**AU 15 años después de la primera parte. En este mundo, Sam triunfó como modelo y ejerció ese trabajo hasta que creó su propia agencia.**

-¿Puedes creer que, después de quince años, volvamos a estar en esta situación?-Preguntó Sam riendo.

Él y Quinn estaba escondidos detrás de uno de los sillones de la sala agarrando dos pistolas de juguete y escondiéndose de los sobrinos de Sam, a quienes estaban cuidando.

-¿Quién lo diría? Después de todo lo que hemos cambiado, todo lo realizado... Volvemos a estar los dos juntos, como pareja y como equipo, cuidando a un par de niños Evans... Parece mentira... Aún recuerdo cuando estaba en Yale, cuando acabé la carrera y fui a Hollywood y cuando entre toneladas de alcohol y purpurina, en una fiesta para gente VIP, tú y yo nos reencontramos. Aún no habías dejado tu carrera como modelo para formar tu propia agencia... En fin, qué rápido pasa el tiempo.

Sam asintió y no contuvo una risita que hizo que los pequeños Evans localizaran su escondite y saltaran sobre ellos blandiendo sus armas de goma.

-¡Os atrapamos, bandidos!

Diez minutos más tarde, los dos adultos (quienes acababan de cumplir los treinta años), se encontraban como años atrás, atados a una silla y siendo vigilados de cerca por los pequeños, quienes interpretaban sorprendentemente bien el papel de sheriffs del oeste.

Al rato, los dos sobrinos de Sam (Emma y Luke, respectivamente), se aburrieron del juego y abandonaron a los adultos atados a la silla para ir a buscar otro modo de entretenerse dentro de sus mochilas.

-No puedo creer que nos dejaran aquí...-Murmuró Sam contrariado.- ¡Se me va a arrugar el esmoquin justo antes de la ceremonia! ¡El padrino no puede llegar todo arrugado a la boda de su hermana!

Quinn se echó a reír sin poder contenerse y se calmó cuando los dos gemelos les lanzaron una mordaz mirada.

-¡Silencio, prisioneros!-Gritaron. Sí, definitivamente los dos chiquillos se tomaban demasiado enserio su papel...

-Bueno, creo que después de permitir que su hermano y la novia de este cuidaran a los dos revoltosos hijos de su hermano, se esperan que no llegues en perfecto estado...

-¿Por qué hemos aceptado?

Quinn puso los ojos en blanco. ¿Seguro que ella era la que había estudiado arte dramático?

-Porque son tu hermana y tu hermano y aceptar cuidar a los dos pequeños mientras tus hermanos y cuñados se arreglan antes de la boda a la que vamos asistir en poco rato no parecía nada taaaaaaan difícil...

Los dos se sumieron en un agradable silencio. ¿Quién habría pensado que sería tan complicado cuidar de dos críos quienes, en presencia de sus padres siempre parecían tan educados?

Mientras ellos charlaban, Emma y su hermano, habían desperdigado por la habitación todo el contenido de sus dos mochilas y estaban tumbados en el suelo del hotel donde todos se hospedaban coloreando con colores brillantes.

-¡Tened cuidado de no marcharos vuestras ropas!-Les chilló su tío pero ellos lo ignoraron.- ¡Eh! ¡Qué soy la autoridad aquí!- Como toda la respuesta, su sobrina le sacó la lengua. Quinn no pudo aguantar más la risa.- ¡Tú no te rías! Si lo haces pensaran que ignorar a su tío está bien.

Quinn le sonrío a su novio sarcásticamente.

-¿Y quién les podría culpar?-Contestó ella y se encogió de hombros. Sam se hizo el ofendido.- ¡Oh, vamos! En realidad, sé que a la primera de turno no puedes dudar en consentirlos... Además, estoy segura de que si fueras padre, no serías para nada estricto.

Sam se sonrojó pero no pudo evitar esbozar una sonrisa culpable.

-¿Acaso tú quieres tener hijos?-Le preguntó a Quinn.-¿Ya?

Esta oteó el horizonte y dejó escapar un suspiro antes de responder.

-Todo el mundo me dice que debo empezar a pensar en sentar cabeza. Hasta hora pensaba que era una tontería pero desde hace unos meses creo... creo que tienen razón. Y sé que no es obligatorio ni nada... pero para mí es algo esencial... Siempre he soñado con tener hijos.

Sam empezó a darle vueltas a millones de ideas y pensamientos. Hacía días que algo le rondaba por la cabeza pero no fue hasta aquel momento que el rubio tomó una decisión. Entonces, y para que no se notara que por un momento había estado perdido en sus pensamientos, le confesó a Quinn.

-A mí me encantaría tener hijos contigo.

Ella pareció sorprendida pero sonrío.

-Es un halago porque ahora mismo no pensaba en tenerlos con nadie más. Únicamente espero...- Comenzó, pero no pudo acabar la frase. Escondió su sonrisa detrás de las manos.

-¿El qué?

-Que no hereden tu boca...- Exclamó Quinn y se echó a reír.

Sam abrió la boca dos segundos y luego saltó:

-¡QUINN!-Se movió en su asiento y consiguió darle un golpecito a la rubia en el hombro mientras ella seguía riendo.

En ese momento la puerta se abrió y un hombre joven asomó la cabeza por la puerta. Al ver a su hermano y a su futura cuñada sonriendo, abrió los ojos pero luego negó con la cabeza mientras reía. En ese momento, los dos pequeños se levantaron del suelo y corrieron hacia su padre.

-¡Papá!-Exclamaron y se lanzaron contra él.

Poco después, el hombre joven ayudó a desatar a la pareja y después de eso le dijo a su hermano:

-He venido a buscar a mis hijos, necesitan al padrino y a la dama de honor en otra sala.

Una hora más tarde Sam contemplaba como su hermana pequeña se casaba. No era sorpresa para nadie que la pequeña de los Evans se casara antes que el mayor, al fin y al cabo, dos años antes, el hermano mediano había hecho lo propio, pero aún así todo el mundo esperaba que el rubio hiciera lo mismo pronto.

Sam no entendía el afán de la gente con las bodas hasta que vio a Quinn de nuevo en aquella fiesta. Desde que había empezado su carrera como modelo, había olvidado su deseo de comprometerse y formar una familia algún día, pero cuando la volvió a ver, entre aquella multitud de gente de plástico que los rodeaba, supo que quería compartir el resto de sus días con ella. Después de eso no fue difícil volver a los inicios. Los dos se aferraron al otro como a una ancla. Era difícil perderse a uno mismo entre tanta falsedad, brillo y fama, pero los dos lo lograron gracias a que estaban juntos. Pronto, se convirtieron en una de las parejas más aclamadas de Hollywood, pero no dejaron que eso afectara a su relación. Ellos compartían lo mismo que en la secundaria y a parte de pareja, se consideraban mejores amigos y confidentes. Nadie se extrañó al ver que duraban tanto. Y ambos siguieron con sus vidas. Cuando Sam se cansó de la fama directa, pasó a segundo plano y creo su propia agencia de modelos (donde no tenías que ser de plástico, ni escuálido, ni deportista para entrar y Quinn se convirtió en productora. Desde entonces, seguían juntos y cada vez Sam tenía más ganas de seguir los pasos de sus hermanos.

La ceremonia en la playa pasó en un abrir y cerrar de ojos y pronto, el chico ya se encontraba lanzándole pétalos de rosa a su hermana y a su nuevo cónyuge.

Después de eso, los novios guiaron a los invitados hasta el lugar donde se haría el convite (también a la orilla del mar) y cuando todos estuvieron entretenidos comiendo y bebiendo, Sam agarró a Quinn del brazo y se la llevó con él a contemplar la puesta de Sol a una parte de la playa que estaba desierta.

Se sentaron en una roca y se abrazaron. Cuando los dos tenían ya la vista perdida en el horizonte, la rubia susurró:

-Feliz San Valentín...

Su novio se giró para mirarla y vio que mantenía un pequeño en las manos. El rubio abrió los ojos como platos.

Tomó el sobre y lo abrió. Dentro había dos billetes de avión y un vale de estadía en un hotel en París.

Quinn le sonrío y el chico le devolvió la mirada y esbozó una sonrisa enigmática.

-Muchas gracias. Es un lugar perfecto para celebrar...

Su novia frunció el ceño.

-¿Celebrar qué?

Sam sacó una pequeña cajita de su bolsillo derecho.

-¿Pensabas que había olvidado que hoy era el día de los enamorados?-Preguntó. Y abrió la cajita. La rubia abrió los ojos como platos. Dentro había una brillante sortija plateada.- Sabes que tú fuiste la razón por la que volví a dejar de temer al compromiso, a prometerle a alguien fidelidad. Contigo he recuperado el deseo de compartir mi vida con alguien, de verla sonreír todos los días y de formar una familia. Incluso de arriesgarme a tener hijos y que hereden mi boca.-Ambos rieron.- Así que, Quinn Fabray... ¿Me harías el honor de ser mi esposa?

-Iría hasta la luna si es contigo.- Contestó ella.

-¿Eso es un sí?

-Pues claro, bobo.

Y allí, apartados de la fiesta, en la playa contemplando la puesta de Sol, sellaron su compromiso con un beso.

N.A. ¡Hey, chicos! Siento si me quedó un poco cursi pero llega febrero y conforme se acerca el día catorce yo me emociono y no porque me encante especialmente esta fiesta (hay muchas mejores), si no porque ese día es mi cumpleaños así que siempre tengo algo bueno que decir y algo bonito que regalar... Si van a pasarlos solos este año, recordad que los humanos nos enamoramos de muchas formas y estoy segura de que todos tenéis por lo menos a alguien o algo al que amáis con locura, este día es para demostrarle cuanto lo amáis. Disfrutad de febrero. Nos vemos en marzo con un nuevo capítulo, me voy a arriesgar y este 2018 voy a empezar a tomar pedidos de one-shot que sean de parejas que se opongan a Klaine (año nuevo, vida nueva)... En marzo os espera un one-shot Kurtbastian (a petición de Gerard16Radwell ). Este OS está dedicado a valeresi2003 , quien pidió la parte dos de Fabrevans.

Besos,

Anna

Klaine_is_my_life_forever (en instagram)

PD: Si alguien le apetece que algún día haga un especial de 20 cosas sobre la autora, o preguntas y respuestas sobre mí me lo puede decir en sus comentarios y también, si es la segunda opción, podría decirme qué me preguntaría.