Pansy Parkison

-Dos chico caminaron al escenario ambos tomados de la mano, antes de empezar soltaron un suspiro y se aferraron a la mano del compañero, suavemente la soltaron

-Buenas noches –Saludo una chica, bajo su túnica, mirando de forma altiva, su piel era blanca, sus ojos azules, los labios rojos y el cabello negro largo, no había duda, todos sabían quien era su mamá de inmediato miraron la mesa de las serpientes, donde un chica sonreía

-Mi nombre es Jeniffer tengo 21 años, estudie en Howarts, ahora trabajo como medimaga –Su mirada mostraba cierta arrogancia

-Buenas Noches –Un chico alto de cabello negro, ojos azules, piel blanca con pequeñas pecas en su nariz, su porte altivo, era un chico muy guapo

-Mi nombre es Robert soy el pequeño de la familia tengo 19 años, estudie en Howarts, estuve en el equipo de Quidditch de mi casa, en la posición de guardián, ahora trabajo en el ministerio como Auror.

-Robert y yo –Jennifer hablo –Fuimos de Gryffindor

-¿Qué? –Grito Pansy

-Así es mamá

-Eso no puede ser, en mi familia nunca ha habido leones

-Ya vez, a veces la cosas se tuercen – Draco se burlo de su compañera

-No, debe haber una equivocación, eso jamás pasaría –Pansy no se movía de lugar molesta, desde las burbujas las hermanas Greengrass la señalaban y se reían de ella.

Lo que pasa mamá –Robert se torcía las manos –Es por parte de mi padre que pertenecemos a Gryffindor –Todos miraban la mesa de los rojos, en esa mesa con miedo muchos se miraban, los hombres se miraban con verdadero pánico esperaban que no dijeran su nombre, no querían enfrentarse a la furia de semejante mujer, la cual ya esta levantada y caminaba a la mesa de los leones.

-¿Quién es? –Grito Pansy

-Mamá cálmate, por favor –Robert le miraba suplicante

-¡Dime! –Dio una orden

-Mamá –Suplico Jennifer

Tres chicos caminaron al frente, ninguno ya tenia la túnica, mientras sus hermanos se presentaron ellos se bajaron la túnica, esperando el momento para caminar al frente.

-Mi padre es Ronald Weasley –Dijo el pelirrojo, quien caminaba con sus otros dos hermanos a su lado.

-No, tú no eres mi hijo, ustedes no son mis hijos –Señalo Pansy a los tres chicos pelirrojos

-Si somos tus hijos, te guste o no –El pelirrojo contesto

-¡No, esto no es verdad!

-¡Ya basta mamá! –El pelirrojo le grito

Tu no me gritas –Pansy le espeto –Maldita comadreja te he de matar –Con la mirada buscaba al susodicho, pero no lo veía, los demás también le buscaban pero nadie le encontraba, Hermione lo buscaba con la mirada, hace unos segundos estaba con él pero en ese momento su lugar estaba vacío.

Dumbledore venia de regreso con Madam Pomfrey y los otros dos chicos, camino al comedor, escucharon ruidos en el baño, por curiosidad se asomo Dumbledore, donde alguien estaba vomitando, después de unos momentos vio salir a Ron, se acercó a ayudarle, el chico rechazo la ofrecimiento solo le pidió unos minutos, el profesor salió.

Ron miraba su reflejo y no podía creerlo estaba pálido, aquel día había tomado unas copas y se sentía con el valor de decirle a Hermione que le gustaba, pero en cuanto empezaron las presentaciones de los chicos lo creyó divertido, pero ver a su hermana con una serpiente o a Harry eso lo hizo sentirse mal, pero en cuanto escucho su nombre, las copas se le bajaron de inmediato y su estomago se revolvió, por eso salió corriendo.

Se mojo su cara, respiro varias veces antes de salir, ahora tenia que regresar al comedor, al salir de los baños Madam Pomfrey quiso revisarlo, pero se negó rotundamente, camino directo al comedor.

-Troya ya ardió –Lysander le susurro a Henry

-Pobre de mi tía

-Tu tía ¿porque?

-Porque te aseguro, que nunca querrás conocer a un Weasley de malas

-¿En serio?

Al entrar al comedor, Ron vio a Pansy gritar y maldecir, sus hijos querían calmarla, pero nada funcionaba

-¡Ya basta Pansy! –Ron le grito

-Ahí estas, maldita comadreja –Pansy le señalaba –Yo si te mato

-¡Ya cállate!

-¿Quién te has creído escoria? –Pansy se acercó a su mesa donde lanzaba lo que tenia a la mano, Ron siendo guardián todo lo tomaba con la mano, hasta lo que mal aventaba ella.

Pansy mostraba un odio en sus ojos y más al lanzar las cosas, era mucha su furia, lo último que hizo fue tomar un cubierto que estaba en el comedor y lanzarlo, Ron lo tomo nuevamente en la mano, se acercó a ella donde la señalo con el cuchillo lanzado.

-Mira serpiente venenosa, no tengo la maldita idea de cómo acabamos juntos, pero escúchame bien, al igual que mis hermanos no te voy a permitir ese comportamiento –Ron le espeto

-Tu a mi no me mandas

-¿Quieres ver? –Ron lanzo a los pies de ella el cuchillo manchado de sangre, ella se quedo callada observaba el cubierto, se volteo mirándolo, la mano derecha de Ron goteaba sangre.

-Pansy con brazos cruzados, llego a su lugar

-Continúen chicos –Ron le dijo

-¿Estas bien papá? –El pelirrojo pregunto

-Nada importante, adelante –Con la mano izquierda, hiso ademan para que continuaran.

-Ok, mi nombre es Bryan Weasley Parkison, tengo 24 años soy el mayor, estudie en Howarts mi casa fue Gryffindor, ahora trabajo como Auror

Mientras Bryan se presentaba, Ron llego a la mesa no quiso sentarse a lado de Hermione, ambos se miraron por unos momentos después bajaron la mirada, había dolor en ellos, él se sentó junto a su madre, quien al ver la mano lastimada empezó a limpiarle la herida, Madam Pomfrey le ayudo.

-Buenas noches –Una chica alta de piel blanca, pelo rojo, ojos azules, labios rojos, de bonito cuerpo, saludo.

-Pansy le puso más atención, cuando vio a varios de sus compañeros embobados con la chica

-Mi nombre es Rose tengo 21 años, estudie en Howarts mi casa fue Slytherin jugué en equipo de quidditch como cazadora, ahora me dedico a algunos negocios de la familia.

Buenas noches –Saludo un chico alto de piel blanca, cabello rojo, ojos cafés, pequeñas pecas en su nariz y labios rojos, provoco el suspiro de las chicas.

Mi nombre es Hugo tengo 23 años, estudie en Howarts mi casa fue Slytherin, ahora trabajo en el ministerio, el Departamento de objetos muggles y estoy casado

-¿Con quien? –Pansy pregunto

-Mamá, cálmate

-¡¿Dime?

-Buenas noches suegra –Emily saludo

-¡A mi no me digas suegra! –Pansy grito molesta y ofendida

-¡A mi hija no le gritas! –Lavander se levanto enojada

-¡Con mi princesa no te metes! –Scamander grito

-Es hija de la loca de Lavander

-Pero también es mi hija

-A mi no me llamas loca, serpiente ponzoñosa

-Ya vez, esta loca –Pansy señalo a Lavander

-Te destrozo tu linda carita –Lavander grito

-Parkison ya cállate y deja de decir estupideces –Ron alzo la voz

-Claro tenias que defender a ese adefesio

-No defiendo a nadie, solo quiero que te calles y dejes a mis hijos continuar

-No me callas y no se como demonios podre estar cerca de ti, si a dos metros eres asqueroso

-Mira serpiente de lago Ness, tampoco se como podre verte y no vomitar

Ver a Draco ese hombre que le gustaba tanto, casi destruido y muerto, tuvo miedo, mucho miedo… desde que era niña, fue sometida a ese tipo de torturas, a su padre no le importaba que ella fuera mujer, lo único que querían era que su apellido estuviera en alto, y estar de parte de Voldemort seria para él un escalón a la cima.

Soledad era su compañera, amiga en todo momento, nadie quedaba a su lado, solo los sirvientes para venerarla y hacer lo que ella pidiera, las ideas de su padre, eran la base de su vida.

Estar en howarts era el mejor lugar para ella, sus compañeras la seguían como la diosa que era, la mujer que seguiría con los ideales de su padre, Voldemort era el hombre que respetaría por que así debía ser.

Odio, conoció ese sentimiento hacia su padre, el día que le obligo a ser entrenada como una mortifaga, odio de que ya estaba comprometido ante un hombre que no conocía, odio a Voldemort que los obligo a ver la tortura, pero más cuando fue enviada con un mortifago.

Suerte, esa fue una palabra que ella no conocía, pero que aprecio el día en que el mortifago que debía enseñarle a matar, murió antes de su primera clase, en su casa la recibió la soledad, su padre no estaba para recibirla, Voldemort para ocuparse de ella.

Alivio, cuando tuvo que regresar al colegio, pero los hermanos carrows eran profesores, de su varita muchos crucios fueron invocados, muchos de sus compañeros torturados por ella. A más de uno lo vio sangrar, hasta ese momento se dio cuenta de una verdad que le golpeo sin contemplación, ¿Dónde esta la diferencia de sangre?.

La sangre derramada por un mestizo quedo casi a sus pies, la clase había terminado y se llevaron a la enfermería al chico, ella se quedo unos minutos, con curiosidad, saco un daga de pociones y corto la palma de la mano, gotas cayeron junto a la mancha de sangre, todo tenia el mismo color, no había ninguna diferencia, desde ese momento sus bases, el pilar de sus ideas se derrumbo.

Perdida así se sentía ella durante el curso escolar y nuevamente sola, ver a Potter en medio del comedor no dudo en señalarlo, ya no quería más esto, podían llamarla traicionera pero nadie de ellos sabia de lo que era capaz la varita de Voldemort, ella no quería seguir escuchando gritos, no quería ver más dolor, cansada estaba.

Llegaron a Hosmeade, algunos padres se llevaron a sus hijos a escondidas de ese lugar, su padre estaba al frente de la línea, ella junto a otros de sus compañeros camino para seguir en esta batalla, donde deseaba morir para ya no ver más.

Su cuerpo pedía vivir y obligaba a su mente a defenderse, pero esta vez no era contra sus propios compañeros, ella no defendía ni a Voldemort, ni a Potter, defendía su vida, estaba en medio de los hombres lobo, esos seres que solo querían destruir y morder sin importar a quien, mato a varios, se quito a otros de camino, evito a las acromatulas, a los gigantes, solo quería salir de ahí, donde nuevamente estaba sola, defendiendo su vida.

Tres lobos la acorralaron, su cuerpo estaba cansado, su mente más, pero ante todo su alma, dispuesta estaba a dar lo ultimo o dejarse caer si fuera necesario, se libro de uno, el segundo casi la tenia pero lo esquivo, el ultimo seria su perdición, el hombre lobo se lanzo hacia ella, su respiración era agitada ya no podía ni siquiera levantar la varita lanzo el ultimo hechizo y todo se obscureció.

¿Cómo decirle a Hermione que necesitaba tiempo? Él solo quería sobreponerse a lo de su hermano, no quería ser egoísta obligando a esa linda chica a quedarse junto a él. Ron quería llorar y perderse en sus pensamientos, pero ella no lo permitiría, la conocía y sabia que ella no lo dejaría.

Sorpresa se llevo cuando le comento a la castaña que solo pedía algo de soledad, Hermione después de decirle que era un insensible, idiota y cabeza hueca lo dejo, dio la vuelta y desapareció, supo por Ginny que fue en busca de sus padres, cuando regreso no se entero, solo por un comentario de Harry sabia que ya estaba en Inglaterra.

Se sentía mal de cómo había tratado a Hermy, pero creyó que ella fue la insensible por dejarlo solo mucho tiempo por ese motivo no la buscaría, hasta que ella fuera a pedirle una disculpa.

Trabajar con Harry como Auror fue un sueño para ambos, pero para él era algo único, jamás se creyó llegar a algo tan importante, no era malo al contrario se destacaba en los duelos, a veces se sentía mal de estar a la sombra de su amigo, pero en cuanto llego la nueva secretaria y a Harry le toco lidiar con la serpiente de Astoria, se burlaba de su amigo y agradecía no estar en su lugar.

Algunas ocasiones le toco estar al frente de la misiones o ir solo como la cabeza, una de esas fue muy importante y lo mandaron como líder, estaría en la captura de unos mortifagos, eran cuatro Aurores y él, entraron a una mansión abandonada, los pasillos provocaron que algunos de sus compañeros se retrasaran, él no podía regresar tuvo que continuar, al final solo eran dos, maldijo su suerte cuando se enfrento a cuatros mortifagos, su aspecto era deprimente, Ron peleo como nunca, su varita ataco a los cuatro, entre su compañero y él los capturaron con vida, se los llevaron a Azkaban, ahí los identificaron.

-Ron tienes que ir –Harry le decia

-No puede ir alguien más

-Sabes que es tu obligación

-Ve tú, por favor

-Tengo mucho trabajo, tengo que estar en varios juicios esta tarde, no puedo

-John, puede ir

-¡Ya basta Ron! Sabes que es tu obligación –Harryle grito enojado, Ron se cruzo de brazos y salio

La chimenea negra, los sillones verde, cojines plata, el piso de madera obscura, las cortina verdes, daban al lugar un aspecto sombrío y lúgubre.

Me quede mirando el fuego de la chimenea, ese tono rojo, amarillo, azul y verde podía relajarte y en este momento lo necesitaba, todos los músculos de mi cuerpo estaban tensos, ahora deseaba no esperar tanto, hace uno momentos un elfo se fue dejándome solo.

Buenas tardes –De inmediato di vuelta, frente a mi estaba una mujer de mediana estatura, piel blanca, ojos azules, labios rosas, cabello largo de color negro, el vestido negro de tirantes, me dejaba ver que tenia muy buenas formas, le llegaba a medio pierna, era una mujer muy bella.

-Buena tarde Parkison, vengo a hablarte de tu padre

-¿Dime?

-El día de ayer lo capturamos

-¿Vivo o muerto? –Su tono de voz era frio y seco

-Vivo, esta en Azkaban

-¿Cuándo será el juicio?

Sabes que son muchas las imputaciones en su contra, lo más probable es que sean unos tres juicios

-De acuerdo, que tengas buenas tarde –Se dio la vuelta

-Te mandaremos el aviso de sus juicios

-Ok –Siguió su camino

Como odiaba hacer esto, cada vez que atrapamos a un mortifago, el de mayor rango iba avisarle a familiares cercanos, como mi jefe y Harry no podían tuve que venir, pero esta ocasión fue tan diferente, la frialdad que mostro jamás me pregunto por su padre, el único momento que mostro algo de interés, fue cuando pregunto si estaba vivo o muerto, recordé la ocasión en que mi padre fue atacado por Nagini, ninguno podía estar quieto todos deseábamos saber como estaba mi padre, que diferente eran las cosas, no podía negar que mi antigua compañera fuera una mujer muy bella también en la escuela lo era, pero ahora esa belleza era tan fría.

Yo fui quien atrapo al señor Parkison, tenia que estar presente en los juicios del señor, desde mi posición, podía ver cuando ella llegaba, siempre igual, tenia esa mascara que no mostraba nada, pero a veces pensaba que en verdad no sentía nada, que esa mascara no era una farsa, era lo que su alma reflejaba.

Los juicios se alargaban mucho, por ser parte del ministerio nos hacían llegar una charola de comida, aunque mi mamá siempre decía que eso no era comida, nos manda nuestra propia ración de comida.

El primer día la vi tan bella, pero si la viera mamá seguro pensaría que se esta matando de hambre, de manera discreta le mande la comida, la risa tuve que aguantarme al ver su cara de sorpresa cuando apareció frente a ella la charola de comida, comenzó a comer despacio, mi madre se sentiría orgullosa al ver su rostro y esa satisfacción con que comía, mi madre se gano un fan más.

Al termino de los juicios podías ver al prisionero por unos minutos, pero ella siempre salía primero, solo enviaba a un representante para obtener información de los juicios o el proceso que llevaba, jamás la vi acercarse a su padre, mucho menos dirigirle unos palabras.

En el ultimo juicio el ambiente se sentía tenso, sabíamos que en este dictarían la sentencia del hombre, aquel ser que siempre se mostro impasible y sin compasión, cada que le recordaban los crímenes que cometió sonreía, era su forma de decirnos que disfruto hacerlo. La sentencia era algo que ya sabíamos que podía ser, no fue sorpresa cuando se dijo que recibiría el beso de dementor y la mayoría voto a favor, por primera vez vi cierto dolor en sus ojos, aunque su rostro nunca lo mostro.

Aquel día de la sentencia tuve que ir, Harry andaba últimamente muy distraído y siendo un peligroso reo, un Auror tenia que estar presente, agradecía que solo tuviéramos que estar en el lugar, ver al dementor quitar el alma es algo muy frio, llegue temprano como siempre aquel lugar era sombrío, las ganas de vivir se bajaban considerablemente, me acerque a la celda del preso antes de entrar escuche murmullos, me quede afuera y puse atención, era ella.

-Sácame de aquí –Su padre le decía

-No puedo, es la cárcel de Azkaban

-Eres una inútil

Se hizo todo lo posible, además no ayudaste

-Ayudar ¿En que?

-Dejando de sonreír o burlarte cada que se decía tu crimen

-No fueron crímenes, esas bestias debían morir

-Por ese motivo no pudimos ayudarte

-Idiota, ¿Por qué tuviste que matar a tu madre?

-No la mate

-Lo hiciste y me quitaste la posibilidad de tener un varón

-Lamento no haber sido varón

-Yo lamento que tú vivieras

-Lo siento

-Eres un adefesio, maldita sea la hora que naciste, no sirves para nada, nunca lo hiciste

-Nunca me conociste

-¿Para que? si eras inservible, estaba seguro que eras una Squib

-Ya vez que no lo fui

-Lárgate, adefesio, inútil, buena para nada

-La puerta se abría, me hice hacia atrás, se quedo recargada en la pared, vi a mis otros compañeros acercarse solo me hice a un lado, ellos se llevaron al señor Parkinson, al pasar junto a ella le escupió a los pies, se lo llevaron al fondo del pasillo donde lo esperaba el dementor, acercándose el hombre comenzó a forcejear y a gritar, las lagrimas de ella se hicieron presentes.

La abrace, ella se resistió, me golpeaba intentando alejarme, maldijo muchas más veces, pero yo lo acercaba más a mí abrazándola más fuerte, después del ultimo grito de su padre se aferro a mí y se soltó a llorar la deje sin soltarla, cuando paso a un lado el dementor ella se desmayo, me la lleve de ahí, al ver que no recuperaba la conciencia me fui a mi departamento, era pequeño pero cómodo para mí, no tenia muchas cosas, lo único bien abastecido era la cocina, ese lugar jamás estará vacío mientras un Weasley este presente.

Desperté cansada pero bien, me sentía diferente como si un peso muy grande se hubiera ido, al levantarme mire el lugar, era desagradable, el cuarto era pequeño con una cama y un buro, las cortinas blancas transparentes, mostraban el atardecer naranja, al caminar a la puerta todo me daba vueltas, tuve que sostenerme de la pared, me costaba mantenerme en pie, abrí la puerta y me llego un rico aroma, era algo de comida, dulce, flores, aire, fuego, muchas cosas mezcladas, algo exquisito.

Al llegar al comedor había varios platillos de comida, observe un rato la mesa puesta, la puerta de la cocina se abrió saliendo un chico alto, piel blanca, ojos azules, algunas pecas en su nariz, cabello rojo, ¿que hacia con la comadreja traidora?

-¿Dónde estoy? –Pregunte

-Mi departamento

-¿Qué hago aquí?

-Te sentiste mal y preferí traerte

-Quiero irme

-Ok, en esa mesa esta tu varita –Me señalo cerca de la puerta de entrada donde había una mesa, sobre esta mi varita y otra (imagino que la de él)

-Porque no comer primero y después te vas

-No quiero nada

-Ok, que te vaya bien –Di dos pasos y estuve a punto de caer cuando el me sostuvo, sentí nuevamente esa sensación, quise alejarme pero otra vez caía, me tomo en brazos y deposito en una silla cerca de la mesa

-Come

-No quiero

-No te pregunte, come y después te iras

-No…

-Deja de quejarte Parkison sabes que necesitas comer, si no lo haces tendrás que esperar seis horas hasta recuperarte, estuviste cerca de un dementor, así que decide –Después de eso comencé a comer, sabia muy rico todo, al final me puso en frente un trozo de pastel.

-Ya me llene

-Haz un espacio

-No, ya no quiero

-Es de chocolate

-No…

-Lo necesitas para recuperarte más rápido –Quise comer solo dos pedacitos, pero sabia tan rico, cuando me di cuenta ya me lo había acabado.

-Me alegra que te haya gustado

-Gracias, me voy

-Ok, adiós Parkison –Camine a la entrada y tome mi varita, lo último que vi fue una bonita sonrisa

Ya llevo varios días en que solo pienso en la comadreja, pero como era posible que alguien como yo piense en esa cosa, siendo sincera conmigo algo cambio desde que me tomo en brazos, nunca había sentido esa sensación de protección, de seguridad, por primera vez deje de preocuparme por mi y deje a otro que se ocupara.

Eso no era suficiente motivo para que él ocupara mis pensamientos, bueno tal vez el pastel de chocolate si, como se me antoja volver a comer un pedacito más, algo tengo que hacer esta situación me esta matando, ¿Por qué no visitar un antiguo amor?

-Hola Draco –Salude aquella mañana

-Hola Pansy ¿Cómo estas?

-No me quejo, pero a ti te va de maravilla te ves muy guapo –Aquel día traía un traje gris perla, camisa blanca, corbata rosa, capa gris, su cabello suelto.

-Gracias Pans, tu también te ves muy bien

-No mientas dragón

-No miento amiga, supe lo de tu padre

-Tú mejor que nadie sabe lo que siento al respecto

-Puedo entenderte, mejor cuéntame a ¿que debo tu visita?

-La verdad, quería ver en ¿que proyecto estabas?

-¿Y eso? –Me miro con la ceja levantada

-Bueno –le dije de manera frustrada –Zabini se fue con Scamander a una excursión a México lo cual creo que está loco, Theo maneja un equipo de quidditch y eso no me gusta mucho menos entiendo, así que solo me quedas tú para no aburrirme

-¿Quieres trabajar?

-Estoy aburrida, necesito ocupar mi mente, ayúdame

-Bueno Pans, déjame decirte que entre a trabajar al ministerio

-¿El ministerio y Tú?

-Así es amiga, si vieras que divertido es

-En serio estoy frente a Draco Malfoy

-La fortuna Malfoy necesita que nuestro apellido se levante y que mejor forma que trabajar en el ministerio, déjame decirte que estoy obteniendo buenos resultados.

-¿De verdad?

-Claro, ¿porque no intentas ser mi asistente unos días y después decides?

-mmm… No es mala idea, dígame jefe ¿cuando me presento?

-Desde hoy, ¿si gustas?

-Entonces vámonos

Fue la peor decisión que he tomado, tenia que lidiar todo el maldito día con el ratón de biblioteca, lo peor es que Granger me ganaba por mucho, parecía que era más la asistente de ella que de Draco, lo peor eran sus peleas, pensé que ya habían dejado eso en la escuela, pero lo que veo es que eran peores, si no veía a Granger en su lugar y la puerta de Draco cerrada prefería irme.

Maldiciones quería mandarme si pudiera, cada vez que me encontraba con la comadreja, lo peor eran unas tres veces por día, sentía que tenia un radar solo para él, podía oler esa fragancia de flores, fuego, aire y chocolate a distancia, cada que nos cruzábamos él me saludaba, yo prefería ignorarlo al final él se alejaba con una carcajada, dejándome inquieta, necesitaba renunciar.

Sentí un vacío enorme cuando me llego la invitación a la boda de Zabini, no me importo con quien se casaba, lo que no quería es que él se alejara de mi, pero no podía ser tan egoísta y evitarlo, sabia que era otra mi necesidad con él.

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Antes de que intenten mandarme crucios (bajen las varitas) tenia muchas cosas que hacer, pero aqui estoy por fin, espero que pronto subir para que podamos entrar de lleno a la ultima pareja.

Muchas, pero muchas gracias por sus reviews, son alimento a mi alma, espero que la historia siga siendo de su agrado

Anyza Malfoy