Día 51

No era para nada agradable estar en ese sitio. Había visto unas cuantas ratas y otras cosas que ni quería saber qué eran ¿Acaso Blaine nunca limpiaba ese sitio? Aunque no valía la pena preguntarse algo como eso. Tenía que encontrar la forma de liberarse y salir de ahí lo antes posible.

Escuchó como la puerta se abría y cerraba de una vez, por la oscuridad no pudo ver quién era, pero no tenía que ser adivino para saber que el único que entraba ahí era Blaine. A los segundos vio como una silueta se paraba frente a él.

-¿No encenderás la luz?-dijo en un leve murmullo y sintió como las manos del pelinegro se aferraban a su cintura-¿O viniste por algo de acción que ese niñito no te dará nunca?-dijo con una sonrisa y sintió los labios de Blaine presionando los suyos, lo besó con fuerza y pudo sentir toda la frustración del ojimiel en ese contacto. Al parecer no estaba satisfecho con Kurt y eso le daba más oportunidades de salir de ahí, porque podía tener al pelinegro en la palma de su mano si lo deseaba.

-¿Blaine?-escuchó una voz venir desde las escaleras y sintió como el líder Warbler separaba sus labios de los suyos, pero lo mantenía sujeto de la cintura.

-No tengo problema con hacer un trío-murmuró Thad en el oído del ojimiel, quien sólo sonrió y lo besó con suavidad. Al instante las luces se encendieron.

-Blaine-dijo el castaño sintiendo como su corazón se detenía.

-Hola-susurró soltando a Thad y acercándose a las escaleras, donde se encontraba Kurt paralizado por el miedo. No podía creer lo que veía. Blaine se acercó a la puerta y la cerró con llave, luego tomó de la mano al ojiazul y lo hizo bajar, caminó con él hasta ponerse frente a Thad. El castaño intentaba liberarse de su agarre, pero sintió como el ojimiel lo tomaba por la cintura y le impedía soltarse.

-¿Quieres que la nena vea lo que somos capaces de hacer?-dijo con una sonrisa el pelinegro que estaba amarrado.

-No-susurró tomando a Kurt del rostro con cuidado y mirándolo con detención-No quiero a Thad-dijo en un hilo de voz y mirando a los ojos azules delante de él- te amo a ti-dijo acercando sus labios a los del muchacho. Pero el castaño movió su rostro con fuerza y sintió como era besado en la mejilla. Blaine no tendría las cosas fáciles. Por ningún motivo.

-Al parecer a la nena no le interesa lo que tengas que ofrecer. Una lástima-dijo con una sonrisa de burla Thad.

-Quiero salir de aquí-murmuró Kurt con la voz temblorosa, no quería que le saliera así, pero estar en ese lugar con esos dos no era para dejar de temer.

-Estoy aquí-susurró Blaine en su oído-Tienes que estar tranquilo-dijo mordiendo el lóbulo de su oreja izquierda-Yo te cuidaré-murmuró besando su cuello y haciendo un camino hasta el pecho del castaño.

-No-susurró sintiéndose paralizado, volvía a ver lo que Thad le había hecho antes, no podía creer que Blaine estaba haciéndole lo mismo, pero ¿qué más podía esperar? A él se le había ocurrido quedarse, no habría podido ser más idiota al creer que eso no sucedería.

-La nena no te tiene ganas ¿te cuesta entender eso, Anderson?-dijo en un bufido Thad. Al instante Blanie se separó de Kurt y miró con atención al pelinegro.

-¿Y tú sí?-dijo acercándose y poniendo una mano en la parte baja del de ojos avellana.

-Puedes apostar que sí-dijo intentando alcanzar el rostro del moreno con sus labios.

-Lástima-dijo con una mueca Blaine-¡Despierta!-le gritó de una vez y Thad comenzó a sentir su ropa húmeda y como todo le daba vueltas-¡Despierta!- volvió a gritar.

-¿Qué mierda?-susurró abriendo los ojos-¿Dónde está la nena?-dijo extrañado y mirando a todas partes.

-¿Qué?-dijo Blaine sin comprender-Al parecer dormir tanto tiempo de cabeza te puso idiota-dijo el pelinegro acercándose a la ruleta donde lo había puesto, y en la que lo giraba desde hace un buen rato.

-¿Cómo me pusiste aquí?-dijo desesperado y sintiendo como su cuerpo temblaba ligeramente por el frío.

-Tienes el sueño muy pesado ¿sabías? Además de que no te has alimentado en horas, porque seamos razonables-dijo cruzándose de brazos y con una gran sonrisa en el rostro-No has probado bocado, porque estás deprimido o puede ser porque…

-¡No lo alcanzo maldito enfermo!-gritó furioso.

-¿Ahora yo soy el maldito enfermo?-bufó simulando molestia-Pero no entiendo ¿por qué estás tan excitado?-dijo poniendo una mano en el bulto que se había formado en los pantalones de Thad-¿Sueños húmedos?

-No te importa-dijo sin mirarlo.

-Me importa, si los sueños involucran a Kurt, porque a penas despertaste preguntaste por él-dijo seriamente.

-¿Y qué harás ante eso?-dijo alzando una ceja y con una sonrisa de burla.

-¿Jugamos?-dijo caminando a un mueble y tomando algo de él.

-¿Jugar?-susurró sin comprender, a los segundos vio como Blaine se acercaba con una pistola.

-Ruleta rusa-dijo con una sonrisa-Una sola bala en el cañón y la suerte decide si vives o no-dijo con una gran sonrisa.

-¿Tú también juegas?-dijo tembloroso.

-Soy el primero en probar-dijo sonriendo, apunto el arma a su cabeza y disparó, pero sólo se escuchó un clic-Ahora tú-dijo poniendo la pistola en la cabeza de Thad.

-Blaine-murmuró asustado, cerró los ojos y sintió el mismo clic que antes.

-Eres un gallina-murmuró en su oído y caminó hasta las escaleras.

-¿Me dejarás así?-dijo sorprendido.

-¿Quieres que te suelte?-dijo con una sonrisa-Ni en tus mejores sueños, Harwood-Abrió la puerta y salió del subterráneo, no le agradaba tener a Thad en el mismo lugar que Kurt, pero por ahora no tenía más alternativa.

Cerró con llave y puso un seguro en la puerta. Luego caminó a un mueble que estaba en la sala y guardó el arma. A los segundos comenzó a sentir un fuerte olor a café y ¿panqueques? Sonrió instintivamente, no podía creer que Kurt estaba cocinando, eso ya era un gran paso. Además, de que se hubiese quedado con él. Se encaminó con rapidez a la cocina, y una vez allí pudo ver al ojiazul de espaldas, llevaba puesto un delantal y silbaba una canción que no reconocía, pero al parecer estaba contento, lo que ya sería algo muy bueno.

Caminó hasta Kurt y lo abrazó por la espalda, al instante sintió un fuerte golpe en un brazo y como algo quemaba. Se separó de inmediato, miró al castaño con sorpresa ¿por qué había hecho eso?

-¡Lo siento!-dio un grito el contratenor, dejando la sartén con la que había quemado el brazo del pelinegro.

-No…-susurró mirando la herida que se ponía roja rápidamente-está bien-dijo caminando al lavaplatos y poniéndose algo de agua en la zona, no era una herida muy grande, por lo que pronto sanaría.

-Yo no quería…-intentó excusarse el castaño, pero la realidad era que lo había asustado y él reaccionó así. Por un momento juró que era Thad quien estaba detrás de él.

-No, tranquilo, está todo bien-murmuró Blaine mirándolo con una sonrisa. La herida ardía más de lo que había pensado, pero no importaba, porque no había sido intencional ¿cierto?

-Lo siento-susurró bajando la mirada y quedándose en su lugar. A los segundos Blaine cerró la llave del agua y se acercó al castaño, tomó su rostro con una mano y lo miró a los ojos.

-No te preocupes, sólo fue un accidente, no lo hiciste porque quisieras-susurró viendo los ojos azules del muchacho.

-Yo…-intentó decir, pero sólo logró bajar la mirada-Creí que… lo siento.

-Tranquilo-dijo el pelinegro abrazándolo con cariño-Estoy bien ¿terminemos de hacer el desayuno?-dijo separándolo un poco y notando un fuerte sonrojo en las mejillas de Kurt, quien lo miraba con atención.

-Sí-murmuró el castaño acercando sus labios a los del moreno, quien sólo pudo acortar la distancia. Sintió como sus labios se rozaban con lentitud, la piel del ojiazul era suave y delicada, como toda una porcelana. Lo tomó por la cintura y lo atrajo con fuerza hacia sí, mientras el contratenor se sujetó de su cuello. Poco a poco Kurt abrió la boca para intensificar el beso, dando paso a la lengua de Blaine, quien sólo pudo sonreír ante el gesto. Sus lenguas se tocaron con timidez al principio, pero luego sólo buscaban explorar más y más.

El ojimiel levantó un poco la camisa del castaño y tocó la piel de su estómago, se sentía muy bien. Luego pasó sus manos por su espalda, bajando gradualmente hasta el límite del pantalón del ojiazul. Quien se presionaba contra el cuerpo del pelinegro. Blaine se atrevió a tocar el trasero de Kurt con ambas manos y al instante sintió como era mordido en el labio inferior y empujado con fuerza.

-¿Qué…-pero sus palabras se ahogaron ahí, pudo ver el rostro del castaño y notó el miedo que sentía ¿le temía? Eso no podía ser así.

Sus mejillas antes sonrojadas ahora estaban pálidas y su respiración entrecortada acentuaba más la escena. Se sentía aterrado, pero no entendía por qué. Ese era Blaine, él no le haría daño, lo sabía. Pero por un momento juró que había sido…Tenía que quitarse eso de la cabeza, tenía que olvidar las manos de Thad tocándolo, tenía que olvidar que ese sujeto lo había violentado de esa forma. Porque no era bueno que cada vez que Blaine se le acercara él huyera como si lo fuese a matar.

-¿Qué ocurre?-dijo tomándolo por un brazo y haciendo que lo viera.

-¡No me toques!-gritó temblando ligeramente y notando que el pelinegro lucía sorprendido, ni él entendía lo que le estaba ocurriendo.

-¿Kurt?-preguntó bastante extrañado, se acercó un paso más a él e intentó abrazarlo, pero al instante vio como el ojiazul retrocedía-¿Qué tienes?-dijo en un leve murmullo.

-Nada-respondió mirando al suelo y sintiendo la fuerte mirada del moreno sobre él.

-¿Nada?-dijo alzando una ceja-No luce como nada-dijo seriamente y se atrevió a poner una mano en el rostro del castaño, quien lo rehuyó de inmediato.

Blaine no tenía idea de qué más hacer, por lo que avanzó los pasos que los separaban e intentó abrazarlo, pero Kurt lo empujó con fuerza.

-¿Qué te pasó ahí?-dijo sorprendido al ver una marca morada en el brazo derecho del castaño-¿Dónde te hiciste eso?-dijo en un leve murmullo. Pero Kurt bajó la manga de su camisa e intentó subir salir de ahí, pero fue sujetado con fuerza de una mano-No te vas sin hablar-murmuró seriamente Blaine y lo jaló más fuerte, haciendo que quedara a menos de un paso de él.

-No lo sé, sólo está ahí-susurró sin mirarlo a la cara.

-No te creo-dijo con una mueca en el rostro y sin soltarlo-¿Bajaste a ver a Thad?-dijo comenzando a molestarse.

-¡No!- respondió sorprendido ¿a qué bajaría? Si lo último que quería hacer era ver a ese tipo.

-¿Seguro? Porque él único que podría haberte hecho esa marca es…-abrió los ojos asustado, no podía ser-¿Fui yo?-dijo sintiendo como un nudo se apoderaba de su garganta.

El castaño sólo se soltó del agarre del moreno y bajo la mirada, quedándose estático frente a él. No podía hablar, no podía hacer nada. Se sentía tan mal, tan confundido, no podía creer que el día anterior estuvo a punto de ser libre y lo desaprovechó, era un idiota.

-Contéstame-dijo tomándolo por los hombros con fuerza-¿Fui yo?-poco a poco se alteraba.

-Suéltame-dijo en un murmullo e intentando soltarse de su agarre.

-Kurt-dijo en un hilo de voz-¿Fui yo?-pero sólo obtuvo una negativa de parte del castaño-¿Quién fue?

-Nadie-murmuró y corrió fuera de ahí, subió las escaleras, entró en su habitación y se encerró.

Se lanzó sobre la cama y se abrazó a su almohada, no podía dar crédito a su estupidez. El día anterior estuvo a punto de irse de ese lugar y desaprovechó la oportunidad porque creyó que lo mejor era quedarse con Blaine. Todo por la seguridad de su padre, pero no se había dado cuenta de que ese sería el único momento que tendría para ser libre.

Aunque admitía con total seguridad que le había gustado besar a Blaine y dormir en sus brazos había sido lo mejor que le había pasado. Ahora más que nunca se sentía protegido por él. Pero cuando despertó esa mañana no podía creer lo que le había hecho. Lo había sujetado durante toda la noche del brazo derecho y lo había hecho con tanta fuerza que ahora lucía una marca morada, que dolía bastante ¿Cómo decirle a Blaine que se la había hecho él durante la noche? Eso le podía ocasionar más problemas y por ahora el tener tan cerca al tipo que lo violó y al que lo secuestró era suficiente.

Aunque ni él comprendía por qué había quemado al pelinegro con la sartén cuando lo abrazó, pero debía admitir que después de hacerlo se sintió mejor, porque por un momento se sintió atrapado en sus brazos, incluso le pareció que se iba ahogar. Tal vez era mejor que las cosas estuvieran de ese modo. Blaine por un lado y él por el otro, porque hasta ahora no coincidían en nada y mucho menos hablar de tener una relación, eso parecía una tontería de un gran tamaño.

-¿Por qué no me fui ayer?-murmuró abrazando con más fuerza la almohada.

-No lo sé y me pregunto lo mismo-dijo el ojimiel sentándose a su lado.

-¿Mi privacidad se fue de la casa?-dijo enterrando su rostro en la almohada para que no lo viera.

-No, pero tenemos que arreglar esto, porque…-suspiró frustrado ¿qué le podía decir?-Kurt-esto era más difícil de lo que creía y eso que lo había pensado un buen rato.

-¿Si no qué? ¿Me amarrarás a la cama y besarás a la fuerza?-dijo mirándolo atentamente.

-Ganas no me faltan-susurró y se arrepintió de inmediato. Esa no era la mejor forma de arreglar las cosas.

-Te creo-murmuró molesto y se sentó en la cama-¿Por qué no me dejas ir y ya?-dijo frunciendo el ceño molesto.

-Ayer pudiste irte y no lo hiciste ¿por qué ahora me pides que te libere?-dijo extrañado, pero no recibió respuesta. Suspiró cansado, estaba harto de todo eso, pero él se lo había buscado. Se le había ocurrido ese tonto plan para mantener a Kurt cerca de él ¿por qué no llevar una relación más normal? Imposible, él había tenido que hacer todo más complejo.

Miró por unos segundos a Kurt y notó que miraba el suelo, estaba totalmente indefenso, se veía vulnerable y él sin hacer nada. Necesitaba tenerlo cerca y podía jurar que el castaño quería lo mismo, sólo que no se atrevía. Porque realmente sería extraño que se hubiese enamorado de él en ese lugar, estando encerrados. Siendo que cuando lo invitó a salir después de su encuentro en el centro comercial lo rechazó.

-¿Por qué me rechazaste?-dijo en un leve susurro y mirándolo con atención.

-¿Qué?-giró a mirarlo Kurt.

-Hace un año me acerqué a ti en McKinley y te pedí que saliéramos-susurró con un leve sonrojo en su rostro-Dijiste que no, que por ningún motivo te fijarías en alguien como yo-dijo en un hilo de voz.

-Hace un año todo era distinto-murmuró frunciendo el ceño-Hace un año estaba enamorado o al menos eso creía.

-¿De quién?-dijo sin comprender, él nunca había visto que mirara a alguien más.

-Finn-susurró bajando la mirada y sonriendo con tristeza.

-¿Tu hermanastro?-dijo abriendo los ojos con sorpresa.

-El mismo, pero después me di cuenta de que él no se fijaría nunca en mí. Además, su mamá estaba con mi papá-dijo con una sonrisa.

-¿Y por qué no aceptaste salir conmigo después?

-Nunca lo pediste-dijo volteando a verlo y notando que los ojos miel estaban inundados en lágrimas.

-¿Los papeles que dejé en tu casillero eran nada?-dijo mirándolo con tristeza.

-Si lo hubieses dicho de frente-murmuró acercando una mano al rostro del moreno-Tal vez habría aceptado un café-susurró haciendo círculos en la mejilla del ojimiel-Tal vez te habría mirado de nuevo-dijo con una pequeña sonrisa y acercándose al rostro de Blaine-Tal vez me habrías gustado-dijo suavemente y se dejó llevar por ese momento. Sintió la respiración del pelinegro sobre sus labios y sonrió-Tal vez me habría enamorado de ti y no estaríamos aquí.

-Si hubiese sido más valiente-susurró a penas Blaine y unió sus labios a los de Kurt. Sintió como lo besaba con suavidad y lentitud. Era una caricia agradable, en la que se encontraban una vez más, pero esta vez era muy distinto. Porque ahora había sido el ojiazul quien se sinceraba y le daba razones para besarlo.

Sintió como Kurt se aferraba a su cuello e intensificaba el beso, mientras él no sabía si abrazarlo, tomarlo por la cintura o qué. Porque cualquier acercamiento que hiciera podía terminar con un golpe, por lo que decidió dejarlo todo en manos del castaño. Aunque a los segundos sintió que se separaba de él, pero sólo unos centímetros, quedando cara a cara.

-Eres hermoso-dijo en un hilo de voz, perdiéndose en los ojos azules, se volvió a acercar y esta vez fue él quien lo besó, pero a los segundos se separó. No avanzaría tan rápido, algo muy raro le pasaba a Kurt y tenía que averiguarlo. Porque no era normal que cada vez que trataba de abrazarlo o tocarlo él huyera como si lo fuera a golpear.

Se había despertado hace un par de minutos en medio de la oscuridad y aún no podía recordar bien lo que había sucedido. No tenía idea de dónde estaba ni por qué estaba encadenado de manos y pies en esa pared. Todo parecía una mala película de secuestros, aunque desde que desapareció Kurt en eso se había convertido su vida. En un completo desastre donde la persona que más amaba se había ido.

-Despertaste-escuchó que alguien le decía desde algún lugar de esa habitación.

-¿Dónde estás?-preguntó agitándose, intentaba soltarse de las cadenas, pero parecía imposible.

-Aquí-susurró un muchacho asiático saliendo de las sombras y enfrentándolo.

-¿Cómo…-No pudo terminar la pregunta por qué no sabía cómo.

-¿Cómo logramos salir del auto y traerte hasta aquí, siendo que estábamos inconscientes?-agregó Jeff saliendo de las sombras también.

-Fácil-susurró Nick a su lado-Mis amigos son parte del club de teatro, por lo que no es difícil hacerse los heridos, incluso si cuentas con el resto de los…

-Warblers, es mejor aún-susurró Trent junto a otro grupo de alumnos de Dalton.

-Te debes estar preguntado qué queremos ¿no, Dave?-dijo un muchacho moreno acercándose a él.

-Te juro que los voy…

-¿A matar cuándo te sueltes? Estoy seguro de eso, pero aún así nos tendrás que ayudar-sonrió David viendo como los forcejeos de Karofsky daban resultados.

-Antes de que te sueltes-susurró Wes con una sonrisa-Necesitamos tu ayuda.

-¿Qué?-dijo sorprendido y notando que todo eso podía ser una gran trampa.

-Sabemos dónde está Kurt Hummel.

-Nosotros ayudamos en su desaparición-Agregó Flint

-Y te podemos decir dónde se encuentra y cómo sacarlo de ahí-dijo un muchacho entre la multitud de los Warblers.

-Sólo si nos ayudas a deshacernos de James Anderson-dijo con seriedad Jeff.

-¿Por qué él?-inquirió el futbolista extrañado, eso no tenía sentido-Él también busca a su hijo, Blaine Anderson-dijo seriamente.

-Todo es una trampa.

-¿Para quién?-susurró Karofsky sin comprender de lo que le hablaban.

-Burt Hummel, está en peligro ahora y tienes que ayudarnos a salvarlo.

-¿Por qué quieren ayudarlo?-dijo extrañado y sin creer lo que le decían.

-Es una larga historia, pero te aseguro que te la contaremos y que todos salen ganando. Excepto James Anderson, obviamente-inquirió Nick acercándose con un manojo de llaves.

-¿Aceptas o no?-preguntó Wes a su lado.

-¿Tengo más alternativa?-susurró molesto.

-Te soltaremos, pero con la condición de que no ataques, porque hay dos de nosotros que tienen armas y no dudarán en usarlas-dijo con una sonrisa Flint.

-No los atacaré-dijo tranquilizándose-pero deben contarme todo lo que está sucediendo, cada detalle.

-Sólo si nos aseguras que puedes ayudarnos, y que no importa lo que pidamos, no te negarás-dijo Jeff tomando las llaves y soltando una de sus manos.

-Se los juro-dijo seriamente y viendo como su otra mano era soltada.