Ante todo:
DISCLAIMER: los personaje pertenecen a Stephenie Meyer, aunque la historia es mía.
Las cursivas son conversaciones telefónicas o conversaciones que se oyen en la lejanía.
Los pensamientos de los personajes están escritos "entre comillas".
En ésta historia, los protagonistas son humanos.
Está escrita en POV Renesmee.
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25. CAMPANAS DE BODA.
Conduje a toda velocidad hacia la reserva y aparqué frente a la casa de Seth. Él estaba sentado en las escaleras del porche junto a Leah. Iba muy elegante. Los dos estaban hablando tranquilamente. En cuanto Jake y yo nos bajamos del coche, Leah sonrió, besó la mejilla de su hermano y entró corriendo en la casa.
- Vaya coche! – exclamó Seth, a la vez que se ponía en pie.
- Gracias. – dije mirando mi coche. Era el mejor coche del mundo.
- Feliz cumpleaños.
- Eres muy amable, Seth.
- No sabes cuanto me alegro de verte fuera de esa cama. – dijo abrazando a Jacob.
- Gracias, hermano.
- ¿Qué estáis haciendo aquí? ¿Os ha llamado Leah?
- No. Hemos venido a buscarte. – dije cogiéndole de la mano. – hemos pensado que hoy podríamos salir hacer algo los tres juntos.
- Hoy no puedo, tengo planes. Y vosotros también. – añadió en un susurro apenas audible, pero tanto Jacob como yo pudimos oírle.
- ¿Cómo? – preguntó Jake, alucinado. Yo también lo estaba.
- Leah y yo íbamos a marcharnos ahora.
En ese momento, Leah salió de la casa y me quedé sin habla. Nunca la había visto tan… guapa. Se había recogido el pelo en un moño, se había maquillado un poco y llevaba un hermoso vestido de color crudo. Incluso llevaba zapatos de tacón.
- Que guapa! – exclamamos los tres al mismo tiempo.
- Sois muy amables, chicos. ¿Se lo has dicho? – preguntó mirando a su hermano.
- Aun no. – susurró.
- Bueno, me gustaría que nos acompañarais a un lugar. Pensábamos ir a buscaros ahora.
- Vale.
- Seguid nuestro coche. – dijo Seth.
Jacob y yo volvimos hacia mi nuevo coche, pero antes de que pudiera entrar, Leah me llamó.
- Hey, Ness – dijo antes de meterse en el coche.
- ¿Si?
- Feliz cumpleaños.
- Gracias Leah.
Me metí en el coche y seguí al coche de Seth.
Nos dirigimos hacia la ciudad de Port Ángeles. Me quedé alucinada al darme cuenta de hacia donde íbamos. Miré a Jacob de reojo y me di cuenta de que él también estaba alucinado.
Aparqué al lado del coche de Seth. Jacob salió del coche, pero yo me quedé clavada en el asiento. Leah apareció a mi lado a los pocos segundos y me miró con preocupación.
- ¿Te ocurre algo?
- Acabo de darme cuenta de dos cosas.
Leah rodeó el coche y se sentó a mi lado.
- ¿Qué pasa? - dijo dejando una bolsa en su regazo.
- Vas a casarte. – dije, volviéndome para mirarla. Se la veía radiante. Estaba claro que había dado en el clavo.
- Si. ¿Cuál es la segunda cosa? – dijo con total tranquilidad.
- Voy fatal. ¿Cómo voy a ir a tu boda con estas pintas? – dije señalando la ropa que llevaba puesta.
- Por eso no te preocupes. Vamos.
Ambas salimos del coche, Leah me cogió de la mano y me dejé llevar hacia la pequeña casita que se erigía ante nosotras. Una hermosa casita blanca de piedra, decorada con distinto tipo de flores. Leah me llevó hacia el cuarto de baño y sacó algo de la bolsa que llevaba en sus manos.
Era un vestido de color azul lavanda. Cuando quise darme cuenta, Leah ya me estaba maquillando y peinando.
- Vamos. Robert está esperando.
- Vale. – dije aun estando en trance.
- Creo que ha quedado claro, pero quiero que seas mi dama de honor. – dijo empezando a tirar de mí hacia la casita.
Seth ya estaba en la puerta y me dijo que fuera a ponerme al lado de Jacob, que estaba al lado de un chico que me resultaba muy familiar. Cuando llegué a su lado, Jacob me besó y me presentó al chico, al que parecía conocer de antes.
Al parecer, Robert era el hermano gemelo de Paul, por eso me había resultado tan familiar. Aunque no eran gemelos idénticos. Robert tenía los ojos verdes y el pelo un poco más claro que su hermano.
Sue y el abuelo Charlie estaban cerca de nosotros. Sue estaba emocionada y fui a darle un abrazo a ella y al abuelo. Paul, Sam, Emily, Sammy, y una chica que me sonaba mucho también estaban por ahí. La chica que estaba al lado de Paul se puso en pie y vino hacia mí.
- Hola. – dijo sonriendo. Su sonrisa se me hacía muy familiar.
- Hola.
- No te acuerdas de mí, verdad?
- Me suenas.
- Lo entiendo. Hace años que no nos vemos. Cuando venías a casa eras pequeña.
- ¿Eres Rachel? – dije fijándome mejor en su sonrisa. – Claro que me acuerdo! – la abracé con fuerza, dejándola sorprendida.
En mi mente aparecieron unas imágenes de cuando, un día, Rachel y Paul me estaban cuidando, mientras que Jacob y Leah se estaban peleando, como tenían por costumbre.
- Estás preciosa, pequeña.
- Tu también, Rachel.
- Bueno, preparaos todos. – dijo Jacob apareciendo a mi lado.
Todos nos colocamos en nuestros puestos y la música comenzó a sonar, Leah y Seth caminaron hacia el altar al ritmo de la música nupcial. Leah tenía una gran sonrisa en su rostro. Sentí como las lágrimas luchaban por salir y no lo impedí. Era feliz al ver feliz a la gente que me rodeaba. Seth también sonreía, aunque en sus ojos vi algo que me hizo decidir que tenía que actuar pronto.
La ceremonia fue preciosa. Robert y Leah se veían tan felices…
En cuanto el sacerdote dijo que ya podían besarse, todos empezamos a aplaudir y fuimos a abrazarles. Cuando vi que todos estaban lo suficientemente distraídos, fui hacia Seth, le cogí por la muñeca y tiré de él hacia la calle. No dejé de caminar hasta que no llegamos a una zona en la que había bastante gente.
- Renesmee, ¿Qué narices estás haciendo?
- Seth, ya vale de aislarse. ¿Cómo no vas a estar solo cuando te niegas a conocer gente? – dije, mientras Seth se soltaba de mi mano. – Te pasas todo el día en la reserva, jugando con los niños, y no te das la oportunidad de disfrutar de la vida y del amor.
- Ness, yo… soy feliz con mi vida.
- Te contradices.
- ¿Qué es lo que quieres que haga? ¿Qué me vaya con la primera que vea?
- No. Solo quiero que conozcas gente. – le cogí de ambas manos y le acerqué a mí. – Esta noche, Jacob, tú y yo saldremos a tomar algo. – le llevé hacia un banco y nos sentamos en él.
- La verdad es que he conocido a alguien por Internet.
- Ah si? – pregunté, sorprendida. - ¿Desde cuando?
- Hace ya cinco meses. – no me miraba. Parecía que le diera vergüenza.
- ¿Y esa chica te gusta?
- La verdad es que si, y ese es exactamente el problema. Quiere que quedemos.
- No veo el problema.
- Renesmee, no puedo permitirme el lujo de enamorarme. – dijo con pesar. No lo entendía. – cualquier día de estos podría aparecer cualquier chica, de la cual me imprimaría, ¿y entonces que pasaría con Charlotte? Le partiría el corazón.
- No entiendo porque ibas a dejar a la chica que amas por una desconocida.
- Te lo acabo de decir. Por la imprimación.
- ¿Qué es eso?
- ¿Qué? ¿No lo sabes? – me miró y, al ver mi expresión, me miró fijamente a los ojos. – perdona, no debí mencionarlo. Vamos, deben de estar buscándonos. – dijo ahora poniéndose en pie de golpe.
- Antes explícame lo que es la imprimación. – insistí, pero Seth ya estaba tirando de mí con fuerza, llevándome de vuelta hasta la capilla en la que acababa de casarse su hermana.
Desde allí, nos marchamos a la reserva, a la casa en la que Sue y el abuelo Charlie vivían juntos, donde comimos todos juntos, disfrutando del feliz momento que estaba viviendo la familia. Con la excusa de que necesitaba ir al cuarto de baño, fui al dormitorio de Seth y cogí su ordenador. Me metí en su correo electrónico, ya que tenía la contraseña puesta, y leí alguna de las conversaciones que había tenido con la chica llamada Charlotte. Justo en ese momento, Seth recibió un mensaje de la chica.
Abrí la ventanita y empecé a chatear con ella, haciéndome pasar por Seth. Sabía que no debía hacerlo, pero si no lo hacía yo, seth no iba a dar el paso. Quedé con ella para esa misma noche en Port ángeles.
- ¿Renesmee? ¿Estás por aquí? – oí la voz de Jacob al otro lado de la puerta.
Apagué el ordenador, me quité los tacones y me senté en la cama. Jacob entró en la habitación y se me quedó mirando.
- ¿Qué haces en la habitación de Seth? – lo dijo en voz tan baja que apenas le oí.
- Es que me duelen los pies. – dije en el mismo tono de voz, aun sabiendo que no me iba a creer.
- Ya, si, claro. – dijo. No me creía. Me cogió de la mano y besó el dorso. – Venga, volvamos.
Me levanté de la cama y bajé con Jacob al salón, aun con los zapatos en la mano. Cuando bajé el último escalón, me puse los zapatos y volví a sentarme en la mesa, junto a los demás. Estaba deseando salir de allí para poder contarle a Jacob con tranquilidad lo que acababa de hacer. Faltaban menos de tres horas para la cita, y aun tenía que convencer a Seth de salir esa noche, ya que se resistía bastante.
Cuando al fin terminó la celebración, me llevé a Leah a parte y le conté lo que tenía planeado. No me dijo nada al respecto, pero me llevó a su dormitorio y me prestó un vestido precioso, mientras que Jacob fue a hablar con Seth.
Salí al jardín y llamé al móvil de mi padre. Hablé con él un buen rato, contándole como había ido la boda. Me dijo que todo iba bien por casa, y que volviera cuando quisiera. Al parecer, Emmett estaba enseñando a Xander a la video consola.
- Volveré pronto. Lo prometo. – repetí por tercera vez en menos de dos minutos.
- Tranquila, cielo. Vive y déjanos disfrutar del niño. – dijo mi padre. Se notaba que estaba encantado, y ello me hizo sonreír.
- Vale. Adiós.
Colgué el teléfono a tiempo de encontrarme con Seth y Jacob a mis espaldas. Al final, Seth había aceptado salir con nosotros.
Lo tenía todo planeado.
Había quedado con Charlotte a las siete en la cafetería del centro comercial de Port Ángeles. Ya eran las cinco de la tarde y, entre una cosa y otra, llegaríamos allí cerca de las seis. Entretendríamos a Seth en la sala de juegos y, cuando llegara la hora, iríamos a buscar a la chica. Ella llevaría una falda blanca y una blusa azul.
Cuando vi que Seth llevaba una camisa azul y un pantalón negro, sonreí. "Espero que esto salga bien."
Sonreí a los chicos y los tres fuimos a montarnos en mi coche.
Me tomé el camino a Port ángeles con toda la calma que pude. Con tanta calma que Seth y Jacob no dejaron de quejarse de lo lenta que iba. Le di un poco de gas al coche, solo para que se callaran, pero gracias a Dios, nos topamos con un atasco que nos retuvo más de media hora.
Llegamos al centro comercial un cuarto de hora antes de que dieran las siete. Aparqué todo lo deprisa que pude y salí corriendo del coche. En la puerta de la cafetería me encontré con una chica que llevaba la misma ropa que me dijo que llevaría la tal Charlotte. Me quedé alucinada al reconocer su rostro. Era la chica de la cafetería de Forks.
- ¿Renesmee? Hola! ¿Te acuerdas de mí? – dijo acercándose a mí.
- Claro que me acuerdo. He comprobado los movimientos de la tarjeta, y no me cobraste el desayuno. – mentí. Aunque sabía que no me lo había cobrado.
- Lo siento. Se que eres amiga de Seth.
- Ah si?
- Si.
- ¿Y que haces aquí? – pregunté con disimulo.
- He quedado con un chico del chat. Estoy deseando saber quien es. – se la veía muy nerviosa. No parecía saber que Seth y el chico del chat eran la misma persona. - ¿Con quien has venido tú?
- Con mi novio y un amigo. Míralos, ahí están. – dije señalando a los chicos.
Jacob y Seth estaban a pocos metros de nosotros. Seth no se movía del sitio, parecía haberse convertido en una estatua. Nos miraba fijamente, y Jacob le dio una colleja. Sonreí al ver la imagen, aunque no entendí el comportamiento de Seth.
- Oye, Charlotte… - empecé a decir mirándola a ella, aunque ella no dejaba de mirar a Seth.
- ¿Cómo sabes mi nombre?
- Yo… bueno… es que… Seth es tu caber chico. – dije clavando la vista en mis zapatos.
- ¿Qué? ¿Cómo lo sabes?
- Es que… he sido yo la que ha quedado hoy aquí contigo. – dije atropelladamente, saliendo corriendo hacia Jacob y Seth, que ya estaban a pocos pasos de nosotras. – Jacob, ¿me acompañas comprar un refresco? – dije cogiéndole del brazo, tirando de él hacia el interior de la cafetería, dejando a Charlotte y Seth a solas.
Me quedé cerca de la puerta, espiándoles un poco, hasta que Jacob me cogió del brazo y me alejó de allí, alegando que ya había hecho bastante. Me tomé un refresco, pero no acababa de estar tranquila. Quería saber que era lo que estaba pasando, pero entonces recordé otra cosa que tenía ganas de saber.
- Jacob.
- Si?
- He estado hablando con Seth esta mañana.
- ¿Cuándo te lo has llevado de la capilla?
- Si. Me ha dicho que tiene miedo de enamorarse, pero no entiendo el porque. ¿Sabes tú algo?
- No me ha dicho nada. – dijo apartando la vista. "¿Se ha puesto nervioso?"
- Ya… y cuando le pregunté, me dio una explicación un poco… no se… no quiso contarme que significa esa palabra que tanto utilizáis.
- Cual palabra?
- Imprimación. – dije logrando que Jacob se atragantara con su refresco. – Jake, ¿estás bien?
- Si, tranquila.
- Jacob, ¿Qué es la imprimación?
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Hola!
Lo se, lo se. He tardado muchísimo y no tengo perdón, pero es que últimamente no tengo tiempo de nada. Prometo actualizar más a menudo.
Solo quedan dos capis más. id pensando en que queréis que salga en el epilogo. Yo ya tengo una idea, pero quiero saber que queréis que salga.
Besitos.
