XXV. Una pequeña sorpresa
Palabra: Tomate
- No puedo creer que me trajeras a la fuerza a este estúpido club.
- Según Jenny y Ross, ustedes solían venir aquí todos los fines de semana, ¿Qué lo hace diferente esta vez?
- Bueno, de repente los artistas que presentaban comenzaron a ser de menor calidad.
- ¿Lo dices por mi presentación de hace unos meses?
-¿La que hiciste para impresionar a tu chica froggy y con la que me dejaste plantada una noche de peliculas? ¡Sí a esa me refiero! A menos que hayas hecho más.
- Tranquila sólo fue esa, y toqué y me fui, dicen que la comida es excelente.
- ¡Ni tanto!
- ¡Bienvenidos a esta noche de sábado! ¡Tenemos noche de interpretaciones libres! - El presentador del show subió al escenario, mientras, la pareja de amigos se sentó en una mesa para dos. La pelirroja pudo ver a distancia a sus dos amigos de carrera y les sonrió para saludarlos. Su amiga le dedicó una mirada burlesca al ver que solo iba con Zick como compañía, Elena le frunció el ceño y continuo su conversación con Zick.
- ¿Qué les ofrezco para tomar?
- Quiero una piña colada y quiero una orden de boneless y papás fritas.
- Yo quiero una cerveza con...
- Zick, ¿Se te olvida que resultaste ser alérgico al alcohol? - Su amiga se burló.
- ¡Una limonada y otra orden de boneless! - Susurró como un pequeño niño molesto.
- Perfecto, los traigo en un segundo. - La mesera se retiró intentando contener su risa.
- ¡Tal vez ni sea alérgico! Tal vez esa vez solo me cayo un poco mal.
- Yo soy la médico aquí y te digo que eso es alergia.
- ¡Ni siquiera vas a la mitad de la carrera!
- ¡Sé lo suficiente para saberlo, además te conozco bien!
- ¿Así?
- Sí, te conozco muy bien, tanto cómo para saber que solo me trajiste para poner celosa a tu... tipa, ella nos mira desde allá sabes.
- ¿De verdad? ¡No lo había notado!
- No te creo eso tampoco, ya no me sorprendes Ezekiel Zick, sigues siendo el mismo.
- Bueno, creo entonces que es momento de sorprenderte un poco.
- ¿Qué quieres decir? - La guardiana veía como su amigo se levantó repentinamente de la mesa.
- ¡Excelente interpretación amigo! ¡Ya mejorarás! - El chico que había tocado la primera canción bajaba del escenario mientras los demás lo abucheaban. - ¿Tenemos a algún otro valiente que quiera interpretar algo esta noche?
- ¡Yo lo haré!
- ¿Qué estás haciendo Zick?
- ¡Oh, ya lo verás! - El domador le dedicó una sonrisa coqueta a su amiga, bajo de la zona de balcones donde estaba con su amiga y subió al pequeño escenario. Para ese punto, Elena ya se sentía ansiosa y su cara había palidecido, ¿Qué tramaba ahora ese estúpido?
- ¡Gracias por animarte a cantar esta noche amigo! ¡Pero sí eres Zick, te vimos tocar hace unas semanas y muy bien por cierto! - El animador le cedió el micrófono al peliazul.
- Sí, una compañera me invitó hace unas semanas, fue algo genial.
- ¿Y que te trae de vuelta a estos escenarios?
- Bueno, mi amiga dice que he perdido la capacidad de sorprenderla por que me conoce y soy muy predecible, intentaré demostrarle lo contrario.
Todos los presentes comenzaron a reírse y a emocionarse.
- ¿Y quién es la chica de la que nos hablas?
- ¡No te atrevas, no te atrevas! - Elena rogó mentalmente.
- ¡La de la mesa doce! - Zick sonrió maliciosamente.
Un reflector se encendió sobre de Elena y su rostro paso de pálido a rojo intenso. Todas las miradas estaban puestas en ella.
- ¡Excelente amigo! ¿entonces que harás para impresionarla?
- Le tocaré una canción, guitarra por favor.
Un chico del staff le paso una guitarra y Zick se sentó frente a un micrófono.
- Ella y yo tuvimos que separarnos un tiempo, por culpa de una mala decisión egoísta que tomé por los dos, y nunca tuve la oportunidad de disculparme adecuadamente.
- ¡Ahw! - Dijo toda la audiencia en coro.
- Elena, para ti, ¿Qué será de ti? - Zick comenzó a tocar y a cantar.
"Qué será de tú
Necesito saber hoy de tu vida
Alguien que me cuente sobre tus días
Anocheció, y necesito saber"
A la mente de la guardiana llegó todos aquellos días que odió a Zick por haberse alejado, en los que se cuestionaba que sería de su vida, de todos esos momentos en los que hubiera matado por que los compartiera con ella, cumpleaños, sus graduaciones, simples días de escuela, cuando terminó a su primer novio, su primer viaje a Wuwun-Si, ¡Todo habría sido tan distinto sí él hubiera estado ahí!
Zick recordaba la incertidumbre que lo mataba en aquellos años... ¿Y si le hubiera dicho mi secreto? ¿SI no se hubiera ido estaríamos juntos? ¿Qué será de su vida? ¿lo odiará? ¿Me olvidó? Una parte de él estaba decepcionado, el se prometió que la única forma en la ella sabría la verdad era si ella regresaba a buscarlo, en cierta manera el creyó que lo haría, lo esperaba... pero eso nunca pasó... hasta hace poco.
"Qué será de ti
Cambiaste sin saber toda mi vida
Motivo de una paz que ya se olvida
No sé si gusto más de mí, o más de ti"
Bombo lo definió a la perfección, los días después de Elena eran luz, una luz cálida, brillante y enérgica, justo lo que el y todos necesitaban, le abrió los ojos a la verdadera naturaleza de su ser y no sólo eso, lo comprendió por completo y se comprometió a estar a su lado, lo que nadie más había querido. La única amiga que amaba tanto su lado humano cómo el de monstruo.
Por su parte, la chica recordaba su niñez definida cómo soledad, hasta que él apareció, tan triste y solo cómo ella, nunca supo como, pero los dos se habían sanado el uno al otro, por eso, el golpe de perderlo la hundió. Todos creían que ella lo había salvado a él, pero para ella, fue al revés.
"Ven
Que esta sed de amarte me hace bien
Yo quiero amanecer contigo amor"
Con esa última frase ella le arqueó una ceja y el sólo se sonrojo.
"Te necesito para estar feliz
Ven
Que el tiempo corre, y nos separa
La vida nos está dejando atrás
Yo necesito saber, que será de ti"
Unas lágrimas comenzaron a rodar de la mejilla de la chica,
nunca se había sentido más enternecida en su vida. Zick por su parte, jamás se había sentido más honesto. Los dos solo se miraban el uno al otro cuando el dejó de cantar. Todos aplaudían y los amigo de Elena no dejaban de emocionarse y felicitarla.
- Voy a matarlo. - Pensó la pelirroja para sí.
