Bueno esta historia esta llegando a su final quizás no como lo pensé en un comienzo pero bueno. La cuestión es que yo solo tengo ideas, cientos jaja pero no poseo la hermosa capacidad de expresar de una manera tan rica como otros escritores aquí mis ideas. Así que agradezco que se tomen la molestia de leer :) Y me encanta que dejen reviews me dan ganas de escribir más y más. Besos y espero que disfruten estos últimos capítulos. :)


-¡Harry Collins! Nos mintió sí que sabe algo sobre el asesinato y yo diría que bastante más que un poco ¿O me equivoco? -Castle
-Harry Collins, ¿dónde estuvo hace 12hs?
-Mi cliente estuvo en una reunión con los accionistas de una empresa en la que desea invertir.-Abogado
-¿Podría hacerme una lista de sus nombres y números de contacto?
El hombre comenzó a escribir lo que la detective le habla solicitado. -Gracias ahora me gustaría que me explicara qué hace usted en un video de seguridad inyectando cafeína pura detrás de la oreja de un drogadicto inconsciente. - Extendió ante él y su abogado la Tablet y mostró el video. El hombre no podía estar más extrañando y se le notaba en la cara. No comprendía parecía confuso.
-Los dejo con mi compañeros el detective Javier Espósito y Kevin Ryan, nosotros iremos a comprobar su coartada.- La inspectora se levantó de la silla y fue rumbo a la puerta seguida por el escritor. Ella se sentó en el escritorio y él en su silla de costado.
-¿Tú crees que fue él? Es decir parecía muy confuso.-Castle
-No lo sé Castle es confuso déjame hacer estas llamadas.-Con tono frío.
Castle comprendió que precisaba estar sola por un rato así que decidió irse.
-Voy a estar en el loft escribiendo un poco, llámame si precisas algo.-Tomó el abrigo y se fue.
Bajó por el ascensor y luego en la puerta del edificio sacó del bolsillo su móvil y unos auriculares, los enchufó y se puso a escuchar música mientras se dirigía al subte. Allí sentado mirando a la nada escuchando la música pasando parada tras parada algo llamó su atención. Un bebé que se puso a llorar porque su hermano le hacía caras.
-¡Claro! -El timbre que avisaba que las puertas se habrían sonó y él salió como una centella hacia la biblioteca de Nueva York, aquel lugar en el que está TODO lo que quieras encontrar.
-Rick cuanto tiempo -Guardia
-¿Hola John como están tus hijos? Mándales saludos.
Bajó unas escaleras hasta llegar al primer subsuelo donde estaban las partidas de nacimientos y defunciones, tenía una corazonada y la respuesta podía estar en algún lugar de aquella sala.
Allí pasó toda la tarde y toda la noche hasta que finalmente el sueño le pudo y calló vencido ante el sueño sobre un montón de papeles amarillentos.

Mientras tanto Kate hacía las llamadas pertinentes para verificar la coartada de Collins. Todos los que habían estado allí lo confirmaron y lo recordaban muy bien, principalmente por su peculiaridad y astucia para los negocios. Se disculparon con él y le explicaron que igualmente lo tenían que retener hasta el día siguiente, el hombre no tuvo problema con colaborar pero si pidió que le tocara en una celda con gente no peligrosa, o solo. Los detectives estuvieron de acuerdo.
Kate envió a los chicos a casa a eso de las nueve de la noche, unas horas después la comisaría estaba desierta. Pero una luz todavía permanecía prendida, la de Kate. Pero ella no estaba en su escritorio, sino que se encontraba en la salita sentada frente al ordenador portátil escribiendo sin parar junto a una taza de café fuerte.
Le iban a publicar su primer libro en 2 semanas pero ella escribía para desahogarse, no le interesaba vender solo quería ser la misma que era antes que ese caso comenzara.
Toc toc el golpear de unos nudillos sobre la puerta la devolvió al mundo real. Era Tom un guardia nocturno.
-¿Sabes porque hay guardias nocturnos en una comisaría Beckett?
-Hola Tom -Dijo la detective con una sonrisa, ya sabía la respuesta él se lo había dicho unos años antes de que ella conociera a Castle.
-Para que los polis de homicidios no se queden toda la noche quemándose la cabeza con un caso y vengan al día siguiente rendidos. Kate ve a casa con tu familia con Castle ¿Crees que el caso sacara patitas y se irá de aquí?
Kate se echo a reír pero esa sonrisa se tornó en una cara triste y preocupada, pero se maquillo una falsa sonrisa.
-Es que este caso...
-Vamos a tu escritorio y me muestras ¿Sí?
Ambos se dirigieron al inusualmente desordenado y lleno de papeles escritorio de la detective. Apenas se veían la familia de elefantes y el ajedrez. Se sentaron y allí ella le mostró cada rincón del caso, un par de ojos frescos le vendrían muy bien. Luego de un rato de explicaciones el hombre que llevaba callado desde el principio habló.

-Quizás fue el mayordomo...o el tal Collins contrató un doble esto es Nueva York aquí puedes hacer que un actor se haga pasar por ti, y más si llevas maquillaje de mimo siempre. Quizás Collins hizo eso y el mismo mató al drogadicto con el único propósito de que las cámaras lo grabasen.
En ese mismo momento otra pieza del ajedrez se movió, esta vez el caballo.
-Gracias Tom no sabes cuánto te lo agradezco me has ayudado avanzar en el caso.
-Eso significa que te vas a casa. -Y así fue por fin había dado un paso en el caso que tanto le torturaba.

Esa noche entro al loft con cuidado de no despertar a Castle por si dormía. Fue a su despacho, nadie, a la cama, tampoco. No había nadie allí solo ella así que lo llamó sonó y sonó pero solo atendía el correo de voz. Le dejó un mensaje y se fue a la cama rendida del cansancio. No solo por sueño sino que estaba cansada de todo, del caso, del sufrimiento y del no poder ser la misma con Rick como antes, por más que quisiera apenas podía. Su respiración se fue haciendo cada vez más lenta mientras allí tendida sobre la cama recordaba sus momentos con él, deseando que Rick no estuviera sufriendo ni la mitad que ella, pensando recuerdos lindos y evadiendo los malos. Y así su unido en un sueño profundo esperando que el mañana le deparase algo mejor.
Sin que ninguno de los dos lo supieran, ambos se durmieron pensando en el otro. Pero lo más curioso es que estas dos almas gemelas en pena estaban tan unidas que el recuerdo con el que ambos se durmieron fue el mismo. 1:47 El recuerdo de la primera vez que sus labios se rozaron, aquel beso. Con el que ambos se quedaron dormidos.