primero que nada, si mis rollos XD quiero agradeceros a todas las que comentais, vnat07, love girl, tasiakrood, MaraB3, begobeni12, erpmeis y por supuesto debo mencionar a la persona que ayer noche me dejo un sorpreson con comentarios de cada cap se pego una maratón leyendo 15marday muchas gracias por tus agradables impresiones me han animado mucho y nada hoy has tenido suerte XD hay publicación no tendrás que esperar mucho por este cap.
y Begobeni que llamen al fbi si hace falta por el colchon del crimen XD mira que tus teorias me hacen reir demasiado, love girl y vnat sois unas sanguinarias solo queréis matar y matar estáis peor que yo, (y eso que soy la que sueña con las historias XD) agresivas desde luego... espero este cap os guste n.n, mara me alegro que te hayas animado con cigarrillos de papel esta demasiado buena la historia a mi me tiene mendigandole a erpmeis un cap cada dia XD(lo se exijo mucho) y la del tren ya falta muy poco para acabar se me hizo corto y eso que aun no esta el final definitivamente franchiulla hace cada eleccion de historia que me tiene encantada, y yo tambien me he desviado, y que te agrade el cap anterior también me deja feliz. ah y erpmeis me alegre ver que me vas leyendo poco a poco es un gran cumplido (pondría un iconito llorando de felicidad).
pd: este capitulo sera algo diferente en su comienzo porque primero pondre una cita, ¿de quien?, de una de las lectoras que posiblemente muchas conozcan sobre todo las que escriben BEGOBENI12, le he tratado de decir que se escriba algo que tiene talento pero la mujer no quiere así que si dejan sus impresiones del capitulo y ademas sobre la cita se los agradeceré, confió en vosotras XD.
"El deseo conquistaba mi mente como una marabunta hambrienta. Avanzaba sin obstáculos dejando yermos los paramos de mi moral. Irrefrenable, insaciable, imparable. Nada de cuanto hayaba a mi paso lo saciba, siempre quería más, mas pasión, mas atracción , mas vida, mas juego, mas deseo. Deboraba almas com un sucubo desenfrenado, sin ver mas allá de mis propias necesidades. Por el deseo gane, por el deseo perdí, por el desperté al depredador, por el mancille mi espíritu y perdí todo cuanto ame. Y ahora mírame y dime que merezco perdón, dime que no me odiaras, dime que incluso yo, puedo salvar mi alma y reparar un corazón roto por el deseo de ser quién nunca pretendí ." Begobeni12
Capítulo 25
El deseo había acabado con su vida de la manera menos esperada, se había casado con un hombre que prometía ser el amor de su vida había resultado ser todo lo que odiaba en una persona. Codiciar lo que no se tiene y lo que sí, parecía algo propio en Robín y por supuesto luego arrepentirse, recibir disculpas cuando te han arrancado el corazón y lo han estrujado con saña, es sin duda la pesadilla transformada en realidad, como si al pedir perdón no se dieran cuenta que lo que más duele es precisamente eso, que parezcan arrepentidos y que con unas simples palabras huecas quieran remediar el daño ocasionado.
Regina sin quererlo aun creía en el amor, todavía soñaba que apareciera la persona que dejara todo por ella, el supuesto príncipito azul que te meten en la cabeza desde que gateas, con los años su visión había cambiado y ahora su príncipe no era aquel que iba a caballo y te rescataba de una lúgubre torre sino la persona capaz de escucharte y ser digna de tu confianza, bueno si además fuera alguien con carácter fuerte que la apoyara cuando se cayera seria todo un sueño.
En otro lado de la casa Emma se estaba debatiendo con su hermano.
-¿vas a ver al crio o no?- preguntaba James sentado en una silla mirando a su hermana tumbada en la cama.
Emma se puso la almohada sobre la cabeza.
-¡déjame pesao!, que estoy tratando de conciliar el sueño-decía
-Cobarde, ¿por qué la morena este dentro no vas a ir?-decía la imagen de su hermano con una sonrisa de medio lado como solía hacer cuando se burlaba.-veo a una gallinita empollando huevos- decía James haciendo el cacareo.
-calla, hasta después de muerto te pones a retarme-respondía apartando la almohada e irguiéndose en la cama.
-bueno contigo todo ha sido siempre paso a paso así que arriba Em y ve a ver a tu sobrino-decía James con una sonrisa.
-¿a mi sobrino o a mi cuñada? porque esa mirada perversa es peligrosa.-dijo la rubia sonriendo viendo a su hermano que esta tal cual su memoria le dictaba.
-bueno a nuestro sobrinito y si de paso me dejas ver a nuestra preciosa cuñada pues mira el postre nunca se rechaza y así puedo revolverme en mi tumba en paz-decía la imagen de su hermano con un tono algo macabro.
-definitivamente creo que tengo una pesadilla en mis cinco sentidos, ¡menuda nochecita!-decía Emma abriendo los ojos- deja de ser revoltoso donde estés, ¡que formita de joder la paciencia!-decía la rubia riendo.
-deja de quejarte y complace a tu difunto hermano ¡vamos a ver a nuestro sobrinillo!-decía levantándose cruzándose de brazos
Emma finalmente se levantó con un bufido –menudas horitas me estás dando hoy – se quejaba Emma con su pijama que era una camiseta grande y un short corto de color azul marino.
-cámbiate esa camisa por favor que pareces mama cuando papa se va y según se pone cómoda- decía James poniendo los ojos en blanco.
-¿Qué tiene de malo? después de diez años me vas a decir cómo vestir ¿qué te has tomado hoy un chute de agua vendita o un gusanito te ha invadido la calavera?- soltaba la rubia de mala gana.
-esa lengua, ¡más respeto por los muertos!-decía el rubio yendo hacia la puerta de la habitación.
-chico, pues tu respeto por los vivos, ninguno…- refunfuñaba Emma cambiándose de camisa poniéndose una más pegada con un cuello en uve de color blanca.
-mejor-decía James haciendo un ruidito con la pierna sacando un bufido de Emma que agarraba el pomo y se dirigía al cuarto del niño.
Flash back
James ya había recibido la noticia del médico con diecisiete años y había decidido no pasarse por el hospital ni mucho menos hacer la quimio el médico le dio poco tiempo y no estaba su humor para intentos con un siete por ciento de posibilidades de superar su enfermedad o más bien postergarla, ahora estaba en el balcón de su cuarto viendo como la gente seguía con sus vidas.
-¡es deprimente!-decía Emma sentándose en el asiento que siempre usaba al otro lado de la mesa del balcón junto a su hermano.
James rio en alto.
- ¿es deprimente ver que los demás viven feliz?- pregunto el rubio de ojos azulados.
Emma negó con la cabeza mirando hacia el mismo punto que James, en los que había unos locales más concretamente uno llamado "la princesa encantada" al que iban personas de clase media, la gente reía o bien se contaban como había ido su penoso día.
-lo que es deprimente- pronuncio con aspereza- es que esas personas que están ahí, ni si quiera aprecian su existencia, lo ven como algo normal, cuando para algunos es un regalo.-dijo la rubia con un quejido de frustración.
Su hermano aparto de la vista del objetivo y miro a su hermana seriamente.
-¿así debe ser? ¿No crees?, preocuparse por la muerte es tan penoso, hay personas que tienen la suerte de poder quejarse de su "mierda de vida", ojala pudiera yo hacer eso en un año-decía James buscando la mirada de su hermana.
-tú no te quejarías, ¡tú vivirías! -decía tajantemente la rubia.
James puso su mano en la mesita y la abrió, dejando al descubierto la palma buscando la mano de su hermana que la tomo en la suya.
-cuando ya no este Emma, quiero que te lamentes, que llores a causa de haber tenido un mal día, pues yo lo haría ¡joder vivir! es llorar, reír, soñar, odiar y ¡amar!, Y cuando la hora nos llegue incluso morir-dijo sonriendo y apretando la mano de su pequeña hermana entre las suyas-además yo estaré siempre en la segunda estrella-concluía riendo-seré Peter Pan por ti hasta que vengas a quitarme de mi pedestal de inmortalidad y eterna juventud-dijo levantando la mano de Emma y subiéndola hasta sus labios para dejarle un beso corto, causando las lágrimas de Emma- no llores mi pequeña aún sigo vivo-dijo dándole otro beso en la mano de la rubia.
-¿no lucharas verdad?-pregunto la rubia sabiendo con certeza la respuesta.
-¿qué puedo decir?, cuando empiece a fallarme todo, que lo hará, no quiero tener que usar a mi heroína para lo que ya está perdido, he vivido Em gracias a ti, he conocido el mundo por muchos más años de los que nuestros padres hubieran imaginado.-dijo son una expresión tan cálida que consiguió que Emma se levantara de la silla aun con la mano de su hermano sujetándola, rodeo la mesa y fue al encuentro del abrazo esperado por ambos.
- ¡no quiero que te rindas, nosotros no nos rendimos!-decía la rubia abrazando fuerte a su ser más querido.
-mi pequeña siempre has sido única, es una pena que tú no puedas verte con mis ojos-decía James apretándola.
-¡James no me dejes!-sollozaba Emma.
-yo nunca te dejare Emma, te encontrare estés donde estés, lograre alcanzarte, incluso cuando ya no este, lograre estar contigo.-decía James con una sonrisa.
-no me vengas con tonterías religiosas-decía la rubia soltando finalmente a su hermano y dándole un beso en la frente mientras se secaba las lágrimas.
-¿yo religioso? Me ofendes-dijo el rubio haciendo un gesto afligido bastante fingido- solo es cosa de magia, por supuesto la de las almas gemelas-dijo guiñándole un ojo.
-aprovechado-dijo la rubia seguida de una carcajada nostálgica.
-y cambiando a un tema más divertido, que sepas que se dé buena tinta que mi hermanita tiene ¡una cita!-dijo soltando un grito tan alto que incluso las personas que caminaban bajo aquella vista buscaran al dueño de aquel escandalo momentáneo.
La rubia puso sus ojos en blanco y huyo de la mirada burlona de su hermano, se dirigió hacia la barandilla y se apoyó en ella mirando nuevamente aquella vista que tanto los relajaba a ambos.
-imagino que el pulpo dueño de esa tinta no es otra que mama-decía la rubia con una sonrisa ante sus palabras.
-buena esa-decía subiendo su pulgar haciendo el supuesto "todo O.K"-¡vamos leona! ¿Quién es la victima?-decía su hermano riendo.
-bah es un chico de ojos azules y pelo negro, es bastante engreído hasta me reto a una supuesta pelea, me deje ganar-dijo la rubia virándose para ver a su hermano, colocando sus codos en la barandilla y el trasero en el muro que formaba la salvación de una caída.
-¡o madre mía!, ¡tú dejarte ganar! Ese te debe gustar-asentía su hermano.
-se llama Kiliam es bastante atractivo y tiene una moto, se cree un oasis en el desierto pero me hace reír y eso es bueno- confesaba la rubia con algo de rubor.
-¡o qué bonito el amor juvenil!-se burlaba el rubio.
-¡tampoco nos pasemos amor no sé pero gustar sí!-decía la rubia con mirada de pocos amigos- y es en una semana aunque no sé si ir-decía finalmente Emma.
-¡iras! Aun no me han dado las síntomas que exponía el medico de forma tan concienzuda-ponía los ojos en blanco- por cierto cuanto les excita contar cada detalle escabroso de una muerte inminente a esos matasanos- dijo con una sonrisa.
Dejando atrás aquel recuerdo, tomo valor para tocar aquella puerta que había querido atravesar todo aquella noche, deseaba ver a su mini discípulo y por algún motivo a la madre de aquel pequeño, Regina hoy la había dejado completamente ida y aun no se había recuperado de ese pequeño instante en que su mundo pareció dar un pequeño temblor.
Las segundas oportunidades son aquellas que aparecen cuando menos crees en ellas, en el momento justo en el que confías que jamás sucederán esas idioteces que aparecen en la literatura, películas, series y un largo etcétera que usan todos aquellos medios para mostrarnos que las segundas oportunidades son posibles y nos hace querer creer en ellas porque sin esa absurda fe desmesurada por un cambio nos volveríamos seres aburridos incapaces de soñar con algo diferente, necesitamos imaginar que mañana será un día nuevo, uno mejor, y que los segundos intentos pueden ocurrirnos.
Tratamos de evitar ser una oveja más del rebaño e incluso algunos deseamos ser la ovejita negra que se salga de lo normal para así ser especiales o para llamar la atención de esa disque otra oportunidad y decirle "te espero" y así forzar la ocasión de poder cumplir lo que nos muestran esos libros o pelis ñoñas que todos negaríamos a ver visto, pero que sin querer acabamos leyendo o viendo por el puro placer de ver que alguien encuentra esa idiotez de cuatro letras que nos hace esperar por nuestro final feliz.
El amor y sus segundas oportunidades son una fábula desesperante que hemos idealizado tanto que aun los que no dan mucho crédito a ese término insufrible, desean que esa segunda oportunidad exista.
Continuara…
