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Que paradójico pensar en tu antigua enemiga como alguien que se preocupa por ti y te cuida, contra la destrucción que a causado en tu existencia quien considerabas el amor de tu vida.

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Durmió largo y profundo, sin pesadillas acechando. Un bendito sueño de descanso para su agotada mente, alma y corazón. Posiblemente gracias a una poción de sueño bien elaborada y administrada.

Cuando abrió los ojos se encontró en una habitación claramente femenina, el aroma suave a cítricos y especias se coló por sus fosas nasales, incluso mucho antes de que sus demás sentidos despertaran por completo. Le dolía las articulaciones, seguramente como consecuencia del esfuerzo físico que supuso correr como un desquiciado por los pasillos de San Mungo y después por las calles abarrotadas del Londres Muggle.

Busco a tientas sus gafas en la mesa de noche, no tardo en encontrarlas y colocarlas como debía para que su visión borrosa se ajustara. Hasta ese momento fue consiente de que no dormía solo. A su lado aun dormía Parkinson, de lado y con una de sus manos puesta sobre su pecho a la altura del corazón, como si quisiera comprobar que seguía latiendo.

Si pudiera ser capaz de sonreír lo haría con cierta ironía por la situación. Que paradójico resultaba pensar en Pansy como una verdadera amiga que se preocupaba por el y le cuidaba, contra Ginny, su esposa que debería amarlo y que sin embargo, lo había destrozado por completo.

No se movió de inmediato por miedo a despertarla. Se quedo en silencio, mirando al techo. Con todos sus pensamientos dispersos. Le dolía el cuerpo, pero no era un dolor comparable con el que había sufrido su corazón.

Muchas preguntas rondaban su mente, mas las alejo de inmediato no necesitaba saber los detalles cuando el hecho primordial se resumía a que fue engañado vilmente por la mujer que ama.

Se obligo a respirar profundamente para apartar las lágrimas, tratando de alejar el dolor a causa del engaño. Pero es una batalla perdida. Los recuerdos vienen a su mente masoquista y revive una y otra vez todos los momentos que había considerado memorables junto a su amada pelirroja.

La ve tan nítida en sus recuerdos que el dolor se intensifica, filtrándose por todos sus sentidos que conspiran en su contra. Le basta cerrar sus ojos para ver a una tímida niña pelirroja que le miro asombrada antes de subir corriendo las escaleras de la madriguera. Su mente vuela de recuerdo en recuerdo haciéndolo trizas. La ve creciendo, afianzándose a un cariño de infancia que fue creciéndose hasta volverse real y tan tangible que lo dejo sin aliento.

Su amor no fue tan claro a primera vista, le llevo años darse cuenta que su interior siempre hubo un sentimiento cálido hacia Ginny. Quizás no fue hasta que la vio con otro que se percato de sus verdaderos sentimientos.

¿En que momento dejo de amarlo? Se pregunta y le duele no tener una respuesta, mas también le asusta la opción de comprobar que quizás jamás lo quiso realmente.

Las lágrimas se filtran sin permiso, de nuevo silenciosas corriendo por los costados de su cara, perdiéndose lentamente en sus cabellos negros.

Sigue recostado en esa cama de sabanas suaves y perfumadas, cubierto por una cobija verde muy propia de la chica. Con la cabeza apoyada en esponjosos almohadones y esa cálida mano acogiendo los latidos inestables de su corazón.

Cuanta ilusión le hacia ser padre. Tenía tantas esperanzas puestas en ese pequeño, que aparto los miedos de una muerte prematura para aferrarse con todo lo que tenía para intentar sobrevivir. Quería ser un buen padre, enseñarle todo lo que su propio padre no pudo enseñarle de niño por su precipitada muerte.

Su hijo –pensó- y nuevas lágrimas rodaron de sus ojos con amargura. El bebe lucia tan pequeño, tan vulnerable y era tan inocente de todo, que hacia que se acumulara en su interior con mas fuerza el dolor.

El movimiento en su pecho despertó a Pansy, haciéndola incorporarse para ver que ocurría. Se le partió el corazón al verlo tan dolido y triste, tan extraviado en su dolor que tenia la necesidad de consolarlo.

A pesar de sus intenciones, sabia que debía ser prudente, que en ese momento necesitaba sacar todo ese dolor que le estaba carcomiendo las entrañas, para expulsar el veneno que fue inyectado en su corazón por la mujer que ama.

Lo dejo llorar, pero tomo su mano entre las suyas. En un gesto cómplice que quería decirle que a pesar de todo contaba con ella.

Harry sabia bien lo que significaba ese simple acto "No voy a soltarte" y en lo profundo de su alma lo agradeció.

A veces hay que abrazarse al dolor para exorcizarnos. Evadirlo es tanto como postergar un final aun mas trágico y violento, uno que te llevara a aferrarte a ilusiones vánales que anestesiaran por un rato los sentidos antes de hacer que todo regrese de golpe para ahogarte de manera devastadora.

Pansy quería decirle muchas cosas, expresarle sus reales sentimientos. Ofrecerse a sanar sus heridas, incluso unir las piezas de su corazón hecho pedazos. Quería ser el bálsamo que borrara el dolor de las traiciones sufridas, incluso ser la futura madre de sus hijos, sin embargo, era consiente de que no era el momento propicio.

En ese abismo en el que se encontraba, se aferraría a lo que buenamente ella le ofreciera, pero no quería conformarse con el ilusorio momento, para al final comprobar que Harry no podrá amarla.

Lo quería ver bien, de pie, después de aceptar su enorme perdida. Así si en algún momento pudieran cultivar algo entre ambos seria algo real. Suspirando se acomodo mejor a su lado manteniendo su mano bien sujeta, sintiendo el rítmico latido de su corazón. Aferrándose con fe, a ese nuevo sueño que no sabía que estaba buscando.

-Puedes quedarte aquí el tiempo que quieras. –Su voz se escucho suave.

-Gracias. –Contesto con voz enronquecida.

Fue todo lo que dijo antes de caer de nuevo en un sueño cansado, que preocupo de nuevo a la morena.

Debía hablarle pronto a Draco. Temía que el estado de Harry siguiera deteriorándose con mayor velocidad después del golpe emocional que acaba de sufrir.

*o*O*o*

El pequeño James Potter, llego al mundo entre muchas dificultadas y llevando a cuentas una gran carga que no le correspondía. Su madre se había encargado de marcar su vida de forma profunda.

Pequeño y prematuro como era, solo lo sacaban de la incubadora lo necesario para que le dieran de comer formula nutricional en jeringas especiales, Ginny se había negado rotundamente amamantarlo. Habían intentado darle una terapia de canguro para estimularlo, en ella se carga al niño piel a piel, para que el calor corporal pudiera ayudarlo, sin embargo, la pelirroja no quería tener al bebe cerca mucho menos cargarlo.

La decepción al ver al bebe, sumada a la actitud desafiante que tomo ante los reproches de su madre, solo habían dejado en evidencia que había engañado a Harry con mas de un hombre.

-¿Qué hicimos mal? –Pregunto con profunda tristeza Molly a su marido.

La pelirroja sostenía entre sus brazos a su pequeño nieto de piel de ébano. Dormía tranquilamente sin saber lo que su nacimiento representaba en la vida de su madre.

Arthur no tenía una respuesta para su mujer. Estaba tan dolido y consternado por la actitud fría de su única hija mujer que no habían palabras que pudieran mostrar lo decepcionada que se sentía.

-¿Qué vamos a hacer? –Las lágrimas escurrían por sus mejillas.

-Amarlo más y esperar que Ginny recapacite. –Fue la única respuesta que pudo darle a su esposa.

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La noticia del nacimiento de heredero de los Potter corrió como pólvora. Fue cuestión de tiempo para que todo el mundo mágico se enterara no solo de su llegada, sino del dudoso origen del niño.

Un pequeño de piel oscura y cabellos rizados no podía ser hijo legitimo del héroe mágico y por tanto el engaño era el único camino lógico en la sucesión de acontecimientos. La prensa amarillista hizo un festín del hecho.

En San Mungo tuvieron que emplear seguridad extra para que los periodistas y personas curiosas no se colaran a los cuneros para constatar con sus propios ojos la apariencia del bebe. Mientras tanto Ginny seguía hospitalizada en una de las muchas habitaciones.

Tanto sus padres como el personal medico habían dejado de insistir que se acercara al bebe. Su estado mental parecía incluso inestable. No dejaba de gritar con rabia que el pequeño no era su hijo.

En cuanto se pudo poner en pie, salió como un animal rabioso y herido del hospital. Para encerrarse a piedra y lodo en la antigua casa de los Black, sin importar dejar atrás a su bebe. Había esperado encontrarse con Harry, pero para su alivio estaba completamente sola.

Solo entonces, enclaustrada por voluntad propia dejo salir sus frustraciones convertidas en furia. Acaba de perder la última oportunidad que le quedaba de forzar a Draco para que permaneciera a su lado.

Lagrimas amargas escurrieron por sus mejillas pecosas y la desesperación comenzaba a tomar tintes mucho mas peligrosos de los que nunca hubiera imaginada.

El timbre de la puerta sonó taladrando sus oídos, tenía un fuerte dolor de cabeza y se mantenía recostada en su habitación deseando que la tierra se abriera para tragarse a Hermione y poder ser feliz con Malfoy.

Sus grandes planes de había ido a la mierda. Draco no querría volver a verla. Sin querer le había dado una razón mas para aborrecerla. ¿Cómo había sido tan estúpida? Fue cosa de una sola noche. Demasiado alcohol de por medio y el estrés de sus bodas en puerta.

Todo fue una estupidez, sin importancia, tan así, que incluso lo tenía borrado por completo de la memoria. Por esa razón en todo momento estuvo convencida de que el bebe era de Draco.

Estaba tan malditamente convencida de que no podía ser de otra manera, que planeo al milímetro todo lo que pasaría después de que naciera el hijo de ambos. Tenia pensado ser lo suficientemente inteligente para no presionarlo al principio, que se confiara para que afianzara lazos afectivos con el bebe, para después chantajearlo con no volver a ver a la criatura si no terminaba separándose de Hermione.

En su embarazo se había dedicado a dar pequeños pero certeros golpes en la autoestima de Granger. Quería destruirla de todas las maneras posibles por tomar su lugar en la vida de Malfoy.

No era ninguna estúpida como para no haberse dado cuenta que ambos comenzaban a desarrollar sentimientos genuinos. Bastaba verlos juntos para saber que aquella unión había dejado de ser parte de un trato de venganza.

Los ojos grises de Draco nunca se apartaban demasiado tiempo de la maldita de Hermione. No importaba los esfuerzos que hiciera para llamar su atención, siempre le rechazaba para orbitar alrededor de la castaña.

Ahora todo estaba arruinado, el bastardo ni siquiera era un Malfoy y ella estaba completamente perdida. Encima de todo Granger estaba embarazada y eso era quizás la más terrible noticia de todas.

El timbre no dejaba de sonar y ella estaba cada vez mas irritada. Insonorizo su habitación para no seguir siendo molestada, lo último que quería es que cualquier idiota estuviera intentando que le diera explicaciones de su vida o el origen de ese niño por el que no sentía absolutamente nada.

Seguía llorando hecho un ovillo en la cama, cuando la puerta se abrió haciendo un gran estruendo, provocando que la pelirroja diera un respingo y mirara asustada en esa dirección.

En el requisito de la puerta estaba un hombre. Su sola presencia le helo la sangre, sus ojos avellana se abrieron sorprendidos y a pesar de que intento no mostrar el pánico que sentía en esos momentos era inevitable que su mirada le delatara.

Por un instante olvido su rabia, para centrar todos sus sentidos en el varón que le miraba con ojos chispeantes y postura tensa.

-Tú y yo tenemos mucho de que hablar. –Siseo de manera amenazante. Cerrando de nuevo con un portazo.

Ginny se arrepintió al instante de insonorizar la habitación, nadie escucharía sus gritos si las cosas terminaban saliendo tan mal como iban.

*o*O*o*

-¿Esta bien? –Pregunto una voz infantil con sus pequeños ojos grises llenos de preocupación.

Con 5 añitos era toda una personita educada con una brillantes sorprendente, que dejaba entrever una precoz inteligencia mas propia de un adulto que de una niña. Era precisamente su carácter y personalidad lo que hacia que Draco le hablara con la verdad por delante. Destiny no toleraría que le mintiera y su relación a penas se iba construyendo como para arruinarla con falta de confianza.

-Estará bien. Es normal en su estado que se encuentre un poco indispuesta. –Aclaro. Esperando las preguntas que estaba seguro lanzaría de inmediato.

-¿Su estado?

-Recién nos confirmaron que Hermione esta embarazada.

Draco podía casi escuchar los engranes girar en la cabeza de Destiny. El brillo de sus ojos se apago repentinamente y la congoja se hizo presente en su rostro, con una sombra triste. No era difícil imaginar las dudas e inseguridades que generaría un nuevo miembro en la familia.

-Sera la hermana mayor. –Comento acercándose a ella con cautela. Inclinándose para mirarla.

Destiny elevo su rostro buscando los ojos de rubio. Malfoy pudo notar miedo en sus ojos grises, pero también cierta esperanza ante su última declaración.

Era difícil para Draco ser abierto y consolar, cuando nunca fue consolado. Pero muchas cosas han cambiado en su vida como para no sentir la necesidad de afecto en su pequeña hija. Porque Destiny era su hija, si bien no era sangre de su sangre –Al menos no directamente- y carne de su carne, estaba presente el amor que comenzó a cultivar en su corazón lo que le hacia sentirla tan suya como de nadie.

¿Era así el amor? No lo sabía. Hasta hace pocos meses el concepto le era completamente desconocido. Lo que pensó que amor por Ginny solo fue un sentimiento confuso que se había sumado a su propia necesidad de aceptación y sentir afecto. Podía admitir sin duda, que lo que el considero amor por la pelirroja era solo pasión camuflajeada de otras cosas que nada tenían que ver con el verdadero sentimiento.

Hermione estaba aun descansando en la habitación. Mientras Draco y la pequeña Tiny hablaban en los jardines.

Malfoy sabia que esa conversación es necesaria, pero aun le cuesta horrores ser lo suficientemente abierto para satisfacer las necesidades emocionales de Destiny.

Se obliga entonces a dejar un poco su faceta fría, sus complejos y toda una vida de mantener a raya las formas. Se sienta en uno de los muchos bancos de piedra de los hermosos jardines y toma la pequeña y blanca mano de su hija, para hacer que se siente a su lado.

No la suelta, sostiene esa pequeña manita entre la suya y toma aire. Tratando de expulsar los fantasmas de sus inseguridades para dejar fluir por primera vez un lado paternal que pensó que jamás tendría.

Destiny lo observa con cautela, con su brazo libre sujeta con fuerza su muñeca contra su regazo. Tiene miedo de volver a estar sola, de que ahora que su mama Hermione esta embarazada ya no la quiera.

-A mi me hubiera gustado mucho tener un hermano o una hermana. –Dijo con esfuerzo. –Ser hijo único no es tan bueno como se cree. –Sonrió con tristeza. –En mi caso tenia cualquier cosa que pudiera desear, pero no hay nada que contrarreste la soledad y el vacio.

Draco tenía un nudo en la garganta. Quizás no era la manera adecuada de abordar el tema, pero no encontraba otra manera que hablar desde su propia experiencia.

-Por eso me alegro mucho de que tendrás un hermano, con quien puedas jugar y a quien puedas querer tanto como el te querrá a ti.

La niña lo escuchaba con genuina atención, con los ojos fijos en su muñeca y el corazón en un puño.

-Eres nuestra hija, Destiny. Te queremos y eso no va cambiar, te lo prometo. Nuestra familia solo va a crecer un poco.

Tiny ahogo un sollozo. No le gustaba llorar, pero se sentía tan aliviada en ese momento y tan querida como nunca antes se había sentido.

Draco la abrazo con torpeza. Los brazos delgados de Destiny se enredaron en su cuello, mientras lagrimas de alivio y gratitud rodaron por sus mejillas.

Era tanto su emoción de sentirse por primera vez amada por una buena familia, tanta la calidez en su pequeño corazón que se olvido incluso de su muñeca y la dejo resbalar de su regazo y caer al piso.

Apenas la muñeca se estrello en el piso Destiny se desvaneció en brazos de Draco.

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Hola a todos,

Se que querrán matarme por dejar el capitulo justo en este punto. Pero por problemas técnicos (Cortaron la luz) no pude hacer mas con el tiempo limitado (La conectaron justo 30 min antes de salir), tuve que cortarlo justo en esta parte para hacer algunos arreglos necesarios.

Espero poder subir la segunda parte a más tardar el sábado. Hice mi mejor esfuerzo para al menos tener lista esta parte, así que no sean demasiado duros.

Besos,

Helena Grand