Fic
Los Chicos de Candy
Por Mayra Exitosa
Capítulo XXV
Publicidad engañosa
En Lakewood, Tom se armaba de valor y siguiendo las instrucciones de Albert, organizaba algo romántico en el hogar de Rosana, donde ambos ya eran pareja muy formal y sostenían relaciones fuera del matrimonio, ahora con ese anillo, le exigiría que de continuar la relación sería bajo sus términos, o bien se terminaría de una vez por todas, aun con todo el amor que Tom tenía por Rosy.
- Hola mi amor, ¿llegaste antes? Preguntaba observadora Rosana, al notar velas tras Tom.
- Si. Tengo algo para ti. En ese momento Tom abrazaba a Rosy y la guiaba al comedor con velas encendidas, al destaparle los ojos, ver la cena romántica y una botella de champagne carísima que Albert le había recomendado, todo se fue dando tal como podía ser, un sueño hecho realidad, al terminar la cena, el postre contenía el regalo especial con el que cerraría la noche a favor o en contra, como ella decidiera en ese momento.
- Te gustaría que formemos una pareja para toda la vida, en las buenas y en las malas, como Dios manda… Tom se arrodillaba tomando del postre, el anillo y Rosy gritaba emocionada el esperado sí, lanzándose encima de Tom, quien no esperaba la efusividad y fueron a dar al suelo, donde en vez de ponerle el anillo la besaba intensamente, porque al fin había aceptado. Al terminar el beso, se sentaban en el piso, y Tom le ponía el anillo asegurándose que pusiera fecha para la boda lo más pronto posible.
En Chicago, un desesperado actor veía el reloj, como era posible que la cita fuera al salir del hospital, que no pensaba cambiarse, iría con bata médica a la cena, no podía ser posible lo que estaba haciendo, el que se esmero en su arreglo y ella, que le sale una urgencia y regresa al hospital de nuevo, pero el plan ya estaba trazado, esa noche jamás se olvidaría, no solo para Candy, sino para todo el mundo, pues definitivamente Terry tomaba medidas radicales, al saber que ella tenía hijos por la soledad en que vivía, no tenia pareja, de virgen, era un cuento, pero de que contaba con su apellido de soltera y se hizo madre de tres niños, posiblemente hasta eran adoptados, puesto que ninguno se parecía a ella, según el informe que le ofreció su investigador. Al no poder encontrar nada de ella, de su vida antes de llegar a ser estudiante de medicina, lo único es que nadie tenía una información filial completa, esto eras extraño según el investigador, pero para el actor, era una oportunidad como ninguna.
- ¿lista preciosa?
- Así llamas a todas tus amigas.
- No a todas.
- Tengo un amigo, acaba de volver de fueras de la ciudad y… es muy parecido a ti. Terry se molestaba un poco, como podía compararlo con una migo y parecido en que pensaba con cierto disgusto.
- ¿Y es alguien de quien deba preocuparme?
- No. Es un amigo igual que tu, dijiste que esta cena era como amigos, iras a filmar una película ¿a dónde?
- Realmente es… en Washington, no es muy lejos de aquí, pero estaré un tiempo fuera, espero que… mi hija se lleve bien con tus niños.
- ¿A qué te refieres?
- Mi hija está en el mismo colegio que tus hijos. Deben estar en el mismo salón supongo.
- Lo dices ¿por la edad de ellos?
- Por supuesto, se que los tres pequeños tienen… seis años y Susy también, así que, estoy seguro que serán buenos amigos.
- ¿Lo crees? En lo que tienen ahí en la escuela han hecho más amistad con niños mayores que con su salón de clases, bueno eso hasta hace poco, ya cuentan con un amigo que los aprecia.
- ¿Un amigo? ¿Son niños problemáticos?
- Por supuesto que no. Son mis hijos, y… no son problema para nadie, es solo que, no son igual a otros niños.
El rostro de Terry era de decepción, Candy tenía niños con problemas, pero una madre jamás lo admitiría, esperaba no desilusionar a Susy, el había hablado con ella, sobre la doctora y su interés por ella, quedaron claros en que era buena persona y que la conocerían más, solo estaba Susy por conocer a los hijos de la doctora, pero con eso que estaba aclarando Candy de que no tenían muchos amigos, lo seguro era que Susy se desilusionaría pronto, serían niños medio distraídos, un poco desaliñados. Susy tan perfecta y armoniosa, no se llevarían bien con los tres chiflados, aunque tuviera la paciencia del mundo. Caminaban al auto y los guardaespaldas del actor cuidaban de subir a Candy quien llevaba su bata en el regazo una chalina cubría su espalda y su bolso al frente no dejaba ver absolutamente nada.
Al llegar al restauran después de un camino de pensamientos contrariados, Terry se armo de valor pensando que pondría a un guardaespaldas a vigilar que esos niños no se le acercaran mucho a Susy, que si eran traviesos, los metería a clases de baile y si de plano no se corregían, los enviaría a un internado militar. Para que cuando estuvieran mayorcitos cuidaran de su hermanita Susy.
Candy por su parte, estaba distraída con el paciente que acababa de atender y después pensaba como tratarían los niños a Peter después de sus clases, en cuanto saliera del restauran Terry la dejaría con ellos, en la casa del Dr. Mc Crone. Tomo su teléfono y marcaba al celular de Peter, a lo que este sonriendo le respondía
- Son unos chicos excelentes, los entrenadores son unos desgraciados, pero ellos saben tolerarlos.
- ¿En serio tan malos son? Terry en ese momento salía de sus pensamientos y escuchaba a Candy cuando prestaba más atención. Peter comentaba que los entrenadores eran demasiado duros para los pequeños de seis años, que estaban con niños de ocho y que no era justo para los pequeños, Candy le respondía
- Lo sé, pero se irán acostumbrando. Deben aguantarlos, para eso es que van a la escuela. Bueno te veo en un rato Peter, si tienen sueño, ellos saben qué hacer, no les digas nada de mí. Cortaba la llamada y Terry la veía con ternura, pensaba que esos niños eran insufribles y acabarían con su ternura, pero lo que les hacía falta era un padre y el estaba ahí para ellos, un poco de mano dura y firme y esos niños respetarían como que eran tan malos, en que serían tan malos.
- Candy, hablabas de tus hijos.
- Si, están con Peter, se están llevando bien con él, es solo que…
- No te preocupes Candy, ahora que conozcan a Susy, se llevaran bien con ella. Y veras que cuando regrese, saldremos todos juntos.
- Terry lo que sucede es que ellos no van en el mismo grado, ellos… Terry notaba pena en Candy y no quería que se deprimiera así que mejor le cambiaba el tema, lo seguro es que los niños iban retrasados y no estarían con su hija.
- Deja de preocuparte, no digas nada, esta noche es nuestra, veras que la cena te encantará y…
El hizo una sonrisa muy seductora, una señal y todo estaba preparado, otra señal y sus guardias aceptaban dejarlos solos, uno de ellos hacía una seña y Terry asentía, todo estaba bien planeado, esa noche cambiaría la vida de Candy y él… también cambiaría todo, ya no importaba como fueran esos niños, lo importante es que ahora contarían con él para guiarlos y educarlos. Una mano y el mejor vino aparecía a su disponibilidad, Candy recordaba ese vino, lo tenía en la gaveta del departamento, Albert conocía de muy buenos vinos, el la había enseñado a revisar el año y su sabor a distinguirlo y saborearlo, ver la botella hizo recordar la noche en que bebió una de ellas, estaban en el hotel y…. Candy se ruborizó por completo al recordar, a lo que Terry hizo una sonrisa satisfecha al lograr impresionar a Candy.
- ¿Te gustan los buenos vinos? este es un…
- Si lo sé y es de hace ochenta y dos años, es muy buen vino, tengo uno en el departamento.
- ¿Ah sí? ¿Acostumbras a tomar seguido de estos vinos?
- No hace más de siete años que no tomo un vino, pero recuerdo bien este tipo de vino y es uno muy bueno y de muy buen gusto.
- Me alegro, haber acertado al elegirlo.
- Gracias, todo está delicioso.
- Y eso que no has probado lo mejor.
- ¿Hay más? Realmente estoy servida.
- Solo espera un poco más, te dije que esta noche… sería inolvidable.
Candy se quedo seria, el tono ya estaba siendo demasiado seductor para llevarse así con ella, lo mejor era no dar pie a malas interpretaciones, terminaría la cena y se acababa esta situación, lo mejor era marcharse ya, tenía que llevar a los chicos a clases temprano y todavía faltaba recogerlos de la casa del Dr. Mc Crone y llevarlos al departamento.
La seriedad y la prisa de Candy fue notoria para Terry, pero la sorprendería en gran escala, definitivamente a lo que al salir, sin previo aviso, le tomo el rostro y le plantaba un beso en sus labios, Candy estaba asustada, le dio un pisotón, después su mano se plasmo en su rostro y para finalizar, hizo la seña a un taxi para irse sin explicar, ni esperar explicaciones. Candy portaba un bello vestido corto, taconcitos y su bata ya había sido guardad en su bolso, disgustada se alejaba y ahora sabía de los planes del actor, para él todo era fácil, no podía haber una amistad limpia, todos estos años siempre conservaba a sus amigos, gracias a su manera tan respetuosa y acertada de tratarlos, pero eso, definitivamente era injusto, salvar la vida de un niño para cambiarlo por una cita, era frívolo y desagradable.
Terry se quedaba impactado, los fotógrafos se acercaban a él para pedir indicaciones, el guardaespaldas respondía al no contestar nada el actor, este le preguntaba a él.-
- Señor, hacemos lo planeado. Terry, distraído y sin poder entender porque lo había rechazado, solo hizo con la mano una seña de haz lo que quieras, ya no le importaba, tenía que pedir una disculpa, debía dar una explicación, no había otro hombre, porque lo rechazaba.
El guardia veía correr las fotos en un disco de la cámara fotográfica y señalaba una, de cada toma de cada cámara que había en ese momento, de los cuatro fotógrafos contratados para sorprenderlos y anunciar la conquista del actor. En ese momento los demás guardaespaldas borraban las demás tomas, dejando solo el beso bien plantado y la toma de los labios unidos románticamente entre la pareja.
Candy por su parte, solo pensaba en no volver a verlo jamás, buscaría hablar con la cardióloga compañera de Michael, para que continuara cualquier trato con los Grandchester, se alejaría de terminantemente de él, explicaría bien lo necesario y no volvería a tener trato con él.
En Lakewood, Albert estaba triste, no sabía que lo tenía de esa manera, solo lo invadía una tristeza repentina, tal vez su situación y tener que aceptarla, tal vez la felicidad de Tom, le daba nostalgia de no tener el a su amada, o tal vez lo era todo.
- ¿Para cuándo es tu boda?
- Ella dijo que cuando yo quisiera, y por mi seria mañana mismo, pero mis cuñados me matan si no los invito, tres ya están casados y… quieren que sus hijos estén en la boda, por eso le diré a Candy que, traiga a tus sobrinos, así también habrá niños de mi parte.
- ¿Mis sobrinos?
- Si, los hijos de tu prima Candy.
- Ah. Si. Supongo que lo haces por el pequeño que te aprecia mucho.
- Por supuesto y a él lo quiero junto a mí, en el frente del altar, tu serás mi padrino y Archie es mi mejor amigo, así que… lo haré sentir estrella de la boda.
- ¿Tu padrino?
- No te preocupes, rentaremos los trajes juntos, sé que no eres de mucho dinero, así que todo lo tengo contemplado.
- No es eso, es que… no recuerdo haber sido padrino antes.
- Vamos Albert, gracias a ti, mi Rosy me acepto, ella me contó que fuiste a hablarle de mi al hospital y… te la debo, esto que hiciste por mí, jamás lo olvidaré.
- Vamos Tom, realmente no hice nada…
- Decirle todo lo que siento y hago desde que está a mi lado, ¿No es nada? Por favor Albert, gracias a tu intervención, el si, ya estaba listo, ella se me echo encima literalmente, caímos juntos al piso y…
- ¿Y?
- Eso ya no se cuenta amigo, solo espero que… no vaya a… ya sabes… no nos hemos estado protegiendo y… no importa… lo mejor es que la amo y me ama, y… ¡Nos amamos!
Albert levantaba una ceja pensando en conjugar los verbos, para Tom tomar la palabra literalmente, había sido bueno, pero de ahí… se le iban las palabras cuando ponía sus ojos en sus recuerdos con Rosy… Tom parecía cada día más enamorado lo mejor era que ya por fin se casaba, ahora se acabarían las visitas, el se convertiría tal vez en un futuro en padrino del hijo de Tom, y de su vida anterior, ya nada había, los años pasaban y continuar en la espera reconocer lugares que solo olían a peligro, tal vez era un matón recordaba como los tres hombres lo habían visto, como si, les debiera dinero o algo por el estilo, puesto que salieron tras el cómo, asustados. Sería tan malo antes, que no era bueno, recordarse a sí mismo. Tom le dio una palmada y este preguntaba
- ¿Sus padres también vendrán?
- No, ella no tiene padres, su padre murió cuando ella apenas tenía doce, y su madre murió cuando se hizo enfermera, pero ella se encargo de cuidar de mis cuñados, porque dicen que gracias a mi Rosy, ellos están casados, que si no… pero ahora les vamos a ganar a tres de sus hermanos… ahora los dos juntos nos encargaremos de que esos se casen también y no anden de empalagosos con sus hermana.
- Tom, no pienses así, ellos siempre serán su familia.
- Si pero se comportan como sus novios.
- Eso solo para ti, eres el único que lo pensaba.
Por la mañana Candy llevaba a sus chicos al colegio, la gente la observaba curiosa y se hacían murmuraciones, Evan le presentaba a su madre, a sus nuevos amigos y a Candy.
- Buen día Sra. White, son la mamá de Evan.
- Mucho gusto, mis niños me hablan muy bien de su hijo, lo consideran su mejor amigo
- Me alegro. La gente continuaba viendo a Candy a lo que ella preguntaba,
- ¿Qué sucede? ¿Por qué me ven así? El profesor y padre de Evan salía tras de ellas y le respondía con un periódico.
- Tal vez sea por esto del actor, Candy se cubría la boca de susto y se le bajaba el color de su piel aun más, Bruce la detuvo de su espalda al pensar que se desmallaría y ella apretó los ojos y agregaba.
- Anoche ese tonto me robo un beso, le dio un buen golpe, ahora veo que lo tenía planeado, pobres de mis niños, que vergüenza, que voy a hacer. Bruce al ver como ella estaba a punto de llorar le dijo
- Puedo ayudarla, si lo desea señora, déjeme investigar. Anthony y Alister corrían regresando de la puerta a su madre gritando
- Mamá ¿Que hizo Grandchester? ¿Quién es él? Candy se doblo màs debajo de su altura y les respondía
- Oigan bien esto, esa foto es una mentira, yo no permití eso, ese hombre es un actor y… en ocasiones hacen montajes de personas, les aseguro que no paso nada, soy quien opero a su hija, ustedes saben que… no me involucro con pacientes, ni son mis amistades, este asunto, no debió pasar yo…
Bruce veía como Candy se le brotaban las lagrimas ante sus hijos, este decidió ayudarla
- Amigos, pónganme atención, esta tarde hare una investigación de lo sucedido, estoy seguro que les traeré información, su madre es una dama muy buena y… se ve que los quiere mucho simplemente recortaron dos imágenes y las unieron, no se preocupen, no hagan caso de lo que digan los demás.
Atrás llegaba Archie con lagrimas molesto y agregaba,
- Ese actor quiere a mamá, ahora con esta foto vendrá mi papá y lo pondrá en su lugar. Candy vio como Archie tenía un pedazo de periódico, Anthony lo tomaba y Alister movía sus lentes observándolo, giraba hacia Bruce y le respondía
- Profesor, nos ayudaría a limpiar el honor de mi madre, no es el primer tipo del que nos hacemos cargo. Anthony agregaba
- Le diré a mi abuelo que le pague por sus servicios, el ahora está en Escocia. Bruce se asombraba de cómo Anthony levantaba una ceja y se parecía tanto a William, este preguntó
- Por supuesto que les ayudaré, ¿Como se llama tu abuelo?
- Mc Crone, Leonard Mc Crone. Bruce, se doblaba y abrazaba a Anthony, le veía de nuevo y ahí estaba él, William Andrew estaba en ese niño, Alister se quito los lentes limpiándolos por las lagrimas y preguntaba
- Profesor ¿Conoce usted a nuestro abuelo? Bruce lo vio sin los lentes y eran muy parecidos su rostros, esos niños eran los hijos de su jefe, ahora comprendía todo, por eso los mandaba Johnson ahí.
Gracias por la espera, cada vez mejor encaminado este fic, no me maten... es parte de la trama, deseando que les guste y que les sea agradable, léalo despacio y bien, porque no soy escritora, y... puede que se revuelvan en ocasiones, pero tratare de ser mas explicita.
.. De las páginas más lindas... quisiera formar parte, para que siempre en tu mente, me llevases junto a ti,
cada que tu me recuerdas... me haces sentir diferente... como si con eso fuera, importante en tu vivir.
Con sincero aprecio, un abrazo a la distancia
Mayra Exitosa
