Naruto es de Masashi Kishimoto. El uso de los personajes en la historia es sin fines de lucro y solo con el afán de entretener a todos ustedes.

La Historia Original es de Kresley Cole de la novela "Inmortales de la Oscuridad."les recomiendo leer su sagas son súper… y obvio que como son super quise hacer adaptación de una de sus historias en un SASUSAKU

#Libro5

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CAPÍTULO 24

—¿Qué quieres decir? —preguntó asustada.

—La cárcel, el talego, el zoo para los animales de dos patas...

—¡Ya sé lo que es! Pero ¿por qué voy a ir allí?

—Tienes los ojos plateados —respondió él. —Y la bebida demoníaca tarda días en desaparecer de la sangre. Tan pronto como la poli derribe esa puerta y te vea en medio de todo este caos, se te van a llevar presa, cariño.

—¡Oh, Dios, oh, Dios! Pero ¡si no tengo ni una multa por exceso de velocidad! —Mordiéndose las uñas, dijo:

—¡Todo esto es culpa tuya! ¡Has empezado tú! —En pleno ataque de pánico observó la habitación.

—¡Rápido! Ayúdame a ordenar...

Volvieron a golpear la puerta.

—No tenemos tiempo, Sakura. Pero mira, probablemente podría solucionar todo esto.

—¿Cómo?

—Deja que yo me ocupe.

El demonio había vivido más de novecientos años, seguro que había aprendido a lidiar con situaciones como aquélla.

«Sí, Sasuke se ocupará de todo.»

Lo miró agradecida.

—Pero tú tienes que hacer algo por mí.

—Propio de ti poner condicionesdemasiado ella con resignación.

—¿Qué quieres?

—Que mires la televisión conmigo y yo escojo la película.

¿Qué había de malo en eso? A ella le encantaba...

—¡Oh! Te refieres a una película de ésas. —El ya le había advertido que conseguiría que viera una antes de que terminara el viaje.

—Jamás, Sasuke. Ni en un millón de años.

—¿Ni siquiera si consigo que la policía se vaya?

Desde fuera, el agente volvió a gritar:

—¡Abran! Hemos recibido quejas por exceso de ruido.

—¡Oh, Dios! —susurró Sakura.

—Una escena. Miraré una escena. Si puedes resolver este lío.

—Hecho. —Sasuke fue a su cuarto a por el sombrero, y también cogió un sobre de dentro del petate. Desde la puerta que comunicaba ambas habitaciones, dijo:

—Procura no cometer ningún otro delito hasta que regrese. —Y la cerró.

Sakura oyó cómo el demonio abría la puerta de su dormitorio y se dio cuenta de que iba a actuar como si sólo fuera otro huésped del hotel. Demonio listo...

¿Y si algo salía mal? ¿Y si el policía insistía en entrar allí? Miró asustada alrededor.

«¿Cómo puedo deshacerme de las pruebas?»

Se le ocurrió una idea y empezó a desmontar lo que quedaba de la mesa, le quitó las patas y lo metió todo debajo de la cama. Las lámparas rotas y la almohada partida se añadieron a la colección.

Pasó treinta minutos de infarto hasta que Sasuke regresó.

—¿Qué ha pasado? ¡Cuéntamelo!

—Todo está solucionado.

—Hueles a cerveza —dijo ella frunciendo el cejo.

—Ya, claro —respondió él poniendo los ojos en blanco.

—Vamos Sakura, ¿de verdad crees que me he ido de copas con el poli?

Por supuesto que se había ido a beber con el policía.

Los dos se habían sentado en la barra del bar del hotel, y Sasuke le explicó un cuento chino que el otro no escuchó porque estaba demasiado ocupado contando el dinero que había en el sobre que el demonio le había entregado. El policía de aquel pequeño pueblo parecía un tipo honesto, pero tenía cinco hijos, y la Navidad se estaba acercando. ¿Qué se suponía que tenía que hacer?

—¿No va a venir nadie a inspeccionar la habitación? —preguntó Sakura.

—No —respondió él negando con la cabeza.

—A no ser que vuelvas a meternos en un lío. Ah, por cierto, la habitación te ha quedado genial. —Estaba más ordenado que cuando habían llegado al hotel, claro que también había menos muebles.

—Yo he cumplido con mi parte, Sakura. Así que ha llegado el momento de que empiece el espectáculo.

—No me puedo creer que vayas a obligarme a ver algo de lo que estoy tan en contra.

—¿Las criticas y nunca has visto ninguna? Mi pequeña quema-sostenes, eres algo hipócrita, ¿no te parece?

—Aunque nunca he bebido una copa de ácido sé que me haría daño. Y no me llames quema sostenes. No hace falta que te burles de mi feminismo.

—Primero, no me estoy burlando, sólo he gastado una broma. Y segundo, lo he hecho delante de ti.

—¿Y qué quieres decir con eso?

—Que si no hay tapujos entre nosotros siempre sabrás lo que pienso, y así puedes tratar de hacerme cambiar de opinión. ¿Puedes decir lo mismo del resto de los hombres de tu vida? ¿Qué me dices de señor

«siempre estoy de acuerdo contigo»?

—Querrás decir Lee —replicó ella, entrecerrando los ojos.

—No es tan perfecto como te gustaría creer. —Aunque Sasuke lo odiaba desde lo más profundo de su ser, tenía la impresión de que el tal Lee no era tan dócil como parecía.

—No, tal vez no sea perfecto —reconoció Sakura.

—Pero me apuesto lo que quieras a que no cree que todas las mujeres sean unas fulanas que debieran pasarse las veinticuatro horas del día en la cama con un hombre.

—Eso lo dije en broma. Más o menos. De verdad.

Ella lo fulminó con la mirada.

—Para que conste, los machos de la Alianza Shunobi tienen a las hembras en mejor concepto que los humanos. La vida es más igualitaria en nuestro mundo.

—¡Ja! Me cuesta muchísimo creer que unos machos que han vivido tantos siglos, y que seguramente nacieron en la Edad Media, crean más en la igualdad que los hombres nacidos en la época de Madonna.

—La Alianza Shinobi es el hogar de las valquirias, las furias, las brujas y las sirenas. Si uno subestima a esas hembras, tiene muchos números de despertarse un día con los huevos clavados en la pared.

Mientras ella trataba de absorber la información, Sasuke volvió a hablar:

—Pero vas a distraerme con esto. Hemos hecho un trato.

—Podría decirse que me has obligado a ello. ¿Se te ha pasado por la cabeza que tal vez me parezca moralmente mal ver una película pornográfica?

—Ya no eres la chica buena de antes —contestó Sasuke con una mueca.

—Ahora te emborrachas y les tiras los tejos a los demonios sentada en sus regazos, mientras les acaricias los cuernos delante de todo el mundo. Has luchado como una estrella de cine en la habitación de este hotel, y ayer por la noche conseguiste que te enseñara mis partes íntimas, a pesar de que estaba herido e indefenso —Negó con la cabeza con fingida tristeza.

—Asúmelo, Sakura, eres una chica mala.

Ella entreabrió los labios. Aunque la versión de Sasuke era algo subjetiva, la verdad era que todo lo que había dicho había sucedido.

—Creo que tenemos una cita —dijo el demonio. Dio unas palmaditas en la cama.

—Vamos, será un porno suave. Si la película cuesta sólo seis dólares con noventa no puede ser demasiado atrevida. Ah, las cosas que podría llegar a enseñarte, princesa.

Sakura se mordió el labio inferior y se sentó en la cama, pero lo más lejos posible de él.

—Está bien. Te he prometido que vería una escena... —contestó con las manos en el regazo.

Empezó de lo más inocente. Una atractiva pareja se estaba desnudando entre besos.

«Esto puedo aguantarlo sin problemas.»

Pero cuando estuvieron desnudos y empezaron a acariciarse respectivamente entre las piernas, Sakura comenzó a sonrojarse. Frunció el ceño al ver que las caricias iban en aumento. Seguro que aquello tenía que doler...

Cuando el hombre penetró a la mujer, Sakura tenía ya la boca seca, los puños cerrados, y parecía que le faltase el aire.

Su aturdida mente le gritaba:

«¡No mires! ¡Deja de mirar ahora mismo!».

Pero justo cuando consiguió obligarse a cerrar los ojos, el demonio dijo:

—Ah-ah, Sakura.

Se volvió al instante hacia él. Sasuke no estaba mirando la película. Tenía los ojos clavados en ella.

—Pero ¡si ni siquiera la estás mirando!

—Soy un macho... Miro lo que más me excita... —Con la vista fija el uno en el otro, los gemidos de fondo siguieron hasta que por fin la pareja de la película se quedó en silencio.

Cuando la escena llegó por fin a su final, Sakura no pudo evitar preguntarse si algún día viviría ella eso mismo, pero se negó a que Sasuke supiera cómo la estaba afectando todo aquello.

—Bueno, ha sido muy educativo. —Fingiendo un bostezo, se puso en pie y se encaminó a su habitación.

—¿Estás segura de que no quieres quedarte? A continuación empieza Chicas con delantera: Parte ocho.

—No, paso. —Cerró la puerta con pestillo, consciente de que eso no podría evitar que el demonio entrara.

Y si en aquellos momentos Sasuke quisiera entrar, ¿de verdad querría ella mantenerlo alejado? Apoyó la espalda contra la pared, y clavó las uñas en el papel.

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.AVISO Lemmon en el próximo cap

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