Lo sé," Charlotte reconoce, "Que es la razón por la que también tengo que agradecerte. Salvaste a Edward y a mí muchas veces, y luchaste por mis padres hasta que…"

La voz de Charlotte se apaga, abrumada por la emoción. A Bella le parece que esta jovencita ha sido valiente las últimas semanas sin saber si sus padres habían sobrevivido al sitio del castillo. Su corazón está apesadumbrado al pensar en Charlotte afligida, y odia que haya sido expuesta al duelo en esta etapa tan tempana de su vida. Aprieta su agarre alrededor de su amiga para proveerle tanto confort como puede, pero sabe que nada alivia el dolor de pensar que tu ser amado ya no está contigo en este mundo.

"Tienes que perdonar a tu madre," Bella está sorprendida de escuchar la voz de Charlotte llena de lágrimas. La jovencita se mueve de forma que pueda hacer contacto visual, "Lo que ella te hizo fue terrible, y si te sentiste por doce años de la forma en que me estoy sintiendo ahora, entonces no te culpo por sentir rabia contra ella. Pero el hecho es que está con vida, y yo daría lo que sea por recuperar a mis padres."

Bella traga grueso al decir, "Sabes que hice todo en mi poder por tratar de salvar a tu madre y a tu padre, ¿verdad?"

"Lo sé," Charlotte asiente, "Ahora, haz todo en tu poder por perdonar a Esme."

Incluso el sonido de su nombre provoca que se le cierre la garganta a Bella. No es que no quiera perdonar a Esme—no desea nada más que hacer a un lado sus sentimientos de traición casi sofocantes. Pero la realidad es que cada vez que Bella la mira, no ve a su madre. La mujer bien podría ser una extraña para ella. No le dice eso a Charlotte. En vez de eso, acerca la muchacha a ella, y le proporciona consuelo. Acaricia su cabello y frota su espalda, y desea que calme su llanto. Hace todo lo que necesita hacer para consolarla porque Bella sabe, muy bien, lo que es perder un padre y una madre.

~CISNE~

"El príncipe no tiene jurisdicción en esta área, pero preferiría no probar si ordenaría o no mi ejecución," Jacob refunfuña al arrastrar su espada por una tabla de cuero, "No deberías estar aquí."

"¿Es por eso que me has estado evitando?" Bella supone, "¿Crees que Edward está celoso de que pasamos tiempo juntos?"

"No lo creo, lo sé," Jacob la corrige, "A cada paso me encuentro con su mirada furiosa."

"No tiene nada de qué preocuparse," Bella bufa, "Tú y yo somos simplemente amigos."

"Sin mencionar que soy diez años mayor que tú, y pocas veces pasa una conversación sin que desee estrangularte," dice en burla.

"Además, tú estás locamente enamorado de la hermana de Seth," Bella sonríe con astucia.

Jacob deja de trabajar para darle una mirada mordaz, "Cuida lo que dices, Cora."

"Respetuoso y atrevido con el mismo aliento," Bella reflexiona, "Leah es su nombre, ¿no es así?"

"Pensándolo bien," Jacob gruñe al arrojar una espada en su dirección, "No me importaría darte unos cuantos golpes."

Con alegría, Bella se pone de pie, probando el peso de la espada firme en su agarre. Descalza, se mueve por el suelo cubierto por heno y pone una distancia aceptable entre ella y Jacob. Observa su altura y su imponente figura, y deduce cuál sería su mejor estrategia. Evidentemente, el tamaño no es su ventaja, y se ve disuadida a utilizar sus poderes ya que están por hacer un duelo de espadas. Por otro lado, ir a la defensiva es lo que él esperaría de ella. Con esos detalles en mente, procede con su primer golpe.

Él la esquiva fácilmente, "Ah, ¿va a ser la estrategia directa? ¿Cómo-,"

Ella asesta tres golpes rápidos, con el tercero rozando su antebrazo. Él levanta una ceja por la sorpresa y asiente con aprobación. A partir de ese momento, sabe que no debe subestimarla. De ida y vuelta, estocadas y golpes, aumentan en ritmo. La espada se siente como una extensión del brazo de Bella, dándole a lugares antes de que su mente siquiera le dé la orden. Riachuelos de sudor bajan por la parte de atrás de su cuello, y puede ver que él está igual de mojado por el ejercicio. Es solo cuando las punzadas en su costado se vuelven molestas que suplica por un descanso.

"Has sanado sorprendentemente considerando que solo han pasado dos semanas," Jacob observa, tomando un trapo grasoso para limpiar su frente. Bella trata de no hacer una mueca cuando lo arroja en su dirección.

"El dolor sigue ahí, pero es tolerable," le cuenta, "Y mi ala está completamente sanada."

"¿Es por eso que las plegaste?" Él hace un gesto hacia su espalda.

Bella se sonroja profundamente, "En realidad, estoy un poco avergonzada. No solo están sucias, sino que no puedo deshacerme del maldito coloreado de Seth."

Jacob deja escapar una profunda carcajada al mismo tiempo que hace un gesto para que se mueva hacia el frente. El sonido la sorprende, pero está aprendiendo poco a poco que en torno a aquellos con los que se siente cómodo, Jacob no es tan duro como aparenta. Las últimas dos semanas le han permitido llegar a conocerlo mejor—eso es, cuando él no está evitando a Edward. La noción de cualquier tipo de romance entre ella y Jacob es tan graciosa que se ríe con un resoplido al pensarlo. Jacob es sin duda un hombre honorable y atractivo, y puede recordar lo perfecto que es su musculoso cuerpo, pero no hay atracción entre ellos. La única emoción apasionada que existe entre ellos es una frecuente ira por sus personalidades en conflicto. Las alegres bromas y naturaleza ingenua de Bella a menudo irritan a Jacob, y su hosco exterior y actitud despectiva con frecuencia la deja enfurecida. Aun así, por azares del destino, se han convertido en buenos compañeros. Bella supone que es porque los dos confían en el otro con su vida.

"Siéntate," Jacob apunta a un banco frente a él.

"Recuerdo una época en la que eras educado y sumiso," Bella suspira, "Tu reina lo solicita una vez más."

"No pretendo ser educado con aquellos que me han visto desnudo," Jacob replica.

"Si realmente quieres que Edward te corte la cabeza, entonces dale esa pieza de información," Bella suelta una risita antes de sobresaltarse al sentir un líquido en sus plumas, "¿Qué estás haciendo?"

Lo siente limpiando sus alas con lo que asume es el trapo. Retorcerse para mirar es imposible debido al tamaño de sus extremidades, y el firme agarre de Jacob en su ala izquierda significa que no puede tirar de él hacia adelante. Entre más tiempo permanece él en silencio, es más lo que Bella considera amenazarlo con un golpe con su ala derecha.

"¿Jacob?" Lo intenta otra vez.

"¿Tienes que cuestionarlo todo?" Refunfuña, "Estoy removiendo la tinta."

Bella se endereza, "¿Con qué?"

"Resina destilada," responde.

"¿No es ese el material que usan para quitar la pintura de los carruajes-, Bella empieza a decir en un chillido. Está completamente preparada la lanzarse en una tirada sobre la delicada naturaleza de sus plumas, pero alguien que irrumpe por la puerta de la casa la interrumpe.

Emmett entra con Edward detrás, portando una expresión sombría. Tal parece que el estado jovial que Bella había estado cultivando en la última hora tendrá que llegar a su fin a medida que la realidad de sus circunstancias asoma su desalentadora cabeza. La expresión de Edward también es de preocupación, pero ella todavía alcanza a ver la forma en que sus ojos se estrechan al ver el agarre de Jacob en su ala.

"Se te necesita de inmediato en el ayuntamiento," Emmett le informa a Jacob, "Hay una situación."

Jacob asiente bruscamente en respuesta, dejando caer las cosas en su mano y dirigiéndose hacia la puerta. Bella lo sigue, solo deteniéndose para encontrarse con Edward. Ella le da una sonrisa tímida, a lo que él responde con una ligera mueca. Las cosas entre ellos han estado extrañas desde que ella le había profesado que lo amaba. Todavía se toman momentos para pasar tiempo juntos, pero siempre es en la compañía de otros amigos. Por ejemplo, Bella lee mientras Edward y Bree juegan ajedrez, o Charlotte trenza el cabello de Bella mientras Edward debate con Peter. Por más que le alegre estar rodeada de sus amigos, anhela volver al tiempo en que ella y Edward se sentaban en su arcada e interactuaban sin ningún esfuerzo. Aunque está tentada, sabe que no debe presionarlo. Aun así, nada se gana si él no se saca de la cabeza la tonta idea de Jacob enamorándola.

Viajan a caballo hacia el ayuntamiento; es la misma área donde Bella había asistido a la fogata todos esos meses atrás. 'Ayuntamiento' es un nombre engañoso para su locación, ya que no hay ningún edificio oficial en el lugar. En el centro de un gran tramo de tierra está un foso para hogueras, renovado regularmente con leños para quemar; rocas de marfil resplandecientes delinean el perímetro. El área circundante es tierra esparcida con tramos de pasto, y los límites del 'campo' están fijos con leños para asientos limitados. Por último, frente al tramo de tierra está una plataforma ligeramente elevada construida con pedazos de madera. Mide aproximadamente más de medio metro de alto, y en el centro está una línea de cinco sillas de madera de roble.

Dos de las sillas están actualmente ocupadas. Bella puede identificar uno de los sentados como Sir Billy Black, el padre de Jacob. No se parecen; Jacob tiene un rostro angular y labios robustos mientras que los labios de su padre son delgados y escasos. Mientras que los ojos de Jacob son tan negros como el o'vrasi, los de su padre son más grises que sus alas. Los únicos rasgos que comparten son su largo cabello negro y piel oscura. El hombre junto a Billy parece más joven, pero todavía de mediana edad. Sus alas negras combinan con las marcas de tinta que recorren su rostro; son una colección sorprendentemente hermosa de espirales y rayas que inician desde la parte superior derecha de su línea de cabello y se extienden diagonalmente hacia la curva de su barbilla. Bella desvía la mirada del diseño cuando Jacob habla,

"Caius," lo saluda. "Padre, no sabía que estarías aquí."

"Llegué anoche," su padre asiente, "Caius fue bastante amable como para hospedarme."

"Yo lo hubiera hecho con mucho gusto," dijo Jacob.

"Lo sé," Billy responde, y no explica más; al parecer no pueden verse. "¿Es ella?"

Bella mira a Billy, y es claro de inmediato que no tiene un buen punto de vista de ella. No disimula su desaprobación, la muestra por la forma en que arruga la nariz como si oliera algo podrido. Ella sostiene su mirada; está muy acostumbrada a las miradas desdeñosas de hombres santurrones.

"Ella prefiere que se le salude directamente," Bella habla, dando un paso hacia adelante y ofreciendo su mano, "Saludos Luna Black."

Billy mira su mano con inquietud, la suya moviéndose nerviosa mientras considera aceptar el gesto.

Bella se ríe entre dientes, "Al parecer mi reputación me precede."

"Saludos, Sola Isabelle," Billy refunfuña al mismo tiempo que cubre ligeramente la mano de ella con la suya como si el menor contacto lo protegiera de su peligroso toque. A ella no le pasa desapercibido cómo evita explícitamente el referirse a ella como princesa. Ella aprieta su agarre en el suyo, sintiendo una silenciosa satisfacción en la forma en que se sobresalta.

"No se preocupe, no lo lastimaré," Bella le asegura antes de darle una sonrisa predadora, "A menos que me dé una razón."

La tos de Jacob oculta pésimamente su risita, y Bella está segura que puede escuchar un suave gemido de Edward detrás de ella. Su mensaje ha sido bien recibido. La indicación de que no se deben meter con ella es evidente cuando Billy retira su temblorosa mano de la de ella. Al alejarse del otro, el sonido de un trote los alerta de recién llegados. Bella no está sorprendida de ver a Carlisle y Esme acercándose, pero se impresiona visiblemente cuando alcanza a ver a Eleazar corriendo junto a ellos. En un borrón de súper velocidad, aparece frente a ella.

"Essa," inclina ligeramente su cabeza, "Me alegra verte con buena salud."

¿De verdad? Bella piensa, pero lo recibe con una sonrisa a pesar de todo. Su vida está empezando a verse como una serie de interacciones tensas.

"Ahora que Carlisle ha llegado podemos empezar," Caius dice, su voz con un timbre grave, "No hay tiempo para charlas, pero diré que es un honor estar una vez más en la presencia de los Swanns. Nos hemos reunido aquí porque Eleazar ha venido con noticias del Iris infiltrándose desde Aryzonae."

"¿Hace cuánto tiempo fue eso?" Jacob pregunta.

"A las once de esta mañana, pasé por Aryzonae y me enteré de sus planes. Me ha tomado seis horas correr hasta aquí," Eleazar responde.

"Se toma al menos medio día viajar a caballo desde Aryzonae a la capital," Carlisle habla, "Lo que estimaría su llegada para casi la medianoche."

"¿Qué tan seguro estás, Eleazar?" Billy pregunta, "¿Cómo llegaste a enterarte de eso?"

"Oyes muchas cosas cuando puedes viajar sin ser detectado," Eleazar explica, "Noté mucha actividad sospechosa, y seguí mi pista. Vienen hacia acá."

"¿Para derrocar la capital?" Esme inquiere, "Entiendo el derrocar ciudades cullenianas, pero no obtienen ningún beneficio político al infiltrarse aquí. Los forxianos han permanecido neutrales, incluso tras la captura de Aryzonae."

"Ya no se trata de políticas calculadas, se trata de auténtica dominación y sumisión," Edward plantea, "No se detendrán hasta que hayan conquistado todo."

"Pero eso es una locura," Esme continúa, "No es posible que el Iris supere en número a los ciudadanos que están subyugando. La guardia vulturiana es grande, pero Aro todavía no los ha desplegado. El Iris lo componen ciudadanos actuando mal informados por sí solos."

"Podemos especular sobre cómo se despierta el odio latente con propaganda, o podemos prepararnos para la infiltración inevitable," Billy interrumpe, claramente molesto, "Propongo que evacuemos la capital."

"No, Esme tiene razón," Bella se une, "Sin la guardia vulturiana, el Iris no nos supera en número. Cullenia fue devastada debido al elemento sorpresa, y Aryzonae fue ocupada porque los ciudadanos no pelearon. Ya que ninguna de esas desventajas nos atañe a nosotros, tenemos la ventaja."

"Estamos arriesgando la vida de nuestros ciudadanos si fallamos," Billy replica, "Si nos retiramos a los pueblos más lejanos y fortalecemos nuestros territorios podemos permanecer fuera del conflicto. Una vez que la capital sea capturada, no hay razón para conquistar los alrededores."

Caius se burla, "¿De verdad crees que se detendrán una vez que tomen la capital? Simplemente van a continuar arrasando y masacrando hasta que lleguen al Pylae."

"Nos estoy comprando más tiempo," Billy le responde, "Nuestros hombres y mujeres acaban de regresar de intentar ayudar a Cullenia—no tienen el corazón para entrar en otra batalla infructuosa. Solo hay unas cuantas familias que viven en la capital, y otras pueden hospedarlos en los alrededores. El resto son negocios que tendrán que cerrarse, pero es una mejor alternativa que hacer frente a una masacre."

"¿Y luego qué? ¿Nos rendimos?" Carlisle deduce.

"Nos reubicamos," Billy responde, "Gradualmente empezamos a mover familias a L'Apush. Hay tierra más que suficiente para establecer casas. Podemos permanecer ahí hasta que el conflicto se resuelva."

Bella no puede evitar que se le escape una carcajada, "¿Cómo exactamente van a resolverse las cosas? Si las tropas cullenianas están dispersas, y las forxianas permanecen neutrales, entonces la única solución para esta guerra es con Aro como rey de las tres naciones. ¿Cuánto tiempo más va quedarse Forxx sin hacer nada? No peleamos setecientos años atrás solo para ser sometidos a los caprichos de las naciones vecinas. Nosotros somos una nación."

"Cora tiene razón," Jacob admite, "Debemos pelear. Si todos aquellos que han estado vigilando y todos los lunellas se unen, podemos ganar."

"¿Y después?" Eleazar presiona, "Cuando hayamos llamado la atención de Aro y el Iris, ¿cómo sugieren que procedamos?"

"Continuaremos peleando," Edward responde con fervor, "Forxx no es la única que se ha quedado sin hacer nada—me he estado negando a la realidad, pero mis padres están muertos. Por derecho legal, soy el rey de Cullenia. Es el momento que reúna a aquellos que continúan leales a mí y le ponga fin a esta guerra."

"Y Bella debe hacer lo mismo," Esme interrumpe, "Como reina de Forxx."

"No," Billy se opone en seguida, "No pueden reaparecer y reclamar un trono que abandonaron. No lo aceptaré, y tampoco lo hará el consejo de representativos. Ellos son la ley ahora."

"A decir verdad," Jacob argumenta, "Las leyes escritas por el primer consejo fallaron en invalidar las leyes iniciales establecidas por el primer monarca Swann. La elección del poder gobernante de Forxx sigue siendo una decisión que está en manos de la gente. Ellos deben votar por ello, no ustedes."

"Como no tenemos el tiempo para eso y los otros miembros del consejo no están presentes, por ahora, votaremos por la decisión de involucrarnos en combate o evacuar la ciudad," Caius decide, "Los únicos miembros con autoridad para votar son Billy, Carlisle, y yo. Billy, ¿cuál es tu propuesta final?"

"Voto por evacuar," Billy responde de inmediato.

"Creo que debemos luchar," Carlisle vota, "El Iris no se detendrá hasta que nos haya destruido a todos."

Todos los ojos se vuelven hacia Caius, que está claramente en conflicto. Bella sabe que no quiere rendirse, pero tomar la decisión incorrecta podría significar tener la sangre de inocentes en sus manos. La mira a ella, sus fríos ojos azules implorando a los suyos como si fuera a encontrar la respuesta nadando en su mirada del color del grafito.

"Preparen a nuestra gente," dice Caius, "Vamos a luchar."

~CISNE~

Con cuerdas de textura áspera entre sus dedos, Bella lucha por atar la gruesa túnica a su alrededor. Está hecha de piel reforzada de animal, el exterior es de pelaje recortado mientras el interior se siente como piel. No hay suficientes armaduras para todos, por lo que aquellos que se quedan sin una llevan ropa gruesa para protegerlos contra los cortes de las espadas. Sus piernas están equipadas con medias forradas de piel, y sus pies están dentro de botas ajustadas. Está a punto de pedir la ayuda de Bree cuando un suena un golpe en su puerta.

"Entre," permite.

Desea no haber respondido. Esme entra y tímidamente se encamina a un lado de Bella. Comparten una mirada tensa cuando Bella decide qué hacer. Aunque mejoraría su estado de ánimo el echar a Esme de la habitación, sabe que no puede evitar la confrontación para siempre. Tal parece que estará peleando dos batallas esta noche.

"¿Puedo?" Esme hace un gesto hacia las cuerdas que los dedos de Bella no sueltan.

Bella asiente despacio y desiste de su agarre.

Se quedan en silencio mientras ella enhebra la túnica. Bella mantiene sus ojos fijos en su regazo, sin querer encontrar la mirada de su madre. Solo le toma unos momentos terminar, pero Esme no se va. Simplemente agarra el pelo de Bella en sus manos y empieza a trenzar las hebras plateadas. Bella no la rechaza, porque por más que odie admitirlo, una parte de ella ansía su contacto.

"Me sorprendió cuando saliste con su cabello," ella habla, "Es muy plateado… eres la réplica de Aro."

"¿Tu punto?" Bella pregunta; no se molesta en ocultar la irritación en su tono.

"Lo único que heredaste de mí fueron mis alas," Esme continúa, "Pero… no te deshiciste de mi canto."

"Creí que era lo único que tenía de ti," Bella explica con amargura.

"También conservé algo tuyo," murmura Esme, sin que la disuada la hostilidad de su hija.

Se aleja de Bella y saca un medallón en forma de vaina por debajo del cuello de su vestido. Abre la pieza de plata con sus delicados dedos y con cuidado revela un pequeña pluma color gris. La emoción en su rostro es abrumadora y provoca que a Bella se le revuelva el estómago con incomodidad. Esme pone la pluma con ternura en la palma de su otra mano, y la sostiene como si fuera el objeto más preciado para ella. La agarra como si fuera su cuerda salvavidas.

"También lloré por ti," Esme le comparte, su voz temblorosa. "Todos los días lamenté estar separada de ti. Por favor, no creas que no te amo con cada parte de mi ser."

Bella se le queda mirando, incapaz de responderle a Esme debido al nudo en su garganta. Su madre toma su silencio como rechazo, y en un gesto que impacta a Bella, cae de rodillas en sumisión. Inclina su cabeza al mismo tiempo que sollozos empiezan a salir de ella, y extiende sus temblorosas manos hacia Bella. Toda su desesperación y angustia se traduce en su fuerte agarre.

"No puedo dejar que vayas a luchar sin estar segura que sabes lo mucho que te amo," Esme llora, "Todo lo que he hecho ha sido por ti. No tienes que perdonarme nunca, pero sabes que siempre te amaré."

Bella llega a su umbral. Se levanta de su silla y alcanza a ver la forma en que el rostro de Esme se decae al pensar en más rechazo. Pero en lugar de dejar la habitación, Bella se pone de rodillas frente a su madre, y lleva una mano hacia atrás a su ala. Hace una ligera mueca cuando arranca una de sus brillosas plumas plateadas, y abre el puño en el que Esme ha encerrado la vieja. Su madre solo deja de llorar una vez que Bella ha colocado la nueva pluma en su palma.

"El dolor nunca desaparecerá," Bella susurra, "Pero también te amo, Aya-ma."

Cuando Esme la acerca a ella, Bella se deja caer en su abrazo. No llora, pero el aliento que deja escapar a su vez desvanece la nube de emociones que se había estado acumulando en su pecho. Es en serio lo que dijo. Todavía está enojada, y el pensar en todos esos años que pasó llorando la muerte de su madre aún deja un agujero en su pecho. Pero no va a mentir y decir que una parte de ella no ama a Esme. Es una parte que está en lo más profundo dentro de ella, enterrada bajo doce años de amarga desesperación, y el conflicto mental provocado por su padre. Se oculta bajo noches de ataques de histeria casi debilitantes y días de agobiante insensibilidad. Casi había sido removida por la conmoción de la traición, pero de todos modos existe.

"Tengo que dejar que te prepares," Esme se sorbe la nariz al apartarse, "Pero tengo algo más para ti…"

Una hora más tarde, Bella llega al gran salón para tener reuniones del que Jacob es dueño. Muchos hombres y mujeres se mueven ajetreados, atándose armas y afilando sus hojas. Sin embargo, una vez que entra, todos los ojos se vuelven hacia ella y permanecen fijos en su rostro. No puede culparlos por su curiosidad. No solo es la princesa de su nación perdida hace mucho tiempo, sino que también su rostro porta un verdadero testimonio. Una pintura negra rodea sus ojos, el puente de su nariz, y se extiende en un espiral hacia sus sienes. Esme le había informado que era un símbolo que sus ancestros habían usado cuando entraron a la guerra de independencia, y tenía el propósito de imitar el rostro enmascarado de un cisne. Aunque, Bella está segura que sus perturbadores ojos negros la vinculan más claramente al ave que a sus ancestros antes que ella.

"Partimos pronto," Jacob dice en voz alta como un anuncio y una advertencia para que cesen las miradas. Luego vuelve su atención a Bella e inclina su cabeza hacia ella, "Cora Swann'eya."

Su majestad, reina Swan, se dirige a ella. Está segura que si no fuera por la mucha pintura, su sonrojo sería más visible. Asiente respetuosamente a Jacob, esperando que sus ojos puedan expresar la gratitud que siente hacia él. A decir verdad, no estaría aquí sin su ayuda.

Unos minutos más tarde mientras está limpiando su daga, se alcanza a ver en la superficie y estudia su apariencia. Hace meses, le hubiese revuelto el estómago el ver sus ojos negros devolviéndole la mirada, pero ahora siente una oleada de orgullo. Son hermosos de la forma más inquietante—un esplendor aterrador.

"¿Bella?" La voz de Peter por detrás de ella interrumpe su reflexión, "Hay alguien aquí que quiere verte."

"Seguramente no vas a dejarme aquí con él, "Charlotte se queja, al lanzar una mirada hacia atrás a Peter.

"Es por la seguridad de ambos," Bella se ríe entre dientes al meter un brazo alrededor de su cintura, "No podría soportar si algo les pasara."

"Me salvas de la guerra, pero me arrojas a los leones," Charlotte se queja, "¿Por qué no puedo luchar?"

"Has estado practicando lucha con espada solo por un mes. A pesar de tu destreza superior para aprender, no tienes la experiencia," Bella le dice no por primera vez, "Quédate aquí con Peter, y Lua, y traten de llevarse bien."

"Llevarme bien con Peter es como conseguir que un sapo actúe con inteligencia," bufa, "Simplemente no sucede."

Bella alcanza a ver a Edward pasando cerca por lo que se apresura a terminar su encuentro con Charlotte, "Estarás bien, Charlie, ya lo verás. Regresaré antes de que te des cuenta."

"Preferiblemente sin flechas," Charlotte le dice en voz alta a la figura de Bella alejándose.

Se abre camino a través de los bulliciosos forxianos, acercando sus alas a ella para poder moverse ágilmente. La golpea el aire frío de la noche al seguirlo afuera, apresurando el paso para poder alcanzarlo antes de que desaparezca de su vista. Solo es capaz de alcanzarlo una vez que da vuelta a la esquina.

"Edward," dice entre su aliento al extender una mano para agarrar la parte de atrás de su brazo. "¿De verdad te molesta tanto mi relación con Jacob que no vas a desearme que me vaya bien antes de la lucha?"

Él se burla, "Bueno, esa no era la razón de mi ira, pero tal vez debería serlo."

"¡Absolutamente no!" Bella objeta, "Entonces, ¿por qué me ignoras?"

"Porque estúpidamente vas a luchar cuando solo has tenido dos semanas para sanar," Edward bufa, "No tienes que hacer esto."

"Sí, tengo que hacerlo," Bella sostiene, "Ya hablamos de esto, Edward, no tienes que preocuparte por mí. Fui yo la que insistió en que mi gente se enfrentara al Iris, y voy a pelear junto con ellos."

"Tu gente te vio atravesada por flechas y sangrando no hace mucho tiempo, estoy seguro que pueden eximirte," insiste, "No estás lista."

"¿No estoy lista, o tienes miedo?" Bella replica.

"Las dos cosas," responde, pero de alguna forma consigue calmarse después. Su voz es más suave al decir, "No sé lo que haré si te sucede algo."

"Me siento de la misma forma contigo," Bella responde con gentileza, alcanzando su mano. Su cuerpo se relaja de inmediato una vez que sujeta su piel caliente. Edward se siente alentado por el contacto, y tira de ella para acercarla; solo un trozo de papel podría pasar entre ellos dado su cercanía. "Pero somos realeza, y como un rey sabio me dijo una vez en sus últimos momentos, "mi lugar es con mi gente.""

"Lo sé," Edward suspira, "Mi cabeza lo sabe, pero el resto de mí odia saber que estarás ahí afuera. ¿Estás segura que te sientes bien para volar?"

"Le di a Jacob un gran desafío…" Bella empieza a decir antes de ver la mueca de Edward, "Estás celoso."

"No estoy celoso, pero no significa que disfruto de verlos por ahí riéndose como colegiales," él confiesa.

"Edward," Bella se ríe suavemente, de verdad divertida, "Te amo, solo a ti. Deja de hacer pucheros como un escolar y acéptalo."

"Yo-,"

"Cora Swann'eya, Arc'a Cullen'aye," Jacob aparece detrás de ellos, "Es hora."

Bella le da un gesto afirmativo con la cabeza antes de dejar un beso en la áspera mejilla de Edward. Aunque es perfectamente capaz de volar, monta un caballo para cabalgar a su destino. Es pertinente conservar toda su energía para la noche que les espera. A decir verdad, Bella no sabe qué esperar, pero tiene confianza en que los forxianos vencerán al Iris. Si ella había sido capaz de eliminar a quince del Iris junto con Jacob, entonces está segura que los cincuenta personas o algo así que habían adquirido harían un ejército formidable.

Echa un vistazo a los caballos a su izquierda y a su derecha, complacida de ver que Bree y Claire están a sus costados. Envía una silenciosa plegaria por su seguridad en el campo de batalla, pero también sabe que las muchachas son una fuerza a tener en cuenta. Nota que Quil y James están ausentes, lo que tiene sentido considerando su posición como sanadores. Es mejor si ellos, junto con Rosalie, se quedan para recibir a aquellos heridos en combate. Edward está sobre su corcel junto con Emmett y Carlisle, los tres conversando en voz baja mientras discuten sus próximas tácticas. Al frente del convoy está Jacob, sus amplios hombros cubiertos con armadura.

El plan es bastante simple. El Iris no tiene otra opción más que entrar atravesando Aryzonae, lo que significa que se infiltrarán a través de la frontera norte. La eficiencia reduce su espacio de entrada a unos kilómetros de ancho, que los forxianos van a vigilar. Una segunda flotilla de lunellas y civiles cuidarán la entrada a la capital mientras un último grupo patrullará el perímetro donde la población es más densa. Jacob había sido muy claro con sus instrucciones de qué hacer cuando el Iris llegara; usen toda la fuerza necesaria y no tomen sobrevivientes.

Aunque Bella está familiarizada con duelos a muerte, la idea todavía le revuelve el estómago. Cuando no está en la bruma inducida por la 'oscuridad', teme incluso a la noción de tomar una vida. Sin embargo, si la opción de a quién salvar está entre el inocente y el despreciable Iris, entonces ella sabe a quién elegirá. Empieza a prepararse mentalmente para la violencia en la que está a punto de participar.

Son las diez y media cuando se marcha su convoy. Tienen planeado interceptar al Iris a una hora de la entrada a la capital. Más allá significaría entrar a lo más espeso del bosque, que no sería beneficioso para ningún lado. En vez de eso, van a permanecer a unas yardas de distancia de la línea de árboles de forma que todavía puedan tener la protección de la flora sin verse sumergidos en completa oscuridad.

Su ritmo apresurado les permite llegar temprano. En silencio, calman a sus caballos y desmontan. Con ojos destellando bajo la luz de la luna, Bella observa a los forxianos en torno a ella. Personas de todas las edades, tamaños, y orígenes agachadas detrás de abundante vegetación mientras esperan a aquellos que se atreven a apoderase de su nación.

Su corazón se llena de orgullo al ver la determinación fija en sus rasgos. Los forxianos han estado muy despreocupados con el brote de violencia, y sabe que no es algo natural en ellos estar muy involucrados. Pero ahora, al verlos agarrar sus espadas y flechas, sabe que están listos.

No serán derrotados.

"Están aquí. Puedo sentirlo," anuncia una voz profunda y vaporosa.

Leah Acu'lita está a la derecha de Bella, sus músculos visiblemente tensos con la anticipación. Cierra sus párpados por un momento antes de descubrir luminiscentes ojos amarillos, y luego mostrando sus afilados dientes. No más que un segundo después se transforma en un lobo color gris claro, señalando que el Iris ha llegado. Si no fuera por el sonido de caballos galopando, Bella no hubiese sabido que estaban presentes. Saca la daga de su funda y la sujeta en preparación; cuando levanta la vista una vez más, los ve.

Superan en número a los forxianos; eso es evidente desde el principio. El simple número de cuerpos que atraviesan los árboles con antorchas encendidas le dicen que tienen lo doble de fuerzas. Sin embargo, le reconforta saber que los forxianos tienen más apoyo cerca de la ciudad. De esa forma, aquellos que se escabullan pueden ser bloqueados.

Mientras tanto, rápidamente se encuentra frente a un atacante. Por mucho que le gustaría estirar su mano y drenarlo al instante, su armadura le dificulta hacer contacto con cualquier punto de su piel. En vez de eso, se concentra en esquivar ráfagas de hielo que emite de su palma. En un movimiento con el que ya está bastante familiarizada a estas alturas, envía su daga volando por el aire, permitiéndole dar la vuelta detrás de él y regresar a través del remache en la parte de atrás de su cuello. Otro Iris inicia una batalla con ella antes de que siquiera pueda verlo caer al suelo.

Su siguiente perpetradora no es engañada tan fácilmente. Se mueve con una agilidad que frecuentemente provoca que Bella falle su objetivo. La daga cae al suelo con un ruido sordo cuando Bella decide usar una estrategia más práctica. Se lanzan golpes y patadas en rápida sucesión, con solo la mitad de ellas tocando el cuerpo del Iris. Sin embargo, una patada alta es todo lo que Bella necesita para quitarle el casco a la mujer y exponer un amplio claro de piel por el cual absorber. Cuando las puntas de los dedos de Bella rozan la mejilla de su atacante unos cuantos golpes después, le quita la vida.

Ahora sola, Bella camina a pasos largos hacia donde Claire está luchando por esquivar a tres Iris. Es capaz de cegar a dos de los tres con su visión roja, pero el tercero sujeta su cuello entre sus manos. Un batido de sus alas lleva a Bella detrás del tercer agresor para poder pegar sus dedos en la parte de atrás de su oreja. Después de que el atacante se queda inerte al instante, repite sus acciones con los otros dos Iris que se mueven trastabillando.

"Gracias," Claire tose al aceptar la mano extendida de Bella, "Tenemos que ir a la capital; una flota de Iris pasaron junto a nosotros."

"Entonces, agárrate bien," Bella le advierte al sujetar a Claire con fuerza.

Planean por el aire frío de la noche, los vientos helados azotando su piel debido a la velocidad de Bella. Aproximadamente media hora después, aterrizan en los límites de la capital y notan la ausencia de forxianos en el perímetro. Las dos intercambian una mirada perpleja.

"¿Dónde está todo el mundo?" Bella susurra.

"¿Tal vez ha sido tiempo suficiente para que hayan resuelto todo?" Claire supone, "Vamos al ayuntamiento."

Ese fue el lugar de reunión acordado cuando terminara la batalla, y para cualquiera que necesitara ayuda médica. Con el fin de darle a sus alas un descanso, Claire y Bella corren al lugar de encuentro. La ciudad está escalofriantemente silenciosa, un gran contraste con su normal actividad bulliciosa. Los habitantes habían sido evacuados temporalmente para quedarse con aquellos en los alrededores mientras los otros pelean afuera de la capital. La ausencia de personas y antorchas encendidas resulta en un pasaje oscuro a través de las calles. Solo el suave resplandor de la luna las guía.

Están por dar la vuelta en una esquina para llegar al área principal del ayuntamiento cuando voces en susurros se abren paso a los oídos de Bella. Los vellos de sus brazos se ponen en punta cuando se da cuenta que uno de ellos es el hombre que la acosó en el bar. Con una mano extendida, detiene a Claire de continuar y pone una mano ahuecada en su oído para señalar sus intenciones.

"¿Qué estamos haciendo?" Gruñe uno de los extranjeros, "Ya deberíamos haberlos matado."

"Quiero saber dónde está ella," el hombre del bar escupe en respuesta, "Uno de ellos sabe."

"Entre más esperemos más es el riesgo de que vengan refuerzos," responde el primero, "Te estás desviando del plan, Riley."

"¿Ves a Victoria por allá? Ella lo tiene bajo control," Riley, Bella finalmente tiene un nombre para el alborotador, responde.

"No si se unen otras cinco personas," el primero refuta.

"Ten fe, Laurent," Riley lo alienta sin problemas, "Tenemos tiempo. Todo lo que necesitamos es una persona que hable, y habremos encontrado a la puta que causó destrozos en Aryzonae."

"Entonces, al menos mata a uno para acelerar el proceso," Laurent declara.

"Muy bien, mi amigo," Riley accede, "Comienza con el de piel azul."

En el momento que Claire escucha eso, sus ojos se amplían por el pánico. Reacciona tan rápido que Bella no puede detenerla. Con abandono, entra corriendo al claro que ocupa el Iris. Con los ojos hacia el cielo, ella envía una breve plegaria y luego corre a lo desconocido.

Pasan dos cosas en cuanto se deja al descubierto: En primer lugar, Bella alcanza a ver unas seis personas atadas juntas en el suelo. Están separadas en pares, y aunque sus ataduras son invisibles, ella sabe que son incapaces de moverse porque ahora ella está inexplicablemente atada de la misma forma. Forcejea, pero sin éxito. Al darse cuenta que no se moverá pronto, estudia a sus captores. La única mujer está sentada a solo unos metros de los capturados, su cabello rojo intenso apilado a lo alto de su cabeza mientras sus ojos turbios permanecen fijos en sus prisioneros. Los otros dos son hombres, uno de los cuales es Riley, y el otro, Laurent, tiene rasgos parecidos a los de un felino. En segundo lugar, cuando Riley se acerca a Quil, Claire deja escapar un grito de objeción. De pronto, la visión de Bella se cubre de rojo. Es cegada por una intensa oleada de la habilidad de Claire, el mundo a su alrededor se inunda de una ola carmesí. Si Victoria está perturbada por este cambio en su visión, no lo demuestra; las ataduras de Bella siguen tan apretadas como siempre.

"¿Crees que el que nos ciegues nos detendrá?" Riley se ríe a carcajadas, "Una palabra mía, y Victoria apretará las ataduras en sus cuellos."

"No les hagas daño," Bella habla, "Yo soy la que buscas. Déjalos ir."

"Consideraré una negociación una vez que tu amiga me haya devuelto la vista," Riley responde.

"Claire," Bella la insta.

Poco a poco, su vista se aclara para revelar su predicamento una vez más. Respira para tranquilizarse cuando el encarcelador con rasgos de felino se acerca y se detiene para lanzarla por encima de su hombro. Ella se carga con absorción, pero desafortunadamente, no está en contacto con su piel. Sin esfuerzo, carga a Claire en su otro brazo, y luego, sin ningún cuidado, Bella debe añadir, las deja caer al suelo cerca de las otras personas capturadas. Ahora al estar cerca, Bella puede sentir la tensión que zumba entre ellos—solo puede imaginar cuánto tiempo han estado aquí, esperando su destino. Entre los capturados está Quil, James, Billy, Jasper, y una pareja desconocida.

"Hicimos lo que pediste," Bella empieza a decir de nuevo, "permite que los otros se vayan, y yo me quedaré contigo."

"Estuviste muy presta a rechazarme en Aryzonae, y ahora pides quedarte conmigo," Riley se ríe.

"No va a dejarnos ir," James dice con voz ronca detrás de ella, "No se arriesgarían-," Un veloz golpe de Laurent termina con sus palabras, con un gemido saliendo de sus labios en su lugar.

"Está mintiendo, Bella," Jasper dice inmediatamente después, "Puedo sentirlo."

Riley desenfunda su espada y la pone en el cuello de Jasper; "La próxima persona que hable recibirá una espada en su insignia."

"Riley, no tenemos tiempo para esto," Laurent le advierte.

"Yo estoy a cargo aquí," Riley gruñe en respuesta.

"No me importa tu posición en este momento," Laurent sacude su cabeza, "Nunca debimos separarnos de las tropas."

Bella se toma un momento para planear un posible escape. Las ataduras a su alrededor significan que no se puede mover físicamente, pero su telequinesis está funcionando completamente. Piensa en usar su daga o alguna otra cosa en su entorno para romper la concentración de Victoria—podría ser efectivo, pero no puede asegurar que Riley o Laurent no cortarán el cuello de al menos una persona. Necesita algo tan rápido como su absorción, pero no hay forma de que pueda hacer contacto con su piel. Está a punto de tomar otra vía de posibilidades cuando de repente, sus ojos ruedan dentro de su cabeza.

Está más preparada para el escenario al que es transportada esta vez, pero no significa que llega con gracia. En vez de estar sumergida en el mar, despierta escupiendo en la orilla. En el momento que puede recordarse a sí misma que en realidad no está moviéndose en el agua con dificultad, se endereza.

De pie frente a ella está Alec.

"Este es el peor momento posible para que hagas esto," Bella cacarea, "¡Envíame de vuelta!"

"Bella, escúchame," Alec le dice rápidamente, "Abre tu mente para mí y puedo ayudarte."

"¿De qué estás hablando? Estás a cientos de kilómetros de distancia," Bella grita, "Alec-,"

"¿Sabes cuál es mi habilidad?" Alec la detiene, "Soy un potenciador. Puedo magnificar cualquier cosa que puedas hacer. Si mantienes nuestra conexión abierta, puedo ayudarte. Necesitas concentrarte."

"Pero estás a miles de kilómetros de distancia-,"

Un dolor agudo brota en la mejilla de Bella al mismo tiempo que es arrastrada de vuelta a la realidad. Gime cuando ve la empuñadura de la espada de Riley y al instante sabe que tendrá un horrible moretón en la mañana.

"¿Qué estás haciendo?" Riley demanda saber.

Aunque Riley está en su vista, su mente está en otra parte. Evoca el rostro de Alec en su mente para ayudarse a concentrarse, pero la sensación es extraña. Siente como si una parte de ella siguiera en un estado elevado como el de un sueño, mientras la otra está anclada a este mundo. Su cuerpo empieza a zumbar con una intensidad que nunca antes ha experimentado.

"¡Respóndeme!" Él chilla.

Mantén tu conexión abierta.

Concéntrate.

Sus manos empiezan a temblar al detenerse su respiración. Como si miles de alfileres presionaran la superficie, siente cosquillas en la piel con un dolor punzante. Por primera vez, el naranja de su absorción se filtra en su propia visión. Muy parecido a la bruma roja de Claire, el mundo a su alrededor se colorea. Salvo que en este estado, todavía puede ver. Sus objetivos están claros frente a ella.

"Mátenlos a todos," Riley ordena de pronto, al darse cuenta que un cambio más allá de su compresión está ocurriendo en Bella. "¡Háganlo rápido!"

Laurent solo se mueve un centímetro antes de que tres chorros de sustancia naranja salgan disparados de las manos de Bella. El agua de color se mueve por el suelo a la velocidad del rayo hasta que atrapa las piernas de los tres captores y empieza arrastrarse por sus cuerpos. El efecto es instantáneo; Victoria da un grito ahogado cuando su concentración se rompe y las cadenas invisibles son soltadas. Laurent deja escapar un grito de angustia al caer de rodillas, y los ojos de Riley sangran de color naranja antes de que se desplome al suelo. No toma más de cinco segundos, y una vez que termina, los tres yacen muertos en el suelo.

Bella jadea cuando se rompe su conexión y los chorros naranjas se retiran. Ella mira sus palmas maravillada, completamente sorprendida por lo que acaba de ocurrir.

Dos sentimientos la abruman al experimentar su poder recientemente descubierto; uno es alegría al ser capaz de proteger a sus amigos de un doloroso destino. El otro sentimiento, con el que se siente más identificada es que como guardián, ya no está sola.


Terminología

Cora Swann'eya – Su majestad, la reina Swan [Forxiano]

Arc'a Cullen'aye – Su majestad, el rey Cullen [Forxiano]

Arc'a – Rey [Forxiano]

Aya-ma – Mamá [Volturiano]


¡Y llega Alec al rescate! ¡Al fin! Pobre Bella, tanto tiempo enfrentándose a todo ella sola, pero al fin ha llegado el otro guardián, bueno, es un decir porque todavía no está ahí físicamente pero esa conexión mental le fue de gran ayuda a Bella. Como verán, la guerra empieza, y digo empieza porque hasta ahora los Iris no habían encontrado mucha resistencia, pero uniendo a los forxianos y los cullenianos podrán hacerle frente a Aro y su gente. Pero tal parece que Bella no va a ser bien recibida como reina de Forxx, al menos no por todos, ¿será que la acepten? Ya lo veremos. Y Edward está celoso, ya algunas habían mencionado eso en sus reviews, que pensaban que Edward se pondría celoso y sí, pero bueno, es obvio que Jacob y Bella no son más que amigos, solo falta que Edward se dé cuenta de ello. Pues espero que hayan disfrutado del capítulo y como siempre, espero ansiosa sus reviews para que me digan qué fue lo que más les gustó. Me tardé un poco con este, porque como se habrán dado cuenta los capis están más largos y también he estado un poco ocupada, pero espero tenerlos otro esta semana. Y por supuesto, un poco de ánimo de su parte no caería mal *guiño, guiño*

Muchas gracias a quienes dejaron su review en el capítulo anterior: Yeyry Cullen, saraipineda44, Gabriela Cullen, Antonia, gsaavdrau, Kabum, Merce, Yoliki, Pilita, Cary, tulgarita, solecitopucheta, Milh Llop, Adriu, soledadcullen, Srher Evans, caresgar26, bbluelilas, Shikara65, Nanny Swan, Fabiss, Ali-Lu Kuran Hale, LicetSalvatore, Tata XOXO, villachica, Techu, elianapeluso750, Pili, carolaaproboste.v, Celina rojas, Jimena G, Maribel, Ninee95, lizdayanna, EmmaBe, florecitacullen, Manligrez, Pam Malfoy Black, injoa, Alfa, Mafer, Ericastelo, nnuma76, Sully YM, lagie, AriGoonzV, glow0718, myaenriquez02, calvialexa, Camipineda1999, Laliscg, Sarai, Guacha, DenniChavez, rjnavajas, kaja0507, y algunos anónimos. Saludos y nos leemos en el próximo.