Hola!...

bueno, tardé muchísimo más de lo esperado u_u luego de mi prueba del mal me atacó la no-inspiración, y aquí me tienen, tarde como siempre...

disculpen! ):

bueno, ya soy universitaria si a alguien le interesa :'D y tengo mil y un cosas qué leer. Posiblemente se darán cuenta que hay un salto de tiempo importante entre reviews, y es porque los respondí entre mi período de muerte mental, los viajes por ahí y la universidad, períodos bastante diferentes entre sí o_o así que disculpen la falta de coherencia.

Oh, claro, FELIZ CUMPLEAÑOS (atrasado :'D) MATT!

Disc: Estas preciosuras deliciosas no me pertenecen. Les juro que si me pertenecieran no hubiesen muerto y el final de Death Note hubiese sido tan hot como un yaoi cualquiera. No como estos Takeshi y Tsugumi que los mataron =3=

Música:

Luego de mucho pensarlo (este chap es importante), me decidí...

Paradise City, como no, de los Guns N' Roses

Link: http : / www. youtube .com/ watch?v=Rbm6GXllBiw (sin espacios, ya saben~)

Creo que eso es todo por hoy. Pasen bien y disfruten!


25. San Francisco

Mientras Mello inspeccionaba su vehículo antes de partir (la verdad, solamente se dedicaba a admirarlo por ambos costados sin salir de su asombro), el pelirrojo se dedicaba a afinar su guitarra luego de la agitada labor del día anterior. Aún le escocían las yemas, pero se dijo que más temprano que tarde dejaría de sentirlo. Después de todo, cuando había tomado por primera vez una guitarra le había ocurrido algo similar, y luego de un par de días de tocar sin parar todo había acabado en nada.

En un momento Matt alzó la vista, encontrándose con la mirada seria del rubio, ante lo cual ambos se ignoraron mutuamente por un momento más. Las pocas veces en las que habían cruzado miradas a lo largo de la mañana ni siquiera se habían molestado en dirigirse la palabra, sencillamente porque no tenían claro cómo debían comportarse con respecto al otro. Aunque, como siempre, el guitarrista fue el primero en, finalmente, armarse de valor y mirar directamente al motociclista, aparentemente aún ocupado en revisar los limpios espejos retrovisores por tercera vez, levantándose luego y carraspeando levemente, aún inseguro pero con una ligera sonrisa. Ante esto, Mello le ignoró por un momento más, hasta que la sensación del otro con la vista fija en su persona se le hizo incómoda, accediendo a dejar de mirar a su consentida por un minuto para prestarle atención.

—Mira…—comenzó, inseguro acerca de lo que realmente quería decir, pero con una idea más o menos clara de aquello—, posiblemente lo sabes, pero esto…de la moto…no es por mí, sino por ti. Para enmendar…ya sabes. Bueno…—apartó la vista un momento, como si las calles de Oakland pudiesen darle la inspiración suficiente como para decir las cosas de golpe. —. A lo que voy, es que he hecho cosas…estupideces…y bueno, yo lo…

—Basta—la interrupción súbita dejó atónito al pelirrojo un momento, hasta notar que Mello incluso había dejado de mirarle, como si no mereciera la pena seguir escuchando, o como si lo demás fuese una historia por todos conocida, mientras la Knuckehead se ganaba nuevamente toda su atención. —. Veo que no entiendes con indirectas, así que más te vale prestar atención —se agachó a un lado del nuevo tanque de gasolina por quinta vez, raspando algo de su pulida superficie con la punta del dedo pulgar, enfundado en el guante negro de cuero. —. Detesto hablar del pasado, ya sean años, días, horas o minutos. Así que mantente callado si no tienes nada nuevo qué decir.

Sin embargo, al levantarse su porte, a pesar de estar teñido como siempre de una vaga amenaza, no era agresivo. Aunque quizá fuera más la influencia de su mirada, no tensa ni furibunda como era usual, sino que curiosamente suave, al menos por unos segundos.

—Creo que es mejor que arreglemos esto de otra manera—propuso repentinamente, ante lo que Matt ladeó levemente la cabeza, curioso—. La mejor forma de sellar todo esto, que por lo que veo aún te remuerde la consciencia…—hizo una pausa, entornando de forma casi imperceptible la mirada, aunque sin demostrar nada más de emoción que aquello—…pero que no me interesa es lo más mínimo, es hacerlo como hombres.

Inmediatamente después de eso, Mello hizo un rápido movimiento con el brazo, ante lo que el pelirrojo dio prácticamente un salto hacia atrás. Demasiado habituado estaba a los diestros golpes del ex pandillero, e incluso los había sentido en su rostro en una ocasión, y no estaba dispuesto a repetir la experiencia. Pero justo en el momento en el que creía que tendría que defender su integridad física una vez más, encogiéndose en su sitio y protegiendo su cara con los puños alzados, notó que el rubio sencillamente le tendía una mano, sin mencionar una mirada algo burlona. Además, alzó una ceja ante su mirada confundida.

Matt le miró sin saber qué hacer. Sentía que debía hacer algo más, pero como siempre el rubio le incitaba a tomar ese camino tan fácil que era olvidarse de todo y hacer como si nunca hubiese pasado. Era tan fácil decir que lo haría…aunque estaba seguro que llegar a dejar todo atrás no lo sería. Aún ahora no podía evitar mirarle, tan seguro y desdeñoso, y pensar lo fácil que sería dejarle mal otra vez. Era una responsabilidad muy grande.

Y así, al adelantarse una vez más y estrechar la mano enfundada de cuero del rubio, a su pesar supo que estaba sellando una especie de promesa, no con Mello, ya que de seguro él sólo lo hacía para evitarse problemas a su manera particular, sino consigo mismo. Y una vez más, mientras el rubio le anunciaba que llegarían dentro de nada con aquel motor tan grande y encendía la motocicleta, supo que ese rubio agresivo y arisco sería la perdición para su alma de niño. Incluso podría acabar madurando en el proceso.

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Ahí estaba. Mientras bordeaban el área en la que los muelles y los barcos cargueros tocaban tierra, rodeados de camiones y divisando desde lejos las torres de containers de colores, San Francisco se elevaba sobre la bahía, brillante bajo el sol de febrero tal y como la primera vez que lo habían visto. Matt lo contemplaba en silencio, sintiendo su estómago contraerse por el nerviosismo y la expectación. Todo se resumía a aquello, al nudo de la carretera 880 cuando desembocaba en la I-80, enfrentando a la veloz motocicleta contra el paisaje cada vez más cercano de una de las ciudades íconos del rock estadounidense.

Se sobresaltó al notar que ya no había nada a ambos lados de la carretera, sólo mar a donde quiera que se volteara. Estaban en un puente, uno bastante largo según apreciaba, y de un color gris cemento. El aroma del mar y la brisa helada les rodeaba de forma extraña, mientras la Isla de Alcatraz se insinuaba allá lejos a la derecha, y el pelirrojo comenzó a sentir la adrenalina, no sabía si era por la velocidad (los mecánicos que habían reparado la Knuckehead habían hecho bien su trabajo) o por el hecho de estar cada vez más cerca de la ciudad del Verano del Amor, Cliff Burton y el Glam y Thrash Metal.

Se acercó al rubio, aún emocionado por esta constatación— ¡¿Este es el Golden Gate? —preguntó con una gran sonrisa, observando las pequeñas islas a las que se aproximaban, la cual se interponía en su visión de la gran ciudad portuaria, señaladas como Yerba Buena Island y Treasure Island.

— ¡Bay Bridge! —corrigió a su vez el rubio, rodando los ojos. Casi todo el mundo creía que el único puente que llevaba a San Francisco era el famoso Golden Gate, pero aquel puente rojo ni siquiera era el más largo, o el con mayor tráfico, o el más moderno de los que cruzaban la Bahía.

En un momento los cerros altos y boscosos rodearon la motocicleta y los veloces vehículos que circulaban por la carretera, bloqueando la visión del mar pero dejando una brisa fresca para recordarlo, hasta que entraron súbitamente a un túnel. El ruido de los motores y el aroma a gasolina le hizo pensar a Matt que entrar a uno en motocicleta no era la mejor de las ideas, ya que estaba casi seguro de que sus pulmones se resentirían aún más por los vapores tóxicos, aunque el momento fue breve. Y pronto, con un súbito resplandor de sol, volvieron a salir al aire libre de la interestatal 80, contemplando sin barreras la gran ciudad a la que, luego de tantas complicaciones y dificultades, al fin habían llegado.

— ¡¿Podemos ir al Golden Gate? —volvió a preguntar el guitarrista, sujetando la correa de su instrumento como cada vez que comenzaba a sentir la emoción— ¡Y podríamos visitar el Last Hope Phone! ¡Y la Pirámide Transnacional!

En aquel momento, a Mello le hubiese gustado haber retrocedido tres semanas para frenar y dejarle en medio de la carretera. Estaba siendo irritante…al menos en sus parámetros de entonces. Ahora estaba sencillamente siendo Matt a su criterio, comprobó con algo de vaga sorpresa, aunque no demasiada. Su capacidad de tolerar niñatos, luego de tanto tiempo cargando a uno, se había hecho superior a lo que jamás pensó que podría haber llegado y el pelirrojo siempre comenzaba a probar y estirar los límites de su estrecha paciencia.

Así que sólo apretó el volante, concentrándose en el final del puente, el cual estaba cada vez más cerca. Los edificios se alzaban frente a ambos, y debía centrarse en tomar la salida adecuada para obtener algún hotel medianamente decente. Como siempre, se ocuparía de los asuntos útiles.

Matt guardó silencio finalmente, cuando el puente tocó tierra. Era un momento solemne o algo así, pensó para sus adentros, mientras adelantaban a un par de buses y autos que circulaban a gran velocidad a ambos lados. Podía ver barcos estacionados en la bahía a su izquierda, así como un par de rascacielos al frente y edificios bajos comenzando a aparecer por todas partes. Fue como un cambio de aire, algo que Mello le había descrito hace mucho tiempo pero que jamás había notado. Como si pasaran de una atmósfera a otra sutilmente diferente, o al menos eso era lo que sentía en aquel momento. Ya que, a todos los efectos, San Francisco los estaba recibiendo con los brazos abiertos.

El rubio torció hacia una salida, dejando la I-80 atrás y entrando a la ciudad como tal, por la calle Freemon, siguiéndola hasta su final. Luego, la motocicleta serpenteó a través de avenidas menores, torciendo por Columbus Avenue. El guitarrista se preguntó qué buscaba Mello, ya que había visto muchas calles anchas y llenas de movimiento que prometían más oportunidades de alojamiento que aquellas que ahora atravesaban, y en aquel momento conducía concienzudamente, como si supiera exactamente hacia dónde ir. Y no fue hasta que dejó de mirar las cumbres de los rascacielos y se concentró en las paredes de los edificios, plagadas de afiches, cuando lo comprendió.

Porque no eran afiches cualesquiera los que adornaban las paredes de vidrio y concreto de la ciudad, sino que estaban escritos con una tipografía y un mensaje que se le hacían familiares. Lollapalooza, el festival de rock que habían estado persiguiendo por medio país, se localizaba en un descampado cercano al Golden Gate, en Marina District, al norte de la península de San Francisco.

No pudo evitar contener el aliento al volver a notar que ya estaban ahí. Había algo más, urgente y apremiante, que rondaba justo por los bordes de su emoción, como una bestia sombría y horrenda, pero la felicidad era suficiente como para cegarle. San Francisco le rodeaba, bohemio y enorme como se lo imaginaba, y eso era bienestar suficiente como para olvidar lo demás.

Torcieron por Lombard Street a medida que el almuerzo reclamaba presencia, y Matt notó, o más bien recordó, que no había comido prácticamente nada desde hacía dos días. La idea en aquel momento se le antojó ridícula, y ya estaba ansioso por probar algo delicioso junto a Mello, perderse en aquellas calles enormes con los infaltables comentarios sarcásticos del rubio y ganar algo de dinero, quizá convencer a su amargado compañero de viaje que cantaran juntos una vez más. Todo aquello se le antojaba genial, como si acabaran de alcanzar el cielo y todos sus problemas fueran historia.

No notó que la motocicleta se había detenido hasta que Mello le dio un codazo, señalándole con la cabeza hacia el hotel que había encontrado. —será corto, iremos, nos registramos, y luego debemos ir a comprar entradas para ese recital tuyo—anunció escuetamente, descendiendo y quitándose las gafas oscuras. —. Son dos fechas según los anuncios, pero no debemos perdernos ninguna. Quizá así tengamos suerte y encontremos lo que buscas.

—¿Crees que venga Metallica? — preguntó a su vez Matt, en su mundo. —. O quizá Aerosmith. O Ac/Dc, con el "pequeño demonio" Angus Young…no, no creo que ellos aceptaran, son australianos…pero si les pagan lo suficiente…

El rubio rodó los ojos, tirando del brazo del guitarrista para guiarle hacia el interior del hotel. Pagó sin apenas intercambiar un par de palabras con el administrador, quien al parecer ya estaba habituado a los rebeldes y los rockeros, ya que no hizo un gesto de disgusto de ninguna clase cuando le entregó el dinero a cambio de las llaves, para luego salir a paso rápido aún tirando del brazo del distraído pelirrojo.

—Mira…—dijo finalmente, cansado de oír nombres y conceptos que no conocía ni le interesaba conocer—, no tengo la menor idea de lo que estás hablando, ni me interesa la verdad. ¿Crees que podrías ayudarme a encontrar el condenado festival? No es mi tema después de todo.

Una vez más, el aludido sintió una punzada de incomodidad al escuchar aquello, justo al borde de su felicidad. Pero no se desanimó por ello, achacándoselo al tono cansado y rezongón de su acompañante. Sonrió ampliamente antes de replicar, pasando un brazo por los delgados hombros del motociclista.

—Antes de que entremos, tendré que enseñarte una o dos cosas sobre rock— explicó alegremente, dándole una leve palmada en el hombro que alcanzaba su mano.

—Me muero de ganas…—musitó a su vez Mello, desembarazándose del peso adicional con un movimiento de hombros y un golpe dirigido al brazo del guitarrista.

—Por favor, no querrás quedarte en silencio si todos corean una canción, o quedarte sin entender un chiste del que todos ríen, ¿o sí?—se frotó levemente el brazo golpeado, riendo ahora ligeramente casi con aire conciliador. —. No será la gran cosa tampoco…no quiero que acabes aburriéndote y botándome al mar.

—Si quisiera arrojarte al mar, lo habría hecho en el puente— aclaró el motociclista, cruzándose de brazos y mirando hacia otro lado. —, pero eso no viene al caso. Mantén la boca cerrada y no comprobaré si los pendejos flotan.

—Eso dolió…— respondió Matt, falsamente ofendido —. Vamos, ni que fueras a sentirte mal por escuchar una cosa o dos sobre la buena música…

—Te ignoraré de todas formas— le anunció finalmente Mello, suspirando mientras torcía por una calle lateral sin esperar a ver si el pelirrojo le seguía o no.

—En ese caso, comienzo ahora— se aclaró la garganta, pensando un momento por dónde empezar. —. Veamos, en los cincuenta Elvis Presley llevó el rock and roll hacia el mainstream, popularizándolo entre los blancos como en su momento lo había hecho Chuck Berry. Luego vino el Surf Rock, The Beach Boys, ya sabes, y el Wall of Sound, eso de seguro fue un buen invento. En los sesenta vino el Beat, con los Beatles, y la música psicodélica y experimental, con la revolución hippie y el Verano del Amor. Al mismo tiempo vino la revolución británica, ese tiempo donde te preguntaban si eras Beatle o Rolling, mientras Bob Dylan hacía su mezcla de folk y rock. Ahí Hendrix y Clapton enseñaron una cosa o dos sobre cómo tocar guitarra, y Zappa comenzó con el progresivo mientras Creedence Clearwater se mantuvo con sus guitarras clásicas. El rock ya se estaba fracturando, entre psicodélicos, clásicos, progresivos y heavy, y no se detuvo ahí. The Velvet Undeground influenció al Punk y al Gótico al mismo tiempo que Led Zeppelin sacaba su primer disco y King Crimson reclamaba el progresivo. Ahí apareció Black Sabbath y Deep Purple, con el Heavy Metal. Y luego Queen, supongo que conoces a Queen, con Freddy Mercury haciendo de las suyas en el escenario. Pink Floyd sacó por ese tiempo el Dark Side of the Moon, de seguro has oído hablar de él, y nació del progresivo el Space Rock. Oh, ahí nació el Glam Rock, aunque no era como ahora estilo Mötley Crüe, sino más como Alice Cooper, un poco más relajado aunque igual de irreverente…

—¿Sabes qué? — le interrumpió el rubio, luego de un bufido cansado. —. Te acabas de superar a ti mismo. Esos quince minutos de monólogo han sido los más irritantes que me has hecho pasar.

—Aún no acabo…— murmuró Matt a su vez, pensando que aún faltaba la inclusión de Grand Funk Railroad, The Ramones, Judas Priest, Van Halen y tantos otros.

—Y no acabarás nunca— concluyó Mello finalmente, sacando su navaja y comenzando a abrirla y cerrarla a medida que caminaba. Aquello no pasó desapercibido para el pelirrojo, quien observó el filo aparecer y desaparecer con algo de preocupación. —. Además, deberías preocuparte por cosas más útiles para tu vida. Como dejar de ser un idiota ignorante, eso sería de seguro un cambio positivo.

Hubo un breve silencio, en el cual el rubio se volvió algo incrédulo hacia Matt. Al parecer, y a juzgar por su rostro pensativo, lo estaba considerando. Pero antes de lograr un comentario desdeñoso, el guitarrista volvió a afirmar su instrumento, mirándole con la cabeza levemente ladeada.

—¿Por qué habría de hacerlo?— preguntó sencillamente, sonriéndole apenas. El aludido le miró extrañado, abriendo la boca para replicar con acidez, aunque notando que no tenía una buena respuesta para ello en la punta de la lengua. Volvió a cerrar la boca, mirando hacia el suelo con el ceño fruncido.

—Pues, para no verte como un idiota, supongo— le espetó agresivamente al final, mirándole elocuentemente.

—Sé que yo no soy un idiota, y eso me basta— respondió con sencillez Matt, encogiéndose de hombros. —. Si crees que lo soy, allá tú.

—Si te comportas como idiota, en mi experiencia, es porque lo eres— replicó el rubio, rodando los ojos. —. Y has demostrado ser capaz de superar tu nivel de idiotez cada día, así que no me vengas con el cuento del genio incomprendido.

—¿Y tú qué?— respondió Matt, enumerando con los dedos. —. Motocicleta, ropas de cuero, actitud de pandillero, andas con pandilleros, esas botas, te gusta llevar navajas, usas el cabello largo, apuestas, tomas whisky sin hielo siquiera y sin mencionar las peleas callejeras… ¿y me dices que tienes tiempo para leer un libro de niñas sólo por cultura general? ¿Quién es el genio incomprendido?

—No estamos hablando de mí— le cortó Mello, renegando con la cabeza fuertemente. A pesar de lo cual, el pelirrojo pudo notar que había ganado un tanto. —. Y estás evadiendo el punto. Hasta ahora no has dado una sola muestra de inteligencia ni has dicho nada medianamente culto fuera del tema de la música.

—Insisto, no le veo el caso a eso— contraatacó Matt, haciendo un gesto con la mano como para restarle importancia al asunto. —. Me interesa la música, no leer libros de niñas para decir que es por cultura general…

—Ya basta con los libros de niñas— le advirtió Mello, ante lo que el pelirrojo rodó los ojos.

—Como sea, el caso es que no sé por qué tendría que actuar como un geniecillo desagradable o decirle idiota a medio mundo para demostrar que no lo soy, no tiene sentido— se encogió de hombros una vez más, dándose golpecitos en la cabeza con el índice. —, digo, no necesito decir que sé algo para saberlo… ¿me sigues?

—¿De qué te sirve saber algo si los demás no saben que lo sabes? No tiene objeto, es como si no lo supieras, da igual— el rubio lanzó la navaja al aire, atrapándola al vuelo mientras doblaba por una esquina. Luego de un momento de confusión, en el cual se halló sólo en una esquina, Matt le siguió, sacando un cigarro y encendiéndolo.

—Supongo que es un triunfo personal…como sacarse canciones en guitarra— pensó un momento más, sonriendo al ocurrírsele algo aplicable a su realidad mientras dejaba salir el humo de tabaco al hablar. —. O cuando superas tu marca de velocidad andando en la Knukehead.

—Cuando hago eso, apuesto— respondió Mello, dando cuchilladas al aire frente a él. —. Así hago algo útil con lo que tengo y me gano unos dólares.

—Ok, mal ejemplo— se rindió Matt, suspirando. —. Sólo digo que no porque alguien me haya dicho que soy superdotado o algo hace años haya dejado de ser yo, eso es de…

Guardó silencio al no escuchar el silbido del aire a su lado, extrañado por haberle puesto tanta atención al sonido que Mello producía al juguetear con su navaja aparentemente nueva, ya que según recordaba había perdido la antigua. Se volvió hacia el rubio, mirándolo a la cara por primera vez en unas horas según notaba, y viendo que él también lo hacía. Y no era hostilidad precisamente lo que veía en aquellos ojos tan extraños suyos, sino sorpresa, o quizá reconocimiento. Tuvo que recapitular sus propias palabras, intentando averiguar qué le habría causado tanta impresión, hasta recordar que jamás le había dicho que, supuestamente y según un par de pruebas que le habían tomado hacía ya tantos años, podría considerarse como un superdotado. Y lo entendió pronto, alzando levemente las cejas y sonriéndole.

—¿A ti también te lo dijeron?—le preguntó, curioso a juzgar por su expresión. Mello se encogió de hombros, suspirando.

—Sí…—musitó distraídamente, volviendo a mover su navaja en el aire y escondiendo el filo repentinamente. Matt siguió el movimiento con algo de nerviosismo, preguntándose una vez más en qué momento habría obtenido aquella arma, y para nada feliz con el hecho de que la tuviese con él. Aún así, decidió insistir sólo un poco.

—Y…eso es todo—dijo, sin dejar de mirar su perfil de ceño fruncido.

—Ajá…—continuó sin mirarle, lo que a Matt le pareció curiosamente parecido a su renuencia al hablar sobre sexo.

—No la pasaste bien en el orfanato del que vienes… ¿cierto?— le preguntó suavemente, poniéndose serio. Después de todo, aquellos lugares no eran para nada agradables según podía recordar, aunque no podía negar que la había pasado mejor ahí que con sus padres adoptivos.

—¿Te importa?— le espetó secamente Mello, mirándole desdeñoso ahora. —. Ya te lo he dicho, no voy a contar la triste historia de mi vida…

—Para eso estoy yo— completó Matt, asintiendo con algo de aburrimiento. —. Eres algo maníaco para las reglas…siempre repites las cosas.

—¿Será porque no las comprendes?— preguntó el rubio a su vez, en forma retórica.

Iba a responder, cuando un fuerte ruido justo al frente le hizo sobresaltar ligeramente. Alzó la vista, encontrándose con una gran extensión azul decorada con una gran estructura roja que se perdía en el horizonte, sobre la neblina baja que cubría aquella parte de San Francisco. Mello también se detuvo una vez más, de brazos cruzados y arrugando los labios en una mueca de molestia, como cada vez que el pelirrojo encendía un cigarro. Seguía sin gustarle el mar, y sobre todo el ruido de las olas y de la marea.

Luego de un momento de silencio, el rubio habló. —Hay que comprar entradas para esta cosa. Supongo que habrá una boletería cerca, así que abre los ojos. No voy a ir guiándote ahora, este es tú tema. Yo sólo estoy aquí para ver.

Aquella declaración por parte de Mello hizo que el pelirrojo volviera a sentir la curiosa sensación de pesadez, aunque ahora era como si le hubiesen vaciado las entrañas y en su lugar las hubiesen rellenado con plomo. No recordaba haberse sentido así nunca, o al menos no en alguna situación similar, tan triunfante y lleno de felicidad…hasta que notó que era el sentimiento de pérdida. Había intentado olvidarlo, pero ya no había ningún trato que los atara. Si el motociclista le acompañaba, era sólo porque así lo quería. Y si él continuaba estando a su lado, también era una decisión propia. Y el sólo hecho de pensar que Mello y él podían dividirse le hacía sentir así de extraño.

Se volvió hacia el rubio, quien volvía a mirarle apremiante y con los brazos cruzados sobre el pecho, y se le ocurrió la vaga idea de acorralarle contra la pared para que no huyera, aunque pronto renegó fuertemente con la cabeza para despejarse de ideas extrañas. Sólo atinó a sonreírle, encogiéndose levemente en su posición y acentuando su aire de torpeza, siendo coherente al menos con su acalorada postura sobre la inteligencia que, supuestamente según Mello, no tenía. Este renegó en señal de cansancio, dando media vuelta y comenzando a andar, hasta que al poco tiempo Matt se le unió corriendo hasta estar a su lado. Y lo único que se le podía ocurrir al respecto, es que estaba más que agradecido de tener a su compañero un minuto más a su lado.

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La expresión en el rostro de Matt era elocuente sobre sus emociones al ver a esa banda sobre el escenario. Y mientras miles de personas paseaban entre estantes con recuerdos, bandas para la cabeza y salones de tatuajes, otros tantos contemplaban, como el pelirrojo, el espectáculo que tenía lugar sobre el escenario. Y sin embargo, había una diferencia notable entre el público medio entusiasta y medio drogado que coreaba con euforia y el pelirrojo que sencillamente contemplaba el escenario con una mezcla de decepción y aburrimiento, y era que conocían plenamente a la banda del joven rubio de camisa desgastada y mirada melancólica sentado en un taburete.

Rock alternativo. ¿Por qué nadie le había dicho a Matt que el Lollapalooza era un festival de rock alternativo, y en ninguna medida de rock clásico, o mucho menos heavy metal?

Sintió que algo en su interior se desgarraba, o como si quisiera llorar. Había atravesado medio país, había casi muerto de sed dos veces, se había emborrachado, había sufrido hambre y despecho…para estar frente a un escenario que no contaba con Metallica ni Guns N' Roses en su repertorio.

Lo peor de la situación no era la deprimente música de fondo, o ser el único que no cantaba al compás. Sino que el hecho de no atreverse a confesarle al rubio que no tenía el más mínimo interés en seguir escuchando una música que no conocía y que, además, le parecía desagradable.

Echó una mirada a su alrededor, buscando algo con lo que identificarse quizá, pero era inútil. Todos los jóvenes a su alrededor parecían rockeros convencionales, quizá algo más jóvenes que él mismo, pero el alma desastrada y despeinada se mantenía. Y aún así, Guns N' Roses parecían caídos al olvido con esas guitarras tocadas de forma extraña y esos sonidos medio descuidados de banda de garaje.

—Sabes, pelirrojo…—dijo repentinamente Mello, interrumpiendo las meditaciones del guitarrista. —, no están mal esos del escenario. ¿Qué banda es?

—Ni idea…—se vio obligado a responder, recibiendo una mirada incrédula por parte del motociclista. —. En serio, ni idea. Nunca los había escuchado antes…

El rubio le miró atentamente un momento, asintiendo parcamente y volviéndose hacia el frente sin una palabra más. Y ante la sorpresa de Matt, rió levemente. —Vaya…no le haces a este rock. Increíble…

El aludido bajó brevemente la vista, volviendo a mirar el escenario. —No es que no le haga al alternativo…es que no suelo escucharlo.

—Atravesaste medio país por nada…eso es jodidamente irónico, ¿sabes? —comentó Mello, aún contemplando el ir y venir de la melena rubia del vocalista del grupo. Por alguna razón, tanto su mirada como su actitud se le hacían familiares. —. Podría reírme de ti durante meses sin cansarme.

Matt sólo atinó a asentir. Lo tenía más que claro. —¿Podemos recorrer un poco? Esta música me deprime…—murmuró luego, ganándose algunas miradas reprobatorias del público presente a su alrededor.

El rubio volvió a soltar una risa despectiva, dejando de mirar el escenario y echándole una mirada al pelirrojo. Él también había atravesado medio país por nada, y sin embargo no se veía molesto o decepcionado. El guitarrista no lo comprendió en seguida, pero comprendió que no necesitaba hacerlo. Había recuperado a su motociclista amargado, y eso fue suficiente como para que le devolviera una sonrisa menos irónica y más sincera.

—Vamos a comer algo antes de que uno de los dos muera…—propuso finalmente, haciéndole una seña a Mello con la cabeza. Como en los viejos tiempos, en los viejos y buenos tiempos, pensó distraídamente el pelirrojo.

—Antes de que tú mueras…—acotó el rubio, rodando los ojos y cruzándose de brazos, abriendo la marcha como siempre mientras buscaba el negocio de hot dogs más cercano.

Y así fue como el último objetivo que Matt buscaba con desesperación se deshizo en una ilusión estúpida más, reemplazada por cosas más reales y urgentes que atender.

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El festival pasaba, y a medida que las latas y las botellas se acumulaban alrededor de ambos jóvenes viajeros, parecía que todo acabaría en una borrachera más. La familiaridad se hacía patente, las semanas compartidas parecían casi toda una vida, y pronto Matt se encontró riendo como hacía tiempo no lo hacía mientras comentaba una anécdota graciosa que le había ocurrido con su banda. Mello, siendo Mello, no esbozaba nada más allá de una sonrisa torcida y no muy entusiasta, pero con las ocasionales y breves risas era suficiente para saber que ciertas partes le agradaban más que otras.

Finalmente, las historias del pelirrojo y los silencios del motociclista los llevaron a sus tres semanas de viaje. El guitarrista llevó la guitarra a sus muslos, comenzando a rasguear sus cuerdas de forma improvisada y al azar como solía hacerlo, y el rubio bebió de su whisky en las rocas sin demostrar mayor interés en su trago que en la historia, ya por él conocida.

—Apenas recuerdo lo que pasó la noche que me dejaron…—comentó Matt distraídamente, cambiando de posición sus dedos en el mástil de la guitarra y acariciando las cuerdas para arrancarles un suave sonido—, pero de seguro fue tremendo. Y de repente ya no estaba en el hotel, sino que a kilómetros de casa y con apenas el dinero y los cigarros para un par de días. Loco…—musitó, alegrándose de haber encontrado un cigarro vendido con sobreprecio al menos para fumar, acomodándose en su incómoda posición, apoyado contra la mesa desplegable del carrito.

Mello no replicó, revolviendo su whisky y suspirando levemente. La historia para él no encerraba demasiados enigmas, y le desagradaba de forma más que evidente el hecho de oírla. Repasar hechos del pasado…hasta el cansancio había dicho que eso no le agradaba. Pero Matt no sabía escuchar hasta que lo evidente le golpeaba el rostro.

—Luego los motociclistas…casi me matan esa vez…y en cierta forma me salvaste, gracias por eso—volvió a fumar, aspirando el humo lentamente y con deleite. Se sentía, por así decirlo, en casa, y en vez de encontrar la cena hecha y lista para servirse, se había encontrado con un cupón de pizza gratis. Igual de bueno, pero no lo que se esperaba. —. De hecho…me has salvado de varias, una tras otra. Eres bueno en el fondo, muy en el fondo…

Luego se perdió en sus pensamientos, ya que venía aquella parte del viaje que no le gustaba recordar. Todos los momentos extraños, las varias veces que habían traspasado límites de lo que se denominaría amistad "normal", y por supuesto, Linda. Todo se había echado a perder en ese momento. ¿Por qué todo tenía que ser tan complicado? Siempre se lo había preguntado. Y al final el que había acabado siendo un mal amigo había sido él mismo, siendo que después de todo…

Interrumpió sus pensamientos bruscamente, abriendo los ojos y levantando los goggles de sus ojos por la sorpresa, esperando interpretar mal lo que veía. Pero no…claramente perfilados a la luz artificial del puesto de hot dogs, justo al lado de un motociclista cada vez más evidentemente incómodo, habían dos tipos, a primera vista simples alternativos que venían a disfrutar del show. No habría nada extraño en ellos de no ser porque apenas se distinguía a quién le pertenecía cada mano, y que se hallaban enroscados en un apasionado beso.

Permaneció en su posición, mirándolos directamente sin preocuparse de ser discreto. Sencillamente no podía serlo, no con ambos tan cerca, no con Mello tan cerca. Más que nada quiso asegurarse de que no se equivocaba, y que uno era una mujer muy poco dotada, pero no…incluso sus rasgos eran marcadamente masculinos.

Sintió un fuerte y para nada sutil codazo en el estómago, doblándose en su posición y casi dejando caer su guitarra mientras se sujetaba el lugar del impacto. Miró con reproche al rubio, pero este se contentaba con seguir bebiendo. Incómodo…esa era la palabra precisa. Y no podían huir sin hacer evidente que lo estaban.

El pelirrojo siguió tocando, algo más mecánicamente de lo que iba haciendo y quizá algo más rápido, mientras Mello vaciaba su whisky de un trago, siendo obvio que lo necesitaba. Y la pareja, uno alto de cabellos negros y verdes, y el otro de corto cabello castaño y varios tatuajes, ni siquiera parecía inmutarse por la presencia de otros dos jóvenes, totalmente incómodos y sin hacer nada útil para disimularlo.

Bienvenido a San Francisco, pensó Matt vagamente.

Finalmente la tensión de hizo insoportable, sobre todo cuando al mirar alrededor, el guitarrista se notó increíblemente sensible a todo ese mundo medio oculto. Parejas tomadas de la mano, chicos con chicas, chicas con chicas, chicos con chicos. Y todo se veía tan natural, tan normal y sobre todo tan sencillo. Nadie les miraba de forma extraña, ya que estaban en San Francisco. Estaban en San Francisco…

Necesitaba irse. Era demasiada realidad para él, y dudaba que pudiese soportar mucho más sin hacer algo realmente desesperado, así que dejó a la pareja feliz en su lugar, dejó al rubio plantado en la mesa (posiblemente eso no le agradaría, pero ya se arreglarían luego), y escapó a un lugar tranquilo, lejos del ruido y la confusión del festival.

No lo había notado, entre las luces artificiales y las luces de las tiendas y los puestos de tatuajes, accesorios, camisetas y consignas, pero la tarde había avanzado. Miró hacia atrás, respirando hondo antes de internarse en la oscuridad de la extensión que no ocupaba el festival, llena de césped húmedo por la brisa marina y vacía de gente, a lo más un par de parejas repartidas muy lejos de su posición.

Así que eso era San Francisco después de todo. El Golden Gate frente a él, cubriendo las luces de un atardecer cada vez más evidente. Música alternativa que no le agradaba, amor libre que le incomodaba, demasiadas cosas nuevas. Demasiada libertad. No le extrañó que el movimiento hippie hubiese nacido justo en esa ciudad, de hecho en aquel momento le parecía obvio que aquel era el lugar perfecto. Cultural, tolerante y por sobre todo, extraño.

Se dejó caer en la hierba, sintiendo cómo se humedecía su ropa al hacerlo, pero sin importarle demasiado. Ese rincón tranquilo de la activa ciudad que tenía detrás le permitía pensar y fumar con tranquilidad, sin olvidarse de volver a improvisar en su guitarra. Vagamente recordó que hacía varias noches, muchas más de las que desearía recordar, había comenzado a componer algo. Y triste y potente como había comenzado, notó que ahora la tocaba de forma tensa y algo forzada.

Como si aguardara algo antes de ser interpretada. Necesitaba un impulso más para volver a repasar las notas que organizara esa noche de melancolía y tocarlas como debían ser tocadas. Con respeto, con algo de melancolía y quizá algo de miedo, como se enfrentan todas las cosas que al parecer son nuevas e inesperadas.

+o+o+o+o+o+o+o+o+o+o+o+o+

—I'll take advantage while…you hang me out to dry…—musitó Mello, mirando distraídamente las tiendas. Esa canción realmente había quedado estancada en su cabeza, y dudaba que con lo pegajosa que era pudiese sacársela alguna vez—. But I can see you every night…free…

Torció la boca en una mueca, aburrido. Por si fuera poco, había tenido que tragarse a los dos "adorables" chicos que le habían hecho compañía, y la incomodidad había llegado a niveles nunca antes sospechados por su persona cuando comenzaron a hablar como si nada de sentimientos y lugares en donde podrían estar a solas. Tampoco se habían preocupado de bajar la voz.

Y supuestamente tendría que buscar a Matt. No lo haría, por supuesto. Sólo se dedicaría a vagar por entre el ambiente plagado de inadaptados, en donde irónicamente se sentía en casa. Quizá San Francisco sería un buen lugar para vivir, ya que todos eran extraños por igual. Pero el llamado de los caminos era más fuerte que cualquier lugar que pudiese perfilarse como un hogar.

Mas, a pesar de sus pensamientos, a pesar de la música y de la muchedumbre, escuchó un sonido familiar en medio de la confusión de gritos y cánticos. No venía del escenario, pero era una guitarra. Acústica, casi silenciosa, pero bien tocada. Y lo que fuera que interpretara, le parecía haberlo escuchado antes.

Recordó un pasillo oscuro y oscilante, o quizá era que él caminaba de forma vacilante, en donde las notas resonaban en su cabeza, justo como ahora que avanzaba por el césped húmedo. Frunció el ceño, deteniéndose en un punto inespecífico de la extensión de hierba y mirando hacia el suelo, en donde un pelirrojo mantenía sus ojos cerrados sin dejar de tocar la guitarra. Frunció el ceño, sin dejar de mirarle, mientras el guitarrista se detenía y le devolvía la mirada. Le sonrió levemente, gesto que Mello no respondió, antes de levantarse del suelo frente a él. Y las palabras se les consumieron en la garganta, justo como las notas murieron en las cuerdas de la guitarra, dejando la escena en silencio.

Luego de una pausa, Matt tomó aire para hablar, dudando aún, pero hablando al fin y al cabo —Gracias. Por todo—añadió, viendo que el rubio no comprendía el punto. —. Creo que nunca voy a poder agradecerte lo suficiente aún así. Pero es bueno empezar por algo.

El aludido asintió pesadamente, apartando la vista y deseando tener un trago consigo. —No hay nada que agradecer. Sólo cumplía con mi palabra.

—Lo sé…— coincidió Matt, sin perder su sonrisa. —. Esa es razón suficiente para agradecer.

Volvieron a hacer una pausa, en la que el motociclista dejó de evadir la mirada del pelirrojo. Quizá era el momento perfecto para cuestionarse ciertas cosas, después de todo estaban en San Francisco, pensó el guitarrista, colgándose su guitarra el hombro y dando un paso hacia adelante, vacilante. Era posible que le espantara y que quisiera correr, pero también era posible que lo que hacía fuera más importante que lo que pensara. Se dio cuenta de lo niño que era aún para ciertas cosas, y de lo usado que estaba para tantas otras. Era un desastre. Pero sin disfraces y sin falsa galantería todo se hacía más cómodo.

Mello no se movió de su sitio, esperando. Mantenía su expresión seria, y la barbilla en alto con orgullo, después de todo seguía siendo un motociclista viajero y solitario, y por lo mismo, libre. Aquello no era dejarse hacer, era una declaración de principios. Un voto de confianza quizá, algo mucho más solemne que una vergonzosa y penosa demostración de afecto que provocaba, claro, vergüenza ajena.

—Somos una vergüenza…frente al atardecer y todo…—murmuró Matt, conteniendo la respiración antes de hacer el acercamiento final, vacilando a cada centímetro que avanzaba.

—Me aburro…—le espetó a su vez el motociclista, rodando los ojos y tomándole del cuello de su camisa, tirando de él para eliminar esa frustrante distancia.

Fue un roce inocente, casi casto, prácticamente nada en comparación con otras situaciones similares. Y aún así el corazón del pelirrojo amenazaba con escapar de su pecho, sobre todo al insistir una vez más y apretar apenas el labio superior de su compañero entre los suyos, estremeciéndose al notar que el otro le respondía de la misma forma. Abrió los ojos y miró a los del motociclista, su mirada sorprendida, notando que no había sido del todo terrible. Y le respondió la mirada siempre fiera y afilada del rubio, alzando una ceja de forma irónica.

Besar a un hombre cualquiera quizá era extraño. Pero Mello no era cualquier hombre, era su motociclista amargado.

Se alejó un momento, sonriéndole al rubio con algo de torpeza y alivio. Este cambió el peso de pierna, ladeando la cabeza y esbozando una media sonrisa sin significado claro, aunque casi parecía escuchar su voz diciendo "pendejo idiota". Y todo quedaba igual entre ellos, seguían siendo Matt y Mello, Mail y Mihael.

Después de todo, estaban en San Francisco. Ahí se permitía de todo. O al menos eso pensaba Matt mientras tomaba al rubio de los hombros con genuino entusiasmo, juntando ambas bocas que sin permiso de sus dueños ya estaban ávidas de más y cerrando los ojos hasta que el atardecer hubiese terminado y la noche de San Francisco le mostrara qué otras cosas podría hacer.

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La noche era joven, las estrellas ya brillaban y la niebla comenzaba a arrastrarse desde mar adentro, pero el Lollapalooza no frenaba su ánimo festivo hasta que el último borracho saliera a la noche siguiente. Matt sencillamente pasaba de la música, aún frunciendo el ceño y murmurando la palabra "alternativo" cada vez que comenzaba una nueva canción, mientras que el rubio motociclista tarareaba la melodía que había escuchado esa misma tarde.

El pelirrojo era incapaz de comprenderlo. Quizá era el aire de San Francisco, la libertad media libertinaje convertida en ciudad y en festival, lo que amortiguaba la tensión y hacía parecer que todo era normal. Pero no lo era, ya que luego de ese roce tentativo habían venido más, cada uno más entusiasta que el anterior. Y si no hubiese sido por un grupo de adolescentes que comenzaron a aplaudirles, provocando que el motociclista hiciera gala de su mala fama, quizá dónde podrían haber acabado.

Le vio de reojo, justo al lado y apoyado de la misma forma que él en el carrito de comida, cantando algo en voz baja con un vaso de whisky en la mano, y se preguntó cómo irían las cosas a partir de ese minuto. Posiblemente igual que hasta ahora, a sobresaltos. Y aún les quedaba una noche de Lollapalooza, una noche de libertinaje y para seguir fundiéndose con la masa alternativa de San Francisco. Una noche era mucho tiempo…

Pero quizá estaba sobreactuando. Posiblemente era sólo su imaginación magnificando algo que no pasaría a mayores. Después de todo, no habían quedado en nada. Su acuerdo, al parecer, pasaba sólo por levantar ciertas restricciones. No es que hubiesen conversado algo (eso era lo realmente preocupante del asunto), pero la situación lo hacía evidente. Habían quedado en algo. El problema era definirlo.

Y sin embargo, sabía que Mello no hablaría del asunto. No parecía cambiado, ni nervioso. Quizá lo suyo había sido más rápido, o se lo había planteado antes. Era posible que no necesitara la fiebre de San Francisco para ponerse a cuestionar ciertas cosas. Después de todo, era Mello, y sólo ese seudónimo había llegado a significar muchas cosas, entre ellas algo parecido a la anarquía.

Su mente habría seguido divagando por caminos perdidos si no hubiese sido por el seco golpe de un whisky en la tabla del carrito de comidas, el cual le obligó a atender una vez más a la realidad. Se acabó su cerveza de golpe, dando un largo suspiro, justo mientras el motociclista al parecer se preparaba mentalmente para soportar su propio peso.

—Ya no hay nada más que hacer aquí…—declaró el rubio, ante lo que el aludido se encogió de hombros. Realmente, no se le ocurría algo más que quedarse ahí bebiendo hasta la definitiva borrachera. —. Compremos un par de botellas y vamos al hotel, estoy harto del ruido y de la gente.

—de acuerdo…— no le apetecía emborracharse otra vez, ya que solía hacerlo sólo en ocasiones importantes o cuando estaba deprimido, pero no ganaría nada discutiendo. Quizá una pequeña celebración por haber llegado a San Francisco le quitara sus ánimos meditativos.

Al parecer no eran los únicos que se retiraban, ya que una moderada cantidad de gente ya se dirigía hacia las salidas del parque en diversos grados de ebriedad, o dispuestos a pasar el resto de la noche celebrando en otro lugar. Otra banda ocupaba el escenario, pero ni uno de los dos se molestó en ver cuál era. Matt estaba harto del rock alternativo, además de cansado por el viaje y todo un día de vagabundeos, mientras que Mello sencillamente no quería más guerra. Habían completado su objetivo. Habían casi llegado al final del trato. Mas ambos tenían esa extraña sensación de destino no cumplido, de que algo, un pequeñísimo detalle, se les escapaba, entre todas las emociones del día, entre todos los pensamientos y resoluciones…

Y casi como si les hubiesen oído, una voz llegó desde sus espaldas. Una voz que a Mello no le decía nada en absoluto, pero que hizo voltear a Matt de forma inmediata. Una voz áspera y grave, que sonaba a grupo de rock con altas dosis de alcohol en la sangre.

—¡¿Si acaso no es mi maestro Hendrix? ¡Sólo tú tendrías esa mata rojiza en la cabeza, viejo!

Y nada más el pelirrojo guitarrista logró ver algo más que una multitud anónima, distinguiendo el origen del sonido, sintió que había vuelto atrás en el tiempo, y que volvía a estar en Seattle, mientras un desastrado y mal afeitado Dave corría hacia él, irradiando alegría.


...Les dije que los No Name aparecerían de nuevo, no? bueno, si no lo había hecho, sorpresa!

Qué les pareció? según yo, tiene sus altibajos. Pero soy la que lo escribe así que mi opinión no cuenta =3=

Aquí se ve la introducción de un factor que quería mostrar para darle trasfondo a la historia: la Generación X. Quise mostrar el contraste entre el Glam de los 80, rebelde, contestatario e insolente, con esta generación alternativa, con otras luchas y otros intereses que acabaron sepultando un estilo moribundo. En otras palabras, la revolución cultural de los noventa.

Oh cierto, antes de que se me olvide: hay un easter egg escondido en el chap :P de hecho es bastante evidente xD Pero quién será el rubio de mirada soñadora que canta en el escenario del Lollapalooza? Los dejaré pensando...

Como pista: es un grupo que iba a estar en el Lollapalooza pero que jamás se presentó. Y ya son muchas pistas! :v

como siempre, me avisan a través de los maravillosos y espectaculares...

...Reviews!

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Fanny W

Hola!

irónicamente, cerré el twitter, me metí a mi mail y abrí tu review de los primeros *-*

Bueno, respecto al retraso, este segundo semestre ha sido complejo de por sí, y espero que este año me toque más liviano en cuanto a problemas se refiere ._. aún así, siento que debía disculparme *3* ya me estoy retrasando mucho y estoy perdiendo el ritmo, y no es la idea.

Bueno, ya sabes...compartimos la misma obsesión por Mello e.e así que créeme: amé escribir sobre él. Amo en general escribir sobre él. Sobre su actitud de machote malo y su tsunderecidad(?). Pero antes de que me largue hablando del rusio, gracias por escribir y me alegro que te haya gustado el capítulo anterior ^-^

Bueno! entonces ya no seré la asesina de motos :'D Yo también la amo con mi alma, aunque no saldrá mucho estos capítulos por razones obvias e.e

oh, a ti te gusta en grunge, y de seguro tienes hartos datos para rebatirme lo que escribí en este chap *-* pero qué puedo decir, para mostrar lo que quería mostrar tuve que tomarme algunas libertades en cuanto a fechas. Es ficción después de todo!

Creo que en resumen podemos concluír que somos unas obsesionadas con Mello. Es una conclusión muy importante que nos servirá para la vida(?).

Seguiremos twitteando! Adios~

kajasame

Hola~

bueno, creo que eso que me mencionas es básicamente mi culpa u.u entiendo que pierdas el hilo cuando me demoro mucho en subir...ups

no quise seguir más en mi arco emo...además, tienen otras cosas de las qué preocuparse ahora. Como dice Matt, están en San Francisco, ahí todo se vale ;)...veremos si mantiene su palabra ahora. Y sí, Matty se ha hecho hombre. Que lo asuma.

wii gracias por los ánimos :) y bueno, ya estoy más desocupada e intentaré avanzar lo más posible antes de irme de vacaciones. Cuídese y nos leemos luego!

PD: gracias por pasearte por la revista :B

kaoryciel94

Hola *-*

Gracias por el comentario, y sí, entre la prueba para entrar a la universidad y el colegio se me acabó el año Dx ahora viajaré, y tendré que arreglármelas para ver cómo sigo subiendo :B

bueno, Matt...como regalo de cumpleaños, creo que es bueno que dejen de odiarlo por pendejo :'D es pendejo, pero también es buenito *3*

sobre MP...he decidido dejarlo hasta que acabe con esto -..- será difícil recordar cómo era yo de adolescente revoltosa estando en la U, pero haré lo que pueda y cumpliré mi promesa de no abandonar ningún fic :)

gracias a ti por tus comentarios! y gracias por leer también :D adiós~

Samantha-Kheel

Hola~

bu~ lo siento por la demora D: no mates a Kami, Kami no te mataría a ti(?)

:D ps me alegra que te haya gustado Mello en actitud "soy un pandillero rudo, el único que insulta gratuítamente soy yo e_e" porque ya lo estaba extrañando malo y sarcástico *3*

y sí...Matt se merecía un buen puñete y tal pero =3= es buenito, es imposible enojarse con ese pendejo...sobre todo cuando haría lo que fuera por enmendarse *-* al final, Mello optó por un maduro apretón de manos, y quizá un poco más...

Wi~ me encanta que te guste la canción *W* son canciones que en su mayoría las escojo porque me gustan muchísimo y tal, aunque por supuesto tienen que ver con la historia *-* tampoco tan déspota como para poner canciones sin nada que ver con la historia no?

uy lo siento...mi perfil cría arañas otra vez ._. ya ni soy escolar...tendré que ponerme con eso cuando acabe de leer todo lo que tengo que leer para la u :'D

muchas gracias por las palabras ^-^ y espero que la inspiración no muera otra vez...

adiós~ se me cuida *w*

Poison Ivy

Hola! no es nada, leo todos y cada uno de los reviews que me mandan, aunque no siempre los responda por cosas de tiempo o de distracciones mías u.u aún así, los aprecio todos :)

hey que eso de no ser tan emocional tiene sus ventajas! *-* últimamente me he vuelto casi apática pero estallo y...ps eso XD

Gracias por tu comentario una vez más! Eso es exactamente lo que he querido reflejar a través de la historia, y me alegra que se haya comprendido :)

y sí...no podía dejar a la Harley en el olvido. No me lo habría perdonado a mí misma.

wii~ gracias por dedicarle tiempo y atención a la historia...es como que me hace sentir genialosa x'D muchísimas gracias en serio! me hace mucha ilusión :D

y no te preocupes por el largo de los post, siempre es agradable tener más soltura para conversar y responder y esas cosas :)

nos vemos~ y besos también para ti *3*

Kika Us-Chan

Señiora! espero que me perdone el no alargarme tanto como en otras respuestas...pero ya vimos lo que pasa cuando hago eso y no es lindo :'D

xDDD aawwww si yo sé que uste tiene preferencia por el pelirrojo y sus razonamientos bizarros que sólo tienen coherencia en su mentecita de vago *3* creo que al final todos amaríamos a un hombresote así (?)

y sí! al fin hace aparición algo que no había mostrado hasta ahora: Matt es un genio! por Kamisama! también tiene derecho a unas neuronitas! XD

xDDD bueno, es verdad, la policía llega tarde a hacer sus cosas con plaquitas y a ponerse rudos con los testigos y a decir frases cool como en CSI(?) ya sabe uste u_ú anyway~ no queremos que a Mello se lo lleven pa dentro D; quizá qué le harían a ese trasero hermoso suyo! xD

y lo sé...Matt, pronto tendrás una correíta invisible al cuello de la que te sacarán a pasear los fines de semana e_e (?) XD pobre Matt, su tendencia de perro lo guía a subyugarse ante el rusio sexy!

omg! señiora cuidado no se mesa que puede acabar prendiéndose fuego espontáneamente luego de saltar de un acantilado! XDDDD

bueno~ como siempre sus reviews los más grandeiosos y las respuestas más grandeiosas van para uste! XD se la quiere y hablamos pronto~ y cuidado con esas ANSIAS~ :K XD

adiós~ hablamos~ :D

Tsuki-L

Hola~ :) no te preocupes...tampoco hay mucho movimiento por aquí, es todo culpa mía x'D y de la universidad y de los viajes sin internet y esas cosas u_ú

uuyy~ del mal, cuidado con desvelarse! (yo lo estoy haciendo ahora...no debería...) que al día siguiente no funciona correctamente D; si no puedes zamparte un café(?), mejor ni lo intentes! aunque supongo que eso ya lo sabes *-*

bueeeno, hasta el próximo capítulo, el cual espero (ESPERO) subir luego :( adiós~

Apocrifi Sogno

Hola!

wuaahh D; lo siento, no era mi intención hacerme esperar ni nada espero que el chap este haya valido la espera!

wii~ me alegra que el anterior te gustara :) y sí...Matt empezó a echar a andar la máquina y a reparar su error. Habrá que ver si sigue siendo consecuente!

wii~ tengo una lectora *3* espero que nos leamos luego entonces! y lo siento por la demora!

adiós~ :D

queicco

Hola~ :) me encanta que te encante! *3*

wii~ es que Matt y Mello son...bueno, son geniales *W* que genial que te agrade cómo los trato!

espero no haberme demorado tanto como para que se hayan desconectado de la historia D: es de lo peor y no es la idea :(

bueno~ nos leemos luego y que estés muy bien *w* adiós~

guns and rosesLu

Hola! primero que nada, genial nombre *3* involucra a los Guns, por lo tanto involucra a Slash(?) XD

bueno, a mi también me trauma un poco que se acabe o.o ya es como parte de mi vida llegar a escribir un poquito cuando puedo (y cuando no también...XD) y me sentiré muy rara de ya no poder hacerlo con esta historia en específico. Sobre todo espero no dejar cabos sueltos. Le temo a los cabos sueltos.

muchas gracias por tu review :) espero que nos leamos luego! adiós~

Katta

Hola...wow...veo tu review, veo la fecha, y me da pena D: lo siento por la demora!

bueno, aquí está :) espero que lo disfrutes, que pronto se viene más :D

nos leemos luego :) adiós~

Lilit

Hola~ :D bueno, aquí está el que sigue! espero publicar el siguiente rápidamente, porque lo llevo escribiendo un tiempo y no me haría gracia que se retrasara (otra vez) porque el año se me viene muy pesado! :S

anyway~ nos leemos luego y que andes muy bien! :) adiós~

SoDriff

Hola! pues que bueno, yo tampoco soy buena para las formalidades y tal :'D

wow, eres la primera persona que llega a través de la revista :) y a pesar de que últimamente no he estado muy comprometida con el tema (no he estado en Chile y no tenía cómo enviar más capítulos ), es un estimulante importante :D espero retomar el ritmo pronto!

Es agradable encontrar a más gente que cree en el MxM en la web. Es una pareja bastante infravalorada para mi gusto, aunque habrá gente que opine exactamente lo contrario (por las razones de que los personajes no son tan conocidos y que, en el fondo, aprovechamos un "hueco en el contrato" para escribir sobre ellos). Supongo que me casé con el fandom y no hay nadie que pueda cambiar mi opinión.

Por eso quizá me pego estas voladas locas de los ochentas, las motos y la música...pero bueno.

bueno, qué puedo decir, me gusta jugar con la historia un poco y ver qué resulta de todo eso ._. aunque a veces se me pasa la mano con el drama y tengo que ver cómo lo arreglo...como sea gracias por leer y tus comentarios :) siempre es muy agradable leer comentarios largos y fundamentados *W*

gracias de nuevo, y espero que nos leamos pronto :D adiós~

LuliLost

Hola! :) por supuesto que la continuaré! aunque mis disculpas si la continuidad no ha sido muy fluída u_u he estado fuera del país y ahora que vuelvo me tocó irme a la U y mucho estudio...al menos me tendrá inspirada, pero ocupada :'D

gracias por el review, y espero nos leamos pronto por estos lares :)

adiós! y gracias a ti por pasearte :D

Shini.G

Hola! :D seh...lo siento por no haberme aparecido mucho, han habido complicaciones de caracter técnico -autora sin internet- que me han impedido seguir subiendo con regularidad u_ú como sea, espero que disfrutes este chap aunque anda medio atrasado.

bueno..aún queda para el final, pero pocazo. Me trauma porque extrañaré las peripecias de estos chicos! Estoy pensando seriamente en hacer fics paralelos, oneshots, segundas partes no porque lo arruinarían...pero fics paralelos, sí, con tal de no parar con esto :'D

Matt al fin hizo algo bien no? ya era hora...que para algo es un genio. Un genio pendejo, pero genio al fin...

muchas gracias! y feliz año (muuuy atrasado) para ti también :) adiós! nos leemos luego~

+o+o+o+o+o+o+o+o+o+o+o+o+

Y...ahí están :)

Ahora si me disculpan voy a dormir. Tengo mucho sueño y tengo ramos pesados mañana, así que necesito descanso :'D

Por cierto, el ritmo ahora es totalmente azaroso y depende de mi calendario de pruebas y de mis ramos. Pero lo acabaré, eso se los aseguro. Aunque la fecha no me es clara...pero espero no estar escribiendo ya más 4ever para Junio. Es un plazo ambicioso...pero espero cumplirlo (esta vez sí que sí! x'D)

bueno, que anden muy bien y espero que les agrade este chap, que abre la puerta al último arco de la historia: los No Name!

Adieu~