Aquí seguimos.

Esperamos que les guste y les dejo mis mejores deseos, como siempre. Ya vamos a entrar en navidad y año nuevo, así que se vienen muchas sorpresas. Éste era el trocito que faltaba.


Capítulo 8: Diciembre 19, 7:00 pm.

Una gran cantidad de vociferadores, no dejaban de explotar en su despacho y con mensajes de odio. Parecía que la revista Corazón de Bruja, habia descrito a Ronald Weasley y a Hermione Granger como la pareja perfecta. Una carta tras otra, los lectores expresaban su descontento de fotografías que ni comprendía cómo rayos habían tomado, si no había reporteros a la vista.

El resto del profesorado, ni siquiera lo tomaba en cuenta ya para nada. Jamás había escuchado tanto silencio durante toda su vida, pero no se preocupaba lo suficiente. No lo distraía de su meta. Si no querían aceptar que ambos estaban hechos el uno para el otro, entonces luego lo entenderían a la fuerza.

- ¡Profesor Snape, profesor! - Luna corría en su dirección, mientras caminaba a través de los pasillos y en dirección a las mazmorras, luego de deshacerse de una gran cantidad de cartas que su pobre lechuza parecía ya ni poder hacer otro viaje para recoger. - tiene que ver esto...

Caminó más lento para que Luna pudiera alcanzarlo y mostrarle el periódico El Profeta. Un enorme artículo reseñaba la fotografía de Ron Weasley y Lavander Brown, juntos, con un estruendoso título que por más que parpadeara, no podía creer.

"Ron Weasley termina su relación con Hermione Granger, próxima a asumir el cargo como ministra de magia y ha sido visto con su actual detractora, Lavender Brown, en actitudes románticas."

- ¿Me he vuelto loco o en verdad dice lo que está ahí escrito? - preguntó, anonadado, mientras Luna asentía una y otra vez.

Demasiado infantil para su gusto, por más herido que estuviera. ¿Usar a su peor enemiga, para vengarse de Hermione? Eso le resultaba tan bajo, como su juego de separarlos y casarse con su prometida. Ahora estaban, casi, al mismo nivel.

No más que él era mucho más inteligente que eso.

- Esas fotografías son de ésta mañana, Hermione apenas y habló conmigo... luego de verlas. Está destrozada y me temo que la situación se ha tornado terrible.

Antes de que le pudiera responder, Hermione Granger en persona, estaba de pie en el vestíbulo cuando por fin habían terminado de recorrer los pasillos y estaban cerca de las escaleras en vías de las mazmorras. En efecto había llorado, debido al rímel negro que corría por sus mejillas y temblaba como si estuviera atravesando un frío inclemente. Colocó el periódico en manos de Luna y dio un paso adelante, preguntándose si debía hacer alguna cosa o simplemente esperar a que Hermione se dirigiera a él.

- Vamos a casarnos, ya... si es necesario. Ya no tiene importancia.

- Qué bajo ha caído Weasley. Sin importar qué tan herido esté, jugar con dos mujeres y de esa forma...

- No quiero hablar de eso, ¿comprende? Solamente he venido a hablar sobre los costos de la boda y los planes que tenía con Ronald. A éstas alturas considero que será muy difícil que podamos cambiar alguna cosa, pero usted decida si le gusta o no. - declaró, mientras le otorgaba un par de pergaminos sellados. Pues sí, Hermione era una mujer y a las mujeres se les daba la organización por selección natural.

- Considero que deberíamos repartir los gastos. - dijo mientras caminaban en dirección a las mazmorras, una vez que Luna se despidiera de ambos. - esa absurda tradición de que el padre de la novia, debe pagar la boda. Creo que puedo contribuir plenamente en la boda, no necesito que alguien más pague por una celebración puramente tradicional.

- Está bien, como usted quiera. - dijo la joven mientras desplegaba uno de los pergaminos y tachaba algo con una pluma, que ni supo de qué se trataba. - ¿Estå de acuerdo con las rosas rojas y el blanco tradicional? Mi vestido será sencillo, pero sin capas y un velo corto. Su traje será el típico negro y elegante, con un pastel de siete pisos y un bufé de fiambres y otros platillos. El pastel de queso es mi favorito, con vino de elfo y champán. Centros de mesa sencillos y manteles blancos. ¿Alguna otra cosa que deba saber?

Sólo una, pero se preguntó si debía hablar al respecto. Hermione parecía apunto de desmayarse nuevamente y temía que el tema fuese más de lo que pudiera soportar. Otra vez esa sensación de lástima por ella, pero ya era demasiado tarde para dar marcha atrás.

- Sí. Acerca de nuestra noche de bodas...

- Pues supongo que tendremos que hacerlo para cumplir con la regla de procreación. Supongo que debo advertirle primero que soy virgen. - se ruborizó en medio de sus lágrimas y desvió la vista. - esperaba perder la virginidad con Ron pero...

- No tiene que preocuparse, tampoco soy un animal insensible. Le aseguro que experimentará un momento muy agradable y lo estoy diciendo sin ser egocéntrico al respecto.

Por supuesto que sí era egocéntrico al respecto, pero no lo admitiría. Era superior a Weasley en esos términos y le demostraría cómo los cielos se sentían, en medio de su noche de pasión, para devolverla a aquella tierra sin gracia y hacerle añorar el paraíso nuevamente.

- Si usted lo dice...

- Se lo puedo asegurar que no haremos nada que usted no quiera.

Hermione no supo qué decir y en verdad no podía imaginarse a su ex profesor de pociones, desnudo y haciendo el amor con ella. El hombre no era precisamente lo que pudiera decir, un adonis y sus sueños más anhelados, pero tampoco lucía tan mal. Quizá si hacía un pequeño esfuerzo podía salir bien librada de todo el asunto e incluso despertar celos en Ron, quien utilizaba a Lavander con el mismo propósito. Simplemente no podía creer que hubiesen terminado de esa manera.

- Profesor Snape... - murmuró en voz tan baja, que apenas y lo escuchó. - Usted no me ama, ¿cierto? Podemos casarnos y procrear, para vivir separados y divorciarnos más tarde. ¿No le parece que es la mejor idea? Yo puedo criar al bebé, no tengo problema alguno con ello. No creo que necesitemos convivir, una vez que estemos casados.

- ¿¡Cómo dice!? ¡Por supuesto que la amo y la sola idea de estar separado de usted, me enloquece! Además que no pienso dejarle con la responsabilidad de criar a un bebé. Podrán pensar todo lo que quieran de mí, pero no soy ese tipo de hombre. Estoy preparado para asumir mis responsabilidades y así será, sin importar qué.

Tenía un par de ideas para ese asunto de la procreación y estaba seguro de que podría salir bien librado del asunto, una vez que la joven asumiera el mandato. Si perdía popularidad con el rompimiento de su relación con Weasley, la recuperaría con creces, gracias a su plan.