Notas de la autora: POR FAVOR, ¡LEAN LAS NOTAS TAMBIÉN!

Y esta vez si que publico a finales de semana, jajajaja. No pude adelantar nada, voy muy atareada con el trabajo y además estoy enganchada a dos o tres mangas y me tienen suspirando como tonta. Jajajaja. Eso sin tener en cuenta que soy madre de un pequeñajo que es puro nervio y esposa de un marido que esta hasta los piiiii de mis hobbies, jurjurjur.

Pero no les molesto más con mis desvaríos. Gracias a todos y todas por sus preciosos comentarios y su constante apoyo. Aquí les dejo un capítulo más con información nueva. Es un capítulo de enlace, pero tiene su puntillo también, al menos a mí me gusta. Jajajaja. Disfruten.

Capítulo veintidós

"Visitas del pasado"

El cuerpo le dolía horrores y apenas podía seguir en pie. Los múltiples atacantes estaban ganando terreno y pronto se vería acorralada sin remedio. Si no lograba hallar una apertura en la formación del enemigo, sería mujer muerta. Un rayo descendió del cielo y tubo que saltar a un lado para no quedar convertida en un cráter de humo. Rodó sin gracia por el lodo y se levantó a duras penas. Aún no habían pasado los treinta minutos y seguía sin poder usar sus cartas. ¿Quién había impuesto esa norma? Se apartó el sudor de la frente y parte de la mugre que la cubría y buscó con la mirada a sus contrincantes. Pero seguía sin poder localizarles. Sus auras estaban dispersas y la niebla que los muy rufianes habían invocado no le permitía ver tres en un burro. Así que cerró los ojos entre jadeos y concentró sus sentidos. Era ese el objetivo del ejercicio ¿no? Agudizar el espíritu. Ver más allá.

Un intenso destello verde llamó su atención a la derecha, otro muy leve y en tonos dorados se le antojó por la izquierda y el último, azul y brillante como el cerúleo más hermoso bajaba del cielo. ¿Pero dónde había quedado el plateado?

Sakura a penas sí pudo esquivar la flecha que iba directa a su pecho y en su apuro no se vio venir la tromba de agua que la dejó empapada de la cabeza a los pies. La risa melodiosa de Eriol resonó por la arena y la castaña no pudo reprimir un grito de frustración.

- ¡Yue! ¡Eso ha sido peligroso! No seré de ayuda si me atraviesa una maldita flecha.

- Confiaba en usted, mi señora. Sabía que la esquivaría. – Sakura aprovechó el sonido de su voz para ubicarse y saltó con la poca fuerza que le quedaba al cielo gris. Yue apareció en su campo de visión y al fin pudo lanzarle una patada a alguien. Pero esta fue bloqueada con facilidad por su guardián que sonrío arrogante. – Pero puede que este sobreestimando sus habilidades, mi pequeña maestra. – la castaña se mordió el labio con frustración volviendo al suelo y sintiéndose de nuevo acorralada.

- Maldita sea…

- No seas tan duro con Sakurita, ¡Yue! A fin de cuentas, no estamos siendo muy justos. ¡Cuatro contra uno! Es vergonzoso. – la maestra de cartas aprovechó el momento para saltar en contra de la bestia del sello, que como siempre, pecaba de bocazas. Y en pocos minutos lo tuvo tumbado en el suelo con una llave de cuello. – ¡Eso es trampa! ¡Te has aprovechado de mi buena fe! – la castaña sonrió ahora mucho más alegre y besó la cabeza del gran león alado.

- En el amor y en la guerra…

La risa de su mejor amigo se oyó demasiado cerca y supo al instante que de nuevo se había confiado más de la cuenta. La punta de algo lacerante tocó su espalda avisándola de que había perdido.

- Has escondido tu aura…

- Princesa… primera lección que todo mago debe aprender… no te fíes de tus sentidos… son engañosos… - y la espada del muchacho acariciando su columna era la prueba de ello.

- Shaoran siempre me dice que debo dejar de pensar y sentir más en combate… - invocado por sus palabras, el castaño apareció al frente borrando todo resto de neblina.

- Eso sólo en los combates justos… con alimañas inglesas debes llevar una armadura anti puñaladas traperas. Sólo alguien tan vil podría atacar a su oponente por la espalda – Sakura tomó la mano que le ofrecía su prometido con una mueca de fastidio por el resultado de la pelea y se levantó liberando a Kero. El joven chino arrugó la nariz con burla y sonrío divertido – Cariño… no te lo tomes a mal, sabes que te quiero, pero… apestas. – el rojo subió por las mejillas de la muchacha que se apartó avergonzada. Pero Shaoran solo se carcajeó alegre y la obligó a abrazarle. – Oh vamos…ven aquí, no podría rechazarte ni cubierta de mugre. – Pero Sakura le apartó de un manotazo y saltó a dos metros de distancia, azorada.

- No seas desagradable… estoy toda sudada…

- No me disgusta el sudor… ni en la lucha ni en la…

- ¡Oh, cállense por dios, que no están solos! – La bestia del sello se levantó todo lo digno que pudo y les miró asqueado. – Vuelve a insinuar cosas obscenas a mi Sakurita y te muerdo el cuello mocoso.

Yue aterrizó a un lado justo para presenciar como Kero volvía a su forma portátil de peluche y despotricaba a voz en grito por la falta de decoro que había mostrado su dueña en el combate y también por su coquetería "indigna" con el mocoso chino.

La niebla se había disipado del todo y pudieron ver el resultado de su arduo combate con una gota en sus cabezas. El enorme patio trasero de los Li estaba prácticamente destrozado y había dos boquetes en una de las paredes de la mansión principal. Varios guardias de la familia habían acudido para comprobar que no habían sido atacados de improviso y les observaban a una distancia prudente. Eriol rio de buena gana guardando su espada entre una ola de agua y viento. Sakura nunca había visto a su compañero luchar armado, y debía decir que no era para nada un mal espadachín. Además de que la espada era toda una obra de arte. Cubierta de zafiros y piedras preciosas. Una digna pieza de museo, si teníamos en cuenta que databa de la época del mismísimo Clow Reed.

- Creo que tu familia no tuvo en cuenta este tipo de entrenamientos al construir la arena. – Shaoran sólo gruñó como respuesta.

- Hiraguisawa… Existen hechizos para reparar algo tan sencillo como un par de boquetes, cuatro maderas rotas y tres estatuas degolladas. – el joven Ingles se cruzó de brazos y fingió un mohín intentando imitar a Sakura, pero obviamente no pegaba en absoluto con su personalidad.

- Oh, vamos. ¿Ya vuelves a las formalidades? Creí que habíamos dejado mi apellido atrás. ¿O es tu forma de decirme que sigues enfadado conmigo mi pequeño lobo? – Shaoran iba a responder mordazmente cuando la voz del guardián de la luna llamó su atención.

- Sigo sin comprender porqué hacemos esta clase de entrenamiento. ¿No es contraproducente fortalecer a Sakura? A fin de cuentas, ella será su oponente en unos días. Así como nosotros – la voz calmada de Yue les puso a todos en tensión. Pues era cierto. El quince de agosto había sido el día elegido para la batalla según las visiones de Yujïn y para eso solo faltaba una semana.

- Yue… Si todo sale según los planes de Eriol, Sakura quedará débil y sin magia. Es por eso qué debemos asegurarnos de que pueda luchar sin las cartas. No sabemos que ocurrirá luego… ni si podremos defenderla entre todo el alboroto. – el guardián se cruzó de brazos con ese semblante tan frío que le caracterizaba y clavó sus ojos en el prometido/esposo, de su señora.

- Sigo sin confiar en su plan. Creo que deberían estar pensando otras estrategias que nos inhabiliten a los tres. Además, ni siquiera le han explicado sus intenciones a la principal interesada. – Eriol solo sonrío de lado mientras lanzaba una toalla a su heredera. Sakura la recibió a duras penas, ya que estaba concentrada en la conversación.

- Yue, antes confiabas en mí…

- Eso fue en otra vida, antes de que nos abandonaras… - el joven inglés no pudo contener una risa ahogada. El guardián de la Luna le guardaría rencor el resto de sus vidas. – Conozco a mi señora, es fuerte y muy tenaz. No creo que puedan…

- Basta Yue… no puedo conocer detalles del plan. Lo sabes. - la maestra de cartas se acercó a su guardián con una triste sonrisa. – Deja de preocuparte por mí… Confío en Shaoran y sea cual sea su misión en esto, él lo logrará.

- No mi señora, no lo hará.

Todos se quedaron callados ante las palabras lapidarias del guardián, que tras echarle una mirada de hielo al castaño se alejó volando. Sakura dejó ir un suspiro desanimada. Yue y Touya llevaban toda la semana mostrando su inconformidad con los planes de Eriol. Ella no los conocía, pues así lo había preferido el peli azul. Pero confiaba ciegamente en ambos. Además, había prometido no ir por su cuenta, y no podía fallar a Shaoran otra vez.

Sakura cerró los puños y pensó en su hermano. Touya llevaba varios días encerrado en su habitación, gruñendo y despotricando contra sus planes "absurdos" y "poco realistas". Eso causaba una tensión constante en el grupo y les impedía gozar de los pocos días que les quedaban antes de que todo empezara. El aletear de unas alas en su oído la sacó de sus pensamientos.

- No se lo tengas en cuenta Sak. Yue siempre ha sido un amargado.

Kero tenía razón, Yue era desconfiado por naturaleza, y a pesar de que ahora todos sabían los motivos que habían llevado al menor de los Li a dejarla sola en Japón, era normal que el guardián de la luna siguiera albergando rencor hacía Shaoran.

Los ojos jade de la chica buscaron a su prometido. El castaño estaba a un lado, recogiendo algunas maderas que habían quedado esparcidas y hechas trizas durante la contienda. Aunque su rostro no mostraba sentimiento alguno, era obvio para ella su frustración. Según había deducido con la poca información de la que disponía, gran parte de la responsabilidad de toda la estrategia recaía directamente sobre él. Y tener a esos dos abiertamente en su contra lo único que hacía era minar aún más la poca confianza que Shaoran tenía de sí mismo.

Eriol y Sakura se miraron de reojo, diciéndose todo lo que necesitaban sin mediar palabra. Pero no podían hacer nada por él ahora, no sin incomodarle o empeorar sus miedos. Así que Eriol optó por la vía menos problemática. Bromear y aligerar tensiones.

- Sakura, ¿por qué no te das un buen baño? The bubbles seguro estará encantada de quitar toda esa suciedad. Y sino… siempre puedo ayudarte yo. Domino la esponja mejor que la espada, te lo aseguro. – y funcionó, pues el menor de los Li levantó la cabeza y le fulminó con la mirada.

- Pues ve practicando Hiraguisawa, porqué si no aprendes a defenderte pronto con esa espada, nada me va a impedir cortarte esa lengua. – el joven inglés ignoró sus amenazas con una sonrisa y posó su mano en el cabello mojado de su heredera.

- ¿Sabes Sak? Siempre le oigo ladrar, pero aún no me ha mordido nunca… - la muchacha quería sonreírle, de verdad que sí, pero no se sentía muy cómoda con esos dos desde que Shaoran confesó conocer los sentimientos de Eriol. Parecía que hiciera lo que hiciera, cuando estaban los tres juntos, hería a alguien.

- No tientes a la suerte... – Se apartó del contacto de su mano lentamente y miró a su prometido con una sonrisa dulce. - Voy a darme una ducha. No se peleen en mi ausencia. ¿Quieren?

Eriol la vio partir fingiendo una sonrisa alegre. Pero lo cierto es que él tampoco tenia ni motivos ni ganas para sonreír. El día de la batalla estaba cada vez más cerca y tenía miedo por ella. Sakura había compartido sus visiones con todos y Eriol las tenía grabadas a fuego en su mente. Eran aterradoras, y demasiado vívidas. Yujïn de verdad tenía un poder fuera de lo normal. Una lástima que muriera tan joven.

Cerró los ojos intentando no recordar las imágenes, pero era imposible. La comida desparramada a sus pies, su figura erguida, poderosa y sin sentimientos… esas esmeraldas perdidas en la nada, opacadas por la oscuridad de centenares de almas asesinadas… y los pétalos de cerezo acariciados por la cálida brisa… Que hermoso contraste… casi como un cuadro. Pero los arboles de Sakura no florecían en verano.

Gracias a ese pequeño detalle Ieran Li había sabido que el combate sería el 15 de Agosto. Fecha en la que el clan Li y el concilio celebraban un banquete en honor a la creación del consejo y una ocasión perfecta para el clan Wang de lucirse.

Todos los años las familias se reunían y festejaban la unión de los veinte clanes con un banquete y una danza. La danza de las flores. Un hermoso baile que protagonizaban las hijas herederas de los clanes y en el que mostraban sus poderes más hermosos. Ieran elegía una flor distinta todos los años y dejaba que los pétalos de colores adornaran tan bella ocasión. Las bailarinas levantaban con sus faldas y hechizos las preciosas flores, creando un ambiente mágico digno de la ceremonia. Y ese año, en honor al compromiso de su hijo, se había decidido que las flores fueran pétalos de Sakura.

Pero no era esa parte de la visión lo que preocupaba a la rencarnación del mago más poderoso del mundo, sino la fuerza que sentía en su heredera. Inhumana, fría y oscura como la mismísima muerte. Incontrolable. Y por eso había urdido un "añadido" a sus planes, aunque sólo lo había comentado con una persona. Tomoyo era una joven muy discreta y talentosa. Podría con ello. Esperaba que al menos "eso" redujera un poco las fuerzas de la joven y Shaoran pudiera llevar a cabo su parte. O estarían perdidos.

- Deberías dejar de perderte en tus pensamientos. Sakura esta preocupada por tus ausencias. No es común en ti verte tan distraído. – Eriol parpadeó confuso y se obligó a volver a la realidad. Shaoran le miraba con los brazos cruzados y esa ceja levantada tan característica suya. - ¿Vas a contarme en algún momento lo que te preocupa tanto?

- Nada pequeño lobo, no seas tan huraño.

Los ojos ámbar de su pequeño descendiente le dejaron claro que no se creían ni media palabra, pero como de costumbre, Shaoran no le recriminó su silencio. A pesar de todo y aún siendo consciente de los hilos que había trazado a sus espaldas, el castaño seguía confiando ciegamente en él. Y eso, le causaba una cálida sensación de alivio. Y le convencía una vez más de que no existía un hombre mejor para Sakura.

- ¿Necesitas ayuda para dejar esto en orden? – en respuesta a sus palabras las paredes empezaron a reconstruirse y el lodo se secó dejando la arena tan impoluta como unas horas atrás.

- Gracias, pero son hechizos básicos, Eriol.

- No lo dudo. – el castaño se acercó mientras se secaba con una toalla el cabello y le miró de lado. – Pero aún no estas recuperado del todo y no quiero que desfallezcas... – el intento de broma se quedó en nada, pues Shaoran no quería dejar los problemas atrás.

- Necesitas hablar con ella, Eriol. Antes de que toda esta pesadilla empiece… Sakura esta inquieta y se siente incómoda contigo. Y eso sólo dificultará aún más la misión. – Eriol sonrió burlón.

- ¿Estas dándome consejos amorosos con tu mujercita? Que poco común en ti, mi pequeño descendiente… - contrario a lo que se esperaba el inglés, no hubo mala cara, ni palabras insultantes, sólo unos ojos serios y tristes. Eso demostraba lo mucho que había cambiado la relación entre esos dos y la confianza renovada que se tenían. La preocupación en Shaoran era genuina y muy lejana a los celos. – Lo haré… sólo necesito tiempo. Soy tan cobarde como tú cuando hablamos de abrir el corazón… - Shaoran chascó la lengua y Eriol pudo relajarse un poco. – Oye… ya que estamos puestos… ¿Quieres practicar un rato más conmigo? Tengo mis habilidades oxidadas…

Era muy inusual que el gran Eriol Hiraguisawa so ofreciera a entrenar con él, y no pensaba desperdiciar la ocasión. Shaoran desenvainó su espada con una sonrisa ladeada y se preparó para un arduo combate. Puede que el inglés no fuera muy diestro en la lucha, pero sus trucos y la fuerza de su magia no tenían rival, mucho menos ahora que se había alimentado del poder de esas almas.

- ¿No vas a invocar tu espada, oh gran Hiraguisawa? – el moreno se cruzó de brazos con una sonrisa altanera.

- ¿Para ganarte a ti? Ay… pequeño lobo. Ambos sabemos, que no la necesito.

*.*.*.*.*.*.*.*.*.*.*.*.*

Touya Kinomoto bajó las escaleras de la casa principal con semblante irritado. Nadie en esa maldita ciudad le hacía caso. Ni siquiera su propia familia. Su padre no le comprendía y se mantenía neutro en la discusión fraternal que durante días había mantenido con su obtusa hermana. Y Yukito no se veía muy cómodo, pero les dejaba hacer porqué consideraba que tenían más experiencia que él en temas de magia. Sólo Yue se mostraba contrario al "gran" plan, pero el muy inútil estaba obligado a obedecer a su maestra, así que no le servía de ninguna ayuda.

Pero a la mierda con todos. Estaba determinado a coger a su pequeña hermana por el cuello y hacerle ver que era una locura. ¡La muy tonta ni siquiera conocía los planes! ¡Sakura iría a la batalla a ciegas sin saber que ese par iban a dejar que Shen la usase como una muñeca! Y total ¿para qué? ¿Para que la energía desapareciera del cielo? ¿Y luego? ¿Cómo iban a reducirla con… con… esa cosa? Era ridículo. Ese mocoso no lo conseguiría. Era imposible. Él mismo había visto la visión a través de los ojos de Yujïn y su hermana sería demasiado fuerte para… para… No. Simplemente no lo lograría, y Sakura… moriría. Y no podía permitirlo. Por encima de su cadáver.

Caminó por los jardines en busca del maldito muchacho inglés para volver a despotricar contra sus planes cuando oyó un fuerte estruendo. Tomoyo salió de la casa con una taza de café en la mano, un plato lleno de galletas y los ojos violeta opacados por el sueño.

- ¡¿Es que en esta casa no entienden que el día empieza a las ocho en vez de a las seis?! ¡Llevan horas destruyendo la maldita mansión!

Touya miró a la morena con cara de sorpresa aguantando a duras penas las ganas de reírse por su, nada común, mal humor. La dulce Tomoyo tenía sin duda un mal despertar ese día. Aunque su apariencia lucía igual de impecable que siempre, nada que ver con el monstruo que tenía por hermana. Touya tenía la ligera sospecha de que la morena se iba a la cama maquillada y vestida.

- Buenos días Tomoyo. – la joven japonesa levantó su mano irritada sin molestarse siquiera a mirarle y caminó en dirección a los gritos de lucha. - ¿Sabes quién está entrenando?

- Para nada, pero he visto a Sak ir a su cuarto cubierta de lodo y mugre, así que deduzco que serán los chicos. – Eso dejó muy intrigado al mayor de los Kinomoto, que siguió los pasos de la mejor amiga de su hermana con la esperanza de hallar a Eriol.

Se encontraron a varios guardias por el camino, todos lucían emocionados y señalaban al cielo. Tan distraídos estaban por la emoción de esos tipos, que no vieron como una gran piedra en forma de cabeza de dragón fue lanzada en su dirección y solo la intervención de Touya impidió que Tomoyo fuera brutalmente golpeada. ¿Es que querían matarlos? Ambos se levantaron a duras penas del suelo y miraron la arena boquiabiertos. Daidouji había dejado caer la taza y el plato al piso y estos se habían hecho añicos a sus pies, por lo que ahora tenía un buen corte en su pierna. El mayor de los Kinomoto miró a los dos causantes con rabia, pero pronto su mirada de ira fue sustituida por una de incredulidad.

Shaoran tenía una espada llameante entre sus fuertes manos y lanzaba un hechizo en contra del joven inglés, que repelió la gran bola de fuego con facilidad, dejando al pobre muchacho totalmente empapado con uno de sus ataques de agua. Pero el viento que formó Shaoran a su alrededor pronto borró todo rastro de agua creando un remolino que levantó hasta la última hoja del lugar. Un rayo descendió del cielo impactando encima de su oponente, dejando solo un cráter grabado en la arena.

- Pero qué demonios… ¿Dónde…?

Un brillo azul en el horizonte hizo que los tres levantaran la cabeza sólo para ver una enorme daga de hielo bajar a toda velocidad. Impactó a escasos metros del castaño, que con un salto la había esquivado por muy poco.

- Hijos de… ¡Eh! ¡Que hay humanos cerca! - los dos estaban tan concentrados, que no oyeron al mayor de los Kinomoto gritarles. – Y yo que pensaba que Sakura era el monstruo de los tres… - Tomoyo no pudo evitar reírse, pero al hacerlo le dolió aún más la pierna. Así que Touya la cargó en brazos y la alejó todo lo que pudo, quedando ambos detrás de un muro de poco más de un metro junto a dos de los inútiles guardias.

- No deberían acercarse a esta zona cuando el señor Li está entrenando. Es peligroso. – Touya le fulminó con la mirada.

- ¿No me digas? ¡Y yo que no me había dado cuenta! – un pequeño sollozo de dolor les calló a ambos. – Tomoyo… ¿Te duele? – la muchacha le sonrío de forma tranquilizadora.

- Un poco… nada serio.

- ¿Siempre son así de necios cuando entrenan? – Daidouji miró a la arena con una sonrisa confiada.

- No lo sé, no los veía luchar juntos desde niños. Eriol no suele prestarse a este tipo de cosas. Suele guiar a Sakura con los entrenamientos y dejar que las cartas hagan la parte más dura. Que esté luchando con Shaoran de esta forma… solo nos dice cuan serio es todo esto para él… - Touya no podía dejar de observarles. Eran rápidos y ágiles. Shaoran luchaba con ímpetu y fuerza, y Eriol con astucia y soltura. Eran dignos de ver. Pero nunca lo admitiría en voz alta.

- Es como ver una película de Harry Potter… - Tomoyo se carcajeó a gusto, pero la verdad es que el mayor de los Kinomoto tenía toda la razón. - ¿Y cómo lo hacemos para que paren? Esto pronto degenerará en un maldito combate Pokémon… – Tomoyo se llevó los dedos al mentón y al poco rato una sonrisa traviesa cruzó su rostro.

- Creo que tengo una idea… - la muchacha se levantó quedando desprotegida y a Touya casi le da un infarto. - ¡Cuidado Sakura!

Y fue instantáneo. Ambos giraron sus cabezas parando el combate. La gota que bajó por la frente del Touya Kinomoto tenía el tamaño de china.

- Ay dios… Fuertes, puede…. ¿pero Idiotas? También. – Tomoyo solo se encogió de hombros y sonrío brillantemente.

- Los hombres son simples Touya.

- Como hombre que soy, me siento tremendamente ofendido. – Daidouji quiso salir de su escondite, pero la pierna le falló y sólo la pronta intervención de Touya evitó su caída. – No seas tonta, vas a empeorar la herida. – Tomoyo sonrió coqueta cuando Touya la tomó de nuevo en brazos, llevándola hasta el centro de la arena donde dos jóvenes les miraban sin aliento.

- ¡Tomy! ¿Qué te ha pasado? – el primero en reaccionar fue Eriol, que corrió en busca de su amiga herida.

- Ustedes le han pasado. ¿A caso no son conscientes de dónde están? Esa maldita cabeza de dragón casi nos mata. – Shaoran se unió aun jadeando y miró la herida de Tomoyo. No era grabe, un pequeño corte. Así que se agachó a su lado y la curó sólo con la energía de su mano. - ¿Cómo has hecho eso? – el joven chino levantó la vista y encogió los hombros sin inmutarse.

- Soy mago. ¿Recuerdas? – Touya quiso estrangularle con sus propias manos. Maldito crío estúpido y arrogante. – Más importante que eso, ¿qué hacen aquí? Es peligroso acercarse a las zonas de entrenamiento.

- Touya les andaba buscando. – la morena se levantó sin dificultad alguna y admiró su pierna. Estaba intacta. – Vaya Shaoran, creo que está mejor que antes. ¿Sabes? Últimamente sufro de problemas de espalda. ¿Crees que podrías lidiar con eso? – Shaoran asintió con la cabeza y tomó su mano con fuerza. La giró de un solo movimiento y empezó a palpar con cuidado las vértebras. Tomoyo saltó del susto. - ¡Oye, que era una broma! – Hiraguisawa se carcajeó a gusto. Puede que los años pasaran, pero la ingenuidad de los castaños permanecía intacta.

- Mi pequeño descendiente siempre tan serio… Ten cuidado con tus palabras Tomy, que no diferencia las bromas. Ya le conoces… - ambos se ganaron una mirada fulminante del menor de los Li, que se ruborizó de la cabeza a los pies.

- Dejen de jugar. ¡Quiero hablar contigo Hiraguisawa! Sigo sin estar de acuerdo con tu maldito plan.

Los tres jóvenes le miraron como si tuviera dos cabezas y eso sólo causó que se enfureciera más. ¿Por qué era el único que veía toda esa estrategia como una completa locura? Sí, eran fuertes. Y lo habían demostrado con creces en ese… ese… entrenamiento o lo que fuera. Pero el aura que desprendía su hermana en esa visión… junto al maldito ejercito que había creado ese condenado Shen Wang… ¡No podrían ganar si llegaban a eso! Debían centrarse en disipar esa energía que desde hacía días les amenazaba por encima de sus cabezas y dejar atrás toda ofensiva. Evitar el ataque debería ser su primera opción.

- Lo siento Touya, en verdad me gustaría tener en cuenta tu opinión en estos asuntos. Pero siento decirte que desconoces totalmente este mundo. – la vena irritada de Touya era tan grande, que a penas le quedaba frente.

- ¡Mira maldito mocoso inglés, mi hermana no es tu experimento del mes! ¡Es su vida la que esta en riesgo maldita sea!

- No, es la de todos.

- ¿Y vas a confiar el destino de todos a este mocoso chino? – de no ser por la seriedad del tema, Daidouji estaría riéndose por tanto "apodo cariñoso". Mocoso inglés… mocoso chino… Touya no era demasiado original.

- Sí. Lo haré. Y Sakura también. – Shaoran tragó pesado. No quería estar presente si iban a poner en duda su fuerza una vez más, ya tenía bastantes sentimientos encontrados por su cuenta cómo para añadir las preocupaciones de Touya a la ecuación. Así que empezó a caminar en dirección a la casa cuando sintió la mano de su cuñado agarrando su brazo.

- ¿A dónde te crees que vas? ¡Esto te afecta! – el menor de los Li le fulminó con los ojos y Touya tuvo que tragar pesado. ¿Desde cuando ese maldito mocoso se atrevía a sostenerle la mirada?

- Estoy cansado de oír tus quejas. Voy a darme una ducha y a hablar con mi prometida. – Shaoran sintió la presión de la mano del mayor de los Kinomoto en su brazo y casi vio el odio en ese par de ojos castaños, pero no le importó. Ya no se sentía culpable. - ¿Aceptarás algún día la verdad Touya? No podemos estar siempre discutiendo sobre el tema… tu hermana es ahora mi mujer ante todo el mundo mágico, y mi prometida para el resto. Y tú, eres mi cuñado. Te guste o no.

- ¡No soy tu cuñado! – Shaoran se soltó lentamente, aguantando en todo momento ese par de ojos acusadores. – Y el único motivo por el que no te he partido la cara aún es por lo que dijo ese condenado espíritu sobre el control mental que puso sobre ti. Pero ¿Sabes qué mocoso? eso sólo reafirma mis miedos. ¿Cómo vas a poder luchar por mi hermana frente a semejante monstruo sin sentimientos ni escrúpulos, si ni siquiera pudiste contra los trucos baratos de una niña medio bruja?

Esas palabras, más que ningún otro desprecio que pudiera hacerle, fueron las que más daño le causaron. Por qué ese era también su mayor temor. Por muy fuerte que fuera Yujïn, lo había doblegado sin problemas. Ni se dio cuenta del sello que ella le había puesto a sus quince años.

Pero Eriol confiaba plenamente en el plan, aunque dependía en demasía de él. Y era verdad que no se sentía con confianza suficiente. Y eso, no era bueno para nadie. Todo lo contrario. Pero tener al idiota de su cuñado y al guardián de la Luna recordándole a cada instante que no podría con la carga, diciéndole una vez tras otra que fracasaría… francamente, no ayudaba. Se fue del lugar, sin mediar palabra y dejó a los tres muchachos con la palabra en la boca.

- Maldito cobarde engreído… - Eriol bufó molesto.

- Tu comportamiento no ayuda en lo absoluto. Sólo estas causando más dudas en su corazón. Y necesitamos que nuestro pequeño lobo esté seguro de sí mismo. Sakura lo necesita.

- Dejas demasiadas cosas al azar… y a la suerte. – Eriol se cruzó de brazos con esa sonrisa suya tan misteriosa y que ponía el vello de punta a cualquiera.

- Clow Reed no dejaba nada al azar…

- ¿Es que nadie te lo ha dicho Hiraguisawa? Tú no eres ese maldito mago. Y te has equivocado otras veces. ¿Por qué voy a jugarme la vida de mi hermana por una corazonada tuya? – el muchacho sonrió tristemente y empezó a caminar en dirección a la casa, siguiendo los pasos de su mejor amigo. Pero se paró sobre sus pies.

- Touya… hablas como si tuvieras algún papel en todo esto, pero lo cierto es que sólo puedes quedarte sentado y mirar. - Eriol se giró entonces, mostrando un rostro que muy pocos habían visto en esa vida. Tomoyo sintió como se le paraba el corazón y hasta el fornido Touya titubeó un poco. – Tu hermana es mucho más poderosa que tú, que Shaoran o incluso que yo. Es cuestión de tiempo que lo descubra y cuando lo haga, más nos vale que esté de nuestra parte. Y eso sólo puede garantizarlo su amor por Shaoran. Por eso él es nuestra mejor baza.

- ¿Insinúas que mi hermana podría volverse en nuestra contra voluntariamente? – los ojos azules de Eriol se volvieron ligeramente negros y un aura muy oscura inundó su mente. Touya podía percibirlo levemente, pero Tomoyo no necesitaba poderes mágicos para ver a través de él. Y sintió miedo de su amigo por primera vez.

- Cuando la magia es tan poderosa es fácil cruzar límites, Touya, incluso aquellos que nos habíamos prometido no pisar jamás. Clow Reed lo sabía muy bien. Si no tenemos cuidado… - pero Eriol no terminó su frase. En vez de eso se giró de nuevo y caminó en dirección a la casa sin dignarse a mirar atrás. Touya dejó escapar un grito de frustración y lanzó con fuerza un puñetazo contra una de las estatuas decapitadas. La sangre bajó por sus nudillos alarmando a Daidouji, que tomó su mano con cuidado y le miró temblorosa.

- Se que cuesta… pero no deberíamos intervenir Touya… es un mundo demasiado grande para nosotros…

- ¡No puedo dejar a mi hermana en manos de un mocoso y un loco! ¿Has visto sus ojos? Ese crío no es de fiar Tomoyo. Creí que lo era, por cómo había estado siempre al lado de Sakura todos estos largos años, pero… esos no eran los ojos de alguien normal…

Tomoyo miró a un lado, tragándose las ganas de llorar. Ella también se había asustado un poco. Por primera vez había visto a Clow Reed en los ojos de Eriol, y no le había gustado. ¿Serían verdad todos los rumores que corrían del mago más poderoso de los tiempos y su coquetería con la magia negra? ¿Clow Reed tendría en verdad un pasado oscuro? Y de ser así… ¿Qué parte de ese pasado habría heredado Eriol?

La joven Daidouji giró su cabeza en negación despejando sus temores. Conocía a su amigo y los sentimientos que tenía por la tierna Sakura. Jamás haría nada que la dañara ni se dejaría llevar por la oscuridad. Debía confiar en su juicio, ahora, y siempre. Por qué si no podían fiarse del mago más poderoso de todos los tiempos, ¿de quién se fiarían?

- Touya… Sakura confía en Shaoran y también en Eriol. Les conoce, y sabe de lo que son capaces juntos. No necesito más para estar tranquila. Esos tres son los magos más poderosos del mundo. Lo han demostrado ya muchas veces. Dime… ¿Qué puede salir mal? – Touya miró en la dirección por la que habían desaparecido ese par y suspiró agotado.

- Todo Tomoyo… absolutamente todo.

*.*.*.*.*.*.*.*.*.*.*.*.*

Eriol estaba acabando de vestirse cuando sintió que llamaban a la puerta. Se sentía muy turbado desde esa mañana. Y esa inquietud que le acompañaba le volvía inusualmente torpe. Se había descuidado y había sacado su peor parte frente a Tomoyo y Touya. Y no podía permitirse ese lujo. Ahora menos que nunca. Debía contener sus miedos y confiar en la decisión tomada, o nadie lo haría. Y dependían de eso para ganar. Caminó en dirección a la puerta y se paró frente a esta, cogiendo fuerza. La abrió con determinación, obligándose a sonreír. Dos castaños aguardaban detrás con rostros serios.

- ¡Pero que inusual que se presenten los dos a la vez! Eso sólo indica lo mucho que han avanzado. – Eriol se hizo a un lado y les indicó galantemente que pasaran. Y lo hicieron, sólo que Shaoran cerró la puerta tras él y le puso un sello. - ¿Crees que hace falta Shaoran? En esta casa la habitación queda protegida y libre de curiosos en cuanto se cierra la puerta…

- Sí, pero nada impide que puedan abrirla. Sólo quiero asegurarme de que nadie nos interrumpe. – los ojos azules de Eriol le analizaron con cautela, pero una vez más sonrío juguetón.

- Vale. ¿A que debo su visita? Que trama nuestra linda Sakura ahora… - la castaña se cruzó de brazos y dejó escapar un mohín que le resultó muy tierno.

- Oh, vamos. ¿Por qué debe ser cosa mía? – el joven ingles sólo rio divertido y se sentó en la cama con confianza.

- Porqué te conozco y andas distraída desde esta mañana… ¿qué ocurre?

Eriol vio con asombro como Sakura sacaba sus cartas y comprendió al instante sus intenciones. Y no, no estaría de acuerdo con los planes de los castaños. Qué Sakura pensara que era una buena idea tenía un pase, pero que Shaoran la siguiera, era algo muy distinto.

- No estarán pensando tirar las cartas ¿verdad? Shaoran… no te tenía por un necio insensato.

- A mí no me mires, yo ya le he dicho que era una pésima idea. – Sakura se sentó en la alfombra dejando ir todo el aire de sus pulmones y mostrando su rostro de desagrado.

- ¿Quieren dejar de meterse conmigo? Ni que fuera la primera vez que las cartas son consultadas. – Eriol se incorporó de golpe y la miró con el rostro desfigurado por el asombro.

- ¿Tiraste las cartas? ¿Cuándo?

- Yo…

- ¡Maldita sea Sakura! ¡Te dije que era peligroso!

- No fue culpa mía… - Sakura desvió la mirada avergonzada y dejó las cartas en el suelo con cuidado. No se esperaba esa reacción por parte de su mejor amigo – Fue sin querer… estaba en el patio dándole vueltas a algo y las cartas simplemente… se tiraron solas. – Hiraguisawa se sentó a su lado cogiendo paciencia y serenando sus miedos. Tomó con delicadeza su mano y levantó el mentón de la chica para contemplar esos hermosos ojos.

- ¿Las cartas se tiraron sin que tú se lo pidieras? – la castaña asintió y no pasó desapercibido para ninguno de los dos el cambio en el semblante del joven inglés. – Maldita sea… eso solo reafirma mis temores…

- ¿Qué temores? – Shaoran se sentó también, demasiado inquieto ante las últimas palabras de su amigo. Y este quiso repatearse por idiota. Era él, ¿o la boca la tenía muy suelta ese día? O se contenía, o al final toda la casa le perdería el respeto. Se suponía que mantener la compostura y el misterio era su especialidad. Menuda digna rencarnación de Clow Reed estaba hecho… - ¿Qué ocurre Eriol? – atrapado por su propia bocaza, no tubo más remedio que responder.

- Verás Sak… desde que llegaste a china ocurren cosas fuera de tu control. Tu bloqueo ante el consejo que dejó tu cuerpo frío e inestable, tu ira desenfrenada y fuera de sí la noche que atacaron a Shinta. Tus visiones del augurio de muerte y los sueños premonitorios… tus nuevas capacidades para ver espíritus y demonios… y ahora me dices que tiraste las cartas sin ser consciente de ello… tu magia empieza a ser mayor que tu dominio sobre ella Sak… y eso… es peligroso. Si pierdes el control… puedes hacerte daño o… dañar a los demás. – Shaoran miró a su prometida con temor. Era cierto, él mismo se había dado cuenta en esas ocasiones del poco dominio que tenía la joven de sí misma cuando sus sentimientos se desbocaban. Pero pensó que era por la tensión de la situación y que podrían controlarlo con entrenamiento.

- Pero Eriol… si lo que dices es cierto… cuando el cuerpo de Sakura reciba todo ese poder de Shen Wang… - el joven ingles negó con la cabeza antes de que pudiera continuar.

- Tranquilo… ya he tomado medidas temporales… no se descontrolará, al menos no en la batalla.

- ¿Medidas? ¿Qué medidas? – Eriol sonrío con dulzura a su heredera y negó con la cabeza restando importancia al asunto.

- Es una sorpresa… ya sabes que me gusta conservar el misterio… Además, te dije que para que esto salga bien no puedes conocer el plan - Sakura rodó los ojos resignada. - Pero… esas medidas no duraran eternamente. Cuando salgamos vivos de esta, qué saldremos, deberemos hallar el modo de evitar que pierdas el control de tus capacidades mágicas por completo Sak.

A eso precisamente se refería cuando habló de más con Tomoyo y Touya. Sakura era una bomba de relojería que debía ser controlada. Clow Reed había deseado con tanta fuerza dejar de ser el mago más poderoso del mundo, que olvidó que en su afán condenaba a una niña a sufrir su mismo destino. Y se convenció a sí mismo de que ella sería suficientemente poderosa como para controlar lo incontrolable. Pero él no estaba tan seguro. Y todos esos pequeños "incidentes" solo reafirmaban su teoría. Pero más tarde se preocuparía de eso. Ahora debía centrarse en la batalla que les esperaba, y en la tirada "accidental" de las cartas.

- Debes comprender, Sakura, que tirar las cartas no es lo mismo que tener visiones. – Sakura levantó una ceja confusa. – Tus sueños, o las visiones de Yujïn, incluso las mías… son miradas a los posibles multiversos. Realidades que pueden cumplirse o no, en función de nuestras acciones. Por eso una visión puede cambiarse… pero cuando tiras las cartas o tienes un sueño premonitorio… no ves uno de los posibles futuros… ves…

- Tú futuro. – Shaoran les miró con temor. – Se convierte en una profecía inamovible y todas tus decisiones, sean cuales sean, te llevarán a ello. – Eriol asintió a las palabras del castaño con solemnidad. - ¿Esas cartas son tan poderosas?

- Eso me temo… - Sakura miró a sus amigas rosadas con más respeto que nunca y sintió sus manos sudar de la presión. Tanto poder, en la palma de su mano. Era abrumador. – Pero el daño está hecho, así que… será mejor comprender lo que te revelaron Sak. Dime… ¿en qué pensabas exactamente cuándo se hizo la tirada?

- Yo… estaba en el patio… el consejo nos había contado lo del matrimonio concertado y Ieran nos había explicado lo del conjuro de matrimonio y la unión por sangre… y me preguntaba que ocurriría si aceptaba casarme con Shaoran. Quería saber si llegaría a ser feliz.

- ¿Y que carta salió? – Sakura fue a responder cuando se dio cuenta del verdadero significado.

- Maldita sea… que idiota…

- ¿Qué? – la castaña se revolvió el cabello frustrada sin saber si debía reír o llorar.

- Teníamos la respuesta ante nuestras narices todo el tiempo… - Eriol le urgió con la mano y Sakura suspiró. – The hope. – Shaoran casi quiso reír, porqué en verdad las cartas habían sido jodidamente precisas.

- Vaya… eso fue literal.

- ¿No me digas? – pero Eriol no les hacía caso. Estaba demasiado concentrado en los posibles significados.

- Entonces la predicción te dio la respuesta a lo que nos hemos estado preguntando todo este tiempo. Los planes de Shen Wang.

- Eso parece… pero yo no estaba pensando en los planes de Shen cuando pasó…

- No. Pero en cierto modo puede que vuestro matrimonio fuera parte del plan. Y vuestro futuro quedó sellado. Pero es solo una interpretación, también puede ser la solución… - una sonrisa confiada se dibujó en los rostros de ambos chicos. Esa sería una bonita forma de verlo, ya que "the hope" y el amor que ambos se procesaban era parte vital en sus planes. - Pero no nos quedemos parados en esto… ¿Las siguientes cartas? – Sakura pensó con calma y recordó las dos siguientes, así como la interpretación que ella misma les dio.

- "The Freeze" y "The rain"

- Un bloqueo y un cambio de planes… en cierto modo es lógico… para detener la amenaza de Shen hacia tus seres queridos, debías cambiar tus planes. Dejar tu vida y asumir tu nuevo rol bajo el paraguas del clan Li… eso te lo ofrecía el matrimonio concertado, que era el motivo de tu pregunta.

- Eso pensamos… - Eriol daba vueltas a las posibilidades, pero aún tenía muy poca información.

- ¿Qué más?

- The arrow, The fight y The light… pero la carta de la luz estaba invertida.

- De nuevo la carta de la flecha te indica que debes cambiar de camino… ambos deben… y… la lucha se refiere a la contienda o al aumento de poder… y la luz invertida indica confusión… ir a oscuras sin poder ver con claridad los planes…

- Sí… está claro que hemos ido a oscuras por mucho tiempo…

- Es posible… O puede que esto fuera más lejos y predijera tu descontrol en la magia… - Sakura le miró confusa.

- ¿A que te refieres?

- Un cambio de sentido en tu fuerza, que llevará a una lucha y desencadenará en confusión y oscuridad… si tu poder blanco y puro se aleja de la luz… - Eriol se dio cuenta que de nuevo estaba divagando en voz alta y preocupando a sus amigos antes de tiempo. - Aunque lo dudo… entonces sería más lógico que hubiera salido "The dark"…

- ¿Eh? – Eriol negó con la cabeza restando importancia a sus desvaríos. ¿Qué demonios le pasaba ese día? ¡Idiota! Si seguía así sólo minaría aún más sus planes. Volvió a cambiar de tema.

- ¿Qué más? ¿Qué cartas anunciaban vuestro futuro?

- Fuego y tierra. – fue Shaoran el que habló, demasiado consternado por las últimas palabras del inglés.

- Sus elementos… y también dos cartas muy poderosas. La Tierra augura un futuro sólido y consistente. También nos dice que debemos apoyarnos en aquellas personas que consideremos cercanas en busca de fortaleza. Es un buen augurio para nuestros planes. Pues reafirma mi teoría de que juntos pueden lograrlo. – ambos castaños sonrieron levemente, sintiendo por fin un poco de luz. – Y fuego es una carta pasional… que indica fuerza de voluntad y amor… joder, eso es muy bueno chicos. Es la base de nuestra estrategia. Voluntad y amor. – Y los tres pensaron que en verdad lo era. Eriol empezaba a impacientarse así que hizo la última pregunta. - ¿Y la última carta? La que te da un consejo a seguir…

- The Return.

- El retorno… algo que hicimos mal en el pasado… - Eriol tragó pesado.

- Creo que se refería a nuestra relación. Que dejamos que nuestro amor muriera y que debíamos volver a estar juntos. ¿no?

Los ojos esperanzados de la chica le sentaron como un balde de agua fría. Era un modo de verlo, sí… pero su corazón le decía otra cosa. Sus sentidos más oscuros le decían que esa carta aconsejaba a Sakura como llegar a ser feliz. Y por lo tanto, era más que probable que se refiriese a otra decisión, mucho más lejana, tomada por el mismísimo Clow Reed y que sentenció el destino de la futura maestra. Una decisión que cada vez le parecía más peligrosa y que podía causarle a su dueña la mayor de las infelicidades.

- Seguro… debe ser eso. Y por suerte ya han rectificado su error. – Pero no podía seguir aumentando los miedos de ambos. Debían superar esa batalla para poder preocuparse más tarde de lo que pudiera venir. O el futuro incierto que se cernía sobre los poderes de Sakura sería el menor de sus problemas.

- ¿Ves? Tirar las cartas no fue tan malo… aunque lo hicieran sin mi permiso. – Eriol levantó una ceja y negó de nuevo.

- No Sak. Es peligroso. Y no vamos a hacerlo más. En cierto modo, el final que presagia la tirada es bueno, pero no sabemos que podría ocurrir si las usamos de nuevo. La predicción no trajo nada bueno a Clow Reed. Y no quiero que mi pasado te persiga a ti también. – Eriol tomó las manos de la castaña con suavidad y la obligó a mirarlo. – Prométemelo Sakura… que no volverás a tirar las cartas. Nunca. – las esmeraldas de la chica brillaron confusas, pero asintió enérgicamente con la cabeza.

- Claro… te lo prometo… al menos no conscientemente… ya ves que las muy pillas a veces cobran vida propia…

- Puedes prohibirles explícitamente que no lo hagan. Y te lo recomiendo. – Sakura pareció algo turbada, nunca había sido chica de ordenar nada, menos a sus amigos. Pero si Eriol se lo pedía, lo haría.

- Claro… lo haré. – la mano de su mejor amigo se posó entonces en su cabeza y esa preciosa y radiante sonrisa que solo guardaba para ella volvió a su rostro.

- Buena chica…

- Eriol… No soy un perro.

- ¿Una gatita? – Sakura levantó el puño en alto y fue a darle un santo manotazo al muchacho, pero este lo esquivó veloz. – Oh, vamos. Te queda…

- ¡Cállate Eriol!

- Eriol… En cuanto a lo del descontrol de la magia… - el joven inglés le indicó a su descendiente con una mirada que no era el momento, y Shaoran lo respetó. Pero volvería a sacar el tema pronto. Antes de que fuera demasiado tarde. Él también estaba preocupado por Sakura.

Dos golpes en la puerta les hicieron voltear y Hiraguisawa se levantó veloz cual gacela, cosa muy poco habitual en él. China no le sentaba bien a su lado enigmático y misterioso. Los ojos amatistas de Tomoyo aparecieron en el umbral y le sonrío cual caballero inglés.

- Tomy, preciosa. Pasa, pasa. – la muchacha le miró con una mueca de desagrado y entró algo cohibida por su galantería inglesa.

- Perfecto, están aquí. Les andaba buscando. – Sakura se levantó algo incomoda y miró a su mejor amiga. No estaban distanciadas ni nada, pero se notaba la tensión entre ellas. Causada por una charla que aún no habían llevado a cabo. Puede que, en realidad, ambas estuvieran evitando ese momento. Pero las dos sabían que debían sentarse y hablar antes del día quince y dejar sus temores atrás. O se arrepentirían. – Nuestras invitadas han llegado.

- Oh, eso es maravilloso. ¡Vamos a recibirlas! – Shaoran y Tomoyo fueron los primeros en abandonar el cuarto, y la castaña aprovechó el momento para detener a Eriol. - ¿Sak?

- Yo… - Los ojos jade de la chica le miraron tímidamente y sin aviso previo, la muchacha se lanzó a sus brazos con fuerza. Eriol quedó algo anonado por el gesto, pero nunca le negaba una muestra de cariño a su Sakura.

- Oye… ¿Y esto?

- Sólo… un poco de apoyo… ya sabes… - el joven inglés tardó un poco en atar cabos, pero en cuanto lo hizo no pudo evitar sonreír. Sin lugar a duda, Sakura era de lo más ingenua.

- ¿Estas preocupada por mis sentimientos por ella? Sak… eso pasó…

- Aún así. ¿Estarás bien? – Eriol quiso rodar los ojos de agotamiento. Esa niña lo volvería loco. Preocupándose por sus amores pasados cuando era ella y no otra la que lo tenía hecho un desastre.

- Siempre estoy bien… vamos tonta, que nos esperan. – el gesto de fastidio que se dibujó en sus labios estaba hecho para borrarlo a besos, pero obviamente, no era posible para él hacerlo.

- No me llames tonta…

Ambos bajaron la escalera principal encontrándose la atípica reunión familiar. Últimamente la casa Li no hacía más que recibir visitas del pasado y no les disgustaba. Era bueno volver a reunir a la pandilla de la captura. Aunque fuera por motivos tan desagradables.

Eriol contempló con ternura como Sakura corría escaleras abajo y se lanzaba a los brazos de una muy alegre Meiling Li que charlaba sin parar y no dejaba de abrazar a todo el mundo. Y debía admitir que la joven china era toda una visión de belleza. Aunque su carácter no iba para nada con él. Sus ojos azules se posaron entonces en la segunda recién llegada. Se mantenía a un lado, observando con cariño el reencuentro de las muchachas.

Una sonrisa afable salió de sus labios. No había cambiado ni un ápice y seguía teniendo esa presencia apaciguadora. De todas las mujeres del mundo, ella era sin duda la que más le comprendía. Ese era su mejor don, leer el alma de las personas, incluso una tan retorcida y oscura como la suya. Y por eso, aunque ya no fueran nada más que amigos, la necesitaba más que nunca. A ella, y a sus amables y sabios consejos. Y por la sonrisa dulce y comprensiva que le lanzó al verlo, la muy pilla lo sabía.

- Es un placer volver a verte, Khao. – la pelirroja se acercó lentamente, hasta estar a escasos centímetros del hombre que había amado.

- Igualmente, Eriol. – como pasaba siempre entre ellos, no eran necesarias más palabras. Se comprendían a la perfección. – Están fuera… ven conmigo.

Ambos dejaron la casa, bajo la atenta mirada de Sakura, que lucía preocupada por el reencuentro. Eriol le dedicó una sonrisa tranquilizadora antes de cerrar la puerta y se centró en Khao de nuevo. No podía distraerse. Una furgoneta estaba descargando un ataúd en la entrada bajo la atenta supervisión de varios guardias y no pudo evitar levantar una ceja.

- ¿Ataúdes? – Khao dejó ir una risa suave.

- Puede que los Li tengan mucha influencia y aviones privados, pero era el mejor modo de cruzar los controles del aeropuerto. ¿No crees? – una gota bajó por la frente del joven inglés.

- Vale… eludiremos contarles ese detalle. – los dedos de Eriol acariciaron la pulida madera con nostalgia y sintió desasosiego. No esperaba tener que llegar a tanto. Khao le contempló algo inquieta. No era usual ver tan melancólico a la rencarnación de Clow Reed.

- ¿Vas a hacerlo hoy? – el moreno asintió con la cabeza, sin dejar de contemplar el ataúd que tenía en frente.

- Sí… ha llegado la hora de despertarles.

Continuará…

Notas de la autora: Hola a todos y a todas. Otro capítulo centrado en nuestro Eriol. Lo sé… me gusta mucho el personaje… y tiene el mismo protagonismo que nuestros dos amigos y a algunas no les acaba de gustar (a otras les encanta, jajaja, no se puede gustar a todo el mundo). Pero les recuerdo que el muy pillín me posee. Jajajaja. Pero como siempre, una de cal y otra de arena. Mucho S+S para el próximo, y Khao también formará parte de la siguiente actualización. Y luego… leña al mono como decimos por aquí, jajajaja.

Pero como ven más información, aunque no mucha del plan que Eriol ha trazado. ¿Qué deberá hacer Shaoran que le someta a tanta presión? Mmm… Y tenemos a Khao y a Meiling y a dos ataúdes… a ver que vendrán con ellos… aunque sé que ya se lo imaginan. Jajajaja.

Espero que les guste este capítulo (a pesar de que es uno de enlace) y tengan ese gusanillo en el estomago por saber que va a pasar. ¡Que pase de una maldita vez! Jajajaja. En fin, las dejo hasta la próxima. Que ganas de que todo empiece… pero hay que encajarlo todo o luego será un caos.

Gracias como siempre por su constante apoyo y sus maravillosos comentarios. ¡Soy la más feliz del mundo! Por favor, no me abandonen ahora tan cerquita del final… aunque me haga pesada ¡un beso!

Aquí les dejo contestación a sus reviews sin login de las dos últimas actualizaciones. ¡Gracias a todos y todas! (no puedo contestar a los guest sin nombre… porqué hay muchos y es imposible diferenciar a quién estoy respondiendo con dos capis… por favor, si gustan, pueden poner un sobrenombre en el comentario y así les contesto) Pero aprovecho para agradecerles de todo corazón su apoyo anónimo. Jajajaja.

Ana2609: No me mates, por favor, que ya ves que me esfuerzo. Si Eriol es tu favorito aquí, espero que este capítulo te guste, jajaja. Aunque enseña un poco de su parte malota, a mí me gusta no saber exactamente por donde nos saldrá… a veces humano, a veces frío… otras calculador, y de vez en cuando vulnerable… todo completito el chico. Jajajaja. Pues ya que expandes tus horizontes, cuando esta historia termine publicare un UA sin magia, pero muy fresco y tierno. A ver si te animas y lo lees. Un beso y nos leemos pronto amiga.

AmberMoon96: No tenemos pequeño shao… lo siento… no me gusta liar las cosas… (no que va, jajajaja) pero en serio, de momento no hay mini Shao… ni mini Sakura… por el bien de mis nervios. Como ves no tuviste que esperar una semana, tres actualizaciones… se me fue la olla. Jajajaja, pero ahora vuelvo a mi ritmo que si no tendré un paro cardíaco pronto. Y en cuanto al otro review que no te salía el nombre… jajajaja. Pues si… los momentos S+S son ideales… tan monos ellos… aun cuando discuten por todo. Jajaja. Y no, no hay bebé… joooo… que es muy complicado ya… jajajaja. Como ves Touya ya sabe lo del matrimonio y aunque está enfadado no ha liado la de cristo, a fin de cuentas, tienen 21 años, aunque se le olvide. Jajajaja. Pero que cabreado está con el plan… a ver por qué será… Un beso enorme y gracias de nuevo por tu apoyo.

Luna98: Hice mención a los Pokemón, ala, por ti. Jajajaja. ¿Dónde demonios ves el capitulo 31 del manga en español? Yo no lo encuentro y estoy que me muerdo las uñas. Me he puesto al día y ahora estoy nerviosa. Además que tiene cierto paralelismo en ocasiones con este fic… como lo de la carta Repair con la apariencia de Tomy o la magia descontrolada de Sak, jajajaja. Si es que… . Y en cuanto al momento s+s, me alegro que te gustara, jajajaja. Es tierno ver a ese par juntos, en el próximo tendremos más amor… en fin, muchas gracias por tu apoyo y por favor, sigue leyendo.

July: Gracias por guardar el hacha, jajaja. Tenía miedo. Espero que esta actualización sea de tu agrado y no la quieras volver a sacar… mi cuello me gusta donde esta. ? Un beso enorme y gracias por seguir leyendo esta historia.

Kariramos: Siempre escucho a mis lectoras y miro de reflejar sus ideas como puedo, aunque no me da para todas. jajajaja. El problema es encontrar el lugar apropiado… mmm… jajaja. Tranquila que no quiero matar a nadie, al menos no los personajes originales de clamp… aún me denunciarían… no, ahora en serio. No te asustes, que no me gustan los finales tristes. Sufrir, si, pero con final Disney. Jajaja. Un beso y gracias por tu constante apoyo amiga.

Pily: Ya ves, estaba en plan multi tarea, jajaja. Pero la inspiración tiene su límite y ahora estoy llegando al mío… necesito recuperar mi ritmo o moriré. Como ves, en este no hay besos, por el bien de la salud de Kero, que va a tener un empache dulzón. Jajajaja. Tu preocupación es la mía… y la de Eriol como ves… pero tranquila, ¡es Sakura! Un abrazo para ti también y a ver como sigue mi mente maquiavélica. Jajajaja.

Cerezo secreto: No te mueras mujer, que tienes más por leer. Además, que tras la petición viene una historia mucho más fresca y alegre. No te la puedes perder, jajajaja. Y no… no he visto el capitulo 31… y quiero verlo. Pásame el enlace porfi, porqué por aquí no lo encuentro, esta cortado o sin traducir… horrible… ¡socorro! jajaja En cuanto a la historia de Sailor Moon, es la idea, pero tengo un bloqueo mental con ellos… iré haciendo, pero es complicado cuando las musas te dejan a un lado… Gracias por leer, eres un sol. ? Nos leemos pronto amiga.

Pety: Me alegro muchísimo de que te guste y espero que este capítulo sea también de tu agrado. Poco a poco se va explicando todo. ¿no? Ya falta menos. Aunque vas a llorar un poco, porqué Sakura es en verdad una llorona en este fic, jajajaja. ¡Un beso enorme y gracias por tu apoyo!

Karther: Cuanto me alegro que te gustara. Fue intenso todo ¿no? Jajajaja. Este es un capítulo más tranquilo, de nexo pero con información importante. Espero que te haya gustado un poco, prometo más S+S en el próximo, jajaja. Gracias a ti por seguir leyendo esta historia y un beso enorme.

Camili: ¡Hola! Pues me hace super feliz que te guste, eres todo un sol. Jajajajaja. Espero que esta actualización sea también de tu agrado y las que se vienen, que serán emocionantes, espero. Jajajaja. Yo también tengo un placer culpable por esa pareja… y algún día me animaré a cometer una locura y haré un ExS… aunque me manden asesinos a sueldo, jajajaja. También me hace muy feliz saber que te gustó el S+S, y sí, era necesario. Ajajajaja. Y yo adoro a kero… tan cariñoso y tontorrón, y Yue tiene su parte entrañable… a pesar de lo rígido que es. Por favor, sigue leyendo y gracias por tus amables palabras.

Guadalupe: Casi te me quedas sin contestar, jajajaja. Mira que iba a subirlo y veo un nuevo review, y yo corre, que te da tiempo. jajajaja. Espero que te haya gustado la actualicación y toda la info que llega. Empieza a ser pesado... pero el próximo traerá dulzura. Ya verás. Gracias por tu apoyo constante amiga y nos leemos pronto. A ver cuantas veces lo hacen ese par antes de la batalla final, jajajaja.

Aleja: No puedo contestarte por privado... no sé porqué... gracias por tu apoyo amiga. Te adoro. Así que porfi, deja que te conteste por privado, que así me resulta más fácil. jajajaja. Me alegro de que te siga gustando la historia. :) ¡Cuídate mucho!