A Chibi Pawan mi inspiración.
A Fernanda Warrior, por acompañarme en éste viaje.
Bésame
(Epílogo extendido)
Besa mi vida y mis cenizas, me dirás que voy deprisa
besa mis días y mis noches,
mis diluvios y mi cielo a pleno sol.
Antes que la pequeña Sarah o que el legendario Prime se dedicara a contar la historia, es necesario determinar o juzgar en qué momento la heredera del legado de Hawkeye cedió y cómo el primer vengador logró domesticar al halcón. Si bien es cierto que las heridas del corazón tardan en sanar, también es cierto que hay personas o el mismo tiempo que nos ayuda a superar y cicatrizarlas.
Lissette caminaba con rumbo al edificio Stark o la torre Avengers después de haber detenido a los terroristas, por ahora ignoraba si Steve sabría que tomó "prestado" su imagen y escudo para cumplir con su deber. Tomó el elevador mientras observaba las reconstrucciones como a los civiles volviendo a retomar su vida, con la diferencia que no habría ningún militar hostigándoles a cada momento. La mirada zafiro se cerró por instantes, visualizando en su mente la época donde sus padres habían hecho grandes proezas. Dejó escapar un leve suspiro.
Saludó con cortesía o por medio de gestos al personal mientras ingresaba a su habitación. Éste nuevo recinto tenía un toque más hogareño; al parecer Stark se tomó la molestia en poderle decorar con muebles rústicos, cuadros que asemejan a un bosque, un lecho impecable con sábanas y cobertores combinando con los acabados mientras observaba que en la parte del librero se encontraba su uniforme como Shadowhawk y … en un cristal, como si fuese una reliquia se encontraba un póster, que tenía líneas arrugadas pero, restaurada de la imagen de un arquero en posición de tiro, en él se veía escrito con pluma fuente la siguiente leyenda.
"Te he dado algo más que un autógrafo, Soy todo tuyo. Clint"
Aquella chica se despojó de la máscara que le protegía dejando el aditamento en la mesa de centro para que la diestra pudiese tocar el cristal. Un leve sonrojo se apoderó de sus mejillas y un recuerdo muy grato volvió a su mente: Su habitación en la segunda planta de una casa construida en madera; Lucky jugando alrededor suyo mientras que Lis se encuentra como espectadora al observar la conexión entre el can y su hija mientras que Clint sorprende a su mamá abrazándola por la espalda dejando besos en su cuello.
Sin embargo, sus pensamientos fueron interrumpidos porque, mágicamente apareció un sobre rotulado el nombre de Lissette en manuscrita. De inmediato, la chica rubia tomó el sobre descubriendo que había una carta. En su rostro se dibujó una sonrisa mientras con la mirada empezaba a leer el contenido:
Querida cómplice:
Me encuentro bien y decidí escribirte tal como lo haría una persona normal y chapada a la antigua. Barnes ha sido todo un caballero, aunque al inicio "papá" no estaba del todo convencido en que saliera con él; no se refería a él como un asesino de la U.R.S.S. y demás, sino por la edad.
Descubrí por qué en su momento las palabras que usaban para activar el modo Winter Soldier perdieron validez, en parte fue mi culpa cuando andaba en Wakanda porque en mis ratos libres (y no autorizados por T'Chala indagaba sobre Barnes y la forma de neutralizar los comandos. Había avanzado en un 60% pero, el otro 40% terminó de concretarlo el rey pero me hicieron creer que había fracasado lo que dio apertura en que James fuese considerado como arma de doble filo.
Creo que te tiene cariño porque acompañarás a Steve, pero debes ser paciente, él es un hombre de principios y hará las cosas como deben ser, por cierto; de los archivos sobre James te envío un duplicado de la foto de él y Rogers antes de convertirse en lo que son ahora.
Seguiremos en contacto.
Giselle.
-Me alegra que te encuentres bien. – Mencionó la rubia mientras dejaba el papel en la mesa mientras del sobre, extraía aquella imagen anexa. Empezó a reírse dejando ver parcialmente sus dientes de porcelana al observar a un James y Steve sin esteroides. –En verdad que fueron buenos tiempos.
-Sí que lo eran. – Se escuchó una voz masculina en la habitación. Se encontraba a las espaldas de la joven.
Lissette suelta la foto (que afortunadamente cae sobre la mesa) totalmente ruborizada mientras en posición defensiva se coloca con los puños hacia el frente.
-¡Ste..Steve! quiero decir maestro…. Anciano… - Se expresó nerviosamente la chica quien había sido captada infraganti.
-Tranquila, no vengo a pelear pero no es correcto tomar las cosas sin permiso. – Mencionó el susodicho en su tono que lo caracterizaba.
La chica observó de pies a cabeza notando que el vengador estaba vestido con un pantalón de vestir en color arena junto a una camisa blanca con cuadros, portando una chamarra de piel en color marrón. El cabello de Steve se encontraba impecable; como accesorio tenía unos lentes oscuros que colgaban en su pecho.
-Lissette, necesito que te vistas como civil. – Habló Rogers de forma amena pero sin perder su rango de autoridad. – No interrumpiré tu aseo y demás.
Rogers le había dado la espalda a la joven quien buscaba la salida de la habitación.
-Steve… - Se escuchó la voz de Lissette de forma tímida. – Lo lamento...
Su voz se quebró y desvió la mirada tratando que él no le viese llorar.
El vengador se acercó a ella y con la diestra enjugó sus lágrimas.
-Lamento haberte causado problemas, dejarte algunos días inconsciente, la comida quemada…
Rogers interrumpe el discurso de la joven mientras la estrechaba entre sus brazos.
-También te herí y fue mi culpa. – Mencionó el hombre con un toque de caballerosidad y cariño en medio de sus expresiones marciales.
Bésame la boca, con tu lágrima de risa,
bésame la luna y tapa el sol con el pulgar,
bésame el espacio entre mi cuerpo y tu silueta
y al mar más profundo besare con tu humedad.
Habiendo transcurrido el tiempo necesario para que Lissette terminara de ducharse y vestirse conforme a las indicaciones de Steve, aquella mujer no sabía en sí que podría ponerse. Había olvidado ser femenina del todo. Una cosa era estar en misión e inmiscuirse en contextos donde exige comportarse con sensualidad o pasar inadvertido. Aquella mujer decidió utilizar unos jeans en color azul acompañado de un calzado converse en color púrpura; una blusa de tirantes combinando con el calzado mientras se colocaba una Hoodie en color púrpura de manga larga cuyos hombros portaban la insignia de los Avengers y de los Autobots. Su cabello despedía un olor a canela combinado con el toque dulce, propio de su edad.
Descendió de nueva cuenta a la recepción, buscando con la mirada a Rogers. El susodicho le observaba de pies a cabeza sonriendo levemente, mientras él se acercaba con discreción hacia ella por la espalda.
-Luces muy tierna. – Mencionó el hombre con decoro, el cual ocasionó que la joven se sonrojara. – Bien, daremos un paseo.
La rubia no tuvo la oportunidad de responder porque él le había pedido de forma cortés su brazo para acompañarla y en el cuál, tímidamente accedió aunque procuraba mantenerse a la altura de la situación. Caminaron con paso tranquilo y la chica se limitó a preguntar. Observó que se dirigían al estacionamiento, observando que Rogers llevaba unas llaves, que, por el tamaño indicaba que se trataba de una motocicleta. Las sospechas de la rubia se confirmaron cuando notó que las llaves correspondían a una motocicleta clásica Harley Davidson, en el habían dos cascos.
-La seguridad ante todo. – Expresó Steve de forma cortés.
Lissete respondió con una sonrisa tímida, observando cómo Steve procedía a encender mientras con la mirada le invitaba a que subiera en el asiento trasero. Ella se colocó y el vengador pudo percibir que ella estaba nerviosa.
-Todo estará bien. – Mencionó el hombre mientras partían directo a la ciudad.
Durante el viaje en motocicleta ambos lograron contemplar cómo las personas sonreían y regresaban a su rutina. Avanzaron aproximadamente quince cuadras hacia el oeste llegando hacia un parque que, a pesar de la ocupación de los decepticons, se conservaba. Rogers dejó estacionada la motocicleta mientras descendía junto con Lissette.
La chica volvió a recordar el evento de su niñez cuando éste le llevó a pasear y comieron helado.
-Steve… - ella hizo una pequeña pausa al sentir el aroma del perfume del vengador, si bien es cierto que lo había sentido durante el viaje, ahora podría contemplarlo sin el aire acariciando violentamente su rostro. – En éste lugar fue…
-Hoy podremos disfrutar de un helado. Tenemos tiempo para conversar.
Lissette observaba el avance de Steve, sus pasos y expresión corporal denotaban seguridad y dominio de sí mismo. Ella, quien tenía la capucha del Hoodie consigo la retiró levemente para que pudiera apreciarse su cabello. Ambos caminaron hacia un puesto de helados en donde se apreciaban las especialidades y sabores disponibles. La joven observó una sonrisa en él, cosa que, no acostumbra. Ella pidió un napolitano mientras él se decidía por uno de vainilla. Caminaron con paso tranquilo para sentarse en una de las bancas que, con el tiempo se había oxidado. El deleitarse en el sabor del helado y poder disfrutar de un placer sencillo era algo que ellos no habían hecho en mucho tiempo.
-Cuando papá y mamá visitaban a Tony – rompió el silencio la mujer de cabellera rubia. – sabía que ellos me confiarían a otra persona para cuidarme mientras ellos discutían sobre la continuidad del equipo. – Se escuchaba la voz nostálgica con tintes de tristeza. – Pero al mismo tiempo, creía en que algo interesante podría ocurrir. Pero apareciste en el momento correcto.
La mirada de la joven se enfocaba en el helado, no había enfocado su mirada en él. Ella empezó a degustar lo que le quedaba del suyo: el barquillo y un poco de nieve.
-Fue divertido no asistir a la reunión y si más lo recuerdo en éste lugar ocurrió algo muy curioso.
Las mejillas de Lissette tomaron un color carmín porque recordaba lo que de niña había dicho a Steve.
-En ese entonces, era una niña… pero – Expresó tratando de evadir ese recuerdo. – No es correcto corresponder a algo por el simple hecho de cumplir o por lástima. – Respondió directamente tal como lo haría Clint en su momento. – A decir verdad, tú y Romanov hacían una hermosa pareja y bueno… ¿qué podrías esperar de una niña?
-Lissette – expresó con voz respetuosa. – Siempre me pregunté si era correcto lo que tú sientes por mí, porque el decir "te doblo la edad" es totalmente risible, pero, aunque existían momentos de soledad y ocasiones en que me frustraba por no lograr el objetivo, siempre apareciste en el momento oportuno para rescatarme de ello. Tus gestos siempre fueron sinceros.
-¿Por qué ahora? – Mencionó la joven quien volteó a ver a Steve. - ¿Qué te impulsa a decir eso?
-Lissette…
La susodicha intentó pronunciar palabra alguna cuando sus labios fueron invadidos por los del vengador: Sus labios fríos hicieron contacto, y a pesar de ello, sintió esa ternura propia que el contenía por su posición, el sabor vainilla se había grabado en sus sentidos. Ella movía sus labios, era su primer beso.
El rostro de Lissette se encontraba sonrojado.
-Luces hermosa cuando te sonrojas. – Expresó Steve de forma caballerosa, aunque el también poseía un leve sonrojo.
Bésame el susurro que me hiciste en el oído,
besa el recorrido de mis manos a tu altar
con agua bendita de tu fuente besame toda la frente,
que me bautiza y me bendice, esa manera de besar.
Aquella tarde sería el inicio de una relación formal, para Lissette fue o era demasiado extraño sostener una relación con su mentor, notaba gestos en él propio de los caballeros en su época de soldado. Conocía la historia de sus padres y las circunstancias. Cuando no tenían actividades pesadas, ella le pedía que le contara parte de su vida antes de convertirse en el vengador conocido, su relación con Peg. Steve por su parte notaba el interés de su joven pupilo en conocerle y poderle comprender aunque él tendría que asimilar que Lissette por su edad se comportaría temperamental o tendría arrebatos. Para ambos había sido un trabajo complementario. Algunos meses después, el Vengador le propuso matrimonio no sin antes pasar por el filtro de Optimus Prime quien era la figura paterna en la joven.
Como era de esperarse, el día de la boda se había presentado de forma tranquila, aunque por la ciudad corrió la información sobre el enlace nupcial. Stark, como es su costumbre la difundió a su estilo, Liam Evans junto a su familia realizó el acto de presencia y fue quien le dio al recinto un toque nostálgico con adornos blancos mientras todos asistían con la rigurosa etiqueta; aunque en ciertos invitados como Barnes, JB e incluso Optimus portaban el traje de gala militar conforme a los destacamentos que pertenecían.
En el altar se encontraba Steve quien portaba su uniforme conforme al grado conferido en la milicia dejando ver los bordes dorados, las condecoraciones, su mirada zafiro se centraba hacia el pasillo quien esperaba a la novia; junto a él se encontraban Stark quien lucía un traje negro muy de acuerdo a su personalidad y Barnes quien portaba un uniforme similar al de Steve aunque con un rango menor. Giselle y su madre Elisa permanecían a cierta distancia junto a Liam quien con la mirada indicaba que si estaba ahí era por compromiso familiar aunque no garantizaba que fuese hacer alguna travesura.
Stevie entró portando un moño oscuro con su traje propio o formal para una mascota, por lo particular siempre son los niños quien van anunciando la llegada de la novia pero, era evidente que a petición de Lissette había pedido su presencia . Detrás del can, aparecían dos figuras inconfundibles: El primero portaba un traje de Marine en color blanco señal que se trataba de un alto mando, tenía algunas canas mientras acompañaba a una mujer que se presentaba con un vestido de novia con corte clásico, dejando lucir en la parte alta de éste un escote conservador cruzado aunque llevaba los brazos al descubierto aunque en su cabellos se notaba una pequeña tiara que sujetaba un velo que llegaba a la cintura. Steve presenciaba como aquella chica a quien había conocido desde su infancia se convertiría en su esposa.
El Marine entregó a la novia hacia Rogers. Lissette rara vez usó algún vestido (salvo cuando era pequeña) y se sentía completamente "incómoda" pero sus pensamientos se dirigían hacia sus padres que en algún lugar del firmamento contemplaba ese momento.
-Preferiría que me hubieras raptado. – Susurró la chica de la cabellera rubia.
Steve sonrío levemente mientras tomaba la diestra de su novia.
Besa mis campos y mis flores, con tus gotitas de colores,
besa la lluvia que resbala la ventana,
besa mi vida y mis cenizas, me dirás que voy deprisa
bésame y deja con un grito, qué lo logre.
Besa el torrente de ilusiones, besame todas las pasiones
besa mi río hasta su desembocadura,
besa mi vida y mis cenizas, me dirás que voy deprisa
besa mis días y mis noches,
mis diluvios y mi cielo a pleno sol.
Habiendo transcurrido la ceremonia religiosa, no pudo faltar el clásico: "Ya puede besar a la novia", ese momento fue algo muy conmovedor porque fue Rogers quien no pudo contenerse mientras una sonrojada Lissette le correspondía sujetando con sus manos las mejillas de su esposo. En lo referente a la recepción fue algo muy íntimo donde familiares y amigos estuvieron disfrutando de una velada donde música de antaño como de la nueva generación daban el toque ambiental. Steve disfrutaba bailar los temas lentos al lado Lissette y para ella le fue conmovedor conocer ese lado romántico que, probablemente habría dormido en él.
A un determinado momento de la fiesta, los novios se retiraron para que los invitados disfrutaran de la fiesta y pudieran tener su propio espacio. Rogers había preparado un vehículo y disponer de él cuando la situación lo requiriera y, en este caso recurrió a él. Junto con Lissette condujo hasta llegar hacia una región montañosa en donde rentaban cabañas. Al llegar al lugar, no pudo evitar en cumplir con la tradición en llevar entre sus brazos a la novia.
A Lissette le llevo recordar su niñez porque en ese contexto había crecido, se preguntaba si Steve lo había previsto pero tuvo que reconocer que fue un gesto que le llegó profundamente al corazón. Steve abrió la puerta de aquella cabaña que contaba con dos pisos, llevando consigo a su esposa, cerró la puerta tras de sí mientras encendían las luces del interior: El piso estaba pulido en madera como una pequeña sala de estar, una mesa de centro con una maceta donde residía una Nochebuena, una chimenea, cortinas en color arena. Aquella mujer percibió que había unas gradas (o escaleras) de madera y Steve no dudó en llevarla hacia la parte superior.
-Steve – mencionó un poco tímida. – Será complicado, está muy estrecho.
-Descuida. – Expresó con su mejor sonrisa mientras continuaban subiendo.
Llegando a la habitación observó que había una recamara matrimonial adornada con cobertores, podía divisarse un buró con una lámpara con cubierta artesanal. Poseía un pequeño balcón lo suficientemente amplio para contemplar el paisaje nevado. Depositó a Lissette con cuidado para que ella pudiera contemplarle. El sonrojo se apoderó de ella y sus manos se colocaron en el pectoral, podía notarse en sus ojos el estar nerviosa, Steve logra percibirlo.
-Lissette, ¿hay algo que te inquieta? – Preguntó con cortesía.
-Steve – suspiró para darse ánimos. – Vi muy lejano este momento, en el que tú y yo pudiéramos estar juntos, pero…
Notó en la mirada de la joven que su vista estaba por cristalizarse.
-Imaginé en poder ser como Romanov, ella si sabía seducir… y papá era aventado.
Steve soltó una sonora carcajada en ese momento.
-¿De qué te ríes? – Preguntó la chica.
-No estoy interesado en ése tipo de cosas Lissette, esas cosas fluyen por sí solas, no fuiste entrenada en ese terreno. – Respondió con cortesía. –Pero no hace falta que lo hagas, he sido paciente en ello. – De la diestra despojó con cuidado de la tiara y el velo a la joven mientras sus manos se deslizaban en la cintura sintiendo la tela del vestido de novia. – Este momento es nuestro y aunque haya visto atardeceres en mi vida, créeme que aún conservo esos ímpetus.
-Yo no cuestioné eso… - Mencionó totalmente sonrojada desviando la mirada.
Aquel hombre tomó llevó la diestra hacia el rostro de su esposa a modo de caricia para que ella volteara a verlo. Ella pudo contemplar su mirada que si era severa para sus enemigos, en su presencia tenía esa calidez única.
-Te amo Steve. – Susurro con voz dulce.
-Te amo Lissette.
Unió sus labios a los de ella besándose de forma suave y lenta hasta que se fue intensificando en ello.
Bésame los ojos, aun dormido en la mañana
bésame la piel con el caudal de tu estreches,
con agua bendita de tu fuente, bésame toda la frente
que me bautiza y me bendice esa manera de besar.
Lissette deslizó sus manos hacia aquel saco militar quitando los botones, despojándole de él como la cobarta que llevaba en la camisa nívea. Sus manos empezaban a temblar cuando debía quitarle los botones. Steve tomó las manos de su esposa para inspirarle confianza, guiándole en el proceso, con lentitud pudo retirarle aquella prenda dejando ver la musculatura que en su momento a Peg había impresionado, las manos femeninas se posaron en aquella fisonomía a modo de caricia. Rogers por su parte besaba a su esposa en los labios y con lentitud besó su cuello mientras con suavidad bajaba el cierre del vestido de novia con lentitud. El hombre con suavidad hizo descender el vestido para que, por la gravedad del mismo cayera por sí mismo. Sus labios descendieron dejando caricias suaves en el cuello, recorriendo su piel mientras con cuidado retiraba los broches del sujetador dejando al descubierto aquellos senos.
Aquella mujer intentaba ahogar sus gemidos pero era inútil, de forma suave ambos terminaron en aquel lecho, mientras él poco a poco se adueñaba de ella con sus caricias. Lissette podía corroborar que no había perdido el ímpetu, es como si él pudiera comprender cada parte de ella, le provocaba sensaciones indescriptibles, hasta en ese momento se comportaba como todo un caballero.
-Dejalo…fluir… - Le susurró con voz entrecortada.
El susodicho poco a poco perdería el control, ambos se dejaron envolver por aquella lujuria, se despojaron del resto de sus prendas y poco a poco sus cuerpos empezaban a desearse. Steve se dedicaba a jugar de forma íntima observando las reacciones de su amada, qué caricias le hacían desbordarse en gemidos intensos, le excitaba la forma en que ella pronunciaba su nombre. Sus cuerpos entraban en un vaivén inmenso hasta que él logro entrar en su interior ocasionando que ella gimiera con dolor y arqueara la espalda.
Besa mis campos y mis flores, con tus gotitas de colores,
besa la lluvia que resbala en la ventana,
besa mi vida y mis cenizas, me dirás que voy deprisa
bésame y deja con un grito, qué lo logre.
Steve enjugó sus lágrimas cubriendo de besos su rostro como dejando besos temblorosos en ella. Lissette había envuelto con sus piernas la cintura de Steve, encontrándose frente a él, mientras ése le sujetaba. Sus brazos delicados se envolvieron en el cuello de su amado y poco a poco ella inició a mover su cadera cual danza lenta. Dejó que ella tuviera el control y el ritmo de aquel ritual íntimo, gemía sintiendo el placer y todo lo que ella representaba en ese momento mientras su amante dejaba caricias intensas en su cuello y en su seno. La danza se volvió intensa dejando el control a Steve mientras ella aferraba a su cuerpo ocultando su rostro en el cuello de este, sintiendo como su alma se elevaba al infinito. Empezaba a llorar y temblar porque pronto llegaría estallar para él.
-¡Steve! – gritó llegando al extásis deseado mientras arqueaba la espalda violentamente mientras que éste lanzaba un gemido triunfal sobre ella ahogándolo en su cuello.
Ambo se abrazaron contemplándose mutuamente, expresando en besos sus palabras. Mientras tanto la nevada dejaba su estela nívea como testigo de aquella entrega.
Besa en el torrente de ilusiones, bésame todas las pasiones
besa mi río hasta su desembocadura,
besa mi vida y mis cenizas, me dirás que voy deprisa
besa mis días y mis noches,
mis diluvios y mi cielo a pleno sol.
Gracias por leer.
Eagle.
30 de Diciembre del 2017.
