No tengo nada que decir.
Disfruten del capítulo.
¡Siete!
XXV
"HEART BY HEART"
(Demi Lovato)
La familia Reed estaba compuesta por el matrimonio principal, su hija mayor, Violet, y una hija menor de dieciocho años llamada Rosy. Los padres y Rosy estaban angustiados, muy angustiados, la madre no dejaba de tomar té, Rosy revisaba constantemente las redes sociales por si alguien tenía información de su hermana, y el padre llamaba a la policía y a todas sus redes de contactos.
Hasta que una llamada llegó al hogar, la cual contestó Jennifer, la madre de Violet.
–¿Diga? –dijo ella.
–Hablo con la señora Reed, ¿cierto?
–Sí, ella misma, ¿quién habla? –se exasperó.
–Soy el oficial Thompson, intenté comunicarme con su esposo como él me lo pidió, pero la línea me suena ocupada.
–Oficial… ¿Tiene alguna noticia de mi hija? –ante eso, Rosy, que estaba en la sala, se pone de pie y se acerca a su madre.
–Apareció en el hospital –la mujer cubrió su boca–. Dice no saber cómo llegó hasta allá, porque la arrojaron de un vehículo en movimiento, tiene heridas y fracturas por el golpe, desnutrición…
–¡¿Mi hija está viva?!
–Sí, señora, su hija está viva –en ese momento, Jennifer cubrió su boca, se giró hacia su hija y asintió con la cabeza.
–En qué hospital está.
–El del centro, por la costanera.
–Vamos para allá inmediatamente.
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–El caso de la misteriosa desaparición de dos mujeres está dando que hablar ya que esta tarde, a eso del mediodía una de ellas apareció en el hospital central, pidiendo ayuda. Al cabo de unas horas y de brindarle el tratamiento que se requería para estabilizarla, se le pudieron hacer unas preguntas con las cuales se dio a conocer la identidad de la mujer, identificada como Violet Jamie Reed, hija de un corredor de propiedades…
Y Caroline apagó la televisión.
Se dejó caer sobre el sofá y acarició su barbilla. No sabía qué hacer.
Quería llamar a Gallagher, la comunicación con él era algo vital en este momento, sobre todo luego de que se hizo pública la aparición de Violet. La policía, hace un rato, la había llamado por teléfono para comunicarle que le harían una interrogación a Violet, ya que podría tener información vital con respecto del lugar en el que estaba, cualquier pista podría servir; le habían pedido que estuviera presente, y aunque aceptó, puso una sola condición: que Violet no la pudiese ver.
Tomó su celular y le marcó a Jeff.
Solo hicieron falta tres tonos.
–Caroline.
–Jeff, buenas tardes, ¿cómo va todo?
–Si te refieres al tema de la investigación, los doctores dijeron que debíamos esperar hasta que la señorita Reed esté mejor de salud. Al parecer habrá que esperar, por lo menos, cinco días.
–¿Su recuperación es muy larga?
–Desnutrición principalmente, sus heridas fueron tratadas, no hay indicios de cortes o algo así, solo quemaduras leves producto del roce de unas cuerdas, esas heridas estaban más infectadas –escuchó un suspiro–. Gallagher se comunicó con el cuartel, también quiere estar presente cuando se efectúe el interrogatorio.
–Mantenme informada, por favor –pidió Caroline.
–Por supuesto… A todo esto, ¿Karen te llamó?
–¿Eh? ¿Karen? La verdad es que no… ¿Por qué? ¿Le ocurrió algo?
–Recibió una carta. No la quiso abrir, porque no tenía remitente, pero me la pasó para que acá en la brigada pudiésemos recuperar huellas dactilares.
–Sospechó de inmediato.
–Estos tiempos nos tienen sospechando hasta de nuestra propia sombra.
–¿Y bien? ¿Esa carta tenía algo?
–Las huellas dactilares están en proceso, es posible que una de esas sean de mi esposa, ya sabes, pero se encontraron otras. Vamos a tener que averiguar si son de Jim o no, cabe la posibilidad de que ese hijo de puta ni haya tocado la carta o el sobre, y de ser así, que esté firmada por sus siglas podría considerarse que él no fue el autor directo, solo por las huellas digitales y, para probar su culpabilidad, tendríamos que tomar otras medidas.
–Ya veo… Es un idiota por amenazar a Karen considerando que tú trabajas para la policía.
–Quizás esa es su intención, llamar más la atención de los medios, ya sabes, y así, si es que nos vuelve a burlar, tener la dicha de presumirlo con el resto de su red de mafiosos. El contenido es motivo suficiente para constatar una demanda en contra del emisor.
–¿Por qué? ¿Qué tiene? ¿Qué decía?
–Era una amenaza de muerte. No recuerdo el contenido textualmente, pero decía algo como "si no dejas de intervenir, tendré que matarte como lo hice con el resto"… Y que "solo dos miembros de la familia Utonium siguen con vida".
–Discúlpame por lo que voy a preguntar –el pulso de Caroline estaba acelerado un poco al escuchar la última frase–, ¿pero eso es cierto?
–Te diré lo mismo que le dije a mi esposa –suspiró–: no tenemos forma de saberlo, y a menos que podamos comprobarlo, es mejor que pensemos que solo lo dijo para joder sus estados anímicos.
–¿Crees que deba decirle a las chicas que dicha amenaza podría ser o no falsa?
–No les menciones la amenaza, las pondrías nerviosas, y no queremos que, estando ya tan cerca de que cierren su ciclo escolar, estos problemas vengan a invadirlas, sobre todo a Blossom, que está por aplicar para la universidad.
–Oh, sí –sonrió y sobó su pecho–. Tiene tan buenas calificaciones que es cosa de tiempo para que empiecen las llamadas telefónicas por las ofertas universitarias.
–Sí, Karen me dijo lo mismo. Solo espero que esto pueda ayudarla a seguir adelante… que se motive a seguir con la vida, a pesar de todo lo que han tenido que pasar esas chicas.
–Bien –apretó sus labios un minuto–, uhm, voy a estar atenta al correo y si…
–Trata de tomar los sobres con guantes, cualquier huella nos puede ayudar.
–Lo tendré en mente, lo prometo.
–Te mantendré informada de cualquier cosa, no te preocupes.
–Gracias, Jeff.
–Hasta luego.
Y colgó.
Había estado al pendiente del correo, como siempre, y la verdad es que todavía no llegaba ninguna carta. Arqueó una ceja mientras miraba alrededor. Se puso de pie y empezó a dar unos pasos por la sala, aguardando.
–Se supone que ya debían haber llegado… Mis niños –empezó a quebrarse su voz de a poco–, por favor… lleguen pronto.
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Blossom recién terminaba de vestirse luego de haber tomado una reparadora ducha ese día viernes luego de la escuela. Había adelantado estudios, por lo que ahora mismo podía relajarse sin tener preocupaciones por los deberes escolares. Salió a colgar las toallas, y se quedó un momento para recibir esa brisa que empezaba a dar paso a la primavera.
Suspiró y luego escuchó que alguien también salía al patio trasero, y por los pasos pausados, pensó que era Buttercup.
–¿Ya terminaste tu informe de Historia? ¿O estás aquí para pedirme ayuda?
Pero solo sintió un par de brazos que la rodearon y un mentón que se apoyaba en su hombro. Una sensación de electricidad le recorrió el cuerpo, el ritmo cardíaco se le aceleró, y la verdad es que hasta unas pequeñas lágrimas se empezaron a formar. Conocía a la perfección esos brazos, y para qué hablar de ese aroma tan particular que tenía, ese aroma que no se puede decir si es rico, pero sí que es agradable… El aroma de Brick era inigualable, y era el que estaba sintiendo precisamente ahora.
–Si puedes ayudarme a pasar un momento especial contigo, entonces sí necesito tu ayuda.
Blossom se zafó un poco del agarre para mirarlo con sus propios ojos. No podía creer que en verdad él ya estaba ahí, frente a ella, mirándola con suma ternura, esbozando una pequeña sonrisa y con los ojos algo brillosos, producto de la emoción que le provocaba a él el momento que estaban viviendo.
No le preguntó nada, ni siquiera quiso pronunciar su nombre. Lo único que hizo fue pegar un salto y caer en él, quien la recibió tomándola de las piernas para que no se cayera. Blossom no pudo evitarlo, y aun si eso significaba darle explicaciones a Caroline, las daría… pero lo besó, demostrándole de esa manera la falta que le hizo durante el tiempo en que no estuvo a su lado.
Brick… se entregó de lleno al calor, dulzura y amor que le entregaba la pelirroja.
Hace unos instantes, él y su hermano habían sido recibidos por su madre, quien lloró al verlos –ellos también se emocionaron al verla, es su mamá después de todo–, pero no quiso emitir ninguna exclamación que pudiese llamar la atención de las chicas, así ellas podrían sorprenderse una vez ellos les avisaran que ya habían vuelto.
Las palabras podían esperar, ella solo quería sentir que lo que estaba viviendo ahora mismo era real y quería aprovechar cada maldito segundo, lo que más pudiera.
–Te extrañé –murmuró Brick en su oreja–, te extrañé mucho, Blossom.
Pero no le quiso responder, simplemente dejó que las lágrimas que querían caer por sus mejillas lo hicieran, no había razón para impedir nada. Estaba feliz, ¡oh, más que feliz! ¡Llena de dicha! Aunque no tenía ganas de hablar, le hizo saber que el sentimiento era mutuo.
Volvió a besarlo.
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Buttercup ya terminaba de hacer sus deberes, así que volvía a la habitación. Esperaba encontrar a su hermana ahí, pero al no verla, pensó que tal vez había bajado a comer, ya que lo adicta al azúcar nunca se le ha ido a Blossom.
Se lanzó a la cama, suspiró pesadamente y sonrió de satisfacción pura, no había nada más relajante para ella en ese momento que estar recostada en la cama, disfrutando tener la habitación vacía, solo ella ahí. Era dicha, una dicha que aprovecharía para dormir un poco.
Eolssu johda
You can't stop me lovin' myself
Jihwaja johda
You can't stop me lovin' myself
Abrió los ojos de golpe, justo cuando la canción terminó.
–Ah –se había sentado en la cama, llevó una mano al pecho y sintió sus latidos–, debí haberlo soñado.
Se recostó de nuevo, parpadeó sintiendo que se le hacía difícil realizar esa acción. Estaba cansada, eso era lo único que se le ocurría.
Otra canción empezó a reproducirse, distando bastante del estilo rock de los noventa que le gustaba escuchar a Caroline cuando hacía las tareas del hogar con Dun, esto era más… pop.
Una voz femenina empezó a cantar en un idioma que ya había aprendido a reconocer; a Buttercup se le erizó la piel y todo el sueño se le fue de golpe.
Neoneun meongcheongi
Twit twit twit twit
I do not like it
Nobody like it
Ganyeorin Simcheong-i
Twit twit twit twit
I do not like it
Nobody like it
¿Sería Caroline la que puso esa música? Imaginaba que podría extrañar tanto a su hijo que escucharía la música que le gustaba a él solo para sentirlo más y más cerca.
Se puso de pie y salió de la habitación.
Neoneun meongcheongi
Nabakke moreuneun sanai
Ganyeorin Simcheong-i
Han beonssik juwireul dulleobwa
Neoneun apado moreugo itjana
La música provenía de una puerta que conocía muy bien; a paso lento y seguro, se acercó a ella, sintiendo que los latidos de su corazón le estaban haciendo una muy mala jugada.
You make me royal
You make me hero
You make me genius
Juneun ge mana geunde wae neoman bulhaenghaejilkka
Nareul wihaeseoman sumeul swinikka
Neomu oerowo boyeo
Abrió la puerta con sigilo, asomó su cabeza por el espacio que se permitió a sí misma, pero no fue hasta que vio una espalda desnuda que se delató a sí misma, haciendo ingreso completo a la habitación de Butch.
Neoneun meongcheongi
Twit twit twit twit
I do not like it
Nobody like it
Ganyeorin Simcheong-i
Twit twit twit twit
I do not like it
Nobody like it
Escuchó a la perfección el coro cantado por Hwasa, la vista estaba clavada en el chico que secaba su cabello y que la miraba fijamente también.
–Al menos pude ponerme pantalones –dijo Butch–. Si hubieras llegado hace unos cinco minutos, cuando escuchaba a BTS, posiblemente sería un poco incómodo.
–Volviste –murmuró ella, haciendo ingreso a la habitación, cerrando la puerta tras de sí–, Butch, en verdad volviste.
–Sí, eso creo –dejó la toalla sobre la cama y se acercó a ella para abrazarla desde la cintura–. Aquí estoy, ¿que no ves?
–Eso veo –murmura la chica, tocando los húmedos brazo del chico.
Guardaron silencio, la música la verdad es que era bastante animada como para ambientar a la perfección.
–¿Me extrañaste? –preguntó Butch–. Porque tus ojitos centelleantes me dicen que me extrañaste.
–¿Ah, sí? ¿Y qué más te dicen mis ojos? –preguntó Buttercup, desviando un poco la mirada, puesto que lo dicho por él la avergonzó un poco.
–Que la baba está por caerse de tu boca al solo verme así.
Y Buttercup le dio un leve golpe en el pecho, Butch empezó a reírse.
–¡Eres un imbécil!
Butch la estrechó entre sus brazos y, a pesar de que ella estaba forcejeando, se entregó a aquella muestra de afecto que tanto hubo extrañado cuando él no estuvo a su lado. Fueron días horribles, horas insoportables, pero al menos… ya lo tenía de vuelta.
La única espera que le parecía insoportable, era la llegada de su hermana, pero ese es otro tema.
–Si volviste –empezó a hablar– es porque encontraron información, ¿verdad?
–Efectivamente –apoyó su mentón sobre la cabeza de ella–, ya tenemos variada información al respecto.
People look at me, and they tell me
Oemoman bogo naega nallari gatdaeyo
So what? Singyeong an sseo
I'm sorry I don't care, don't care, really don't care
Ambos se miraron extrañados al notar el repentino cambio de canción, y como, nuevamente no ayudaba al ambiente.
–¿Solo piensas reproducir k-pop? –preguntó ella.
–Estuve trabajando, no tuve tiempo de escucharlo. Además, este es un grupo nuevo –se justificó.
Rieron por lo bajo mientras la canción seguía reproduciéndose.
–Buttercup –volvió a hablar él–, estamos muy cerca de recuperar a tu hermana. Y para que te quede claro, vamos a encontrarla con vida.
–¿Lo dices en serio?
No le respondió, solo se inclinó un poco y le besó la boca con suavidad, suma suavidad, ella cerró los ojos para poder disfrutar más de ello.
–Muy en serio –respondió cuando se detuvieron para respirar.
Pero Buttercup no quería esperar más, pasó sus manos por el torso desnudo de Butch, y él removía sus manos bajo la tela de la camiseta negra que tenía puesta la chica. Escucharon las voces de Brick y Blossom en el pasillo, mas no les dieron importancia, se acercaron más, dejándose llevar por las ganas que estaban invadiéndolos en ese momento.
Toc-toc.
Y las intenciones que tenían del otro tuvieron que cesar, simplemente porque…
–¿Ya terminaste de vestirte, Butch? –preguntó Brick–. Anda, vayamos por Buttercup si es que ya terminó sus deberes y juguemos videojuegos o tenis de mesa, ¿qué te parece?
–Me parece que quiero romperte la cabeza, Brick Joseph –le murmuró a Buttercup en el oído–. ¡Ya vale! –dijo en voz alta–. Ustedes bajen, nosotros ya vamos.
Buttercup se asustó.
–¿Nosotros? –preguntó Blossom–. ¡¿Buttercup está contigo?!
–¡No pienses mal! –se apresuró al chica, empujando a Butch para que la soltara y proceder a abrir la puerta–. Yo solo vine porque escuché la música y me di cuenta de que él había vuelto, y…
–Y yo le pedí que cerrara la puerta porque todavía no terminaba de ponerme la camisa –dijo Butch tomando la camiseta blanca de mangas largas que estaba sobre la cama–. Si llegó hace muy poco –frunció un poco el ceño–. Treinta segundos antes de que ustedes llegaran.
Brick y Blossom se miraron algo confundidos, pero les concedieron la mentira, tomándola como cierta. Butch, disimuladamente, le guiñó un ojo a Buttercup.
–Bien, ¿entonces jugaremos? –dijo Buttercup saliendo de la habitación–. Porque te advierto, Brick –lo señaló, Blossom rio–, soy la mejor en el tenis de mesa.
–Y no miente –apoyó Blossom–. Ni siquiera papá fue capaz de ganarle una partida después de que él mismo le enseñó a jugar.
–Ah, vaya –rio Brick, miró hacia Butch que terminaba de vestirse–. Al parecer nos vamos a divertir.
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Caroline se había ido a dormir de las últimas, estaba tan emocionada con el regreso de sus hijos que ni siquiera tenía ganas de descansar, quería asegurarse de que sus hijos no iban a irse de nuevo; otra cosa que la había llenado de dicha, fue ver los rostros de las chicas, nuevamente iluminados por la mera alegría de tenerlos junto a ellas, como si fuera una distracción de lo que estaba pasando a su alrededor.
Brick, en su habitación, estaba plácidamente dormido, pero su sueño no era tan tranquilo como pensó que sería.
Se veía a sí mismo en un barranco, todo era blanco, salvo la tierra sobre la que estaba parado. No le era posible detectar ninguna sensación, ni siquiera vértigo, porque no se veía nada más que la tierra y el borde de esta, el resto era solo blanco.
–Brick –escuchó una voz; no era como si estuviera lejana, no producía eco, era una voz tan real, tan presente, que le llegó a causar un escalofrío–, acá estoy.
Miró hacia su izquierda y lo que vio no solo lo conmocionó, sino que sintió que el mundo se le estaba viniendo encima.
Boomer se acercaba a él, con la última ropa que lo vio vivo, esa camiseta ensangrentada y los pantalones completamente rasgados. Tenía un corte en la cara, en el lado derecho, que le pasaba por el ojo, el cual no podía abrir. Le sonreía y a Brick le pareció que estaba irradiando una especie de luz.
–¿Vas a quedarte en silencio? ¿No le piensas decir nada a tu hermano?
Brick instintivamente corrió hacia él y lo estrechó entre sus brazos, no pudo evitar llorar y sentirte tan débil por la pérdida que significó para la familia su muerte, ¡pero ahora mismo lo estaba viendo! ¡Estaba ahí, con él! ¡Lo estaba abrazando! ¿Qué podía ser mejor que eso?
–Nos haces mucha falta, Boomer –lloraba Brick–, no tienes idea de cuánta impotencia tengo por los malditos que te hicieron esto.
–¿Eh? No me han hecho nada –dijo Boomer, pero Brick no parecía reaccionar, solo lloraba y lo abrazaba–. Brick, escucha, tengo que decirte algo muy importante.
–¿Tú estás bien? ¿En paz? –preguntaba, ignorando lo que su hermano menor intentaba decirle.
–¡Brick! –exclamó Boomer, y solo ahí fue cuando el aludido escuchó la voz del rubio algo distante–. Solo quiero decirte que no quiero que ni tú ni Butch descuiden a las chicas. Cuídenlas, cuídenlas demasiado, a mamá también. Ellas son fuertes, pero nuestra ayuda es fundamental para mantenerlas con vida.
Boomer empuja un poco a Brick, este no dejaba de llorar, aunque ahora solo eran sollozos, y empieza a alejarse de él.
–¡Boomer! –grita Brick–. ¿Adónde vas?
–Debo volver –dice Boomer volteándose un poco pero sin dejar de caminar hacia el borde del acantilado–, seguir mi camino.
–¡Boomer! –Brick quería ir tras él, pero sus piernas no se movían y su voz parecía no salir pese a sus esfuerzos por gritar.
–¡Nos veremos pronto, Brick!
Despertó bruscamente, se sentó en la cama y observó a su alrededor con miedo, frustración y mucha, mucha tristeza.
–Un sueño –susurró, volviendo a recostarse, mirando el techo, fue solo un sueño.
Su corazón latía rápido, su labio inferior estaba temblando, y las lágrimas seguían cayendo. Suspiró, intentó relajarse, sobó su pecho y, en completo silencio, volvía a tener su ritmo cardíaco en los niveles regulares.
Quienes estaban teniendo problemas para dormir, también, eran Blossom y Buttercup. Ambas chicas se encontraban en distintos escenarios.
Mientras que Blossom parecía estar en un prado lleno de gladiolos, Buttercup estaba en una especie de laberinto de murallas bajas con rosas blancas en todo su alrededor.
Bubbles aparecía en el camino de cada una, con un vestido blanco, su cabello suelto, y una cálida sonrisa, recibía a sus hermanas.
–¡Bubbles! –gritó cada una.
Pero la menor estaba en un plano el cual ellas no podían alcanzar, como si se tratase de un trozo de tierra flotante.
–¡Ya sabía que vendrías! –dice la rubia–. Me gustaría quedarme contigo por mucho, mucho rato, pero siento que no puede ser así, solo tengo un momento.
–¿De qué hablas? –preguntó Buttercup.
–Tengo un mensaje para ti, para que puedas seguir hacia adelante.
–¿Mensaje? –pregunta Blossom–. ¡Bubbles! ¡Necesito saber si estás con nosotros ahora!
Bubbles gira sobre sus talones, haciendo bailar su vestido, a ambas chicas, les pareció una escena que les gustaría repetir una y otra y otra vez en sus mentes.
–Blossom –dice Bubbles, con una voz algo distante–, deja que Brick te quiera, él lo hace, mucho, y también que tú lo haces, pero no tengas dudas, él no te va a dejar caer. Han pasado por mucho, te aseguro que él dará todo para tu bienestar; tú también deberías dar todo de ti para tu propio bienestar, y el de él. No tienes idea del buen equipo que forman ustedes dos.
La pelirroja no entendía lo que su hermana quería decirle… ¡Es que ella solo estaba mirándola a ella, llena de gracia, de vida! ¿Y le estaba diciendo que amara a Brick?
–¿Crees que puedas hacerlo? –le preguntó Bubbles.
–Bubbles…
–Blossom, no tengo mucho tiempo, solo quería decirte eso, es lo único que puedo decirte.
–Yo… yo… –alzó la cabeza–. Lo haré.
–Buttercup –dijo Bubbles esbozando una sonrisa que, en opinión de Buttercup, la hacía parecer una diosa–, solo tengo un mensaje corto para ti.
–¿Estás bien allá? ¿Dónde estás? –preguntaba la chica, pero Bubbles ignoraba esas preguntas.
–Ama a Butch con locura –dijo Bubbles, haciendo que Buttercup perdiera un poco la cabeza–, sé que te estás negando absolutamente a admitir lo que sientes, de verdad, por él. Mi consejo y petición, es que lo ames con locura, que te atrevas a amar a alguien.
–¡Bubbles! ¿A qué viene todo esto?
–Es el mensaje que quería darte –le volvió a sonreír–, solo es eso.
–Pero dime, ¿dónde estás? –preguntó Blossom.
–En un lugar muy hermoso –dijo Bubbles.
–¿Qué lugar? –dijo Buttercup.
–Chicas, sus alas sanarán cuando vengan a este lugar –y empezó a caminar lejos de cada una–. ¡Nos veremos cuando sea el momento indicado!
–¡Bubbles! –gritó cada chica–. ¡Bubbles!
Y despertaron.
En la habitación no se escuchaba nada, era un silencio absoluto. Ambas estaban dándose la espalda, por lo que no sabían que a otra estaba despierta. En completo silencio, trataron de asimilar lo que estaban sintiendo en ese momento, había sido un sueño bastante complicado de asimilar.
Aquel sueño les dio a entender que su hermana, evidentemente, estaba muerta.
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Jim acababa de salir de su dizque reunión y tomaba asiento en la silla de su oficina, se volteó y quedó mirando por la ventana cómo, de a poco, la ciudad de Townsville empezaba a oscurecer y las luces de las viviendas se iban encendiendo.
–Señor –Henry entró a la oficina, haciendo que Jim se molestara un poco–, tengo malas noticias.
–¿Ah? –se volteó frenéticamente–. ¿Cómo que malas noticias?
–Marvin, el que no había dado noticias, estaba amordazado en la casa de los Utonium, donde usted le pidió que se quedara –Jim frunció el ceño–. Lo sacamos de ahí porque estaba muriendo.
–Debiste dejarlo morir ahí –se ofuscó Jim.
–No podía dejarlo ahí –Henry bajó la mirada, y Jim logró entender la cantidad de sentimientos que estaba expresando el hombre en ese momento–, tuve que ayudarlo.
–Bueno, bueno, no tengo tiempo para tus dramas amorosos –dijo Jim–, dime, ¿solo esa es la mala noticia?
Henry alzó la mirada nuevamente y le entregó un sobre a su jefe.
–¿Y esta cosa?
–Una respuesta a su carta –dijo Henry.
Jim giró su asiento hacia el ventanal nuevamente. Revisó el sobre y vio que decía "para el hijo de puta". Chasqueó la lengua y abrió el sobre, extrayendo el papel que dentro había.
Solo tres palaras fueron con las que le declararon la guerra.
ATACA CUANDO QUIERAS.
Canciones que escucha Butch:
-"IDOL" de BTS.
-"Twit" de Hwasa.
-"DALLA DALLA" de Itzy.
Respondiendo review(s):
Lala: ¡Muchas gracias! Me alegra mucho que sigas leyendo, gracias por tu comentario. Mucho amor para ti.
Y gracias a todas las chicas que me escriben al instagram, con las que hemos interactuado y todo. En verdad, me gusta estar en contacto con ustedes, así me entero de qué es lo que quieren leer y demás.
¡Hasta la próxima! En mi cuenta de instagram avisaré cuando esté por subir capítulo de esta u otra historia; además de mencionar mis nuevos proyectos.
